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jueves, 13 de enero de 2011

EN BUSCA DE VERDADEROS AMIGOS



A veces me sorprende la actitud de ciertas personas, lo reconozco! El otro día una persona rehusó mi ofrecimiento de amistad, aludiendo que solo quería "buenos amigos" y que yo ya tenía 3.000 y pico contactos en Facebook! Bueno, le agradecí el mensaje de rechazo, pues ante todo respeto la libertad de cada uno para tener en la vida lo que desea. Quizás no perdía nada renunciando a mi amistad, pero le comenté que, ni en la vida real ni en la virtual busco buenos amigos así, a la primera! Me dejo llevar por mi intuición, trabajo por crear y mantener una amistad... y dejo que la vida fluya!

Y ahora reflexiono sobre la actitud de esas personas que, de vez en cuando, niegan una amistad... en la vida real o virtual! Y pienso cuánto miedo -o desconfianza y/o dolor- hay en esa renuncia! En general, veo mucho sufrimiento y desconfianza ante lo que nos encontramos diariamente en nuestra vida! Estaría básicamente de acuerdo si todos y cada uno de nosotros fuéramos ya perfectos y no requiriéramos ya de nada ni de nadie para mejorar. Pienso también en las posiblemente malas experiencias de esas personas al renunciar a una puerta desconocida... pero abierta, cuando surje la oportunidad. Es también verdad que, tal como está nuestro mundo loco, hay que ser prudentes para no exponernos a personas que actúan de manera desaprensiva, manipuladora o mal intencionada, que nos puedan herir a la primera de cambio! También debemos recordar que, en muchas ocasiones, no nos dejamos llevar por la intuición, las apariencias engañan... y lo que llega a nuestra vida no es siempre aparentemente lo mejor!

¿Tanta desconfianza tenemos en nosotros mismos para rechazar algo que desconocemos? ¿No nos fiamos de nuestra intuición? ¿Creemos que lo nuevo que llega es igual que lo que ya hemos vivido? ¿Nos conformamos con lo que tenemos en nuestra vida? ¿Somos ya felices? Soy de los que piensa -y siente- que cada nueva persona es una nueva oportunidad... para acertar o para equivocarse, una vez más! Sobran los ejemplos! Pero también sé que ambos extremos -los aciertos y los errores- son necesarios en mi vida... aunque prefiero estar prevenido ante el dolor, es verdad! Y por eso hoy confío en mi propia intuición -que no suele fallar-... y en el transcurso del tiempo, para darme cuenta de la realidad de esa persona y descubrir qué me aporta en la vida, un acierto... o una lección más que aprender!

Pero la verdad es que en la vida real, en Facebook o en cualquier otro mundo "virtual o real", las personas que llegan no llevan tatuada su intención o su actitud ante nosotros! Los "buenos amigos" no llevan un rótulo de "buenos amigos" cuando llegan a nuestra vida. La "buena persona" no lleva un rótulo de "buena gente" visible, evidente y permanente. Habrá que estar bien atento, descubrirlo con el tiempo que dirá qué papel desempeñará cada persona en nuestra vida! Alguien nació como "amigo" y tal vez acabará como "amor"; otro nació como "amor" y quizás terminará como "enemigo"; otro más nació como simple "conocido" y acabará como alguien que estará para siempre en nuestra vida! En todo caso, lo que sí es seguro, es que cada persona juega un papel determinado en nuestra vida y todos son igualmente necesarios para vivir... es decir, para aprender... y para crecer!

Evidentemente, no siempre podremos -de antemano- elejir la gente que habita nuestro entorno. Familia, amigos, amigos de amigos, compañeros de trabajo, conocidos, vecinos... conforman el personal ecosistema de cada uno de nosotros y constituyen nuestra vida, nos guste o no! En algunas ocasiones, sí tendremos la oportunidad de aceptar o rechazar su presencia, pero en otras, no tendremos más remedio que compartir con ellos algunos momentos o incluso algunos años de nuestra vida! La libertad se gana día a día y... ¿llegará ese momento en que las personas de nuestro entorno serán elejidas por uno mismo? Seguramente no llegará nunca, es verdad, la vida está hecha de contrastes y riesgo... pero sin duda llegará la libertad para actuar en cada momento y con cada uno, como uno mismo decida... y no solo condicionados por nuestra historia! Pero, aún así, necesitaremos de personas nuevas que nos aporten lecciones, puntos de vista y experiencias diferentes a nuestra vida! Al final, vivir una vida plena no significa más que aceptar el riesgo ante lo que viene y aprender con ello!

Si ahora miráramos atras, en nuestra propia historia, veríamos -con sorpresa- qué poco se han cumplido nuestras promesas y deseos con respecto a la mayoría de las personas en nuestra vida! Me atrevería a decir que raro será el caso de una persona concreta que, realmente, se ha cumplido lo que habíamos planeado con ella! Ni tan siquiera nuestros familiares más cercanos -y, en teoría, conocidos- parecen haber cumplido ese rol preasignado a los miembros de cualquier familia. El hecho es que cada persona tiene un sentido en nuestra vida y que es la propia vida quien desentrañará la incógnita, con el paso del tiempo! ¿Para qué planear y/o crear espectativas con alguien, si luego será la propia vida la que decidirá qué es y hace cada persona en nuestra vida? ¿Por que no nos creemos capaces de crear las relaciones que queremos, según nuestra propia actitud y la de la otra persona? ¿Por qué esa desconfianza inmediata y espontánea en nosotros mismos, en el otro y en la vida, sin concedernos siquiera el derecho a confiar de verdad... quizás por primera vez en nuestra vida? A fin de cuentas, la vida es una oportunidad, no una trampa para que caigamos... aunque a veces nos lo parezca! ;-)

Miguel Benavent de B.

miércoles, 14 de abril de 2010

ANTE LA ADVERSIDAD, TU ELIJES!



Supongo que, quien más y quien menos, puede sentirse desdichado en algún momento de su vida! La vida no es siempre como creímos que debía ser! Todos tenemos experiencias aparentemente buenas y malas en nuestra historia, pero, lamentablemente, cuando hacemos balance de nuestra vida, solemos considerar que la nuestra ha sido peor que la de otros que nos rodean. Y de ahí a juzgar que la vida es injusta hay un paso! Pero, dando por supuesto, que siempre hay alguien más feliz o alguien más infeliz que nosotros, compararnos resulta ridículo y no es más que la espuela del Ego para sentirnos bien o mal con nosotros mismos!

Pero, ante la adversidad, todos tenemos la singular y personal posibilidad de crecer con ella o bien resabiarnos y aumentar el rencor contra nosotros mismos, los demás o contra la propia vida! Alguien dijo hace poco que "el sufrimiento no ennoblece, sino fabrica personas mezquinas y maliciosas"! No estoy de acuerdo con ello, creo que es el miedo lo que acarrea el mal y no hace personas malas, sino personas que realizan maldades, que no es lo mismo! Somos libres para saber aprovechar la adversidad o para que nos pese más de la cuenta! Aprender de la adversidad nos hace firmes ante las dificultades y nos ayuda a mejorar... y, al fin, optar por el amor en nuestra vida! En cambio, lamentarnos nos hace ser rencorosos y desconfiar ante lo que llega a nuestra vida... aunque a veces sea algo nuevo, afortunado y desconozcamos su efecto! Esto nos hace desconfiar, es decir, temer el porvenir y mostrarnos amenazados ante lo que nos rodea... aunque muchas veces sea incluso quien nos quiere o nos ayuda! Esa es la verdadera cara del miedo y, precisamente, lo que nos priva de sentirnos bien, crecer... o, en última instancia, poder ser felices!

Mi trabajo como coacher exije muchas cosas y, cómo no, trae consigo sacrificios y gratificaciones! No creo ser un simple cirujano a quien no le importa de quién es el hígado que opera en el quirófano! Creo sinceramente -hasta que no se demuestre lo contrario- que el Coaching no es solo un método o terapia concreta, sino una manera de ver, de vivir la vida y de ayudar a los demás! Trato seres humanos, con nombres, apellidos y circunstancias y emociones personales! Pero una de las más evidentes consecuencias es saber aceptar que no siempre se agradece mi labor intentando ayudar! Ni que decir tiene, que, cuando ayudo a gestionar la vida de alguien que recurre a mí, no puedo abstraerme de implicarme emocionalmente y eso tiene su riesgo! Creo que esa implicación es lo que me permite empatizar (mirar y sentir las cosas desde el punto de vista del otro), pero eso me hace involucrarme en el éxito o fracaso del progreso e incluso recibir un trato concreto de la persona a quien asesoro. Si esa persona decide crecer ante las dificultades, será sin duda mérito suyo, pues yo solo he facilitado que surja de su interior la solución a sus incertidumbres o, simplemente, le he brindado una perspectiva diferente a cómo siente su vida en un momento dado; si, en cambio, esa persona decide libremente rechazar la solución, concentrarse -haciendo crecer- en su problema, muy probablemente se mostrará conmigo de manera recelosa, desconfiada.... o incluso a veces agresiva ante mi sinceridad o actitud, por lo que optará por atacarme o dejar de verme! Y ni que decir tiene que mi labor se basa en la confianza mutua y en la voluntad compartida por mejorar! Supongo que son gajes del oficio y, particularmente, con estas situaciones pienso que la vida me está dando la posibilidad de aprender a gestionar actitudes no siempre gratas y crecer como persona!

Te traigo un texto que habla de la adversidad. Extrae tus propias conclusiones...

Afrontar la adversidad

En un viaje largo por la Interstate 95 (96), la autovía que recorre la costa Este de Estados Unidos desde Maine hasta Florida, JM me contó su vida mientras me llevaba en su coche. JM no sabe con certeza cuándo nació, pero calcula que alrededor de 1970 en las montañas de Corea. Es el menor de cinco hermanos de una familia pobre. Vivían bajo una lona en una ladera de la montaña hasta que se trasladaron a los suburbios de Seul, donde lograron instalarse en un chabola de cuatro paredes. Sus padres y sus hermanos mayores trabajaban en una fábrica empaquetando fruta por un salario que no llegaría a la categoría de miserable, ya que JM y sus hermanos se alimentaban principalmente de lo que encontraban en la basura, de lo que conseguían robar y de hierba.
Así vivió JM los cuatro primeros años de su vida, hasta que la desesperada imposibilidad de sus padres para criarles les llevó a dejar a los dos pequeños en un orfanato. Nada más ingresar, a JM le dijeron que, a partir de ese momento, su hermana ya no era su hermana. Y los separaron. En aquel orfanato se abusaba sexualmente de todas las niñas y físicamente de todos los niños. "Con frecuencia nos daban latigazos y nos castigaban golpeándonos la cabeza con un poste hasta perder el conocimiento", me dijo. A los pocos meses, JM intentó escapar con su hermana de aquel lugar donde le daban algo de comida y un trato brutal. Pero les encontraron y recibieron otra paliza.
Una familia coreana adoptó a su hermana y otra a JM. Pero JM fue devuelto al orfanato rechazado por la familia, con un informe que alegaba que era estúpido y que comía mucho. Seis meses más tarde, una familia de Connecticut (EE.UU) le adoptó. Pero lo que podría haber sido el fin de una infancia terrorífica se prolongó por un año más, ya que este matrimonio se volvió loco y empezó a abusar de él. Los vecinos les denunciaron y estos padres adoptivos fueron enviados a la cárcel, y JM a Foster Care (97), una institución que se hace cargo temporalmente de los niños cuyos padres han perdido la custodia.
En Foster Care pidieron a otro matrimonio de Connecticut que cuidasen provisionalmente de JM por tres semanas, mientras encontraban unos padres que quisiesen adoptarlo. En realidad, no llegaron a buscar a nadie, porque confiaban en que ese matrimonio acabase queriendo adoptarle, como así fue, movidos por una combinación de cariño y pena, cuando vieron en su cuerpo las cicatrices que trazaban su dramática biografía. El cariño de quien JM llama sus padres limpió y cicatrizó completamente esas heridas, que ha sustituido por otras de distinta índole, las que se hizo durante sus cuatros años como capitán en el cuerpo de marines, tras estudiar en la Universidad de Notre Dame.
A JM no le queda el más mínimo rencor de su azarosa infancia. Y su lucha por salir adelante con optimismo ha incorporado una permanente sonrisa a su mirada, capaz de derribarte con su franqueza. JM ha dedicado su vida a cambiar el mundo, y una prueba de ello son los 14 años que ha trabajado en el barrio del Bronx (Nueva York) dirigiendo Crotona (98) , un programa educativo que ha ayudado a miles de niños a crecer bien.
La adversidad siempre me ha parecido misteriosa. La misma dosis de sufrimiento hace a algunas personas crecer y a otras las hunde en lo más profundo. No sabemos qué va a pasar en los próximos 30 años. De momento, muchos están siendo bateados por la crisis y el paro. Y quizá nos esperan insospechadas travesías del desierto.
No sé tú, pero yo prefiero apuntarme al optimismo de interpretar el peso del contrariedad como la nieve que se amontona en invierno sobre las ramas de los árboles, forzándoles a crecer sólo por dentro, echando raíces profundas, que darán sus frutos en primavera.
En pocas palabras: ¿Para qué te ha servido la adversidad en tu vida? ¿Para crecer por dentro, o para incubar la desconfianza y el rencor?

“Los próximos 30 años” de Álvaro González-Alorda

 

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