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viernes, 17 de diciembre de 2010

EL DERECHO A NO VER NI ACEPTAR LA REALIDAD!



Es curioso lo difícil que resulta a veces navegar entre la cruda realidad y los sueños! La realidad nos empuja hacia el suelo, mientras los sueños nos elevan hasta el cielo. Supongo que lo ideal es estar justo en el medio, sin hundirse en lo cotidiano, ni levitar perdiendo de vista la realidad! No hay por qué escojer una de ambas opciones, pues depende del momento, necesitamos vivir cada una de ellas y siempre existe la equidistancia!

Hay personas que son capaces de vivir con los pies en el suelo, sin levantar la mirada y andando paso a paso! Otras, en cambio -entre las que me encuentro- necesitamos mirar más allá, para entender y encontrar el sentido a lo que vivimos en tierra firme! Para unos, un árbol no les deja ver el bosque, mientras que a otros, el bosque no les deja ver un árbol!

Pero, qué duda cabe, que mirar solo el suelo que pisamos no es siempre agradable, pues la vida nos salpica con acontecimientos y circunstancias que, sin mirarlos con perspectiva, se nos hacen difíciles de entender y, por tanto, de vivir. Mira lo que te rodea y te verás en una carrera de obstáculos continua, en la que el único logro es salir indemne y sin secuelas. Observa, si no, la gente por la calle de una ciudad cualquiera y verás los rictus de insatisfacción o de preocupación y las caras serias que expresan sus rostros. Mira ahora, en cambio, la cara de un niño de corta edad que, sin estar inmerso en la realidad de sus mayores, ve y vive la vida con una sonrisa. Quizás la diferencia entre un adulto y un niño sea la esencialmente distinta manera de ver y de vivir la vida: los adultos, muchas veces anclados en el pasado o en un futuro esperado, mientras que los niños viven el hoy rotundo que les circunda, lo que les hace estar más atentos a lo que pasa en cada momento!

Un niño, sin embargo -aunque no sea verdaderamente consciente de ella- no huye de su realidad, sino que la interpreta tal y como la siente, aunque no sepa racionalizarla ni, por tanto, entenderla ni explicarla: lo que hay, es lo que hay! Nosotros los adultos, a fuerza de acopio de años y de experiencias no siempre gratas, vemos la realidad, pero nos resignamos y/o huímos de ella, pensando que es la repetición de algo ya vivido o bien algo que cambiará en el futuro, si no nos gusta! Por eso, quizás, nos es más cómodo huir de la realidad que desconocemos o que no es tal y como la esperábamos. Pero la vida nos pone la realidad frente a nosotros a cada instante y hace todo lo posible para que la reconozcamos, la aceptemos y, al fin, la vivamos planamente, tal y como es. Cuanta más energía gastemos en evitarla o rechazarla, más agotados estamos y más lejos de nuestra felicidad, que no es más que ser totalmente conscientes de ella y saber encontrarle el sentido que cada simple cosa tiene en nuestra vida! Ni que decir tiene que cada uno halla su sentido concreto y singular a lo que vive como real! Por eso hay tantas realidades como personas que encuentran su propio sentido en la vida!

Eso me da que pensar que, muchas veces, opinamos sobre la realidad, nuestra o la ajena, como si fuera algo unívoco, irrefutable e inmutable, válido para todos y en todo momento! Eso, qué duda cabe, nos invita a juzgar esa realidad, e, incluso, somos capaces de imponerla a quien está cerca nuestro, aunque sea con el pretexto de querer lo mejor para éste! Eso es especialmente evidente con los hijos, a los que sus padres intentan aleccionar e imponer su propia realidad, a cualquier precio y, en teoría, por su propio bien o por amor... a veces, mal entendido! Pero, deberíamos recordar que no todos, ni en cualquier momento, estamos capacitados a reconocer y a mirar de cara la realidad, demos tiempo al tiempo! Y ese es un derecho inapelable de cada persona en su vida. La realidad se impone, sí, pero no antes de que la persona esté capacitada y quiera verla, aceptarla y vivirla! De hecho hay mucha gente que aprende a vivir en una permanente huída de la realidad, porque le desagrada o porque no tiene el valor de vivirla tal y como es, en un momento dado!

Antes -y durante muchos años- yo fui un terrorista de la realidad, imponiéndola siempre y en cualquier momento a las personas a quienes quería ayudar, supuestamente por su bien. En el fondo -pienso ahora- que era desconfianza mía en su propia capacidad de verla, sentirme mejor y útil para los demás y, lo que es peor, yo mismo sentía desconfianza, ante mi propia vida y su don de enmendar las cosas. Cuánta energía derrochada en hacer entender la realidad de la vida a alguien que no quería verla o, simplemente, no tenía valor de aceptarla y vivirla! Y qué poco respeto -aunque disfrazado de amor- tenía yo hacia estas personas, a las que creía ayudar, seguramente sin que me lo pidieran y, obviamente, sin lograr mi propósito, aparentemente altruista! Bajo sentencias como "no hay peor ciego que el que no quiere ver" me escudaba de mi obstinación en enseñar la realidad, se escondía el Ego y se vaciaba mi agenda, poco a poco! Hoy, en cambio, he aprendido a esperar, a dejar fluir la vida y a confiar (o amar) en que, cada persona se encuentra con su realidad en el momento justo, ni antes ni después... y por sí mismo! También he aprendido que, hasta que yo no fui capaz de aceptar mi propio sufrimiento y hallar su sentido para aceptar mi realidad, fui igualmente incapaz de soportarlo en los demás... y de amarlos de verdad, incluso a mis seres queridos!

Mientras llega el momento de aceptar la realidad, es verdad, muchas personas viven una vida falsa o efímera! Engañados o no, uno siempre tiene ese derecho... aunque en esta vida todo se paga y el tiempo pasa! Pero, al fin y al cabo, la propia realidad se impone, paso a paso... y, como se suele decir, "la vida siempre pone cada cosa en su sitio"! Y, en el fondo pienso que, algún día, muchas personas a las que incomodo con mi actitud ante ellos y ante la vida... está mi interés por compartir su vida real, sea cual sea... y no la ficticia y efímera que muchos ofrecen y desean compartir con los demás! La verdad es que hoy creo que he pasado de ser un terrorista de la realidad a ser un corredor de fondo en ella, pues muchos de mis sentimientos, pensamientos y acciones de hoy solo serán entendidos con el tiempo, cuando quien los vea comprenda, acepte y ame su propia realidad... en la que seguro me encuentran!

Detrás de ese mal hábito de ayudar por ayudar a quien no quiere ver la realidad de la vida, como he dicho antes, hay miedo a ver sufrir a personas que uno quiere y que les cuesta admitir que la única manera de aprender a vivir es viviendo. Comprender que los mayores cambios y saltos hacia adelante se dan gracias al sufrimiento, nos guste o no. Y uno solo puede aceptar ver sufrir a un ser querido cuando es capaz de aceptar que, detrás, está el amor, que todo lo puede, icluso hacer desaparecer el miedo que nos aleja a los unos de los otros y de nuestra propia Verdad... para compartirla!

Miguel Benavent de B.

viernes, 10 de diciembre de 2010

CUANDO NO SE TIENE NADA QUE PERDER...



Lamentablemente, el ser humano parece necesitar perder algo para valorarlo! Es tal vez por eso que, cuando estamos confortables y distraídos en nuestra vida, tendemos a olvidar la verdadera esencia y sentido de ésta! Evidentemente, quien ha estado a punto de perderla por alguna causa, aprende a valorarla y a vivirla tal como es y, sobre todo, a amarla!

Curiosamente, a medida que evoluciona nuestro mundo exterior hacia una mayor seguridad, complejidad, comodidad o supuesto "estado de bienestar" (término, cómo no, acuñado por los mayores creadores de espectativas que son los políticos), perdemos de vista el sentido de nuestra vida y dejamos de darle valor, como si solo fuera un derecho adquirido e inapelable! Pero la vida, afortunadamente, impone su realidad y, de vez en cuando, nos despierta del engaño y nos hace reaccionar, aunque sea a regañadientes... o con el debido sufrimiento!

En esta vida todos debemos aprender las mismas lecciones, nos cueste o no, tardemos mucho o poco! Eso es, precisamente, vivir una vida plena -que no quiere decir siempre feliz y dichosa- y no una emulación de la vida hecha de engaño, falsas realidades y despreciando una gran parte de ella! Una vida sesgada es siempre una vida sesgada, nos guste o no reconocerlo! Es verdad que existen personas que creen vivir esa vida a medias, con cierta dignidad... aparente! Pero, precisamente, son esas mismas personas quienes menos preparadas están y más se resisten a ver y luego aceptar la vida cuando ésta se rebela con toda su intensidad y riqueza!

Para ser felices, hay que saber ser infelices! Es una ley eterna e incuestionable que nos afecta a todos, en un momento u otro de nuestra vida! Por decirlo de una manera cruda -pero real-, solo el sufrimiento nos enseña la verdad de la vida, luego la ecuación es simple: ¿a más sufrimiento más se aprende, luego más capacitados para ser realmente felices? ¿Conoces algo de valor en esta vida nuestra que no tenga su alto coste?

Uno de los ejemplos es la paradójica sonrisa de los niños en países pobres, donde la vida es un milagro que se renueva cada nuevo día que llega! Mientras, nuestros hijos consentidos, ricos y rodeados de todo tipo de parabienes, apenas saben sonreir sinceramente y mucho menos agradecer la vida que les fue regalada! ¿No es paradójica la situación? ¿Será que para saber reir, uno debe -necesariamente- aprender a llorar? El día que descubrimos que todo tiene su propio sentido en nuestra vida y que, casi seguro, tiene poco que ver con nuestros planes y espectativas, la vida cambia y se hace plena! Y solo en una vida plena habita la felicidad y el amor verdaderos, no lo dudes nunca!

Sé que este es un mensaje difícil de hacer entender a personas que, quizás, están ahora sufriendo algún infortunio! También sé que no soy nadie para dar lecciones sobre lo que a mí, muchas veces, también me cuesta entender de la vida! Pero solo puedo desear que tú, como yo, dejes de intentar entender la vida con la mente, porque haciéndolo solo vivirás una parte de la realidad y renunciarás a vivir toda su magia! No intentes entender la vida, acéptala y vívela tal como viene, tan solo confía en ella! Confiar en la vida solo exije que seas capaz de crear y vivir tu propio sueño, esperando que, de alguna manera imprevisible, la vida te premie por ello! No hagas planes de antemano, no intentes fabricar una vida solo dichosa... esa no es la vida plena que mereces! Como se suele decir, la realidad supera -con creces- a la ficción que puedas hacerte solo con tu mente!

Miguel Benavent de B.

Aquí te traigo una espeluznante entrevista que relata la crueldad de la vida como medio de superación personal! Léela, piensa en tu actual vida y extrae tus propias conclusiones...


Nadia Ghulam: "Vida no tenía, así que daba igual que fuera vestida de hombre o de mujer"

Con 8 años una bomba la desfiguró, y de los 11 a los 21 se hizo pasar por un chico en el Afganistán de los talibanes. Ahora, cuenta su historia en un libro que ha ganado el Prudenci Bertrana. La Vanguardia. Ivan Vila Barcelona 02/12/2010

"Su vida ha sido muy dura, pero ella tiene las ideas muy claras. Y cuando la oyes hablar, cómo se expresa, cómo lo cuenta todo, aún impresiona más", advierte Agnès Rotger (Badalona, 1973) de Nadia Ghulam (Kabul, 1985) mientras la esperamos en una cafetería del Eixample. Ambas firman el último premio Prudenci Bertrana, El secret del meu turbant, que edita Columna en catalán y Planeta en castellano. Rotger, periodista, ha puesto la forma, y Ghulam aporta el fondo, su tremenda peripecia, la de una niña afgana que con ocho años fue víctima de una bomba que le provocó graves quemaduras en todo el cuerpo y la desfiguró, y que con 11, en la época de los talibanes, decidió disfrazarse de hombre para poder trabajar y alimentar a su familia. Su historia la oímos por primera vez hace cuatro años, cuando tras una década manteniendo su falsa identidad masculina, llegó a Barcelona de manos de la asociación Ashda para someterse a una serie de operaciones para reconstruirle el rostro. Un rostro que entonces mantuvo oculto, por miedo a que, difundida su foto por los medios, pudiera ser identificada por aquellos que en su país la conocían como hombre. Ahora, en cambio, ya no teme mostrar su cara. Ha decidido compartir su secreto, dice. De hecho, viene de dar una charla en un colegio. Cuando llega, pide un zumo de naranja.

Nadia Ghulam, autora de 'El secret del meu turbant' junto a Agnès Rotger / Ivan Vila

El libro empieza narrando su infancia, una infancia en un país muy pobre pero que para usted es una infancia normal y feliz.
Yo hasta los 8 años no tenía ningún problema, era la reina de la casa, como todos los niños. Mi padre tenía una vida muy feliz. Trabajaba en el ministerio de salud, era farmacéutico, distribuía las medicinas. Tuve una infancia muy feliz y de pronto todo cambió.

Con la guerra y la bomba.
Cayó una bomba en casa, y me quemé entera y también se quemó la casa, todo lo que teníamos. A mi casa cuando venían visitas se pasaban horas y horas y lo miraban todo porque era como un museo. Mucha gente le pedía a mi padre venir a verla, que los invitáramos. Y todo se quemó. Mis padres me llevaron al hospital y cuando mi padre volvió a casa, le dijeron que no había quedado nada. Ni un pañuelo para mi madre. Nada.

Y después su hermano mayor muere asesinado y su padre pierde la razón. El libro describe un mundo en el que la vida no vale nada, en el que te pueden matar por cualquier cosa.
La vida cambia. Cuando no hay guerra, tú no matas ni una hormiga. Pero en la guerra, pasa por aquí una persona, la matan y no pasa nada. Durante la guerra civil, murieron más de 65.000 personas en muy poco tiempo. Murió mucha gente, y se destruyeron todas las casas.

Y las vidas de la gente, de los supervivientes.
Claro. Después de la guerra, ¿como puede vivir la gente? No es fácil. Mira, tú tienes un vaso y se te rompe y te apena porque te gustaba mucho. Así que imagínate si lo que pierdes de golpe es tu casa y todas tus cosas, y ya no tienes nada. Aquí tenemos de todo y no lo valoramos, pero cuando no tienes de nada, nada de lo que necesitas, ¿como te las apañas? No te lo puedes ni imaginar. Yo era pequeña, pero recuerdo nuestros juguetes, nuestra habitación... Es muy, muy duro.

Con 11 años, tras la muerte de su hermano, toma la decisión de adoptar su identidad porque ve que no hay otra solución para poder trabajar y sobrevivir.
Fue la primera idea que me vino a la cabeza: si no podemos trabajar, ¿qué hacemos? Yo he cogido muchas cosas de mi madre, y mi madre es una mujer muy valiente, nunca le ha gustado tener que pedir nada. Nunca. Siempre decía: "Si una persona quiere, puede hacer algo, ¿por qué nosotros no?" Y cuando decidí vestirme como un hombre lo que pensé fue eso: si un hombre puede trabajar, ¿por qué yo no? ¿Por qué me voy a quedar como una víctima en casa o pedir caridad, si puedo trabajar?

Y se pasó 10 años disfrazada de hombre. ¿Se imaginaba que tendría que mantener esta identidad tanto tiempo?
La verdad es que cuando tomé la decisión no pensaba que llegaría a los 25 años, pensaba que viviría sólo unos pocos años, pero que mientras viviera, así podría hacer algo por mi madre, porque ella me ha dado mucho. Todos los niños nacen una vez, y las madres sufren en el parto. Y mi madre ha sufrido ese dolor dos veces: cuando nací y cuando me quemé, y me dio dos veces la vida. Porque nadie creía que Nadia se curaría. Y los médicos decían que si me curaba, sería una persona loca. Nadie creía que yo sería capaz un día de estudiar, o de hacer una entrevista como ésta. Porque yo estaba muy quemada, y un trozo de la bomba me abrió la cabeza. Pero mi madre sí creyó que yo saldría de ahí. Así que luego yo pensaba que la poca vida que tuviera, sería para ayudarla. Aunque me quedara poco tiempo, porque yo estaba muy cansada, y con mucho dolor. No es fácil, eh. Tú te quemas un trocito del dedo y ¿cómo quema, cómo duele? Pues imagina una persona que se quema el 50 o 60% del cuerpo. ¿Cómo puede aguantar una niña pequeña? Así que pensé: vida no tengo, así que da igual que vaya vestida de hombre o de mujer. Pero no imaginaba que llegaría un día a Barcelona, que escribiría un libro y que mi vida le podría interesar a la gente.

Cuando ya llevaba cinco años haciéndose pasar por hombre, cayeron los talibanes y se eliminó la prohibición que impedía a las mujeres trabajar, pero usted se dio cuenta de que no era tan fácil recuperar su identidad femenina de nuevo y siguió igual.
Porque en realidad los talibanes no se fueron. Los americanos vienen y se van. Pero los talibanes no eran extranjeros, no venían de fuera. Los mismos que antes eran muyahidines, después son talibanes y ahora son del régimen de Karzai. Todo es igual, son la misma gente, mis vecinos. Imagina que después de cinco años le digo a mis vecinos: "Mira, como tu me decías que eras talibán, yo te decía que era un hombre, y ahora cambiaremos y ya está". No podía hacerlo.

Pero a partir de entonces hay ámbitos, la escuela, por ejemplo, en los que ya se sabe que es una mujer, y en otros no. Mantiene una doble vida.
Si no fuera por los estudios, no habría hecho esa doble vida. Pero me interesaban mucho mis estudios. Para mí, era estudiar o morir. Así que decidí volver a arriesgar mi vida.

Porque usted estaba convencida de que si la descubrían, su vida podía correr peligro.
Sí, pero es que la vida para mi significaba ser libre. Si no soy libre, estoy encerrada, como lo estaría metida en una caja en el cementerio. Si a mi me encerraban en casa sin salir, prefería la muerte. Con los talibanes, podía ser libre para trabajar y estudiar vestida de chico. Y como luego no me daban un certificado para estudiar como chico, tuve que cambiar otra vez para mantener mi libertad. Porque yo sabía que si estudiaba podría conseguir lo que yo quisiera. Así que decidí estudiar aunque me costara la vida.

Dice que encontró gente que la ayudó, pero también que muchos después esperaban algo a cambio.
Ésa es la vida de una víctima. Siempre pasa. Hay mucha gente que te ayuda, pero hay algunas de esas personas que, sin que tú lo sepas, esperan algo de ti. Y como yo no era una persona independiente, sino dependiente de otros, era muy fácil que la gente se pudiera aprovechar de mí. Yo siempre he tenido mis ideas muy claras, pero si no eres independiente, no puedes aplicarlas, ni sobre tu vida. Si yo trabajo en el campo y veo que el hijo del jefe no hace las cosas bien, no puedo decirle que no es justo que acabe de llenar un saco de patatas con piedras y luego lo venda. No puedo decírselo porque soy su empleada. Y eso mismo pasó cuando mi país cambió, cuando vinieron los occidentales. Recibía ayudas de ellos, pero a veces no podía decirles: "Lo que me recomiendas no me gusta, yo quiero hacer otra cosa". Tenía que hacer siempre lo que me pedían para recibir alguna ayuda.

O hacerles creer que lo hacía, al menos.
Es que muchos extranjeros no entienden y nunca entenderán una cosa. En mi país, los invitados son sagrados, enviados de los dioses, y para mí sobre todo, porque yo soy muy creyente, y estas personas llegaban y me pedían venir a mi casa. A una persona de allí, si me pide venir a casa yo le pido que nos de algo, porque somos muy pobres, pero a los extranjeros no. Yo les pedía el taxi, los llevaba a casa, les hacía la comida y mi madre estaba todo el tiempo pendiente de ellos. A mi me han entrevistado no uno, sino 5.000 periodistas, y a ninguno que ha venido a casa le he pedido ni un euro. ¿Por qué? Porque yo era pobre, pero para mí los invitados son sagrados. Pero yo fui honesta con ellos y algunos luego se aprovecharon y no lo fueron conmigo. Ha habido gente que me ha hecho fotos diciendo que eran para ellos o para enseñárselas a sus amigos, y luego las ha vendido por dinero. Y yo de todo eso no tenía ni idea. Yo era una persona del campo, una campesina. Nosotros no tenemos contratos para todo como los que tenéis aquí. Allí te dice tu jefe que mañana te sube el sueldo y ya está. Aquí todo se hace con contratos, abogados... y allí no conocen la palabra abogado. Todo es muy simple. Así que te fiabas y ya está. Pero muchos de los que venían de fuera eran muy desconfiados, y cada palabra que les decías pensaban era una mentira para que te ayudaran.

¿Habla de los periodistas o de las ONG?
De todos los extranjeros que llegaban a mi país: periodistas, cooperantes... Y aquí también lo oigo mucho, mucha gente dice de los extranjeros: "Vigila mucho con éstos, porque tienen tela". Van con mucha desconfianza, y les estás explicando algo que es verdad y no se lo creen. Eso me ha pasado muchas veces.

¿No encontró a nadie que sospechara nada en todo el tiempo que se hizo pasar por un hombre?
Bueno, yo estaba muy pendiente todo el tiempo para evitar que me descubrieran, y era fácil. Por ejemplo, si veía a un grupo hablando bajito y pensaba que podrían estar hablando de mi, o que podían sospechar algo, hacía algo para demostrar que era un hombre, algo que nunca podrían pensar que hiciera una mujer afgana. Por ejemplo, llegar y decirles: "Mirad, tíos, os cuento un secreto: he visto en la calle a una chica que me ha gustado mucho, y tenía muchas ganas de besarla". Y claro, una mujer nunca haría ese comentario, en mi país eso es imposible. Además, desde que se nos quemó la casa, aunque no nos moviéramos de Kabul, cambiábamos mucho de barrio, no teníamos una residencia fija.

¿Y en el círculo de amigos que hizo con su identidad masculina, no cree que alguien podía sospechar? Porque usted explica que se enamoró de un chico, que luego falleció, y que sentía que de algún modo él le correspondía, que se sentía especialmente bien al estar con usted. ¿No cree que quizá él intuía algo?
No. Me querían, eso sí, pero no sabían que yo era una chica. En 2008, cuando yo ya estaba en Barcelona, uno de esos amigos se enteró, y lo primero que hizo fue preguntarme: "¿Seguro que no tenías un hermano? Es que, tío –porque aún me llama tío-, no me lo puedo creer. ¿Pero cómo lo hacías?". Porque a veces me había pedido que lo acompañara hasta casa para no ir solo, porque le daba miedo. Y ahora me pregunta si yo no tenía miedo. Pues no. Y él me dice: "Pues no me puedo creer que una chica me haya tenido que acompañar porque tenía miedo. ¡Qué vergüenza!"

¿Es el único con el que ha vuelto a tener contacto de ese círculo de amigos?
Tengo contacto con todos, pero por correo electrónico. El amigo que descubrió mi secreto no lo supo por mí. En 2008, en la televisión de Afganistán sacaron fotos de víctimas de guerra, y él vio una de una chica que luego comentó con todos porque se parecía mucho a mí. Le dijeron que no podía ser, pero él me lo preguntó. La primera vez le pregunté: "¿Tú qué crees, que la de la foto soy yo?". Y como me dijo que no, le dije: "Pues ya está". Pero al cabo de unos días, insistió, porque decía que los ojos se parecían mucho, y al final, como tenía mucha confianza con él, le dije que sí, que era yo. No sé si la de la foto era yo, porque no la he visto y no recuerdo si me hicieron alguna, pero le conté la verdad.

¿Y se lo ha dicho a los demás?
Yo le pedí que no se lo contara a nadie, pero no sé. Pero tengo amigos que seguro que no lo saben, porque estamos en contacto y algunos comentarios que me hacen son una prueba de que no tienen ni idea de quien soy.

¿Cuando vuelve a Afganistán a visitar a su familia, vuelve como una mujer?
Sí, pero no puedo ver a mis amigos. Ahora cuando estoy en Afganistán voy muy tapada, con un niqab, y hasta me pongo gafas de sol para que no me conozcan por los ojos, y sólo tengo relación con mi familia.

¿Cada cuánto visita a su familia?
Voy cuando puedo. Hasta ahora he ido cuatro veces. A partir de ahora, creo que iré una o dos veces al año, al menos hasta que acabe mis estudios.

¿Su vida a partir de ahora estará aquí, o volverá a Afganistán?
Mi vida no sé cómo está. Hasta ahora no he sabido adónde me llevaba la vida, porque creo mucho en el destino, pero trabajaré entre esos dos mundos: mi país y Catalunya. Porque en Afganistán tengo mi familia pero aquí también, la familia que me ha acogido. Ahora tengo dos familias.

Dice que cree en el destino, pero su destino lo ha cambiado usted.
No, es que a veces aunque no quieras cambiarlo, cambia.

Pero usted ha tenido que echarle mucha voluntad para llegar hasta aquí.
No, yo no pongo voluntad. El destino me obliga a hacerlo. El destino me dice: "Hoy tendrás que ir a hacer una entrevista y te tomarás un zumo de naranja". Y yo cojo corriendo un taxi para llegar.

(...)

martes, 15 de junio de 2010

SER UNO MISMO... NOS ASUSTA!



NOTA: Próximamente tendré buenas noticias para darte! Pronto podrás seguir de forma cómoda mis textos (en Facebook y otras comunidades), escuchar mi música, obtener mis reflexiones sobre la vida, etc. con un solo clik. El gran evento está cerca, te mantendré informad@...

Nunca he creído en los seres iluminados, lo siento. Creo, eso sí, en personas conectadas con su "yo interno" y otras personas -la inmensa mayoría- distraídas por la vida. Pero todos tenemos un guía interno que siempre nos señala el camino, aunque no siempre queramos o tengamos el valor de hacerle caso. También creo que hay personas que tienen el don de comunicar con los demás, mostrando su propio camino, el cual sirve de ejemplo para los demás... aunque cada uno tenga el suyo propio! Pero, acostumbrados como estamos a desoirnos e ignorarnos a nosotros mismos en favor de los demás y lo aprendido, es difícil ser conscientes de nuestro interior y dejarnos guiar por él... Y ni que decir tiene que tampoco escuchamos a quien nos dice su verdad, pues normalmente pone en evidencia nuestra propia mentira!

"Nadie es profeta en su tierra" es un dicho que siempre me ha hecho pensar. Las personas que, por cualquier razón, pretendemos dedicarnos a ayudar a los demás, estamos acostumbrados a ser ignorados e incluso vilipendiados por los demás, incluso por los que dicen admirarnos. Y es que la verdad, la verdad de cada uno, no siempre es cómoda y mucho menos fácil de atender y ser coherente con ella en la vida cotidiana. Eso sí, cada pequeño logro siendo fiel a uno mismo ante una adversidad o situación complicada, nos acerca más a la verdad y supone un gran paso en nuestro crecimiento como persona. No se trata de alcanzar la cima de la verdad, ni de buscar una Verdad Absoluta... sino de ser fieles a la verdad que cada uno lleva dentro, que por cierto poco tiene que ver con esa otra verdad conveniente que nuestra mente crea para hacernos sentir confortables y seguros.

La verdad de cada uno, esa que nace dentro, es contundente, firme e irrenunciable, aunque podamos aprender a esquivarla, a ignorarla o a distraernos de ella. Pero, al fin, siempre acaba por imponerse... porque resistirse a ella supone tener esa desagradable sensación de estar insatisfechos, infelices e intranquilos. Al fin y al cabo, ignorar la verdad es ignorar -o menospreciar- la vida... y eso se suele pagar caro! La vida simplemente es... y aceptarla tal como viene es amarla sin reparos! ¿Cuántas veces hemos considerado injusta a la vida sin ser capaces de ser justos con nosotros mismos y con nuestra propia verdad? ¿Cuántas veces intentamos ser astutos y engañarnos a nosotros mismos y a los demás, sabiendo que, haciéndolo, estamos engañando a la propia vida? ¿Cómo queremos entonces que la vida nos devuelva lo que le pedimos, si no somos capaces de aceptarla, comprenderla y amarla? El amor crea amor, la confianza, confianza...

Aquí te traigo una interesante entrevista, espero la disfrutes! Extrae tus propias conclusiones...


Guruji Sri Vast, 40 años, maestro espiritual "Vivimos atrapados en solucionar problemas". La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 10/06/2010

Desde los 8 años fui educado para ser un guía espiritual.

¿Por qué?

Me desmayaba, podía pasar un día inconsciente. Los médicos no tenían respuesta, pero mi percepción fue cambiando. Es lo que en India llaman una experiencia samadi.La gente comenzó a explicarme sus problemas y a pedirme consejo. Y mi familia me dejó libre, no me domesticó.

¿Qué significa eso?

Desde niños se nos aleja de la inteligencia natural, de manera que cuando somos adultos acabamos teniendo mucha información pero pocas experiencias. Y creo que eso es lo peor que le puede pasar a la humanidad.

Cuénteme.

El intelecto acumula información, te lees tres libros y escribes el cuarto, no hace falta experimentar. Y la inteligencia natural es la que te permite sentir lo que estás viviendo, no se basa en el pasado. Por ejemplo: tenemos dos sillas idénticas que valen lo mismo; en una pone "fabricada en Alemania" y en otra, "fabricada en China". ¿Cuál escogemos?

Ahora ya le entiendo: la alemana.

... Porque tenemos introducida en nuestro cerebro la información de que esa es mejor. ¿No sería preferible sentarse, probarlas, guiarnos por nuestra propia experiencia? Nuestras relaciones se basan en esa información que se nos introdujo en el pasado y no en lo que vivimos en el presente.

Usted no es un hombre religioso.

La religión nunca le ha dado al hombre la oportunidad de ser él mismo.

¿Cuál es la alternativa?

Considerar a los humanos como individuos y no como una masa que paga impuestos, compra, consume y funciona para que la sociedad funcione. Enseñamos a los niños a ver el mundo con ojos de adulto, corregimos su propia visión de las cosas, les arrebatamos su mentalidad y les inculcamos el mundo de los adultos.

... Y así perpetuamos un prototipo humano.

Por un lado hemos creado pobreza, guerras, calentamiento global, nuevas enfermedades... y por otro, tecnologías para combatirlo.

¿Y qué propone?

La naturalización del ser humano, en vez del adiestramiento. Vivir la vida en esencia, porque vivimos a través de nuestras diferencias, siempre comparando para, al final, querer todos lo mismo: graduarnos, encontrar un buen trabajo, casarnos, tener una bonita casa, hijos y un perro... ¡Pero la vida es mucho más que eso! Así vivimos atrapados en solucionar problemas, no pasamos del estadio de la supervivencia.

... Con más comodidades.

No podemos tratar a la humanidad como un problema que tiene que ser resuelto, debemos cambiar la perspectiva. Es como ir por una autopista a mucha velocidad sin estar seguro de si estás en el camino correcto.

Mejor parar y mirar el mapa.

Sí, porque no necesitas que nadie te diga lo que está bien y lo que está mal. Si eres valiente y auténtico, serás capaz de ver tu vida y escoger tu camino. Ahí empieza la transformación. Pero necesitamos un pequeño espacio para apartarnos de la carretera y mirar el mapa de nuestra vida.

Pero el conocimiento ayuda a saber qué es lo que queremos, ¿no le parece?

No. Amontonamos conocimientos en nuestra cabeza pero no sabemos quiénes somos realmente. La industria nos diseña: nos medica, viste, entretiene, da trabajo, nos retira.

Cierto.

Debemos alejarnos de este mundo al que estamos tan acostumbrados, y para ello dos buenas herramientas son la meditación y el contacto con la naturaleza; porque vivimos en la naturaleza, pero dentro de una bolsa de plástico. Ni siquiera sabemos en qué fase está la luna.

Sólo en vacaciones.

¿No le parece esencial que seamos conscientes del ecosistema del que formamos parte?

La mayoría de la humanidad vive arraigada a la naturaleza y no les va mejor.

Los países pobres han comprado el concepto de vida de los ricos, de los países fríos.

El resultado es que la infelicidad está globalizada.

Antes, en mi pueblo la gente cantaba; ahora ven cantar a otro en la televisión. Todos quieren tener una televisión y una nevera.

¿Toda la humanidad es idiota?

Somos seres creados a base de necesidades que no nos reportan ningún beneficio sustancial. Es hora de cuestionar.

¿Qué ha descubierto en sí mismo?

Que no pertenezco a ningún país, religión, tradición o estructura. Soy un simple ser humano que quiere vivir este día; eso es: realizarse, percibir la belleza de este mundo.

Defíname realizarse.

Si a unos niños les damos una caja de legos con las instrucciones de cómo hacer el coche, todos intentarán reproducirlo, y el mejor será el que se acerque más al modelo. Si no les damos las instrucciones, cada uno hará algo distinto y original.

Todos vivimos con referencias.

Sí, que nos provocan ese sentimiento de estar equivocado, que nos encierra en un mundo pequeño. La realización ocurre cuando estas referencias, cuando las instrucciones que tenemos en la cabeza, desaparecen.

¿Qué cualidad humana admira?

Somos únicos, jamás ha nacido nadie como usted ni nacerá en el futuro, y eso es lo que me inspira: ver seres únicos.


Te recuerdo que ya está a tu disposición en Internet el primer libro del Blog Contigo Mismo, una recopilación de los artículos publicados y que ya no están en el Blog.





martes, 8 de junio de 2010

¿PODEMOS EVITAR LA VERDAD?



De niños, uno de los peores calificativos que se puede recibir es "mentiroso". Y es que mentir es, sin duda, algo reprochable. Mi hija de corta edad no puede soportar que alguien falte a la verdad... y mienta! Pero la verdad es que casi todos mentimos alguna vez en nuestra vida. Unas veces, con la coartada de evitar el dolor y el sufrimiento ajeno, aunque a este tipo de mentira la llamamos "mentira piadosa"; en otras ocasiones, la mentira es para evitar la verdad incómoda y, en muchos de esos casos, nos mentimos incluso a nosotros mismos; otras veces, la mentira es una manera de engañar al otro y ocultarle una evidencia...

El ser humano tiene argumentos para todo y para todos. Incluso para evadirse de la realidad y engañarse a sí mismo. De niños, nuestra mayor preocupación al actuar mal, era no ser descubiertos y, en caso de serlo, tener un argumento o mentira preparada para evitar la culpabilidad. Ya de adultos, el problema ya no es parecer o no culpables ante los demás, sino sentirlo ante uno mismo o ante la propia vida. Y es que la culpa es una pesada carga en la conciencia humana y algo difícil de liberar. La culpabilidad es una losa que se lleva durante años y que, lamentablemente, condiciona casi todas nuestras decisiones y acciones, modificando sustancialmente nuestra vida y haciéndola sombría... y, lo que es peor, alejada de la verdad de nosotros mismos. Y es que, para que uno se sienta culpable, no es siquiera necesaria la presencia y/o acción de alguien más, se basta uno mismo, el más severo juez que tenemos!

Suelo afirmar que nuestra vida debería acercarse lo más posible a nuestra realidad. Identificar, aceptar y entender lo que en ella ocurre es el primer paso a conseguir en nuestra vida! Y, cómo no, ello nos llevará a la verdad, aunque para ello debamos sacarnos de encima lo superfluo, lo falso y lo ajeno para adentrarnos en nuestro interior, donde se halla. Y la verdad, sin duda, está cerca del amor! Por ello, cuando nos dejamos dominar por el miedo, hacemos lo posible por evitar la realidad, mentimos y nos engañamos a nosotros mismos -y a los demás-, viviendo una vida ilusoria, errónea y ajena que no hace más que distanciarnos de nosotros mismos y, como consecuencia, de la felicidad!

Te traigo un interesante texto que habla sobre la mentira. Extrae tus propias conclusiones...


La mentira expresa un temor o un sentimiento de culpa, aceptando este hecho mentiremos cada vez menos

Si no se sientes afectado por este problema, sabes que nunca he conocido a una persona que no mienta. ¿Por qué? Porque todo el mundo tiene miedo o se siente culpable en algún momento de su vida. Desde jóvenes hemos aprendido a mentir para no enfrentar nuestros miedos. Además, estoy segura de que has escuchado a tus padres mintiendo en varias ocasiones. Un ejemplo típico es el de un padre que le pide a su hijo que conteste el teléfono y diga que está ausente.

Es importante entender que nunca mentimos para perjudicar a otros, sino por nuestra incapacidad para ser verdaderos. Mentimos para no tener que asumir la responsabilidad, es decir, asumir las consecuencias de nuestras acciones.

Éstos son algunos ejemplos.

- Un niño rompe la ventana de su vecino. Por temor de ser reprendido y creyendo evitar las consecuencias de sus acciones, miente!.
- Una persona se comprometió a llamar a otro, pero no lo hace. Y le explica que trato de llamarlo varias veces sin éxito. miente por miedo a la sentencia de los demás y a que esa persona le retire su amor.
- Un empleado llega tarde al trabajo. Al no tener ninguna excusa, la prepara antes de llegar.

Estos ejemplos confirman mi afirmación anterior, se esconde detrás de cada mentira un sentimiento de culpa, de miedo a tener que asumir las consecuencias o de no ser amado.

¿Cómo detener este comportamiento? La solución es simple: es cierto!. Pero antes de comenzar el planteamiento para llevarlo a la realidad, les recuerdo que no podemos ser aceptados por los otros por lo que somos si antes no nos aceptamos nosotros mismos por lo que no queremos ser. Date el tiempo para aceptar tu humanidad y tus miedos. Luego, hazte la siguiente pregunta: " De que y de quien tengo miedo en esta situación? "Cuando encuentres la respuesta, compruebe si estas dispuesto a hacer frente a estos temores.

Cada vez que mientes, hazte la misma pregunta y decide si quieres enfrentar tus miedos o de dejarlos tomar el control de tu vida, siempre tienes esa opción, pero en los dos casos debes estar al tanto que todo tiene sus consecuencias, agradables o no.

Si decides afrontar la situación, ve a ver a la persona y le dices que mentiste porque tenias miedo. Esta simple acción aumentara la confianza del otro en ti. Y aunque no lo acepte y lo diga, la otra persona "lo siente" hay un cambio energético. te sugiero hacerlo con las personas con quien tienes relaciones mas difíciles, que generalmente son las que se encuentran cerca de nosotros, parejas, hijos, padres...Y veras como una este simple hecho produce una mejoría.

Si dejas que el miedo asuma el control, es porque estas convencido de que la verdad tendrá consecuencias terribles las cuales no puedes por los momentos enfrentar. En este caso, es muy importante darte el derecho a tener miedo. La manera más eficaz de llegar a la aceptación de esta situación es darse cuenta de que si mientes, por ley de atraccion otras personas te mentiran, recuerda cosechamos lo que sembramos!

Tu sabrás que has aceptado tu derecho a tener miedo de decir la verdad, cuando sentirás el miedo de otras personas al mentirte. aceptando ser lo que no queremos ser, podemos llegar a la ultima etapa de este camino, LA VERDAD!

Lise Bourbeau

Traduccion: Ana Sandrea

 

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