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lunes, 11 de enero de 2010

¿SOY UNA ESTRELLA MÁS... O UNA SIMPLE BRIZNA DE HIERBA?



En nuestra vida nos han enseñado a compararnos, a vernos siempre en referencia a alguien más. Y siempre hay alguien más feliz o más infeliz, en todos los sentidos! Es el ego nuestro quien establece estas insanas relaciones -con nosotros mismos y con los demás- que no logran más que hacernos sentir superiores o inferiores, culpables o víctimas, maestros o aprendices! Pero el mérito de cada uno no es más que luchar por ser lo que uno es y crecer lo máximo posible, sin hacer distinciones ni comparaciones con los demás, sin juzgarse. ¿Es más importante un viejo e inmenso roble centenario que una simple y diminuta brizna de hierba? Ambos son necesarias en este mundo, cada cual tiene su propio cometido en él, como cualquier sol o cualquier estrella en el Universo!

Durante muchos años mi vida no fue más que lo que yo pensé que merecía. Y, entonces, creía que merecía bien poco, pues dada mi historia plagada de despropósitos, me bastaba con saber sobrevivirla. Y eso hice, considerándome a mí mismo solo como alguien capaz de saltar los obstáculos! Ni que decir tiene que la vida me propició todos los obstáculos habidos y por haber para mantenerme satisfecho en mi entonces fatal cometido! Así, la vida se convirtió en una carrera para ser yo el mejor saltador de obstáculos, al precio que fuese e intentando ser digno competidor para otras personas que había entonces en mi entorno! Yo mismo me estigmaticé, considerándome un ser especial y solitario que lo único que podía merecer era no caerme y llegar a ser como los demás corredores! Pero eso, evidentemente, no era suficiente! El amor, la felicidad y la paz me eran entonces completamente ajenos... como, lamentablemente, lo son para demasiadas personas en ese mundo y en las cuales me miraba!

Pero un día me di cuenta de mi vital error. Fui consciente de que, en nuestra vida, cada uno es lo que es, tiene lo que tiene, desea lo que desea, merece lo que merece... y con todo ello debe valerse para llegar a ser la mejor versión de sí mismo! Cada uno tiene el derecho y el deber de llegar a ser lo que se proponga en esta vida! Todos partimos de diferentes circunstancias y distintas vivencias -propias y ajenas-, pero todos debemos llegar a ser lo mismo: lo máximo que podamos llegar a ser, a pesar de todo ello! Lograr desterrar de nuestra vida todo lo que nos limita y nos entorpece... convertir esos bloqueos en un salto hacia adelante, que es nuestra única misión en esta vida!

Lo contrario es renunciar a nosotros mismos, renunciar a nuestra mejor vida y resignarnos ante las dificultades y las circunstancias, siempre ajenas, repetitivas e imprevistas! Así, en nuestra vida de renuncia aprendemos solo a reaccionar ante las circunstancias y no a responder con todo nuestro ser a lo que merecemos! Como siempre digo, uno tiene el deber consigo mismo de recorrer el camino, de reconocer que las equivocaciones nos apartan momentáneamente de él pero siempre enseñan y nos fortalecen... y que tenemos toda la vida para perseguir los sueños, aunque luego resulten aparentemente erróneos y/o esquivos! Como reza un proverbio oriental "Solo quien se pierde diez mil veces encuentra el verdadero camino". Seguramente no siempre somos capaces de recordar que, tras cualquier equivocación, siempre está el acierto de rectificar y de aprender con ella, para luego reemprender la marcha hacia nuestro propio destino. Si solo vemos nuestros errores y los vamos acumulando en nuestra memoria sin rectificarlos y sin aprender de ellos, no seremos nunca libres para vivir la vida que realmente merecemos, pues de tal confusión nunca puede pretenderse un acierto! Quizás el primer y decisivo paso para crecer es reconocer que estamos confundidos...

Hoy te traigo un precioso cuento que colgó mi amiga virtual Ana Lía en nuestro Foro. Ilustra esa misión que cada uno tenemos en nuestra propia vida. Disfrútalo...


La historia del Helecho y el bambú

"Un día decidí darme por vencido... renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi vida.
Fui al bosque para tener una última charla con Dios.

- "Dios", le dije. "¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?" Su respuesta me sorprendió..."

- Mira a tu alrededor", Él dijo. "¿Ves el helecho y el bambú?"
- "Sí", respondí.
- "Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les di agua.

El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo.
Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.

En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante
y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú.
-Pero no renuncié al bambú." Dijo Él.

"En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié" me dijo.

"En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. "No renuncié" dijo.

"Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante.

Pero sólo 6 meses después el bambú creció a más de 20mts de altura.
Se la había pasado cinco años echando raíces. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir.

"No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar".

Él me dijo.
"¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?" "No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti. "No te compares con otros" me dijo.

"El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso".

- "Tu tiempo vendrá" Dios me dijo. "¡Crecerás muy alto!"
- "¿Qué tan alto debo crecer?" pregunté.
- "¿Qué tan alto crecerá el bambú?" me preguntó en respuesta .
- "¿Tan alto como pueda?" Indagué.

Nunca te arrepientas de un día en tu vida.
Los buenos días te dan felicidad.
Los malos días te dan experiencia

Ambos son esenciales para la vida. Continúa...

La felicidad te mantiene Dulce,
Los intentos te mantienen Fuerte,
Las penas te mantienen Humano,
Las caídas te mantienen Humilde,
El éxito te mantiene Brillante

Pero sólo Dios te mantiene Caminando...


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martes, 17 de noviembre de 2009

EQUIVOCARSE PARA APRENDER



Hace unos días, una amiga del Foro (http://forocontigomismo.ning.com) publicaba estas frases de Rabindranath Tagore sobre la vida y el miedo a equivocarse. Y preguntaba mi opinión. No soy un visionario, sino alguien que, precisamente por sus múltiples y variados errores, empieza a saber descifrar de qué va la vida. No sé si lo he conseguido o si apenas lo conseguiré algún día, pero hoy solo sé que no estaría donde estoy sin haberme equivocado. Aunque debo admitir que en mi vida pasada hubieron demasiados errores ajenos que me afectaron y eso marcó en exceso mi camino. Hoy, en él, solo hay errores míos y propios... en algo he mejorado, sin duda! También sé que, entonces y ahora, me cuesta perdonarme a mí mismo por equivocarme, por ese mal hábito de exigirme demasiado o de sentirme culpable si no cumplo como debo! Pero sin duda es muy diferente cuando un presunto error es propio y tiene algún sentido, aunque sea para volver más firme a la senda perdida de mi propio destino. Porque perdonar o perdonarse, ¿no es amar o amarse, al fin y al cabo?

El hecho es que, de niños ni de mayores, no se nos enseña a gestionar el fracaso ni a aceptar que los errores son lecciones necesarias para nuestra vida y nuestro crecimiento! Demasiadas veces dejamos de hacer algo por miedo a equivocarnos, cuando al no hacerlo cometemos un mayor error, el no probarlo, intentando eludir vivir la vida que merecemos. Creo que la vida exije riesgo y que equivocarse es humano, aunque mejor equivocarse "con sentido", que hacerlo por un sin sentido como lo es el miedo, porque eso duele en el alma. En la vida, gracias a la libertad, tenemos siempre dos opciones, el amor o el miedo, o lo que es lo mismo, la confianza en nosotros mismos, en los demas y en la vida... o bien la desconfianza en nosotros mismos, en los demás o en la vida. Tu elijes en cada pequeña decisión, a cada paso del camino hacia tí mismo. Y equivocarse es un paso más, aunque, insisto, exigirá que te perdones a ti mismo por haberlo hecho y aprendas la lección que siempre trae consigo, antes de dar el siguiente paso, o te condenarás de por vida por tus propios errores y harás de ella un camino errado y de sufrimiento vano, propio y ajeno!

Pero un poco más allá, creo que todos deberíamos concedernos el derecho a equivocarnos, así como incluso a elejir cómo nos equivocamos, simplemente porque tenemos el inapelable derecho a aprender en nuestra vida. Y eso es extensible a los seres a quien amamos, a personas que queremos, incluyendo a nuestros estimados hijos, a quienes algunos padres no les conceden ni ese personal derecho. Si no erramos, no aprendemos, aunque a veces nos resulte muy duro reconocer los errores propios y ajenos o no tratar de hacer nada por evitarlos, propiciando el crecimiento... Hay que confiar mucho en alguien querido para observar desde la distancia y pasivamente su equivocación, su fracaso o su infelicidad... y creer firmemente en su derecho a crecer y en su propia capacidad de salir del atolladero y de volver a su propio camino hacia la felicidad! ¿No es eso, acaso, también amor verdadero? ¿Hay algo más hermoso que reencontrarse con alguien que se equivoca y saber que así está logrando día a día saber algo más de sí mismo y de la vida? Normalmente ansiamos compartir la felicidad, pero ¿no sería más frecuente y, a la vez, gratificante compartir los posibles errores para crecer ambos juntos?

El perdón es el primer paso en el amor... a uno mismo y a los demás! Perdonar no es más que olvidar el pasado incierto y temeroso para abrir una ventana al hoy y ahora firme y amoroso!

Aquí las mencionadas sabias sentencias. Saca tus propias conclusiones...


"No se equivoca el río cuando, al encontrar una montaña en su camino, retrocede para seguir avanzando hacia el mar.

Se equivoca el agua, que por temor a equivocarse, se estanca y se pudre en la laguna.

No se equivoca la semilla cuando muere en el surco para hacerse planta;
se equivoca la que, por no morir bajo la tierra, renuncia a la vida.

No se equivoca el pájaro que ensayando el primer vuelo cae al suelo; se equivoca aquél que por temor a caerse renuncia a volar por la seguridad del nido.

No se equivoca el hombre que ensaya distintos caminos para alcanzar sus metas; se equivoca aquél que por temor a equivocarse nunca acciona.

Pienso que se equivocan aquellos que no aceptan que ser hombre es buscarse a sí mismo cada día, sin encontrarse nunca plenamente.

Creo que al final del camino no te premiarán por lo que encuentres,
sino por aquello que hayas buscado honestamente.

El error más grande lo cometes cuando, por temor a equivocarte,
te equivocas dejando de arriesgar en el viaje hacia tus objetivos.

Rabindranath Tagore


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jueves, 29 de octubre de 2009

LECCIONES PARTICULARES DE LA VIDA



Frecuentemente la vida nos brinda lecciones ineludibles, necesarias... que vale la pena abordar sin intentar escapar de ellas. Algunas clientas mías de Coaching suelen decirme que soy una persona sabia (?) y que poco me queda por aprender de la vida! Qué poco saben de la vida y de mí, cuánto me aprecian!

La vida reparte a diestro y siniestro lecciones para todos. Es más, si fuera verdad que lo sé todo, podría morirme en este preciso instante! Porque la vida no es más que una escuela, en la que todos tenemos algo para aprender, aunque a veces nos resistamos a ello! Mi vida, es verdad, está bastante trabajada en algunos aspectos importantes, a pesar de lo cual sigo aprendiendo y gracias a ello, me permito la osadía de tratar de ayudar a quien me lo requiere a cómo vivir una vida mejor y más plena. Seguramente es porque me niego a aceptar la palabra "renuncia" en mí mismo o de alguien a quien aprecio! Aunque esto hace que, en ciertos momentos, fuerce -incoscientemente- a esas mismas personas a mejorar su vida. ¿No es desconfianza en su propia capacidad para hacerlo cuando llegue su momento? Y eso, la verdad sea dicha, tiene poco de amor por ellas! Desde aquí, les pido perdón! En demasiadas ocasiones veo y convivo con gente que está intentando renunciar a lo que merecen, a cambio de vivir una vida convencional y rutinaria, presuntamente más cómoda y segura! Menos mal que la vida, cuando se le antoja y a cada uno de nosotros, nos desequilibra con acontecimientos imprevistos que trastocan nuestra falsa creencia de confortabilidad, complacencia y control! De esta manera nuestra vida reclama la atención permanente que exije nuestra plena existencia! Eso, precisamente, es lo que nos hace cuestionarnos y mejorar como personas, acercándonos más a lo que realmente somos y deseamos en nuestra vida, esa que soñamos y que merecemos!

Pero ahora quería explicarte algo que ya sabes, simplemente porque cada uno de nosotros lo ha sentido en infinidad de veces durante su vida! Como decía, las lecciones llegan día a día, sin preguntarnos. Y cuesta verlas, aceptarlas y, mucho más, entender su profundo sentido y, sobre todo, nuestro indudable beneficio personal... en vez de considerar esas lecciones como un castigo por nuestros errores pasados (el ya famoso Karma) o afirmar que la vida es injusta con nosotros! Está claro que estas lecciones, cuando al fin llegan, remueven nuestro interior y desbarajustan nuestra vida cotidiana y eso nos hace sufrir! Es el inamovible y sobrealimentado ego nuestro (y su fiel aliado, el miedo) quien realmente se resiente! Pero es precisamente anulando el pesado ego y su crónica resistencia al cambio la única manera de solventar la situación y aprender de ella!

Ayer, precisamente, estuve con un buen amigo, mi particular coacher desde hace unos años. Él, pacientemente me enseña a ver e interpretar esos ámbitos a mejorar en mi vida y, además, tiene la paciencia de darme tiempo para que los aplique, aunque sea normalmente a fuerza de errores. Entre otros muchos, mi incapacidad de gestionar y afrontar mi vida cotidiana desde la tierra, es decir lo que tan bien sé solucionar a mis clientes de coaching! Y es que siempre es mucho más fácil ver y solucionar los problemas ajenos, que los propios! De vuelta con el maldito ego! Reconozco, sin embargo, que a veces resulta duro oír lo que no aceptamos mentalmente de nosotros mismos, aunque seguramente en nuestra alma ya sabíamos de su existencia y de la necesidad de esa mejora! Una vez oídos nuestros evidentes y posibles errores o áreas de mejora -como eufemísticamente me gusta denominar- inmediatamente la mente arranca e intenta hacerse con el control a gritos, intoxicándonos con miles de justificaciones y argumentos para disuadirnos del tema presuntamente escabroso, intentándo darnos la razón aunque no la tengamos y, lo que es peor, creándonos una firme e inquebrantable resistencia al cambio!

Pero si uno escucha desde dentro -una vez disuelta la citada cháchara mental que nos invade ante el inicial pánico o ira descontrolada-, nos damos cuenta que resulta sospechosamente familiar todo lo que se haya dicho y cuestionado sobre nosotros. Es entonces cuando cada uno tiene dos opciones claras, firmes y excluyentes: o dejarse guíar por el amor, es decir, tomárselo seriamente como una manera de amarse a uno mismo y mejorar en la vida, o bien dejar que sea el temor quien siga guiándonos e intentar ser audaz para seguir en el mismo error e incluso reforzarlo en nuestra vida con falsos argumentos. Con el amor -es decir, confianza, esperanza y fortaleza con nosotros mismos, con los demás y con la vida- las lecciones se aprenden; mientras que con el temor -lo contrario, o sea desconfianza, miedo y autoengaño- esas lecciones pasan de largo... por esta vez, claro! Porque la vida -sin duda más sabia y amorosa que nosotros- volverá a presentarnos nuevas oportunidades similares -y dolorosas, muchas veces- hasta que queramos aprender lo que ella quiere enseñarnos! Es, como casi siempre pasa, un tema de tiempo... que, por cierto, no sabemos cuánto durará nuestra vida ni a cuántas personas singulares y mágicas deberemos sacrificar por el camino hasta que se aprenda la lección y se aplique lo aprendido! Seguramente, aún así, mientras tanto, cometeremos errores y tendremos deslices en nuestra vida, hasta que aprendamos del todo a vivirla! Los deslices serán equivocaciones temporales, aunque muchas veces con víctimas ajenas; en cambio, los errores podrían perpetuarse en nuestra vida y, lo que es peor, nos irán alejando de nosotros mismos paulatinamente y haciéndonos sentir culpables por ello! No obstante, para finalizar quiero recordarte que, por mucho que nos alejemos de nuestro propio camino, casi siempre es necesario hacerlo para volver a él más firmes, convencidos y victoriosos! ¿No es eso el amor -es decir, confianza- a la vida y a nosotros mismos?

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