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martes, 2 de marzo de 2010

EL PERDÓN



Si hay un sentimiento universal y dañino es el sentimiento de culpa. Ese tóxico sentimiento es el que nos hace purgar durante tiempo los posibles errores o buscar incansablemente culpables de lo que nos ocurre en nuestra vida. Mientras uno se siente culpable, está negándose el derecho a equivocarse, a aprender de los errores necesarios y propios, así como se condena a llevar una vida atormentada e inmerecida. Por ello la culpa es la más peligrosa arma para dominar a los demás, de una manera sutil y efectiva, que bien utilizada no requiere de un tercero, sino que se inocula interiormente uno mismo, haciendo que alguien se sienta indigno, humillado y condenado por sí mismo. La autoridad así ejercida, desde nuestro interior a través del sentimiento de culpa, se perpetúa en el tiempo. Las autoridades públicas, los maltratadores de todo tipo y algunas iglesias-instituciones saben bien de qué hablo...

Ni que decir tiene que, de pequeños, aprendimos -y se nos educó así- a sentirnos culpables al mínimo error que tuviéramos. "¿Quién a roto este plato?" nos preguntaban nuestros padres y/o maestros con inquisidora mirada inculpadora, fuéramos o no culpables del percance. Allí, en esa mirada despiadada, ya éramos juzgados y condenados a sentirnos culpables, aunque no lo fuéramos ante el hecho. Si, además, añadimos ese temible barniz pseudoreligioso, de un dios todopoderoso y juez severo que siempre nos observa... el sentimiento de culpa se fue instaurando en nosotros, mermando nuestra autoestima y condicionando nuestras decisiones y nuestra vida al completo. Porque si algo tiene el sentimiento de culpa es que genera un dolor interno inconmensurable y duradero! Así y como efecto inmediato, cuando algo nos duele o nos hace sufrir, buscamos desesperadamente a álguien o a algo en quien descargar nuestro dolor o para evitar ese sufrimiento, antes de que se convierta en culpa propia. ¿Por qué tras el atentado de las Torres Gemelas en Nueva York apareció inmediatamente en todos los medios del mundo la imagen de un presumiblemente ser perverso como Bin Laden? ¿Por qué tras una catástrofe natural surgen voces que presagian el castigo divino o el fin del mundo? Porque ante cualquier dolor, el ser humano tiene la "innata" necesidad de poner cara y ojos al presunto causante del mismo! Es como si el sufrimiento se diluyera al encontrar un presunto culpable de los infortunios...

Así, en nuestra vida diaria, tenemos el mal hábito de buscar continuamente culpables, dentro o fuera de nosotros mismos. En una primera instancia, uno busca culpabilizar de sus errores a alguien ajeno o a la injusta vida, para sentirse mejor consigo mismo. "Yo no he sido" increpa el niño frente a la mirada culpabilizadora de su padre ante el plato roto; incluso mentirá antes de sentirse culpable y de ser castigado por ello! En un segundo momento, el mismo niño, lo reconozca o no publicamente, se sentirá culpable de haber roto el plato, si así ha sido! Y es que la culpa no tiene más opciones que la culpa o la disculpa. No hay términos medios! Huelga decir que la culpa nace del miedo y éste, del perverso Ego que nos domina. Y, como siempre, el Ego es dual y solo entiende el blanco o el negro, sin matices. ¿Y si el suelo estaba mojado y eso nos hizo resbalar y romper el plato? Así, el sentimiento de culpa se instaura en nuestro interior, más alla de las razones, produce un amargo sufrimiento y, según aprendimos de niños, merecemos un castigo. Ni que decir tiene que no hay peor castigo que el autoimpuesto! Por otro lado, nos castigamos a nosotros mismos en función de la intensidad del sentimiento y no del presunto mal causado! Así, no nos basta sentirnos culpables ante un plato roto, sino que el Ego nos invita a creernos malos e indignos por haber roto ese plato. Las autoridades políticas, los maltratadores y algunas instituciones religiosas saben bien de qué hablo y con qué fines lo hacen. ¿Por qué, si no, por ejemplo, nacemos todos con el aparentemente injusto, transgiversado y eterno Pecado Original? ¿Por qué un temido Juicio Final ante dios, para sentirse o no culpable? Culpar es someter... o someterse uno a cadena perpétua!

Pero no debemos olvidar que uno, para aprender, debe equivocarse! Y tampoco debemos olvidar que romper un plato no nos hace para siempre "rompe-platos"! Esa otra manera de var los hechos nos aliviaría de la carga de sentirnos culpables ante los posibles errores! ¿No necesita un bebé caerse para poder levantarse de nuevo y así aprender a andar? ¿por un plato que rompí, rompe platos me llamaron? El caso es que juzgar o juzgarse uno es siempre peligroso... e injusto! Porque la necesidad de juzgarse y de ser juzgado, además de aprendida en nuestra más tierna infancia, es algo que el Ego (y no la conciencia, como pensamos) hace continuamente en nuestra vida! Por decirlo de una manera, el Ego siempre busca culpables para someternos y nos crea conflicto mental para dominarnos, mientras que la Conciencia aporta soluciones, nos guía a enderazarnos, lo que nos provoca inmediatamente el premio, es decir, esa paz interna que tanto reconforta. En definitiva, el Ego vive y se alimenta de nuestro conflicto, mientras la Conciencia interna, firme e invariable, aunque revuelva nuestro interior, premia nuestro esfuerzo y nos invita a sentirnos protagonistas de nuestra vida, incluso perdonándonos el que, para aprender, hayamos errado primero e infinitas veces en nuestra vida.

Sentise culpable es un sentimiento doloroso y peligroso. Ante la culpa, uno sufre y busca la escapatoria huyendo de sí mismo y de esas circunstancias que le provocaron el sufrimiento. Pero debemos admitir que el sufrimiento en sí no es malo ni bueno, sino una señal para enmendar algo o aprender la lección que siempre trae consigo! Sí, es perjudicial, en cambio, ese sufrimiento que provoca el sentirse culpable por siempre, sin admitir que tenemos el derecho a equivocarnos en nuestra vida! ¿Venimos a esta vida -valle de lágrimas- para sufrir, como muchos dicen? No, venimos a aprender, aunque muchas veces sea equivocándonos y sufriendo! ¿Me permites unas sugerencias? Busca en tus propios errores (y en tu Conciencia, no en tu mente perversa) de qué te sientes culpable y qué te hizo o hace cometerlos, aun sintiéndote mal contigo mismo. Averigua por qué tienes el concepto que hoy tienes de ti... y descubrirás mucho sentimiento de culpa -justo o no- en tu pasado no resuelto! Libérate de esa culpa dañina y de tu pasado... dejarás de sufrir, aceptarás los errores como medio para aprender... y te verás a ti mismo y a la vida de otra manera! ¿Descubrirás que solo hay amor y un aquí y ahora para vivirla, tal y como mereces?

Te traigo un texto que habla del sentimiento de culpa. Extrae tus propias conclusiones...

Perdonarme YO?!?!

Perdonar es una de las acciones más sublimes del ser humano, es una sensación sanadora, que remueve asperezas, limpia, libera, las heridas.
Perdonar es una de las mejores herramientas propias internas del hombre para poder amar sin medida y obtener paz interior.
Es fácil perdonar e inclusive es fácil pedir perdón en determinadas circunstancias, pero a veces "chocamos contra una pared" cuando se nos pide una sencilla y al mismo tiempo profunda tarea: Perdonarnos a nosotros mismos.
Hace mucho tiempo conocí a una señora amante de la buena vida, con grandes lujos y cuentas bancarias por todo el mundo, pero con una actitud prepotente. Nada más le faltaba pedirme que le pusiera una alfombra roja para entrar a mi oficina.
Me contaba de grandes problemas en sus relaciones interpersonales, "echándole la culpa" a todos que "la hacían sufrir". Realmente su cara era de angustia cuando me comentaba que no podía ni siquiera mantener a sus empleados por tan sólo un mes, porque no la aguantaban. Le aquejaban grandes tormentos que le hacían gritar, alterarse, contestar a veces hasta de forma grosera. En fin, era un buffet de problemas, que en su mayoría, bajo su opinión, eran causados por los demás porque no entendían que "así era ella y no iba a cambiar".
Mientras la charla avanzaba, como en cada sesión de Coaching, los sentimientos empezaban a moverse y cosas que antes parecían estar muy escondidas de repente se hacían palpables. De pronto, comenzó a llorar de una forma increíble. Realmente, me estaba dando cuenta que esas lágrimas no surgieron por la música o el incienso de la oficina, sino porque realmente se encontraba en contacto con su "Niño interior" y recordaba aquel problema familiar que algún día la hiciera sentirse tan mal. "Es que yo ya no tengo nada".Decía "Yo ya perdoné a quien tenía que perdonar, ya eso quedó en el pasado" me decía con voz entrecortada. La pregunta no es a quién perdonaste, sino, ¿Te perdonaste tú?... ¿Te perdonaste a ti misma? ¿Realmente te has dado el permiso de haber sentido esa experiencia como un proceso de aprendizaje? El silencio fue el mejor de los discursos en esos momentos y ahí fue cuando realmente inició un cambio interior fuerte y duradero. Muchas veces creemos que los demás son culpables de hacernos sentir mal o bien.¡cómo sufren todos aquellos que tienen ese pensamiento!
En nuestra forma de ver estamos conscientes que el ser humano es independiente con una libertad exquisita de decidir ser feliz o no serlo, sentir lo que llamamos mal o bien. Aunque tal vez tú, lector, me puedas decir "estás loco ... es imposible"
Créemelo, mejor que creer, experiméntalo, compruébalo, que es más posible de lo que parece. Inclusive eso es lo que hace la diferencia de aquella persona que a pesar de la "crisis", de problemas económicos, divorcios etc., llega con una sonrisa e inclusive interiormente se siente en paz, con aquella que desde que llega es un buzón de quejas de cómo lo trata el mundo. Tal vez éste último no ha llegado a descubrir que no cambian ni desaparecen los problemas, sino que se transforma nuestra visión, nuestros pensamientos y nuestra estabilidad. Pero sobre todo nuestra vida empieza a cambiar drásticamente cuando nos atrevemos a perdonar todo aquellas "malas acciones", todo aquello que dejamos de hacer, todas aquellas palabras hirientes o actitudes negativas que nos hicieron cargar una roca pesada en nuestro cuello por mucho tiempo. Perdonarnos no depende del otro, sino de nuestro interior. No depende del pasado, sino de el "Aquí y el ahora", depende única y exclusivamente de nuestra decisión al darnos cuenta que somos humanos de carne y hueso, en proceso de aprendizaje con cualidades pero también con defectos.
Podemos llegar a caer e inclusive hacer algo que en el fondo no queríamos. Convencete compruébalo, "lo que pasó, pasó". No podemos seguir dándole vueltas al círculo del "porqué a mi, porqué yo, porqué en ese momento, porqué así, porqué nadie hizo nada, porqué…porque...porque". Iniciemos el día de hoy con una actitud diferente y transformadora, regalándonos unos minutos para poder PERDONARNOS, haya sido lo que haya sido, es válido haber tenido un error pero es mucho más válido aceptarlo y sacar lo bueno de ello. No olvides que eres un ser lleno de luz... de poder... de vida. Tómate de la mano de Dios y descubre que perdonar es una actitud de valientes y que perdonarte a ti mismo por lo que haya pasado, no sólo te hace crecer, sino te libera de culpas que tal vez llevan ...muchos ... muchos años. De esta forma te habrás roto la cadena,te habrás liberado, sintiéndote liviano, vacío sin esa opresión dentro de tu pecho y veras en el espejo de los demás tu cambio, ya que también has liberado a todo tu mundo...

Angela Puglia Barcelo
Enero de 2010


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lunes, 11 de mayo de 2009

EL COACHING COMO MANIPULACIÓN!



Siempre he pensado que el ser humano juega consigomismo, aunque eso sea muchas veces temerario. Así, disciplinas hoy tan de moda como el Coaching o las terapias alternativas, pretendidamente sanadoras y equilibradoras de la psique y el alma humana, han proliferado hasta convertirse en un lucrativo negocio. ¿Qué mejor negocio que la desorientación e incertidumbre humana?

Así, hoy se venden miles de libros del mal llamado género de Autoayuda, convirtiéndose en Best Sellers mundiales; sus autores, aparentes gurús e iluminados del alma humana reparten en ellos pretendidas recetas místicas y pócimas milagrosas para llegar a ser feliz... aunque seguramente la mayoría de ellos ya lo sean cada vez que algún inocente lector adquiere su libro. Y, como no podía ser de otra manera en plena era de la información y las telecomunicaciones, si el libro en cuestón funciona, posteriormente se publican DVD's, audio libros, discos, fascículos mensuales, calendarios e incluso se editan revistas que no hacen más que convertir en un maestro al afortunado escritor de autoayuda. Y es que la sociedad de consumo llega a cualquier recóndita actividad humana... y la hace vil y la empobrece de contenidos. "Fórmulas para ser feliz en 7 días" o pseudo tratados para difundir "los secretos de nuestra existencia" nacen y mueren de éxito cada nuevo día... y hacen millonarios a sus autores que, sin modestia alguna, explican en sus libros cómo alcanzaron ellos mismos su sueño de ser millonarios gracias a sus desorientados lectores y víctimas propiciatorias!

Suelo pasear por las secciones de Autoayuda de las prestigiosas librerías de cualquier ciudad que visito, lo reconozco! Y en ellas siempre me sorprende ver que están pobladas de mujeres de toda edad y condición que hojean libros para resolver su vida. También asisto a conferencias sobre estos temas en las que el ya célebre autor y mago de la vida ajena, arrecia en favor de la autoestima, vende seminarios y talleres de autoayuda y recomienda su libro inpunemente; y la historia se repite, pues éstas están repletas de mujeres de todo tipo que sueñan con encontrar la felicidad que no tienen! Veo en distintos canales de TV cientos de micro-programas en los que pitonisas y brujas modernas leen el tarot a personas que pagan fortunas telefónicas para conocer su imprevisible futuro... Han nacido también innumerables escuelas en las que por 3.000 euros y un fín de semana intensivo de seminario, presuntuosos iluminados convierten a cualquiera en un certificado Coach o mentor, capacitado en la ayuda a los demás y autoempleado de un nuevo y lucrativo negocio: la perenne desgracia del prójimo! Estoy de acuerdo con una amiga mía de que algo de todo ello ayuda a quien está desorientado, es verdad; que este tipo de autoayuda y de reflexión inducida remueve las entrañas y eso es bueno... siempre y cuando no provoque adicción en el paciente y compulsivo consumidor de autoayuda y de felicidad empaquetada! Si es así, como se suele decir, "es peor el remedio que la enfermedad"!

Y es que el ser humano no sabe -ni quiere- navegar por lo desconocido, lo teme! Pero álguien debería explicarle que vivir es eso, tener esperanza en lo que nos llega sin previo aviso, lo que sucede para enseñarnos a vivir realmente... y que esa capacidad humana exije que naveguemos en solitario, cada uno con su propia alma, con sus propios talentos innatos y sin recetas mágicas ajenas! Alguien debería recomendar a los desafortunados infelices de nuestro mundo loco que la verdad la llevan dentro y que bastaría escucharse a sí mismos o, como mucho, encontrar a alguien que le haga de espejo para desentrañar sus propios valores, esos que iluminarán su propia vida!

Aquí te reproduzco una interesante entrevista, en la que su protagonista describe su opinión al respecto. Léela y extrae tus propias conclusiones!


Michela Marzano, 39 años, investiga la pornografía, el ´management´ y el ´coaching´ en el CNRS "Tu mala suerte es culpa tuya, porque el sistema es perfecto". La Contra de La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 11/05/2009

Vivimos el mejor momento para desenmascarar la impostura de los libros de management personal, autoayuda, coaching...

¿Por qué ahora?

Las crisis ponen en evidencia que si quieres no siempre puedes, porque, por mucho que quieras, no lograrás nada si antes no desvelamos que las reglas del juego de la economía son tramposas, producen desigualdad y nos penalizan a la mayoría.

No veo nada malo en autoayudarte.

Es perverso hacerte creer que todo lo que te sale mal es culpa tuya y debes mejorarlo y que, en cambio, las reglas del juego establecido por una minoría en su provecho no necesitan ninguna mejora.

Algunos de esos libros son divertidos.

Pero la ideología que los alimenta no: lleva a pensar, por ejemplo, que si hoy estás en el paro, es porque no deseaste el éxito lo suficiente ni te esforzaste. No sólo eres un perdedor y un fracasado sino que encima es culpa tuya y eso exculpa, de paso, a todos los demás responsables de tu paro.

Antes había perdedores simpáticos.

Hoy esa superchería del autocrecimiento lo impide: si eres un perdedor es porque también eres un vago que no se ha molestado en automejorarse. Antes el sistema era paternalista: había un amo del que emanaban en cada momento todas las órdenes que todos cumplían y si las cosas iban mal, también se preocupaba y ocupaba de los suyos...

Ya no quedan señoritos de esos.

Porque a partir del año 90 el capitalismo, para seguir creciendo, necesita nuevos empleados emprendedores, ya que las tecnologías de la información han dejado anticuada la estructura patriarcal. Ahora cada empleado debe ser capaz de tomar sus decisiones por la empresa y asumir sus consecuencias.

Gente que sepa mandarse a sí misma.

En la era digital, las empresas para ser productivas deben tener apariencia - sólo es una apariencia-horizontal: los amos y sus capataces ponen objetivos y los empleados los cumplen por los medios que quieran.

La célebre dirección por objetivos.

Es la ilusión de la autonomía personal cuando, en realidad, sus objetivos a menudo o son incumplibles o sólo se pueden cumplir si renuncias a todo lo que no sea trabajar. Los amos te dan toda la libertad para renunciar de la manera que quieras a tu propia libertad. Por lo menos, cuando imponían un horario, tu tiempo libre era tuyo.

Pero el trabajo produce satisfacción.

Esa es la trampa - envuelta en toda esa palabrería de autoayuda-de la felicidad por el trabajo. Sostiene que el trabajo es el único camino de la realización personal hacia la felicidad. De esta forma sólo puedes ser feliz haciendo ricos a los amos. Yyano te queda ser el pobre e inocente desgraciado, de antaño, ahora si no eres feliz, encima eres un indolente culpable de tu desgracia.

Trabajar antaño fue maldición bíblica.

Era el peaje del sustento. En la sociedad patriarcal era el fatigoso pero inevitable modo de mantener a la familia: hoy la economía necesita más implicación personal: exige ejecutivos autoconvencidos que renuncian a la familia y amigos para invertir todas sus horas en la empresa, lo que les convierte - creen los muy alienados-en superhombres y supermujeres felices y admirados.

Eso si la empresa funciona...

Es la otra paradoja: se te hace creer que todo depende sólo de ti, pero, a la hora de la verdad, todo depende de los resultados de tu empresa que a su vez pueden tambalearse, como ahora, por una crisis financiera que comenzó a miles de kilómetros por culpa de quienes sí deciden y ponen las reglas.

Tampoco podíamos crecer siempre.

El crecimiento tiene límites, pero el éxito ilimitado que promete la filosofía de la autoayuda necesita de la ilusión de que eres tú solo quien pone los límites, como si el planeta no los tuviera. Cuando tú puedes permitirte tres coches y dos piscinas, pero el planeta y su atmósfera, no.

A veces, crecer es ser más pequeñito.

Sí, menos mal que hemos "fracasado" en conseguir todos nuestros objetivos y aún podemos salvar lo que queda de la Tierra.

Aquí aún estarían enladrillando playas.

Esa lógica de la autoayuda propicia, en crisis, enormes cantidades de sentimiento de culpa, que a su vez se transforma en depresiones. En Argentina y Francia, el psicoanálisis es una religión y de su sacramento, los antidepresivos, argentinos y franceses son los mayores consumidores del mundo.

¿Por qué?

Precisamente porque son países con egos enormes educados en la fe ilimitada en la propia capacidad de control de uno mismo y de su destino, al que se considera mero resultado de las decisiones tomadas a lo largo de la vida. Las terapias breves, la PNL y otras técnicas alimentan esa ficción de control ilimitado, que no es más que la ilusión infantil de omnipotencia.

Y resulta que la suerte también existe.

Llámele suerte, destino, imponderables, lo que quiera, pero se trata de la madura aceptación de que una parte de lo que nos sucede - por ejemplo, esta crisis financiera-no depende exclusivamente de nosotros.

Pero sí nuestra actitud ante ella.

Veo que ha leído mucha autoayuda.

He entrevistado a un montón de gurús.

Léalos, pero a veces es mejor fracasar. Fracase, hombre: no sé si será más feliz, pero seguro que vive más tranquilo.

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