miércoles 10 de febrero de 2010

¿CÓMO SOÑAR EN ESTA VIDA?



Cuántas veces desdeñamos un sueño sin apenas perseguirlo. Creo que soñar no es construir una realidad irreal e imaginaria, sino mirar la realidad de una manera distinta, simplemente buscándole un sentido a lo ordinario y cotidiano! Cualquier cosa que hacemos en nuestra vida puede -y debe- ser vivida desde una perspectiva singular e integrada. Así, las cosas más cotidianas, como preparar una comida, regar el jardín, educar un niño, el trabajo cotidiano, etc. se convierten en oportunidades personales para ser uno mismo, para crecer como persona! ¿Por qué siempre realizar lo cotidiano, como si fuera un simple trámite más en nuestro quehacer diario? Ser una persona corriente, haciendo cosas ordinarias... pero con un valor extraordinario, es hallar un sentido a nuestra existencia!

Siempre se me ha considerado un tipo especial! Y mi presunta especialidad, si es alguna, es ser capaz de ver más allá y hacer las cosas más cotidianas como algo extraordinario! Ser capaz de ver una puesta de sol mientras conduzco, oír el sonido del mar mientras paseo o creer que cada encuentro con alguien es siempre especial y mágico es una virtud que todos tenemos, pero que yo, particularmente, cuido con esmero. El sol sale y se pone para todos cada día, el mar murmura a nuestro paso y frecuentemente compartimos momentos con distintas personas de nuestro entorno... pero pocos nos damos cuenta de ello y prestamos atención a estas aparentes nimiedades de nuestro día a día, cuando esto es -precisamente- lo que rompe nuestra rutina, nuestra apatía, haciendo de cada momento, de cada lugar y de cada encuentro algo esencialmente distinto! ¿Cuánta gente se desmorona ante la rutina, los falsos problemas o la dura cotidianidad... sin darse cuenta de que casi siempre está en sus manos aprender a mirar, sentir la vida de otra manera y encontrar sentido a todo lo que nos rodea? ¿No es eso soñar... y para ello no hay que abandonar este mundo nuestro, sino aprender a vivirlo de otra manera, más enriquecedora?

Aquí tienes unos consejos de cómo soñar en nuestra vida...


Los cinco pasos para conseguir tus sueños.

¿Tienes algún sueño? ¿Sabes que los sueños pueden hacerse realidad? Hay cinco pasos mágicos, como los dedos de la mano izquierda, para conseguirlo. Mira:

• Tenerlo: Si no tienes sueños, no llegarás a ningún lado. Nada te impulsará. No tendrás motivación ni nada te hará ilusión. Eso sería sobrevivir, no vivir.

• Explicarlo: Ya hemos visto lo esencial de comunicarse. Con tu familia, amigos, pareja. Explícate. Cada vez que lo cuentes, el sueño crece, parece más real.

• Escribirlo: Cuando escribes algo, puedes leerlo siempre, y esto hace que lo recuerdes. Así, el sueño adquiere fuerza, consistencia y contenido. Escribe los detalles, los imprevistos. El proceso. Te ayudará mucho escribir.

• Pensarlo: Tu mente tiene el poder de crear cosas. Es energía. Imagínate tu sueño. Visualízalo. Siéntelo. Si te emocionas con él, para ti ya es real. Ya lo ves en tu imaginación. Tiene un poder increíble. Todos los grandes sueños de esta humanidad antes fueron imaginados en la mente de un soñador.

Queda el último paso, el más importante de todos, la culminación de todos los demás.

• Trabajar con voluntad: Necesitamos voluntad para conseguir nuestros sueños. Sin voluntad no hay felicidad. Sólo lo que consigues con esfuerzo tendrá valor para ti. Sin reto, sin emoción, sin entrega, no hay vida.

¿Qué es trabajar? Trabajar es perseverar. Tener voluntad para superar dificultades. Paciencia y humildad para saber que el cómo y el cuándo lo pondrá la vida. Tú céntrate en el qué.

Para ser o hacer lo que quieras, debes entrenarte, debes practicar, debes experimentar, debes trabajar. Pasa a la acción. Está muy bien saber cosas, leer libros, aprender y comprender nuevas ideas, pero lo que realmente te hará sentir bien, realizado, es llevar todo lo que sabes a la práctica, experimentarlo, vivirlo. Pasa a la acción ¡y alcanza tus sueños!

“Cómo ser feliz cada día”, Raimon Solà


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martes 9 de febrero de 2010

¿Y SI EL FUTURO NO LLEGA?



Muchas veces parece que esperemos que se acabe la vida para querer empezar realmente a vivirla! Lamentablemente, confiamos demasiado en el futuro para alcanzar nuestros sueños! Y no siempre la vida nos brinda una oportunidad más de alcanzarlos!

Cada día que pasa en nuestra vida es una oportunidad para perseguir nuestros sueños! En cada insignificante decision cotidiana, nos acercamos o nos alejamos de ellos! La vida ofrece oportunidades, pero, por lo mismo, a veces no suele dar demasiadas opciones! Las tomas o las dejas! Siempre recuerdo una anécdota personal sobre esto. Durante mi juventud estuve enrolado varios años en un precioso velero, como proel y participando en regatas durante todo el año, ya fuera verano o invierno! Esa fue mi inolvidable escuela de la vida, enfrentándome al mar, a los temporales y a los cielos estrellados durante las guardias nocturnas... mientras mis compañeros de curso se obstinaban en ir de copas, en ligar y en vivir una vida alocada de fiestas! Aquel hermoso velero de madera, El Sibarita, con dos mástiles y todo un clásico -construído en 1942- en las regatas, era propiedad de Alberto T., quien ejercía de patrón.

El caso es que, en numerosas ocasiones, había oído a Alberto manifestar su deseo de jubilarse -por aquel entonces tendría unos 60 años de edad- y de vivir en un barco, junto a su mujer, también gran amante de la navegación a vela. Los años fueron pasando y, al fin, se decidió a vivir su sueño, por lo que cedió el mando de su empresa a su hijo y mandó construir su nuevo hogar, un velero de casi 19 metros de eslora, equipado con todo tipo de avances técnicos y de comodidades! Seguramente lo que más nos cuesta es tomar decisiones en nuestra vida, pero una vez tomadas, la vida resuelve el resto! Pero en este caso, fue la vida la que propició un inesperado desenlace, pues una vez recien jubilado Alberto y ya organizada su nueva vida, volviendo de una cacería sufrió un fatal accidente de automóvil y falleció. Evidentemente, su sueño no llegó a cumplirse! Tantos años manteniendo vivo ese deseo para que, súbitamente, muriera con él en una carretera cualquiera!

¿Cuántos sueños como este se perderán en nuestra vida? ¿Nos dará la vida la oportunidad cuando queramos o tengamos el valor de vivirlos... o bien nos pasará factura por no haberlos hecho realidad antes, en cuanto pudimos? ¿Cuántas oportunidades hemos perdido y perdemos cada día? ¿Podemos contar con el futuro, sin saber si quiera si éste llegará algún día? ¿Habrá que llegar a la vejez para tener el valor de luchar por lo que soñamos, aunque ya no contemos quizas con el tiempo suficiente para vivirlo? ¿Dónde quedarán entonces nuestros sueños, cuando ya nos hayamos ido de este mundo?

No esperes a vivir tus sueños! No sabes el tiempo que te queda de vida... y, cada día, surjen nuevas oportunidades para hacerlos realidad, hoy y ahora! Vacía tu mente, abre bien tus ojos... y cuando veas -aunque sea remotamente- la posibilidad de vivir tu sueño, ten en valor de hacerlo, aunque chachara mental te diga que no es el momento adecuado! No esperes a tu vejez para darte cuenta de que nunca tuviste el valor de vivir tu propia vida, esa que siempre mereciste!

Aquí te traigo un artículo de La Vanguardia que habla, precisamente, de los sueños cumplidos en la tercera edad, después de demasiados años siendo incuplidos. Desde luego, más vale tarde que nunca, pero no hay que tentar a la suerte! Disfruta de este artículo y extrae tus propias conclusiones...


PERSONAS MAYORES QUE SE LANZAN A EMPRENDER GRANDES PROYECTOS

La Vanguardia. 11 de enero del 2010.
Nunca es tarde para tener un proyecto! Han llegado a la tercera edad, pero lejos de apoltronarse han llevado a cabo un reto personal. Son emprendedores natos, que están viviendo la jubilación con una mentalidad activa y que demuestran que cualquier momento es bueno para cumplir un sueño!

Hay muchas maneras de plantearse la jubilación. Unos la viven con angustia, otros con tranquilidad, muchos se vuelcan en la familia, algunos viajan… Pero lo que plantea ES en este artículo va más allá. Existe un universo pasados los 65 años lleno de vitalidad e inquietud. Está formado por personas a las que el paso del tiempo, lejos de retirarlas de la vida activa, les ha dado el empuje necesario para llevar a cabo un reto personal. Y ha sido a la denominada tercera edad cuando han encontrado el momento para cumplir un sueño.

Hemos encontrado cuatro casos, pero hay muchos más. Estos ejemplos evidencian que cualquier momento es bueno para cumplir las expectativas personales, que nunca es tarde para llevar a cabo un proyecto. Es más, cada una de estas personas asegura que es gracias a la edad por lo que ha podido hacerlo realidad. Seguramente con unos años menos no habrían tenido la valentía, la decisión y, sobre todo, el tiempo de ponerse manos a la obra. Durante la vida laboral, el ser humano está ocupado en hacer las cosas que tienen que ver con la obligación, el deber y la responsabilidad. Tendemos a aplazar todo lo que tiene que ver con los deseos o la realización personal. Pero cuando llega la jubilación, no siempre acompañan las ganas.

En cualquier caso hay quienes tienen sueños y quienes se animan a hacerlos realidad. Nuestros cuatro emprendedores de la tercera edad son un ejemplo de que no hay obstáculo que valga. Y que si se tiene salud –salvo los achaques propios de la edad, ¡sólo faltaría!–, únicamente faltan las ganas. Joana Purjà se decidió a escribir un libro de cuentos a los 84 años. Lo hizo sola, haciendo un esfuerzo de memoria –recordando los que le contaba su abuela– y poniéndose frente a un ordenador. Así, tecla a tecla confeccionó un libro de 15 cuentos infantiles. Benet Cases, de 79 años, recuperó su pasión de adolescente por la pintura cuando se jubiló, y ahora da clases a todo aquel que una vez llegada la jubilación no sepa qué hacer en su tiempo libre. Georgina Regàs se decidió a abrir un museo dedicado a la confitura a los 72 años. Algo que, según ella misma asegura, no hubiera hecho cuando tenía 40. Y Michel Aragon, recién estrenada la jubilación, a los 65 años, se ha hecho voluntario en una ONG para transmitir sus conocimientos y ayudar a jóvenes sin recursos a ser mejores camareros.



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lunes 8 de febrero de 2010

UNA ESTÚPIDA CARCAJADA!



Cuando la desgracia ajena se convierte en un espectáculo, cuando el humor nace de la fatalidad... algo nos dice que el ser humano está enfermo. Y es que las personas, muchas veces, hacemos todo lo posible para huir de nuestra propia miseria y de nuestra realidad.

Cuando observo imagenes de situaciones desagradables o de fatalidad ajena, se me encoge el corazón, lo reconozco! Quizás una de las cosas que más me está costando aprender en esta vida es que la infelicidad es un mal necesario para aprender a vivir. Frente a ella, mi tendencia "natural" y aprendida es sobrecogerme e intentar poner remedio al sufrimiento ajeno, en lo posible. Quizás por esto decidí dedicarme, entre otras cosas, al Coaching personal. Pero también he aprendido que la felicidad o la infelicidad son, muchas veces, una opción voluntaria de vida, en algunos casos. Muchas personas, consciente o inconscientemente, han apostado por sufrir, por casigarse a sí mismos para purgar los errores cometidos en su pasado... y, lo que es peor, no quieren ser ayudados para liberarse de ese tormento! Pero también sé que hay otras gentes, que no han escogido libremente su sufrimiento. Y es que el sufrimiento forma parte consustancial de la existencia humana... aunque no lo es recrearse en él, ni convertirlo en una forma de vida de actor sufridor ni de morboso espectador. El sufrimiento es humano, inevitable y siempre enseña grandes lecciones!

Te traigo un artículo periodístico en el que se habla de cómo la desgracia ajena, en vez de solo enseñar algo de la vida, se convierte en un espectáculo. Extrae tus propias conclusiones...


Cuando la visión obscena de la pobreza se convierte en materia prima de la guerra por las audiencias
La Vanguardia.JAUME V. AROCA Barcelona 06/02/2010

El pasado verano, en plena crisis de la prostitución en la Rambla de Barcelona, el responsable de un veterano equipo de reporteros explicaba la siguiente experiencia: una noche envió a un periodista en busca de una prostituta que estuviese dispuesta a hablar ante las cámaras. Dio con ella. La mujer le dijo que sí a cambio de cincuenta euros, veinte más si incluía un acto sexual. ¿Acto sexual? Ella le enviaría un SMS cuando hiciera un servicio y él podría grabarlo clandestinamente. Era, según dijo, el precio que ya había acordado con otra cadena.

El ejemplo de Haití

"¿Ha leído el artículo que sale hoy en su periódico sobre Haití? Léalo porque casi todo lo que tengo que decirle lo dice él". Mercè Darnell recomendaba el pasado lunes la lectura del análisis que publicaba Joaquim Ibarz en La Vanguardia titulado "La televisión muestra lo que quiere".

Tanto Darnell como Begoña Román advierten en la cobertura informativa que se ha dispensado al drama humano de Haití numerosas similitudes de fondo con la que se dispensa a menudo a la pobreza llamémosla local.

Darnell considera que, salvo muy honrosas excepciones, los medios abordan este tipo de situaciones con un cierto menosprecio. "A diferencia de lo que ocurre con los problemas sanitarios, con los conflictos económicos o incluso políticos, los medios de comunicación prescinden de toda especialización cuando se trata de abordar asuntos relacionados con la pobreza o la desgracia humana: nadie, o casi nadie, es consciente de lo sofisticados que pueden llegar a ser los recursos necesarios para la solución de estos problemas. Todo el mundo se atreve con los pobres. Todo el mundo tiene un diagnóstico".

Román, desde la perspectiva que le ofrece la Federació Catalana de ONG, hace un planteamiento bastante similar. "Ocurre siempre, y Haití no es una excepción: los medios de comunicación no tienen a gente preparada para relatar un desastre de tanta magnitud como este.

De modo que se acude a lo fácil, a lo espectacular, que es a menudo lo más intrascendente". Pero para Román este enfoque superficial motiva también una respuesta superficial de la sociedad. Lo que ella llama la "solidaridad de bolsillo". Si el mensaje es simple, la respuesta también es simple. Desembolsamos dinero en justa proporción a la conmoción recibida. Y lo olvidamos.

La cara más obscena de la pobreza se ha convertido en estos tiempos de crisis en una materia prima más de la pugna por los índices de audiencia. Cuanto más desgarradora es la puesta en escena, mejor. Y el público, a tenor de los índices de aceptación de algunos de estos programas, goza del circo. Parte de la audiencia está dispuesta a sentarse en el comedor de casa y ver la miserias de la Cañada Real de Madrid o acceder a los pisos sobreocupados del Raval de Barcelona.

El hit de esta ola de cruda realidad llega ahora de la mano de un nuevo programa de Antena 3. Se trata de la transposición a España del programa Famous, rich and homeless, una producción de la BBC que en el Reino Unido alcanzó unas audiencias considerables.

En la versión española algunos personajes mediáticos van a disfrazarse por unos días de pobres y a convivir con ellos en las calles. El elenco de artistas no es menor: Álvaro Marichalar, la olímpica Blanca Fernández Ochoa, Sofía Mazagatos... Todos ellos ejercerán diez días de vagabundos.

Càritas y un grupo de organizaciones no gubernamentales han puesto el grito en el cielo ante el solo anuncio de este programa, hasta el punto de que la cadena ha decidido recortar el formato y reducirlo a una única emisión.

El enojo de Càritas tiene su particular fundamento: alguno de estos actores de lujo hizo una visita con cámara oculta a las oficinas de la organización en busca de una historia impactante. Y, según explican en Càritas, los pillaron.

Pero más allá de esta anécdota e incluso del polémico programa, la crítica de estas organizaciones al modo en que algunos medios abordan la miseria se resume en lo siguiente: la banalización. "Es un error habitual en el que incurren a menudo ustedes los periodistas –advierte la antropóloga y trabajadora de Càritas Mercè Darnell–, porque todo es mucho más complicado. La mayor parte de la gente que vive hoy en la calle son personas que cayeron fuera del sistema en las crisis de los setenta o de los ochenta. Son gente cuyo desarraigo social viene larvándose desde hace muchos años. A menudo, detrás está el alcoholismo, la ruptura familiar, enfermedades mentales. No se entra en la calle ni se sale así como así".

En opinión de Darnell, la simplificación es grave porque "los medios dan a entender que la solución es fácil y así lo entiende el público". "Denles una casa. Punto. Pero el problema no es la casa. Es la persona. ¿Sabe usted cuánto tiempo y dinero, cuántos especialistas de cuántas disciplinas distintas son precisos para lograr sacar a una persona de la calle?".

Begoña Román, profesora de Ética de la Universitat de Barcelona, es miembro de la comisión de seguimiento del código ético de la Federació Catalana de ONG. Román niega de plano que la divulgación de imágenes de personas postradas por la miseria tenga "la más mínima eficiencia social". Todo lo contrario, alienta "la indiferencia en la medida en que está unida al entretenimiento". "La espectacularización de la miseria es una nueva versión del pan y circo", explica. En este sentido, Román considera que se debería abrir un debate en España sobre la regulación de los contenidos. "Si ya no hay duda de que ha fracasado la autorregulación a través de los códigos de conducta de los periodistas, tal vez deberíamos preguntarnos si no es necesario imponer unos límites legales sobre cómo se deben abordar estos temas".

No es la opinión de Victòria Molins, una religiosa que ejerce un intenso activismo social en el Raval de Barcelona. Ella ha colaborado en alguna ocasión con Comando Actualidad, uno de los programas de Televisión Española que, junto a Callejeros, del canal Cuatro, se han destacado en los últimos meses por una visión más agresiva en este tipo de reportajes. Victòria es de las que creen que es bueno que las televisiones muestren la parte más amarga de la realidad social. "Yo siempre les hablo de lo mismo, de la esperanza, de cómo la gente es capaz de salir adelante".

Pero como es sabido, no siempre es ese el tratamiento. Victòria explica que "hace unas semanas salió en uno de estos programas una mujer del Raval". "Me pareció humillante y cuando la encontré por la calle se lo dije. Estaba triste, porque me decía que su hija también se lo había reprochado.A menudo los periodistas olvidáis que toda esa gente tiene dignidad...", relata.

La idea de fondo, que comparten Darnell, Román y Victòria es que la vida humana, cualquier vida humana, no es un material informativo intrascendente. Que no puede tratarse del mismo modo que cualquier otro sujeto de la información.

La pregunta que sigue en el aire es por qué, según las audiencias –con resultados, es cierto, cada vez más mediocres–, estas historias continúan atrayendo todavía al público.

El periodista Rafael Jorba, responsable de análisis de contenidos del Consell Audiovisual de Catalunya, tiene su teoría: "Vivimos en una sociedad muy compleja que requiere mensajes simples, rápidos. En segundo lugar, nos hemos convertido en consumidores de emociones. Las devoramos, las digerimos y vamos a por otras".

Es decir, si es cierta esa hipótesis, cabe aventurar que las escenas de miseria desaparecerán pronto de las pantallas. La fiebre habrá pasado aunque la pobreza, en cambio, permanezca.

Entre tanto, seguirá habiendo tipos que, cámara en ristre, abrirán la nevera en casa de los pobres: "Y así, ¿qué tiene aquí señora? Ya veo. Un chorizo del siglo pasado". Y en el salón de casa se oirá una estúpida carcajada.


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viernes 5 de febrero de 2010

¿ENTENTE CORDIALE CON UNO MISMO?



Nuestro mundo, a veces, me sorprende, como los habitantes de él. La gente intenta desesperadamente encontrar un presunto "entente cordiale" consigo mismo y con los demás, con lo que resignadamente acepta, con esa vida a medias y a precario que todos vivimos en este mundo loco. Somos supervivientes en una vida que no nos entusiasma, pero que aceptamos. Para lograrlo, nuestro ego (quien fabrica ese concepto erróneo y/o limitado que de nosotros tenemos) intenta sobrevivir a los egos ajenos, sin ser él mismo, para no romper los moldes, ni contrariar a los demás, ni al mundo.

Así, desde nuestro Ego pretendemos hacer lo que todos hacen de forma igual y conveniente, pero, a la vez, de manera personal y diferente, para sentirnos únicos! ¿Cómo puedo ser yo mismo y, a la vez, ser igual a los demás, para no contrariarles? Algo no funciona! No ser uno mismo a cualquier coste o serlo a medias, siempre se acaba pagando! Y nos damos cuenta cuando, por ejemplo, observamos en una película, un libro o en la misma realidad algo que nos impacta... precisamente porque lo echamos de menos en nuestra vida! ¿Cuántas lágrimas en las salas oscuras de los cines o en la soledad -ante un paisaje o un buen libro- se pierden ante la imposibilidad de vivir -reconociéndolo- lo soñado? ¿Cuántas veces, oyendo a alguien presuntamente erudito de la vida, nos conmovemos, nos revolucionamos y descubrimos en sus palabras o acciones pensamientos, emociones o actitudes que llevamos muy dentro nuestro y no dejamos que fluyan?

En la parte sombría de nuestra alma todos guardamos cosas que nos negamos a aceptar de nosotros mismos... y cuando algo fuera -en nuestro mundo- nos remueve, provoca en nosotros una reacción convulsiva e inesperada... que tal vez se expresa en forma de lágrimas o de sonrisas nerviosas, porque es todo eso que reconocemos... y el alma tiene atesorado como lo deseado! Luego será nuestra presunta libertad quien decidirá si asumirlo como propio o si seguir renunciando... al sueño! Aún asi, muchas veces renunciamos a lo deseado con profundo dolor del alma por no creer que sea el momento, porque tememos hacerlo realidad e incomodar a nuestro entorno o porque, en el fondo y erroneamente, no creamos merecer ese algo especial que nos conmovió un cierto día y que sigue haciéndolo desde la sombra de nuestra alma. Ya sea algo agradable o no, eso se mantendrá en la sombra y nos provocará, día a día, esa tristeza perenne ante nuestra opción personal de una vida de renuncia!

Y la renuncia siempre se paga, sin duda! Sobre todo cuando estamos renunciando a algo que nuestra alma dice que necesitamos, aunque la razón lo contradiga o intente distraernos! Y esa renuncia se ve en nuestro rostro y en nuestros gestos más cotidianos, pues hace que vivamos nuestra vida a medias y con esa inevitable y honda melancolia! ¿Te has fijado los rostros de la gente por la calle? ¿Te inspiran felicidad o, al contrario, te sugieren tristeza y renuncia? ¿Se aprende a vivir bien con la pesada carga de haber renunciado a lo que verdaderamente deseamos, a cambio de -quizas- una vida presuntamente acomodada, pero vacía, ajena e insulsa? ¿No es verdad que lo que nos conmueve en un momento dado es porque la vida nos lo pone enfrente para que lo reconozcamos como algo propio que merecemos y luchemos por ello, aunque haya sido antes ignorado por nuestra razón cartesiana, temerosa y conveniente? ¿Nos damos cuenta de que, cada vez que renunciamos a algo que deseamos y merecemos, estamos aumentando el lastre de despropósitos, sueños rotos y esperanza ante la vida, invitándonos a errar de nuevo para, precisamente, huir de una verdad que nos persigue desde dentro? Una buena amiga me dijo en su cumpleaños "ya ves, acumulando arruguitas"... cuando no hay peor vejez que la del alma insatisfecha, arrugada y cicatrizada por una renuncia!

Me sorprende -y me entristece, lo reconozco- ver cómo las personas ceden ante el miedo que les provoca lo desconocido, lo imprevisto que llega a diario a nuestra vida! Me apena ver tras una edad mal llevada que siempre hay demasiada renuncia a ser, pensar, sentir y vivir lo que uno merece, una mejor vida! Y eso, año a año, va reflejándose en nuestro semblante y apaga la luz de nuestra mirada! Ojos inexpresivos y llenos de profunda melancolía, pieles arrugadas y opacas, labios estriados y secos son el horizonte cotidiano, donde nuestra mirada encuentra la tristeza y la desolación propia, asi como la global y ajena! ¿Cuántas veces nos basta mirar los ojos a alguien querido para, en silencio, descubrir su pena, aunque la oculte tras sabias y poco convincentes palabras de dicha o tras sonrisas artificiales? ¿No será esa la causa de que hayamos perdido el buen hábito de mirarnos a los ojos cuando hablamos o que huyamos de una mirada sincera y acusadora... además de amiga? ¿Puede una simple mirada amorosa engañarnos... o hacernos sentir incomodamente juzgados?

Y, hablando de miradas. Una reflexión. Suelo frecuentar comunidades virtuales o redes sociales, lugares donde la gente presuntamente conoce y contacta con otras personas, aparentemente para hacer nuevas amistades o encontrar el amor de su vida. Pero en demasiados perfiles personales veo -sorprendido- cómo sus "forografías" muestran oscuras gafas de sol o bien se trata de fotos antiguas (posiblemente de cuando la felicidad reinaba en su vida) o de iconos e ilustraciones anónimas. Ese sutil anonimato o reserva no pretende -la mayoría de las veces- engañar al presunto visitante, sino ocultar la realidad visible en una mirada delatadora. Afirman buscar amor y lo que ofrecen -a cambio- es solo miedo! Particularmente, en mis perfiles, hace ya tiempo, decidí no prodigar mi imagen completa por razones de privacidad de mi identidad; pero, por contra, de alguna manera muestro la parte más importante y expresiva de mi rostro: la mirada! En una mirada uno puede ver cómo es la persona en realidad, diga lo que diga! En una mirada uno no puede parapetarse tras palabras vacías y protocolarias... uno siempre es como es!

Intentar aproximarse a personas nuevas y anónimas buscando la posible amistad o el amor de su vida, pero sin mostrar cómo es uno realmente, es un contrasentido! Basta conversar en foros y leer lo que en ellos se expone -tras el cómodo anonimato- para descubrir las malas experiencias, los engaños vividos que se esconden tras esos rostros ocultos y falsos, sesgados por una mirada oculta o por la protocolaria palabrería! Y es que, esas nuevas herramientas tecnológicas para conocer gente nueva e interesante, no son más que el crudo reflejo de la calle y del mundo real en que vivimos, en el que el sempiterno "dime de que presumes y te diré de qué careces" está -lamentablemente- a la órden del día, así como el perpetuo miedo a mostrarse tal como uno es!

A veces pienso que yo ahora en la vida hago, exactamente, lo contrario! En esas comunidades o redes sociales como en la calle, expongo mi mirada, cuelgo mis diarios escritos en los que desnudo mi alma impúdicamente y hablo de mis sentimientos más ocultos. Como he dicho antes, también lo hago en mi mundo real, donde expongo mi mirada sincera y transparente a quien desea conocerme y hablo de emociones y de mis interioridades con total confianza, aunque solo las ve quien desea realmente saber de mí... o de sí mismo, como si yo fuera su espejo delator! Esta, por lo visto y oído, es una actitud valiente en la vida actual... y no es vanidad o promoción de mí persona! Ya no llevo máscaras, como tantos años llevé en mi vida! Y es que ahora no temo la reacción de quien me observa... confío en las personas -mientras no me demuestren lo contrario-, me entrego tal como soy... y ofrezco sinceridad gratuíta, en un mundo que, cada día más, carece de ella! Quizás doy sinceridad porque espero recibirla de quien la aprecia, la reconoce en sí mismo y la valora en mí, que no son todos! Podría afirmar sin engaño que quien se acerca a mí -aunque sea desde una red social anónima y siempre distante- sabe mucho más de mí, que yo de esa otra persona!

Por eso, a veces reflexiono sobre a cuántas de las personas que me encuentro en la vida o en Internet conozco, tanto como ellas me conocen a mí. Sin duda, esa actitud abierta y algo despreocupada provoca reacciones dispares, paradójicas y, aunque parezca mentira, algunas de ellas imprevisibles! A algunos, mi sinceridad les conmueve; a otros, en cambio, les asusta o les provoca desconfianza, por si es una máscara! Unos reaccionan manifestándome su afinidad, su amor o su amistad, aunque sea en la distancia y en silencio; mientras que a otros les despierta su lado oculto, sus fantasmas e inseguridades... o evidencia sus propios deseos personales e insatisfechos! Cada uno es libre de hacer con mi sinceridad lo que sepa, pueda y quiera hacer con ella! Unos me ven como una oportunidad, mientras otros me sienten -muchas veces incluso sin conocerme personalmente- como una amenaza! En nuestra vida, cada persona que aparece es única e irrepetible, pero siempre tiene su sentido y debería provocarnos algo... y enseñarnos nuestra propia realidad reflejada! Lo que vemos en los demás, debemos reconocerlo en nosotros mismos como propio o como deseado!


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jueves 4 de febrero de 2010

LA ESQUIZOFRENIA CONVENIENTE



La esquizofrenia, el mal de este mundo, sin duda! Se llama esquizofrénica a esa persona que una realidad irreal! Pero en nuestra realidad siempre hay dos realidades, una real y la otra, ficticia! Los psiquiatras creen conocer bien sus efectos... y, demasiadas veces, se lucran con ello. Pero ¿qué pasa cuando uno voluntariamente desea vivir esos dos mundos contrapuestos y, en principio, excluyentes? ¿Es esquizofrénico, sin más? Si es así, sin intentar ironizar sobre el tema y con perdón a los que padecen esta grave patología, quizás todos tenemos -o deberíamos tener- esa cierta dosis de esquizofrenia! La cuestión es quien y bajo qué criterio se diagnostica esta enfermedad psíquica!

Creo que todos tenemos, como mínimo, dos mundos en nuestro propio mundo. Uno, el "real"... y otro el "deseado"! El primero lo aceptamos y vivimos con una cierta resignación; mientras que el segundo, lo conocemos, pero hemos aprendido -lamentablemente- a renunciar a él, seguramente por miedo a que se convierta en realidad cotidiana e incómoda para los demás! El mundo real nos hace supervivientes y demuestra a nuestro Ego la capacidad de adaptarnos a lo, muchas veces, adverso y perjudicial; mientras que el segundo, el mundo de los sueños, nos convierte en infatigables luchadores románticos persiguiendo un deseo! Y firmemente creo que el equilibrio entre ambos es la verdadera cordura, digan lo que digan los terapeutas y presuntos expertos del comportamiento humano! Es más, es ese equilibrio el que nos permite vivir ambos mundos a la vez, pues ambos cohabitan en el mismo mundo!

Pero si vamos un poco más allá, también veríamos que, al igual que existen dos mundos en cada persona, en cualquier ser humano coexisten dos vidas, en paralelo. Una, la que consideramos única, que es la vida exterior, esa que está fundamentada en lo externo y ajeno... y demasiadas veces conforma el concepto que tenemos de nosotros mismos; la segunda, más íntima y verdadera, yace en nuestro interior y proviene del alma, ese espacio profundo en el que se unen la razón y el sentimiento! Ambas vidas son, como he dicho antes, en principio paralelas y aparentemente excluyentes entre sí... aunque quizás solo se trate de ver y de vivir la vida desde una nueva y diferente óptica! Uno puede experimentar una situación confusa, dramática si quieres, en el exterior... mientras que internamente -en su otro Yo- la experimenta desde la paz profunda y la serenidad! ¿No sería esto también esquizofrencia, según como? Particularmente creo que hay un invisible hilo o puente que une ambas vidas -la exterior y la interior- y que uno puede -y debe- aprender a reforzar ese vínculo, evitando que éste se rompa definitivamente! ¿No es la esquizofrenia patológica esa posible ruptura, tal vez?

Ese puente o hilo que une ambas vidas paralelas es, precisamente, lo que nos remite a la felicidad, es decir, "aquel sentimiento que se basa en la distancia que hay entre lo vivido y lo deseado". Por decirlo de alguna manera: a más distancia hay entre ambas vidas, más sensación de infelicidad sentimos! Personalmente creo que la madurez radica en ser capaz de aunar ambos mundos y ambas vidas... integrándolas como una sola! Porque eso nos dota de integridad, de coherencia y de paz interior... es decir, lo contrario que la ansiedad, el estrés que demasiado a menudo sentimos la mayoría de nuestra vida! Por decirlo de alguna manera, no hay que buscar -como solemos hacer, desde siempre- la felicidad, sino hay que aprender a encontrar el equilibrio para poder ser felices, que es muy distinto! Este no es un deber urgente -tenemos toda la vida por delante, aunque no sabemos su duración...- ni premiado, pues la recompensa solo es uno mismo! Y, mientras se anda ese camino de la vida hacia la integridad, el equilibrio y la coherencia entre el mundo interno y el externo, entre la vida ajena y la propia, uno puede compartirlo con los que verdaderamente ama, haciendo de ese camino -a ratos maravilloso y a ratos complicado- algo singular, irrepetible y mágico, como la vida misma! ¿No es eso, quizás, el amor verdadero, a la vida misma y a quien, como nosotros mismos, camina, aprende, ama y encuentra el equilibrio y la felicidad día a día, en esta vida?

Te traigo un artículo "científico" sobre la esquizofrenia. Huelgan comentarios. Extrae tus propias conclusiones...


El cerebro esquizofrénico no logra "desconectar"

Ana Macpherson La Vanguardia 25/01/2010

En personas sanas, cuando se hace algo (leer, hablar, estudiar, conducir) se desconecta esta función para concentrarse en la tarea. El cerebro de una persona con esquizofrenia no logra desconectar lo que los especialistas llaman la red neuronal por defecto, algo así como el piloto automático cerebral que se mantiene activo cuando no se piensa en nada. En personas sanas, cuando se hace algo (leer, hablar, estudiar, conducir) se desconecta esta función para concentrarse en la tarea. En los esquizofrénicos no, lo que les impide dirigir la atención a cualquier actividad.

Este descubrimiento, comprobado por científicos de la Unidad de Psicosis e Investigación del Benito Menni (Sant Boi) a través de tres tipos de resonancias magnéticas, puede provocar un cambio radical en el tratamiento de esta enfermedad que padecen unas 400.000 personas en España. La esquizofrenia provoca una notable alteración de la conciencia de la realidad y desorganización neuropsicológica. La medicación actual funciona para aliviar las alucinaciones y esa distorsión de la realidad, pero en cambio fracasa casi siempre en la actividad normal: trabajar, estudiar, todo lo que requiere enfocar la atención.

"Hasta ahora se creía que esa zona frontal activada cuando estamos en reposo estaba siempre desconectada en el cerebro de una persona esquizofrénica", explica el doctor Josep Treserra, director médico del Benito Menni, "y con esta investigación se ha podido demostrar lo contrario, que el problema es que no desconecta, lo que nos da una dirección clara de cómo podremos tratar esta enfermedad y actuar precisamente donde fracasamos, en el rendimiento laboral, en las relaciones personales: todo lo que acaba convirtiéndoles en enfermos crónicos, en personas muy empobrecidas".

El estudio se acaba de publicar en la revista Molecular Psychiatry y el impacto ha sido tan importante que se prepara una reunión científica para este próximo junio en Barcelona para tratar exclusivamente de esa "red neuronal por defecto".

La investigación llevada acabo por el equipo del centro Benito Menni ha incluido a 32 pacientes con esquizofrenia y 32 sanos. "Es un número importante, por eso sus conclusiones son tan rotundas", sostiene Treserra. A todos ellos se les hizo una resonancia magnética nuclear funcional, es decir, durante una actividad concreta. Y otras dos para medir el volumen de la materia gris del cerebro y las conexiones de la sustancia blanca subyacente.

"Estamos localizando el problema. Las diferencias que hemos comprobado en la actividad cerebral están en la raíz del trastorno", asegura el director médico del equipo investigador, que lidera la doctora Edith Pomarol-Clotet. Creen que es más que probable que esta realidad ahora mostrada en imágenes de la resonancia también se encuentre relacionada con el Alzheimer y otros trastornos de la atención.

miércoles 3 de febrero de 2010

LA MUERTE ACECHA


En estos últimos días la muerte ha visitado mi vida. El joven hermano de una amiga falleció en accidente de automovil y el hermano -no tan joven- de otro amigo, que también sufrió un fatal accidente doméstico. La muerte siempre está ahí acechando, pero cuando nos visita, nos da un toque de atención del que cuesta evadirse.

Curiosamente la muerte no suele avisar cuando llega, siempre nos coje desprevenidos y, seguramente, sin haber acabado nuestros deberes aqui en la vida. En los casos que, de alguna manera, he vivido estos días, es evidente, ambos fueron accidentes que provocaron la muerte repentina y cruel... ¿e injusta? ¿Hay alguna muerte justa, en nuestra vida? Supongo que nuestro infructuoso intento por olvidarla o rechazarla no evitarán que, al fin, todos muramos algun dia! Podemos prolongar nuestra agonía, llenar nuestra vida de complacencia, podemos estar rodeados de amistad, riqueza y reconocimiento social... pero, al final, lo único que nos quedara ante la muerte será nuestra conciencia, lo que hemos hecho cada uno de nosotros con nuestra propia vida! Y entonces de poco sirve el "seré feliz... cuando sea feliz" que muchos parecen seguir en su vida! Ni que decir tiene, que ese esperado momento no llegará nunca, pues ese deseo vano y absurdo demuestra nuestra desidia y nuestro miedo a encontrar esa felicidad que todos deseamos!

La muerte nos coje al vuelo, sin avisarnos... y, en demasiadas ocasiones, nos priva de obtener todo eso que afirmamos querer en nuestra vida... pero que quizas nunca tuvimos el valor de perseguir de verdad! Qué pocas personas mueren verdaderamente en paz con ellos mismos, con los demás y con su propia vida... claro que cada uno muere tal y como ha vivido! En todo caso, se mueran revolcándose en la angustia, en la paz o en el sufrimiento, toda persona que se va de este mundo se convierte en una lección para todos sus seres queridos, aunque sea sin saberlo! Cuando fallece álguien, en su entorno inmediato la vida cambia súbitamente, se despiertan los corazones adormecidos por la cotidianidad y se accionan todas las alarmas! "Pude haber sido yo"... pensamos justo después de lamentarnos por la pérdida de un ser querido! Y es que, demasiadas veces, nos recreamos en lo pasado, en el difunto y en nuestras vivencias compartidas o en nuestro futuro sin esa persona amada... para evitar -precisamente- ver la única y justa leccion que esa muerte -como todo en la vida- trae consigo! La muerte es, sin lugar a dudas, el despertar del difunto a una nueva y mejor vida (se le llame como se le llame)... y, a la vez, el despertar a gritos de sus afligidos seres mas queridos para replantearse su propia vida... mientras aun esté en su mano enderezarla y decidir lo que realmente merecen en ella!

Te traigo dos ilustrativos textos sobre la muerte y la vida. Espero los sientas profundamente...


Juego de Villanos

La muerte se puso una cara de monstruo
una cara de mostruo horrible
espero y espero detras de la esquina
salio al fin de la sombra como un trozo de sombra
y el niño huyo mas rapido que su propio alarido.

Entonces la muerte se puso otra cara
una vieja cara de mendigo
espero y espero en frente de la iglesia
extendiendo la mano y gimiendo su pena
y el niño no supo que hacer con su piedad.

Entonces la muerte se puso otra cara
una cara de mujer hermosa
espero y espero con los brazos abiertos
tan maternal tan fiel tan persuasiva
que el niño quedo inmovil de susto o de ternura.

Entonces la muerte saco su ultima cara
una cara de juguete inocente
espero y espero tranquila en la bohardilla
tan quieta tan trivial tan seductora
que el niño le dio cuerda con una sola mano.

Entonces la muerte se arrimo despacito
mas traidora que nunca y le corto las venas
y le pincho los ojos y le quito el aliento
y era lo unico que podia esperarse
porque con la muerte no se juega.

Mario de Benedetti


Aprende a vivir

· Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

· Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

· Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

· Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

· Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

· Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

· Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

· Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

· Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

· Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

Pablo Neruda

martes 2 de febrero de 2010

CUENTA CUENTOS


Siempre me han gustado los cuentos! Con ellos, los niños aprenden a imaginar la vida y hallan sus príncipes y princesas, sus palacios, sus duendes y sus hadas madrinas... en los que reflejarse. En una palabra, descubren sus propios valores! En los cuentos infantiles todo es bueno o malo, no hay matices!

Pero, cuando uno crece, va descubriendo que las cosas no son blancas o negras, que hay infinidad de grises por medio! Como decía resignadamente una amiga "qué felices éramos, cuando éramos ignorantes", rememorando esa edad de ignorancia e ilusión, cuando descubrir lo malo y lo bueno bastaba para poder vivir! Pero, cuando crecemos, esas fronteras claras y excluyentes se van diluyendo y uno pierde la referencia entre ambos opuestos. En un momento dado, cada cosa tiene ya su explicación, su matiz, su argumento -tejido por la mente y por el miedo-... pero al momento siguiente... ya no lo tiene o el tiempo lo ha modificado! Pero es en el interior nuestro donde sigue habiendo un juicio inequívoco, justo y severo: la conciencia!

En demasiadas ocasiones tenemos el mal hábito de juzgarnos y de juzgar lo ajeno. Y es que muchos años jugando a "indios y vaqueros", a "policías y ladrones" no pasaron en balde por nuestra infancia! Es más adelante cuando, a fuerza de vivir, alzamos la vista y nos damos cuenta de que, incluso en la Biblia, existe un "ladrón bueno" y otro, "ladrón malo", junto a Jesuscristo en la cruz! Y, a partir de ese momento, uno se cuestiona cómo se puede ser un "ladrón y bueno", o la bondad y la maldad de cada uno! Porque, si vamos más allá del mismo ejemplo bíblico, veremos que ambos ladrones "compartirán el mismo Cielo, una vez muertos", según dice el propio Jesucristo a cada uno de ellos. Y esa es la Justicia Divina, difícil de entender y de aplicar... y que deja sin sentido esa otra justicia humana y limitada que predica el "ojo por ojo, diente por diente" o el "quien la hace, la paga". Aprender a discernir estas dos diferentes justicias -la humana y la divina- es aprender que "lo que parece, no siempre es", entender las Leyes del Cosmos y descubrir que nuestra Conciencia las contiene a ambas... luego es más justa con nosotros de lo que nosotros mismos lo somos!

¿Cuántas veces nos juzgamos a nosotros mismos desde esa justicia miope y humana, donde solo caben vencedores o vencidos, maestros o alumnos, culpables o víctimas... buenos o malos? ¿Cuántas veces juzgamos a los demás, como si tuviéramos suficiente información para tener el criterio justo y apropiado? ¿Cuántas veces nos sentimos juzgados, sin que el prójimo haya emitido un solo juicio? ¿Cuántas veces, incluso, nos condenamos como culpables y a cadena perpétua, por no haber sabido o podido actuar como pensamos que debímos actuar... y no ponemos remedio, cargando de culpa la vida entera? El acto no hace al actor! Alguien puede haber actuado, por ejemplo, de manera egoísta, sin que eso le convierta en una persona egoísta!

Juzgar, al fin y al cabo, no es más que establecer ese límite -muchas veces injusto y sin matices- entre "lo bueno" y "lo malo" en nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, como si la cuestión fuera siempre tan fácil, como hicimos en nuestros juegos infantiles. Juzgarse a uno mismo -o a los demás- nos priva del fundamental derecho a la duda o al perdón, necesarios ambos! Porque perdonarse es una actitud, olvidar el pasado, aprendiendo de él y no teniéndolo más en cuenta en nuestra vida! Perdonar es tener el propósito de la enmienda de no volver a caer -"conscientemente", añado yo- en el mismo error... aunque sea humano que pase! Somos humanos y, como tales, disculpados de equivocarnos una y otra vez, aunque no exculpados de intentar siempre aprender la lección que la vida trae consigo e intentar aplicar el aprendizaje a lo que se vivimos ahora!

Yo he cometido muchos errores en mi vida, como todos. No vale la pena ennumerarlos! Sí merece la pena recordar que, hoy y ya, mi intención es no repetirlos, pues haciéndolo, solo me garantizo que mi vida siga siendo un cliclo repetitivo de sufrimiento, de desdicha y de autoculpa conmigo mismo. Cuando somos capaces de perdonarnos, ese ciclo interminable, cíclico y repetitivo de nuestra vida malvivida se rompe... y deja paso a lo nuevo... y al verdadero protagonismo en nuestra vida! Hasta ese gran momento, cada uno arrastramos de por vida los errores propios, los errores de los que nos ayudaron a crecer y educaron, los errores del pasado vivido y los errores, en fin, de toda la civilización que nos precedió en la historia... ¿el famoso y bíblico Pecado Original, quizás? A eso algunos lo llaman "el karma", es decir, todo eso que cada uno de nosotros nosotros debemos subsanar de anteriores vidas, para acabar nuestro aprendizaje vital! Yo no creo demasiado en el karma, lo siento, como tampoco creo en el designio divino en nuestra vida! Todo eso promueve el seguir siendo espectadores pasivos ante nuestra propia vida y perpetua esa justicia humana predeterminada y limitada, negando la verdadera libertad del hombre (otorgada por Dios, qué duda cabe) de decidir por sí mismo, cada día, su propia y nueva vida... y desde su siempre justa conciencia!

Y volviendo a los cuentos infantiles, aquí te traigo una entrevista a una "cuentacuentos" que habla de su trabajo y de cómo los cuentos reflejan las ilusiones e inquietudes más profundas y humanas. Disfruta de la entrevista...


Ana Cristina Herreros, 44 ños, editora y narradora de cuentos"...Y cada año los Reyes Magos le traían una naranja". La Contra de La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 06/01/2010

Mi madre era analfabeta y muy pobre. Todos los años los Reyes Magos le traían una naranja que compartía con sus hermanos.

¿Se conformaba?

Las pocas veces que fue al colegio pudo ver las muñecas de porcelana de las niñas ricas, y ese era su sueño, así que un año la familia decidió que todos pondrían dinero para comprarle una muñeca de porcelana. Era una muñeca pequeñita, porque pese a que todos pusieron dinero no daba para mucho.

… Pensaron que ese regalo tan fabuloso no podía entregarse de cualquier manera. Así que un tío de mi madre suspendió a la muñeca con hilo de pescar entre las tablas del pajar, como si la muñeca bajara del cielo.

Qué bonito.

Cuando mi madre entró en el pajar alzó las manos para cogerla, mí tío fue soltando hilo, pero de repente… se rompió el hilo.

¡No!

La muñeca se hizo añicos, pero mi madre la remendó con esparadrapo, y así tuvo la muñeca de porcelana más valiosa del mundo: una muñeca que había que cuidar mucho porque estaba enfermita.

¿Cuándo descubrió que era usted una narradora nata?

Montse, mi amiga del instituto, se estaba muriendo de sida y fui a verla. "¿A qué te dedicas?", me preguntó. Yo era editora, pero me pareció que era algo aburrido de contar, así que le dije: "Cuento cuentos".

Y le pidió uno, claro.

Sí, y cuando acabé mi cuento era como si la vida hubiera vuelto a su mirada. "¡Qué cosa tan bonita haces!", me dijo, y comprendí que si eso lo decía un moribundo era realmente el oficio más bello del mundo.

Desde entonces le cuenta a pobres, a ricos, a ancianos y a bebés...

Los bebés no se enteran del argumento pero sí de lo que tú estas sintiendo mientras cuentas, si te atreves a sentir. Entienden tus emociones, la comunicación es muy profunda.

Cuentan que sus cuentos hicieron descender la mortalidad de una residencia de ancianos.

Cierto. Para que los abuelos estuvieran más interesados utilizaba la técnica de los narradores sirios que cuentan en los cafés: cuando el cuento está en el momento álgido se interrumpen y acaban al día siguiente. Así estuve tres meses, al cabo de los cuales la directora me dijo: "Los abuelos no se mueren... ¡qué les da?". Lógico, pensé, ¿cómo te vas a morir sin saber cómo acaba un cuento? Los cuentos son para vivir.

Ha contado cuentos a príncipes.

En Ammán, a los hijos de Rania de Jordania y sus primos les conté el del monstruo que se comía a los niños, y para que no lo hiciera, cada día una familia le llevaba algo de comer. Pero un niño se comió las albóndigas por el camino y las sustituyó por caca de cabra... "¡Pecado!", gritó la traductora.

… Lo intenté con varios cuentos, incluso con uno palestino, y descubrí que en todos hay pecado, porque los protagonistas se permiten en los cuentos lo que no se permiten en la vida. Y finalmente me dejaron contar.

¿Dónde pasó la noche?

En una jaima de beduinos contadores de historias. Sus historias de amor no acaban con el matrimonio como las nuestras, comienzan con él, ya que antes no se conocen.

Príncipes, y también mendigos...

Estuve montando una biblioteca con textos que encontrábamos en la basura y contando cuentos en el basurero de Guatemala alrededor del cual viven 500 familias. Para que los niños no se mueran durante las vacaciones, las maestras les van a llevar comida, fíjese qué cosa tan tremenda. También he contado cuentos a sordo-ciegos.

¿Cómo se hace eso?

Los niños ponen una mano en la traductora y otra en mi cuerpo para sentir la resonancia de la voz y la respiración. "¿La princesa tiene el pelo rojo?", me preguntó una niña.

¿Qué ha aprendido a lo largo de 18 años contando historias?

Necesitamos contarnos a través de las historias, y tener la certeza de que un mundo justo es posible, porque lo que cuentan los cuentos populares es que no importa lo equivocadamente que obres en un momento de tu vida, siempre habrá alguien que te ayude. Cuentan la confianza en el otro.

Tiene usted algo de bruja, de maga.

La mujer fue polarizada entre el hada (guapa y buena) y la bruja; pero los cuentos populares dicen que hada, maga y bruja son la misma persona: mujeres con experiencia y poder, que viven solas, que no necesitan la protección de ningún hombre, algo muy transgresor para la sociedad patriarcal, por eso se las aparta, se las relega a los bosques.

Ahora las princesas de los cuentos no quieren comer perdices, y resulta triste.

Es la otra cara del mismo estereotipo, el de la princesa y su príncipe. El arquetipo de la princesa es la mujer que es capaz de ponerse en camino y encontrarse a sí misma mejorada, por eso todas las mujeres acaban convirtiéndose en princesas, si quieren.

¿Qué vence a los monstruos?

El humor, la astucia, no la violencia. Y los vence el ser más pequeño. Tras cada monstruo hay un miedo profundo, tras los tragaldabas el miedo a que tu madre te devore, a que no te deje ser. El cuento cuenta lo que le preocupa profundamente al ser humano.



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