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martes, 13 de julio de 2010

INVULNERABILIDAD



"No tientes a la invulnerabilidad, Miguel" Me dijo de manera contundente un conocido mío. Soy fuerte, lo sé y siempre lo he sido. Pero siempre he hecho gala de mi fortaleza y, a la vez, de mi sensibilidad, creo que la gente confunde -lamentablemente- una cosa con otra. Me considero sensible, pero no frágil, siempre ha sido así! Es más, como buen Aries, en más de una ocasión en mi historia desamarré todos los cabos que me sustentaban a mis referentes y lo hice con la sana intención de alzar el vuelo y sentirme libre! Pero, sin duda me equivocaba, pues basaba mi fortaleza en mi propia capacidad de soportar la adversidad! Era un coleccionista de desgracias propias y ajenas! Ni que decir tiene que esa aparente fortaleza en más de una ocasión puso al límite mis propias fuerzas, no lo niego! Pero mi propia capacidad de salir adelante ante las dificultades se convirtió en mi primer y peor enemigo a batir, pues incluso fui capaz de provocarme trabas para lograr salir adelante y así, de paso, crecer!

Hoy mi fortaleza se basa en algo muy distinto, en algo mucho más poderoso y profundo que vencer la adversidad! Hoy mi fortaleza interior se basa en haber sabido encontrar el sentido a casi todo lo que ocurre en mi vida, ya sea aparentemente bueno o malo. Y si, además, le añado esa necesaria dosis de amor -es decir, de confianza- ante la vida, así entiendo y acepto casi todo lo que ocurre en ella y a mi alrededor! Y eso, aunque a ratos lo parezca, no es tener "la razón", como algunos conocidos míos afirman ante la contundencia de mis palabras y de mis actos. Más que nada porque, precisamente, esta firmeza es irrazonable, la mayoría de las veces. Afortunada o desgraciadamente, la razón es incapaz de comprender y valorar toda la magnitud de nuestra vida... y su participación en nuestras decisiones implica un sesgo de la realidad. Blanco o negro... cuando la vida y su sentido es mucho más rica, con su infinidad de matices y de claro-oscuros!

Buscar la razón -evidente u oculta- de lo que contece en nuestra vida es dejar de entender la propia vida con toda su grandeza. Mientras la buscas, dejas de vivirla! La razón esgrime argumentos mental y aparentemente coherentes, razonables y seguramente plausibles, pero no reales, crea ilusiones. La razón se basa en lo vivido y en lo aprendido, nunca en la evidencia de los hechos! Claro está que, por definición, el que no tiene razón está loco, no está cuerdo! ¿Pero quién puede afirmar que todo lo que forma parte de nuestra vida tenga razones y para vivirlo haya que estar completamente cuerdo? La vida tiene un poco de cordura y un mucho de locura, la miremos por donde la miremos. Aceptar una y rechazar a la otra solo nos trae la esquizofrenia, esa linea indivisible entre la realidad nuestra y nuestro propio sueño! Y está claro que quien solo es capaz de vivir su cruda realidad, está renunciando a vivir su sueño! Y esta vida es demasiado dura para contentarse solo con lo aparente, lo previsible y lo aceptable!

La felicidad es, ni más ni menos, que esa capacidad de integrar la realidad con el sueño... y disminuir la distancia imperceptible que los separa. La felicidad es tan solo vivir la dura realidad con pleno sentido, es decir, haciendo de ella un sueño! Es una actitud, una manera determinada de vivir la realidad, pero de una diferente y especial manera! Y para eso los grandes sentimientos que nos acompañan, dotan de la necesaria locura todo eso que nos ayuda a vivir nuestro sueño, es decir el amor, la libertad, la felicidad! Si renunciamos a sentir intensamente estos sentimientos, nuestra vida se hace opaca, previsible y rutinaria, aunque la percibamos como más programada y segura! Pero, en nuestro interior, algo no dirá que esa vida no es la mejor vida que merecemos, ni la que, de niños, soñamos para nosotros! Y, vivir así, no hace más que languidecer nuestra mirada y diluir la ilusión en nuestra vida... logrando que nazca en nosotros ese pesado sentimiento de tristeza y, cuando no, de ira o rencor hacia nosotros mismos... y hacia los demás!

Así, a fuerza de personas resignadas a vivir solo esa vida anodina y sin ilusión, el mundo nuestro es lo que es, un cúmulo de despropósitos, de violencia y de injusticias colectivas que lo hacen insoportable e insano, tanto hacia nosotros los humanos, como hacia el Entorno Natural. ¿Violencia, agresividad, tristeza, injusticias sociales, conflictos de todo tipo, competencia y enfrentamiento entre los opuestos, etc? Sí, en una palabra, falta de integración o de universalidad, falta de tolerancia y de respeto, lucha permanente para sobrevivir a costa del otro o de la Naturaleza... Porque, recordemos, que nuestro mundo no es más que la suma de propósitos y despropósitos de todos nosotros, sus habitantes... y la resultante, la falta de amor, de paz y de solidaridad entre los seres vivos, del tipo que sean! ¿Violencia familiar, degradación del medio ambiente, maltrato animal? Todos ellos síntomas de nuestras carencias humanas... personales y colectivas! No puedes reclamar paz y amor, si no eres capaz de obsequiártelo a ti mismo! No puedes cambiar lo externo, sin atender antes a tu interior! Como es afuera, es adentro, sin más!

viernes, 18 de diciembre de 2009

¿MALTRATO... PROPIO O AJENO?



Hace unos días se celebraba el día del maltrato de género en España. Curiosa fecha y curiosa celebración! Siempre pienso que celebrar el día del Orgullo Gay, o del Día Mundial del Medio Ambiente, del Sida, o el día de la madre o del padre, etc. es destacar lo inexistente o ignorado en nuestro mundo, como si de algo anormal y raro se tratara!

Pero, lamentablemente, esas cosas que celebramos en estos señalados días son más comunes de lo que creemos los ciudadanos de a pie! Desgraciadamente la violencia está anclada en nuesro mundo y no es otra cosa que consecuencia del miedo, ese miedo que tenemos a todo lo que nos es ajeno. El ser humano se siente amenazado por aquello que desconoce... y, demasiadas veces, por lo que él mismo se niega a conocer o reconocer en sí mismo o en los demás! Y al miedo, como siempre digo, hay que mirarlo siempre de cara, aunque nos duela hacerlo, para que se disipe, para que desaparezca de nuestra mente -o del subconsciente- y lo podamos dejar de lado, definitivamente. Es humano y natural temer lo desconocido, pero también debería serlo asumir que la vida nuestra tiene mucho de misterio, de incógnita y de sorpresa... y, por qué no admitirlo, de riesgo! No hacerlo es negar la vida tal y como es! Y para ello es necesario aceptar lo que nos ofrece, ya sea conocido o desconocido... y eso solo es posible desde el amor, desde la confianza absoluta ante la vida!

Como decía, la violencia, en cualquiera de sus versiones y formas, está presente en nuestro mundo y en nuestra vida! Es una versión eficaz y pública del miedo... y el ser humano tiende al miedo, propiciado por lo vivido, lo visto y lo promocionado por nuestra injusta y tóxica sociedad! Pero, a la vez, el ser humano es libre de reconocerlo, aceptarlo y desestimarlo en su vida en favor del amor! Porque el amor es lo que surje cuando el miedo abandona nuestra vida y dejamos de lado nuestros miedos mirándolos de cara! Muchos creen que el miedo y la violencia es cosa de otros, de los demás, del mundo circundante y del lejano! Y, de esta manera, lo niegan en sí mismos, perpetuándolo en su propia vida... y en la de los que les rodean, que igualmente sufren sus efectos! Así, el mundo nuestro, ese que pocos aceptan públicamente por su inhumanidad, su toxicidad y sus muchas veces malévolas circunstancias, no es más que el resultado del miedo no asumido como propio de millones de personas en todo el mundo! Cuando el mundo no es más que la proyección de cada uno de nosotros, lo que cada uno ve en él, según como se siente y se comporta! Si cada una de esas personas temerosas hiciera algo por cambiar su propio mundo desterrando el miedo, el mundo exterior cambiaría, adaptándose a nuestra personal y deseada realidad.

La vida nos ofrece siempre lo que queremos ver, en lo que concentramos nuestros pensamientos, ya sean positivos o negativos! Así, si nos creemos miserables o no merecedores de la paz y la felicidad, la vida -sin juzgar la conveniencia o no de nuestros al parecer deseos- nos da oportunidades para obtener lo que parecemos querer con nuestros pensamientos. Por decirlo de una manera sencilla, si uno está preocupado por su falta de trabajo, solo verá que personas sin trabajo y en el paro! Y, en cambio, no se permitirá a sí mismo ver que mucha otra gente trabaja sin descanso y en exceso! Donde fijamos nuestra vista, se proyecta lo que parecemos desear!

La vida tiene una peculiar manera de reclamar de nuestra atención! Mostrándonos la felicidad o la infelicidad en los demás o en el mundo, nos invita a decidir qué queremos para nuestra vida... aunque evidentemente espera la mejor solución para cada uno de nosotros y para nuestra vida! Pero somos siempre libres de decidir qué queremos en ella, basándonos en si dejamos al amor o al miedo decidir por nosotros.

A veces pienso que insisto demasiado en esto, ultimamente! Pero es que, tras años de mi vida completamente dedicados intensamente al miedo, hoy he descubierto y soy consciente de él y, sin haberlo desterrado del todo de ella, al citarlo estoy mirándolo de cara o, lo que es lo mismo, asumiendo que lo tengo... e invitándolo a que desaparezca en favor del amor que hoy he decidido imponer en mi vida! Como casi todos hoy, mi vida está llena de incertidumbre, de trabas cotidianas y de percances propios y ajenos que me invitan a perpetuar el miedo... pero que, a la vez, me brinda la oportunidad de reforzar mi propósito de paz y amor en mi vida actual. Y no siempre resulta fácil no seguirle el juego al miedo, aunque reconocerlo como propio es un primer paso. Ni que decir tiene que me exigirá que me deshaga de malos hábitos, como buscar culpables a mis circunstancias, apelar al derecho que tengo a ser, sentir e incluso equivocarme como humano y/o a intentar escapar del temor huyendo de mí mismo y del escenario donde creemos que está anclado nuestro miedo! Pero, hoy soy consciente de que esas son simples armas del ego, ya que no me conducen a nada bueno y, mucho menos, solucionan mis presuntos problemas o incertidumbres, además de hacerme incurrir en más errores! El miedo no puedo negarlo, ni apelar a mi derecho a desoírlo, ni tan siquiera a huir de él y de sus escenarios favoritos... más que nada porque está en mi interior y hasta que no lo expulse, estará ocupando el espacio que le corresponde al amor y a la paz en mi corazón!

Aquí tienes una entrevista desgarradora sobre el maltrato aceptado y legalizado, en un país con una cultura propia y unas costumbres sociales determinadas... aunque creo que criticarlo nos sirve demasiadas veces para ocultar esa otra violencia, más clandestina y sutil, pero muy real que hay mucho más cerca nuestro, en nuestro interior! Extrae tus propias conclusiones...

Suraya Pakzad, 39 años, activista afgana que ha creado una red de refugios para mujeres maltratadas. "Cualquier hombre de la familia puede pegar a la mujer" La Contra de La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 03/12/2009

El mundo debería vivir en situación de igualdad, sin discriminación por sexo, color de piel, nacionalidad o religión. Soy musulmana

Conoció muy pronto la violencia.

A los 12 años fui testigo de un asesinato.

El de su maestra.

Sí, fue durante la invasión soviética. El grupo que luchaba contra el gobierno no quería que las niñas se escolarizaran. La directora tenía una mentalidad muy abierta y se negaba a usar el pañuelo, así que la mataron delante de las alumnas.

...

Al cabo de unos días atacaron el colegio con un cohete. Mataron a muchos niños, entre ellos a mi amiga, mi compañera de pupitre.

Eso marca...

Tenía mucho miedo. Habíamos pasado un año de luchas desde el inicio de la invasión soviética. Las continuas manifestaciones siempre acababan con sangre. Más de 4.000 personas fueron asesinadas en un día.

A los 14 años ya estaba casada.

En Afganistán, el porcentaje de matrimonios forzosos es del 80%.

¿Le gustó el hombre que eligieron para usted?

Creo que sí. Sabía que muchos matrimonios por amor en otros países se rompían. Si no es por la dote que el novio debe dar a la familia de la novia, no es una mala solución.

A los 15 años ya era madre.

Sí, pero es muy común en Afganistán, muchas de mis amigas fueron más precoces.

¿A los 29 años, con cuatro hijos, se rebeló?

Desde muy jovencita escribía en un periódico sobre cuestiones de la mujer: cómo criar a los hijos, la relación con la familia...

¿Y qué opinaba su marido?

Estaba orgulloso, él forma parte de mis éxitos, me apoya; si no fuera así, no estaría aquí. Y hay bastantes hombres en Afganistán como él, gente formada que cree en los derechos de la mujer.

¿Cuándo empezó a ser una mujer incómoda en su país?

Durante los seis años de gobierno talibán creé escuelas clandestinas. Vivía atemorizada por la posibilidad de que los talibanes irrumpieran en una de nuestras escuelas.

¿Ocurrió?

En dos ocasiones dos escuelas fueron registradas, pero lo teníamos todo muy bien planeado: en cada casa había un horno y junto a él un galón de gasolina para quemar todo el material de la escuela rápidamente. Y así lo hicimos.

Qué desperdicio.

Sí, pero sobrevivimos. Con el nuevo gobierno creé el primer refugio para mujeres en Herat y con los años he abierto más en otras regiones para todas esas mujeres que escapan de la violencia doméstica y los matrimonios de niñas forzados.

¿De qué edades estamos hablando?

De niñas de 9, 10 y 11 años. Nosotros les damos apoyo legal, psicosocial y formación profesional para que puedan defenderse cuando regresen a sus pueblos.

El regreso puede ser muy traumático.

Mediamos con la familia y le recordamos que es ilegal casar a las niñas antes de los 16 años, porque muchas familias no saben que por ello pueden ir a la cárcel. Intentamos formar a la comunidad.

¿Maltratadas por su padre, sus hermanos y luego por su marido?

Sí, eso es lo corriente. Cualquier miembro masculino de la familia puede pegar a la mujer, y lo hace. En las zonas rurales no hay ningún tipo de conciencia respecto a los derechos de la mujer. Es necesario cambiar la mentalidad de las comunidades.

¿El maltrato es tradicional en su país?

Las jóvenes generaciones que han crecido en la guerra, tres décadas y media, no han visto movimientos de mujeres, pero las viejas generaciones sí han visto la igualdad. De los años 70 hasta finales de los 80 las mujeres vestían como usted y trabajaban en todos los campos. Hemos retrocedido cientos de años.

En las zonas rurales el maltrato siempre existió.

Sí, pero no en el grado en que está sucediendo ahora. La pobreza crea muchos problemas de adicción, desarraigo, salud mental…: los hombres se vuelven más violentos.

¿Una mujer violada es juzgada por adulterio?

A las mujeres les cuesta mucho denunciar casos de violación porque ponen en entredicho la reputación de la familia, así que callan. Y en el caso de que queden embarazadas y no puedan abortar, ya que es ilegal y se necesita dinero para ello, los hijos, la familia y los vecinos las denuncian y las meten en la cárcel.

Terrible realidad.

Las mujeres siempre son víctimas responsables de la reputación de la familia. Y si han sido violadas y se deciden a denunciarlo, deben presentar tres testigos. Hay 110 mujeres en la cárcel de Herat por adulterio, la mayoría inocentes.

Usted está amenazada de muerte.

Constantemente. Siempre que tenemos un caso en el albergue, me llaman los hombres yme amenazan con matarme o raptar a uno de mis hijos. Hace un par de meses intentaron atacarme en un comercio; sacaron la pistola, pero había mucha gente y no estaban del todo seguros de quién era yo porque vestía el chador. Todo mi cuerpo temblaba.

¿Cómo se protege?

Cambio constantemente de coche, ruta y horarios. No comparto mi agenda con nadie y uso el chador para salir a la calle. Podría marcharme, ¿pero quién haría mi trabajo?


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jueves, 9 de abril de 2009

¿HAY VIOLENCIA ACEPTABLE?



Sin duda, la violencia está anclada en nuestro mundo. La violencia forma parte del ser humano. Basta leer testimonios de protagonistas o espectadores de escenas de guerra, maltrato o tortura para ver que, en ciertos momentos, el ser humano se ensaña con el prójimo... ¿más allá de lo razonable? Pero ¿hay violencia razonable, personal o socialmente justificada?

Nos gusta poner calificativos a las cosas: violencia de género, familiar, paterno-filial, juvenil, callejera, racista... qué más da qué color tenga y cual sea su escenario, aparentemente justificado o no! La violencia es y será siempre despreciable... aunque intrínsecamente humana. No hay que recurrir a Satanás para buscarla!

Me sorprenden las "calificaciones" en el ámbito de la violencia, como si hubiera una aceptable y otra, no. Una tolerada y otra, no. Una exhibida y otra, no. Hace unos días el presunto redentor del mundo en crisis, Obama, ha cambiado una ley por la cual será lícito publicar en los medios fotografías de soldados norteamericanos fallecidos en combate, hasta ahora algo prohibido, pues "daba mala imagen" a la indiscriminada y no siempre popular participación de USA en conflictos bélicos más allá de sus fronteras con unos fines, en cualquier caso, obscuros o/y reprochables, aunque convenientemente disfrazados de "promoción de las libertades y de la democracia en el mundo". Por lo visto, hasta ahora estas imagenes de violencia inconveniente eran políticamente incorrectas, por lo tanto debían ser censuradas por las Autoridades competentes. Aquí tenemos una descriminación y, en algunos casos, una puerta abierta para la justificación o no de cierto tipo de violencia!

El ser humano es violento, por naturaleza, como hemos dicho anteriormente. Razones hay muchas para, aparentemente, caer en la tentación de justificar la violencia como recurso: el miedo ante la incertidumbre, el descontrol propio, la restauración del órden establecido, la defensa propia... y un largo etcétera de situaciones cotidianas que avalan algún tipo de violencia -o nuestra actitud ante ella- cubierta o encubierta, ya sea de palabra, acto u omisión. Creo firmemente que no se debería aceptar nunca la violencia como recurso -ni primero ni último- ante lo evitable o lo inevitable. Para llegar a la violencia, antes deberíamos haber desechado la reflexión, el diálogo, la negociación... capacidades genuinamente humanas, fruto del autodominio y el control del ser humano sobre las circunstancias, por adversas que éstas sean. Como alguna vez le he comentado a mi hija, ningún otro ser vivo ataca a otro por el mero placer de hacer daño, como lo hace el hombre; cualquier animal lo hará, según el caso, para alimentarse, para defenderse o, en algún momento, para mantener el liderazgo ante los demás del grupo, lo que puede suponer su propia supervivencia; pero, en cambio, la violencia humana suele tener premeditación, nocturnidad y alebosía, es decir, está convenientemente programada, institucionalizada y, según el tipo y el momento, incluso aceptada y recompensada!

Aquí te traigo un angustioso vídeo de una campaña publicitaria contra la violencia de género del Reino Unido donde, según los últimos datos estadísticos, mueren dos mujeres cada semana...



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jueves, 5 de marzo de 2009

UN HOMBRE MATA A SU MUJER... ¿POR AMOR?



Sé que es un tema reincidente en este Blog. Supongo que es porque me preocupa! Para mí el maltrato (y no voy a cambiar el nombre) tiene que ver con la humillación, la falta de respeto... hasta llegar a la violencia hasta la muerte. En una sociedad como la nuestra, en que la agresividad está presente y hasta justificada en cualquier relación personal o profesional -aunque muchas veces convenientemente disfrazada de competitividad, soberbia o jerarquía- no debería extrañarnos que ésta llegue a nuestro ámbito más personal y familiar. La educación temprana, los medios de comunicación y la propia calle muestran, favorecen y hasta promocionan esta violencia de tono bajo que empapa nuestra vida cotidiana. Ejemplos lamentablemente cotidianos hay muchos ¿Quién fue el primero y más listo en tu clase del colegio?, ¿Qué empleado es el mejor del trimestre? ¿Quién es la persona que más presitigio tiene en la empresa o en tu ciudad? Esas sutiles y ordinarias expresiones muestran la competitividad, la diferenciación de unos sobre otros en función de sus logros sociales o profesionales, obviando cómo los alcanzó y a costa de quien. No se premian los valores, sino la manera de obtener la riqueza, el cargo o el prestigio personal, social o profesional. Una buena amiga mía, lamentable víctima de maltrato durante años, no cuestionaba la valía profesional de su ex marido maltratador -y lo decía con un cierto orgullo-, al parecer, un reputado directivo de empresa, y solo le reprochaba la falta de respeto de éste hacia ella y hacia sus hijos. Y, sinceramente, creo que una cosa va ligada a la otra, en un mundo en que para medrar y enriquecerse es necesario ser competitivo, agresivo y, la mayoría de las veces, poco honesto. ¿Por qué aceptamos, justificamos y promovemos la agresividad y el exceso de competitividad en entornos profesionales para lograr el supuesto éxito y, en cambio, lo criticamos en otros ámbitos, como el personal o familiar? Creo que la agresividad es lo que nos pide la sociedad hoy a nosotros, como ciudadanos y profesionales... y es difícil no llevarla con nosotros a casa. A los clásicos líderes empresariales y directivos de antaño nunca se les requirió que fuesen empáticos, comprensivos ni éticos con los demás ¿por qué, entonces, les pedimos ahora que lo sean en sus hogares, con su consorte o con sus hijos?

Aquí te traigo una entrevista interesante publicada en La Vanguardia hace unos días. En ella un poeta, psicoanalista, escritor y algunas cosas más, responde a unas preguntas, aunque algunas de sus respuestas me asombran. Afirmar que "la criminalidad está muy emparentada con el amor" (curioso y provocativo título, aunque peligroso) o, como responde posteriormente a una pregunta sobre cuándo debe la mujer denunciar la situación, respondiendo un "¡No! Una bofetada, un empujón leve, son sólo malas palabras", evidencian que en nuestro mundo estamos perdiendo la dimensión de lo que nos pasa, incluso a un psicoanalista, teórico sanador de mentes ajenas. Sin profundizar en ello aquí y ahora, deberíamos aceptar que el odio es siempre la ausencia de amor y que la violencia gratuita (por leve que sea) nunca justifica un buen fin. Recuerdo haber leído hace un tiempo que, en el Derecho Canónico de la iglesia católica, se acepta una bofetada como medio disciplinario para mantener una relación matrimonial. Sin comentarios! Y es que el machismo -como la agresividad cotidiana- está inmerso en todos los estamentos de la sociedad!

Te dejo con un extracto del mencionado artículo. Espero lo disfrutes y saques tus propias conclusiones sobre este lamentable y cada día más frecuente tema.


"La criminalidad está muy emparentada con el amor"

Miguel Oscar Menassa, médico, psicoanalista, pintor, escritor, poeta y cineasta aclara que se debería usar el término maltrato familiar en vez de violencia de género.
La Vanguardia. Marta Cuatrecasas.

¿Violencia familiar?

El hombre no mata a la mujer por un tema de machismo, sino por celos, envidia y amor. Es muy difícil encontrar un caso de una mujer maltratada por un hombre que no esté enamorado. La criminalidad está muy emparentada con el amor.

Cree que con la nueva ley se está plantando cara al problema.

Creo que sigue habiendo mucho machismo.

¿No decía que el maltrato de un hombre a una mujer no es por un tema de machismo?

Me refiero a que hay mucho machismo en la sociedad, es decir, en las instituciones que deben proteger a la mujer.

¿Por ejemplo?

Un juez le dio la razón a un hombre porque la mujer, víctima del maltrato, iba bien vestida, "excesivamente" maquillada, llevaba pendientes. Según el juez, era una provocadora.

¡Debió ocurrir hace años!

Si no recuerdo mal, hace sólo dos, en España. Es aquí donde está el machismo y no en el asesinato o maltrato. Vivimos en una sociedad de hombres, creada por hombres, legislada por hombres. Cuando la mujer engaña, la matan, al hombre, le da prestigio.

Entonces, ¿la ley contra la violencia de género no funciona?

Yo creo que no porque sino, ¿cómo es posible que con una orden de alejamiento la mujer acabe muriendo igual? Lo quiero entender y no lo entiendo. Sigue habiendo el mismo número de víctimas. Tan sólo varía en una o dos muertes.

Como psiquiatra, ¿qué solución propone?

Hay que evitar que las mujeres estén en contra de todos los hombres ya que no serviría de nada. Hemos de reforzar a la mujer y enseñarle a cuidar sus relaciones amorosas para que no se desvíen. Recuerdo una película española "Abre los ojos" dónde muestra claramente que cuando la mujer comienza a despreciar al hombre éste deja de maltratarla. Sólo cuando se somete, él la maltrata. La mujer ha de fortalecer su espíritu para poder decidir y liberarse.

La mujer se puede salvar, ¿y el hombre?

Soy muy negativo porque pocas veces he visto buenos resultados. El criminal debe seguir una rehabilitación y terapia estrictas y aún así es muy difícil. En el último trimestre salieron tres maltratadores rehabilitados pero volvieron a reincidir.

¿Existe salvación para la pareja?

Sólo si existe un inicio de maltrato, pero si es crónico o prolongado es imposible. En este caso la única salvación es la separación de ambos y resguardar a la mujer. Estoy escribiendo un libro para demostrar que cuando las denuncias son tardías, hay mucha probabilidad de que la mujer acabe siendo asesinada. Después de 10 o 15 años de mala convivencia, las cosas que se han dicho, las cosas que saben, es mucho más difícil de que la mujer escape.

¿Cuándo debe una mujer pedir ayuda?

En el primer castigo, sin lugar a duda.

¿Una bofetada?

¡No! Una bofetada, un empujón leve, son sólo malas palabras. Hablo de una paliza. Las mujeres que atendemos vienen magulladas, con la mandíbula rota, ojos morados, etc.

¿Qué me dice del nuevo maltrato familiar, el de hijos a padres?

Los niños no nacen ni buenos, ni malos, se hacen maltratadotes y es responsabilidad de la familia y de la educación. Esto que está pasando ahora está forjado por cincuenta años de una educación victoriana donde se usaba la fuerza para castigar a un niño. Ahora se han intercambiado los papeles. No es culpa de los chicos pero hay que revisar el sistema educativo y la televisión…

¿Tanto daño hace la televisión?

Mucho. La televisión sólo muestra las malas noticias. Esto genera que desconfiemos de todo: maestros, padres, jefes. La televisión no enseña a defenderse de lo malo con lo bueno, sino con lo malo.

(...)

¿Qué método se sigue para curar a una pareja que sufre maltrato?

Él o ella hablan con el psicoanalista y éste interviene sólo cuando hace falta. Lo más interesante es que el propio paciente consigue hablar de cosas que nunca se habría imaginado y que afloran durante la conversación. No es como curar una tuberculosis donde el médico puede obligar al paciente a curarse con medicación. Con el psicoanálisis la persona ha de tener voluntar y ganas de curarse.(...)

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