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lunes, 3 de enero de 2011

VISIÓN EN LA VIDA



Quizás la mejor manera de empezar un nuevo año sea empezando una nueva vida, como se suele afirmar! Pero empezar una nueva vida no quiere decir necesariamente dejar de vivir lo que ya vives, sino vivirlo de una nueva manera! Quizás bastará que le des a tu vida un sentido! Tal vez no sabrás cómo ni cuándo llegarás, pero si hacia dónde vas! Normalmente la gente se empecina y, a la vez, se bloquea pensando el cómo llegará...! Y muy probablemente nadie pueda adivinar ese cómo lo hará. Es la vida la que dirá la manera...

Empezar un nuevo año invita a pensar qué esperamos de él. Seguramente ya lo has hecho otras muchas veces más, pero es muy posible que todo esté aún por hacer. Hay que saber el destino, no hace falta saber el camino, que se irá descifrando en cada uno de tus pasos. Y un nuevo año es el momento ideal para definir qué quieres tú de tu vida... y no simplemente ser y hacer lo que la vida te sugiere o te ordena.

Particularmente, cada nuevo año, insisto más en que sea capaz de vivir cada momento como algo siempre nuevo y mágico, que en solicitar algo concreto y esperado! Esa capacidad de sorpresa, como yo le llamo, me la enseñó mi preciosa hija de 10 años que vive con intensidad todo lo que llega, sin apego y sin espectativas! Esa, creo, que es la receta secreta -o no tanto- de la eterna juventud! Y, por si te sirve de algo, te diré que tiene poco que ver con la edad de uno... pues esa es una afición que siempre compartí con mi abuela materna, hasta que falleció a los 90 y pico años! Reconozco que antes, dada mi ajetreada vida, veía y afrontaba los nuevos acontecimientos como si fueran agua pasada o algo que se repetía una y otra vez en mi vida! Cada nueva persona, momento o lugar me recordaba algo de mi pasado y lo vivía con una cierta pesadumbre, como si no fuera posible sorprenderme ya por nada ni nadie realmente nuevo! Ni que decir tiene que eso me privó de disfrutar de nuevos encuentros, momentos o lugares que pasaron de largo por mi vida!

Esa nueva manera de afrontar la vida y cada uno de sus instantes nuevos me brindó la in igualable ocasión de aprender, de crecer, de disfrutar nuevas cosas en mi vida y, sobre todo, de estar abierto a todo lo que venía. Supongo que aprendí a esperar lo nuevo sin miedo y a tener esa curiosa sensación de tener aún muchas cosas nuevas y apasionantes que hacer aún en mi vida! Es, por decirlo de alguna manera, como si hubiera vuelto a nacer e iniciar mi vida con una ilusión renovada, cada día! Ni que decir tiene que conozco pocas personas con esa manera de ver y de vivir la vida, supongo que esto me ha traído una cierta incomprensión a mi alrededor, pero, por otro lado, me ha permitido conectar con personas de espíritu siempre joven!

No hace demasiados años esa vida repetitiva y monótona me había llevado a aburrir la vida, a no encontrar aliciente alguno para seguir viviendo! ¿Repetir mi vida, día a día? Qué horror! Bastante había yo vivido hasta entonces! Sinceramente, si alguien me hubiera dado una simple y efectiva pastilla que me permitiera dormir y no volver a despertar, me la hubiera tomado con gusto! Pero, afortunadamente, no llegó a suceder y sí, en cambio, desperté a una nueva vida en la que yo dejaba de ser víctima y pasaba a ser protagonista de ella! A partir de ese mismo momento todo cambió y hoy puedo afirmar con contundencia que lo que hoy más me ata a mi vida es lo vivido desde ese momento, ya sean nuevas personas, momentos o lugares! Lo anterior quedó depurado en mi memoria y logré quedarme con el aprendizaje que me aportó! Fui consciente de que todo lo que soy ahora se lo debo, pero no permití que condicionara más mi presente, ni mi futuro por venir!

Esa es mi reflexión ante un nuevo año que llega, como tantos otros! Pero, como no podía ser de otra manera, viene con ilusión! En él tendré oportunidades nuevas para acumular nuevos retos, nuevas personas que me enriquecerán y con las que compartiré todo lo que soy, compartiendo nuevos momentos que llegarán y/o crearemos juntos! En este nuevo año también habrá nuevos escenarios, nuevos capítulos de mi vida inacabada siempre, aunque siempre también a punto de que se acabe! Cada encuentro mágico será una página en blanco por escribir, cada sueño un capítulo para compartir y cada nuevo día el tiempo necesario para intentar encontrar ese momento de felicidad que la vida me guarda en algún rincón!

Te deseo un fantástico año, el que mereces... aunque no siempre lo recuerdes o lo veas así!

Miguel Benavent de B.

Aquí te traigo un texto que habla de la visión en la vida, es decir, de la manera de decidir hacia dónde vas! Léelo y extrae tus propias conclusiones..
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VISIÓN

"Toma la determinación de que el asunto puede y debe de hacerse, y luego encontraremos la manera". ABRAHAM LINCOLN

Todo está creado dos veces. Todo. Visión es la primera creación. Para una casa es el plano. Para una vida es una misión. Para un día es una meta y un plan. Para un padre es una creencia en el potencial invisible de un hijo. Para todo, la creación mental siempre antecede a la creación física, o segunda creación.

La visión no sólo nos ayuda a descubrir oportunidades actuales donde otros quizás no las vean, también nos señala hacia el futuro y nos inspira a preguntar: “¿Dónde quiero estar dentro de cinco años? ¿Dentro de diez años?” Contestar estas preguntas lleva tiempo, y hasta se debe soñar un poco. Piensa en los logros y planes que quieres alcanzar en los próximos cinco años, y cuál sería la mejor manera de lograrlos.

REFLEXIONES sobre la Visión

• ¿Qué sueños tienes? ¿Dónde te ves dentro de cinco años? ¿Sacas tiempo de tu atareado programa para soñar un poco?
• ¿Están puestas tus expectativas lo suficientemente alto? ¿Demasiado alto?
• Don Schoendorfer tuvo una visión de largo plazo que dividió en importantes metas a corto plazo. Primero entregar gratuitamente cien sillas de ruedas, luego cien mil sillas, después veinte millones. ¿Divides tus metas en hitos significativos, en puntos de celebración?
• ¿Qué has hecho recientemente para expandir tu sentido de visión, para ver la vida con todas sus maravillas desde diferentes ángulos?

“Grandeza para cada día”, de Stephen Covey

miércoles, 1 de diciembre de 2010

LA CRISIS... Y SUS EFECTOS "COLATERALES"!



Anoche conversaba sobre los efectos de esta crisis que nos afecta. Ya sé que no es un tema original actualmente, ni tan siquiera algo agradable para hablar con una buena amiga, pero, de vez en cuando, conviene comentar la cruda realidad para saber lo que nos rodea... y aún así ser capaz de seguir soñando! Siempre he pensado que, dada mi actual situación personal, una crisis no me podría afectar, demasiado. Mis circunstancias personales, seguramente, no son mucho mejor ni mucho peor de como siempre han sido. Así, durante demasiados años fui un navegante que siempre supo capear cualquier temporal que me llegara a mi vida... y hubieron muchos, sí señor! Hoy, sin embargo, creo que mi propia firmeza y, a la vez, tolerancia frente a los acontecimientos mundanos me permiten ver la realidad de otra manera, con una cierta perspectiva! Las cosas probablemente no han cambiado tanto, ni seguramente han mejorado en mi vida ordinaria, pero he aprendido a verlas de otra manera y a valorar lo esencial en la vida!

Es evidente que, a quien más y quien menos, le afecta una crisis como esta, de dimensión, profundidad y duración aún desconocidas. Más que nada porque, si algo teme el ser humano es, precisamente, la incertidumbre. Si a esto añadimos la falta de valores que la mayoría de gente tiene hoy en su vida, el caos personal e intrasferible está servido! Demasiados años sustentados en una falsa y solo externa confortabilidad y aparente seguridad material, habían de dejar secuelas... y el engaño no podía durar siempre! Así, la falsa sonrisa complaciente que muchos ponían al salir de casa, las frívolas conversaciones de café con los amigos y la obsesión desmesurada por adquirir cosas únicamente materiales -aunque muchas veces inútiles y/o ostentosas, no han hecho más que vaciar de esencia y de contenido nuestra vida! Y, como siempre, en esta vida todo tiene su precio!

Pero no quería aquí hablar de los efectos obvios de una crisis económica como esta que estamos padeciendo, sino de esa otra crisis mucho más sutil y tóxica que nos envuelve a todos los seres humanos, ahora más que nunca. Los efectos "colaterales" de ésta, es decir, cómo nos afecta a nuestro comportamiento y a nuestras decisiones personales! Debo admitir que, en un principio, me preocupé por mi percepción, por aquello de que "lo que percibimos del mundo no es más que el fiel reflejo de lo que sucede en el interior de cada uno de nosotros". Y ahora pienso en voz alta que, aún afectándome como a todos la crisis económica, miro con perplejidad el comportamiento y la actitud de muchas de las personas de mi entorno. El miedo se ha apoderado del mundo, sin duda! Y es, precisamente, ese miedo el que hace que las personas -al menos una gran mayoría- se comporten con agresividad, irascibilidad, cuando no, sin el menor escrúpulo de conciencia en sus actos ordinarios. El "todo vale" se ha apoderado de la sociedad y, lo que es peor, de cada uno de sus integrantes, como si una situación compleja y duradera como la actual justificara todo y a todos!

No voy a insistir en los efectos que ese comportamiento in extremis trae consigo: violencia, agresividad gratuita, intolerancia, insolidaridad, conflictos de todo tipo... tanto a nivel mundo, como sociedad, como persona! Solo hay que ver un noticiario (a pesar de su crónico enfoque "periodístico" basado en las desgracias y las malas noticias) para darnos cuenta de todo ello! Pero, más allá de lo público y notorio -aunque, lamentablemente, no sea noticia- hay personas como tú y como yo que consiguen hacer de este momento complicado una oportunidad para seguir siendo personas e, incluso, crecer como tales! Como siempre digo, cuando todo va bien, es fácil ser espléndidos y agradecidos con los demás... y con la vida! Cuando no hay problemas, todo son bendiciones, diversiones y alagos! Pero, la verdad es que el heroísmo está en ser agradecidos y felices cuando las cosas no salen tal y como planeábamos, cuando todo parece desmoronarse!

Esa heroicidad no es más que ser siempre uno mismo, a pesar de las trabas que pone la vida! No dejarse llevar por las reacciones individuales y/o colectivas, espontáneas, primitivas y seguramente mal aprendidas, con las que llegamos a ser infieles a nuestros ideales y desleales a nuestros valores humanos, además de almacenar reproches contra los demás... y contra la vida! Pero actuar siempre como uno es exije valor, constancia y fortaleza! Seguramente esa actitud personal y valiente no será comprendida, ni tan siquiera aplaudida... más bien al contrario, será criticada o, en el mejor de los casos, ignorada! Pero he aprendido que el premio no es más que el amor propio y la libertad personal, algo escaso en estos tiempos que corren, pero que te hacen verdaderamente independiente de los demás y de los condicionantes solo externos que, a diario, nos regala este mundo loco! Es entonces cuando te das cuenta de que, efectivamente, la vida es todo aquello que quieres ver, que ser capaces de soñar es un privilegio de unos pocos afortunados y que levantarse cada nuevo día con una nueva ilusión, no es más que una prueba fehaciente e innegable de amor hacia uno mismo, hacia los demás y hacia la propia vida! Personalmente, si tengo que escojer qué quiero en mi vida -hoy y para siempre- prefiero amor, que no miedo!

Nota del autor: Por cierto, si algún día ves a alguien con una chaqueta azul que pone en la espalda "All I need is Love" (como ves en la foto), no dudes en saludarme!

Miguel Benavent de B.

martes, 25 de mayo de 2010

DESCUBRIR ALGO NUEVO CADA VEZ QUE LO VES!



Ser capaces de vivir cada nuevo día, como si todo en él fuera nuevo! Ese, sin duda, sería un síntoma de juventud eterna! Y es que, con los años, uno va viviendo -y sintiendo- el pesado lastre de la rutina, repitiendo una y otra vez cada situación ordinaria. A cierta edad, uno -lamentablemente- cree haber vivido casi todo... y espera encontrarse pocas sorpresas en la vida! Cada persona, momento y lugar lo sentimos similar a algún otro guardado en nuestra memoria! La vida se repite día a día y parece condenarnos al ostracismo y a la falta de ilusión...

Dicen que la rutina es el peor enemigo del amor y de la pareja. Es verdad! Sin entrar ahora en la dificultad que entraña mantener viva la llama del amor entre dos personas en el día a día, efectivamente el amor a la vida muere en la rutina. El amor nos invita a vivir cada circunstancia como si fuera nueva! Y es que, realmente, cada persona, momento y lugar en nuestra vida tiene algo de singular, mágico e irrepetible, siempre. Porque cada uno de ellos va ligado a unas sensaciones y sentimientos que cambian cada vez, si sabemos y queremos vivirlos así! Incluso visitando la ciudad en que uno vive, se pueden descubrir rincones y vivir momentos diferentes y apasionantes, según con quién y cómo lo hagamos! En la vida el cambio es constante, aunque nos neguemos a aceptarlo y, a veces, nos dé miedo! Así, si uno está bien atento, siempre encontrará circunstancias diferentes frente a un mismo lugar, una situación aparentemente vivida o ante cada persona con que se relaciona...

Esa capacidad de vivir cada situación como nueva es lo que nos mantiene vivos, despiertos y jóvenes! Nada se repite, nada es idéntico a lo ya vivido... todo fluye y cambia minuto a minuto dándonos la oportunidad de vivirlo como algo especial, sorprendente y siempre nuevo! Así es como, por obvias razones, un niño de corta edad vive la vida... estando atento a todo lo nuevo que aparece, pues no tiene un referente anterior y vivido. Eso le ata irreversiblemente al "hoy" y, por tanto, lo vive apasionadamente y con ilusión! Sé que es dificil sentirlo así a una cierta edad, cuando los años acumulados y llenos de experiencias nos invitan a saber de todo, a sentir que repetimos las mismas circunstancias... e incluso a sentirnos sabios por todo ello! Incluso creemos poder prevenir o preveer los acontecimientos en nuestra vida... qué signo de vanidad y de ignorancia! Porque la verdad es que, por muchos años que uno tenga y muchas experiencias que haya vivido, la vida nos sorprende continuamente con nuevos eventos inesperados o, simplemente, nos ofrece la oportunidad de vivirlos de "otra" forma! Aunque eso parezca cuestionar nuestro "savoir faire" y nuestra teórica sabiduría vital, merece la pena deslizarse por los acontecimientos con esa actitud, estando bien atentos a cada instante y, sobre todo, viviéndolos con renovada ilusión y capacidad de sorpresa!

Se habla de recuperar el niño que habita en nuestro interior! Más alla de versiones místicas o de teorías psicológicas al uso, recuperar al niño interior significa recuperar la ilusión por vivir cada momento como si fuera nuevo y esperar encontrar en él una buena razón para sorprendernos, para conocernos más o para poder disfrutar del privilegio de estar vivos... y bien vivos!

Te traigo aquí una interesante entrevista a alguien que habla del tiempo, como una ilusión de la mente que en realidad es. Sin duda, el tiempo es algo que condiciona nuestra vida... y es lo que nos hace creer que todo en ella se repite incansable y cíclicamente! Eso, quizás, nos brinda esa cierta y erróenea sensación de seguridad... pero también nos priva de vivir con sorpresa todo eso que llega a nuestra vida y que merece toda nuestra atención y amor! Extrae tus propias conclusiones...


Étienne Klein, 51 años, físico teórico; ensayista sobre el tiempo "El tiempo es una prisión que avanza". La Contra de La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 31/12/2009

Me pidieron que escribiera un libro para niños sobre el tiempo y recurrí a mis hijos. Les dije que nos situamos en el universo dentro de unas coordenadas de espacio-tiempo...

¿Le entendieron?

Les dije que el tiempo se nos manifestaba a los humanos básicamente como negación: en negativo.

¿Por qué?

Estamos en este instante queramos o no: no podemos cambiarlo.

Sólo en las películas.

Mi hijo de ocho años me respondió: "Entonces, papá, el tiempo es una prisión".

Ese niño tiene una contra.

El tiempo es una prisión, sí, pero una prisión con ruedas, un presidio que avanza inexorable. Y ahí llega la primera pregunta de la física y de cualquiera que piense...

¿. ..?

¿Qué hace que esa prisión se mueva? ¿Qué es lo que mueve el tiempo?

¿. ..?

La pregunta es si el tiempo lleva en sí mismo su propia renovación, su propio motor: si es capaz de renovar los instantes presentes por sí mismo y crear su devenir...

O...

... O si el motor del tiempo está fuera de él y es algo diferente de él.

Por ejemplo...

Una posibilidad sería que la expansión del universo generara la fluidez del tiempo.

¿Y si el tiempo estuviera en nosotros?

Kant pensaba que había un catalizador de tiempo en nuestra mente que nos hacía percibir la realidad de forma cronológica, pero la conciencia humana apareció hace un millón de años y, en cambio, hoy sabemos que hubo acontecimientos muy anteriores, como la aparición del Sol o la propia Tierra.

Luego el tiempo no es todo inventado.

No, pero Einstein también apunta que ese motor del tiempo somos nosotros: al ser observadores de cómo el universo sigue el espacio-tiempo, tenemos la impresión subjetiva de que el tiempo pasa.

No sé si lo pillo...

Es lo que le sucede al pasajero de un tren que ve desfilar el paisaje ante sus ojos, pero en realidad no es el paisaje el que se mueve, sino el tren en el que va ese pasajero. Y aquí queda la pregunta: ¿el tiempo es producto de la conciencia humana o una dimensión ajena, pero percibida por nosotros?

¿Usted qué cree?

Yo no creo que el tiempo sea tan sólo un producto integral de la percepción humana; existe en sí, pero nosotros lo percibimos de una manera específicamente humana.

¿En otras palabras...?

Existen instantes, pero no sucesivos. La sucesión - como ya explicó Descartes-la ponemos nosotros. Es nuestra conciencia la que coloca un instante antes o después del otro y después los integra como sucesivos.

...

Para la física, sólo es instante el que ha sido, será o es presente...

Para nosotros también, ¿no?

No, porque para nosotros el instante presente siempre es el más importante, mientras que para la física este instante es exactamente igual que todos los demás: presente, pasado y futuro son sólo ilusiones humanas.

¡Ah!

Así se lo reveló Einstein a Carnap dejándolo sumido en una perplejidad cósmica.

¿Por qué vivimos más el presente?

Es pregunta para la neurociencia, no para la física, pero le diré con certeza que la única cosa que disminuye con el paso de los años es el número de primeras veces.

No se lo puedo desmentir.

Y Michel Serres nos da una receta magnífica para no hacernos viejos...

Cuente, cuente.

Seguir manteniendo el mismo número de primeras veces aunque cumplas más años. Y eso lo puede conseguir de dos maneras.

A saber.

Haga lo que no haya hecho nunca antes o haga lo de siempre como si no lo hubiera hecho nunca: como si fuera la primera vez.

Me parece más fácil lo primero.

Acierta, porque lo es; pero la verdadera sabiduría reside en conseguir lo segundo.

Es lograr descubrir el Mediterráneo cada vez que lo ves.

La receta contra el envejecimiento mental es vivir continuamente la novedad.

¿Cómo?

Si eres capaz de vivir intensamente el instante, lo vives de nuevo siempre, porque ningún instante es igual a otro. Son nuestra pereza primero y nuestra soberbia después...

Siempre van de la manita.

... las que nos empujan a creerlo todo ya vivido y caer en la falacia de que ya sabemos de todo; que lo hemos vivido todo; que nadie nos puede enseñar nada...

Error que cometemos por quedar bien.

Enorme, porque nos impide disfrutar como niños de lo insólito de estar aquí y ahora.

¿Y en física qué le ha pedido a Papá Noel?

Que el nuevo acelerador de partículas logre los resultados que aclararán empíricamente si existen otras dimensiones además de la del espacio-tiempo.

Si lo pide con ilusión, lo tendrá.

Ya tuve mi mejor regalo cuando el médico que me pronosticó un cáncer mortal se equivocó. Pasé meses obsesionado con el paso del tiempo, pero gracias a su error hoy saboreo cada segundo.



viernes, 12 de junio de 2009

EL PRIMER PASO PARA CAMBIAR LA REALIDAD ES ACEPTARLA



La realidad es una... o varias -cambiantes- a la vez, lo aceptemos o no. Podemos temporalmente evadirnos de ella, para eso hemos creado el ocio, la política, el fútbol, la droga del tipo que sea... o, simplemente, nuestra gran afición humana de engañarnos a nosotros mismos... y, como consecuencia, al otro. Pero, un día u otro, la realidad se hace patente en nuestra vida y reclama toda nuestra atención. Porque la vida nuestra no es más que ese tránsito necesario para aprender lo que cada uno debe aprender. El premio de este aprendizaje es, sin duda, la felicidad, o sea el propio camino hacia esa felicidad por irse descubriendo uno mismo cada día y observando -y sobre todo- sintiendo intensamente lo que percibimos y viviendo esos acontecimientos que la vida nos ofrece a cada nuevo instante. No hace falta meditar demasiado, ni llevar a cabo un proceso intelectual para lograrlo, ni tan siquiera aislarse del mundo y aspirar al encuentro místico con uno mismo... como muchos parecen sugerirnos desde terapias alternativas o pseudo-científicas ancestrales o libros de presunta autoayuda, escritos por iluminados. Se trata de sentir y ser capaces de identificar ese sentimiento ante cada situación, para luego buscar su sentido en nuestra vida y elegir si ese sentido está o no alineado con lo que queremos en ella. Si está alineado, ese camino vital provocará nuestra satisfacción y, por que no admitirlo, nuestra felicidad, aunque ésta sea la leve y efímera suma de momentos felices; si ese sentimiento no está alineado, nos costará esfuerzo intelectual o emocional llevarlo encima y nos darla sensación de llevar una pesada carga de desilusión... y ese otro sentimiento de supervivencia y de una cierta resignación frente a la vida, tan común en nuestro tiempo actual.

Aunque no lo parezca por mis largos escritos, cada día más dejo las palabras vacías para los presuntos intelectuales, los presumidos eruditos o los fabricantes de best-sellers de autoayuda. Los sabios, en cambio, saben ver la verdad en el silencio, en la contemplación y vivencia de la naturaleza interna y externa: Indagan en su corazón para sentirlo como propio y en el entorno natural que nos envuelve, como gran maestro de la realidad de la vida. Para vivir de verdad basta con estar atentos, sentir lo que se siente, encontrarle un verdadero sentido y, sobre todo, vivirlo intensamente, tal como viene. Reconozco que no creo demasiado en los maestros ajenos a uno mismo, como tampoco creo en el misticismo lucrativo o gratuito, o los que promueven filosofías y prácticas orientales arcaicas, o los que ofrecen su mágica conexión con el más allá, ya sea desde doctrinas religiosas o simplemente, echando las cartas del Tarot o leyendo los posos del café. No pongo en duda todas y cada una de esas recetas mágicas para reencontrarse con uno mismo o conocer el devenir de nuestra vida, sino todas esas personas víctimas que, desorientadas y con temor frente a la vida, buscan refugio fuera de ellos mismos, mitificando el medio y olvidando el loable fin de reencontrarse y, lo que es peor, cayendo en obsesiones, adicciones o entregando su alma al mejor postor, a cambio de la eterna y férrea sabiduría para vivir!

Aquí te traigo una interesante entrevista a un "coach literario", como se autodefine, que -por cierto y a pesar de lo dicho hasta aquí-, corroboro en casi su totalidad. Seguramente mi recelo ante este tipo de temas radica en lo fácil que es caer en dogmatismos, en reglas universales que desoyen la realidad singular, personal e irrepetible de cada uno de nosotros, ignorando el sabio maestro que cada uno tenemos en nuestro interior y el necesario aprendizaje a través de la vivencia personal. Palabras eruditas, libros presuntuosos, conferencias ilustradas... con un buen fin en sí mismo... pero con una dudosa metodología arreglatodo y, una vez más, una manera de ayudar a la gente a evadirse del protagonismo personal que cada uno tiene frente a su propia vida!

Disfrútala... Analiza sus acertadas y sensatas palabras, pero extrae tus propias conclusiones!

"No hay un espacio en la sociedad para expresar la tristeza, por eso la escondemos".
El coach literario Josep López Romero publica el libro 'La ilusión' con el que pretende trazar un recorrido vital hacia la aceptación y la superación personal. La Vanguardia, 11 de junio del 2009.

Vivimos un momento coyuntural y económico en el que la palabra ilusión se hace más necesaria que nunca. O al menos es lo que piensa el periodista y escritor Josep López Romero que cree que la gente que vive esta crisis a un nivel íntimo y personal tiene una oportunidad de oro para replantearse y escuchar sus deseos más primarios. El autor parte de la base que todos podemos perder la ilusión en algún momento de nuestra vida, y este estado aletargado durante mucho tiempo deriva en fuertes depresiones. Él mismo lo sabe de primera mano, estuve catorce años sin ilusionarse por nada. Diagnóstico: depresión. Durante este trayecto oscuro aprendió cosas tan sencillas como aceptar la tristeza o expresar y compartir el dolor. Primero aceptó, para luego superar una situación crítica que ahora le ha llevado a ejercer de coach literario en el libro La ilusión con el objetivo de señalar un camino y una salida a personas que ahora mismo viven una situación similar. Para López Romero "el hombre, más allá de lo que viva o de lo que le hagan, tendrá siempre capacidad para volver a soñar". Una idea que evoca con una cita de la directora de la Fundación Laudes Infantis, Jacqueline Moreno, y que también incluye en la parte final del libro. "Cuando lo has perdido todo, volver a tener ilusiones es muy complicado. El secreto es que descubrimos que aunque nos hayan hecho trizas y nuestra vida sea un rompecabezas, siempre podemos volver a soñar".

C.Baulies

-¿Qué le ha llevado a escribir sobre la ilusión?

-En general suelo escribir sobre cosas que me atraen mucho porque las necesito. Escribo más para aprender que no para explicar cosas que ya sé. En este caso, me llevó una situación personal de depresión que viví durante unos cuantos años. Sobre todo al ver cómo empezaba a salir de ella, ver como te cambia el paisaje cuando vuelves a sentir la ilusión por vivir. Quería transmitir que también se pude salir de esto y dar algunas claves sobre como lo he hecho yo o como pienso que se puede llegar a conseguir.

-¿Llegar a un estado de depresión implica siempre una pérdida de la ilusión, o no necesariamente?

-Sí, la antítesis de vivir ilusionado es vivir deprimido. Muchas de las depresiones a las que se llegan hoy en día se producen porque abandonamos las ilusiones que teníamos cuando éramos pequeños o jóvenes, y que nos movían y nos daban una energía que nos hacía sentir muy intensamente. Es algo que vamos sepultando y tapando por resignación o por mil y una circunstancias de la vida. Vamos poniendo tantas capas encima que al final esto nos desconecta de estos deseos primarios y de estas ilusiones elementales que nos hacían vivir. Aquí es cuando llega realmente la depresión, nos sentimos tristes y hundidos y no sabemos exactamente porqué.

-Porque nos olvidamos de nuestros deseos más primarios…

-Sí, o porque los intentamos sustituir por pequeños deseos o ilusiones que no lo son de verdad, simplemente son refugios, como tener un coche nuevo o comprarnos un teléfono móvil.

-Su libro empieza con una mujer, Esperanza, que se levanta con un fuerte vacío en su interior. ¿Es una situación cotidiana más comun de lo que a primera vista parece?

-Sí, y estoy convencido de que últimamente ha ido a más. De todas formas la situación que describe el libro no deja de ser una parábola. Normalmente, no nos levantamos un día y decimos, "vaya, que me pasa, he perdido algo dentro, me siento vacío". Pero si que es verdad que vamos notando síntomas de esto, a los que muchas veces no les hacemos caso porque no queremos enfrentarnos con nuestros vacíos. Preferimos esconderlos y distraernos con la televisión o con el fútbol. Pero estos vacíos son muy obstinados, y continúan allí, y continúan picando en forma de tristeza repentina, de agobio, de pocas ganas de hacer cosas. Todo esto va sumando hasta que un buen día nuestro cuerpo dice basta.

-¿Y qué pasa con nuestra mente cuando el cuerpo dice basta?

-Entramos en una crisis fuerte de lo que sea, que podemos tapar o atenuar con medicamentos, muchas veces necesarios, pero que no solucionan el problema.

-Y entonces nos queda…

-Aceptar la situación, aceptar que no somos felices con la vida que tenemos, por mucho que nos pueda parecer que aquello que tenemos nos tiene que dar la felicidad.

-¿La única forma de curarse es aceptar que uno está triste, deprimido, enfermo?

-La aceptación es el principal punto de partida de una recuperación. Muchas veces enfermamos porque no aceptamos, nos negamos a nosotros mismos y a nuestros deseos e ilusiones. Nos obstinamos a luchar contra una realidad que frecuentemente no podemos cambiar. Esta lucha estéril contra cosas que tendríamos que empezar a aceptar para empezar a cambiar nos hace enfermar. Hasta que no aceptamos que somos como somos, con nuestras limitaciones pero también con nuestros talentos, hasta que no aceptamos que la realidad es la que es, y que la vida nos ha traído hasta ella. El primer paso para cambiar la realidad es aceptarla. La realidad está en permanente cambio, es la que es, pero cambia constantemente. Podemos incidir para que cambie, pero para ello hay que aceptarla, no negarla.

-¿Podemos aceptar esa realidad nosotros solos o cuando la crisis está en una fase adelantada es imprescindible que alguien nos abra los ojos?

-Es una pregunta muy buena porque realmente llega un momento, especialmente en las depresiones, en que no vemos las cosas como son, las vemos con el prisma deformado de nuestra tristeza o de nuestra frustración. Es muy necesario que alguien nos ayude, tenemos que entender y aceptar que no lo podemos hacer solos y que alguien desde fuera nos hará ver las cosas de otra forma. Muchas veces se producen suicidios por parte de personas que son incapaces de ver las cosas de otra forma. Ven las cosas como si tuvieran una tela, solo alguien de fuera puede ayudar a desentelar esta mirada y sobre todo puede ayudar a entender a que esto también pasará. Parte de poder aceptar pasa por entender que aquella realidad que tanto nos preocupa o nos entristece, cambiará y pasará. Es importante que sintamos que no estamos solos en el mundo, que estamos interconectados con otras personas. Sólo con el afecto del de fuera, se puede tener el efecto de salir de una depresión

-En su libro la profesional que ayuda a la protagonista a salir de su delicada situación es un hada madrina. Como esta figura sólo existe en los libros, y teniendo en cuenta que se autodefine como coach literario, debo interpretar que apunta usted directamente a la terapia del coaching…

-Sí, esto es muy importante porque existen muchas herramientas destinadas al crecimiento personal o a la superación ante las dificultades de la vida. Todas pueden ser útiles. La psicoterapia tiene su utilidad, durante muchos años ha servido a mucha gente. Lo que pasa es que el coaching se está mostrando como una herramienta muy potente, de aquí que mucha gente la esté poniendo en práctica o incluso esté reconvirtiendo su formación profesional para ser coach.

-¿Por qué ahora y con esta metodología?

-El coaching se enfoca siempre al futuro, no al pasado. Se parte de la situación actual y se mira como mejorarla hasta llegar a un punto con el que nos encontremos bien. No necesitamos entender todo lo que ha sucedido en el pasado para llegar a un punto en el futuro. También es una técnica que no te dice nunca lo que tienes que hacer, pero sí que te da herramientas para que te des cuenta de lo que debes hacer. La psicoterapia quizá es un poco más pasiva en este sentido. Sí que es un acompañamiento, pero yo tengo la sensación de que te dejan un poco más solo. El coach te va descubriendo tus talentos, habilidades o virtudes y como te hace ver como te pueden servir para llegar a la vida que tu quieres tener. Creo que, a pesar de estar poco instalada en nuestra cultura mediterránea, es una figura muy interesante y que todavía está por explotar.

-Hay otro de los personajes de su libro que alerta sobre la diferencia entre alegría e ilusión. ¿Distan mucho la una de la otra?

-Es una confusión con la que yo me había encontrado muchas veces antes de hacer el libro. La alegría es una emoción que llega, la sientes y se va. Mientras hay alegría no hay tristeza, pero cuando llega la tristeza se va la alegría. No nos puede servir como gran soporte para avanzar en la vida. La ilusión incluye la alegría pero también te proyecta hacia el futuro, y esto enriquece todavía más al presente. Uno no puede vivir siempre con alegría, pero sí que puede vivir siempre con ilusión.

-¿Hemos banalizado nuestras ilusiones?

-Sí, y eso comporta el peligro de poner nuestra felicidad fuera de nosotros mismos y que no tengamos poder sobre esta felicidad. Nosotros nos ilusionamos por algo como adquirir cosas materiales, y eso durante un tiempo nos da una cierta vida, pero nuestra felicidad dependerá de eso. Si al final no tenemos ese coche, ese móvil o si ese coche se estropea, acabaremos hundidos otra vez. La ilusión verdadera es la que da un sentido a tu vida y no está fuera de ti. No la pones ni en un objeto, ni en una situación, ni en una sola persona.

-¿Sería esta la "Gran ilusión" a la que se refiere su libro?

-Aquí hago servir ilusión como sinónimo de sentido de la vida, al final estás haciendo aquello que crees que puedes hacer y esto es algo que tienes que sentir. Cuando estás fluyendo es cuando notas que realmente tienes ilusión, cuando notas que hay lo que en coach se denominan quiebres, si la ilusión es fuerte y el sentido que le has dado a tu vida es coherente, aquello lo soluciones, pero sino, te hundes.

-¿Hasta qué punto es importante tomarse la vida como un juego?

-En algún momento del libro hablo de que la vida tiene mucho de juego, pero no quiero que esto quede como una frivolidad. Las palabras ilusión y juego tienen curiosamente la misma raíz. Es verdad que no hay ilusión en la vida sino aceptas que la vida tiene una parte de juego. El juego pasa por aceptar que a veces puedes conseguir las cosas y otras no. Cuando la vida te lleva a un callejón sin salida hay que dar media vuelta, volver y afrontarlo de otra forma. Los niños son la ilusión personificada porque juegan constantemente, y se toman la vida como un juego. Saldrían mejor estudiantes si fuéramos capaces de tomarnos el estudio y la educación como un juego, pero no en sentido frívolo, sino serio. Un juego también tiene sus reglas, sus normas, puedes ganar o no…

-¿Personalmente ha llegado a entender por qué estuvo tanto tiempo deprimido? Creo que ha dicho en alguna ocasión que hay una obligación social para ser feliz.

-Sí, creo que esto es algo importante, pienso que deberíamos hacer una reivindicación en favor de la expresión de la tristeza. Tendríamos que ser capaces de sentirnos tristes y que no pase nada. En el trabajo, en las relaciones sociales, no hay un espacio en la sociedad para expresar la tristeza, por eso la escondemos. Pienso que es un sentimiento tan legítimo como cualquier otro, no tendríamos porque esconderlo. Esto nos evitaría muchas depresiones, medicamentos e historias tristes. Sería bueno que pudiéramos expresarnos tal y como nos sentimos.

-¿Es una de las cosas que ha aprendido durante estos años?

-Es una de las cosas importantes que he aprendido, tiene que haber un espacio para llorar las tristezas de la vida, para expresar dolor, para sentir pérdidas y compartirlas con las demás.

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