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jueves, 6 de enero de 2011

LLEGARON LOS REYES... CON CARBÓN!!!



Hoy es el día de los Reyes Magos! Como cada año, con impaciencia y un cierto nerviosismo me he despertado y me he dirigido a la sala de estar, donde cada año los Reyes Magos de Oriente dejan sus regalos! Cual ha sido mis sorpresa cuando, contra todo pronóstico, me encontrado que solo me habían traído carbón!!! ¿Me abré portado mal? ¿No les abrá gustado mi acitud y mi compotamiento de este pasado año? ¿Se les habrán acabado los juguetes y me han dejado lo único que les quedaba?

Quizás muchos tendemos a pensar qué hemos hecho mal en nuestra vida para que ésta sea injusta con nosotros. A veces no creemos merecer lo que la vida nos obsequia en algunos momentos! Desilusiones, malos momentos, desamores, sueños rotos... que, año tras año, configuran nuestra vida, desde siempre! Pero, por qué nos vamos a engañar, seguramente nadie es perfecto!

Pero bien visto, cualquiera de nosotros ha vivido buenos y malos momentos, es verdad! Los malos momentos han servido para que pudiéramos acojer a los buenos, que sin duda también han llegado a nuestra vida! La vida no es más que una sucesión de instantes que, en función como los veamos y sintamos, serán buenos o malos, anque todos sirven para hacer de nuestra vida una vida plena! Sin sombra, no hay luz posible, como sin tristeza, no podríamos sentir alegría! La vida es así, sin más! ¿Por qué esa necesidad de juzgar lo que llega, como si lo aparentemente bueno no fuera tan útil para nosotros como lo aparentemente malo! ¿Cuántas veces la mayor desgracia es la puerta inequívoca de lo mejor por llegar a nuestra vida?

Desaernos lo mejor, ya sea para nosotros mismos o para los seres queridos es humano y conveniente, pero ¿quién dice que algo bueno o malo no sea lo que nos conviene, lo que nos muestra el camino de nuestra verdadera felicidad! Simplemente recordarte que la felicidad no es más que la diferencia entre lo esperado y lo recibido o percibido! Y cuántas veces deberemos caer para aprender a levantarnos! El mérito es ser capaces de hacerlo, a pesar de las dificultades, a pesar de los contratiempos!

Así, el "carbón" en nuestra vida, en un momento dado sirvió para mover motores, embarcaciones, fábricas o calentar los hogares. Podríamos afirmar que todo lo que hoy tenemos y nos rodea se logró utilizando el carbón en beneficio nuestro! Así, todo lo que hoy soy en esta vida se lo debo a lo sufrido, a lo que en su momento consideré una injusticia de la vida conmigo! No te dejes llevar por el dasánimo, incluso el carbón tiene su cometido para llevarme a ser lo que hoy -con orgullo- soy y siento! La vida es algo agridulce que nos toca vivir a todos, hecha de luces y sombras, de felicidad y de sufrimiento... a partes iguales!

Gracias Reyes Magos por traerme carbón, por exijirme que mejore aún más y cada día mi vida, por exigirme que despierte y cambie todo eso que aún me queda por cambiar! La vida no es buena ni mala, es... y desde luego, siempre es mejorable! ¿Hay algo más sorprendente y bello que arrancar una sonrisa en un momento difícil, en un momento en que no parece haber más que carbón en la vida de alguien!

Te deseo un feliz día de Reyes Magos... y que sapas encontrar -incluso en el carbón- una razón para la ilusión! ;-))

Miguel Benavent de B.

miércoles, 27 de octubre de 2010

UNA SEÑAL INESPERADA...



¿Qué nos hace fijarnos, en un entorno aparentemente aséptico, inócuo y/o rutinario, en algo concreto y que nos llama poderosamente la atención, que despierta todos nuestros sentidos? ¿Por qué en ciertos momentos y, sobre todo, cuando estamos conectados al alma -o a su manifestación más evidente, el amor- aparecen señales que evidencian nuestro sentir interno o, quizás, lo que en ese momento nos perturba, alejándonos de ello e invitándonos a revisar nuestra vida? ¿Por qué se empeña el Destino -o Dios, mismo- en demostrarnos -a través de señales- lo que sentimos, sufrimos o anhelamos en ese preciso instante? ¿Por qué, entonces, no vamos más atentos por nuestra propia vida, para saber reconocer bien lo que sentimos realmente y actuar en consecuencia? ¿Por qué esa manía de imponer nuestros pensamientos, creencias, deseos y "sentimientos mentales y convenientes" a lo que realmente pasa en nuestro interior y que se manifiesta, precisamente, en estas señales que, en todo momento, aparecen en nuestra existencia... y somos capaces de ver? ¿Por qué en ciertos momentos de nuestra vida se sincronizan los elementos, las vivencias, los encuentros... para enviarnos un contundente y diáfano mensaje? ¿No son señales suficientemente claras ese especial libro que ha caído en nuestras manos, esa película que vemos y nos conmueve, ese rincón que visitamos y despierta todos nuestros sentidos, ese momento único que compartimos, ese encuentro "casual" con alguien súbitamente querido, que disfrutamos... que nos evocan un sentimiento concreto y clarificador, que nos apacigua el alma y que permanece en nuestra memoria y en nuestro corazón, como un bello y singular recuerdo? ¿No estará, tras cada uno de ellos, la clave de nuestra propia felicidad? ¿No será, pues, la infelicidad nuestra incapacidad de oír esas señales o simplemente nuestro mal hábito de desatenderlas, por miedo o por estar distraidos? ¿Y, finalmente, la vida plena no consistirá, pues, en la simple y fluida concatenación y vivencia -e incluso creación, por qué no- de esas mismas señales que nos evocan la verdadera felicidad... y que nos la pone delante, aunque no siempre sepamos y/o queramos verla... o tengamos el valor de vivirla, tal cual llega?

domingo, 5 de abril de 2009

LA INFELICIDAD



"La vida miserable es penoso soportarla;
la vida feliz es horrible perderla:
lo uno equivale a lo otro"
Jean de La Bruyère (1645-1696), moralista francés.

 

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