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sábado, 25 de julio de 2009

MOMENTOS TRANQUILOS


¿Por qué no disfrutar este fin de semana que empieza también con algunos momentos tranquilos? Después de una semana probablemente movida, estresante y en cierta manera rutinaria... ¿por qué no disfrutar de algunos momentos de paz y serenidad contigo mismo?

Tardé en descubrir mi actual receta para hallar mi paz interior. Debo admitir que, cuando observo lo que me rodea, el mundo en que vivimos, no me siento bien. Poco amor y demasiado miedo! Pero he aprendido a buscar -siempre que puedo- momentos conmigomismo, en los que medito (contacto con mi alma) para reencontrarme y que eso me ayude a interpretar todo lo que vivo, tanto lo que me agrada como lo que no. Y logro serenarme, entender lo que veo y, sobre todo, intentar encontrar el amor como motor de mi vida y así, poco a poco, ir desterrando el miedo!

Esos son maravillosos y tranquilos momentos que, cada día más, he aprendido a encontrar en mi vida cotidiana, en cualquier momento del día. Y el fin de semana es un tiempo perfecto para recuperar el aliento de nuestro día a día, tomarnos un plácido café con nosotros mismos y, sobre todo, buscar el sentido a lo que vivimos.

Feliz fin de semana! Y que sepas encontrar alguno de esos tranquilos momentos para disfrutarlos contigomismo o con quien tengas el privilegio de compartir un hermoso silencio.

Aquí te dejo la canción "Even in the quietest moments" de Supertramp. Difrútala
!

miércoles, 14 de enero de 2009

NOSOTROS...¡POR DENTRO Y POR FUERA!




Seguramente lo más difícil de nuestra vida es conciliar nuestra conciencia interior con lo que vivimos externamente, nuestra vida ordinaria. Por decirlo de alguna manera, estamos forzados a manejar una cierta "doble moral", es decir, por un lado, el espíritu necesario para sobrevivir a las necesidades y hábitos cotidianos y, por otro, este "yo" privado y nuestro, para configurar nuestra propia vida plena. Para muchos, esa visión competitiva y voraz de vanidad y de reconocimiento personal y profesional que exige el mundo nuestro es, sin duda, la coartada perfecta para dejar de ser humanos; para otros, sin embargo, es precisamente lo contrario, pues hacen prevalecer sus derechos y deberes como persona, so pena de ser considerados unos "outsiders" del sistema. Supongo que lo perfecto sería el equilibrio entre ambas visiones y conveniencias! Pero el hecho constatado es que hay pocas personalidades prestigiosas y reconocidas en el mundo de la empresa que mantengan -al menos públicamente- su integridad y valores humanos... y, para según quien, divinos. ¿Son, según parece, incompatibles, la fama y el prestigio, con la verdadera calidad humana?

Las empresas, no ajenas a esta inconveniente y un poco esquizofrénica dualidad humana, empiezan poco a poco a interiorizar esta doble faceta de sus empleados. Sín duda, una empresa humanizada y que basa su actividad en un buen fin social y en la verdadera motivación personal es -o sería, en honor a la verdad- más potente, creativa y sostenible, en todos los sentidos. ¿Existe realmente vocación de mejora en este ámbito? ¿La motivación es simplemente una manera de acercarse más a su empleado, buscar su motivación y así rentabilizar su puesto de trabajo? ¿Es esta moda de la vociferada Responsabilidad Social Corporativa (RSC) una pose de management avanzado y/o políticamente correcta, pero sin transfondo verdadero y humano?

Aquí un texto de un moderno libro sobre management empresarial. Como muestra un botón...


"El futuro del management", Gary Hamel.

Pida a un grupo de colegas que describan las características definitorias de su empresa: es probable que pocos o ninguno mencionen la adaptabilidad o la inventiva. En cambio, si les pide una lista de lo que distingue a los seres humanos de otras especies, la resistencia y la creatividad estarán en los primeros puestos.

Vemos demostraciones de esas cualidades todos los días, en nosotros mismos y en los que nos rodean. Todos conocemos a personas que han comenzado una nueva carrera laboral en busca de nuevos retos o de una vida más equilibrada. Conocemos gente que ha cambiado sus hábitos de consumo por el bien del planeta. Tenemos amigos y parientes que han experimentado una transformación espiritual, que se han crecido ante las exigencias de una paternidad o que se han crecido ante una tragedia. Cada día conocemos a personas que escriben blogs, experimentan con nuevas recetas, mezclan melodías o personalizan sus coches. Como seres humanos somos sorprendentemente adaptables y creativos, aunque la mayoría de nosotros trabajamos para empresas que no lo son. En otras palabras, trabajamos para organizaciones poco humanas.

Parece que hay algo en las organizaciones modernas que consume la resistencia y la creatividad naturales de los seres humanos, algo que despoja a los empleados de esas cualidades. ¿El culpable? Los principios y los procesos del management que fomentan la disciplina, la puntualidad, la economía, la racionalidad y el orden, pero otorgan muy poco valor al talento artístico, el inconformismo, la originalidad, la audacia, el entusiasmo. Por decirlo de manera sencilla, la mayoría de las empresas sólo son humanas de manera fraccionada porque únicamente dejan espacio para una fracción de las cualidades y capacidades que nos hacen humanos. Millones de personas acuden a trabajar todos los días, pero muchas de ellas van sonámbulas. El resultado: organizaciones que desaprovechan sistemáticamente su potencial.
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