Mostrando entradas con la etiqueta ausencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ausencia. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de agosto de 2010

PRESENCIAS O AUSENCIAS...



La muerte, sin duda, nos evoca la ausencia y el fin de toda nuestra vida. Por eso nos asusta. Pero, sin duda, la ausencia no es exclusiva de la muerte, ni tan siquiera algo consustancial a ella, pues los hay que continúan bien presentes en nuestro corazón. También hay ausencias en vida, personas que ocupan nuestra vida durante una fracción de tiempo y luego desaparecen, como por arte de magia. Tampoco el fin de nuestra vida es una exclusiva de la muerte. Cada persona que renuncia a vivir como merece, acaba con su vida, vive muriéndose un poco cada día.

Pero también es verdad que, como antes he comentado, la muerte no entraña siempre y necesariamente la ausencia, pues las personas amadas que mueren no desaparecen del todo de nuestra vida. Quedan en nuestro corazón, aunque solo es posible sentirlas en él cuando realmente estamos y vivimos desde nuestro corazón... y no solo en esa vida exterior que nos envuelve y nos distrae. Es por eso quizás por lo que muchas personas sienten la ausencia de un ser desaparecido de nuestra vida. Porque no son capaces de verlo -y sentirlo- en su corazón. Igual pasa con la muerte -o la ausencia de vida, que es lo mismo-, que si uno no vive desde dentro su propia vida, no es capaz de darse cuenta de que, en realidad, está muerto.

En estos últimos meses de verano han fallecido varias personas hasta ahora presentes -y relevantes- en mi vida. Mi madre y el que fue mi amigo y ex socio de la primera empresa que fundé con él a mis 17 años de edad. Ambas fueron personas importantes en mi vida y más allá de nuestra mayor o menor proximidad geográfica en mi existencia diaria, siempre estuvieron de alguna manera en mi corazón. Si me paro a pensar sobre su incondicional presencia, ahora me doy cuenta de que ambas, en su diferente condición, tuvieron momentos de todo tipo en mi vida. Pude tenerlos físicamente cerca y sentirlos lejos o, al contrario, pude tenerlos lejos y sentirlos muy cerca.... hasta que comprendí que hay personas en nuestra vida que, sentidas desde mi corazón, siempre están y estarán bien presentes. Hoy en mi propia vida hay seguramente más personas ausentes y muertas en vida, que presentes y vivas en ella. Pero quien merece estarlo, está aún en mi corazón. Por eso la vida, más allá de un lugar de encuentros y de desencuentros, es un lugar que -desde el corazón- siempre está repleta de personas, momentos y lugares que llenan el corazón, más allá de la memoria selectiva, olvidadiza y manipuladora...

Asímismo, mi vida, afortunadamente, hoy está llena de personas bien vivas y de personas que optaron por morir en vida. Incluso éstas últimas están en mi corazón, aunque reconozco que sufro por no poder empujarles a esa mejor vida que yo intento vivir y que todo el mundo merece. La vida es así! Pero hace ya tiempo entendí que el respeto a su decisión y su indiscutible libertad de vivir como quieren es, sin duda, superior a mi sentimiento de amor hacia ellas. ¿O es que mi amor hoy exige respeto y requiere ser una acción voluntaria y libre, tanto para el que lo da, como para el que lo recibe? Creo firmemente que el amor verdadero e incondicional no entiende de ausencias, ni de una vida a medias y, en cambio, siempre exige respeto y libertad. ¿Si no fuera así, sería amor de verdad?

Aquí te traigo un precioso y anónimo texto de alguien que -por amor- encontró y dedicó a mi amigo y ex socio, una vez fallecido. En él se expresa magistralmente ese sentimiento de "no-ausencia" ante su aparente y repentina desaparición de nuestra vida cotidiana y, en cambio, destaca su eterna presencia en nuestro corazón y en todo lo que nos rodea. Ese es mi pequeño tributo para alguien a quien no pude despedir... porque no fue necesario, pues nunca se irá del todo de mi vida!

Disfrutalo...


No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no duermo.
Soy un millar de vientos que soplan y sostienen las alas de los pájaros.
Soy el destello del diamante sobre la nieve.
Soy el reflejo de la luz sobre el grano maduro.
Soy la semilla y la lluvia benévola de otoño.

Cuando despiertas en la quietud de la montaña,
soy la mariposa que viene a tu ventana.
Soy la suave brisa repentina que juega con tu pelo.
Soy las estrellas que brilln en la noche.
No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no he muerto.

martes, 9 de marzo de 2010

LA SENSACIÓN DE ABANDONO



Desde siempre el ser humano tiene una preocupación, la sensación de abandono. Ya sea por soledad o por falta de amor, la sensación de abandono es especialmente cruda y penosa. Particularmente, creo que es una de esas sensaciones que me ha acompañado en mi vida entera. Desde que mi padre se fue de nuestra casa a mis 11 años de edad, el miedo al abandono me ha perseguido día y noche, aunque no siempre he sido plenamente consciente de ello. Seguramente, durante muchos años, paliaba ese sentimiento desolador rodeándome continuamente de personas, haciéndome necesario ayudando a mis amig@s y evitando en todo momento estar sólo. Ni que decir tiene que, como consecuencia, era hipersensible a esa sensación cuando eran personas amigas quienes lo padecían, ya fuera causada por una muerte inesperada de un ser querido o en rupturas sentimientales bruscas con huida.

Y hoy creo que la vida me está intentando enseñar que el abandono, como tantos otros sentimientos, depende de cómo se viven y cómo los siente uno para gestionarlos. Me explico. Hoy ya estoy aprendiendo que los sentimientos que nacen en el alma no dependen tanto de los elementos y circunstancias externos, de las formas. En el alma, afortunadamente, todo es paz, quietud y amor, aunque fuera, en nuestra vida ordinaria haya caos, desjustes y ausencias. En estos momentos, pienso que la vida desea que yo experimente mi vida desde dentro, desde esa paz y ese amor que ahora inunda el alma. Momentos no compartidos, gestos coartados y palabras silenciadas pasan a un segundo lugar, frente al sentimiento intenso de comunión que se siente por dentro. Sé que es difícil de explicar y de entender, si no se siente!

En los últimos tiempos he sufrido importantes ausencias en mi vida. La persona que considero la mujer de mi vida está hoy ausente de ella, desde hace ya casi tres años, aunque la siento siempre conmigo. Amigos míos, perennes en mi cotidianidad hasta ahora, han ido desapareciendo paulatinamente de mi vida ordinaria, pero están aquí, conmigo. Hace escasos días una gran y maravillosa persona que apareció subitamente en mi vida hace muy poco tiempo, me remite un correo en el que, de forma velada, creo entender una despedida. Y podría citar muchos otros ejemplos de personas que, de manera intensa y privilegiada, entraron en mi vida, pero al poco tiempo desaparecieron sin dejar rastro y, a veces, sin siquiera dolorosas despedidas. Demasiadas casualidades para vivirlas en tan poco tiempo y por una misma persona! Seguramente alguien pensaría -o yo mismo, desde la obtusa razón- que se trata de mi actitud actual frente a esas personas, a las que provoco miedo o amor, sin términos medios; otros pensarían que es el propio y normal devenir de la vida, por el que unas personas llegan y otras se marchan; uno mismo puede también obsesionarse preguntándose el por qué de esos abandonos, qué ha hecho uno para que personas que, aparentemente, le quieren o le han querido, decidan repetinamente abandonar nuestra vida, sin previo aviso, aunque siempre con dolor.

Seguramente no es una casualidad, pues hoy ya no creo en las casualidades. Pensando en voz alta, creo que no es fortuito que esto le pase a una persona como a mí que, precisamente, ha sido víctima propiciatoria e histórica del abandono prematuro de su padre, hace ya muchos años. Fue un abandono en pleno, sin despedida previa, sin una razón convincente y, para colmo, concluído sin explicación ni justicia, con el propio fallecimiento de mi padre, del que me enteré por una nota en la prensa. Nunca hubo -al menos conscientemente- sentimiento de culpa, como afirmaría algún terapeuta. Tan solo hubo abandono, ese sentimiento punzante y crónico dificil de entender y de aceptar, pero siempre muy doloroso. La mente, siempre en busca de razones y argumentos -ciertos o no- para intentar entender o poder escapar del sufrimiento, durante años me intoxicó intentando hacerme sentir culpable, luego me hizo sentir sólo y, finalmente, tuve que aceptar ese abandono como un hecho singular, parte de la vida e irremediable y, en todo caso, como un derecho personal de un tercero que no me daba opciones! Así quizás pronto aprendí a ver que la vida no siempre tiene explicaciones sensatas para explicar lo que sentimos, ni falta que hace... o que lo que sucede en ella y muchas veces, hay que aceptarlo porque las cosas son como son, sin intentar entenderlas, solo viviéndolas! Con el tiempo, uno llega a la conclusión de que las cosas no suceden nunca porque sí, sino que tienen su propio sentido, aunque no seamos capaces de verlo en un primer instante!

Pero, un paso más alla, aparte de las diferentes razones y circunstancias que rodearan a cada presunto abandono, siempre había la posibilidad de encontrar su sentido profundo, ese que solo entiende el alma. Así, hoy soy capaz de entender -con mi corazón y no con mi cabeza- que el sentimiento hacia cada una de esas personas presentes o ausentes en mi vida cobra un significado y un valor propio! De esa manera, a quien amé en su presencia, conseguí seguir amándole en su ausencia, desde mi alma y para siempre. Por decirlo de alguna manera, conseguí que mi sentimiento por esas personas se basara en lo que profundamente sentía, más que en lo que externamente vivía con o sin ellas. Ni que decir tiene que es difícil de explicar, pero es algo que te da una visión distinta y especial de la vida y una manera de vivir que exculpa a esas personas que, por una u otra razón, deciden libremente acercarse o alejarse de mi vida, por momentos. Hoy, para todas ellas, las presentes y las ausentes, en mi corazón no hay un reproche, ni una sombra... sino un profundo sentimiento de comprensión y de amor, un respeto sincero ante una decisión ajena y personal! No negaré que el amor requiere de sus formas de expresión y persiste gracias a los sentidos que nos evocan a cada instante a la persona querida y hoy quizás ausente, aunque quizás por ello siempre existe la confianza plena en la vida para soñar que vuelvan algún día y poder compartir todas esas caricias, besos, miradas, abrazos... que se quedaron atrás, en el tiempo! Pero siempre, nos guste o no, existe esa razón -oculta o no- para una presencia o una ausencia! Porque desde el alma -que no entiende de distancia ni de tiempo- incluso un silencio y una ausencia expresan un sentimiento puro y sincero!

Esas pesonas hoy ausentes de mi vida están y estarán siempre presentes en mi alma, ya sea con su silencio o con sus esperadas palabras. Y mi alma y yo sabremos quererlas igual en la distancia o en su maravillosa presencia, si deciden volver a mi vida algún día! Qué libertad es poder amar a alguien ausente y, en cambio, sentirlo como si estuviera permanentemente, día a día, en mi vida! Qué amor más puro sintiendo la presencia de alguien ausente, solo soñando en su mirada, su aroma, su sabor, únicos, insustituibles y mágicos... como si estuviera aquí, siempre conmigo, amándome como siempre y compartiendo para siempre todos esos momentos de soledad, pero desde el alma y con su dulce compañía ausente! Qué soledad más plena de quien ama y se siente amado -aun en el silencio y en la distancia- por un ser ausente pero eternamente amado!

¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com/

sábado, 14 de noviembre de 2009

EL REENCUENTRO



Te traigo un breve texto de alguien cercano, pero que ha vuelto después de un tiempo en silencio. Supongo que no le importará que celebre contigo su vuelta. ¿Sabes? No sé de ella, más que por sus espontáneos, preciosos y sinceros escritos, siempre llenos de poesía cotidiana. Leerlos sobrecogen mi alma y eso merece compartirse!

"Has pellizcado mi corazón y aquí me tienes… He estado durante todos estos meses instalada en mi jardín secreto… He arrancado malas hierbas y he preparado con abono el terreno. He sembrado nuevas semillas y me he esforzado en mantener la tierra húmeda hasta que éstas han germinado. He estado atenta a la luz del sol para que la floración tuviera lugar, he combatido las heladas primaverales y los vientos fuertes… Todo esto me ha tenido muy ocupada pero al fin, después de arriesgar e ir tras mi sueño, he hallado toda mi riqueza y hoy me siento radiante de energía, con un montón de amor para compartir y con muchas fuerzas renovadas para seguir siendo yo misma, a pesar del mundo en crisis.

Gracias por todo lo que compartimos.

Un beso muy pero que muy fuerte".


Gracias amiga mía por volver! Te echaba de menos, aunque me has recordado que, según el momento, el silencio me seguía inquietando... Perdona por no haber confiado más en ti durante tu ausencia y por no haber recordado tu enorme capacidad de dar y de recibir amor!

miércoles, 11 de noviembre de 2009

SOLEDAD, AUSENCIA Y ABANDONO



No es un título demasiado sugestivo, lo siento. Pero fue hace unos días cenando en un acogedor restaurante francés en Barcelona cuando un vidente se aproximó a nuestra mesa y, en voz baja pero con una sentencia firme, me comentó "Tienes un problema con tu sentimiento de abandono". Evidentemente me sorprendió la rotundidad de su aseveración, más aún porque esta persona no sabía nada de mí ni de mi vida. Pero me hizo reflexionar.

En estos últimos tiempos rondan por mi cabeza varias vivencias que, a ratos, me perturban: soledad y ausencia. Dos términos proscritos e injustamente percibidos por casi todo el mundo. ¿Hay algo más temido que la soledad? Creo que el ser humano teme especialmente la soledad y, por decir algo, es su gran pecado original, como bíblicamente se le conoce. Y es que la soledad es el sentimiento más doloroso y, a la vez, el que nos hace cometer más errores, al intentar huir de él. La soledad duele y la huida de ella -a cualquier precio- no suele provocarnos más que infelicidad y más soledad. Porque, en nuestra vida, actuar en base a una huida de algo (normalmente buscando una compañía a cualquier precio o renunciando a uno mismo) y no basada en nuestra profunda convicción y voluntad, no puede traer más que soledad sonora - como fantásticamente describe el genial escritor Antonio Gala en su libro del mismo nombre- y especialmente dolorosa porque, a más de resurgir con ímpetu el temido sentimiento, junto a él nace otro que es el sentirse mal con uno mismo por haber intentado ser astuto con la vida, renunciando a nuestra verdad! Y digo verdad porque la soledad es parte de nuestra verdad vital y, como tal, intrínseca en la vida del ser humano. Convertir la soledad en algo positivo y creativo es, quizás, uno de los principales aprendizajes en nuestra vida. No solo debemos saber gestionarla, sino aprender que la soledad es el único camino hacia nuestro verdadero conocimiento, muy necesario para después poder compartir nuestro yo desde el amor.

Pero volvamos a los popularmente "malditos" términos que barajo en estos últimos días. Ausencia y soledad, dos sentimientos intensos. Tal vez porque ahora mismo hay personas que quizás amándome, temen estar cerca mío; u otras que, tras años en mi vida, han decidido alejarse de ella; o incluso algunas personas que, recién aparecidas en mi vida, huyen despavoridas para evitar el encuentro conmigo! Qué más da! Ausencia es encontrar a faltar a alguien a quien querríamos a nuestro lado. Así como soledad, coloquialmente, es cómo nos sentimos cuando ese alguien soñado no está cerca nuestro. Pero uno puede -y debe- aprender a vivir una soledad distinta, gratificante y enriquecedora basada en el silencio, que le permita reconocerse uno mismo interiormente y, a la vez, sentirse íntegro y pleno. Solitario es quien encuentra faltar a alguien en su vida, mientras soledad es quien está consigomismo! Muchos libros de autoyuda hablan del logro personal de saber estar solos y en silencio.

Actualmente estoy aprendiendo a sentirme pleno, estando sólo conmigomismo y esa sensación, es nueva, maravillosa y dificilmente descriptible. Hoy sinceramente creo que no hay momento más mágico como el compartir un hermoso silencio con quien amas de verdad, evidentemente cuando ya se ha dicho casi todo antes, claro. Soledad y silencio van inexorablemente de la mano, pero como la soledad, el silencio no es necesariamente la ausencia de palabras, sino el hablar con uno mismo. Y esa mágica combinación de soledad y silencio tienen como resultado la integración, la unión... con uno mismo, con los demás y con todo lo que nos rodea. Para mí -lo reconozco- es un sentimiento nuevo y magnífico que me acerca a mi entorno, no entiende de diferencias ni comparaciones, ni de soledad dañina, ni de amores lejanos, ni de palabras hirientes... sino que me hace sentir en permanente contacto con todo lo que amo, esté o no cerca ahora mismo de mí. Y eso es maravilloso, pues desaparece la distancia y el tiempo para concretarse en un hoy y ahora sólido, pleno y basado en el amor verdadero, el que proviene del alma. Junto o dentro de mí, hallo lo esencial formando parte de mi vida presente. Y esa soledad y ese silencio conmigomismo tienen poco que ver con la carencia de algo, con la ausencia de alguien y con esa soledad que solo nos genera sufrimiento, separación y miedo!

Y es en esta nueva soledad cuando también se disuelve mi presunto sentimiento de abandono, el que fue sorprendentemente captado por el vidente al verme el otro día. Seguramente algo aún queda de esta vivencia y de ese sentimiento, sobre todo cuando mi historia está forjada a golpe de aprendizaje forzado, a partir del abandono de mi padre cuando yo tenía aproximadamente unos 10 años de edad... Y, como me decía alguien hace poco, "eso marca toda la vida", sobre todo teniendo en cuenta que la última noticia que tuve de mi padre -desde su marcha- fue su defunción, publicada en un periódico. Es verdad, sin duda, que ese abandono prematuro pudo guiar mis pasos -de manera consciente o inconsciente- e incluso condicionar en gran manera mi vida y mis relaciones con los demás. Pero, a pesar de ser un hecho singular, dramático y relevante en mi historia, seguramente han habido, posteriormente, otros muchos abandonos más en ella. Pero he aprendido a no sentirme víctima ni culpable ante ellos, aceptando que la vida no estuvo jugando conmigo para hacerme sentir mal ante estos sucesos siempre tristes, sino que pretendía que aprendiera una importante lección: que solo el amor puede darle sentido a una ausencia, a la soledad o a un abandono! Y es que, con el tiempo, he aprendido que, cuando amas de verdad a alguien -sí, incluso al que te abandona, se ausenta y te deja aparentemente sólo- ésta persona nunca acaba por desaparecer del todo de tu vida: lo más importante permanece en el corazón y, desde él, sigue presente en nuestra vida!

Así, personas que fallecieron ya hace años y a quien un día lejano quise; personas que amé y que para buscarse a ellas mismas prefirieron distanciarse de mí o personas que, haciendo uso de su libertad, optaron por alejarse de su propia verdad o por distanciarse para siempre de mi camino demasiado especial y mágico... forman hoy parte de mi vida. Son esos seres queridos a quien he aprendido a amar y, por ello, a a respetar su libertad de estar o no en mi vida! Algunos de ellos se fueron en silencio y sin avisar de antemano; otros, en cambio, con lágrimas en una insufrible despedida; con alguna otra persona no hubo un adiós, sabiendo de antemano que eternamente estarían en mi corazón y que quizás volverían. A unas y a otras personas queridas y ausentes -temporal o definitivamente- de mi vida he aprendido a no juzgarles por lo que decidieron, aún el dolor que quizás me produjeron o las consecuencias que tuvo su marcha en mi vida! Porque fue su marcha la que me permitió aprender que la soledad no es solo la ausencia de álguien querido y me permitieron aprender que solo el amor nos brinda la posibilidad de respetar, entender y amar a personas cuya presencia en mi vida no depende de la distancia ni del tiempo!

Una vez más, la vida me ha enseñado -de la mano de esas dolorosas vivencias- que el silencio, la actitud y la presencia o ausencia hablan de uno mismo -o de alguien ausente- mejor que nuestras palabras o que las compañías vacías! Al fin y al cabo, de esas personas ausentes, siempre quedarán en mi vida las que merezcan estar en ella, mientras otras quedarán solo en forma de bellos recuerdos que el tiempo nunca borrará! Incluso alguna de ellas quizás vuelva a reencontrase con su verdadera vida y entonces, súbitamente, se reencontrará conmigo cuando podamos -y merezcamos, realmente- compartir nuestro amor y nuestra felicidad!

¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com/

miércoles, 7 de octubre de 2009

¿ME PERMITES QUE ROMPA EL SILENCIO?




Hola, de nuevo! Soy poco aficionado a justificar mis pensamientos, sentimientos y mis actos, lo reconozco. Pero llevo un par de meses en silencio en este Blog y hoy siento la necesidad de explicarte algo. Seguramente no es una disculpa, sino una confesión privada.

Cuando hace tiempo que no veo a alguien querido y me reencuentro, siempre me intereso -más que por las razones que todos conocemos y/o nos escudamos en ellas, como el trabajo, la falta de tiempo o similares autoengaños- por lo que ese tiempo de separación o silencio ha significado para ambos. ¿Qué hemos aprendido mientras estábamos ausentes? Sinceramente, es lo que me interesa de las personas que aprecio. Creo que la distancia y el silencio son, en determinados momentos, en sí mismos, necesarios, creativos y formativos... y una indudable manera de "decir en silencio" algo importante! ¿Qué ha cambiado en la vida de alguien que está temporalmente ausente? Seguramente muchas cosas, unas buenas y otras aparentemene malas, según se suele contestar; pero solo la perspectiva del tiempo puede clasificar a unas u otras como tales, porque no hay cosas malas o buenas en nuestra vida, sino necesarias, cambios convenientes que, a cada paso, solo pueden alejarnos temporalmente o acercarnos definitivamente a nuestro ser auténtico! En todo caso, incluso las "malas vivencias" -es decir, las que nos alejan temporalmente de nosotros mismos- son para que, llegado el día, sepamos reemprender más firmemente el camino hacia nosotros mismos. Y eso, haya pasado lo que haya pasado mientras dure la ausencia, es, sin duda, siempre bueno y necesario! ¿No es una buena manera de interesarse realmente por el otro, por el reencontrado?

Durante estas ausencias y estos silencios, puede removerse nuestra alma y dar pie a la nostalgia, es verdad. Pero, en estos casos, la nostalgia es un error, teniendo en cuenta que si lo que realmente nos une a una persona es el corazón, a él seguimos unidos, esté o no físicamente cerca nuestro! Estas ausencias deben ser respetables y respetadas, sin más. Son un paso más en el camino del crecimiento. Precisamente -aunque me costó admitirlo en un principio- estas ausencias o silencios, voluntarios o involuntarios, me enseñaron una gran lección de la vida: que mi silencio, mi presencia o ausencia y mi actitud hablaban, muchas veces, mucho mejor de mi mismo que mis palabras vacías! Viniendo de un comunicador nato -léase, charlatán- como yo, esa es toda una lección magistral y un reto personal en sí mismo. Eso he aprendido en este tiempo valioso de espera! También he aprendido a valorar que la vida siempre te regala lo que mereces, pero en el momento justo, el adecuado, ni más ni menos!... que seguramente tiene poco que ver con el momento conveniente, programado y/o esperado. Cualquier instante dura el tiempo necesario! Evidentemente esta lección importante entra en conflicto en personas como yo, desde siempre un poco hiperactivas y que creemos -erróneamente- que las cosas son porque nos obstinamos en ellas y las provocamos nosotros en nuestra vida! Vaya vanidad! Es verdad que hay que poner toda nuestra energía para lograr lo que anhelamos, pero también es verdad -visto lo visto- que el resultado de nuestra determinación llega "cómo" y "cuándo" llega, es decir, cuando la vida cree que es el mejor momento! Y esa impaciencia, demasiadas veces, es la causa principal de nuestra infelicidad!

Además de estas lecciones magistrales de la vida, durante este precioso tiempo que he vivido en silencio, algunas circunstancias en mi vida cotidiana han ido cambiando, día a día, así como permaneciendo en ella -fijándose- lo que era esencial y realmente importante para mí y para siempre. Así, ciertas ausencias -a veces dolorosas- de personas hasta ahora próximas se han convertido en la oportunidad inigualable de descubrir a otras nuevas personas -hasta ahora anónimas y no necesariamente lejanas- lo que confirma que la vida siempre nos brinda oportunidades para agradecernos la valentía de crecer cada día y de no tener miedo a nuevos y mágicos encuentros; otras tantas personas -por "decantación"- simplemente desaparecen paulatinamente porque, muchas veces, ya no compartíámos demasiado en nuestra vida o ya no tenía sentido su presencia en ella; pero otras singulares personas, no obstante, aunque ausentes o en silencio, permanecen más firmemente que nunca en nuestro corazón, mientras esperamos (y el amor es confianza, recordémoslo) que sebrán andar su propio camino hacia ellas mismas y, por ende, hacia nosotros, propiciando el reencuentro en el momento oportuno. Es un ejemplo más de cómo la vida -en constante cambio- se adapta continuamente a lo que creemos merecer -y nos atrevemos a vivir-, sin entrar a juzgar si es bueno o malo, justo o injusto, en cada momento!

Y quizás el último aprendizaje durante esta ausencia es, de mano de mi querida hijita de 9 años, saber vivir el "hoy y ahora", con todo lo que ello conlleva, en un mundo en que nos obstinamos -erróneamente- en analizar el pasado y en intentar programar el futuro para sentirnos seguros y confortables! Los niños solo viven el "hoy"... y lo viven tan intensamente como pueden y en cuanto llega. Y eso les otorga una innegable capacidad de concentrarse en lo que viven y sienten en el "ahora", sin juzgarlo de antemano ni arrepentirse luego de haberlo vivido! ¿Cuántas veces necesitaríamos nosotros los mayores de esa actitud -aparentemente infantil- para vivir cada momento tal y como llega y conseguir disfrutarlo, siendo esos breves instantes únicos una oportunidad singular para sentirnos felices? Porque a nosotros, los presuntos adultos experimentados, parece que se nos ha enseñado a juzgar, anticiparnos, esquivar o a diseccionar nuestro "presente" en función de lo vivido o de lo soñado para nuestro futuro, lo que nos impide ver y vivir intensamente nuestro presente. ¿Vives o juzgas? ¿Vives el hoy por lo que es... o bien lo vives en función de tu pasado irremediable o de tu futuro improbable? ¿Tu "hoy" te sirve a ti o a los demás, sirve para encontrarte o para perderte aún más?

Bueno y hasta aqui las lecciones que, desde mi ausencia y mi silencio, estoy aprendiendo cada día de mi "nueva" vida! Lamento no poder decirte cuándo volveré a escribir diariamente en el Blog. Antes deberé decidir si es el silencio o mis palabras vacías las que -más y mejor- hablan de mí y de cómo creo y siento hoy lo que debe ser la vida!
Aunque, como ya te he comentado antes, solo me preocupa el "qué", no el "cómo" ni el "cuándo"... que la vida ya dirá!

Solo me queda agradecer a los que, de una u otra manera, me habéis manifestado vuestra adhesión a mi silencio, entendiéndolo o bien pidiéndome que reinicie ya mis escritos. Incluso agradezco a los que, aún echándome de menos, ni siquiera leen este Blog y les basta mi silencio, mi presencia -o mi ausencia- y mi acitud para amarme y, haciéndolo, redescubrirse y amarse más a ellos mismos!

¿Hasta pronto?

¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com/

viernes, 17 de julio de 2009

¿QUIÉN ES EL PROTAGONISTA DE TU VIDA? (y II)



Ayer te comentaba una película que impactó en mi vida, "Algo para recordar". Aquí quiero seguir comentándote mi segunda gran película, esa que responde a mi interior y que conmueve mis sentimientos más profundos. Se trata de "El próximo año a la misma hora", con Alan AlDa y Ellen Burstyn ("Same Time, Next Year", dirigida por Robert Mulligan en el año 1978,Universal Pictures). Desde que la ví por primera vez -hace ya bastantes años- disfruto cuando la miro y siempre logra conmoverme.

Una breve explicación del argumento. Un hombre y una mujer jóvenes se conocen por casualidad en un romántico hotel durante una cena. Aunque ambos están casados, aparecen juntos en la cama al día siguiente preguntándose qué les pudo pasar. A pesar de todo, quedan para el año siguiente en el mismo sitio para el mismo fin de semana y cada año. Y así, año a año, se encuentran y comparten durante un par de días sus respectivas experiencias de la vida, llegando a establecerse un amor especial y sólido, pero amor al fin y al cabo.

Como he comentado antes, siempre me ha gustado esta divertida comedia melodramática. En su momento porque -sin yo saberlo explicar ni haberlo experimentado aún- respondía a ese precioso sentimiento del amor eterno, que perdura en el tiempo, que crece y nos hace crecer a ambos y que queda a salvo de la convivencia y del peligro de la rutina de una relación de pareja. Cada vez que la veía, entendía en ella un sentimiento profundo -pero cierto- que yo albergaba en mi alma. La eternidad del amor y la presencia de personas en nuestro corazón, aunque estén temporal o definitivamente ausentes en nuestra vida.

Quizás porque mi vida está plagada de experiencias ingratas, despedidas silenciosas o huídas súbitas, este sentimiento de la presencia ha sido importante siempre en mi corazón. Con o sin justificación, algunas personas queridas en mi vida decidieron unilateral y repentinamente abandonarla, sin previo aviso, supongo casi siempre por miedo a sentir o a vivir la vida tal y como venía. Eso, supongo, me hizo sentír algo culpable y, evidentemente, era causa de mi sufrimiento. Aunque acabo de darme cuenta hace relativamente poco, quizás tuvo que fallecer en accidente de coche mi mejor amiga de juventud hace ya muchos años para darme cuenta que el dolor ante la ausencia era natural, insufrible y, en ese caso, ajeno a mí; en esa primera experiencia cercana a la muerte, comprobé con sorpresa que ese sentimiento de exclusión o de ausencia, no era tal; de hecho, desde su muerte -allá por el año 1979- hasta hoy nunca he sentido su ausencia, aunque sí tal vez la he encontrado a faltar en algunos momentos puntuales de mi vida o ante circunstancias que me recordaron momentáneamente a ella. Pero hoy puedo afirmar taxativamante que esa amiga inseparable que murió a los 18 años de edad estuvo, está y estará siempre presente en mi vida, simplemente porque está más allá de ella, en mi corazón, ubicado en el Alma y, popr tanto, ajeno al Tiempo y el Espacio.

Y ese film habla de ello, aunque solo describa cada encuentro. Habla de esa presencia y ausencia cíclica de dos personas -un hombre y una mujer- que se quieren más alla de la presencia contínua y que comparten -de alguna manera- su propia vida, año a año, por encima de las circunstancias y a distancia. Es curioso ver en la película como ambos protagonistas se encuentran una vez al año y escasos momentos después del encuentro están tan unidos como siempre, como si se hubieran visto el día anterior. ¿Cuántas veces hemos vivido esos encuentros súbitos y mágicos, con personas queridas, después de un largo periodo de separación, pero que ambos nos sentimos como si hubiéramos estado juntos cada día? ¿Cuántas veces, en cambio, compartimos nuestra vida con personas que, día a día, se nos hacen más extrañas, ajenas y haciéndonos sentir a ambos igualmente lejanos y ausentes? ¿Cuántas veces hemos compartido momentos estelares, rincones mágicos conmigomismo, con alguien físicamente ausente de nuestra vida?

Y ahora que estoy algo más cerca del alma, soy capaz de entender estos sentimientos reales y, aparentemente, inexplicables desde la limitada razón humana. Es, simplemente, amor, pero del bueno... o sea poco que ver con el que gastamos coloquialmente en presuntas relaciones sentimentales y novelescos romances. Tanto es así, que hoy, acostumbrado como estoy a vivir cada día más desde mi alma -aún despertándose-, tengo la facultad de reconocer solo ese amor especial, verdadero y probablemente eterno en mis relaciones, que corresponde a esa idea del amor que todos tenemos, pero que muy pocos tienen el valor de luchar por él y convertirlo en su nueva y merecida vida! Haciéndolo asi, uno obedece al alma y adquiere la esperanza de tropezar con ese amor verdadero cada día y vivir la felicidad consiguiente, que no es más que compartir ese amor de manera singular, recíproca y valiente. Claro que eso hace que uno ya no puede conformarse con menos, ni con romances efímeros ni ensayos generales para aprender a vivir, en los que la víctima siempre es uno mismo y el otro... evidentemente, ambos corazones que se dañan mutuamente sin saberlo! ¡Si se puede hallar y vivir un amor verdadero, por qué conformarse con un amor de segunda clase y que no llega al alma, por tanto depende demasiado del tiempo y del espacio? Y ese amor verdadero, todo en él tiene magia, es singular e irrepetible día a día y se perpetua por siempre en el tiempo!

Personalmente nunca he creído en la utópica media naranja! Aunque ahora sí creo en las almas gemelas, aunque su conexión no siempre implique una relación convencional ni romántica; más que una relación, es un "relacionarse" con un alma a la que estamos inexorablemente unidos por y para siempre! Es un sentimiento nuevo e intenso para mí, pero maravilloso, pues vivo la presencia de esa alma gemela desde mi propia alma, cada momento de mi vida cotidiana. Es maravilloso sentirse uno con alguien que no está necesariamente y en todo momento contigo. Es un amor nacido del alma y, por ello, puro, incondicional, sin estar necesariamente condicionado a un tiempo y un espacio determinados, aunque vive siempre en la esperanza de llegar a ser humano y expresarse por la piel! Y ese es el amor que no se ve en la película comentada, pues se supone que se da, precisamente, cuando no están juntos durante un largo año -entre encuentro y encuentro- pero que, a la vez, favorece el instantáneo y mágico reencuentro año tras año, haciendo crecer un mútuo, puro y sólido sentimiento entre ambos... lejos de la convivencia, los entresijos de la vida cotidiana y de la peligrosa rutina! Aunque es verdad que uno siempre piensa que, a partir de un amor del alma como éste, incluso es fácil hacerlo crecer en el día a día, siempre y cuando el alma nos acompañe e ilumine cada simple acto de nuestra vida!


¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

jueves, 19 de febrero de 2009

CON K DE KORAZÓN HERIDO



Precioso y melancólico verso capturado en la red, escrito por una linda y joven mexicana que, presumiblemente, llora la ausencia de su amado ausente. Me asombra ver cómo se expresa el joven de hoy y cuan sentido es el amor a cualquier edad, se manifieste como se manifieste... y qué lejos estamos del alma, hasta que descubrimos que sólo ésta puede dar verdadero sentido al amor... y al desamor. Porque sin ella, esa joven vive su vida con una paradógica nostalgia y deseperanza... a pesar de tener toda la vida por delante! Algo se está fraguando y algo tenemos que ver sus sufridos padres, para que los jovenes de hoy sientan la vida como una guerra perdida de antemano... y apenas empezando a vivirla! Son esos mismos jovenes -únicos representantes del futuro e intolerantes al fracaso- quienes hoy sienten más miedo a la vida que a su propia muerte! Más allá de los piercings, de sus modales poco convencionales y, a veces, provocativos, de su lenguaje propio y críptico, hay grandes corazones sensibles...


Disfrútalo y conmuévete...

"Anoche stuve konversando kon my cigarrillo me senti kansada, Knsada aburrida yTan vacia ke a veces hasta pienso, ke ny sikiera existo... Lo encendy muy lentamente le dy una fumada y al mirar el humo ke en el spacio se volatizaba rekorde tantas kosas ke krei olvidadas se las konte todas mientras ke Le fumaba le converse de ty Y d mys AÑORANZAS le konte dTus besos y dmys SPERANZAS y le konte dTu olvido, Dmys Lagrimas tantas d akello ke vivimos y ke hoy se ha vuelto nada. Le dije ke es posible ke a MY NADIE ME KIERA x ke he intentado vivir a my manera x ke me he negado a pagar tributo d bajeza y pekado ke hoy nos exige el mUNDO... Ke a lomejor stoy akabada o ke La vida me ha VENCIDO, ke he sufrido y he Llorado ke he luchado y he reido y ke es lo ke he ganado x ser asy de komprensiva solo vivir desesperada... en un mundo tan vacio... anoche stuve konversando kon my cigarrillo y al terminarlo, pensando me kede entre suspiros ke en ste verso triste, ke es en el MUNDO EN KE VIVO."

¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

martes, 6 de enero de 2009

¿REYES MAGOS?... NO SIN MI HIJ@!



Días como hoy, en que celebramos la venida de los Reyes Magos, nos damos cuenta de que estas fiestas y celebraciones están hechas para los niños... O, lo que es lo mismo, sin niños no resultan igual de mágicas! Pero un día como hoy, en el que a mi hija "le toca" estar con su madre, uno siente una cierta tristeza al no ver su mirada ilusionada al abrir sus esperados regalos, uno echa de menos sus sonrisas y sus exclamaciones al ir desenvolviendo paquete a paquete sus nuevos juguetes!

Esa es una experiencia ingrata, pero cómún para muchas personas que, voluntaria o involuntariamente, no estarán hoy con sus añorados hijos. Unos, los llamados inmigrantes, porque los tienen tal vez a miles de kilómetros de distancia, aunque los sientan cercanos; otros, porque en un buen día decidieron luchar por su respeto y amor y rompieron ataduras con alguien que les impedía ser y sentir como eran; otros porque no pudieron o no quisieron tener hijos; otros más porque, sin tener opción, fueron simplemente abandonados a su suerte cuando su pareja salió de su vida sin previo aviso... Qué más dan las razones de unos y otros para un día como hoy sentirse demasiado lejos de sus seres queridos!

En una mañana como esta, la de Reyes, los niños han dormido inquietos, revolucionados y espectantes ante la llegada de sus regalos. Mi hija de 8 años anoche afirmaba muy seria que no dormiría esta pasada noche para descubrir, al fín, si los reyes magos eran sus padres! Seguramente un día como hoy todos los niños han despertado impacientemente a sus papás y les han pedido permiso para ir a ver si los Reyes habían traido sus merecidos regalos. Sus papás, tal vez un tanto ajenos a tanta alegría, habrán hecho el esfuerzo de levantarse de la cama antes, con tal de compartir con sus niños ese especial momento de la Navidad; entrar en una habitación y verla llena -o no tanto, aunque a los niños siempre les parecerá repleta- de paquetes cariñosamente envueltos con llamativos papeles de colores, es siempre algo mágico; como mágica es la cara de felicidad al ir desenvolviendo paquete a paquete sus regalos, mirándolos con sorpresa y enseñándolos a sus papás y demas hermanos; seguramente ese momento quedará subitamente aplazado porque deberán marcharse a buscar otros regalos a casa de algún otro familiar, ya sean abuelos o tíos; ese día recorrerán familiarmente calles y calles llevando consigo esos regalos empaquetados y que tanto habían esperado, sean o no lo que habían escrito en su propia carta a los Reyes Magos!

Pero hoy mi pensamiento es para los miles de padres y madres que, por una razón u otra, no vivirán ese especial momento junto a sus hijos. A esos papás que sentirán lejana la felicidad vista en la mirada ilusionada de un niño! A esas personas que contemplarán absortos y un tanto nostálgicos este día de unos Reyes Magos que no pasaron y compartieron sus regalos en su hogar vacío de alegría infantil!

A todos ellos recordarles, no obstante, que la felicidad de un niño la llevamos todos y cada uno de nosotros dentro de nuestro corazón... simplemente hay que saberla y quererla descubrir, dándonos cuenta de que solo son nuestros sentidos lo que encuentran a faltar la sonrisa de un niño... pero que en nuestro corazón las personas físicamente ausentes comparten con nosotros y cada día esa felicidad que seamos capaces de compartir aún estando lejos! Y ese es el mejor regalo que uno puede hacerse en un día como hoy, el de la anual venida de los Reyes Magos!

¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

 

Tell me when this blog is updated

what is this?