Mostrando entradas con la etiqueta perdón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perdón. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de marzo de 2010

EL PERDÓN



Si hay un sentimiento universal y dañino es el sentimiento de culpa. Ese tóxico sentimiento es el que nos hace purgar durante tiempo los posibles errores o buscar incansablemente culpables de lo que nos ocurre en nuestra vida. Mientras uno se siente culpable, está negándose el derecho a equivocarse, a aprender de los errores necesarios y propios, así como se condena a llevar una vida atormentada e inmerecida. Por ello la culpa es la más peligrosa arma para dominar a los demás, de una manera sutil y efectiva, que bien utilizada no requiere de un tercero, sino que se inocula interiormente uno mismo, haciendo que alguien se sienta indigno, humillado y condenado por sí mismo. La autoridad así ejercida, desde nuestro interior a través del sentimiento de culpa, se perpetúa en el tiempo. Las autoridades públicas, los maltratadores de todo tipo y algunas iglesias-instituciones saben bien de qué hablo...

Ni que decir tiene que, de pequeños, aprendimos -y se nos educó así- a sentirnos culpables al mínimo error que tuviéramos. "¿Quién a roto este plato?" nos preguntaban nuestros padres y/o maestros con inquisidora mirada inculpadora, fuéramos o no culpables del percance. Allí, en esa mirada despiadada, ya éramos juzgados y condenados a sentirnos culpables, aunque no lo fuéramos ante el hecho. Si, además, añadimos ese temible barniz pseudoreligioso, de un dios todopoderoso y juez severo que siempre nos observa... el sentimiento de culpa se fue instaurando en nosotros, mermando nuestra autoestima y condicionando nuestras decisiones y nuestra vida al completo. Porque si algo tiene el sentimiento de culpa es que genera un dolor interno inconmensurable y duradero! Así y como efecto inmediato, cuando algo nos duele o nos hace sufrir, buscamos desesperadamente a álguien o a algo en quien descargar nuestro dolor o para evitar ese sufrimiento, antes de que se convierta en culpa propia. ¿Por qué tras el atentado de las Torres Gemelas en Nueva York apareció inmediatamente en todos los medios del mundo la imagen de un presumiblemente ser perverso como Bin Laden? ¿Por qué tras una catástrofe natural surgen voces que presagian el castigo divino o el fin del mundo? Porque ante cualquier dolor, el ser humano tiene la "innata" necesidad de poner cara y ojos al presunto causante del mismo! Es como si el sufrimiento se diluyera al encontrar un presunto culpable de los infortunios...

Así, en nuestra vida diaria, tenemos el mal hábito de buscar continuamente culpables, dentro o fuera de nosotros mismos. En una primera instancia, uno busca culpabilizar de sus errores a alguien ajeno o a la injusta vida, para sentirse mejor consigo mismo. "Yo no he sido" increpa el niño frente a la mirada culpabilizadora de su padre ante el plato roto; incluso mentirá antes de sentirse culpable y de ser castigado por ello! En un segundo momento, el mismo niño, lo reconozca o no publicamente, se sentirá culpable de haber roto el plato, si así ha sido! Y es que la culpa no tiene más opciones que la culpa o la disculpa. No hay términos medios! Huelga decir que la culpa nace del miedo y éste, del perverso Ego que nos domina. Y, como siempre, el Ego es dual y solo entiende el blanco o el negro, sin matices. ¿Y si el suelo estaba mojado y eso nos hizo resbalar y romper el plato? Así, el sentimiento de culpa se instaura en nuestro interior, más alla de las razones, produce un amargo sufrimiento y, según aprendimos de niños, merecemos un castigo. Ni que decir tiene que no hay peor castigo que el autoimpuesto! Por otro lado, nos castigamos a nosotros mismos en función de la intensidad del sentimiento y no del presunto mal causado! Así, no nos basta sentirnos culpables ante un plato roto, sino que el Ego nos invita a creernos malos e indignos por haber roto ese plato. Las autoridades políticas, los maltratadores y algunas instituciones religiosas saben bien de qué hablo y con qué fines lo hacen. ¿Por qué, si no, por ejemplo, nacemos todos con el aparentemente injusto, transgiversado y eterno Pecado Original? ¿Por qué un temido Juicio Final ante dios, para sentirse o no culpable? Culpar es someter... o someterse uno a cadena perpétua!

Pero no debemos olvidar que uno, para aprender, debe equivocarse! Y tampoco debemos olvidar que romper un plato no nos hace para siempre "rompe-platos"! Esa otra manera de var los hechos nos aliviaría de la carga de sentirnos culpables ante los posibles errores! ¿No necesita un bebé caerse para poder levantarse de nuevo y así aprender a andar? ¿por un plato que rompí, rompe platos me llamaron? El caso es que juzgar o juzgarse uno es siempre peligroso... e injusto! Porque la necesidad de juzgarse y de ser juzgado, además de aprendida en nuestra más tierna infancia, es algo que el Ego (y no la conciencia, como pensamos) hace continuamente en nuestra vida! Por decirlo de una manera, el Ego siempre busca culpables para someternos y nos crea conflicto mental para dominarnos, mientras que la Conciencia aporta soluciones, nos guía a enderazarnos, lo que nos provoca inmediatamente el premio, es decir, esa paz interna que tanto reconforta. En definitiva, el Ego vive y se alimenta de nuestro conflicto, mientras la Conciencia interna, firme e invariable, aunque revuelva nuestro interior, premia nuestro esfuerzo y nos invita a sentirnos protagonistas de nuestra vida, incluso perdonándonos el que, para aprender, hayamos errado primero e infinitas veces en nuestra vida.

Sentise culpable es un sentimiento doloroso y peligroso. Ante la culpa, uno sufre y busca la escapatoria huyendo de sí mismo y de esas circunstancias que le provocaron el sufrimiento. Pero debemos admitir que el sufrimiento en sí no es malo ni bueno, sino una señal para enmendar algo o aprender la lección que siempre trae consigo! Sí, es perjudicial, en cambio, ese sufrimiento que provoca el sentirse culpable por siempre, sin admitir que tenemos el derecho a equivocarnos en nuestra vida! ¿Venimos a esta vida -valle de lágrimas- para sufrir, como muchos dicen? No, venimos a aprender, aunque muchas veces sea equivocándonos y sufriendo! ¿Me permites unas sugerencias? Busca en tus propios errores (y en tu Conciencia, no en tu mente perversa) de qué te sientes culpable y qué te hizo o hace cometerlos, aun sintiéndote mal contigo mismo. Averigua por qué tienes el concepto que hoy tienes de ti... y descubrirás mucho sentimiento de culpa -justo o no- en tu pasado no resuelto! Libérate de esa culpa dañina y de tu pasado... dejarás de sufrir, aceptarás los errores como medio para aprender... y te verás a ti mismo y a la vida de otra manera! ¿Descubrirás que solo hay amor y un aquí y ahora para vivirla, tal y como mereces?

Te traigo un texto que habla del sentimiento de culpa. Extrae tus propias conclusiones...

Perdonarme YO?!?!

Perdonar es una de las acciones más sublimes del ser humano, es una sensación sanadora, que remueve asperezas, limpia, libera, las heridas.
Perdonar es una de las mejores herramientas propias internas del hombre para poder amar sin medida y obtener paz interior.
Es fácil perdonar e inclusive es fácil pedir perdón en determinadas circunstancias, pero a veces "chocamos contra una pared" cuando se nos pide una sencilla y al mismo tiempo profunda tarea: Perdonarnos a nosotros mismos.
Hace mucho tiempo conocí a una señora amante de la buena vida, con grandes lujos y cuentas bancarias por todo el mundo, pero con una actitud prepotente. Nada más le faltaba pedirme que le pusiera una alfombra roja para entrar a mi oficina.
Me contaba de grandes problemas en sus relaciones interpersonales, "echándole la culpa" a todos que "la hacían sufrir". Realmente su cara era de angustia cuando me comentaba que no podía ni siquiera mantener a sus empleados por tan sólo un mes, porque no la aguantaban. Le aquejaban grandes tormentos que le hacían gritar, alterarse, contestar a veces hasta de forma grosera. En fin, era un buffet de problemas, que en su mayoría, bajo su opinión, eran causados por los demás porque no entendían que "así era ella y no iba a cambiar".
Mientras la charla avanzaba, como en cada sesión de Coaching, los sentimientos empezaban a moverse y cosas que antes parecían estar muy escondidas de repente se hacían palpables. De pronto, comenzó a llorar de una forma increíble. Realmente, me estaba dando cuenta que esas lágrimas no surgieron por la música o el incienso de la oficina, sino porque realmente se encontraba en contacto con su "Niño interior" y recordaba aquel problema familiar que algún día la hiciera sentirse tan mal. "Es que yo ya no tengo nada".Decía "Yo ya perdoné a quien tenía que perdonar, ya eso quedó en el pasado" me decía con voz entrecortada. La pregunta no es a quién perdonaste, sino, ¿Te perdonaste tú?... ¿Te perdonaste a ti misma? ¿Realmente te has dado el permiso de haber sentido esa experiencia como un proceso de aprendizaje? El silencio fue el mejor de los discursos en esos momentos y ahí fue cuando realmente inició un cambio interior fuerte y duradero. Muchas veces creemos que los demás son culpables de hacernos sentir mal o bien.¡cómo sufren todos aquellos que tienen ese pensamiento!
En nuestra forma de ver estamos conscientes que el ser humano es independiente con una libertad exquisita de decidir ser feliz o no serlo, sentir lo que llamamos mal o bien. Aunque tal vez tú, lector, me puedas decir "estás loco ... es imposible"
Créemelo, mejor que creer, experiméntalo, compruébalo, que es más posible de lo que parece. Inclusive eso es lo que hace la diferencia de aquella persona que a pesar de la "crisis", de problemas económicos, divorcios etc., llega con una sonrisa e inclusive interiormente se siente en paz, con aquella que desde que llega es un buzón de quejas de cómo lo trata el mundo. Tal vez éste último no ha llegado a descubrir que no cambian ni desaparecen los problemas, sino que se transforma nuestra visión, nuestros pensamientos y nuestra estabilidad. Pero sobre todo nuestra vida empieza a cambiar drásticamente cuando nos atrevemos a perdonar todo aquellas "malas acciones", todo aquello que dejamos de hacer, todas aquellas palabras hirientes o actitudes negativas que nos hicieron cargar una roca pesada en nuestro cuello por mucho tiempo. Perdonarnos no depende del otro, sino de nuestro interior. No depende del pasado, sino de el "Aquí y el ahora", depende única y exclusivamente de nuestra decisión al darnos cuenta que somos humanos de carne y hueso, en proceso de aprendizaje con cualidades pero también con defectos.
Podemos llegar a caer e inclusive hacer algo que en el fondo no queríamos. Convencete compruébalo, "lo que pasó, pasó". No podemos seguir dándole vueltas al círculo del "porqué a mi, porqué yo, porqué en ese momento, porqué así, porqué nadie hizo nada, porqué…porque...porque". Iniciemos el día de hoy con una actitud diferente y transformadora, regalándonos unos minutos para poder PERDONARNOS, haya sido lo que haya sido, es válido haber tenido un error pero es mucho más válido aceptarlo y sacar lo bueno de ello. No olvides que eres un ser lleno de luz... de poder... de vida. Tómate de la mano de Dios y descubre que perdonar es una actitud de valientes y que perdonarte a ti mismo por lo que haya pasado, no sólo te hace crecer, sino te libera de culpas que tal vez llevan ...muchos ... muchos años. De esta forma te habrás roto la cadena,te habrás liberado, sintiéndote liviano, vacío sin esa opresión dentro de tu pecho y veras en el espejo de los demás tu cambio, ya que también has liberado a todo tu mundo...

Angela Puglia Barcelo
Enero de 2010


¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

jueves, 31 de diciembre de 2009

PARA EL ÚLTIMO DÍA DEL AÑO 2009...



Como casi todos, cada nuevo año solía hacer una larga lista de propósitos y buenos deseos de cambio, que, normalmente, casi nunca se cumplían. Pero, hoy ya me doy cuenta de que para recibir lo nuevo, uno debe antes estar vacío, para luego permanecer atento a lo que llega, dejarlo entrar sin miedo y confiar en que la vida siempre nos propicia lo mejor para nosotros!

Seguramente es más fácil hacer una nueva lista de propósitos y buenos deseos, que vaciarse uno para poder hacerles sitio en el nuevo año! Para vaciarse uno debe ser humilde y valiente, reconocer sus errores y equivocaciones, hallar todo eso que nos hace mejores o peores y escudriñarlo sin miramientos hasta que consigue quedarse desnudo ante él mismo, en su verdadera esencia y vulnerabilidad, aunque dé miedo! Perdonar es, sin duda, un acto de amor... y ya no cabe el miedo!

Eso es, ni más ni menos, que perdonarse! Porque perdonarse uno mismo -o a los demás- es tener el firme propósito de no tener ya más en cuenta el pasado, extraer las lecciones que éste nos ha aportado, no buscar culpables fuera y dejarse llevar por la propia vida, aceptándola tal y como venga! El perdón provoca esa paz que siempre buscamos, pero, para lograrlo, antes remueve el corazón y parece atentar contra nuestra autoestima, haciéndonos sentir vulnerables, humildes e imperfectos! Alguien dijo que solo las flechas que hieren el corazón son las que nos hacen transformarnos... en amor! El perdón es la mejor sanación ante el ayer vivido y el más preciado don divino que poseemos para afrontar limpios nuestro hoy y nuestro mañana!

Cuando uno pide perdón, normalmente lo hace a alguien determinado. Por ello escribo esta lista a la vida misma o, lo que es lo mismo, a alguien concreto y amado que, aunque hoy seguramente no me lee, la sentiría como propia porque, en cierta manera, mis errores le han afectado en su día a día! Seguramente, aparte de esta persona concreta y hoy ausente, muchas otras personas en mi vida se sentirán aludidos... o quizás mi propia vida lo sentirá! Aquí tienes mi lista de despropósitos y de errores en mi pasado año -muchos de ellos de mi vida entera, lamentablemente- que, espero, respetes como algo sincero y, de paso, te ayuden a reflexionar en los tuyos:

- Perdona por haberme creído ser alguien especial en tu vida, sin preguntártelo antes y sin darte el derecho a acogerme en ella!
- Perdoname por haber confundido mi amor por ti por el miedo a perderte
- Perdoname por haber desoído tus deseos y tu miedo, precipitando mis sentimientos verdaderos e intensos hacia tí
- Perdoname por haber visto en tu alma ese amor y esa paz que hoy deseo para ti... y para mí, si te ha incomodado
- Perdoname por no haber sabido ver el momento mejor para amarte como mereces
- Perdoname porque, viviendo tu sufrimiento, no te he ayudado tanto como seguramente ahora hago desde mi silencio
- Perdoname por haberte provocado miedo... y no solo el amor que necesitas en tu vida
- Perdoname por haberte juzgado injustamente en ciertos momentos, sin entender que eres libre para no ser juzgada por nadie
- Perdoname por no haber tenido suficiente fe en ti y en tu propia capacidad de ver y de vivir el amor
- Perdoname por pensar que tu mejor vida solo puede venir de mi mano
- Perdoname por haber desconfiado a ratos en que la vida te llevará por si misma a ese amor que mereces y, sin duda, tendrás en tu vida
- Perdoname por mis flaquezas, esas que seguramente te han provocado miedo
- Perdoname por no siempre haber sabido ver que, aún en la distancia y en el silencio, me querías a tu manera
- Perdoname por no siempre sentirme merecedor de tu amor
- Perdoname porque, ante mi dolor, a veces haya pensado que eras tú quien no me merecía
- Perdoname por ver miedo, donde hubo valentía
- Perdoname si algunas veces te has sentido juzgada por mis palabras o mi presencia
- Perdoname si mis gestos de amor te han herido, cuando tal vez era solo miedo a estar ausente de tu vida
- Perdoname por distraerte con palabras vacías y distorsionar tu propia realidad, imponiéndote en algunos momentos la mía
- Perdoname por haberme sentido tu guía hacia la verdad, sin tener en cuenta que la verdad ya está dentro tuyo
- Perdoname por no haber tenido siempre la paciencia necesaria para que llegues a mi vida en el momento que la vida crea más oportuno
- Perdoname por haber ignorado tu libertad de decidir tu propia vida
- Perdoname por haber malentendido tu silencio, siendo hoy tu mejor manera de hablarme de amor
- Perdoname por haber intentado evitarte el sufrimiento, cuando éste es necesario para que aprendas a ser y a vivir
- Perdoname por seguir creyendo en ti, en mi y en nuestra vida compartida, sin tener en cuenta que la vida es la que decidirá nuestra mejor vida
- Perdoname por aún confiar en nuestro reencuentro, a pesar de que será la propia vida quien lo decida
- Perdoname por creer en nuestro amor para siempre, olvidando que éste no entiende de distancias ni de tiempo
- Perdoname por haberte entregado lo mucho o poco que soy, sin haberte preguntado antes si realmente lo querías
- Perdoname si tu actitud conmigo o contigo te ha provocado sufrimiento, sentimiento de culpa o pena, en vez del amor que pretendía
- Perdoname si aprendí a llamar amor verdadero solo al mío, ignorando que cada uno ama a su manera
- Perdoname por sentirme el único artífice de tu felicidad, sin entender que cada uno tiene derecho a su propia felicidad e incluso a su propia infelicidad
- Perdoname por creer que mi vocación hoy es hacerte feliz, sin respetar tu opinión, ni esperar que tú lo pidas
- Perdoname por haberte distraído en tu nueva vida, cuando tal vez necesitabas ser y estar contigo misma primero
- Perdoname por no haber sabido darte y generar en ti el amor que deseaba para mí mismo
- Perdoname por no haberte sabido perdonar, teniendo demasiado en cuenta tu pasado
- Perdoname por haberme considerado algo importante en tu vida
- Perdoname si en algún momento has sentido que hacía algo para forzarte a quererme
- Perdoname por creerme conectado a tu alma, si esto te ha incomodado
- Perdoname por no respetarte, entenderte y amarte tal y como mereces, en cada momento
- Perdoname por aún creer que me mereces y te merezco!


Te deseo que esta noche tengas un feliz fin de año!!!

miércoles, 11 de noviembre de 2009

SOLEDAD, AUSENCIA Y ABANDONO



No es un título demasiado sugestivo, lo siento. Pero fue hace unos días cenando en un acogedor restaurante francés en Barcelona cuando un vidente se aproximó a nuestra mesa y, en voz baja pero con una sentencia firme, me comentó "Tienes un problema con tu sentimiento de abandono". Evidentemente me sorprendió la rotundidad de su aseveración, más aún porque esta persona no sabía nada de mí ni de mi vida. Pero me hizo reflexionar.

En estos últimos tiempos rondan por mi cabeza varias vivencias que, a ratos, me perturban: soledad y ausencia. Dos términos proscritos e injustamente percibidos por casi todo el mundo. ¿Hay algo más temido que la soledad? Creo que el ser humano teme especialmente la soledad y, por decir algo, es su gran pecado original, como bíblicamente se le conoce. Y es que la soledad es el sentimiento más doloroso y, a la vez, el que nos hace cometer más errores, al intentar huir de él. La soledad duele y la huida de ella -a cualquier precio- no suele provocarnos más que infelicidad y más soledad. Porque, en nuestra vida, actuar en base a una huida de algo (normalmente buscando una compañía a cualquier precio o renunciando a uno mismo) y no basada en nuestra profunda convicción y voluntad, no puede traer más que soledad sonora - como fantásticamente describe el genial escritor Antonio Gala en su libro del mismo nombre- y especialmente dolorosa porque, a más de resurgir con ímpetu el temido sentimiento, junto a él nace otro que es el sentirse mal con uno mismo por haber intentado ser astuto con la vida, renunciando a nuestra verdad! Y digo verdad porque la soledad es parte de nuestra verdad vital y, como tal, intrínseca en la vida del ser humano. Convertir la soledad en algo positivo y creativo es, quizás, uno de los principales aprendizajes en nuestra vida. No solo debemos saber gestionarla, sino aprender que la soledad es el único camino hacia nuestro verdadero conocimiento, muy necesario para después poder compartir nuestro yo desde el amor.

Pero volvamos a los popularmente "malditos" términos que barajo en estos últimos días. Ausencia y soledad, dos sentimientos intensos. Tal vez porque ahora mismo hay personas que quizás amándome, temen estar cerca mío; u otras que, tras años en mi vida, han decidido alejarse de ella; o incluso algunas personas que, recién aparecidas en mi vida, huyen despavoridas para evitar el encuentro conmigo! Qué más da! Ausencia es encontrar a faltar a alguien a quien querríamos a nuestro lado. Así como soledad, coloquialmente, es cómo nos sentimos cuando ese alguien soñado no está cerca nuestro. Pero uno puede -y debe- aprender a vivir una soledad distinta, gratificante y enriquecedora basada en el silencio, que le permita reconocerse uno mismo interiormente y, a la vez, sentirse íntegro y pleno. Solitario es quien encuentra faltar a alguien en su vida, mientras soledad es quien está consigomismo! Muchos libros de autoyuda hablan del logro personal de saber estar solos y en silencio.

Actualmente estoy aprendiendo a sentirme pleno, estando sólo conmigomismo y esa sensación, es nueva, maravillosa y dificilmente descriptible. Hoy sinceramente creo que no hay momento más mágico como el compartir un hermoso silencio con quien amas de verdad, evidentemente cuando ya se ha dicho casi todo antes, claro. Soledad y silencio van inexorablemente de la mano, pero como la soledad, el silencio no es necesariamente la ausencia de palabras, sino el hablar con uno mismo. Y esa mágica combinación de soledad y silencio tienen como resultado la integración, la unión... con uno mismo, con los demás y con todo lo que nos rodea. Para mí -lo reconozco- es un sentimiento nuevo y magnífico que me acerca a mi entorno, no entiende de diferencias ni comparaciones, ni de soledad dañina, ni de amores lejanos, ni de palabras hirientes... sino que me hace sentir en permanente contacto con todo lo que amo, esté o no cerca ahora mismo de mí. Y eso es maravilloso, pues desaparece la distancia y el tiempo para concretarse en un hoy y ahora sólido, pleno y basado en el amor verdadero, el que proviene del alma. Junto o dentro de mí, hallo lo esencial formando parte de mi vida presente. Y esa soledad y ese silencio conmigomismo tienen poco que ver con la carencia de algo, con la ausencia de alguien y con esa soledad que solo nos genera sufrimiento, separación y miedo!

Y es en esta nueva soledad cuando también se disuelve mi presunto sentimiento de abandono, el que fue sorprendentemente captado por el vidente al verme el otro día. Seguramente algo aún queda de esta vivencia y de ese sentimiento, sobre todo cuando mi historia está forjada a golpe de aprendizaje forzado, a partir del abandono de mi padre cuando yo tenía aproximadamente unos 10 años de edad... Y, como me decía alguien hace poco, "eso marca toda la vida", sobre todo teniendo en cuenta que la última noticia que tuve de mi padre -desde su marcha- fue su defunción, publicada en un periódico. Es verdad, sin duda, que ese abandono prematuro pudo guiar mis pasos -de manera consciente o inconsciente- e incluso condicionar en gran manera mi vida y mis relaciones con los demás. Pero, a pesar de ser un hecho singular, dramático y relevante en mi historia, seguramente han habido, posteriormente, otros muchos abandonos más en ella. Pero he aprendido a no sentirme víctima ni culpable ante ellos, aceptando que la vida no estuvo jugando conmigo para hacerme sentir mal ante estos sucesos siempre tristes, sino que pretendía que aprendiera una importante lección: que solo el amor puede darle sentido a una ausencia, a la soledad o a un abandono! Y es que, con el tiempo, he aprendido que, cuando amas de verdad a alguien -sí, incluso al que te abandona, se ausenta y te deja aparentemente sólo- ésta persona nunca acaba por desaparecer del todo de tu vida: lo más importante permanece en el corazón y, desde él, sigue presente en nuestra vida!

Así, personas que fallecieron ya hace años y a quien un día lejano quise; personas que amé y que para buscarse a ellas mismas prefirieron distanciarse de mí o personas que, haciendo uso de su libertad, optaron por alejarse de su propia verdad o por distanciarse para siempre de mi camino demasiado especial y mágico... forman hoy parte de mi vida. Son esos seres queridos a quien he aprendido a amar y, por ello, a a respetar su libertad de estar o no en mi vida! Algunos de ellos se fueron en silencio y sin avisar de antemano; otros, en cambio, con lágrimas en una insufrible despedida; con alguna otra persona no hubo un adiós, sabiendo de antemano que eternamente estarían en mi corazón y que quizás volverían. A unas y a otras personas queridas y ausentes -temporal o definitivamente- de mi vida he aprendido a no juzgarles por lo que decidieron, aún el dolor que quizás me produjeron o las consecuencias que tuvo su marcha en mi vida! Porque fue su marcha la que me permitió aprender que la soledad no es solo la ausencia de álguien querido y me permitieron aprender que solo el amor nos brinda la posibilidad de respetar, entender y amar a personas cuya presencia en mi vida no depende de la distancia ni del tiempo!

Una vez más, la vida me ha enseñado -de la mano de esas dolorosas vivencias- que el silencio, la actitud y la presencia o ausencia hablan de uno mismo -o de alguien ausente- mejor que nuestras palabras o que las compañías vacías! Al fin y al cabo, de esas personas ausentes, siempre quedarán en mi vida las que merezcan estar en ella, mientras otras quedarán solo en forma de bellos recuerdos que el tiempo nunca borrará! Incluso alguna de ellas quizás vuelva a reencontrase con su verdadera vida y entonces, súbitamente, se reencontrará conmigo cuando podamos -y merezcamos, realmente- compartir nuestro amor y nuestra felicidad!

¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com/

miércoles, 1 de julio de 2009

¿ES LO MISMO JUZGAR QUE SENTIRSE JUZGADO?




A veces pienso cual sería mi vergüenza si me pillaran saliendo de una tienda con un objeto robado en mi bolsillo. Cuando uno comete una falta o un error, algo en su interior le hace sentirse culpable... aunque nuestra mente añada justificaciones al acto, como "quien roba a ladrón...". El problema nunca es que nos juzguen (que por cierto, nadie tiene el derecho), sino sentirnos permanentemente juzgados!

La verdad es que escaparse de la realidad, cuando cometemos un error, aunque parezca la solución a corto plazo, siempre dilata el tema, lo desvirtúa y, lo que es peor, nos lo deposita en la conciencia durante demasiado tiempo inútil. Podemos auto-engañarnos, evitar el encontronazo, evadir el tema con mil excusas, pero eso nos convierte en víctimas de nuestros actos y nos quita el derecho a ser libres para decidir lo que queremos en nuestra vida! Somos libres incluso para equivocarnos! Evitar o desoír los fracasos no impide que los sintamos como propios! Todo lo vivido y lo errado en esta vida hay que mirarlo de cara, pues sino se almacena en nuestro recuerdo, conforma nuestro caracter y modula nuestra autoestima. Estaremos de acuerdo que no siempre y en cada momento estamos capacitados para asumir la responsabilidad de todo lo que hacemos, como abordar ciertos temas escabrosos de nuestra vida. Pero siempre, tarde o temprano, aparecerá el momento y podremos capearlos con más lucidez y equidistancia. Seguramente es lo que afirmamos cuando decimos que "la vida siempre pasa factura...". Porque, efectivamente, la vida -a través de señales- nos propondrá el momento idóneo para solventar nuestras carencias y malas decisiones, aunque siempre seremos libres de acogerlo como tal o bien desoírlo, dilatándolo en el tiempo, lo que nos seguirá pareciendo una pesada carga y hará de nuestra vida una pesadilla, para nosotros y para los que nos rodean!

Esto no es una invención mía. Soy maestro en errores propios y ajenos que durante años se me acumularon! Pero hoy creo haber aprendido a tiempo que la vida siempre nos procura la manera de ser felices, que muchas veces significa -en la práctica cotidiana- enmendar nuestras carencias y nuestros errores históricos. No hay errores insalvables o irreversibles, como no hay mala intención de la vida cuando nos los presentan de otra manera y en otro tiempo para que los podamos -al fin-solucionar. Algunos denominan a esto el Karma que cada uno tiene, aprobar lo pendiente. Si no lo hacemos -y somos libres para decidirlo así- los cargamos por tiempo y tiempo... ¿pero cuánto tiempo podemos estar sin ver y aceptar la realidad? Creo que este es un argumento de peso para considerar que la vida es una oportunidad para vivir cada momento y que es mejor amar la vida que estar permanentemente asustados frente a ella, con miles de temas por solucionar. Si no solucionamos nuestros temas pendientes los errores se van acumulando y nos hacen adoptar decisiones paliativas, pero ineficaces porque no están basadas en la libertad de elegir, sino en la necesidad de huír de algo, hacerlo deprisa, urgentemente y normalmente, con malos resultados. Y así vamos, de nuevo, de error en error, lo que sin duda nos hace sufrir! Claro que todo eso también nos enseña, si queremos aceptar la lección, en vez de descalificar al maestro o a la vida, que es lo mismo!

Con el tiempo he aprendido a no sufrir demasiado por eso. Y eso quiere decir, en la práctica, procurar actuar desde mi conciencia y no dilatar demasiado las decisiones y deshacer los entuertos cuanto antes, siempre que sea posible. Y es que soy consciente de que no sé cuánto durará mi vida y si me dará tiempo para hacerlo! Actuar desde la conciencia me da una profunda serenidad interior, evidiable y evidente. Esa es, actualmente, la clave de mi vida y de mi camino hacia la felicidad! Y no soy un extraterrestre, ni alguien especial, ni sobrehumano... es más, si yo puedo hacerlo, cualquiera puede, basta proponérselo! Aunque esta actitud inmediata, coherente y efectiva hace -muchas veces, lamentablemente- que se creen malentendidos con mi entorno inmediato.

La gente no siempre es capaz de aceptar la transparencia, la coherencia y la sinceridad ajena, aunque la utilicemos en el mejor momento y con la mejor voluntad. Muchos consideran esta virtud un signo de intransigencia, de excesiva firmeza o de un super Ego... y nunca más lejos de mi realidad personal, hoy. Si esto crea un posible conflicto, antes de afrontarlo dejo pasar el tiempo prudencial y necesario para tener la perspectiva suficiente y, normalmente, dejo que los acontecimientos propicien el mejor momento para ambos "contendientes". Antes imponía mi criterio, pasara lo que pasara! Esa espera me da la certeza de que las cosas sucederán porque y cuando tengan que suceder! Solo espero el momento en que la otra persona esté realmente predispuesta y decidida a poner solución a la situación, ni más ni menos! Por eso, tal vez, también hay muchas personas que creen que soy demasiado tolerante conmigomismo y/o condescendiente con los demás, porque no revindico a grito pelado mi razón ante un agravio, sobre todo cuando creo tener razón. Antes lo hacía, como un león que ruge para imponer su verdad a si mismo y a los demás, sin importarle si los demás estaban preparados y realmente dispuestos a aceptarla o, como mínimo, a negociarla. Pero hoy, repito, cuando es un tema importante en mi vida, opto por esperar el momento y la predisposición del otro, ahorrándome conflictos y palabras inútiles con quien no puede o no quiere entender o razonar. ¿Tolerancia, condescendencia, respeto al otro... o caridad? No, fe en la vida y en las personas que merecen formar parte de ella, que por cierto no son todas... aunque aún no ha llegado el día en que haya desterrado a alguien de mi vida! Es cuestión de fe y de esperanza en la vida y en quien habita en ella! Y, en muchos años de vida, hoy no tengo enemigos, sino personas alejadas temporalmente de mi verdadera vida... ¿o de la suya? Y realmente lo siento así y no tiene nada que ver con vanidad, orgullo mal entendido o Ego! Si, además, consideramos al amor -del que tanto hablamos, pero que tanto vejamos y falseamos en nuestro día a día-, cualquier persona que merezca estar en mi vida y a quien ame implica que tengo esperanza ciega en su propia redención y su vuelta a tiempo a la verdad y al amor, cuando lo hubo.

El tiempo nos da la razón a personas que, como yo, intentan actuar desde la conciencia y siempre esperan lo mejor de la vida, aunque no sea cuando uno había planeado, sino cuando ella decide que llegue ese mejor momento y la manera adecuada. Desde este punto de vista, la vida se hace casi previsible y a este tipo de personas, -demasiadas veces- nos llaman iluminados! Y de eso nada, monada, solo hay que tener fe en uno mismo, aceptar los errores como aprendizajes necesarios y estar permanentemente atentos a lo que sucede alrededor nuestro, queriendo ver las señales sin evadirse de la responsabilidad personal y, luego, dejar que la coherencia interna con uno mismo y el sentido común y la intuición hagan el resto! Es, sin duda, la única fórmula para permitir que la felicidad -y no el miedo o la culpa- controle nuestra vida, dure lo que dure ésta.


¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

martes, 5 de mayo de 2009

AYÚDAME A AYUDARME!



Hoy te traigo una nueva entrevista de La Contra de La Vanguardia, que me permite hablar de lo que siente una persona secuestrada. Pero no es lo que piensas, porque afortunadamente es una situación que no todos vivimos o viviremos.

Hay otra clase de secuestro más común y cotidiano para cualquiera de nosotros. Es vivir secuestrado por uno mismo, siendo presa de nuestros condicionamientos, nuestras falsas creencias y nuestras limitaciones autoimpuestas. Cada uno de nosotros ha nacido para romper sus propias cadenas, esas que nos atan a lo que no somos en realidad, esas que nos sujetan a lo que creímos ser o los demás creyeron que seríamos. Esas cadenas nos impiden llegar a lo que tenemos que llegar a ser, como si fuéramos rehenes de nuestro ajeno destino! El secuestrador lo llevamos siempre puesto encima, junto a nuestros pensamientos, nuestros deseos y nuestros anhelos personales... pero siempre ajenos y/o mal aprendidos!

Y nosotros, como rehenes, sufrimos ese Síndrome de Estocolmo, nos creemos y enamoramos de lo que nos apresa y priva de libertad, pues salir fuera del encierro nos produce miedo, miedo a lo deseado pero desconocido! En ciertos momentos de nuestra vida, aparecen señales que nos recuerdan la libertad, todo eso soñado que llevamos dentro y que tememos descubrir... y vivir! Cuando vemos una película romántica, observamos una escena tierna o presenciamos una imagen evocadora de profundos sentimientos escondidos... brotan lágrimas de nuestros ojos! Y esas lágrimas, espontáneas e incontenibles, son señales de lo que nuestra alma reconoce como propio y bien merecido! Solo hay que oír y entender esas lágrimas como un aviso de todo lo que tenemos dentro y urge por salir hacia afuera, expresándose. Y la vida solo nos pide que seamos valientes y deseemos fervientemente hacerlas nuestras y lograr convertirlas en una manera singular de vivir nuestra vida! Detrás, sin duda, está esa felicidad que siempre buscamos incansablemente y que tenemos el deber de encontrar dentro nuestro y en nuestra propia existencia! Ni en el Más Allá, ni en el más acá... en nuestra vida simple, cotidiana e insustituiblemente nuestra, la de cada uno de nosotros!

Disfruta de la entrevista y analiza tu posible y propio secuestro! Y, sobre todo, siéntete libre de romper tus cadenas y vive -al fin- la vida que realmente mereces!


Clara Rojas, 45 años, durante seis años vivió secuestrada en la selva por las FARC"No quiero ser toda mi vida la víctima de un secuestro"IMA SANCHÍS - 04/05/2009

¿Qué tipo de personas eran los guerrilleros?

Intento no calificarlos. Sufrí momentos de grave aislamiento, y esa es una forma de violencia.

¿Qué relación había?

Convivíamos con los guerrilleros rasos, jóvenes analfabetos que nos traían la comida y nos prestaban la radio. Ingrid y yo estuvimos aisladas dos años, luego nos sumaron al grupo de los canjeables: 38 personas (28 soldados y policías).

¿Por qué había tan mal ambiente entre los secuestrados?

Parecía inminente un operativo militar y en el último todos los rehenes habían muerto. Íbamos vestidos como los rebeldes, no podían distinguirnos, y los guerrilleros tenían orden de dispararnos si las cosas se ponían feas. Sentíamos pánico.

Entiendo.

En un secuestro todo es tan terrible que las emociones negativas brotan continuamente. El mayor trabajo es manejar pensamientos y actitudes. Además, a los dos años y medio de cautividad me quedé embarazada, y eso creó más tensión todavía.

Pero las peleas que cuenta en su libro son casi infantiles.

Sí, muy triviales. Todos queríamos atención. La mayor carencia es la emocional.

¿Por qué se tomaron tan mal su embarazo el resto de los rehenes?

Cada uno temía que los otros pensaran que era el padre. Los reuní y les dije que estuvieran tranquilos, que ninguno de ellos lo era.

Sus disputas con Ingrid (porque ella no le dejaba acudir a sus clases de francés o le negaba el diccionario) parecen….

Absurdas, sí, ja, ja, ja. Se debe a que vivíamos con un miedo constante, y el miedo te descontrola. Tuvieron que separarnos.

¿No vio actitudes admirables en nadie?

Un soldado secuestrado, en una de las caminatas por la selva, me dio una estampita. Y cuando Emmanuel nació, otros se pusieron a bordar y a hacerle sudaderas y zapatitos.

¿Su hijo fue un regalo del cielo?

Pese a que ambos estuvimos a punto de morir en el parto, me dio las ganas de vivir que me faltaban. Aprendí a vivir el momento presente, y eso es una bendición.

¿Qué fue lo más doloroso?

Cuando se llevaron a mi hijo porque mis compañeros se quejaron de que yo recibía más atenciones que los demás. Emmanuel tenía el bracito roto y el enfermero consideró que estaría mejor cuidado entre los guerrilleros. Me pasé un mes aullando e hice una huelga de hambre de nueve días.

Difícil de entender: unos secuestradores no te devuelven un hijo porque aúlles.

Ellos daban soluciones. En las caminatas, a mi hijo lo llevaba una guerrillera fornida. Cuando Emmanuel cogió la leishmaniasis se lo llevaron de nuevo y no lo volví a ver hasta que me liberaron. Los guerrilleros insistían en que el niño estaba bien, lo que era cierto, pero para mí fue terrible.

No acabo de entender que una situación así no te una en lugar de separarte.

La mayoría de las personas, ante la tensión, saltan. Los soldados vivían con una cadena al cuello porque los ataban durante la noche. Imagine cómo amanecían.

Usted también estuvo encadenada.

Al principio, Ingrid y yo intentamos fugarnos cinco veces y acabaron por encadenarnos un mes a un árbol. Eso me llevó a un silencio tenaz durante meses.

Y cuando Emmanuel quiera conocer a su padre...

Hoy en día no tengo ninguna información de su padre, de manera que no le puedo ofrecer mucho, pero sí la historia.

¿Recuerda algún sueño en cautividad?

Ocho meses antes de que me liberaran soñé que la Virgen me decía que iba a reencontrarme con mi hijo, y lo asumí como cierto. Los ayunos que le ofrecí me ayudaron a reforzar mi voluntad y ser más perceptiva.

Se despidió de los guerrilleros...

Les hice una señal con la mano y ellos se acercaron y nos dieron un abrazo. Fueron escenas muy criticadas.

Fue a ver a un comandante a la cárcel.

Martín Sombra me envió un mensaje para que fuera, y fui para ver si tenía algún contacto y podíamos liberar a los que quedaban. Temía por su vida.

¿Él le daba leche condensada y libros?

Sí, y yo le llevé lo mismo. Lo vi mal, y para animarle me atreví a decirle que se afeitara. Conseguí que dejara la guerrilla.

¿Qué ha aprendido de esencial?

Que las situaciones traumáticas hay que afrontarlas para poder pasar página. No quiero ser toda la vida una víctima del secuestro. Hoy sé que a partir de debilidades puedes ir logrando fortaleza; debes poner de tu parte para, por lo menos, ser libre emocionalmente, mantener la esperanza y encontrar cosas positivas en esa situación.

¿Por ejemplo?

Me dieron naranjas y me parecieron un manjar. Sembré las semillas y las vi crecer. Sucedieron cosas muy dolorosas con mis compañeros, pero el perdón es liberador.

¿De qué actitud se arrepiente?

La impaciencia y la desesperación me dañaban el estómago. ¿Por qué me causo este dolor?, me repetía, hasta que lo vencí.

¿Qué le ayudó?

Organizar rutinas diarias y no tomar partido en discusiones cuyo resentimiento todavía dura, y Dios, sobre todo él, al que le rogaba: ayúdame a ayudarme.


¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

 

Tell me when this blog is updated

what is this?