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jueves, 27 de enero de 2011

DE LAS PALABRAS... A LOS HECHOS!



Me sorprende ver que la gente habla mucho y hacen poco por mejorar su vida! Me explico! De un tiempo a esta parte, todo el mundo habla de vida mágica, de integrarse con el alma, de compartir con los demás, de crecimiento personal... hoy día son temas recurrentes en cualquier conversación, donde quiera que vayas! Y supongo que algo tiene que ver con la proliferación de cursos, seminarios, talleres, libros de coaching, de filosofía práctica y similares! ¿Será que, como dice mi buena amiga Lara, en este momento de la evolución del mundo, las energías -antes dispersas y aisladas- ahora convergen y crean una nueva Conciencia colectiva que va tomando forma para evolucionar hacia otra fase de la evolución humana? ¿Es el tan cacareado 2012 el momento del cambio?

Perdona, no pretendo ser pedante, pero creo que, como suele pasar, hay "mucho ruido y pocas nueces" en este aparente crecimiento humano! Creo que, tras unos años de vacío ideológico y sin propuestas de nuevos valores humanos, ha nacido una cierta tendencia hacia el uno mismo, que no deberíamos confundir con hedonismo. Sí, es verdad que este movimiento recién surgido y casi global, está consiguiendo que, poco a poco, las personas cambiemos, volviendo a nuestras raíces humanas ancestrales y que seamos más conscientes y responsables de nuestro entorno humano, auténtico y natural! Y eso, tal y como está el mundo nuestro, ya es un gran logro para la Humanidad!

No obstante, también es verdad que muchas de esas personas hacen del aparente desarrollo personal una tarea meramente intelectual -por decirlo de alguna manera- y, de esa búsqueda, una aventura de exploradores en busca de... ellos mismos! Pero ignoran que el cambio real es de dentro hacia fuera, del corazón a la cabeza, lo que no exige esfuerzo, sino que fluye sin darnos cuenta! Solo hay que dejarse fluir... y recordar siempre que, a más resistencia opongamos a ese devenir de la vida (con el intelecto, la razón o la voluntad solo humana), más infelicidad sentiremos y más obstáculos habrá en nuestra vida! También podemos aprender a vivir superviviendo, es verdad... el ser humano se acostumbra a todo y una gran mayoría lo consigue! Pero, a medida que pase el tiempo, ese mal hábito de engañarse o negarse a uno mismo y renunciar a la vida que merecemos, va acumulando tristeza, nostalgia de lo que nunca fue y abatimiento! Y contra eso poco sirven los libros, las terapias, los presuntos maestros... aunque sean un lucrativo negocio sustentado en la desgracia, la enfermedad y el vacío ajeno! Como suelo afirmar, a nuestro mundo le es mucho más rentable fabricar enfermos, dependientes y adictos, para luego crearles la espectativa de curarles, manteniéndoles en vilo y, si es posible, consumiendo... que hacer algo por sanarles de verdad, por sí mismos y para siempre!

Perdona, si me permites, te hablaré de mí inquietud personal en este ámbito, por un momento! Uno de mis pensamientos recurrentes, dada mi misión en la vida de ayudar a algunas personas a alzar el vuelo y a valerse por sí mismas, es cómo lograr ayudar sin crear dependencias nocivas ni asumir el papel de presunto maestro, que nadie lo puede ser de alguien más que no sea él mismo. Es un reto personal y profesional difícil, pues ayudar a desenvolverse a alguien en un momento dado es creer en su propia capacidad de cambiar su vida y de crecer como persona! Y aceptar que esa persona se perderá en el tiempo, asumiendo que lo que muchas veces necesitamos las personas es que alguien nos dé un primer empujón y, el resto, tener la satisfacción de lograrlo por nosotros mismos. Como todo, el equilibrio es saber hasta dónde ayudas y cuando ya obstaculizas! ¿Sigo dedicándome a mi labor como terapeuta-coach o bien mis escritos y libros ya cumplen con mi misión de dar ese empujón que todos necesitamos de vez en cuando? ¿Qué espera la vida que haga yo con mi misión -y capacidad, por qué negarla- de ayudar a los demás, sin entorpecer su propio crecimiento? Supongo que es algo que deberé de resolver por mí mismo y en el tiempo...

Así pues y volviendo a donde estábamos, te invito a reflexionar sobre tu vida y esos nuevos becerros de oro bíblicos que puede haber en ella, aunque vayan disfrazados de redentores, magos, best sellers, videntes o terapeutas! No aprendas frases ajenas de grandes personajes ilustrados, ni adoptes credos y doctrinas milenarias para buscar el sentido a tu vida! Cada persona debe hallar su propio sentido en la propia vida diaria, no hay más remedio! Y, por favor, dejemos de hablar tanto de cambiar nuestra vida, de llegar a la deseada iluminación o de crear nuevos paradigmas... No hay más que tener empeño y atreverse a tomar -día a día- las oportunas decisiones -aparentemente insignificantes- sin renunciar a tu verdadera esencia, siguiendo tus valores personales y encontrando el justo equilibrio entre tu cabeza y tu corazón! No busques luz, solo déjate sorprender por las oportunidades que diariamente la vida te brinda y vívelas tal como vienen, solo eso debes hacer en tu propia vida! Mientras miras lejos tu Destino, pierdes de vista el camino de tu vida y puedes volver a tropezar una y mil veces más en la misma piedra!

Miguel Benavent de B.

sábado, 2 de octubre de 2010

A LA VENTA EL LIBRO "CONTIGO MISMO. TOMO I", SOLO EN INTERNET



Aquí tienes el libro "Contigo Mismo", en su primer tomo. Abajo, en la imagen, tienes el link del libro, desde donde podrás adquirirlo!

De la introducción, te traigo mis propias palabras que explican el contenido del libro:

"Este libro no es más que un relato de mis percepciones personales -a ratos apasionadas, a ratos desesperadas- de mi vida actual, de mi recién estrenado camino hacia mí mismo! Es como un diario secreto y personal -y ahora ya público e impúdico- que me describe cada día como soy y, sobre todo, cómo siento, con todos los contrastes, paradojas, matices y claroscuros de cualquier persona que está aún aprendiendo a vivir la vida. Tardé demasiados años en llegar a donde estoy, si es que he llegado a algún lugar o momento estelar en mi vida. Probablemente no, porque en mi vida, aún con sus escalones que bajo y subo alternativamente para aprender a vivirla, aún está casi todo por hacer! Seguramente solo he despertado de mi anterior letargo!"

(...)

"Lástima, sin embargo, que no pueda compartir sabiduría o conocimiento sobre la vida en estos escritos, lo siento, no soy un maestro, aunque a veces alguien lo crea. Nadie es maestro de nadie! Puedo, en cambio, compartir energía, sinceridad y amor a quien me lee, así como miles de palabras vacías que intentan explicar lo inexplicable de la vida, de nuestra mejor vida.(...)


También recordarte que el segundo tomo de este libro espero publicarlo en breve!

Te agradezco de antemano tu apoyo por divulgarlo entre tus amigos y conocidos, muchas gracias de todo corazón! Ah... y leer no tiene contraindicaciones, pero en este caso puede ayudarte a mejorar tu vida!








miércoles, 17 de marzo de 2010

¿LA VIDA... EN 101 PALABRAS?



Cuántas horas, días, meses, años perdemos hablando, escribiendo, pintando la vida! Como dijo Lennon, "La vida es que aquello que pasa mientras programamos lo contrario". Una gran verdad y un mea culpa, pues a veces me emborracho de palabras para explicar a la gente qué y de qué va la vida, nuestra vida!

Un amigo mío que, en su momento, hace ya años, me ayudó a enderezar mi vida, al sugerir que me dedicara al Coaching afirmó de manera contundente sobre mí: "Tienes el talento en comunicación y empatía suficientes, siempre has tenido la vocación de ayudar a los demás aunque no te dedicases a ello y, sobre todo, has vivido situaciones cruciales en tu vida sin el "coacher" natural que todos tenemos, que es tu padre, quien marchó cuando tú tenías unos 11 años... ¿A qué esperas para dedicarte a ello? ¿Quién mejor que tú puede entender lo que la gente necesita, habiéndote faltado en tu vida un guía para asesorar tus pasos?" Tenía razón, aunque desde entonces tuve que formarme con cursos llenos de falacias y teorías para despreciarlas y, sobre todo, aprender por mi cuenta varios asuntillos menores para acabar de capacitarme: que precisamente fueron mis numerosos errores en mi vida intentando aprender de los golpes lo que me hacía un experto en equivocaciones y en soluciones... y, lo que más me costó, que la vida nos da en cada momento lo que necesitamos, lo mejor para nosotros, lo acepte o no nuestra mente intoxicada!

Así, con el tiempo, mi vida se ha ido aderezando de esos elementos complementarios pero necesarios para llevar a cabo la misión en mi vida. Habiendo estudiado la carrera de Psicología de joven, trabajando más de 20 años trabajando en Comunicación empresarial y gestión de crisis, me dieron la facultad de hablar y de escribir, así como mi capacidad de vislumbrar los problemas ante la confusión... -propia o ajena- y buscar la solución más efectiva, que no efectista! Si a esto le añadimos mi innata curiosidad ante todo lo que sucede a mi alrededor, mi sensibilidad perceptiva y mi vocación por conocer personas nuevas, mi tarea vital tiene los elementos necesarios para lograrlo! Alguien dijo que la suerte no existe, que es la conjunción de la preparación y del momento oportuno! Bueno, pues a esperar toca a que llegue ese momento! Aún así, muchas veces hablo demasiado sobre la vida... nadie es perfecto!

Hablar de la vida es algo inutil, vano! La vida hay que sentirla y vivirla! Tal como viene, nos da siempre la oportunidad de vivirla y aprender de ella, huyendo de discursos oscurantistas y/o pretendidamente divinos. Y es que el ser humano cree demasiadas veces que la vida -como todo lo demás- hay que entenderla. Así, muchas personas gastan demasiada energía en intentar hacerlo, buscando referencias ajenas de ilustres pensadores y filósofos o bien de sagradas escrituras, siempre válidas pero también siempre interpretables. Esa introspección o huida hacia adelante en bibliografías ajenas es ridícula y, lo que es peor, nos distrae de nuestro único cometido aquí en nuestra existencia: vivir la vida tal como viene... y aprender de ella! ¿Has oído la cantidad de aspirantes a gurús y visionarios acudiendo a citas bíblicas, cuando no de Platón, Sócrates o Einstein, cuando no, de Bucay, Punset o el más reciente Alex Rovira-Celma, autor del best seller "La Buena Suerte"? No desestimo su encomiable tarea personal y profesional de despertar a golpes las conciencias adormecidas de una gran masa de gente que busca desesperadamente la verdad y entender, de una vez por todas, de qué va la vida! Pero, perdidos en citas y eslógans propios o ajenos, olvidan que todo eso, además (para mí, en vez) hay que sentirlo y vivirlo! Y que cada persona tiene su propia verdad y su propia vida, donde no hay maestros ni guías... Nadie puede andar nuestro propio camino vital por nosotros, solo hay que tener el valor de vivir una mejor vida y, algunas veces, saber pedir ayuda para empujarnos a andar... aunque sea a distancia y en silencio!

En más de una ocasión me he encontrado con personas que creen conocer bien la teoría de la vida... que se intoxican con cosas como El secreto, la Ley de Atracción -tan de moda- o tantas teorías recién creadas o ancestrales, mientras viven en el día a día una vida insulsa, ordinaria y rutinaria, es decir, sin saber aplicarse el cuento y levantar la mirada para vivir en grande! Sin duda, la mente provoca eso, una ilusión razonable y contextual, pero alejada de la realidad diaria de cada uno! Y eso, sin duda, crea más confusión, porque las espectativas ante la vida crecen hacia lo super humano o lo divino, pero la cotidianidad impone su pauta y les desmorona en la desidia, el miedo o la infelicidad cotidiana! Después de leer, formarme y escuchar de todo, si algo he aprendido en mi vida es que, al final, hay que vivirla con mucha atención y, sobre todo a sentirla desde dentro, es decir, como cada uno y solo él la siente, cada uno a su manera, por cierto, no tan especial, ni tan basada en experiencias vividas ni en esquemas caducos! ¿Por qué hay personas que se identifican con mis pensamientos o mis sentimientos manifestados y aquí escritos diariamente? Porque yo, aunque los escribo para retenerlos conmigo y los exhibo, resuenan en el interior de algunas personas como verdades propias y eso les invita a vivir lo que merecen y no solo a reflexionar... Mientras, mucha otra gente que los siente igualmente, teme exponerlos para no sentirse vulnerables o, simplemente, los convierte en teorías lucrativas o, sencillamente, los calla porque no los entiende ni los vive...

Bueno, por la boca muere el pez, perdona! Aquí te traigo un precioso texto mandado por una amiga virtual que, en pocas palabras (101 palabras exactamente, parece un tratado de esos sobre "cómo ser feliz en 7 días"), que describe muy bien lo que deberíamos aprender sobre la vida y lo que sentimos en ella. Aquí tienes el precioso texto, un buen resúmen de la vida! Por cierto, no intentes memorizarlo ni entenderlo, solo siéntelo y vívelo cada día, tal como viene y sin prisas... porque si lo vivieras ya siempre así, no valdría la pena que siguieras viviendo: ya habrías llegado al verdadero sentido de tu vida! Extrae tus propias conclusiones... pero siéntelas profundamente, no las pienses!

Saber Vivir


No sé ... Si la vida es corta o demasiado larga para nosotros, pero sé que nada de lo que vivimos tiene sentido, si no tocamos los corazones de la gente.
A menudo basta con ser:

Brazo que envuelve,
Palabra que consuela,
Silencio que respeta,
Alegría que contagia,
Lágrimas que corren,
Mirada que acaricia,
Deseo que satisface,
Amor que promueve.

Y esto no es cosa de otro mundo, es lo que da sentido a la vida.
Es lo que hace que la vida, no sea ni corta ni larga de más.
Más que sea intensa, verdadera, pura ...
Mientras dura...

viernes, 12 de junio de 2009

EL PRIMER PASO PARA CAMBIAR LA REALIDAD ES ACEPTARLA



La realidad es una... o varias -cambiantes- a la vez, lo aceptemos o no. Podemos temporalmente evadirnos de ella, para eso hemos creado el ocio, la política, el fútbol, la droga del tipo que sea... o, simplemente, nuestra gran afición humana de engañarnos a nosotros mismos... y, como consecuencia, al otro. Pero, un día u otro, la realidad se hace patente en nuestra vida y reclama toda nuestra atención. Porque la vida nuestra no es más que ese tránsito necesario para aprender lo que cada uno debe aprender. El premio de este aprendizaje es, sin duda, la felicidad, o sea el propio camino hacia esa felicidad por irse descubriendo uno mismo cada día y observando -y sobre todo- sintiendo intensamente lo que percibimos y viviendo esos acontecimientos que la vida nos ofrece a cada nuevo instante. No hace falta meditar demasiado, ni llevar a cabo un proceso intelectual para lograrlo, ni tan siquiera aislarse del mundo y aspirar al encuentro místico con uno mismo... como muchos parecen sugerirnos desde terapias alternativas o pseudo-científicas ancestrales o libros de presunta autoayuda, escritos por iluminados. Se trata de sentir y ser capaces de identificar ese sentimiento ante cada situación, para luego buscar su sentido en nuestra vida y elegir si ese sentido está o no alineado con lo que queremos en ella. Si está alineado, ese camino vital provocará nuestra satisfacción y, por que no admitirlo, nuestra felicidad, aunque ésta sea la leve y efímera suma de momentos felices; si ese sentimiento no está alineado, nos costará esfuerzo intelectual o emocional llevarlo encima y nos darla sensación de llevar una pesada carga de desilusión... y ese otro sentimiento de supervivencia y de una cierta resignación frente a la vida, tan común en nuestro tiempo actual.

Aunque no lo parezca por mis largos escritos, cada día más dejo las palabras vacías para los presuntos intelectuales, los presumidos eruditos o los fabricantes de best-sellers de autoayuda. Los sabios, en cambio, saben ver la verdad en el silencio, en la contemplación y vivencia de la naturaleza interna y externa: Indagan en su corazón para sentirlo como propio y en el entorno natural que nos envuelve, como gran maestro de la realidad de la vida. Para vivir de verdad basta con estar atentos, sentir lo que se siente, encontrarle un verdadero sentido y, sobre todo, vivirlo intensamente, tal como viene. Reconozco que no creo demasiado en los maestros ajenos a uno mismo, como tampoco creo en el misticismo lucrativo o gratuito, o los que promueven filosofías y prácticas orientales arcaicas, o los que ofrecen su mágica conexión con el más allá, ya sea desde doctrinas religiosas o simplemente, echando las cartas del Tarot o leyendo los posos del café. No pongo en duda todas y cada una de esas recetas mágicas para reencontrarse con uno mismo o conocer el devenir de nuestra vida, sino todas esas personas víctimas que, desorientadas y con temor frente a la vida, buscan refugio fuera de ellos mismos, mitificando el medio y olvidando el loable fin de reencontrarse y, lo que es peor, cayendo en obsesiones, adicciones o entregando su alma al mejor postor, a cambio de la eterna y férrea sabiduría para vivir!

Aquí te traigo una interesante entrevista a un "coach literario", como se autodefine, que -por cierto y a pesar de lo dicho hasta aquí-, corroboro en casi su totalidad. Seguramente mi recelo ante este tipo de temas radica en lo fácil que es caer en dogmatismos, en reglas universales que desoyen la realidad singular, personal e irrepetible de cada uno de nosotros, ignorando el sabio maestro que cada uno tenemos en nuestro interior y el necesario aprendizaje a través de la vivencia personal. Palabras eruditas, libros presuntuosos, conferencias ilustradas... con un buen fin en sí mismo... pero con una dudosa metodología arreglatodo y, una vez más, una manera de ayudar a la gente a evadirse del protagonismo personal que cada uno tiene frente a su propia vida!

Disfrútala... Analiza sus acertadas y sensatas palabras, pero extrae tus propias conclusiones!

"No hay un espacio en la sociedad para expresar la tristeza, por eso la escondemos".
El coach literario Josep López Romero publica el libro 'La ilusión' con el que pretende trazar un recorrido vital hacia la aceptación y la superación personal. La Vanguardia, 11 de junio del 2009.

Vivimos un momento coyuntural y económico en el que la palabra ilusión se hace más necesaria que nunca. O al menos es lo que piensa el periodista y escritor Josep López Romero que cree que la gente que vive esta crisis a un nivel íntimo y personal tiene una oportunidad de oro para replantearse y escuchar sus deseos más primarios. El autor parte de la base que todos podemos perder la ilusión en algún momento de nuestra vida, y este estado aletargado durante mucho tiempo deriva en fuertes depresiones. Él mismo lo sabe de primera mano, estuve catorce años sin ilusionarse por nada. Diagnóstico: depresión. Durante este trayecto oscuro aprendió cosas tan sencillas como aceptar la tristeza o expresar y compartir el dolor. Primero aceptó, para luego superar una situación crítica que ahora le ha llevado a ejercer de coach literario en el libro La ilusión con el objetivo de señalar un camino y una salida a personas que ahora mismo viven una situación similar. Para López Romero "el hombre, más allá de lo que viva o de lo que le hagan, tendrá siempre capacidad para volver a soñar". Una idea que evoca con una cita de la directora de la Fundación Laudes Infantis, Jacqueline Moreno, y que también incluye en la parte final del libro. "Cuando lo has perdido todo, volver a tener ilusiones es muy complicado. El secreto es que descubrimos que aunque nos hayan hecho trizas y nuestra vida sea un rompecabezas, siempre podemos volver a soñar".

C.Baulies

-¿Qué le ha llevado a escribir sobre la ilusión?

-En general suelo escribir sobre cosas que me atraen mucho porque las necesito. Escribo más para aprender que no para explicar cosas que ya sé. En este caso, me llevó una situación personal de depresión que viví durante unos cuantos años. Sobre todo al ver cómo empezaba a salir de ella, ver como te cambia el paisaje cuando vuelves a sentir la ilusión por vivir. Quería transmitir que también se pude salir de esto y dar algunas claves sobre como lo he hecho yo o como pienso que se puede llegar a conseguir.

-¿Llegar a un estado de depresión implica siempre una pérdida de la ilusión, o no necesariamente?

-Sí, la antítesis de vivir ilusionado es vivir deprimido. Muchas de las depresiones a las que se llegan hoy en día se producen porque abandonamos las ilusiones que teníamos cuando éramos pequeños o jóvenes, y que nos movían y nos daban una energía que nos hacía sentir muy intensamente. Es algo que vamos sepultando y tapando por resignación o por mil y una circunstancias de la vida. Vamos poniendo tantas capas encima que al final esto nos desconecta de estos deseos primarios y de estas ilusiones elementales que nos hacían vivir. Aquí es cuando llega realmente la depresión, nos sentimos tristes y hundidos y no sabemos exactamente porqué.

-Porque nos olvidamos de nuestros deseos más primarios…

-Sí, o porque los intentamos sustituir por pequeños deseos o ilusiones que no lo son de verdad, simplemente son refugios, como tener un coche nuevo o comprarnos un teléfono móvil.

-Su libro empieza con una mujer, Esperanza, que se levanta con un fuerte vacío en su interior. ¿Es una situación cotidiana más comun de lo que a primera vista parece?

-Sí, y estoy convencido de que últimamente ha ido a más. De todas formas la situación que describe el libro no deja de ser una parábola. Normalmente, no nos levantamos un día y decimos, "vaya, que me pasa, he perdido algo dentro, me siento vacío". Pero si que es verdad que vamos notando síntomas de esto, a los que muchas veces no les hacemos caso porque no queremos enfrentarnos con nuestros vacíos. Preferimos esconderlos y distraernos con la televisión o con el fútbol. Pero estos vacíos son muy obstinados, y continúan allí, y continúan picando en forma de tristeza repentina, de agobio, de pocas ganas de hacer cosas. Todo esto va sumando hasta que un buen día nuestro cuerpo dice basta.

-¿Y qué pasa con nuestra mente cuando el cuerpo dice basta?

-Entramos en una crisis fuerte de lo que sea, que podemos tapar o atenuar con medicamentos, muchas veces necesarios, pero que no solucionan el problema.

-Y entonces nos queda…

-Aceptar la situación, aceptar que no somos felices con la vida que tenemos, por mucho que nos pueda parecer que aquello que tenemos nos tiene que dar la felicidad.

-¿La única forma de curarse es aceptar que uno está triste, deprimido, enfermo?

-La aceptación es el principal punto de partida de una recuperación. Muchas veces enfermamos porque no aceptamos, nos negamos a nosotros mismos y a nuestros deseos e ilusiones. Nos obstinamos a luchar contra una realidad que frecuentemente no podemos cambiar. Esta lucha estéril contra cosas que tendríamos que empezar a aceptar para empezar a cambiar nos hace enfermar. Hasta que no aceptamos que somos como somos, con nuestras limitaciones pero también con nuestros talentos, hasta que no aceptamos que la realidad es la que es, y que la vida nos ha traído hasta ella. El primer paso para cambiar la realidad es aceptarla. La realidad está en permanente cambio, es la que es, pero cambia constantemente. Podemos incidir para que cambie, pero para ello hay que aceptarla, no negarla.

-¿Podemos aceptar esa realidad nosotros solos o cuando la crisis está en una fase adelantada es imprescindible que alguien nos abra los ojos?

-Es una pregunta muy buena porque realmente llega un momento, especialmente en las depresiones, en que no vemos las cosas como son, las vemos con el prisma deformado de nuestra tristeza o de nuestra frustración. Es muy necesario que alguien nos ayude, tenemos que entender y aceptar que no lo podemos hacer solos y que alguien desde fuera nos hará ver las cosas de otra forma. Muchas veces se producen suicidios por parte de personas que son incapaces de ver las cosas de otra forma. Ven las cosas como si tuvieran una tela, solo alguien de fuera puede ayudar a desentelar esta mirada y sobre todo puede ayudar a entender a que esto también pasará. Parte de poder aceptar pasa por entender que aquella realidad que tanto nos preocupa o nos entristece, cambiará y pasará. Es importante que sintamos que no estamos solos en el mundo, que estamos interconectados con otras personas. Sólo con el afecto del de fuera, se puede tener el efecto de salir de una depresión

-En su libro la profesional que ayuda a la protagonista a salir de su delicada situación es un hada madrina. Como esta figura sólo existe en los libros, y teniendo en cuenta que se autodefine como coach literario, debo interpretar que apunta usted directamente a la terapia del coaching…

-Sí, esto es muy importante porque existen muchas herramientas destinadas al crecimiento personal o a la superación ante las dificultades de la vida. Todas pueden ser útiles. La psicoterapia tiene su utilidad, durante muchos años ha servido a mucha gente. Lo que pasa es que el coaching se está mostrando como una herramienta muy potente, de aquí que mucha gente la esté poniendo en práctica o incluso esté reconvirtiendo su formación profesional para ser coach.

-¿Por qué ahora y con esta metodología?

-El coaching se enfoca siempre al futuro, no al pasado. Se parte de la situación actual y se mira como mejorarla hasta llegar a un punto con el que nos encontremos bien. No necesitamos entender todo lo que ha sucedido en el pasado para llegar a un punto en el futuro. También es una técnica que no te dice nunca lo que tienes que hacer, pero sí que te da herramientas para que te des cuenta de lo que debes hacer. La psicoterapia quizá es un poco más pasiva en este sentido. Sí que es un acompañamiento, pero yo tengo la sensación de que te dejan un poco más solo. El coach te va descubriendo tus talentos, habilidades o virtudes y como te hace ver como te pueden servir para llegar a la vida que tu quieres tener. Creo que, a pesar de estar poco instalada en nuestra cultura mediterránea, es una figura muy interesante y que todavía está por explotar.

-Hay otro de los personajes de su libro que alerta sobre la diferencia entre alegría e ilusión. ¿Distan mucho la una de la otra?

-Es una confusión con la que yo me había encontrado muchas veces antes de hacer el libro. La alegría es una emoción que llega, la sientes y se va. Mientras hay alegría no hay tristeza, pero cuando llega la tristeza se va la alegría. No nos puede servir como gran soporte para avanzar en la vida. La ilusión incluye la alegría pero también te proyecta hacia el futuro, y esto enriquece todavía más al presente. Uno no puede vivir siempre con alegría, pero sí que puede vivir siempre con ilusión.

-¿Hemos banalizado nuestras ilusiones?

-Sí, y eso comporta el peligro de poner nuestra felicidad fuera de nosotros mismos y que no tengamos poder sobre esta felicidad. Nosotros nos ilusionamos por algo como adquirir cosas materiales, y eso durante un tiempo nos da una cierta vida, pero nuestra felicidad dependerá de eso. Si al final no tenemos ese coche, ese móvil o si ese coche se estropea, acabaremos hundidos otra vez. La ilusión verdadera es la que da un sentido a tu vida y no está fuera de ti. No la pones ni en un objeto, ni en una situación, ni en una sola persona.

-¿Sería esta la "Gran ilusión" a la que se refiere su libro?

-Aquí hago servir ilusión como sinónimo de sentido de la vida, al final estás haciendo aquello que crees que puedes hacer y esto es algo que tienes que sentir. Cuando estás fluyendo es cuando notas que realmente tienes ilusión, cuando notas que hay lo que en coach se denominan quiebres, si la ilusión es fuerte y el sentido que le has dado a tu vida es coherente, aquello lo soluciones, pero sino, te hundes.

-¿Hasta qué punto es importante tomarse la vida como un juego?

-En algún momento del libro hablo de que la vida tiene mucho de juego, pero no quiero que esto quede como una frivolidad. Las palabras ilusión y juego tienen curiosamente la misma raíz. Es verdad que no hay ilusión en la vida sino aceptas que la vida tiene una parte de juego. El juego pasa por aceptar que a veces puedes conseguir las cosas y otras no. Cuando la vida te lleva a un callejón sin salida hay que dar media vuelta, volver y afrontarlo de otra forma. Los niños son la ilusión personificada porque juegan constantemente, y se toman la vida como un juego. Saldrían mejor estudiantes si fuéramos capaces de tomarnos el estudio y la educación como un juego, pero no en sentido frívolo, sino serio. Un juego también tiene sus reglas, sus normas, puedes ganar o no…

-¿Personalmente ha llegado a entender por qué estuvo tanto tiempo deprimido? Creo que ha dicho en alguna ocasión que hay una obligación social para ser feliz.

-Sí, creo que esto es algo importante, pienso que deberíamos hacer una reivindicación en favor de la expresión de la tristeza. Tendríamos que ser capaces de sentirnos tristes y que no pase nada. En el trabajo, en las relaciones sociales, no hay un espacio en la sociedad para expresar la tristeza, por eso la escondemos. Pienso que es un sentimiento tan legítimo como cualquier otro, no tendríamos porque esconderlo. Esto nos evitaría muchas depresiones, medicamentos e historias tristes. Sería bueno que pudiéramos expresarnos tal y como nos sentimos.

-¿Es una de las cosas que ha aprendido durante estos años?

-Es una de las cosas importantes que he aprendido, tiene que haber un espacio para llorar las tristezas de la vida, para expresar dolor, para sentir pérdidas y compartirlas con las demás.

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lunes, 11 de mayo de 2009

EL COACHING COMO MANIPULACIÓN!



Siempre he pensado que el ser humano juega consigomismo, aunque eso sea muchas veces temerario. Así, disciplinas hoy tan de moda como el Coaching o las terapias alternativas, pretendidamente sanadoras y equilibradoras de la psique y el alma humana, han proliferado hasta convertirse en un lucrativo negocio. ¿Qué mejor negocio que la desorientación e incertidumbre humana?

Así, hoy se venden miles de libros del mal llamado género de Autoayuda, convirtiéndose en Best Sellers mundiales; sus autores, aparentes gurús e iluminados del alma humana reparten en ellos pretendidas recetas místicas y pócimas milagrosas para llegar a ser feliz... aunque seguramente la mayoría de ellos ya lo sean cada vez que algún inocente lector adquiere su libro. Y, como no podía ser de otra manera en plena era de la información y las telecomunicaciones, si el libro en cuestón funciona, posteriormente se publican DVD's, audio libros, discos, fascículos mensuales, calendarios e incluso se editan revistas que no hacen más que convertir en un maestro al afortunado escritor de autoayuda. Y es que la sociedad de consumo llega a cualquier recóndita actividad humana... y la hace vil y la empobrece de contenidos. "Fórmulas para ser feliz en 7 días" o pseudo tratados para difundir "los secretos de nuestra existencia" nacen y mueren de éxito cada nuevo día... y hacen millonarios a sus autores que, sin modestia alguna, explican en sus libros cómo alcanzaron ellos mismos su sueño de ser millonarios gracias a sus desorientados lectores y víctimas propiciatorias!

Suelo pasear por las secciones de Autoayuda de las prestigiosas librerías de cualquier ciudad que visito, lo reconozco! Y en ellas siempre me sorprende ver que están pobladas de mujeres de toda edad y condición que hojean libros para resolver su vida. También asisto a conferencias sobre estos temas en las que el ya célebre autor y mago de la vida ajena, arrecia en favor de la autoestima, vende seminarios y talleres de autoayuda y recomienda su libro inpunemente; y la historia se repite, pues éstas están repletas de mujeres de todo tipo que sueñan con encontrar la felicidad que no tienen! Veo en distintos canales de TV cientos de micro-programas en los que pitonisas y brujas modernas leen el tarot a personas que pagan fortunas telefónicas para conocer su imprevisible futuro... Han nacido también innumerables escuelas en las que por 3.000 euros y un fín de semana intensivo de seminario, presuntuosos iluminados convierten a cualquiera en un certificado Coach o mentor, capacitado en la ayuda a los demás y autoempleado de un nuevo y lucrativo negocio: la perenne desgracia del prójimo! Estoy de acuerdo con una amiga mía de que algo de todo ello ayuda a quien está desorientado, es verdad; que este tipo de autoayuda y de reflexión inducida remueve las entrañas y eso es bueno... siempre y cuando no provoque adicción en el paciente y compulsivo consumidor de autoayuda y de felicidad empaquetada! Si es así, como se suele decir, "es peor el remedio que la enfermedad"!

Y es que el ser humano no sabe -ni quiere- navegar por lo desconocido, lo teme! Pero álguien debería explicarle que vivir es eso, tener esperanza en lo que nos llega sin previo aviso, lo que sucede para enseñarnos a vivir realmente... y que esa capacidad humana exije que naveguemos en solitario, cada uno con su propia alma, con sus propios talentos innatos y sin recetas mágicas ajenas! Alguien debería recomendar a los desafortunados infelices de nuestro mundo loco que la verdad la llevan dentro y que bastaría escucharse a sí mismos o, como mucho, encontrar a alguien que le haga de espejo para desentrañar sus propios valores, esos que iluminarán su propia vida!

Aquí te reproduzco una interesante entrevista, en la que su protagonista describe su opinión al respecto. Léela y extrae tus propias conclusiones!


Michela Marzano, 39 años, investiga la pornografía, el ´management´ y el ´coaching´ en el CNRS "Tu mala suerte es culpa tuya, porque el sistema es perfecto". La Contra de La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 11/05/2009

Vivimos el mejor momento para desenmascarar la impostura de los libros de management personal, autoayuda, coaching...

¿Por qué ahora?

Las crisis ponen en evidencia que si quieres no siempre puedes, porque, por mucho que quieras, no lograrás nada si antes no desvelamos que las reglas del juego de la economía son tramposas, producen desigualdad y nos penalizan a la mayoría.

No veo nada malo en autoayudarte.

Es perverso hacerte creer que todo lo que te sale mal es culpa tuya y debes mejorarlo y que, en cambio, las reglas del juego establecido por una minoría en su provecho no necesitan ninguna mejora.

Algunos de esos libros son divertidos.

Pero la ideología que los alimenta no: lleva a pensar, por ejemplo, que si hoy estás en el paro, es porque no deseaste el éxito lo suficiente ni te esforzaste. No sólo eres un perdedor y un fracasado sino que encima es culpa tuya y eso exculpa, de paso, a todos los demás responsables de tu paro.

Antes había perdedores simpáticos.

Hoy esa superchería del autocrecimiento lo impide: si eres un perdedor es porque también eres un vago que no se ha molestado en automejorarse. Antes el sistema era paternalista: había un amo del que emanaban en cada momento todas las órdenes que todos cumplían y si las cosas iban mal, también se preocupaba y ocupaba de los suyos...

Ya no quedan señoritos de esos.

Porque a partir del año 90 el capitalismo, para seguir creciendo, necesita nuevos empleados emprendedores, ya que las tecnologías de la información han dejado anticuada la estructura patriarcal. Ahora cada empleado debe ser capaz de tomar sus decisiones por la empresa y asumir sus consecuencias.

Gente que sepa mandarse a sí misma.

En la era digital, las empresas para ser productivas deben tener apariencia - sólo es una apariencia-horizontal: los amos y sus capataces ponen objetivos y los empleados los cumplen por los medios que quieran.

La célebre dirección por objetivos.

Es la ilusión de la autonomía personal cuando, en realidad, sus objetivos a menudo o son incumplibles o sólo se pueden cumplir si renuncias a todo lo que no sea trabajar. Los amos te dan toda la libertad para renunciar de la manera que quieras a tu propia libertad. Por lo menos, cuando imponían un horario, tu tiempo libre era tuyo.

Pero el trabajo produce satisfacción.

Esa es la trampa - envuelta en toda esa palabrería de autoayuda-de la felicidad por el trabajo. Sostiene que el trabajo es el único camino de la realización personal hacia la felicidad. De esta forma sólo puedes ser feliz haciendo ricos a los amos. Yyano te queda ser el pobre e inocente desgraciado, de antaño, ahora si no eres feliz, encima eres un indolente culpable de tu desgracia.

Trabajar antaño fue maldición bíblica.

Era el peaje del sustento. En la sociedad patriarcal era el fatigoso pero inevitable modo de mantener a la familia: hoy la economía necesita más implicación personal: exige ejecutivos autoconvencidos que renuncian a la familia y amigos para invertir todas sus horas en la empresa, lo que les convierte - creen los muy alienados-en superhombres y supermujeres felices y admirados.

Eso si la empresa funciona...

Es la otra paradoja: se te hace creer que todo depende sólo de ti, pero, a la hora de la verdad, todo depende de los resultados de tu empresa que a su vez pueden tambalearse, como ahora, por una crisis financiera que comenzó a miles de kilómetros por culpa de quienes sí deciden y ponen las reglas.

Tampoco podíamos crecer siempre.

El crecimiento tiene límites, pero el éxito ilimitado que promete la filosofía de la autoayuda necesita de la ilusión de que eres tú solo quien pone los límites, como si el planeta no los tuviera. Cuando tú puedes permitirte tres coches y dos piscinas, pero el planeta y su atmósfera, no.

A veces, crecer es ser más pequeñito.

Sí, menos mal que hemos "fracasado" en conseguir todos nuestros objetivos y aún podemos salvar lo que queda de la Tierra.

Aquí aún estarían enladrillando playas.

Esa lógica de la autoayuda propicia, en crisis, enormes cantidades de sentimiento de culpa, que a su vez se transforma en depresiones. En Argentina y Francia, el psicoanálisis es una religión y de su sacramento, los antidepresivos, argentinos y franceses son los mayores consumidores del mundo.

¿Por qué?

Precisamente porque son países con egos enormes educados en la fe ilimitada en la propia capacidad de control de uno mismo y de su destino, al que se considera mero resultado de las decisiones tomadas a lo largo de la vida. Las terapias breves, la PNL y otras técnicas alimentan esa ficción de control ilimitado, que no es más que la ilusión infantil de omnipotencia.

Y resulta que la suerte también existe.

Llámele suerte, destino, imponderables, lo que quiera, pero se trata de la madura aceptación de que una parte de lo que nos sucede - por ejemplo, esta crisis financiera-no depende exclusivamente de nosotros.

Pero sí nuestra actitud ante ella.

Veo que ha leído mucha autoayuda.

He entrevistado a un montón de gurús.

Léalos, pero a veces es mejor fracasar. Fracase, hombre: no sé si será más feliz, pero seguro que vive más tranquilo.

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