Mostrando entradas con la etiqueta máscara. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta máscara. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de mayo de 2010

UNA MIRADA... EL MEJOR REGALO!



Hace unos días, "paseando" por Facebook me sorprendió este mensaje en un muro: "Para tener lo que no has tenido debes hacer lo que nunca has hecho......". Curiosamente llamó mi atención porque últimamente le doy vueltas a esta actitud, en cierta manera, inmobilista y resignada en personas que sienten y/o expresan su descontento con la vida actual, pero que no hacen gran cosa por intentar solucionarla. Si supiéran que su vida puede, de un plumazo, acabarse, ¿les gustaría marcharse de este mundo habiendo vivido solo lo que han vivido? Aunque no crea en las encuestas y sondeos públicos, estoy seguro que pocas personas -en cualquier parte del mundo- afirmarían ser felices, aunque sí una mayoría estarían de acuerdo en tener una más larga vida! ¿Larga vida así, de cualquier manera y a cualquier precio?

Sin duda aprendemos a navegar por nuestra vida y, ante cualquier eventualidad o insatisfacción, hemos aprendido a distraernos y a girar la cabeza o tratar de olvidarlo, refugiándonos en alguna evasión! Pero nuestra vida es obstinada e insiste en hacernos evidente nuestra carencia, nuestra área de mejora (como nos gusta llamarla a algunos) manifestada ante un imprevisto o un simple disgusto! Claro que estamos en una sociedad del bienestar y del éxito en la que la simple idea de fracaso o de sufrimiento está mal vista! Así, las personas padecemos -en silencio y en privado- nuestras propias angustias, nuestros despropósitos y nuestras penas! "¿Cómo estás?" preguntamos al encontrarnos a un conocido por la calle un día cualquiera; seguramente no nos interesa lo que conteste, ni tan siquiera sabemos por qué hemos hecho la preguntita de marras! Sin duda nos contestará "Bien, gracias" y esbozará una amplia sonrisa... antes de devolvernos la pelota con otra preguntita! La verdad es que estamos demasiado acostumbrados a relacionarnos superficialmente con personas que se cruzan en nuestra vida... Si esa persona es más que un conocido, nos atrevemos a contestarle un inquietante "vamos tirando..." e intentamos cortar ahí la conversación, para no seguir relatando las penas que nos acucian... Y, si se trata de un amigo, allí, de pie en la calle, le ametrallamos con todas nuestros quebraderos de cabeza y "rayándole", como los jóvenes llaman a casi todo lo que les molesta o incomoda!

Yo, últimamente, aunque haga la pregunta socialmente protocolaria, ya no espero respuesta de mi interlocutor, dejo que el otro huya del compromiso de contestarme haciéndome la misma pregunta. Pero, en ese minúsculo lapso de tiempo entre una y otra pregunta, miro a sus ojos y adivino la respuesta! Lamentablemente, la mayoría de las veces lo que me responde verbalmente tiene muy poco que ver con lo que expresa su delatora mirada! Miro sus ojos instintiva y sutilmente, de soslayo, pues sé que, en ciertos momentos, incomoda que alguien te mire fijamente a los ojos cuando habla... sobre todo cuando estás haciendo un esfuerzo por ocultar lo que piensas o sientes! Y es que, queramos o no, todos vamos con una máscara que nos oculta ante los demás y preserva nuestros sentimientos verdaderos de una mirada incisiva, ajena o indiscreta... Algún día deberíamos aprender -de una vez por todas- que, aunque nos consideremos todos y cada uno especiales, todo los seres humanos somos y sentimos lo mismo, aunque en diferentes momentos! Así, al ocultarnos ante los demás, estamos tapando un estado de ánimo o un sentimiento que el otro conoce bien... precisamente porque días -o minutos antes- él sentía y, por tanto, reconoce bien tras nuestra máscara! Otra cosa es si le interesa en este momento darse cuenta de lo que ve en el otro...

Supongo que es natural esa reacción social y humana de esconderse ante el otro, como reza el famoso dicho "la ropa sucia se lava en casa" que nos enseñaron de niños. Y, evidentemente, tenemos el derecho a ocultarnos, a evitar ser descubiertos o a no sincerarnos si no nos apetece hacerlo... o algo o alguien nos incomoda! Lo que es realmente absurdo en estas lides es tratar de engañarse a uno mismo, creyéndose la propia mentira... es decir, aceptando lo que uno no es o como no se siente! Cuando algo nos duele, el ser humano intenta desesperadamente huir del sufrimiento... incluso llegando a ocultárselo a él mismo! Pero deberíamos recordar que todos llevamos puesto un guía permanente y crítico que es la Conciencia! Así, en el momento más imprevisto, ante un estímulo externo que nos sorprende o ante la soledad y el silencio, ésta nos invade y nos remueve por dentro, haciéndonos ser conscientes de nuestra verdad... nos guste o no aceptarla o manifestarla!

Porque, como supongo sabrás, todo eso que ocultamos a los demás o nos ocultamos a nosotros mismos "bajo la alfombra del pretendido olvido" sigue ahí, en la sombra, acechándonos ante cada nímia situación que se nos presente! Como ante un amor perdido, el dolor surje cada vez que visitamos ese o aquel lugar que nos lo recuerda, cuando recordamos los detalles o cada vez que aparece alguien que despierta nuestro ya aparentemente apaciguado sentimiento! ¿Intentar olvidarlo es la solución, no exponenrnos al nuevo estímulo para no volver a sufrir lo sufrido? No, esa no es la fórmula, ese es el remedio casero -pero inútil- de dilatar el sufrimiento en el tiempo! Y es que al sufrimiento se le ha de mirar de cara, firmemente... Recuerda que siempre, siempre... tras el sufrimiento hay una lección y ésta nos traerá la luz a nuestra vida! Huir del sufrimiento es preocuparse de él y, eso, prolongarlo en el tiempo para lograrlo. Recuerda siempre "somos prisioneros de lo que nos atormenta"! Así, acumulando sufrimientos y experiencias mal vividas y mal procesadas, nuestro corazón se resiente y nos impide ver con claridad nuestro nuevo día a día... haciéndonos tomar decisiones y tener actitudes más encaminadas a huir de lo que nos duele, que a cumplir nuestro real e interno deseo! Y, ni que decir tiene que, todo eso se refleja fielmente en nuestra mirada! Con un poco de suerte, a la persona conocida o amiga que nos crucemos esta misma mañana no le importaremos lo suficiente como para que mire la verdad a través de nuestra mirada...

Yo ahora tengo la buena costumbre de mirar siempre a los ojos cuando hablo. Es más, me incomoda conversar con alguien que desvía la mirada continuamente o la oculta tras una gafas obscuras, aunque a mí me molesta el sol y acepto ese buen remedio para evitarlo! También sé que para mi vida personal o mi profesión es especialmente últil este hábito de mirar a los ojos, pues me permite conocer, anticiparme a los acontecimientos y preveer las actitudes de los demás. Mi intuición en este sentido ha mejorado tanto que, sin apenas duda, en el minuto "0" ya sé cuando alguien se acerca a mí sincera y voluntariamente... o quien lo hace por cumplido, pero tratando de ocultar-se y/o ocultar-me sus verdaderos propósitos! Esa lucidez no es siempre cómoda para mí, ni para los que me rodean, lo sé! Para mí, porque, a pesar de las apariencias, te das cuenta de que las cosas son como son... y a veces nos cuesta aceptar la cruda realidad, por ejemplo ante una nueva y posible amistad, un posible negocio... o algo que pensamos nos conviene! Para el otro, porque bastante difícil es aparentar lo que uno no es o expresar con palabras lo que uno no siente... como para darte cuenta de que, quien te mira y/o las escucha, ya sabe que todo eso no es cierto!

Deberíamos memorizar más a menudo que cualquier relación humana (que, por cierto, no lo son todas) en nuestra vida es un espejo en el que nos vemos reflejados nosotros mismos, con nuestras fortalezas y debilidades! Lo que vemos "fuera", en el otro, es lo que ya tenemos dentro o quizás, lo que anhelamos! Además de, muchas veces, ante una máscara disuasoria del otro, recordarnos cómo actuamos nosotros cuando no queremos ser vistos! ... como bien expresa el dicho "antes de ser cardenal fue monaguillo"! Mírate en el espejo a solas, no te mientas a ti mismo más... o perpetuarás tus inquietudes contigo, para siempre! Luego, sé capaz de encontrar a alguien que te quiera lo suficiente como para ser capaz de mirarte a los ojos buscando tu verdad, ayudándote a destaparla de tu confusión mental! Ese es el mejor regalo que te puedes -y te pueden- hacer!

miércoles, 17 de febrero de 2010

EMOCIONES ... BAJO LA ALFOMBRA!



No sé por qué, pero últimamente utilizo muy a menudo una expresión acuñada por mí: "guardar bajo la alfombra". Con ella me refiero a esas experiencias y sus emociones -normalmente negativas- que tenemos la tendencia de eliminar de nuestra vista metiéndolas bajo la alfombra, para intentar que desaparezcan de nuestra vida.

Ni que decir tiene que, aunque logremos deshacernos de estas emociones que nos perturban y las escondamos de nuestro día a día, esos residuos tóxicos quedan fuera de la vista, en la sombra, pero bien guardados en nuestro interior, por decirlo de alguna manera, en la zona sombría de nuestra mente. Allí permanecen latentes, como la vida bajo un manto de nieve. Porque, de alguna manera, para evitar que fluyan desde ahí, no hacemos más que protegernos creando un pretendidamente espeso manto de gélida e insensible personalidad, que nos sirve de armadura para -supuestamente- protegernos ante el peligro... ¿de los demás... o de nosotros mismos? Esa es el motivo más evidente para explicar por qué las personas solemos ir con una máscara (independientemente de que ahora sea tiempo de Carnaval) por la vida! Ni que decir tiene que esa máscara nos oculta ante los demás... y, con el tiempo, también y lamentablemente, de nosotros mismos! Llega un momento en que, a fuerza de llevarla siempre puesta, uno llega incluso a perder la noción verdadera de sí mismo!

¿Contraindicaciones de la máscara? Por un lado, no nos proteje tanto como solemos pensar, pues en algún momento, algún suceso provoca una fisura en la máscara y entonces brota esa emoción -positiva o negativa- celosamente guardada -y seguramente, olvidada-, rompiendo nuestro equilibrio personal y trastocando profundamente nuestra pretendidamente tranquila y programada vida! Otra consecuencia clara del uso de una máscara es la derivada de mostrar una imagen sesgada o errónea de nosotros mismos ante los demás, lo que trae consigo no pocos problemas en nuestras relaciones humanas, del tipo que sean;

Y, por último y más dañino efecto de cargar con una máscara, es que llegamos a fabricar nuestro concepto de nosotros mismos (personalidad) a partir de esa máscara y no tanto de nuestra realidad interior; llega un momento en que uno ya no sabe cómo es en realidad y cuándo, su propia máscara; ni que decir tiene que, aunque parezca lo contrario, usar una máscara que nos proteja pero nos oculte de nosotros mismos -y ante los demás- es peligroso, sobre todo cuando uno, por cualquier razón, algún día desea deshacerse de la máscada protectora; en primer lugar porque no sabemos bien quién hay detrás de la máscara, lo hemos olvidado y podemos sorprendernos o asustarnos ante un personaje que desconocemos totalmente; por otro, porque al quitarnos la máscara o armadura, en un principio nos sentiremos con miedo, es decir vulnerables y desprotegidos ante nosotros mismos -como grandes desconocidos- y ante los demás! O sea que la máscara, construida en el tiempo por el Ego, por ilustrarlo de alguna manera, nos impermeabiliza, tanto de dentro hacia afuera, como al revés! Solo hay que echar una ojeada al mundo nuestro para ver la sensibilidad y permeabilidad que hay ahí fuera!

¿Cómo y cuándo alguien siente la necesidad de sacarse la máscara protectora? Según mi opinión, cuando aparece el amor de verdad en nuestra vida! Porque él hace que dejemos de sentirnos amenazados por los demás y por el entorno, además de darnos la confianza necesaria ante la vida... es decir, cuando perdemos el miedo; y otra de las situaciones -consecuencia de la anterior- es cuando llegamos a amar tanto, que necesitamos entregarnos por entero, sin reservas y compartir todo lo que somos y seremos... y ya sin miedo! Así, concluyendo, solo el amor puede ayudarnos a sacarnos esa pesada máscara que nos aparta de nosotros mismos y de los demás!

Aquí te traigo una interesante entrevista de un experto en Psicología, donde argumenta esa conexión entre nuestro cuerpo y nuestra mente, además de explicar brillantemente este tema de las emociones ignoradas, pero que, de alguna manera, salen a la superficie de nuevo en algún momento de nuestra existencia. Extrae tus propias conclusiones...


John Eaton, 53 años, doctor en Psicología, creador del método Reverse Therapy. "Tras todo síntoma subyace una emoción ignorada". La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 27/01/2010

Cómo llegó a la Reverse Therapy?

En 1996 mi esposa desarrolló una enfermedad neurológica autoinmune: neurosarcoidosis. Los dedos de los pies y de las manos y parte de la cara se le inflamaron hasta quedar paralizados.

Usted entonces era psicoterapeuta...

Las causas de las enfermedades autoinmunes (el organismo ataca las propias células) son desconocidas, pero cada vez está más claro que los factores emocionales son importantísimos en su evolución. Ivonne arrastraba problemas en el trabajo, dos hijos pequeños y pérdidas familiares.

... Y quiso ayudarla.

Sí, me puse a trabajar con las teorías del doctor Ernest Rossi, que demostró que los síntomas aparecen cuando la inteligencia corporal recuerda experiencias difíciles y almacena esa información en el cerebro emocional, y en cualquier parte del cuerpo, en forma de memoria química.

¿Al vivir una experiencia similar se activa la memoria química del cuerpo?

Sí, la conciencia del cuerpo utiliza los síntomas como código para mostrarnos que nos encontramos ante una situación difícil que debemos gestionar.

¿Qué es la conciencia del cuerpo?

Es un tipo de inteligencia organizada cuyas funciones son: procesar emociones y recordarnos emociones vividas en el pasado, activar las glándulas y otros centros de información, los mecanismos de defensa y crear emociones para guiar nuestras acciones.

¿Esa es la base de la Reverse Therapy?

Sí, entender que el cuerpo no se comunica con nosotros a través de palabras o pensamientos, sino a través de sentimientos, sensaciones o síntomas.

¿Así trata el síndrome de fatiga crónica (SFC) y la fibromialgia?

Defiendo que su causa es la manifestación, a través del cuerpo, de una serie de síntomas (alteraciones glandulares). Se trata de un trastorno del eje HPA (eje hipotálamo-pituitario y glándulas adrenales).

¿Qué provoca este trastorno?

No se trata de un problema exterior que impacta en la persona: estamos hablando de interacciones complejas entre el cerebro y el entorno, la persona, otras personas, las actitudes... Cuando la persona no logra adaptarse a determinadas circunstancias, se aumenta la carga alostática del cuerpo.

¿Qué es eso?

La cantidad de información que el cuerpo tiene que procesar. El problema es que, cuando el cuerpo detecta un error, no puede ignorarlo, tiene que intentar arreglarlo; así crea más problemas y llega el desarreglo.

¿Cómo actúa usted?

Ayudo a entender los síntomas, clarificar su mensaje y su causa, y les enseño habilidades que les ayuden a adaptarse. En un 80% de los casos los síntomas llegan a revertir a no ser que los tejidos ya estén dañados.

¿Cuál es la esencia?

Aprender a no dar tanta importancia a la mente racional. Los seres humanos tenemos un neocórtex cerebral muy desarrollado, lo que nos ha permitido crear sistemas de organización de pensamiento complejos; pero es una bendición y una maldición.

¿Por qué?

La inteligencia intelectual trabaja con normas y con reglas, y hay personas que no se adaptan bien a ellas, las sobrecargan. Al mismo tiempo, la inteligencia del cuerpo actúa como un sistema de radar y está controlando la carga alostática, busca el equilibrio.

¿La mente del cuerpo no depende de la mente intelectual?

Son semiindependientes. Si alguien tiene demasiados plazos fijos de entrega, acumula frustración y sale del trabajo con dolor de cabeza o de estómago; la mente intelectual le dice que debe continuar, pero el cuerpo no se adapta. Entonces, el cuerpo sube el cortisol para que el sistema inmunológico descienda, o sea, intenta parar a la persona para ahorrar recursos, pero la mente quiere más y no obedece: ahí tenemos la enfermedad.

¿Comprender los síntomas sana?

Tomar la acción apropiada. Tras todo síntoma subyace una emoción que ha sido ignorada. Etimológicamente, emoción viene de movimiento,produce cambios en el cuerpo químicos, neurológicos, glandulares, para llevar a un movimiento. Cuando la acción se ha tomado, se restaura el equilibrio del cuerpo y la emoción desaparece.

Entiendo.

Si esa acción que nos demanda el cuerpo no es atendida, el cuerpo irá aumentando el volumen de la emoción que se está bloqueando; así el enfado, que es una emoción primaria, se convierte en rabia, en tensiones, dolor de cabeza, náuseas..., en síntomas.

¿Cuál es su conclusión tras años tratando con pacientes?

Es algo un poco controvertido: creo que los seres humanos en Occidente somos excesivamente racionales y tendríamos que estar mucho más conscientes de nuestra inteligencia emocional y nuestra intuición.

¿Cómo educarlas?

Aumentando la conciencia, y para ello hemos de ir más despacio, escuchar más a nuestro cuerpo y menos a nuestra mente. Y creo que el problema que padecemos la mayoría es que no hemos aprendido a comunicarnos de manera eficaz. Pasamos demasiado tiempo discutiendo y poco escuchándonos. Una parte importante de mi trabajo es enseñar habilidades de comunicación.



¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

sábado, 18 de julio de 2009

LA MÁSCARA



Ésta misma semana he escrito sobre esa máscara que llevamos puesta en nuestra vida para, presumiblemente, protejernos. Ni que decir tiene que esa máscara que interponemos ante nosotros mismos y los demás, a su vez, nos priva de ser como somos y, sobre todo, poder amar a alguien, pues amar no es más que entregarnos plenamente.Y, cuando alguna vez aparece en nuestra vida alguien que nos ama y a quien queremos corresponer con amor, esa máscara resulta difícil de quitar, pues ya se confunde con lo que creemos ser. Para lograrlo solo hay un camino: tener voluntad y sondear en lo profundo de nuestro ser para hallar la esencia de nosotros y de nuestra felicidad. Y eso solo se halla en el Alma... hay que encontrarla cuando estamos solos o cuando el amor verdadero de alguien nos hace de espejo y así la descubrimos, provocándonos esa paz interior que tanto nos falta en nuestra vida.

Aquí tienes una maravillosa canción de George Benson, "This mascarade!. Siempre me ha gustado y me recuerda a esa máscara que, por fortuna, empieza a desaparecer de mi rostro hasta ahora enmascarado por el miedo. Hoy -aprendiendo día a día más- mi mirada, mis gestos y mis acciones empiezan a coincidir con lo que siento y con lo que mi alma quiere expresar en un encuentro mágico con alguien, en cada momento único o en un lugar especial. Hace ya tiempo que aprendí que esa máscara me privaba de ser yo mismo y, lo que es peor, de mi amor y de mi derecho a la felicidad.

Disfrúta esta maravillosa canción, así como disfruta este fin de semana que empieza! Feliz fin de semana!



martes, 14 de julio de 2009

LA MÁSCARA ( I )



¿Cuantos "yo" reconoces en ti mismo? ¿El realista, el romántico, el trabajador, el soñador, el calculador, el enamorado, el alegre, el temeroso, el triste, etc.? ¿Por qué escoger un solo "yo" para vivir, si precisamente la vida nos brinda cada día miles de momentos y requiere de nosotros un amplio repertorio de sentimientos y de actitudes para vivir esas situaciones demasiado cambiantes? ¿Has pensado alguna vez cuántos sentimientos diferentes sientes a lo largo de un solo día? ¿De dónde crees que salen? ¿Hay alguno que sea más tuyo que otro? ¿Eres todos a la vez o según cada momento de tu vida? ¿No es precisamente ese variado repertorio lo que nos otorga la grandeza y la singularidad de cada uno de nosotros y, a la vez, nuestra gran capacidad de adaptarnos a las circunstancias y aceptar la vida como viene?

Cada situación, cada instante genera una emoción, un sentimiento, un pensamiento diferente... aunque, por nuestra educación y por ese rol social que aceptamos, hemos pasado la vida eligiendo una personalidad única, excluyente, etiquetable y, supuestamente, inquebrantable. Y pasamos media vida gastando energía intentando mantenerla viva, saludable, a pesar de los pesares y aunque muchas veces esa personalidad, precisamente, es lo que nos priva de ser como realmente somos. Y vamos por la calle de la vida, supuestamente orgullosos, decididos y firmes, ostentando nuestro riguroso, artificial y presuntamente coherente papel en esta obra de teatro que nos ha tocado en suerte. Intentamos, eso sí, rehuir todas esas situaciones, momentos y personas que nos cuestionan la validez de nuestro papel interpretado, voluntaria o involuntariamente aceptado. Nos molesta y nos asusta incluso faltar a ese rol cuando las circunstancias lo requieren...

Pero la vida, sin duda, sabe más que nosotros sobre nosotros, porque entiende al alma que yace cabizbaja y habla en susurros desde nuestro interior, amordazada por nuestra personalidad adquirida y las vociferaciones de nuestra mente cobarde y manipuladora. Y en ese alma está la verdad de nuestro ser, con toda su amplitud y su riqueza de repertorio, ya sean actitudes, sentimientos o emociones, muchas veces desconocidos para nosotros. Precisamente todo eso que necesitamos para vivir la vida tal y como viene, pues ésta frecuentemente nos desmarca de lo esperado y de lo programado para que sepamos ver nuestro error de intentar ser "solo" una personalidad unívoca -de las miles que somos en realidad- y, por fin, tengamos el valor de aceptar lo desconocido de nosotros mismos y así recuperar la integración de nuestro ser total. Basta que la vida rompa los esquemas en un día cualquiera para que la propia mente (fabricante del Ego) que ha formado y preservado esa personalidad limitada, dual y sesgada -y que hasta ese momento nos otorgaba esa falsa sensación de seguridad y de confort- se sienta amenazada y nos genere miedo.

Y el miedo, como suelo insistir últimamente, excluye al amor en nuestra vida, invadiendo nuestro día a día, nuestras decisiones, nuestros pensamientos, nuestras experiencias más cotidianas y haciéndonos errar, por no tener sentido ni dirección en nuestra vida. Y es ese mismo miedo que se proyecta en nuestro rostro y que delata nuestra falta de paz interior y de amor, aunque intentemos disimular. ¿Eres capaz de ver ese miedo en tu rostro cuando te miras al espejo a solas o cuando alguien te hace de espejo por amor? ¿Has mirado los rostros de la gente de la calle ultimamente? ¿Has visto amor o temor en ellos?

CONTINUARÁ...

¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com



miércoles, 25 de febrero de 2009

"YO SOY DE AGUA, MIGUEL"



Hace unos días tuve una asombrosa conversación -a través de e-mail- con alguien que me acabó diciendo "yo soy de agua, Miguel". Es alguien a quien aún no conozco personalmente, pero que logró conmoverme con sus sinceras y sentidas palabras...

¿Qué significa ser de agua? Me encanta la expresión! Seguramente es ser transparente, fluir... pero también sentirse demasiado frágil. "Todos somos de agua", le contesté irónicamente apelando a que el 70% de nuestra masa corpórea es agua. Todos y cada uno de nosotros tenemos en nuestro interior transparencia y fluidez, nos guste o no aceptarlo, lo llevemos con orgullo o con resignación! Pero ante las agresiones externas, más que agua deberíamos ser de cristal, al que hace falta un diamante para rayarlo, para dañarlo irreversiblemente. O quizás un duro golpe, un impacto realmente doloroso. Pero la vida no nos propina tantos golpes de esos! En cualquier caso, solo lo hace cuando estamos preparados para afrontarlos y así redireccionar nuestra vida. El cristal no se erosiona con el uso, no se raya con las leves rozaduras de nuestra vida cotidiana. No exije de nosotros ir parapetados tras una máscara que deforma nuestro verdadero rostro ante las presuntas inclemencias de nuestro día a día. Muchas de éstas aparecen para exijirnos más transparencia, para hacernos más fuertes o para comprobar nuestra voluntad de ser verdaderamente transparentes y fluir con la vida.

Ser agua (fluir) o cristal (rígido y transparente) no es ser frágil, ni débil ante los demás. Con el tiempo aprendí que, pudiéndo ser agua o cristal, dejaba de ser roca. Al principio me dió miedo, pero también aprendí que, siendo agua o cristal, permitía a los demás ver en mi interior, acercarme a ellos de verdad y a que ellos se vieran reflejados en mí, cual espejo. Y eso, más allá de una rémora o falla en mi vida, era un privilegio que tenemos para ayudar a los demás. Solo hay que saber ser espejo ante quien quiere mirarse en él, que no son todos! Ser espejo de alguien lo somos porque eso nos ayuda a deshacernos de esa pesada máscara que utilizamos para protegernos, para huir de nosotros mismos o para creernos fuertes ante la adversidad. Pero esa máscara es inútil, no evita el dolor... tan solo lo oculta tras su hierática expresión de artificial comodidad, fortaleza o complacencia. Porque cuando alguien -quizás a pesar nuestro- logra penetrar en nuestro yo interno, esa máscara es atravesada por el amor, lo que exije mutua sinceridad, transparencia y fluidez.

A veces pienso por qué a ciertas personas les incomoda mi manía de actuar como espejo de los demás. ¿Seré un mercenario del alma? Porque, más que serlo a través de mis palabras, lo soy con mis actos, con mi actitud ante la vida, que exhibo provocadora e impunemente. Creo que esa es una de mis aportaciones a este mundo! No pretendo reflejar a quien no siente la necesidad de ello. No pretendo franquear sin permiso mascaras para llegar al alma de quien aún la teme y huye de ella. Pero, intuitivamente, hace ya tiempo que sé encontrar e identificar a esas personas que, frente a mí, se sienten vulnerables, pero a la vez, en paz consigo mismas cuando ven en mi alma lo que ellos presienten en la suya. ¿La paz interior no es algo inherente al verdadero amor? Ese don de hablar de mis sentimientos y de ser tal cual soy desmorona muros infranqueables y desnuda almas a quien tiene la predisposición -no sin temor- de deshacerse de una vez por todas de su propia e inutil máscara. A veces pienso qué derecho tengo a hacerlo, a hacerles sentir vulnerable ante mí o ante su propia vida. Soy consciente que esto provoca miedo, pero también que ese no es mi objetivo ni mi recompensa. Porque, de vez en cuando, esa manera de comportarme con propios y extraños logra algo mágico, como es que alguien se identifique con lo que mi alma expone y comparte. Al fin y al cabo, en materia de alma, todos somos iguales y lo que vea en la mía expuesta será porque resuena ya en la suya, tal vez enmudecida... pero deseando aflorar! ¿Desenterrador de almas ajenas y prisioneras de su propia máscara protectora? Quizás! Llega un momento en la vida de una persona en el que tiene la necesidad de verse reflejado en un espejo para reconocerse, para liberar su alma revolucionada, pero secuestrada en el día a día. Y, ni que decir tiene, que cuando -súbitamente- el alma emerge ante alguien -por desconocido que éste sea- es un síntoma de que el alma desea ser expuesta, liberada y compartida. Así, personas que no hacemos más que ser y actuar como somos en realidad, atentamos contra conciencias adormecidas, despertamos ocultas pasiones y fantasmas del pasado (de nuestra niñez, cuando el alma campeaba a sus anchas por nuestra vida) y hacemos sentir a nuestro paso paz interior, aunque al hacerlo también generemos algo de miedo ante lo desconocido. Miedo que puede, incluso, provocar lágrimas al sentirnos descubiertos y desnudos, ¿por qué no? ¿No es acaso una simple y sincera lágrima lo único que puede deshacer -eficazmente- el hielo de nuestra fría máscara, aparentemente protectora?

Si todos y cada uno de nosotros fuera y viviera tal cual es interiormente, todos haríamos de espejo de todos y, a la vez, el mundo sería un espejo de nuestra transparencia, nuestra sinceridad interior y nuestra capacidad de fluir ante la vida. Mientras nos domine el miedo a ser como somos ante los demás, el mundo solo reflejará nuestro temor y le dará razones convincentes para sentirlo (la ya famosa Ley de la Atracción), provocando como provoca conflictos bélicos, enfermedades y epidemias, injusticias... El día en que cada uno de nosotros seamos con orgullo agua o cristal para nosotros mismos y ante todos los demás, estaremos más cerca de nuestra felicidad y el mundo cambiará gracias a nosotros! Pero un necesario y primer paso es sentirnos agua o cristal sin avergonzarse ni tener miedo, aunque desate una lágrima celosamente guardada...

¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

 

Tell me when this blog is updated

what is this?