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martes, 18 de enero de 2011

COMPARTIR... LUCES Y SOMBRAS!



Supongo que no te voy a contar algo que ya no sepas! Compartir tu amor no solo no te perjudica, sino que, a más das y compartes, más tienes! Compartir es dar lo que fuiste, eres y serás a todas aquellas personas que se cruzan en tu vida! Compartir es no guardarte algo solo para tí! Compartir es dar lo mejor y lo peor de ti a quien, sin esperarlo, lo recibe! Compartir no es dar lo que te sobra, sino dar todo lo que tienes!

Josefa, una señora que nos cuidaba a mis hermanos y a mí cuando eramos niños, siempre decía "el que da todo lo que tiene, no está obligado a dar más". Y es verdad, porque lo que cada uno tiene crece con su uso y crece, igualmente, al compartirlo! Las personas estamos acostumbradas a dar lo mejor que somos y tenemos a los seres queridos, pero sin duda entregarnos a los demás significa compartir nuestra vida, con lo bueno y malo que ésta tiene! Alegría y tristeza, felicidad e infelicidad son elementos consustanciales de nuestra vida! Y compartir la vida no es más que compartir todo lo que somos!

Alguna vez alguien ha comentado algunos de mis escritos diciéndome que "tenía y expresaba unos sentimientos hermosos". E, invariablemente, siempre he contestado que mis sentimientos no son mejor ni peor que los que tiene y siente quien me lee! Tal vez sé escribirlos mejor que otras personas... o quizás me he empeñado en explicarlos y compartirlos, porque intento vivirlos cada día, tal y como son! He tardado en llegar hasta aquí, me costó reconocerlos, aceptarlos y más aún vivirlos, pero hoy forman parte de mi vida plena, como todo lo importante que hay en ella! Porque los sentimientos -como la vida misma- es algo que forma parte de mi realidad, aunque durante demasiados años intentara obviarlos, dismularlos o escaparme de ellos para que no me hicieran daño! Pero, mientras lo hacía, no lograba más que renunciar a mí mismo y a una parte esencial de mi vida... y, evidentemente, de igual modo privaba a los demás de algo muy mío! Darte sin miedo no es más que amar! Y tardé demasiados años en aprenderlo!

En nuestro mundo se nos ha enseñado a vivir como si todo fueran bienes escasos y difíciles de obtener. Si yo gano dinero, alguien lo pierde! Si quiero ser feliz, debo trabajar para conseguirlo! Si yo tengo más, alguien tendrá menos! Si yo doy algo, lo pierdo para mí! Qué mundo este que no entiende de abundancia, de compartir por compartir... para crecer! Pero al amor verdadero le pasa exactamente lo contrario de lo que nuestro mundo dice: cuanto más das, más tienes! Como la felicidad simple y ordinaria que compartes! Amar-se para amar, dar para tener más y recibir!

Miguel Benavent de B.

Aquí te traigo un texto que describe el don de compartir. Extrae tus propias conclusiones...


Es un hecho que las personas ofrecemos lo que nos han dado y buscamos LUZ COMPARTIDA

Un filósofo de oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia: Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada. Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea, pero la luz que daba era tan escasa que aun así no se podía ver ...nada. Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendierasu propia tea, y así, compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó.

Uno de los discípulos preguntó al filósofo: ¿Qué nos enseña, maestro, este relato?

Y él contestó: "Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que pcontrario la hace crecer".

El compartir nos enriquece en lugar de hacemos más pobres. Los momentos más felices son aquellos que hemos podido compartir. Que Dios nos dé siempre la luz para iluminar a todos los que pasen por nuestro lado.

La verdadera amistad, es flor que se siembra con honestidad, se riega con afecto y crece a la luz de la comprensión. Si una vela enciende otra, así pueden llegar a brillar miles de ellas. De igual modo si iluminas tu corazón con amor, puede que ilumines miles de corazones.

Un fósforo es un objeto aparentemente insignificante pero tiene un gran poder: Puede encender miles de luces, pero para lograrlo tiene que arriesgar su cabeza.


¡Arriésgate a compartir tu luz, tu tiempo, tus conocimientos, tus afectos, tus pertenencias!

jueves, 30 de diciembre de 2010

ESTE AÑO QUE SE ACABA...



Es difícil hacer balance de un año que se acaba, sin caer en la tentación de juzgarlo como bueno o como malo! En él hay de todo: la muerte de mi madre y al poco tiempo, la de un buen amigo que compartió conmigo mi primera empresa a los 17 años de edad; la distancia de alguien querido que sufre y la impotencia ante su sufrimiento sin poder hacer nada, más que tener fe en su propia capacidad de salir adelante; la ausencia ya perenne de quien no tuvo el valor de vivir un gran amor; demasiadas incomprensiones e intolerancias de personas con las que compartí muchos años de mi vida; momentos difíciles para realizar un necesario cambio de vida profesional; incertidumbre y sufrimiento a raudales de mucha gente del entorno... En pocas palabras, la ruptura del presunto equilibrio de mi vida en muchos ámbitos, lo que sin duda genera miedo!

No obstante, aún habiendo sido un año complejo en muchos términos de mi vida, podría afirmar que prevalece "lo bueno", pues he tenido experiencias intensas, sentimientos profundos y encuentros maravillosos en este último año. No sé si los mejores que me quedan por vivir, pero sin duda momentos irrepetibles que, de no haber aprendido antes de mis penalidades, no habría sido capaz de capturarlos y vivirlos como los he vivido. Es difícil de explicar, pero lo resumiría diciendo que muchos de esos momentos dejarán profunda huella en mi vida y hoy ya soy capaz de archivarlos como "para siempre", palabra que anteriormente me daba un cierto miedo por el compromiso con uno mismo y con la vida que significa. Han habido personas, momentos y lugares maravillosamente únicos y, como decía, para siempre! Antes, quizás, solo me deslizaba por esos diferentes momentos sin importarme más que su fin, su resultado tangible. Hoy, sea cual sea su sentido y su significado en mi vida, me despreocupo de su porvenir... quizás al fin he aceptado el devenir de la vida sin exijir algo a cambio o con un "resultado" concreto y esperado! Como alguien dijo, "concéntrate en lo que quieres y luego, sin espectativas, espera lo que la vida te regala por ello".

Como te decía, hoy tengo la sensación de que cada paso que doy cualquier día, tiene su significado y su razón de ser, para hoy y para siempre! Tal vez he aprendido a hacer de lo simple y cotidiano algo trascendente y relevante en mi vida entera! Los días han dejado de pasar uno a uno y deprisa, para hacerlo siendo verdaderamente consciente de su trascendencia y de la irreversibilidad de cada nuevo día que llega! Por decirlo de alguna manera, he pasado de deslizarme por el tiempo sin pedir demasiadas novedades... a estar bien atento y preparado para acojer las que vengan y aprender a vivirlas! ¿Significa tal vez que ya no tenga miedo a lo que llegue? No, como todos, tengo mis momentos en que dudo, en que me siento cansado de reaccionar a los acontecimientos que la vida me trae... pero he aprendido a responder con todo mi ser y no solo reaccionar ante éstos!

¿Cómo ha sido, al fin, mi 2010? En resumidas cuentas un año especial en todos los sentidos, con todos los alti-bajos de cada año, pero con un sentido que me ha permitido vivir situaciones únicas, mágicas e irrepetibles! Un año esencial en mi vida presente... y futura, lo presiento! Aunque es verdad que aún demasiado condicionado por factores simplemente externos y ajenos que me han exijido atención y consumido bastante energía... y es que uno sigue siendo demasiado exijente con uno mismo y con la propia vida, aunque ahora siendo consciente de que, si eres capaz de no esperar algo concreto de la vida, ésta te trae siempre algo sorprendente y ni tan siquiera imaginado!

¿Qué espero, entonces, del 2011, que está a punto de llegar? Seguramente solo le pido confianza en la vida y que sepa encontrarle siempre el sentido a todo lo que me ésta depare! Y eso, lo hago extensible a las personas a las que quiero y me rodean, estén cerca o lejos! Creo que es una mezcla de agradecimiento por ser todo lo que soy y confianza en que, con todo ello, podré encontrar el significado de lo que me llegue! Atención-distensión para atender lo que deseo y distensión para dejar que sea la vida la que decida cómo me lo agradece, sin espectativas ni demandas; asir-soltar, para mantener conmigo a personas que me enriquecen y a las que quiero y, a la vez, ser capaz de dejar ir -sin sufrir- a otras personas que requieren distancia para ser ellas mismas y luchar por su propia vida sin tenerme cerca!

Y, evidentemente, le pido al nuevo año que sea capaz de reconocer, sentir y vivir el amor y la felicidad que hay en mi corazón y cuando pasen cerca mío... o cerca de las personas que quiero! ;-)


Miguel Benavent de B.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

TIEMPOS PASADOS...¿SIEMPRE FUERON MEJORES?



Casi se han acabado las fiestas navideñas y ya estamos llegando al final de año, como cada año! Como sabes, es la única época del año que me concedo la licencia de mirar atrás en mi vida. Estas fiestas de Navidad, es verdad, invitan a la nostalgia, pues en ellas uno rememora lo vivido antes con personas que quizás ya no están cerca nuestro, circunstancias que no se repetirán jamás, momentos únicos e irrepetibles que aún remueven nuestra memoria, nuestra conciencia y nuestro corazón cuando las evocamos. Pensar en el pasado de vez en cuando no es algo malo, en sí. Sí lo es, en cambio, vivir del pasado, intentando repetirlo una y otra vez, con sus mismos aciertos y errores, sin aprender... y no vivir el "hoy"!

Cuando pienso en mi pasado veo cosas -aparentemente- buenas y malas acaecidas en mi vida. Hace ya tiempo llegué a la conclusión de que siempre miro al futuro porque mi pasado no fue como yo imaginé que sería, luego, de alguna manera, me entristece y, en cambio, tengo la lamentable sensación de que todo está aún por hacer en mi vida. Me angañaría si quisiera que volviera mi pasado pues, como el de casi todos, nunca fue mejor que mi presente! No puedo sentir nostalgia de un tiempo que, aunque necesario para llegar hasta aquí, al hoy, dejaría mucho que desear en la vida de cualquier persona. Demasiadas historias sin final feliz, llenas de ausencias, de incomprensiones, de carencias... como seguramente casi todo el mundo! En todo caso, entiendo más el sentimiento de autocompasión, que el de nostalgia por lo que realmente fue! Pero la mente fabrica recuerdos a medida, sesgados de la realidad vivida, para que encontremos a faltar todo eso que nunca vivimos, como si de un paraíso se tratara! Si somos honestos con nosotros mismos y con nuestra historia, muy probablemente veremos nuestro presente -sea cual sea- mucho mejor que nuestro pasado!

¿Qué ha cambiado en mi vida hoy, con referencia al pasado? Seguramente pocas cosas o, como mínimo, nada tan relevante como para dejar de sentirme a ratos "injustamente maltratado" por la vida! ¿Nuestro referente para sentirnos así? Todo eso que creímos que debió ser nuestra vida! Pero la verdad es que hoy mi vida no es mucho mejor que la de antaño, pero sin duda algo ha cambiado en ella! He aprendido a aceptarla tal y como es... y sin recurrir a la resignación ni a la abnegación! Hoy entiendo que todo lo bueno y malo vivido me han traído hasta aquí! Y, sobre todo, me ha enseñado que, para ser dueño de mi vida, no es necesario controlarla y preveer sus próximos movimientos, sino aceptar lo que llega, aprender de todo ello y utilizarlo en positivo en mi vida hacia mí mismo... o hacia los demás! Esa manera de vivir es radicalmente opuesta a la vivida en mi pasado, donde quizás había demasiada vanidad y/o falta de humildad en los buenos momentos y, en los momentos malos, demasiada resignación o sentimiento de impotencia! Por decirlo de una manera simple: aprendí a surfear, pero sin tener noción de hacia dónde me dirigía y siempre siendo una víctima, bailando al son de la vida! En el peor de los casos, siempre podía recurrir a la autocompasión para sentirme el peor de los mortales, dadas las circunstancias de mi vida!

Pero la autocompasión es un mal consejero, incluso en los malos momentos que todos tenemos, como lo es creerse dueño de la vida sesgándola y solo aceptando lo agradable en ella, como cuando nos sentimos agradecidos con la vida! Y eso es, precisamente, lo que he cambiado en mi vida: la capacidad de admitir la vida sin reservas y aceptar lo que ella me ofrece, ya sea felicidad o sufrimiento. Es lo que me da valor como persona firme y, aunque como ser humano también tengo mis momentos bajos, intento que día a día esto domine mi manera de pensar, sentir y vivir mi vida! Si -como muchos creen o pretenden lograr en su vida- no me enterneciera mirando una escena de amor, sufriendo una distancia o un silencio o no me doliera el dolor ajeno, no sería un ser humano. No es ganando insensibilidad o dureza como me hago fuerte, sino todo lo contrario, siendo plenamente consciente de mis fortalezas y debilidades como hombre, pero dándoles siempre el oportuno sentido y momento! ¿Eso me hace fuerte o vulnerable, al fin? Sin duda fuerte, capaz no solo de aceptar mi propio sufrimiento, sino de ayudar -en lo posible- a los demás, intentando dar esa visión positiva y, sobre todo, encontrándole su sentido!

Sé que esta manera de ver y de aceptar la vida tiene su alto coste! Pocas personas a mi alrededor entienden el sufrimiento y la alegría como componentes -a partes iguales- de nuestra vida, plena! Inclinar la percepción de la vida hacia uno u otra, depende de uno mismo... y eso no es más que la libertad de decidir qué queremos y qué hacemos cada día por nuestra propia vida! Es verdad que es una opción libre y continuada, pues la vida nos reta a menudo poniéndonos a prueba en nuestro tesón por alcanzar lo que merecemos realmente en ella! También es verdad que es una lucha interna, dificilmente explicable y entendible por los de fuera, pero no está demás pensar que todo el mundo tiene su propia lucha personal e intransferible, aunque tratemos de distraernos o disimularlo... y que, al fin, las cosas no son lo que son, sino cómo somos, o sea como somos capaces de sentirlas y de gestionarlas... en el momento oportuno!

Miguel Benavent de B.

martes, 28 de diciembre de 2010

EL DIA DE LOS SANTOS INOCENTES! ;-))



Muchas felicidades, lector, hoy es 28 de diciembre, el Día de los Santos Inocentes! Porque hoy, muy posiblemente, es tu santo! Inocentes somos todos los que celebramos y vivimos una vida que no tiene nada que ver con la realidad! Fantaseamos y pretendemos vivir una vida que soñamos, en la inconsciencia, y que nos hicieron creer de niños... hasta que, con suerte, despertamos a la realidad de la vida y nos dimos cuenta de que tiene poco que ver con lo que soñamos en su día!

Inocentes son todos los que creen en un mundo siempre mejor, en una Naturaleza armoniosa y respetada, en la hermandad de los seres humanos en el mundo, en la salud eterna, en la felicidad crónica, en la alegría permanente, en la paz mundial y duradera, en los Derechos Humanos cumplidos en cualquier lugar de la Tierra, que creen que sus hijos son más importantes que ellos mismos, en las buenas intenciones de todos para mejorar nuestro mundo, en la bondad inherente al ser humano, en la inexistencia del miedo y las debilidades, en un Dios que resuelve todo aquello que tú no eres capaz de resolver por ti mismo, en los que creen que el amor y la felicidad vienen de la mano de una media naranja, en los que creen que en el cielo nunca hay nubes y llueve a gusto de todos... soñando que el amor reina en su vida!

Felicidades por permanecer aún aletargado, sin darte cuenta que la libertad es un derecho inapelable y solo humano, que promueve el amor, pero también el dolor, la mentira, la injusticia, la falta de amor, la injusticia, la violencia, la competitividad, la destrucción, el recelo, la agresividad gratuita, el odio entre iguales, la envidia, el sufrimiento, los conflictos, la insolidaridad, la incomprensión... todos ellos fruto del miedo!

Bienvenidos santos inocentes a la vida real y plena, al despertar... ese que trae consigo la felicidad, el amor, la bondad, la alegría, la buena fe, la construcción, la mejora permanente, el crecimiento personal... verdaderos y compartidos! Esa valiente actitud en la vida inocente, consciente y espontánea que durante demasiados años yace soterrada bajo los condicionantes, los dogmas, las creencias, los miedos, "los qué dirán", lo mal aprendido, las actitudes aprendidas del pasado mal vivido...

... dejando de ser inocencia inconsciente, alientante e ingenua... para pasar a ser inocencia consciente, firme porque sale de dentro y propia de uno mismo, desterrando el miedo y basada en el amor!

Miguel Benavent de B.

viernes, 17 de diciembre de 2010

EL DERECHO A NO VER NI ACEPTAR LA REALIDAD!



Es curioso lo difícil que resulta a veces navegar entre la cruda realidad y los sueños! La realidad nos empuja hacia el suelo, mientras los sueños nos elevan hasta el cielo. Supongo que lo ideal es estar justo en el medio, sin hundirse en lo cotidiano, ni levitar perdiendo de vista la realidad! No hay por qué escojer una de ambas opciones, pues depende del momento, necesitamos vivir cada una de ellas y siempre existe la equidistancia!

Hay personas que son capaces de vivir con los pies en el suelo, sin levantar la mirada y andando paso a paso! Otras, en cambio -entre las que me encuentro- necesitamos mirar más allá, para entender y encontrar el sentido a lo que vivimos en tierra firme! Para unos, un árbol no les deja ver el bosque, mientras que a otros, el bosque no les deja ver un árbol!

Pero, qué duda cabe, que mirar solo el suelo que pisamos no es siempre agradable, pues la vida nos salpica con acontecimientos y circunstancias que, sin mirarlos con perspectiva, se nos hacen difíciles de entender y, por tanto, de vivir. Mira lo que te rodea y te verás en una carrera de obstáculos continua, en la que el único logro es salir indemne y sin secuelas. Observa, si no, la gente por la calle de una ciudad cualquiera y verás los rictus de insatisfacción o de preocupación y las caras serias que expresan sus rostros. Mira ahora, en cambio, la cara de un niño de corta edad que, sin estar inmerso en la realidad de sus mayores, ve y vive la vida con una sonrisa. Quizás la diferencia entre un adulto y un niño sea la esencialmente distinta manera de ver y de vivir la vida: los adultos, muchas veces anclados en el pasado o en un futuro esperado, mientras que los niños viven el hoy rotundo que les circunda, lo que les hace estar más atentos a lo que pasa en cada momento!

Un niño, sin embargo -aunque no sea verdaderamente consciente de ella- no huye de su realidad, sino que la interpreta tal y como la siente, aunque no sepa racionalizarla ni, por tanto, entenderla ni explicarla: lo que hay, es lo que hay! Nosotros los adultos, a fuerza de acopio de años y de experiencias no siempre gratas, vemos la realidad, pero nos resignamos y/o huímos de ella, pensando que es la repetición de algo ya vivido o bien algo que cambiará en el futuro, si no nos gusta! Por eso, quizás, nos es más cómodo huir de la realidad que desconocemos o que no es tal y como la esperábamos. Pero la vida nos pone la realidad frente a nosotros a cada instante y hace todo lo posible para que la reconozcamos, la aceptemos y, al fin, la vivamos planamente, tal y como es. Cuanta más energía gastemos en evitarla o rechazarla, más agotados estamos y más lejos de nuestra felicidad, que no es más que ser totalmente conscientes de ella y saber encontrarle el sentido que cada simple cosa tiene en nuestra vida! Ni que decir tiene que cada uno halla su sentido concreto y singular a lo que vive como real! Por eso hay tantas realidades como personas que encuentran su propio sentido en la vida!

Eso me da que pensar que, muchas veces, opinamos sobre la realidad, nuestra o la ajena, como si fuera algo unívoco, irrefutable e inmutable, válido para todos y en todo momento! Eso, qué duda cabe, nos invita a juzgar esa realidad, e, incluso, somos capaces de imponerla a quien está cerca nuestro, aunque sea con el pretexto de querer lo mejor para éste! Eso es especialmente evidente con los hijos, a los que sus padres intentan aleccionar e imponer su propia realidad, a cualquier precio y, en teoría, por su propio bien o por amor... a veces, mal entendido! Pero, deberíamos recordar que no todos, ni en cualquier momento, estamos capacitados a reconocer y a mirar de cara la realidad, demos tiempo al tiempo! Y ese es un derecho inapelable de cada persona en su vida. La realidad se impone, sí, pero no antes de que la persona esté capacitada y quiera verla, aceptarla y vivirla! De hecho hay mucha gente que aprende a vivir en una permanente huída de la realidad, porque le desagrada o porque no tiene el valor de vivirla tal y como es, en un momento dado!

Antes -y durante muchos años- yo fui un terrorista de la realidad, imponiéndola siempre y en cualquier momento a las personas a quienes quería ayudar, supuestamente por su bien. En el fondo -pienso ahora- que era desconfianza mía en su propia capacidad de verla, sentirme mejor y útil para los demás y, lo que es peor, yo mismo sentía desconfianza, ante mi propia vida y su don de enmendar las cosas. Cuánta energía derrochada en hacer entender la realidad de la vida a alguien que no quería verla o, simplemente, no tenía valor de aceptarla y vivirla! Y qué poco respeto -aunque disfrazado de amor- tenía yo hacia estas personas, a las que creía ayudar, seguramente sin que me lo pidieran y, obviamente, sin lograr mi propósito, aparentemente altruista! Bajo sentencias como "no hay peor ciego que el que no quiere ver" me escudaba de mi obstinación en enseñar la realidad, se escondía el Ego y se vaciaba mi agenda, poco a poco! Hoy, en cambio, he aprendido a esperar, a dejar fluir la vida y a confiar (o amar) en que, cada persona se encuentra con su realidad en el momento justo, ni antes ni después... y por sí mismo! También he aprendido que, hasta que yo no fui capaz de aceptar mi propio sufrimiento y hallar su sentido para aceptar mi realidad, fui igualmente incapaz de soportarlo en los demás... y de amarlos de verdad, incluso a mis seres queridos!

Mientras llega el momento de aceptar la realidad, es verdad, muchas personas viven una vida falsa o efímera! Engañados o no, uno siempre tiene ese derecho... aunque en esta vida todo se paga y el tiempo pasa! Pero, al fin y al cabo, la propia realidad se impone, paso a paso... y, como se suele decir, "la vida siempre pone cada cosa en su sitio"! Y, en el fondo pienso que, algún día, muchas personas a las que incomodo con mi actitud ante ellos y ante la vida... está mi interés por compartir su vida real, sea cual sea... y no la ficticia y efímera que muchos ofrecen y desean compartir con los demás! La verdad es que hoy creo que he pasado de ser un terrorista de la realidad a ser un corredor de fondo en ella, pues muchos de mis sentimientos, pensamientos y acciones de hoy solo serán entendidos con el tiempo, cuando quien los vea comprenda, acepte y ame su propia realidad... en la que seguro me encuentran!

Detrás de ese mal hábito de ayudar por ayudar a quien no quiere ver la realidad de la vida, como he dicho antes, hay miedo a ver sufrir a personas que uno quiere y que les cuesta admitir que la única manera de aprender a vivir es viviendo. Comprender que los mayores cambios y saltos hacia adelante se dan gracias al sufrimiento, nos guste o no. Y uno solo puede aceptar ver sufrir a un ser querido cuando es capaz de aceptar que, detrás, está el amor, que todo lo puede, icluso hacer desaparecer el miedo que nos aleja a los unos de los otros y de nuestra propia Verdad... para compartirla!

Miguel Benavent de B.

domingo, 12 de diciembre de 2010

UNA GRAN LECCIÓN DE LA VIDA...



Estos días pienso, lejos de sentirme abatido -aunque en ciertos momentos, así me siento- que la vida es drástica en su maestría, haciéndonos aprender lecciones que nunca hubiéramos deseado o imaginado tener que aprender. Y esta vez me está enseñando a soportar el dolor de alguien querido en la distancia, a no poder hacer nada para remediarlo y, sobre todo, a querer a alguien en silencio y respetando su vida, hoy trastocada sin previo aviso... pero que necesita de su propia energía para salir adelante!

Quizás esta tremenda lección -como todas- exije mucho de mí mismo, como que abandone esa vanidad de sentirme útil ante los problemas de los demás, que sepa acallar mi propio sentimiento humano y lo supedite a la realidad -en este caso dramática y lejana- de alguien que necesita de todas sus fuerzas para hoy aceptar su vida! Y, ¿qué es eso, si no verdadero amor por alguien apenas conocido, siendo capaz de soportar la impotencia y, a la vez, amar en silencio y a distancia, confiando en esa persona querida y en su propia capacidad de triunfar sobre la adversidad? Muchas veces confundimos nuestra necesidad de amar, con nuestra capacidad de sentirnos necesarios para alguien! ¿No es esa una debilidad humana y una manera de hacer algo o la necesidad de expresarlo, cuando nos sentimos vulnerables frente el dolor propio o ajeno? "La libertad es ausencia de necesidad" vociferaba mi profesor de Filosofía...

Alguien me enseñó a hacerme una simple pregunta sobre el amor, que yo aplico a menudo en mi vida: "¿la amas porque la necesitas o la necesitas porque la amas?" Porque, evidentemente, no es lo mismo amar que necesitar, aunque a menudo lo confundimos. Pero algo más allá, ¿aceptar el dolor como un tránsito de alguien querido para que aprenda y acepte su vida y, en cambio, no hacer nada por evitarlo, como humanamente sería deseable? Esa es una gran lección que nosotros los padres debemos aprender bien ante el crecimiento de nuestros hijos, porque sin duda -como nosotros hicimos y hacemos cada día- sufrirán y lo sentiremos, lo sufriremos... pero por amor deberemos intentar desesperadamente no tratar de evitarlo ni interferir en ese sufrimiento al que toda persona tiene derecho -y deber- de asumir como propio y como eficaz maestro de la vida!

Otra de la lecciones que aporta este especial momento -como cada uno, sin duda- a mi vida es admitir que, en el amor, se unen la paradógica necesidad de compartir la felicidad y, a la vez, compartir la infelicidad, con alguien realmente querido. Seguramente compartir la felicidad es lo deseado y siempre expresado, pero, lamentablemente -admitámoslo- compartir el sufrimiento sea lo más más difícil y heróico, porque es la otra cara de la misma vida que deseamos compartir! Mira, si no, el amor de unos padres cuidando a un hijo enfermo o con una dolencia del tipo que sea, fortaleciendo el frente común del amor entre ellos y hacia éste! Pero compartir el sufrimento no es siempre fácil, pues es difícil poner el límite, es decir, saber si debemos paliarlo o solo acompañarlo para que la propia persona que lo sufre pueda y sepa encontrarle su propio sentido...

Y porque no todo es blanco o negro en la vida, también es verdad que para demasiadas personas ese "compartir" también el sufrimiento con los demás se convierte en su sino -a veces, obsesivo- en la vida... aunque muchas veces sea como huida hacia adelante para evitar u olvidar su propio sufrimiento! Yo mismo lo hice durante demasiados años de mi juventud! Querer y saber de verdad compartir el sufrimiento con alguien exije, es verdad, libertad y olvidarse de uno mismo, para hacerlo sutil y silenciosamente, sin alimentar el Ego y dejándose guiar por el corazón: ser capaces de no emplear fórmulas personales e intrasferibles de uno mismo como remedio para los males ajenos, porque significa olvidar -o no tener en cuenta- las necesidades concretas y reales de la otra persona o lo que la vida espera de ella... incluso cuando, por amor, creamos conocer lo que esperaría de nosotros! Es humano hacerlo, pero deberemos admitir que, tanto la alegría como el sufrimiento, forman parte de nuestra vida plena e intentar potenciar la una o evitar el otro, es desoir el derecho de todo ser humano a vivir lo que la vida le pone delante para aprender de todo ello... y dejar de compartir la vida plena y la verdad del otro, que deseamos!

Desear lo mejor para la persona querida es lo humanamente deseable, pero ¿quién se atreve a determinar qué es lo mejor para una persona frente a su propia vida? Humano es también amarle lo suficiente como para acompañarle -necesariamente, en silencio o a distancia- en su sufrimiento... o simplemente ayudarle a buscar su sentido! Eso, tal vez, forma parte de ese amor incondicional y verdadero que nos obliga a dejar nuestros intereses y debilidades propios y humanos aparte, para concentrarnos plenamente en la otra persona -con sus derechos y deberes ante la vida- y en nuestro amor verdadero por ella, sin esperar nada a cambio, ni tan siquiera el agradecimiento! Cuesta, no es algo fácil ni humanamente razonable, pero es una aspiración mitad humana y mitad divina que implica creer en el amor y, como consecuencia, querernos a nosotros mismos, a los demás y a la propia vida, lo que no siempre es fácil en momentos difíciles!

Miguel Benavent de B.

jueves, 9 de diciembre de 2010

DEJAR DE MIRAR... ES EMPEZAR A VER...



Hay momentos en los que lo mejor es guardar silencio. A todos nos pasa que, ante el sufrimiento propio o ajeno, no sabemos qué hacer, qué decir o cuándo! Y el silencio llena nuestro espacio. Callar es, entonces, un privilegio! Saber callar a tiempo, todo un arte... en estos tiempos que corren con demasiado ruido!

Porque muchas veces, cuando hablamos, lo hacemos para llenar el silencio, sustraernos del miedo, de más sufrimiento o de la culpa! Y, entonces, con las palabras intentamos huir del dolor, aunque sea intentando consolarnos o consolar -incluso atacar, también- a quien queremos. Pero, detrás del silencio vacío de palabras y de gestos, otras muchas veces hay un sentimiento de impotencia... de no saber qué, cómo o cuándo sucederá lo que suceda. Porque unidos el silencio y la distancia provocan inquietud, sobre todo cuando son involuntarios!

Mi vida, en estos últimos tiempos, está intentando desesperadamente que aprenda esta innegable lección de la propia vida! Me ha regalado distancia y silencio que hoy debo aprender a llevar, a digerir, a hacer soportables y cotidianos en mi vida! Supongo que, ante ellos, debo recurrir a mi corazón y, desde él, amarrarme a lo que siento dentro, lo único que realmente es capaz de romper este -humanamente insoportable- silencio y distancia, que la vida me está trayendo! Debo ser capaz de encontrarme con su mirada y con sus gestos callados para ser capaz de reencontrar la paz que, ante el miedo a la incertidumbre, a ratos parece ausentarse de mi Alma! Y debo ser capaz de dentrarme en mi Alma para, desde ella, soñar de nuevo y confiar en que la vida hace lo que debe, aunque humanamente nos cueste aceptarlo!

Y hoy soy capaz de ver su mirada en cada rincón que miro, en cada momento que paso lejos de ella... y me doy cuenta de que mis ojos no me engañan: ella -mi buena amiga- hoy no está aquí, conmigo, donde podría mirarle a los ojos, tomarle la mano y pedirle que tenga fuerzas para salir adelante y recuperar su sonrisa. Ni tan siquiera sé si alguna vez volveré a saber de ella y a compartir los sueños -amarillos- que ambos compartíamos a menudo. Pero, si no me dejo vencer por el miedo, si en cambio busco en mi corazón, la siento siempre cerca, conmigo... a pesar del silencio y de la distancia -propios y ajenos- que hoy y a ratos pugnan por imponerse! Porque ahí, en nuestro corazón, es donde encontramos esa paz con sentido, necesaria para romper la distancia, el silencio y la soledad, que el ser humano teme, desde siempre. ¿No será por ello que otorgamos al corazón la capacidad de amar y, por tanto, de dejar de tener miedo? ¿No son solo nuestros ojos los que ven distancia, silencio y miedo, donde nuestro corazón solo ve amor verdadero, próximo, compartido y para siempre?

Esté donde esté, en su corazón -como en el mío- no puede haber silencio ni distancia! Esté como esté -aún con sus luces y sus sombras- su corazón es quien le ayudará a ver de nuevo la vida de color y le hará quererse y sentirse querida... en unos momentos en los que, quizás, sus ojos -hoy seguramente tristes- solo le hablan de sufrimiento, silencio y de distancia!

Quizás por eso, desde aquí, desde mi corazón, solo puedo pedirle a ella que tenga el valor de dejar de mirar con sus preciosos ojos... y que sea capaz de ver su vida desde el corazón, donde solo hay amor y esperanza!

Para ella, desde dentro...

Miguel Benavent de B.

martes, 7 de diciembre de 2010

¿QUÉ ME PIDE AHORA LA VIDA?



El gran Victor Frankl siempre se hacía esta pregunta cuando estaba recluído en un campo de concentración nazi y su vida corría peligro, cada día: "¿Qué me pide la vida que haga, ahora?" Desde que la leí, reconozco que continuamente me hago esta pregunta en el desfile permanente de acontecimientos de mi vida! Quizás es porque, ahora más que nunca, soy consciente de lo que sucede a mi alrededor. Seguramente siempre lo he sido, pero durante muchos años envidiaba a las personas de mi entorno, que parecían no enterarse de nada, que vivían una vida aparentemente plácida, segura y feliz. Con el tiempo me dí cuenta de que mi incómodo e inoportuno "defecto de serie" no era exclusivo mío, sino que todos, de vez en cuando, lo padecemos.

Pero, unido a esta -no siempre confortable- conciencia iba unido algo tan preciado como la posible felicidad. Porque, en nuestra vida, o aprendemos a aceptarla tal y como es... o renunciamos a ello y nos condenamos solo a padecer nuestra ignorancia y sus efectos ente los avatares de la vida. Seguramente la diferencia entre una y otra actitud depende de algo tan simple como darle un sentido a todo lo que ocurre en nuestra vida. Eso no quiere decir que ciertos acontecimientos y circunstancias de nuestro día a día no nos superen, nos duelan y nos hagan sufrir, pero con sentido, la felicidad y la infelicidad se viven de otra manera. No se puede cambiar la vida, pero sí aceptarla como es, ni más ni menos, sin juzgarla! Y eso no es resignación, ni como alguien me acusa, fruto de estar "loco" y de vivir un mundo irreal, aunque mejor que el que nos envuelve! Eso no es rendirse ante las evidencias, sino ser capaz de soñar y aceptar que la vida hace con nosotros lo que quiere y que, sin duda, sabe más que nosotros y nos lleva -precisamente- a donde debemos llegar!

Juzgar la vida, en cambio, es entrar en la disquisición de si es justa o no con nosotros o, en, algunos casos, sentirnos culpables, para que nos trate así! Y ambas cosas son absurdas! La vida es, ni más ni menos! Nuestra única responsabilidad es, en todo caso, ser lo suficientemente libres para decidir hacia dónde van nuestros pasos y elejir cómo nos afecta lo que nos pasa en ella! Esa sí que es una gran responsabilidad, aunque trae consigo el sentimiento -sin igual- de sentirse uno libre y, por tanto, dueño de su vida!

Evidentemente esta actitud se convierte en transgresora, en un mundo en el que la individualidad se entiende como un desafío a lo conveniente y la singularidad es vista como una amenaza, por los demás! Ahora cuando, por fin, he llegado -desde la insatisfacción permanente de ser mero espectador- a la opción de elejir mi propia vida, es cuando más resistencia a mi alrededor y más reproches y ataques he recibido en mi persona. Supongo que mi actitud actual incomoda a quien, en su fuero interno me entiende, pero que le duele o incomoda porque se cree incapaz de vivir de esta manera, coherentemente! También he visto que mis palabras y mis actos, aunque causen una cierta admiración en según quien, posteriormente generan miedo o, lo que es lo mismo, miedo, malestar o simple envidia! Aunque no es un sentimiento grato ni estoy orgulloso de él, cuántas veces pienso en el alto coste que he pagado por mi acercamiento a mi mismo y por el intento de ser consistente en mi vida! Hasta llegar aquí, el campo de batalla de mi historia ha quedado repleto de víctimas propias y ajenas, voluntarias e involuntarias, pero el triunfo -si es que existe- no es otro que yo mismo, aunque difícil de explicar... y de vivir, a ratos.

Es verdad que no he hecho más que empezar mi camino -en este sentido- hacia mí mismo y hacia la coherencia en y con mi vida! Detrás quedan sinsabores inexplicables y sin sentido, personas que decían quererme y me dañaron o me ignoraron, momentos únicos e irrepetibles que dejé escapar pensando que volverían, amarres a personas y cosas irrelevantes, pero que condicionaban mi vida haciendo frágil la razón para vivirla... Hoy mi vida no ha cambiado tanto como yo querría y necesitaría ya en ciertos momentos difíciles, pero hoy mis razones para vivirla -sin demasiado miedo e intensamente, tal y como llega- son tantas como las razones para abandonarla en cualquier momento, con la sensación de estar haciendo en cada momento lo que siento y que me ayuda a ser más yo mismo. ¿El premio? ¿Puedo afirmar que soy feliz con todo ello? Quizás mi única recompensa a todo esto sea afirmar que hoy sé encontrar personas, momentos y lugares para sentirme feliz o infeliz -según el momento- y que he aprendido a compartirlos con las personas que amándome, se aman a sí mismas, como yo lo hago! ¿Es todo esto suficiente en nuestra vida? No lo sé, solo sé que es lo único que he conseguido hasta ahora... y que continuamente me sigo preguntando qué me pide la vida ahora y en cada momento...

Miguel Benavent de B.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Y SE HIZO LA LUZ!!!



Supongo que hoy los diarios de medio mundo ya escriben sobre la epopeya y salvamento de los 33 mineros chilenos que ayer empezaron a ser rescatados de las entrañas de la tierra, donde trabajaban y quedaron aprisionados. Detrás de este lamentable suceso hay un fenómeno social y económico, como suele pasar, con condiciones laborales precarias, indiferencia social y miseria a raudales. Pero, como sabes, no entro en estos derroteros, "doctores tiene la iglesia". Ya habrá quien se ponga las oportunas medallas y quien, incluso, se lucre con todo ello, aunque el pueblo chileno -y, podríamos decir, el mundo entero- ha demostrado estar a la altura humana, en cuanto a solidaridad se refiere! Lástima que deban suceder estas cosas para despertar las conciencias dormidas...

Hoy he intentado ponerme en la piel de estos mineros y de sus familias... y he sufrido un poco como cada uno de ellos. Tampoco voy a llamarles "hermanos" como muchos hacen, como si solo su desgracia nos hubiera hecho hermanos! También son "hermanos" -mal que nos pese a veces- los empresarios dueños de la mina, los técnicos que han propiciado el rescate, los sanitarios que les devolverán la salud... Porque hermanos somos todos, los felices, los infelices y todos los habitantes de esta Tierra nuestra, que tanto degradamos y malversamos entre todos. Me es difícil ponerme en su piel y sentir el horror de estar en una oscura caverna a cientos de metros bajo la superficie y sin poder salir, durante más de 2 meses. Ni ponerme en la piel de los que, desde fuera, esperaron impacientes y solo aguantados por la fe, que la moderna tecnología hiciera posible el milagro de recuperarlos a la luz del día... y a la vida!!!

Creo que resulta más fácil buscar una experiencia similar vivida por uno mismo para intentar -en lo posible- sentir lo que ellos -y sus familiares y allegados- sienten hoy y ahora. Sé que alguien pensará lo difícil que resulta vivir una experiencia similar sin ser minero! No querría frivolizar sobre este tema, caer en el agravio comparativo ni herir susceptibilidades... pero déjame seguir explicándote la metáfora real como la vida misma!

Creo que cada uno de nosotros, hoy y ahora, se halla en una obscura mina bajo tierra... o bien saliendo de ella! Nacimos a plena luz del día y nuestra infancia transcurrió sobre la superficie de este entonces bello, redondo e infantil planeta llamado Tierra. Pero, con los años, adquirimos el aprendizaje de "lo conveniente y necesario" para habitar un mundo que tiene poco de humano... y, mucho menos, de infantil! Entonces es cuando comenzamos nuestra involuntaria andadura hacia las profundidades de la mina, enterrando a nuestro paso nuestro verdadero ser, nuestros sueños e ilusiones, nuestros sentimientos y ese Alma que -sin saber del todo qué es- de vez en cuando nos recuerda de su existencia y se rebela para salir a flote, aprovechando el menor descuido o cualquier infortunio, propio o ajeno!

Y nosotros, obedientes y aventajados alumnos de una vida ajena, pero aparentemente plácida, previsible y segura (realmente en una estrecha y oscura cueva hay pocas opciones), aprendemos a subsistir -incluso con una cierta dignidad y orgullo- en un hábitat sombrío, ajeno, inhumano, pero en el que estamos -casi- todos inmersos. Fuera, sigue luciendo la luz del sol, pero incluso llegamos a olvidar su grata presencia. Llega un momento en que estamos tan acomodados a la gruta, que incluso tememos salir de ella por miedo a lo desconocido de allí fuera, sin darnos cuenta -ni recordar siquiera- que ya habíamos vivido antes a plena luz del día, cuando éramos niños y solo nos importaba la salud, la alegría y nuestra felicidad fácil y espontánea! En la cueva, aunque hay obscuridad, ya hemos aprendido a sentirnos confortables y seguros... ¿para qué salir, entonces, a la temida y desconocida intemperie? ¿Tan valioso es lo que nos fuéramos a encontrar como para asumir el riesgo de salir de la protectora mina donde una mayoría convive?

Salir a la luz de Alma es como hablar de la muerte o como, para estos mineros, volver a salir a la superficie! Nadie ha estado muerto para contarlo, luego no hay testigos para promocionar el vital tránsito... y pocos de nosotros hemos estado encerrados en una mina para saber qué significa volver a la superficie! Con el Alma sucede un poco lo mismo: los que creemos perseguirla y creemos estar un poco fuera de la mina, nos tienen por unos locos chiflados o por poetas románticos en un mundo donde todo eso no está bien visto! Pero la verdad es que el camino desde la gruta hacia la luz del sol es, en sí, apasionante... y vale por sí mismo, más que llegar a la meta! En éste, uno crece, madura, empieza a tener esa extraña sensación -hasta entonces- de entender la vida y, a la vez, a confiar en ella, traiga lo que traiga... y eso te empieza a hacer sentir definitivamente libre y dueño de tu vida! ¿No será, por casualidad, lo que sentían esos pobres mineros mientras, uno a uno, salían de la mina que pudo haberlos sepultado en vida?

Fuera hay sol, es verdad -aunque no se vea cada día- y es necesario tener fe en él para proseguir el camino... hacia una mejor vida! Pero ¿quién nos ha dicho que la vida debía ser siempre y en todo momento fácil y luminosa? Seguramente bastará recordar que el primer paso para salir de la cueva -donde permanecimos demasiado tiempo aletargados- fue, precisamente, el sufrimiento, ante una situación dramática que nos forzó a cuesionar primero y a romper después nuestra apática vida de "hombres de las cavernas"... y perdoname la ironía!

¿A cambio de qué? ¿Qué certeza tenemos de que, el nuevo camino hacia la luz, nos lleve realmente a donde siempre quisimos ir... o soñamos? Ninguna garantía, es verdad, pero uno se acaba dando cuenta de que el propio logro de salir de la gruta oscura y andar un camino desconocido -aunque igualmente lleno de placeres y sufrimientos- te hace sentir bien y pleno... y que es difícil mirar atrás y sentir nostalgia por algo que nadie merece vivir! Seguramente esta plenitud del ascenso es lo más parecido al concepto de "felicidad" que todos aprendimos... y pocos vivimos! Porque, ese camino incierto que es la vida, está hecho de amor -o confianza, que es lo mismo- y en la remota posibilidad de llegar a ver la luz del sol... o, lo que es lo mismo, descubrir que, al fin y al cabo, el sol está -y siempre ha estado- dentro de cada uno de nosotros... aunque antes nos conformáramos a vivir en la oscuridad!

viernes, 14 de mayo de 2010

LA VIDA ES DEMASIADO CORTA PARA APRENDER SOLO DE UNO MISMO



Toda persona que se cruza en nuestra vida es una inigualable oportunidad para aprender. Quizás por eso los místicos afirman que cada encuentro con alguien es algo singular y mágico, como lo es de por sí cada persona! Nos ayuda a aprender sobre nosotros mismos... o sobre los demás! Por eso el ser humano es un ser eminentemente social. En el prójimo se proyecta lo que uno es o lo que uno carece, lo que desea ser. Los demás actúan como espejos, en los que nos vemos reflejados, con todas nuestras aptitudes y debilidades. Lo que nosotros no podemos -o no queremos- ver de nosotros mismos, lo vemos en los demás que nos rodean. El caso más evidente es el de los padres y los hijos que, teniendo un origen genético, caracteres y circunstancias ambientales en principio similares, los hijos nos miran a nosotros los padres como referentes o modelos, pero los hijos son también una oportunidad de vernos a nosotros mismos cómo fuimos... o cómo pudimos ser de haber tomado un diferente rumbo en la vida!

Así, nuestra relaciones con los demás se convierten en una lección constante sobre nuestra realidad personal. Si, por ejemplo, nos dejamos dominar por el miedo y mostramos un temperamento violento, implantamos en nuestras relaciones personales esa agresividad y, por decirlo de alguna manera, atraemos la parte violenta de las personas que tratamos. Y eso es así, en la versión miedo, así como en la versión simpatía, optimismo, felicidad... Por ello esos espejos que son los demás nos muestran partes conocidas o desconocidas de nosotros mismos.... y es esa conciencia sobre nosotros mismos y el modelo que libremente queremos adoptar para nuestra vida lo que detemina lo que, al final, estamos obteniendo de nuestra vida. Por poner un ejemplo un tanto caricaturesco, si estamos confundidos, aparecen en nuestra vida personas con similar confusión y, a la vez, aparecen otras personas preclaras y firmes en su camino, lo que serían un posible guía. Y, al fin, nosotros podemos negarnos a nosotros mismos la confusión, engañándonos a nosotros mismos, aceptando en nuestra vida solo a esas personas que corroboran nuestro estado de confusión -y potenciándolo y perpetuándolo- o bien rechazar a las personas de este tipo y, en cambio, identificar y aceptar a esas otras personas -que, sin duda, también se hallarán próximas- que su propia actitud de firmeza nos ayuden a solucionar nuestra confusión y a enderezar nuestro camino.

En todo caso y por lo visto hasta aquí, cualquier relación humana (que por cierto, no todas lo son... pues no tienen la conexión auténtica entre las personas) es una oportunidad singular y privilegiada para aprender y mejorar en la vida, ya sea con nuestra pareja, hijos, familia, compañeros de trabajo, jefes... incluso la más circunstancial y aparentemente efímera de las relaciones que se dan en nuestra vida. Como alguien dijo, "la vida es demasiado corta para aprender solo de uno mismo"...

Te traigo el fragmento de un interesante libro, en el que habla de las relaciones humanas. Disfrútalo y extrae tus propias conclusiones...


"Aunque honremos la cordura de los viejos es conveniente procurar adquirirla cuando puede sernos todavía de un auxilio precioso.

A los que objetan que no hay nada como la experiencia personal les diremos:

¿Es necesario haber sufrido un mal para prevenirlo y curarlo?

Los médicos, en su mayoría, no sufren jamás ninguna de las enfermedades que cuidan, y esto no les impide combatirlas victoriosamente.

¿Por qué no puede hacerse para el alma lo que se hace para el cuerpo?

Los médicos ven primero en los libros y luego en las lecciones de la vida los principios del conocimiento de las enfermedades, así como los remedios adecuados.

No precisan envenenarse para saber que una planta es nociva y que otra contiene la substancia bienhechora que destruye los efectos de la primera.

Todo el mundo puede tener cordura, si se llega a comprender bien que la experiencia ajena puede ser de tanta utilidad como la propia."

Del libro “El sentido común”, de Yoritomo Tashi.

viernes, 7 de mayo de 2010

UNA MIRADA... EL MEJOR REGALO!



Hace unos días, "paseando" por Facebook me sorprendió este mensaje en un muro: "Para tener lo que no has tenido debes hacer lo que nunca has hecho......". Curiosamente llamó mi atención porque últimamente le doy vueltas a esta actitud, en cierta manera, inmobilista y resignada en personas que sienten y/o expresan su descontento con la vida actual, pero que no hacen gran cosa por intentar solucionarla. Si supiéran que su vida puede, de un plumazo, acabarse, ¿les gustaría marcharse de este mundo habiendo vivido solo lo que han vivido? Aunque no crea en las encuestas y sondeos públicos, estoy seguro que pocas personas -en cualquier parte del mundo- afirmarían ser felices, aunque sí una mayoría estarían de acuerdo en tener una más larga vida! ¿Larga vida así, de cualquier manera y a cualquier precio?

Sin duda aprendemos a navegar por nuestra vida y, ante cualquier eventualidad o insatisfacción, hemos aprendido a distraernos y a girar la cabeza o tratar de olvidarlo, refugiándonos en alguna evasión! Pero nuestra vida es obstinada e insiste en hacernos evidente nuestra carencia, nuestra área de mejora (como nos gusta llamarla a algunos) manifestada ante un imprevisto o un simple disgusto! Claro que estamos en una sociedad del bienestar y del éxito en la que la simple idea de fracaso o de sufrimiento está mal vista! Así, las personas padecemos -en silencio y en privado- nuestras propias angustias, nuestros despropósitos y nuestras penas! "¿Cómo estás?" preguntamos al encontrarnos a un conocido por la calle un día cualquiera; seguramente no nos interesa lo que conteste, ni tan siquiera sabemos por qué hemos hecho la preguntita de marras! Sin duda nos contestará "Bien, gracias" y esbozará una amplia sonrisa... antes de devolvernos la pelota con otra preguntita! La verdad es que estamos demasiado acostumbrados a relacionarnos superficialmente con personas que se cruzan en nuestra vida... Si esa persona es más que un conocido, nos atrevemos a contestarle un inquietante "vamos tirando..." e intentamos cortar ahí la conversación, para no seguir relatando las penas que nos acucian... Y, si se trata de un amigo, allí, de pie en la calle, le ametrallamos con todas nuestros quebraderos de cabeza y "rayándole", como los jóvenes llaman a casi todo lo que les molesta o incomoda!

Yo, últimamente, aunque haga la pregunta socialmente protocolaria, ya no espero respuesta de mi interlocutor, dejo que el otro huya del compromiso de contestarme haciéndome la misma pregunta. Pero, en ese minúsculo lapso de tiempo entre una y otra pregunta, miro a sus ojos y adivino la respuesta! Lamentablemente, la mayoría de las veces lo que me responde verbalmente tiene muy poco que ver con lo que expresa su delatora mirada! Miro sus ojos instintiva y sutilmente, de soslayo, pues sé que, en ciertos momentos, incomoda que alguien te mire fijamente a los ojos cuando habla... sobre todo cuando estás haciendo un esfuerzo por ocultar lo que piensas o sientes! Y es que, queramos o no, todos vamos con una máscara que nos oculta ante los demás y preserva nuestros sentimientos verdaderos de una mirada incisiva, ajena o indiscreta... Algún día deberíamos aprender -de una vez por todas- que, aunque nos consideremos todos y cada uno especiales, todo los seres humanos somos y sentimos lo mismo, aunque en diferentes momentos! Así, al ocultarnos ante los demás, estamos tapando un estado de ánimo o un sentimiento que el otro conoce bien... precisamente porque días -o minutos antes- él sentía y, por tanto, reconoce bien tras nuestra máscara! Otra cosa es si le interesa en este momento darse cuenta de lo que ve en el otro...

Supongo que es natural esa reacción social y humana de esconderse ante el otro, como reza el famoso dicho "la ropa sucia se lava en casa" que nos enseñaron de niños. Y, evidentemente, tenemos el derecho a ocultarnos, a evitar ser descubiertos o a no sincerarnos si no nos apetece hacerlo... o algo o alguien nos incomoda! Lo que es realmente absurdo en estas lides es tratar de engañarse a uno mismo, creyéndose la propia mentira... es decir, aceptando lo que uno no es o como no se siente! Cuando algo nos duele, el ser humano intenta desesperadamente huir del sufrimiento... incluso llegando a ocultárselo a él mismo! Pero deberíamos recordar que todos llevamos puesto un guía permanente y crítico que es la Conciencia! Así, en el momento más imprevisto, ante un estímulo externo que nos sorprende o ante la soledad y el silencio, ésta nos invade y nos remueve por dentro, haciéndonos ser conscientes de nuestra verdad... nos guste o no aceptarla o manifestarla!

Porque, como supongo sabrás, todo eso que ocultamos a los demás o nos ocultamos a nosotros mismos "bajo la alfombra del pretendido olvido" sigue ahí, en la sombra, acechándonos ante cada nímia situación que se nos presente! Como ante un amor perdido, el dolor surje cada vez que visitamos ese o aquel lugar que nos lo recuerda, cuando recordamos los detalles o cada vez que aparece alguien que despierta nuestro ya aparentemente apaciguado sentimiento! ¿Intentar olvidarlo es la solución, no exponenrnos al nuevo estímulo para no volver a sufrir lo sufrido? No, esa no es la fórmula, ese es el remedio casero -pero inútil- de dilatar el sufrimiento en el tiempo! Y es que al sufrimiento se le ha de mirar de cara, firmemente... Recuerda que siempre, siempre... tras el sufrimiento hay una lección y ésta nos traerá la luz a nuestra vida! Huir del sufrimiento es preocuparse de él y, eso, prolongarlo en el tiempo para lograrlo. Recuerda siempre "somos prisioneros de lo que nos atormenta"! Así, acumulando sufrimientos y experiencias mal vividas y mal procesadas, nuestro corazón se resiente y nos impide ver con claridad nuestro nuevo día a día... haciéndonos tomar decisiones y tener actitudes más encaminadas a huir de lo que nos duele, que a cumplir nuestro real e interno deseo! Y, ni que decir tiene que, todo eso se refleja fielmente en nuestra mirada! Con un poco de suerte, a la persona conocida o amiga que nos crucemos esta misma mañana no le importaremos lo suficiente como para que mire la verdad a través de nuestra mirada...

Yo ahora tengo la buena costumbre de mirar siempre a los ojos cuando hablo. Es más, me incomoda conversar con alguien que desvía la mirada continuamente o la oculta tras una gafas obscuras, aunque a mí me molesta el sol y acepto ese buen remedio para evitarlo! También sé que para mi vida personal o mi profesión es especialmente últil este hábito de mirar a los ojos, pues me permite conocer, anticiparme a los acontecimientos y preveer las actitudes de los demás. Mi intuición en este sentido ha mejorado tanto que, sin apenas duda, en el minuto "0" ya sé cuando alguien se acerca a mí sincera y voluntariamente... o quien lo hace por cumplido, pero tratando de ocultar-se y/o ocultar-me sus verdaderos propósitos! Esa lucidez no es siempre cómoda para mí, ni para los que me rodean, lo sé! Para mí, porque, a pesar de las apariencias, te das cuenta de que las cosas son como son... y a veces nos cuesta aceptar la cruda realidad, por ejemplo ante una nueva y posible amistad, un posible negocio... o algo que pensamos nos conviene! Para el otro, porque bastante difícil es aparentar lo que uno no es o expresar con palabras lo que uno no siente... como para darte cuenta de que, quien te mira y/o las escucha, ya sabe que todo eso no es cierto!

Deberíamos memorizar más a menudo que cualquier relación humana (que, por cierto, no lo son todas) en nuestra vida es un espejo en el que nos vemos reflejados nosotros mismos, con nuestras fortalezas y debilidades! Lo que vemos "fuera", en el otro, es lo que ya tenemos dentro o quizás, lo que anhelamos! Además de, muchas veces, ante una máscara disuasoria del otro, recordarnos cómo actuamos nosotros cuando no queremos ser vistos! ... como bien expresa el dicho "antes de ser cardenal fue monaguillo"! Mírate en el espejo a solas, no te mientas a ti mismo más... o perpetuarás tus inquietudes contigo, para siempre! Luego, sé capaz de encontrar a alguien que te quiera lo suficiente como para ser capaz de mirarte a los ojos buscando tu verdad, ayudándote a destaparla de tu confusión mental! Ese es el mejor regalo que te puedes -y te pueden- hacer!

lunes, 3 de mayo de 2010

EL SUFRIMIENTO... PROPIO Y AJENO



Quizás el sufrimiento es de las cosas que más nos cuesta tolerar en nuestra vida. A menudo olvidamos que el sufrimiento con sentido es algo necesario, que nos enseña a madurar y a ser conscientes de nuestra realidad más intima. La confortabilidad, el bienestar, la felicidad... solos y en sí mismos, nos conducirían al estancamiento personal, a la complacencia y al ostracismo en nuestra vida. Porque la vida no es más que un tránsito oscilante entre la felicidad y el sufrimiento, permitiéndonos disfrutar alternativamente de la alegría del compartir y de la indagación en nosotros mismos. No hay nada bueno ni malo en nuestra vida, todo es necesario en su justa medida: una cierta dosis de cordura y otra, de locura; gestionar lo conocido y esperar con confianza lo desconocido; vivir para compartir nuestra felicidad y, a la vez, sentir para madurar, a través del sufrimiento. Siempre y cuando todo eso tenga verdadero sentido!

El sufrimiento con sentido no es aquel otro que aceptamos como actitud victimista en la vida, fruto del miedo perenne y de la angustia vital ante lo que desconocemos y tememos o, simplemente, porque no cumple las expectativas ante lo que programamos para nosotros mismos y creemos merecer.

Porque aceptar el sufrimiento enherente en nuestra vida es lo que nos permite entender muchas otras cosas que en ella pasan. Entre ellas, el sufrimiento ajeno! El sufrimiento propio o ajeno de una población afectada por un terremoto, por una epidemia o por un conflicto bélico... nos pone alerta ante las carencias de este mundo loco y nos exije una actitud activa y solidaria, incluso a los meros espectadores! Como padres, el sufrimiento de un hijo nuestro -o de un familiar cualquiera- que sufre ante la incertidumbre o ante una dolencia, nos demanda atención y cariño... Pero demasiadas veces intentamos huir del sufrimiento -propio o ajeno- o bien le ponemos el pesado lastre de considerarlo injusto! Ni que decir tiene que huir del sufrimiento es algo absurdo, es intentar evadirnos de algo que nos ayuda a crecer mostrándonos un cambio necesario en nuestra vida. Y considerarlo injusto, simplemente lo prolonga en el tiempo o nos invita a padecerlo más de lo necesario!

Si entendiéramos bien que el sufrimiento es necesario para nosotros y para los demás, dejaríamos fluir la vida sin miedo y nos liberaríamos de muchos de nuestros males y fantasmas internos, como el miedo al fracaso, la excesiva preocupación ante lo desconocido en nuestra vida... es decir, nos distrairíamos menos con lo demás y, al fin, viviríamos más intensa y realmente nuestro "yo" y nuestro "presente", teniendo en cuenta las señales que nos envía a vida para alinearnos y para seguir creciendo como seres humanos. ¿Cuántas veces evitamos vivir lo que llega, por miedo a sufrir un desengaño o que no se cumplan nuestras espectativas? ¿Cuántas veces nos resistimos a sentir algo que sentimos, por evitar un nuevo fracaso? ¿Cuántas veces gastamos nuestra energía para evitar un posible sufrimiento propio o ajeno? Deshacernos de esta actitud de miedo al sufrimiento es entender que, como personas, padres, hijos, hermanos, compañeros, amigos, amantes... o como concuidadanos de este mundo, debemos confiar en la vida, aceptar de ella tanto la felicidad como el sufrimiento y, sobre todo, tener el valor de vivirla cada uno y cada segundo como si fuera el último, sin preocuparnos (ocuparnos con antelación) del pasado ni del mañana, ni del de al lado, ni intentando evitar lo inevitable... y gracias a todo ello, creciendo paso a paso!

Sé que a muchas personas que lean esto, cansadas como están de sufrir, de padecer circunstancias adversas y de recordar -y algunas regodearse, por qué negarlo- malos momentos en su historia, les parecerá algo gratuíto y ajeno -e incluso absurdo- este razonamiento mío sobre el sufrimiento! Tan solo desearía hacerles reflexionar si hacer lo contrario, es decir, tratar desesperadamente de huir del sufrimiento o tratar de olvidarlo, les ha permitido realmente cambiar su vida o solucionar su crónico sufrimiento! ¿No será que cuanta más energía gastemos en evitar el sufrimiento, más veces la vida nos lo provoca para que, al final, aprendamos lo que debemos aprender? ¿No será la felicidad tan buscada, precisamente, dejar de ofrecer resistencia a lo que realmente sucede y sentimos en nuestra vida? ¿No habrá que mirar el sufrimiento de cara para aprender a gestionarlo a su debido tiempo, para que no se deposite bajo la alfombray vuelva a aparecer de nuevo más adelante en nuestra vida?

viernes, 2 de abril de 2010

LA PASCUA: RESUCITA A TU NUEVA VIDA!



Más allá de los rituales religiosos que se celebran en la iglesia, hoy es Viernes Santo o de Pascua, un día especial en que se celebra la muerte de Jesucristo hecho hombre. Creo que el ser humano tiende a perderse en los ritos y símbolos de estas fechas marcadas como especiales en el calendario, pero olvida buscarles su verdadero sentido. Tampoco sé si su sentido es único o si cada persona encuentra el suyo.

Hoy, noche negra del alma donde las haya, para mi celebramos la muerte del cuerpo humano de Jesucristo y su traspaso a una vida Superior, la vuelta a su Padre, Dios. Preámbulo necesario de la Pascua, para mí una magnífica metáfora que rememora tres valores claros: la universalidad de lo que somos y sentimos (la comunión en la Ultima Cena), el sufrimiento con sentido en nuestra vida (la propia Pasión) y la liberación de todo aquello que nos ata a lo humano para poder trascender como seres divinos que, en realidad, somos (la Resurrección). El Jueves Santo, Jesucristo reúne a sus apóstoles y les da el Pan y el Vino que representan su Cuerpo y su Sangre. Creo que significa esa comunión entre todos los hombres que compartimos los mismos deseos, sentimientos, debilidades para poder afrontar nuestra vida y paulatina muerte a todo ello, trascender y volver a nuestro ser auténtico, libre y amoroso. La pasión de Jesucristo rememora el paso por nuestra vida y las penalidades que necesitamos vivir y lograr trascender a lo que en realidad somos; pero ese no es un sufrimiento gratuito y vano, sino necesario para poder aprender y liberarnos de todo aquello que llena nuestra existencia exclusivamente terrena, pero que nos vacía por dentro, alejándons de Dios. Y, evidentemente, la propia muerte y resurrección de Jesucristo con la que, fruto de ese sufrimiento y de su aprendizaje, podemos recuperar ese Ser Auténtico y divino que cada uno de nosotros llevamos dentro.

Supongo que el sentido que yo le encuentro no tiene nada de original, ni tan siquiera se diferencia de la versión oficial y común de la iglesia. Pero un día como hoy, Viernes Santo, en algunos lugares con preciosas procesiones en silencio, podemos meditar sobre ese sentido que tiene en nuestra vida el sufrimiento. Nacemos sufriendo al salir del vientre materno y en nuestro recorrido por la existencia, nos encontramos trabas, dificultades, problemas que conforman la noche oscura del Alma. Pero nada es eterno y esa noche es más oscura cuanto más se acerca el nuevo amanecer. En ella podemos perder la confianza en nosotros mismos, en los demás o en la propia vida, es verdad, simplemente porque el ser humano tiene miedo al sufrimiento... El propio Jesucristo, ya en la Cruz, tiene miedo y le pregunta a su Padre por qué lo ha abandonado en esas dramáticas circunstancias, frente a la muerte; y muere -precisamente- en manos de personas humanas dominadas por el miedo en forma de odio, de violencia... algo no tan lejano a lo que vivimos cada día en nuestro mundo; pero antes de morir en la cruz, Jesucristo tiene un acto de fe (o sea, de Amor), perdona a sus verdugos y confía en su Padre (o sea, Amor), afirmando agonizante "en tus manos encomiendo mi espíritu". Ni que decir tiene que esa muerte humana no es más que perder el miedo y aceptar, por fin, solo el Amor (o sea a Dios) en nuestra vida!

No me gustaría perderme por derroteros místicos, religiosos o solo espirituales. Creo que, al fin y al cabo, esa es la historia de nuestra propia vida, la de un ser humano que es consustancialmente hombre y Dios... y para decantar la balanza, ha de padecer un aprendizaje que no siempre es fácil y que dura toda su vida, hasta que su propia Conciencia y aprendizaje en ella, le permiten trascender de simple ser humano que es en esta vida! Ni que decir tiene que cada uno de nosotros tenemos nuestras propias cruces que sufrir y que, a medida que nos aproximamos más a la luz, la oscura noche del Alma se hace más tenebrosa y es fácil rendirse ante el miedo. Es entonces cuando solo el amor, es decir, la confianza en nosotros y en la propia vida, nos permitirá no renunciar a nosotros mismos y entregarnos al amor que brota desde nuestro interior y, al fin, nos traerá todo lo que siempre merecimos!

La verdad es que nos cuesta aceptar el dolor y el sufrimiento... aunque no tanto sabiéndolo ver como algo necesario, siempre y cuando tenga un sentido! Evidentemente, el sufrimiento gratuito, ese que no solo no tiene sentido, sino que nos aparta de nosotros mismos y de lo que merecemos, es mucho más doloroso! ¿Es el famoso Infierno, sin ir más lejos? Porque cuando, en cambio, el sufrimiento trae alguna lección consigo (y solo con amor somos capaces de apreciarlo y de vivirlo de esta manera), no es difícil ni imposible resistirlo! Creo sinceramente que esa es la gran lección del Viernes Santo, asi como la ansiada Resurrección nuestra al amor y a la felicidad, que siempre antes fuimos buscando en nuestra vida únicamente humana y, por tanto, plagada de sombras y valles, de sombras y luces! Pero no es la muerte real y humana la que nos permite resucitar a la Nueva Vida, sino el Despertar a la plena Consciencia, aquí en la misma Tierra y mientras dura la vida! No querría caer en la tentación de irme a otros efectos colaterales, de la Pasión, como juzgar el mal ajeno en los que propiciaron la muerte de Jesucristo, pues creo que ese mal hay que buscarlo dentro de cada uno de nosotros y fruto del propio miedo humano, así como el llamado Infierno bíblico, ese tipo de vida que únicamente se sustenta en el miedo a ser, a sentir y a temer a la propia vida, renunciando al amor que todos tenemos en nuestro interior!



Feliz Pascua de Resurrección a tu Nueva Vida!

miércoles, 27 de enero de 2010

"EL AMOR Y LA PÉRDIDA" (2ª PARTE)



Dos de los temas que más ocupan -y preocupan- nuestra vida es el siempre perseguido amor y la sensación de pérdida o la soledad. ¿Cuántas horas, días, semanas, meses y años de nuestra vida los ocupamos con ambos? Y es que la existencia del amor la asociamos, inexorablemente, a la siempre buscada felicidad... así como al abandono o a la soledad, le asociamos la infelicidad!

Yo he tardado años en darme cuenta de que mi vida estaba historicamente invadida y mediatizada por el temor, en especial al abandono. Es humana esa inquietud, pero también lo es reconocer que, precisamente, eso es lo que nos priva del amor de verdad! La llegada a mi vida del amor de verdad -ya no los simulacros y ensayos del pasado, basados en algún tipo de miedo- me permitió mirar hacia atrás y ver mis propios e históricos bloqueos ante éste! Ya podía buscarlo en todas partes y momentos de mi vida anterior... pero hasta que no revolucionó mi alma entera y destapó mis miedos ocultos, no fui capaz de reconocerlo como tal, lo que, de paso, me permitió enfrentarme a esos fantasmas que me privaban de él!

Descubrir esos fantasmas anclados en el pasado fue una oportunidad singular, pues me hizo poder cuestionarlos, mirarlos de cara. Y, de paso, darme cuenta de que todo ello no hubiera sido posible de no haberme encontrado con el amor de verdad, ese que mi alma conocía bien y que nunca había sido capaz de vivir, hasta entonces! Así que, con la paulatina desaparición del sentimiento del miedo -y en especial, del abandono y la soledad- apareció ante mí -brillante y magnífico, como siempre había soñado- ese amor de verdad que mi corazón guardaba celosamente desde siempre! Y al fin aprendí que el miedo se basaba en el ayer malvivido y, en cambio, el amor lo hace en el hoy intensamente vivido!

Y es que la vida es así! ¿Cuántas veces, detrás del sufrimiento, está escondida la dicha y la felicidad? ¿Seríamos capaces de sentir y vivir el amor de verdad, sin pasar antes por el ayer, es decir, muchas veces la pena y el sufrimiento, para poder reconocerlo cuando al fin llega? ¿Un amor de verdad no es algo que debe necesariamente remover -además de los sentimientos, emociones y las hormonas- los fantasmas que nos impiden sentirlo, vivirlo y compartirlo? Y entonces, ¿por qué esa manía de huir del sufrimiento o evitarlo, si éste es, precisamente y casi siempre, la puerta del verdadero amor... y de la tan ansiada felicidad?

Aquí tienes la segunda parte del discurso de Steve Jobs (Apple) en la Universidad de Standford (http://www.youtube.com/watch?v=6zlHAiddNUY). Disfrútala!


EL AMOR Y LA PÉRDIDA

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.

Tuve suerte — supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados.

Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30.

Y me despidieron.

¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado?

Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a ser distinta y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte.

Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria.

Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido y fue devastador.

Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores, que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de HP] y Bob Noyce [Intel], e intenté disculparme por haberlo fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley].

Pero algo comenzó a abrirse paso en mí — aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.

No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado.

Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida. Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa.

Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, yo regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.

Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes.

El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideréis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hagáis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando.

No os conforméis.

Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis.

No os conforméis!


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lunes, 7 de diciembre de 2009

SER SINGULARMENTE IGUAL



Cuando aprendes a ser consciente de tí mismo, te das cuenta de que en este mundo todos somos iguales, seres humanos con las mismas inquietudes, sentimientos, fortalezas y debilidades, sin diferencias de raza, color, condición social, sexo, nacionalidad, religión y todos esos argumentos -más mentales que reales- que inventamos para encontrar la diferencia y creernos especiales, superiores o inferiores. Es un sentimiento nuevo para mí -la universalidad de nuestra existencia- que explica ese sentimiento medio humano y medio divino, profundo y sincero, que me une inexorablemente a todo lo que me rodea, ya sean las gentes o el Universo entero. Esa unidad común a todos no entiende de separaciones, ni de diferencias, ni de distancias... ni tan siquiera de tiempo. Todas esas son medidas, características pretendidamente diferenciadoras, fabricadas por el ser humano y su poderosa mente para hacernos creer únicos. Y sí, lo somos, cada uno llegamos hasta aquí de diferente manera, con diferentes circunstancias y un específico camino hacia nosotros... pero para llegar a ser lo mismo, seres humanos!

Es grandioso saberse singular y, a la vez, formar parte del Todo! Es difícil de explicar y de entender que cada uno es una parte importante e insustituíble del Universo. Es un sentimiento y, por lo tanto, no necesita explicación, ni más argumentos que, simplemente, tener la capacidad -y el privilegio- de sentirlo intensa y profundamente. Allí donde fuere y alguien sea capaz de sentirlo y de vivirlo tal como viene, desaparece la separación, la distancia y cualquier diferencia que pudiera haber entre dos personas. Y por los siglos de los siglos, pues ese maravilloso sentimiento único y, a la vez, compartido por todos, ha existido y existirá siempre. Esa es su grandeza, su magia y a la vez la solución a todos nuestros males ya endémicos! Porque, junto a él, no tienen espacio los conflictos, la incertidumbre... ni tan siquiera el miedo que los genera! Ahí, desnudo y sincero, a ese sentimiento solo se me ocurre llamarlo Amor -sí, con mayúsculas- y junto a él no tiene cabida ya el miedo! En otras palabras, el Amor nos une, mientras que el Miedo nos separa!

¿Cuántas veces nos preocupamos por la distancia y el tiempo en nuestra vida? ¿Cuántas veces perdemos el sueño por una diferencia insignificante y que creemos desproporcionada o irresoluble? ¿Cuántas veces en nuestras relaciones buscamos más lo que hoy nos diferencia, que lo que realmente siempre nos une? ¿Cuántas veces en nuestra vida el sufrimiento se diluiría solo constatando que no somos tan distintos como habíamos imaginado? ¿No es nuestro amor por alguien lo que le hace singular, pero teniendo en cuenta que ambos somos iguales y ambos necesitamos ser y crecer, por igual? ¿Cuántas veces hemos tenido en cuenta que el amor es, precisamente, lo que nos hace iguales, aunque respetando la propia singularidad de cada uno, ante lo que es, siente y hace en su propia vida?

Reconozco que estoy apabullado. De nuevo mi amiga virtual Cori pone magníficas palabras a mis propios sentimientos y vivencias, desde la lejana Argentina. Aquí en este precioso texto habla del esfuerzo necesario para vencer las dificultades de la vida, esas dificultades que nos acucian a todos, en todo lugar y en todo tiempo...y que siempre nos ayudan a crecer como personas! Disfrutalo...


LA HIGUERA EN LA PIEDRA

Un día caminando por las sierras, disfrutando del paisaje y del descanso del fin de semana, me encontré algo que llamó poderosamente la atención, una pequeña higuera creciendo en una piedra. Como estaba con la cámara fotográfica, hice una foto, y mientras lo hacía, pensé, tengo que hacer un artículo sobre esto.

Muchos se preguntarán que me llevó a hacer un artículo sobre una simple higuera, pues bien, les diré, que me llamó poderosamente la atención el nacimiento de este árbol frutal en un medio tan hostil y tan diferente al tradicional y todo esto lo relacioné con la disposición que tiene cada ser humano al afrontar en esta vida tantas dificultades.

Cuado veía la higuera creciendo en la roca paralelamente me acordaba de mucha gente que he escuchado a lo largo de mi vida decir estar deprimida, con problemas, que no podían salir adelante o con falta de tiempo para realizar un trabajo interior por no estar en un medio adecuado.

La higuera en la piedra me hizo pensar en todas aquellas personas que no supieron adaptarse al medio ambiente y sucumbieron ante las adversidades de la vida, y que ni siquiera entendieron el porque de su paso por la vida.

Muchos pensamientos de una manera intuitiva me pasaron por la cabeza , me alegraba cuando veía esta higuera cumpliendo con su misión en la tierra, ... crecer a pesar de todo.

Todo ello me llevó a la reflexión, una reflexión que solo me reafirmaba lo que ya sabía, pero intuitivamente sabía que tenía que escribir este artículo para muchos que aún necesitan reafirmar de que no importa el medio en que uno viva, o en que familia ha nacido, si es pobre o rico, si nació en el primer mundo o en el último, si nació con problemas o sin ellos. La vida tiene muchas facetas y nosotros al igual que nuestra amiga la higuera solo tenemos que crecer a pesar de los obstáculos, aprender y crecer espiritualmente, ese es nuestro fin, nuestro destino en nuestra evolución. Sucumbir en nuestra evolución es solo demorar nuestra felicidad.

Anímate y se como la higuera, no solo crece sino también da tus frutos para que otros también puedan crecer.



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martes, 1 de diciembre de 2009

¿QUÉ CONFORMA NUESTRA VIDA?



Compartido por una amiga de nuestro Foro de Opinión (http://forocontigomismo.ning.com ) te traigo este precioso y breve texto. Habla sobre la vida y esos ingredientes que necesita para llevarte a donde mereces!

Seguramente alguien nos ha enseñado desde niños a esperar mucho de la vida. Pero ese mismo alguien es quien ha obviado que la vida, a ratos, nos trae cosas que no esperamos ni deseamos, que no entran en nuestros planes. Pero la vida, lejos de nuestros deseos solo humanos y de nuestros pensamientos limitados, nos ofrece más oportunidades de las que jamás esperaríamos de ella. Y no siempre es fácil saber verlas, admitirlas y, mucho menos, comprender su verdadero sentido! Eso exigiría que estuviéramos tan solo bien atentos, con la mente vacía y sin miedo para vivir lo que estamos viviendo! Y eso, a veces, es difícil, distraídos como estamos en lo supérfluo y en lo vano, sumergidos en el miedo y obstinados en hacer la vida a nuestra medida!

Amar la vida o, lo que es lo mismo, perder el miedo a ella, es confiar en la propia vida y saber a ciencia cierta que todo lo que nos propone es lo mejor para nosotros, en cada momento! Amarnos lo suficiente para saber que merecemos siempre el máximo, confiar en la propia vida entendiendo que ella está aquí para ayudarnos y fluir con ella es lo único que necesitamos, aunque para ello debamos dejar atrás planes, espectativas y pensamientos caducos! ¿Fácil, no? Fluir, estar receptivos y atentos, para aprender esas lecciones que la vida nos manda en cada momento para que aprendamos a vivirla... mejor!

Aquí una sabias palabras que resumen el por qué de la vida. Disfrútalo...


Nunca te arrepientas de un día en tu vida.
Los buenos días te dan felicidad.
Los malos días te dan experiencia

Ambos son esenciales para la vida. Continúa...

La felicidad te mantiene Dulce,
Los intentos te mantienen Fuerte,
Las penas te mantienen Humano,
Las caídas te mantienen Humilde,
El éxito te mantiene Brillante

Pero sólo Dios te mantiene Caminando...


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martes, 24 de noviembre de 2009

TODO LLEGA EN SU PRECISO MOMENTO



Si algo he aprendido del amor (el verdadero, claro) es que siempre llega... aunque para saber verlo y disfrutarlo deberá ser en el momento justo! Así, ¿cuántas veces lo hemos buscado sin estar realmente preparados, o, lo que es lo mismo, sin merecerlo? Menos mal que la vida no siempre obedece nuestros deseos y nos lo traerá cuando ella crea conveniente, a pesar de nuestros pesares!

Mi relación con el amor en mi historia siempre ha sido peculiar. Durante gran parte de mi vida renuncié voluntariamente a él, con la coartada absurda de necesitar "trabajarme a mí mismo" y conocerme. Ahora veo que estaba inmerso en el miedo! Tal vez pasaron demasiados años para darme cuenta de que el amor deshace el miedo y que, lejos de despistarme de mi búsqueda personal, era y es la única forma de conocerme a mí mismo. Claro que eso solo se da cuando hablamos de amor verdadero, no de ese otro amor más coloquial y utilitarista de estar con alguien para sentirnos bien y estar siempre en compañía. En el amor verdadero no hay necesidad (o sea, hay libertad), ni miedo, ni urgencia, solo hay capacidad, voluntad y convicción compartida... y la perenne necesidad de crecer el uno con el otro y así construir una relación basada en la verdad del corazón y en su consiguiente y mutuo crecimiento personal. Y para este amor verdadero -aunque no lo parezca, por como actuamos cotidianamente- no hay ni puede haber ensayos generales. Cada amor es único, distinto y siempre debería de ser mágico: empieza en la luz súbita y acaba -cada vez- en las tinieblas, no sin dolor, por ensayo general que pretendamos que sea... Porque, en el fondo, el amor verdadero siempre rememora a ese amor que busca el alma, que ella conoce bien porque lo merecemos, aunque no siempre tengamos el valor de vivirlo!

Yo hoy, gracias a Dios, ya he aprendido qué es el amor y qué es el miedo. Y, particularmente, he decidido que en mi vida habrá amor, aunque me cueste esfuerzo día a día desterrar el miedo! Porque el amor verdadero ilumina mi vida entera, me ayuda a ser más yo mismo, a crecer y, como tal, es eterno (sea compartido o no, de eso solo dependerá la felicidad "compartida"). También sé que aceptar el amor es una actitud en la vida. Así, hoy soy capaz de entender calificativos del amor que nunca antes hubiera aceptado, como el "para siempre", el "sin esperar nada a cambio" o que "la felicidad de uno es ayudar al ser amado a ser feliz, siendo uno el protagonista" o el "que la certeza del amor verdadero llega pocas veces en nuestra vida", entre otras muchas que siempre hemos visto y oído... aunque yo jamás había creído y, mucho menos, vivido.

Aún asi, cada uno vive el amor (verdadero o no) a su propia manera y como mejor sabe y puede. Unos lo buscan desesperadamente sin saber verlo, sin aceptarlo o sin atreverse a vivirlo; otros, se conforman con un bello y a veces peligroso sucedáneo edulcorado; algunos lo encontramos en una mirada sincera que proviene del alma y que poco tiene que ver con las palabras o con los actos... Claro que unos y otros afirman que su amor es el verdadero, el primero o el último de su vida; para unos es el principio de algo grande y para otros, el final de algo pequeño como es la propia, restrictiva y personal vida; para algunos dura lo que dura o lo es para siempre... mientras que para otros es un divertimento más para sobrevivir, para creerse más importantes, para no estar solos o tan solo por sentirse capaces de estar con alguien más y compartir las sorpresas de la vida... pero a todos nos emociona cuando aparece... y nos desencanta y duele cuando se acaba!

Desde Chile, mi amiga virtual Carolina comparte este precioso texto. En él se habla de la perseverancia, de saber esperar el momento en que uno está preparado para recibir el máximo cuando uno aspira a lo que realmente merece. A alguien le puede sorprender que, a partir de este texto, haya decidido que mi "prólogo" sea sobre el amor; pero es que en la vida -incluso para el amor que debe siempre de haber en ella- no siempre y en todo momento estamos dotados para ofrecer o recibir lo que merecemos. Creo sinceramente que hay un momento en la vida de cada uno en que la persona se siente capaz de ver, aceptar y vivir la vida y el amor que siempre había deseado en ella. Solo tiene que abandonar el miedo... aprendiendo a sentirse gratamente vulnerable frente alguien y a compartirlo cada día -y hacerlo crecer, día a día- con el ser amado! Y ese mágico momento cuando al fin nace, se desencadena en un fugaz instante, o tal vez ante una sutil mirada de alguien que vive ese mismo y mágico momento... y no se olvida nunca! ¿Los síntomas más evidentes de este amor verdadero? Que uno aprende a esperar el tiempo necesario para poder dar lo máximo de sí a la persona amada; que mientras llega ese día, aprende a vivir su soledad plena para luego saber compartir la deseada y amorosa compañía... y que uno siente por primera vez ese amor intensamente, sin esperar nada a cambio y que se extiende a todo lo que nos rodea y para siempre, más allá incluso que la propia persona amada. Luego será la vida -como siempre- la que nos dirá si ese amor verdadero era simplemente una lección más de la vida o bien si era algo que, efectivamente, deberá ser compartido para vivirlo día a día y para siempre!

Disfruta el texto, es como la vida misma! Extrae tus propias conclusiones... y aplícalas!


ALCANZA TU SUEÑO!

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato. Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno. Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.

Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura. No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó!

De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó.

Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla. No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer. No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar. No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.

Deja que el amor te toque y no te defiendas de él. Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo. No sufras por lo que viene, recuerda que "cada día tiene su propio afán".

Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella. Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.

Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso. Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti. Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean.

La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros. Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.

Trabajo es sinónimo de nobleza. No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida. El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor. No existen trabajos humildes. Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados. Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.

Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo. Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas. Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos. No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella. El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino. Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.

"Que este día sea el mejor de tu vida para alcanzar tus sueños".



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