Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de diciembre de 2010

¿QUÉ DISTANCIA HAY ENTRE MI FELICIDAD Y YO?



Nunca he sido una persona de números, de ecuaciones, de medidas, de ángulos, de límites, de formas perfectas... ni hoy de cuadriculadas páginas de Excel! Tampoco me gustan los documentos, ni los papeles (en alguna parte, detrás, hay un bosque lamentándose), ni los archivos polvorientos o informáticos, ni los índices, ni los decálogos, ni la caligrafía sin salirse del renglón bajo amenaza de castigo... Tampoco creo en las normas para acotar libertades, ni en los contratos para garantizar algo humano, ni en las palabras que sustituyen a un autosuficiente y hermoso silencio, ni a los certificados por triplicado para asegurar a alguien, ni en los letrados que hacen de árbitros entre las partes en litigio, ni los críticos de arte que pretenden evaluar -ilusos- la emoción que despierta una obra, ni al señor magistrado que solo administra injusticia en un mundo injusto!

La verdad es que prefiero lo intangible, lo efímero, lo mágico, lo inconmensurable, lo inesperado... aunque sea ínfimo, breve pero intenso, como un gesto apenas perceptible, o un guiño simpático, o una mano tierna distraidamente apoyada sobre la mía... o como un simple, maravilloso y tan esperado "toque" en Facebook! ;-)

Y es que la felicidad reside ahí, en esos resquicios de la realidad, en las grietas que deja el órden y lo establecido, en los fugaces destellos de una mirada sincera, en un gesto disimulado o en un silencio premeditado y expresivo... de un momento dado y en un lugar cualquiera pero, desde entonces, singular, irrepetible y mágico! Cuántas veces buscando -o esperando- la Felicidad Plena... sin estar bien atento a la realidad para darte cuenta de que la felicidad verdadera es fugaz, está aquí y siempre, conmigo, en mi corazón y pendiente de ser compartida con otra felicidad no tan ajena, que se hospeda en otro corazón amoroso, nunca tan lejano! Cuántos libros, artistas, gurús, iluminados y videntes, con sus películas, poemas escritos, sinfonías, libros, obras de todo tipo para expresar algo que tal vez solo se siente durante una milésima de segundo, a través de una pincelada amorosa, un sonido armonioso o un color cualquiera, pero bien elegido!

Eso es lo que yo he aprendido a encontrar en mi vida... esa sucesión irrepetible de momentos breves y felices, que han de conformar mi existencia plena -corta o larga- pero globalmente feliz en el sumatorio de todos mis días e instantes vividos y soñados! Para ello solo he de estar bien atento, vacío de todo aquello que nubla mi percepción interior para distraerme con lo que solo ve mi mente o mis ojos... como el pasado, lo ilusorio, lo esperado, lo conveniente, lo humanamente correcto o lo esperado, siempre por cumplir! Porque todo eso es, precisamente, lo que reposa en mis sueños hasta que se convierte en realidad en la realidad, si quieres una realidad breve, apenas descriptible, raramente compartida y siempre inmensamente más grande que lo fabricado por la reducida mente y sus devaneos argumentales.

Es verdad, lo reconozco ahora, intentaré plasmar y perpetuar ese efimeo instante como sepa, como pueda, es humano y una obra de amor compartirlo... y crearé un escrito como este mismo, o una fotografía cuya calidad técnica apenas importa, o un cuadro pintado que pocos valorarán, o una simple canción que solo pretende seguir la melodía de un corazón interno y solo mío... que pugna por expresarse mediante la palabra, el silencio, el color o una nota musical, genialmente posicionados en el espacio, pentagrama o lienzo limitado que es nuestra vida!

Bienvenida a mi vida, felicidad, te he esperado siempre en un soñado paraíso, pero hoy, más que nunca, ya estoy preparado para encontrarte, vivirte y para compartirte en un solo y sutil guiño... inesperado!

Miguel Benavent de B.

viernes, 10 de diciembre de 2010

CUANDO NO SE TIENE NADA QUE PERDER...



Lamentablemente, el ser humano parece necesitar perder algo para valorarlo! Es tal vez por eso que, cuando estamos confortables y distraídos en nuestra vida, tendemos a olvidar la verdadera esencia y sentido de ésta! Evidentemente, quien ha estado a punto de perderla por alguna causa, aprende a valorarla y a vivirla tal como es y, sobre todo, a amarla!

Curiosamente, a medida que evoluciona nuestro mundo exterior hacia una mayor seguridad, complejidad, comodidad o supuesto "estado de bienestar" (término, cómo no, acuñado por los mayores creadores de espectativas que son los políticos), perdemos de vista el sentido de nuestra vida y dejamos de darle valor, como si solo fuera un derecho adquirido e inapelable! Pero la vida, afortunadamente, impone su realidad y, de vez en cuando, nos despierta del engaño y nos hace reaccionar, aunque sea a regañadientes... o con el debido sufrimiento!

En esta vida todos debemos aprender las mismas lecciones, nos cueste o no, tardemos mucho o poco! Eso es, precisamente, vivir una vida plena -que no quiere decir siempre feliz y dichosa- y no una emulación de la vida hecha de engaño, falsas realidades y despreciando una gran parte de ella! Una vida sesgada es siempre una vida sesgada, nos guste o no reconocerlo! Es verdad que existen personas que creen vivir esa vida a medias, con cierta dignidad... aparente! Pero, precisamente, son esas mismas personas quienes menos preparadas están y más se resisten a ver y luego aceptar la vida cuando ésta se rebela con toda su intensidad y riqueza!

Para ser felices, hay que saber ser infelices! Es una ley eterna e incuestionable que nos afecta a todos, en un momento u otro de nuestra vida! Por decirlo de una manera cruda -pero real-, solo el sufrimiento nos enseña la verdad de la vida, luego la ecuación es simple: ¿a más sufrimiento más se aprende, luego más capacitados para ser realmente felices? ¿Conoces algo de valor en esta vida nuestra que no tenga su alto coste?

Uno de los ejemplos es la paradójica sonrisa de los niños en países pobres, donde la vida es un milagro que se renueva cada nuevo día que llega! Mientras, nuestros hijos consentidos, ricos y rodeados de todo tipo de parabienes, apenas saben sonreir sinceramente y mucho menos agradecer la vida que les fue regalada! ¿No es paradójica la situación? ¿Será que para saber reir, uno debe -necesariamente- aprender a llorar? El día que descubrimos que todo tiene su propio sentido en nuestra vida y que, casi seguro, tiene poco que ver con nuestros planes y espectativas, la vida cambia y se hace plena! Y solo en una vida plena habita la felicidad y el amor verdaderos, no lo dudes nunca!

Sé que este es un mensaje difícil de hacer entender a personas que, quizás, están ahora sufriendo algún infortunio! También sé que no soy nadie para dar lecciones sobre lo que a mí, muchas veces, también me cuesta entender de la vida! Pero solo puedo desear que tú, como yo, dejes de intentar entender la vida con la mente, porque haciéndolo solo vivirás una parte de la realidad y renunciarás a vivir toda su magia! No intentes entender la vida, acéptala y vívela tal como viene, tan solo confía en ella! Confiar en la vida solo exije que seas capaz de crear y vivir tu propio sueño, esperando que, de alguna manera imprevisible, la vida te premie por ello! No hagas planes de antemano, no intentes fabricar una vida solo dichosa... esa no es la vida plena que mereces! Como se suele decir, la realidad supera -con creces- a la ficción que puedas hacerte solo con tu mente!

Miguel Benavent de B.

Aquí te traigo una espeluznante entrevista que relata la crueldad de la vida como medio de superación personal! Léela, piensa en tu actual vida y extrae tus propias conclusiones...


Nadia Ghulam: "Vida no tenía, así que daba igual que fuera vestida de hombre o de mujer"

Con 8 años una bomba la desfiguró, y de los 11 a los 21 se hizo pasar por un chico en el Afganistán de los talibanes. Ahora, cuenta su historia en un libro que ha ganado el Prudenci Bertrana. La Vanguardia. Ivan Vila Barcelona 02/12/2010

"Su vida ha sido muy dura, pero ella tiene las ideas muy claras. Y cuando la oyes hablar, cómo se expresa, cómo lo cuenta todo, aún impresiona más", advierte Agnès Rotger (Badalona, 1973) de Nadia Ghulam (Kabul, 1985) mientras la esperamos en una cafetería del Eixample. Ambas firman el último premio Prudenci Bertrana, El secret del meu turbant, que edita Columna en catalán y Planeta en castellano. Rotger, periodista, ha puesto la forma, y Ghulam aporta el fondo, su tremenda peripecia, la de una niña afgana que con ocho años fue víctima de una bomba que le provocó graves quemaduras en todo el cuerpo y la desfiguró, y que con 11, en la época de los talibanes, decidió disfrazarse de hombre para poder trabajar y alimentar a su familia. Su historia la oímos por primera vez hace cuatro años, cuando tras una década manteniendo su falsa identidad masculina, llegó a Barcelona de manos de la asociación Ashda para someterse a una serie de operaciones para reconstruirle el rostro. Un rostro que entonces mantuvo oculto, por miedo a que, difundida su foto por los medios, pudiera ser identificada por aquellos que en su país la conocían como hombre. Ahora, en cambio, ya no teme mostrar su cara. Ha decidido compartir su secreto, dice. De hecho, viene de dar una charla en un colegio. Cuando llega, pide un zumo de naranja.

Nadia Ghulam, autora de 'El secret del meu turbant' junto a Agnès Rotger / Ivan Vila

El libro empieza narrando su infancia, una infancia en un país muy pobre pero que para usted es una infancia normal y feliz.
Yo hasta los 8 años no tenía ningún problema, era la reina de la casa, como todos los niños. Mi padre tenía una vida muy feliz. Trabajaba en el ministerio de salud, era farmacéutico, distribuía las medicinas. Tuve una infancia muy feliz y de pronto todo cambió.

Con la guerra y la bomba.
Cayó una bomba en casa, y me quemé entera y también se quemó la casa, todo lo que teníamos. A mi casa cuando venían visitas se pasaban horas y horas y lo miraban todo porque era como un museo. Mucha gente le pedía a mi padre venir a verla, que los invitáramos. Y todo se quemó. Mis padres me llevaron al hospital y cuando mi padre volvió a casa, le dijeron que no había quedado nada. Ni un pañuelo para mi madre. Nada.

Y después su hermano mayor muere asesinado y su padre pierde la razón. El libro describe un mundo en el que la vida no vale nada, en el que te pueden matar por cualquier cosa.
La vida cambia. Cuando no hay guerra, tú no matas ni una hormiga. Pero en la guerra, pasa por aquí una persona, la matan y no pasa nada. Durante la guerra civil, murieron más de 65.000 personas en muy poco tiempo. Murió mucha gente, y se destruyeron todas las casas.

Y las vidas de la gente, de los supervivientes.
Claro. Después de la guerra, ¿como puede vivir la gente? No es fácil. Mira, tú tienes un vaso y se te rompe y te apena porque te gustaba mucho. Así que imagínate si lo que pierdes de golpe es tu casa y todas tus cosas, y ya no tienes nada. Aquí tenemos de todo y no lo valoramos, pero cuando no tienes de nada, nada de lo que necesitas, ¿como te las apañas? No te lo puedes ni imaginar. Yo era pequeña, pero recuerdo nuestros juguetes, nuestra habitación... Es muy, muy duro.

Con 11 años, tras la muerte de su hermano, toma la decisión de adoptar su identidad porque ve que no hay otra solución para poder trabajar y sobrevivir.
Fue la primera idea que me vino a la cabeza: si no podemos trabajar, ¿qué hacemos? Yo he cogido muchas cosas de mi madre, y mi madre es una mujer muy valiente, nunca le ha gustado tener que pedir nada. Nunca. Siempre decía: "Si una persona quiere, puede hacer algo, ¿por qué nosotros no?" Y cuando decidí vestirme como un hombre lo que pensé fue eso: si un hombre puede trabajar, ¿por qué yo no? ¿Por qué me voy a quedar como una víctima en casa o pedir caridad, si puedo trabajar?

Y se pasó 10 años disfrazada de hombre. ¿Se imaginaba que tendría que mantener esta identidad tanto tiempo?
La verdad es que cuando tomé la decisión no pensaba que llegaría a los 25 años, pensaba que viviría sólo unos pocos años, pero que mientras viviera, así podría hacer algo por mi madre, porque ella me ha dado mucho. Todos los niños nacen una vez, y las madres sufren en el parto. Y mi madre ha sufrido ese dolor dos veces: cuando nací y cuando me quemé, y me dio dos veces la vida. Porque nadie creía que Nadia se curaría. Y los médicos decían que si me curaba, sería una persona loca. Nadie creía que yo sería capaz un día de estudiar, o de hacer una entrevista como ésta. Porque yo estaba muy quemada, y un trozo de la bomba me abrió la cabeza. Pero mi madre sí creyó que yo saldría de ahí. Así que luego yo pensaba que la poca vida que tuviera, sería para ayudarla. Aunque me quedara poco tiempo, porque yo estaba muy cansada, y con mucho dolor. No es fácil, eh. Tú te quemas un trocito del dedo y ¿cómo quema, cómo duele? Pues imagina una persona que se quema el 50 o 60% del cuerpo. ¿Cómo puede aguantar una niña pequeña? Así que pensé: vida no tengo, así que da igual que vaya vestida de hombre o de mujer. Pero no imaginaba que llegaría un día a Barcelona, que escribiría un libro y que mi vida le podría interesar a la gente.

Cuando ya llevaba cinco años haciéndose pasar por hombre, cayeron los talibanes y se eliminó la prohibición que impedía a las mujeres trabajar, pero usted se dio cuenta de que no era tan fácil recuperar su identidad femenina de nuevo y siguió igual.
Porque en realidad los talibanes no se fueron. Los americanos vienen y se van. Pero los talibanes no eran extranjeros, no venían de fuera. Los mismos que antes eran muyahidines, después son talibanes y ahora son del régimen de Karzai. Todo es igual, son la misma gente, mis vecinos. Imagina que después de cinco años le digo a mis vecinos: "Mira, como tu me decías que eras talibán, yo te decía que era un hombre, y ahora cambiaremos y ya está". No podía hacerlo.

Pero a partir de entonces hay ámbitos, la escuela, por ejemplo, en los que ya se sabe que es una mujer, y en otros no. Mantiene una doble vida.
Si no fuera por los estudios, no habría hecho esa doble vida. Pero me interesaban mucho mis estudios. Para mí, era estudiar o morir. Así que decidí volver a arriesgar mi vida.

Porque usted estaba convencida de que si la descubrían, su vida podía correr peligro.
Sí, pero es que la vida para mi significaba ser libre. Si no soy libre, estoy encerrada, como lo estaría metida en una caja en el cementerio. Si a mi me encerraban en casa sin salir, prefería la muerte. Con los talibanes, podía ser libre para trabajar y estudiar vestida de chico. Y como luego no me daban un certificado para estudiar como chico, tuve que cambiar otra vez para mantener mi libertad. Porque yo sabía que si estudiaba podría conseguir lo que yo quisiera. Así que decidí estudiar aunque me costara la vida.

Dice que encontró gente que la ayudó, pero también que muchos después esperaban algo a cambio.
Ésa es la vida de una víctima. Siempre pasa. Hay mucha gente que te ayuda, pero hay algunas de esas personas que, sin que tú lo sepas, esperan algo de ti. Y como yo no era una persona independiente, sino dependiente de otros, era muy fácil que la gente se pudiera aprovechar de mí. Yo siempre he tenido mis ideas muy claras, pero si no eres independiente, no puedes aplicarlas, ni sobre tu vida. Si yo trabajo en el campo y veo que el hijo del jefe no hace las cosas bien, no puedo decirle que no es justo que acabe de llenar un saco de patatas con piedras y luego lo venda. No puedo decírselo porque soy su empleada. Y eso mismo pasó cuando mi país cambió, cuando vinieron los occidentales. Recibía ayudas de ellos, pero a veces no podía decirles: "Lo que me recomiendas no me gusta, yo quiero hacer otra cosa". Tenía que hacer siempre lo que me pedían para recibir alguna ayuda.

O hacerles creer que lo hacía, al menos.
Es que muchos extranjeros no entienden y nunca entenderán una cosa. En mi país, los invitados son sagrados, enviados de los dioses, y para mí sobre todo, porque yo soy muy creyente, y estas personas llegaban y me pedían venir a mi casa. A una persona de allí, si me pide venir a casa yo le pido que nos de algo, porque somos muy pobres, pero a los extranjeros no. Yo les pedía el taxi, los llevaba a casa, les hacía la comida y mi madre estaba todo el tiempo pendiente de ellos. A mi me han entrevistado no uno, sino 5.000 periodistas, y a ninguno que ha venido a casa le he pedido ni un euro. ¿Por qué? Porque yo era pobre, pero para mí los invitados son sagrados. Pero yo fui honesta con ellos y algunos luego se aprovecharon y no lo fueron conmigo. Ha habido gente que me ha hecho fotos diciendo que eran para ellos o para enseñárselas a sus amigos, y luego las ha vendido por dinero. Y yo de todo eso no tenía ni idea. Yo era una persona del campo, una campesina. Nosotros no tenemos contratos para todo como los que tenéis aquí. Allí te dice tu jefe que mañana te sube el sueldo y ya está. Aquí todo se hace con contratos, abogados... y allí no conocen la palabra abogado. Todo es muy simple. Así que te fiabas y ya está. Pero muchos de los que venían de fuera eran muy desconfiados, y cada palabra que les decías pensaban era una mentira para que te ayudaran.

¿Habla de los periodistas o de las ONG?
De todos los extranjeros que llegaban a mi país: periodistas, cooperantes... Y aquí también lo oigo mucho, mucha gente dice de los extranjeros: "Vigila mucho con éstos, porque tienen tela". Van con mucha desconfianza, y les estás explicando algo que es verdad y no se lo creen. Eso me ha pasado muchas veces.

¿No encontró a nadie que sospechara nada en todo el tiempo que se hizo pasar por un hombre?
Bueno, yo estaba muy pendiente todo el tiempo para evitar que me descubrieran, y era fácil. Por ejemplo, si veía a un grupo hablando bajito y pensaba que podrían estar hablando de mi, o que podían sospechar algo, hacía algo para demostrar que era un hombre, algo que nunca podrían pensar que hiciera una mujer afgana. Por ejemplo, llegar y decirles: "Mirad, tíos, os cuento un secreto: he visto en la calle a una chica que me ha gustado mucho, y tenía muchas ganas de besarla". Y claro, una mujer nunca haría ese comentario, en mi país eso es imposible. Además, desde que se nos quemó la casa, aunque no nos moviéramos de Kabul, cambiábamos mucho de barrio, no teníamos una residencia fija.

¿Y en el círculo de amigos que hizo con su identidad masculina, no cree que alguien podía sospechar? Porque usted explica que se enamoró de un chico, que luego falleció, y que sentía que de algún modo él le correspondía, que se sentía especialmente bien al estar con usted. ¿No cree que quizá él intuía algo?
No. Me querían, eso sí, pero no sabían que yo era una chica. En 2008, cuando yo ya estaba en Barcelona, uno de esos amigos se enteró, y lo primero que hizo fue preguntarme: "¿Seguro que no tenías un hermano? Es que, tío –porque aún me llama tío-, no me lo puedo creer. ¿Pero cómo lo hacías?". Porque a veces me había pedido que lo acompañara hasta casa para no ir solo, porque le daba miedo. Y ahora me pregunta si yo no tenía miedo. Pues no. Y él me dice: "Pues no me puedo creer que una chica me haya tenido que acompañar porque tenía miedo. ¡Qué vergüenza!"

¿Es el único con el que ha vuelto a tener contacto de ese círculo de amigos?
Tengo contacto con todos, pero por correo electrónico. El amigo que descubrió mi secreto no lo supo por mí. En 2008, en la televisión de Afganistán sacaron fotos de víctimas de guerra, y él vio una de una chica que luego comentó con todos porque se parecía mucho a mí. Le dijeron que no podía ser, pero él me lo preguntó. La primera vez le pregunté: "¿Tú qué crees, que la de la foto soy yo?". Y como me dijo que no, le dije: "Pues ya está". Pero al cabo de unos días, insistió, porque decía que los ojos se parecían mucho, y al final, como tenía mucha confianza con él, le dije que sí, que era yo. No sé si la de la foto era yo, porque no la he visto y no recuerdo si me hicieron alguna, pero le conté la verdad.

¿Y se lo ha dicho a los demás?
Yo le pedí que no se lo contara a nadie, pero no sé. Pero tengo amigos que seguro que no lo saben, porque estamos en contacto y algunos comentarios que me hacen son una prueba de que no tienen ni idea de quien soy.

¿Cuando vuelve a Afganistán a visitar a su familia, vuelve como una mujer?
Sí, pero no puedo ver a mis amigos. Ahora cuando estoy en Afganistán voy muy tapada, con un niqab, y hasta me pongo gafas de sol para que no me conozcan por los ojos, y sólo tengo relación con mi familia.

¿Cada cuánto visita a su familia?
Voy cuando puedo. Hasta ahora he ido cuatro veces. A partir de ahora, creo que iré una o dos veces al año, al menos hasta que acabe mis estudios.

¿Su vida a partir de ahora estará aquí, o volverá a Afganistán?
Mi vida no sé cómo está. Hasta ahora no he sabido adónde me llevaba la vida, porque creo mucho en el destino, pero trabajaré entre esos dos mundos: mi país y Catalunya. Porque en Afganistán tengo mi familia pero aquí también, la familia que me ha acogido. Ahora tengo dos familias.

Dice que cree en el destino, pero su destino lo ha cambiado usted.
No, es que a veces aunque no quieras cambiarlo, cambia.

Pero usted ha tenido que echarle mucha voluntad para llegar hasta aquí.
No, yo no pongo voluntad. El destino me obliga a hacerlo. El destino me dice: "Hoy tendrás que ir a hacer una entrevista y te tomarás un zumo de naranja". Y yo cojo corriendo un taxi para llegar.

(...)

miércoles, 1 de diciembre de 2010

LA CRISIS... Y SUS EFECTOS "COLATERALES"!



Anoche conversaba sobre los efectos de esta crisis que nos afecta. Ya sé que no es un tema original actualmente, ni tan siquiera algo agradable para hablar con una buena amiga, pero, de vez en cuando, conviene comentar la cruda realidad para saber lo que nos rodea... y aún así ser capaz de seguir soñando! Siempre he pensado que, dada mi actual situación personal, una crisis no me podría afectar, demasiado. Mis circunstancias personales, seguramente, no son mucho mejor ni mucho peor de como siempre han sido. Así, durante demasiados años fui un navegante que siempre supo capear cualquier temporal que me llegara a mi vida... y hubieron muchos, sí señor! Hoy, sin embargo, creo que mi propia firmeza y, a la vez, tolerancia frente a los acontecimientos mundanos me permiten ver la realidad de otra manera, con una cierta perspectiva! Las cosas probablemente no han cambiado tanto, ni seguramente han mejorado en mi vida ordinaria, pero he aprendido a verlas de otra manera y a valorar lo esencial en la vida!

Es evidente que, a quien más y quien menos, le afecta una crisis como esta, de dimensión, profundidad y duración aún desconocidas. Más que nada porque, si algo teme el ser humano es, precisamente, la incertidumbre. Si a esto añadimos la falta de valores que la mayoría de gente tiene hoy en su vida, el caos personal e intrasferible está servido! Demasiados años sustentados en una falsa y solo externa confortabilidad y aparente seguridad material, habían de dejar secuelas... y el engaño no podía durar siempre! Así, la falsa sonrisa complaciente que muchos ponían al salir de casa, las frívolas conversaciones de café con los amigos y la obsesión desmesurada por adquirir cosas únicamente materiales -aunque muchas veces inútiles y/o ostentosas, no han hecho más que vaciar de esencia y de contenido nuestra vida! Y, como siempre, en esta vida todo tiene su precio!

Pero no quería aquí hablar de los efectos obvios de una crisis económica como esta que estamos padeciendo, sino de esa otra crisis mucho más sutil y tóxica que nos envuelve a todos los seres humanos, ahora más que nunca. Los efectos "colaterales" de ésta, es decir, cómo nos afecta a nuestro comportamiento y a nuestras decisiones personales! Debo admitir que, en un principio, me preocupé por mi percepción, por aquello de que "lo que percibimos del mundo no es más que el fiel reflejo de lo que sucede en el interior de cada uno de nosotros". Y ahora pienso en voz alta que, aún afectándome como a todos la crisis económica, miro con perplejidad el comportamiento y la actitud de muchas de las personas de mi entorno. El miedo se ha apoderado del mundo, sin duda! Y es, precisamente, ese miedo el que hace que las personas -al menos una gran mayoría- se comporten con agresividad, irascibilidad, cuando no, sin el menor escrúpulo de conciencia en sus actos ordinarios. El "todo vale" se ha apoderado de la sociedad y, lo que es peor, de cada uno de sus integrantes, como si una situación compleja y duradera como la actual justificara todo y a todos!

No voy a insistir en los efectos que ese comportamiento in extremis trae consigo: violencia, agresividad gratuita, intolerancia, insolidaridad, conflictos de todo tipo... tanto a nivel mundo, como sociedad, como persona! Solo hay que ver un noticiario (a pesar de su crónico enfoque "periodístico" basado en las desgracias y las malas noticias) para darnos cuenta de todo ello! Pero, más allá de lo público y notorio -aunque, lamentablemente, no sea noticia- hay personas como tú y como yo que consiguen hacer de este momento complicado una oportunidad para seguir siendo personas e, incluso, crecer como tales! Como siempre digo, cuando todo va bien, es fácil ser espléndidos y agradecidos con los demás... y con la vida! Cuando no hay problemas, todo son bendiciones, diversiones y alagos! Pero, la verdad es que el heroísmo está en ser agradecidos y felices cuando las cosas no salen tal y como planeábamos, cuando todo parece desmoronarse!

Esa heroicidad no es más que ser siempre uno mismo, a pesar de las trabas que pone la vida! No dejarse llevar por las reacciones individuales y/o colectivas, espontáneas, primitivas y seguramente mal aprendidas, con las que llegamos a ser infieles a nuestros ideales y desleales a nuestros valores humanos, además de almacenar reproches contra los demás... y contra la vida! Pero actuar siempre como uno es exije valor, constancia y fortaleza! Seguramente esa actitud personal y valiente no será comprendida, ni tan siquiera aplaudida... más bien al contrario, será criticada o, en el mejor de los casos, ignorada! Pero he aprendido que el premio no es más que el amor propio y la libertad personal, algo escaso en estos tiempos que corren, pero que te hacen verdaderamente independiente de los demás y de los condicionantes solo externos que, a diario, nos regala este mundo loco! Es entonces cuando te das cuenta de que, efectivamente, la vida es todo aquello que quieres ver, que ser capaces de soñar es un privilegio de unos pocos afortunados y que levantarse cada nuevo día con una nueva ilusión, no es más que una prueba fehaciente e innegable de amor hacia uno mismo, hacia los demás y hacia la propia vida! Personalmente, si tengo que escojer qué quiero en mi vida -hoy y para siempre- prefiero amor, que no miedo!

Nota del autor: Por cierto, si algún día ves a alguien con una chaqueta azul que pone en la espalda "All I need is Love" (como ves en la foto), no dudes en saludarme!

Miguel Benavent de B.

martes, 23 de noviembre de 2010

GUARDANDO SUEÑOS...



A veces pienso que ahora solo estoy guardando sueños y recuerdos! Tengo la sensación de que vivo para ir almacenando recuerdos, rincones, momentos para visitarlos de nuevo y compartirlos con quien ame. Los vivo intensamente, es verdad. Capto en mi retina y en mi corazón todos sus matices, sonidos, aspectos, luces, para llevármelos conmigo... los hago míos, forman ya parte de mi vida!

Son vivencias, una por una, que llenan mi vida hoy y me invitan a soñar! Las fotografío, escribo sobre ellas y las retengo en mi retina para, algún día, poderlas revisitar, volver a sentir como si fuera, cada vez, la primera vez! No sé si será posible revivirlas como fueron o si, compartiéndolas con alguien amado, serán mejores o peores de lo que en su día fueron en mi vida! No sé, ni siquiera, si volveré a tener la oportunidad de vivirlas... Hoy solo sé que el amor empieza por compartir sueños... o incluso malos sueños, más que por compartir la no realidad!

Y es que, posiblemente, los sueños son solo eso, sueños! Sueños que hay que tener el valor de vivirlos y de hacerlos realidad! La mayoría de gente que se cruza en mi vida, hablan de sueños... pero viven su propia y cruda realidad, de cada día, renunciando a ellos! Qué pocas personas están dispuestas a vivir un sueño con los ojos bien abiertos! Algunas veces, eso sí, se cruza en mi camino alguien que sí está dispuesto -aunque sea unos instantes- a hacer de sus sueños una realidad y lo manifiestan en su mirada, que yo sé ver! A veces pienso que yo soy solo el link -si quieres efímero y placentero- entre el sueño y la realidad de algunas personas que se acercan a mí! Lamentablemente demasiadas personas han aprendido a sobrevivir en un mundo sin sueños, donde el valor de soñar no cuenta, exije demasiado a unas personas que prefieren la comodidad y la seguridad, que arriesgarse a confiar en su propia capacidad de hacer de la vida su propio sueño!

Porque soñar no es nada más que ser capaz de mirar el mundo real con otros ojos, con su propio sentido y hacer de él su verdadera realidad! Soñar es vivir viviendo, intensamente, valientemente desde el corazón, con amor! Lo "otro" no es más que vivir sobreviviendo, muriendo cada día un poco y dejando que el miedo invada nuestro corazón. Vivir con amor o vivir con miedo, tu elijes!

Cada día que pasa en nuestra vida es una oportunidad de vivir o de morir! Cada día que pasa es algo para recordar o para olvidar! Nosotros elejimos. Yo quizás, debido a mi vida, siempre soñé, aunque en voz baja. Mi realidad no me gustaba y aprendí a huir de ella soñando y viéndola como a mí me hubiera gustado que fuera! Pero hoy estoy aprendiendo que la realidad es la que es... y que resistirse a aceptarla es tenerle miedo y engañarse a uno mismo. Me guste o no, la realidad tan solo es! Pero si puedo, en cambio, mirar con otros ojos la realidad, aprender a buscarle su sentido y hacerlo mío. Como a todos nos pasa, mi realidad no es siempre buena o mala, pero sí sé que negándome a ella -o a parte de ella- no soluciono mi vida, sino que gasto energía intentando evitar lo inevitable. Y sí, también tengo miedo de aceptar lo inevitable, pero, a la vez, solo aceptándolo puedo convertirlo en una oportunidad para conocerme y para conocer... y para amar la vida!

Seguramente en gran parte de mi historia tenía mis propios planes, aunque poco tuvieran que ver con lo que mi vida me trajo! Ese conflico es, precisamente, lo que atrajo durante demasiados años la infelicidad a mi vida! Hoy acepto todo lo que llega, aunque a veces me cueste! Busco siempre la lección que la vida trae consigo e intento buscarle el lado positivo, aunque a veces cuesta en un primer momento! Hoy amo sin recibir amor a cambio, hoy acepto mis limitaciones e intento superarlas, hoy pretendo aceptar la vida como una oportunidad de ser y de crecer, amando! Pero, como a todos, a ratos también me supera la realidad, me invade el miedo y actúo mal o erróneamente... y creo que aceptar todo eso es el primer paso para mejorar! Ser consciente de todo ello no me hace mejor, sino mejorable y, tal vez también, amable!

Miguel Benavent de B.

martes, 16 de noviembre de 2010

POR QUÉ EL "AYER" INTERFIERE EN EL "HOY"?



Soy un soñador, por qué voy a negarlo! Quizás porque nuestra vida ordinaria no nos salpica con demasiadas alegrías, ni motivos de felicidad, tal como entendemos nuestra "felicidad", claro! Uno, con los años, lamentablemente aprende a vivir sin sueños, a transitar por esta vida nuestra intentando pasar desapercibido, no salir dañado de las inclemencias que nos llegan día a día...

Pero, con el tiempo, uno empieza a entender que la vida no es más que lo que nos permite, precisamente, ver y conocer nuestro interior... por decirlo pronto y bien "así estamos, así vemos"! Alrededor nuestro tenemos de todo: alegría y sufrimiento, a partes iguales. Pero sí podemos escojer lo que observamos, dónde fijamos nuestra atención. ¿Botella medio llena o botella medio llena? Tu escojes. Ni que decir tiene que, en función de lo que creamos ver, sentiremos y actuaremos. Pero ser dueño de nuestras percepciones no siempre es fácil! En ellas participan, además de lo objetivamente recibido por nuestros sentidos, todo aquello que ocupa nuestra mente -tanto consciente como inconsciente-, que puede llegar incluso a distorsionar nuestra visión, como si de un defecto óptico se tratara!

Así, en nuestra percepción personal interfieren todos esos asuntos vividos y no resueltos, asignaturas pendientes de aprobar, miedos... que salen a la supeficie en cuanto las circunstancias son similares en algo a las vividas anteriormente, transgreden demasiado nuestra confortabilidad o apelan al sentimiento que, en su día, generaron. Cada vez que un suceso rememore nuestro recuerdo mental o su huella emocional, saltarán las alarmas y actuaremos de manera automática y, seguramente, inesperada e incontrolada.... y no siempre beneficiosa! Es como si nos dominara un "acto reflejo" que reactiva todas nuestras reacciones para actuar con rapideza y, aparentemente, de manera efectiva, ante las circunstancias que, a diario, aparecen en nuestra vida! Es, por decirlo de alguna manera, como si nuestras respuestas de "hoy" se basaran única y exclusivamente en nuestros actos -y sus efectos- del "ayer"!

Esa es, quizás, la principal razón para revisar nuestro comportamiento en cada momento y regularmente: para poder vivir el "hoy", en toda su amplitud y riqueza! Particularmente creo que no es necesario realizar una regresión en el tiempo para rememorar una vivencia, averiguar sus origenes, circunstancias del momento y su efecto que produjo emocionalmente... y que la mantiene latente a la sombra de nuestra conciencia. Creo que basta con ser consciente de su presencia-ausente y saber o intuir que puede haber dejado secuelas en nuestro comportamiento. Cada vez que se dé un estímulo parecido, debemos intentar actuar de nuevo, sin condicionantes ni miedos del pasado, es decir, estando bien atentos al "hoy", con todos sus detalles! Vivir el "hoy" no es más que actuar -en lo posible- sin condicionar nuestros actos a reacciones creadas en el pasado, que seguramente ya no serán válidas ni beneficiosas para nosotros...

Curiosamente, la gente tenemos el mal hábito de intentar borrar nuestro pasado, especialmente cuando éste no es agradable de recordar y nos duele. Pero es tan absurdo como, ante un problema cualquiera, evitar mirarlo y reconocerlo, creyendo que de esta manera desaparece definitivamente de nuestra vida! El pasado está ahí, en la obscuridad del subconsciente y, desgraciadamente, afecta -más de lo que queremos aceptar- nuestros actos y comportamientos actuales. Pero, la verdad es que, seguramente, basta con ser conscientes de su existencia oculta y de cómo nos limita como personas ante el momento presente, para estar ya en el camino de su solución. Cuando uno aprende a estar bien atento al momento presente, es respetuoso con él y con sus detalles específicos, y no lo "etiqueta" con esterotipos caducos, sino que permite que la realidad se imponga y es, precidsamente, esa plena conciencia en el "hoy" lo que nos aporta la paz interior y la actitud correcta en nuestra vida.

Así, cada persona, momento y lugar son un referente nuevo, singular e irrepetible, por tanto una privilegiada oportunidad para conocernos mejor y ejercitar la libertad de sentir, pensar y actuar lo que decidamos, libremente. De esta manera, no juzgamos a priori -como usualmente hacemos- los hechos o las personas, sino que dejamos que éstos se manifiesten (fluyan) tal y como en realidad son... luego solo tendremos que encajarlos o no en nuestra propio "hoy, en linea con lo que surje desde dentro de nuestro corazón"! ¿Cuántas veces hemos juzgado -o sido juzgados- antes de poder dar una oportunidad a los hechos, a los momentos o a las personas para manifestarse tal y como son? Y, lo más importante ¿ese juicio previo -a partir de nuestras experiencias del pasado- nos garantiza acertar y evitar repetir los errores del pasado? En cualquier caso, lo que nos mueve a actuar de esta manera es nuestro miedo (lo contrario del amor, que genera confianza) a un nuevo fracaso... olvidando que cada error es una nueva lección -necesaria- en la vida... y, precisamente, lo que nos hace crecer como personas! Alguien dijo que un error es una gran lección; dos veces el mismo error, sí es un error! ¿Crees de verdad que hay dos personas, momentos o lugares capaces de repetirse, tal cual son en realidad? ¿A qué tenemos miedo, entonces?

Miguel Benavent de B.

jueves, 7 de octubre de 2010

¿AMAR, SIN SOÑAR?



Alguien me dijo una vez que "el amor es algo que permite entregarnos al otro y, en la entrega, descubrir en el otro cosas de nosotros mismos que, de otra manera, no llegaríamos nunca a conocer!" Curiosa y acertada definición! Y es que el amor no es más que "abrirse al otro para encontrarse a uno mismo", diría yo, simplificando el concepto! Obviamente, cada persona en nuestro entorno permite conocernos proyectados en el otro, permitiéndonos ver lo que poseemos o lo que nos falta y valoramos. Pero, en especial en el amor romántico -como denomina Eric Fromm, aunque clasificarlo es ya limitarlo- esa proyección se hace más evidente. El otro, el ser amado, actúa como un espejo nuestro!

Para muchos el amor de pareja no es más que la posibilidad de evitar la soledad, aunque ella sea consustancial -y, por tanto, necesaria- al ser humano. Para otros, un arte difícil de gestionar una relación en el que lo importante es mantener esa llama del amor viva, a pesar de las diferencias, peculiaridades y dificultades circunstanciales de cada uno de los contendientes. Para muchos más, es tan solo una conveniencia social que une a dos personas en un proyecto común, que exije renunciar un poco de cada uno. Pero, para algunos pocos, es el único y verdadero medio para conocerse a uno mismo, conocer al otro y así crecer ambos!

Para amar a alguien, uno debe amarse a uno mismo primero, esa es la premisa. Si uno ansía amarse, antes debe conocerse... y conociéndose se ama más a sí mismo y, a la vez, al otro! Para ello, una relación debe fluir, por tanto, no debe existir el miedo. Porque entregarse y compartir exije valentía, voluntad de entregarse por entero, sin reservas y, sobre todo, deseo de compartir el mutuo descubrimiento. Si uno teme encontrarse a sí mismo, si uno teme lo que el otro pueda hacer con el descubrimiento, esa relación está rota, desde un principio. El miedo ocupa el espacio del amor... y, por tanto, lo bloquea! Cuántas veces nos entregamos a medias, escondemos al otro lo que consideramos poco digno, inconveniente o imperfecto... compartiendo solo lo más conveniente o dándole al otro solo lo que él espera de nosotros. Como suelo decir, el amor -del tipo que sea- es una actitud en la vida, es la ausencia de miedo, fruto de la libertad personal y algo que no puede ser más que radical, irrepetible y único cada vez que se comparte con alguien más!

Una relación es, como cada ser humano, algo singular, algo especial e irrepetible, favorecido por un mismo momento vital de dos personas y con la voluntad mútua de crecer! No admite matices, o se ama o no. Cada vez que una relación solo toma parte de nuestro ser, solo comparte una parte sesgada de uno mismo, ese amor duele... porque no es más que la renuncia a algo que realmente somos, merecemos y que necesitamos compartir, simplemente porque nos lo exije el alma! Darse es algo que proviene del interior, fluye naturalmente y no es más que un ansia esencialmente humana, aunque siempre tenga -como tal- algo de mágica! Pero es imposible que sea mágico si uno no aprende a buscar la magia en su día a día, en su vida... que es donde se halla el amor! Una vida plana sin ese aspecto enigmático e impredecible -basado en la confianza en uno mismo, en el otro y en la vida- no puede ni podrá nunca acojer un amor verdadero, magico e irrepetible! El amor surje cuando surje, aunque hay que estar bien atento a las señales y circunstancias de la vida, teniendo el valor de vivirlo cuando aparezca, aunque para ello debamos ser capaces de soñar, romper los esquemas de nuestra mente limitada... y dejarlo fluir tal y como aparece!

Personas que no son capaces de soñar suelen afirmar que no encuentran el amor. ¿Es posible el amor sin soñar? ¿Es el amor solo un sueño? ¿Por qué hay tanta gente dispuesta a vivir un amor artificial como su vida y, en cambio, solo soñar en el amor verdadero y que merecen? A fin de cuentas, soñar no es más que ser capaz de hacer real lo irreal! ¿No será esa dosis de irrealidad, precisamente, el valor del verdadero amor y el gran reto? ¿Es posible vivir un amor de sueño, sin vivir una vida de sueño?

Miguel Benavent de B.

Te traigo una entrevista de un presunto experto en psicoterapia de pareja, que habla y argumenta sobre el amor... Seguramente el amor es algo más simple que todo ello, es una actitud vital, irrenunciable e integral de todo ser humano y que, como tal, debe tener en cuenta lo físico, lo mental, lo emocional y lo mágico o espiritual de cualquier persona. Extrae tus propias conclusiones...

Robert Roche, 69 años, doctor en Psicología, especialista en psicoterapia de la pareja y prosocialidad. "Ayudar, dar y escuchar llena de significado la propia vida". La Contra de La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 28/09/2010

Ha investigado con más de 2.000 parejas...

Sí, y he observado que esperar demasiado de la comunicación crea problemas en la pareja.

Creía que era por la falta de ella.

La comunicación, si no es de calidad, crea perturbaciones y ruido. Puedes estar diciendo una cosa con tus palabras y otra con los gestos, la mirada y la actitud.

La actitud dice más que las palabras.

Y de forma inconsciente. En las relaciones de pareja debe haber un equilibrio pas-pro.

¿Qué es eso?

Un equilibrio entre amor pasional y amor prosocial, que es aquel que se interesa en primer lugar por el otro, que da todo el espacio al otro, que descentra el propio yo, que no parte de sus intereses, sino que trata de escuchar a fondo al otro. A partir de ahí vendrá un enriquecimiento para el yo y también para el tú.

Hay que ser maduro y generoso para eso.

Sin este tipo de amor, la pareja se ahoga en los sentimientos centrados en el yo. Quien invierte en el otro construye y mantiene la pareja.

Pero la pasión es la chispa.

El amor pasional es un amor gratuito, ¡fantástico!, un regalo que no tiene coste.

Te llega de repente, sí.

El amor prosocial tiene un coste, requiere esfuerzo, es altruista, procura más funcionalidad y apoyo al otro, pero dota a ambas personas de la pareja de un gran significado de autenticidad. La comunicación prosocial es la que acepta totalmente al otro.

¿Y se aprende?

Yo, a mis estudiantes les hago practicar ayuda, escucha, consuelo, crear empatía, valorar al otro, ser solidario. Y tienen que practicarlo con un adversario o alguien antipático. Plantean una acción y comprueban qué pasa al llevarla a cabo.

¿Qué pasa?

Las ventajas de la prosocialidad previenen la violencia, mejoran el clima grupal e interpersonal, el tono vital del que da, la salud mental del autor y del receptor de la acción.

De acuerdo, amor prosocial. ¿Y cuando desaparece la pasión?

El amor prosocial es un gran nutridor de la pasión, porque si tu pareja te dedica tiempo, esfuerzo e ilusión, tu pasión renace.

Entonces, ¿por qué todas las parejas andan a la greña?

Se tiene que aceptar que hay desacuerdos y aprender a manejarlos, debatirlos con calidad comunicativa; centrar la atención en conseguir una auténtica relación.

Eso no implica estar de acuerdo.

Pero sí tener como objetivo un encuentro entre el yo y el tú, y sobre la base de la comprensión mutua, tomar las opciones más adecuadas, ponernos de acuerdo sobre nuestros valores y establecer reglas de conducta para seguirlos.

Entonces, hay que ser inteligente.

Pues sí, pero no estamos hablando de coeficiente intelectual, sino de las múltiples inteligencias que nos llevan a conseguir un buen equilibrio pas-pro.

Entendido.

Hay que perseguir una igualitaria participación en la toma de decisiones. Una comunicación de calidad, explicitar las expectativas, y un respeto y autonomía en el crecimiento personal de cada uno.

Usted aplica la prosocialidad en países en conflicto, niños de la calle, escuelas.

Sí, con resultados excelentes. La prosocialidad estimula la creatividad y la iniciativa, se puede desarrollar en todo momento y aplicar a cualquier situación y persona.

Se trata de hacer algo por alguien.

Sí, favorecer el altruismo. Hay que enseñar los comportamientos del dar y mostrar los beneficios. La empatía es algo que tenemos naturalmente, pero la hemos cubierto de polvo, capas y capas de cultura, costumbres y maneras de tratarse. La prosocialidad se debe enseñar y entrenar para no olvidarla.

Nos han enseñado a procurar por nosotros mismos.

De la psicología americana nos ha llegado la asertividad, es decir: mantener mis derechos sin hacer daño al otro; pero la perspectiva prosocial da un paso más allá. Dice: yo voy a empezar por el otro, voy a interesarme por el otro. Vaciarse para acoger al otro.

¿Tiene recompensa?

Gracias a la acción prosocial, las emociones negativas mejoran, y la salud. Ponerse en el lugar del otro calma la tendencia irascible y resuelve rencores y envidias. Cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de ser más conscientes de lo que nuestros actos y palabras producen en los demás.

Esa consciencia es poder.

Aumente sus actos de ayuda, de dar, de escucha, de ser empático con el otro, de valorarle, y verá como sentirá un significado en su vida y mejorará su autoestima.

La respuesta no es siempre positiva.

Ponerse en la piel del otro enriquece mi capacidad mental, me abre al mundo. Si yo envío un mensaje con sinceridad, en el 70% de los casos mi acción incide y es multiplicadora, porque si alguien tiene un gesto bueno y sincero contigo, tu actitud y las decisiones que tomes en ese momento cambian. Esa acción produce una cadena de acciones.

Eso no se puede medir.

Sabemos que un puñetazo en un grupo aumenta las posibilidades de que haya otro: lo mismo sucede con las acciones prosociales.

martes, 9 de febrero de 2010

¿Y SI EL FUTURO NO LLEGA?



Muchas veces parece que esperemos que se acabe la vida para querer empezar realmente a vivirla! Lamentablemente, confiamos demasiado en el futuro para alcanzar nuestros sueños! Y no siempre la vida nos brinda una oportunidad más de alcanzarlos!

Cada día que pasa en nuestra vida es una oportunidad para perseguir nuestros sueños! En cada insignificante decision cotidiana, nos acercamos o nos alejamos de ellos! La vida ofrece oportunidades, pero, por lo mismo, a veces no suele dar demasiadas opciones! Las tomas o las dejas! Siempre recuerdo una anécdota personal sobre esto. Durante mi juventud estuve enrolado varios años en un precioso velero, como proel y participando en regatas durante todo el año, ya fuera verano o invierno! Esa fue mi inolvidable escuela de la vida, enfrentándome al mar, a los temporales y a los cielos estrellados durante las guardias nocturnas... mientras mis compañeros de curso se obstinaban en ir de copas, en ligar y en vivir una vida alocada de fiestas! Aquel hermoso velero de madera, El Sibarita, con dos mástiles y todo un clásico -construído en 1942- en las regatas, era propiedad de Alberto T., quien ejercía de patrón.

El caso es que, en numerosas ocasiones, había oído a Alberto manifestar su deseo de jubilarse -por aquel entonces tendría unos 60 años de edad- y de vivir en un barco, junto a su mujer, también gran amante de la navegación a vela. Los años fueron pasando y, al fin, se decidió a vivir su sueño, por lo que cedió el mando de su empresa a su hijo y mandó construir su nuevo hogar, un velero de casi 19 metros de eslora, equipado con todo tipo de avances técnicos y de comodidades! Seguramente lo que más nos cuesta es tomar decisiones en nuestra vida, pero una vez tomadas, la vida resuelve el resto! Pero en este caso, fue la vida la que propició un inesperado desenlace, pues una vez recien jubilado Alberto y ya organizada su nueva vida, volviendo de una cacería sufrió un fatal accidente de automóvil y falleció. Evidentemente, su sueño no llegó a cumplirse! Tantos años manteniendo vivo ese deseo para que, súbitamente, muriera con él en una carretera cualquiera!

¿Cuántos sueños como este se perderán en nuestra vida? ¿Nos dará la vida la oportunidad cuando queramos o tengamos el valor de vivirlos... o bien nos pasará factura por no haberlos hecho realidad antes, en cuanto pudimos? ¿Cuántas oportunidades hemos perdido y perdemos cada día? ¿Podemos contar con el futuro, sin saber si quiera si éste llegará algún día? ¿Habrá que llegar a la vejez para tener el valor de luchar por lo que soñamos, aunque ya no contemos quizas con el tiempo suficiente para vivirlo? ¿Dónde quedarán entonces nuestros sueños, cuando ya nos hayamos ido de este mundo?

No esperes a vivir tus sueños! No sabes el tiempo que te queda de vida... y, cada día, surjen nuevas oportunidades para hacerlos realidad, hoy y ahora! Vacía tu mente, abre bien tus ojos... y cuando veas -aunque sea remotamente- la posibilidad de vivir tu sueño, ten en valor de hacerlo, aunque chachara mental te diga que no es el momento adecuado! No esperes a tu vejez para darte cuenta de que nunca tuviste el valor de vivir tu propia vida, esa que siempre mereciste!

Aquí te traigo un artículo de La Vanguardia que habla, precisamente, de los sueños cumplidos en la tercera edad, después de demasiados años siendo incuplidos. Desde luego, más vale tarde que nunca, pero no hay que tentar a la suerte! Disfruta de este artículo y extrae tus propias conclusiones...


PERSONAS MAYORES QUE SE LANZAN A EMPRENDER GRANDES PROYECTOS

La Vanguardia. 11 de enero del 2010.
Nunca es tarde para tener un proyecto! Han llegado a la tercera edad, pero lejos de apoltronarse han llevado a cabo un reto personal. Son emprendedores natos, que están viviendo la jubilación con una mentalidad activa y que demuestran que cualquier momento es bueno para cumplir un sueño!

Hay muchas maneras de plantearse la jubilación. Unos la viven con angustia, otros con tranquilidad, muchos se vuelcan en la familia, algunos viajan… Pero lo que plantea ES en este artículo va más allá. Existe un universo pasados los 65 años lleno de vitalidad e inquietud. Está formado por personas a las que el paso del tiempo, lejos de retirarlas de la vida activa, les ha dado el empuje necesario para llevar a cabo un reto personal. Y ha sido a la denominada tercera edad cuando han encontrado el momento para cumplir un sueño.

Hemos encontrado cuatro casos, pero hay muchos más. Estos ejemplos evidencian que cualquier momento es bueno para cumplir las expectativas personales, que nunca es tarde para llevar a cabo un proyecto. Es más, cada una de estas personas asegura que es gracias a la edad por lo que ha podido hacerlo realidad. Seguramente con unos años menos no habrían tenido la valentía, la decisión y, sobre todo, el tiempo de ponerse manos a la obra. Durante la vida laboral, el ser humano está ocupado en hacer las cosas que tienen que ver con la obligación, el deber y la responsabilidad. Tendemos a aplazar todo lo que tiene que ver con los deseos o la realización personal. Pero cuando llega la jubilación, no siempre acompañan las ganas.

En cualquier caso hay quienes tienen sueños y quienes se animan a hacerlos realidad. Nuestros cuatro emprendedores de la tercera edad son un ejemplo de que no hay obstáculo que valga. Y que si se tiene salud –salvo los achaques propios de la edad, ¡sólo faltaría!–, únicamente faltan las ganas. Joana Purjà se decidió a escribir un libro de cuentos a los 84 años. Lo hizo sola, haciendo un esfuerzo de memoria –recordando los que le contaba su abuela– y poniéndose frente a un ordenador. Así, tecla a tecla confeccionó un libro de 15 cuentos infantiles. Benet Cases, de 79 años, recuperó su pasión de adolescente por la pintura cuando se jubiló, y ahora da clases a todo aquel que una vez llegada la jubilación no sepa qué hacer en su tiempo libre. Georgina Regàs se decidió a abrir un museo dedicado a la confitura a los 72 años. Algo que, según ella misma asegura, no hubiera hecho cuando tenía 40. Y Michel Aragon, recién estrenada la jubilación, a los 65 años, se ha hecho voluntario en una ONG para transmitir sus conocimientos y ayudar a jóvenes sin recursos a ser mejores camareros.



¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

jueves, 21 de enero de 2010

APRENDER A VIVIR EL MOMENTO!



Ni que decir tiene que debemos vivir el momento, el hoy, manifestándose a través de lo que sentimos! La vida, siempre imprevista e imprevisible, nos puede sorprender -y nos sorprende, de hecho- en cualquier momento! Si la vivimos únicamente basándonos en el pasado o en futuro, se nos escapa el "hoy", sin prestar atención a lo que éste nos ofrece!

Las campañas de seguridad vial, por ejemplo, nos recuerdan continuamente esta realidad. Basta un segundo de distracción, para tener un accidente y morir. Y es que en la vida, como en la conducción, debemos ir siempre bien atentos. Continuamente pasan cosas a nuestro alrededor, llegan señales -a veces, en forma de silencio o de breves guiños-, ya sean personas concretas, momentos y lugares, que buscan hacerse un hueco en nuestra vida... para enseñarnos algo, para hacernos reaccionar o para cambiar radicalmente nuestra vida! Y todo eso está allí, para algo concreto, porque debe estar, aunque no siempre nos guste... o nos asuste! El sufrimiento, como el amor, forma parte consustancial del ser humano y le ayuda a crecer! Cada momento es mágico, único e irrepetible en nuestra vida, si queremos verlo así!

Si, en cambio, estamos distraídos o ausentes, huyendo de algo, sintiéndonos mal -concentrados en nuestro pasado o en nuestro futuro esperado-, esos momentos nuevos que llegan, pasan de largo, aunque la vida -más amorosa con nosotros, que nosotros con ella- nos dará otra nueva oportunidad para reencontarnos con ellos. La vida pone todo en su sitio! Incluso esas situaciones -ya sean personas, momentos o lugares- vuelven a reaparecer en nuestra vida, siempre y cuando traigan alguna lección que debamos aprender y aprobar! Quizás será con otra forma y en otro momento lejano en el tiempo, pero aparecerán de nuevo! A veces, de la mano de una situación imprevista y fugaz; otras, atraídos por nosotros y por nuestra alma, que requiere eso que nosotros, muchas veces, nos negamos a aceptar!

Confiar en la vida es aceptar que todo eso que pasa en ella no es porque sí, si no algo necesario y que, sin necesidad de juzgarlos, pieza a pieza, todo se engrana para llevarnos a nuestro Destino... aunque nosotros escojamos en cada pequeña decisión si acercarnos o alejarnos de él! Estaremos de acuerdo o no, lo aceptaremos a la primera o deberá reaparecer mil veces más, pero al final, sucederá! Mirando hacia atrás, uno puede darse cuenta de que todo lo vivido -lo bueno y lo malo, aparentemente- sigue una pauta imposible de descubrir en cada momento, pero que nos lleva sobre una linea imperceptible y quizás discontinua, pero firme, hacia nosotros mismos! Pero, para ver y vivir esa linealidad vital, uno debe antes vaciarse del pasado y del futuro, deshacerse de los condicionamientos de aquellos y dejar de huir de la realidad, para estar bien atento siempre y dejarse llevar por el hoy!

Siempre había creído que mi vida dependía de mí y de mi esfuerzo por vivirla! Vaya error... y vaya vanidad! El sol sale cada día, esté o no yo de acuerdo con ello! Pero con los años, uno ve que esa vida presuntamente programada y previsible, no solo es una ilusión (algo irreal), sino que está de espaldas a la realidad! En aquella, además, tampoco encontramos esa felicidad que todos buscamos! Seguramente porque la felicidad es algo que no hay que buscar fuera, sino dentro nuestro, en nuestro corazón y a partir de lo que sentimos... porque, además, cuanta más energía gastamos en encontrarla o en pensar cómo sentirla, más se nos escapa de las manos! En todo caso, la propia vida será la que nos mostrará la posible felicidad -en una persona, momento o lugar- que, súbitamente, evocará algo especial que -en el hoy y el ahora- resonará en nuestro interior! Solo por ello vale la pena estar bien atentos a lo que sucede cada día allí fuera, porque muchas de esas cosas las reconoceremos como viejos amigos del alma, que esperaban la ocasión para reencontrarse y compartirse!

Te traigo aquí una entrevista interesante de La Contra de La Vanguardia. En ella comenta la futilidad de nuestra vida, cambiante segundo a segundo, precisamente para que estemos bien atentos a esos cambios y al significado que tienen en nuestra propia vida! Disfrutala...


Isabel Palomeque, 30 años, bailarina de danza contemporánea tras sufrir un ictus "Me sucedió lo que jamás pensé que pudiera sucederme". La Contra de La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 11/01/2010

Yo era una enfermera vocacional, trabajaba en el Centro Cardiovascular Sant Jordi, comenzaba a realizar mis primeros servicios en la UVI. Estaba llena de ilusiones, pero...

Cambió su vida en un segundo.

Sí, en una cena con compañeros de trabajo me sucedió lo que jamás pensé que pudiera sucederme: un súbito dolor de cabeza, mi brazo y mi pierna derechos se bloquearon, me quedé sin habla, caí al suelo entre convulsiones y perdí el conocimiento.

Fue operada a vida o muerte.

Desperté 13 días más tarde. No sabía dónde estaba ni qué me había pasado. No entendía nada, no reconocía a nadie, estaba llena de tubos y conectada a un respirador. Recuerdo el frío glacial de las sábanas.

Un ictus.

Mi despertar a la vida fue trágico: hemipléjica, totalmente dependiente, incapaz de controlar mis necesidades y sin poder hablar. Toda mi vida, mi futuro y mis relaciones personales se evaporaban.

...

Me quedaban la familia y unos pocos amigos que también lentamente se fueron retirando de mi vida.

¿Qué edad tenía?

Veinticuatro años. Así, de repente, pasé de ser enfermera a paciente.

¿Entendió cosas de los pacientes?

Sí, que en esa circunstancia somos todos iguales: el gran cirujano y el indigente.

¿Cómo le trataron?

Mi estancia durante un mes en una planta de neurología fue algo muy parecido a un infierno. En la UVI contraje una enfermedad infecciosa y sufría las consecuencias del peor diagnóstico precoz, que se resume en cuatro palabras: "No atiende a órdenes". La atención técnica era muy eficaz, pero humanamente…

¿No?

El equipo médico me salvó la vida, pero luego parecían completamente ajenos al hecho de que la persona salvada había sido condenada a una cadena perpetua de enormes repercusiones psicológicas.

¿Cómo trataron a su familia?

Mi familia debía suplicar los informes de evolución. La desorientación y la ignorancia sobre cómo afrontar el futuro inmediato eran desesperantes.

Un año sin poder comunicarse. ¿Qué le pasaba por la cabeza?

Rabia, que es espantosa, yque todavía arrastro, porque no poder explicarte es muy frustrante. Todo enfermo grave pasa una temporada de negación. Luego lo aceptas y te das cuenta de que el mundo sigue girando contigo o sin ti, de manera que hay que tragar saliva e ir a por él.

¿Ha tenido ayuda psicológica?

No, ni he tomado ningún tipo de fármaco antidepresivo. La familia ha sido lo esencial: mis padres, mis dos hermanos. El ictus es un terremoto emocional que separa o une, en nuestro caso ha formado una piña.

¿Recuerda algo del coma?

Un sueño: estaba en el aeropuerto con mi maleta, subida a la cinta transportadora, llorando y despidiéndome de mi familia. "¡Adiós, adiós! - les decía-.Nos volveremos a ver quién sabe cuándo". Al final de la cinta transportadora había un túnel.

¿Lo cruzó?

No, me llamaron por los altavoces: "Señora Palomeque, en cinco minutos sale el vuelo". "¡No llego, no llego!", pensaba… Y desperté.

¿Un viaje agradable o desagradable?

Agradable, toda la familia se quedó atrás llorando, y yo les decía: "No os preocupéis, que los gatos tienen siete vidas y yo estoy en la primera"; eso decía mi subconsciente.

¿Le ha cambiado el carácter?

Ahora veo a la gente diferente, la veo a toda por igual, y antes quizá era más clasista. Procuro no tener miedo y mantener el ánimo alto. He hecho vuelo sin motor, salgo a cenar, a bailar. La vida se ha convertido en un reto, soy mucho más decidida.

¿Ha hecho nuevos amigos?

Sí. Salvo algunas excepciones, antes del ictus y después del ictus son vidas diferentes.

¿Cuál es su ilusión?

Ser útil dentro de mis limitaciones. No puedo fijar mi atención de forma continua; aunque cada vez lo hago mejor, me cuesta expresarme, pero me gustaría hacer algo por los demás sin más remuneración que la de ser aceptada como miembro activo de la sociedad.

¿Cuándo empezó a bailar?

Llegué al centro de rehabilitación en silla de ruedas, al cabo de un año empecé a decir frases más o menos coherentes y logré desplazarme de forma autónoma, aunque por el momento no he recuperado la movilidad del brazo y la mano derechos. Pero en cuanto pude hice un taller de danza integrada con Jordi Cortés.

... Ahora es una profesional.

Poco después me llamó para que participara en su espectáculo Vitriol.No me lo podía creer. Me levanto a las siete y media con una sonrisa, me gusta hacer bolos, me encanta esta obra, estoy ilusionada.

¿Ilusionada?

Hoy las cosas pequeñas me dan grandes alegrías. He aprendido a vivir el momento, carpe diem.Antes todo estaba en el futuro. Llevo un aparato ortopédico en una pierna para sostener el equilibrio y ese ha sido un favor enorme, un cambio radical, algo fantástico para mí, no se lo imagina. Pero ojalá a nadie le sucedieran estas cosas!



¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

martes, 5 de enero de 2010

¿PARA QUÉ SOÑAR SI NO HACEMOS REALIDAD LOS SUEÑOS?



Es curioso, pero a medida que ganamos años en nuestra vida, vamos abandonando nuestros sueños e ilusiones, si no hacemos por evitarlo! Es como si la rutina se apoderara de nosotros y nos sumiera en una vida gris, monótona y enmascarada! Y esta próxima noche, cuando tradicionalmente llegan los Reyes Magos con sus regalos, es precisamente el momento de recordarlo y recurrir a su magia!

Como se suele decir, la edad no la dan los años vividos, sino los años por vivir, con ilusión y empeño, como los niños hacen! Particularmente, cada día más, me siento con ganas de vivir más y mejor, de hacer de cada día algo nuevo, irrepetible y diferente, mirando la vida con los ojos absortos e ilusionados de un niño pequeño que espera a los Reyes Magos! Y para ello solo he tenido que aprender a no renunciar a nada de lo que llega a mi vida, a ser cada día más yo y, sobre todo, a ser consciente de mis sentimientos a cada instante! Porque es, precisamente, dentro de mí donde todo se mueve, donde nada cambia e ilumina mi camino día a día y esos sentimientos vividos como algo siempre nuevo, como lo hace un niño cualquiera!

Hoy en mi vida hay varios tipos de personas, los hiperrealistas y los magos, los viejos y los jóvenes de espíritu! Algunas personas, después de muchos años en mi vida, hay apenas cosas compartidas, son antiguos amigos y ya ancianos reyes que subsisten en su día a día, creyéndose supervivientes en este mundo opaco, gris y aplastante; otras personas, mis hoy reyes magos, nuevos y jóvenes en mi vida de ahora, que están aprendiendo a crecer cada día, a ser como son y, sobre todo, a mantener "lo esencial" y lo nuevo en el punto de mira, haciendo de cada momento una ocasión única, mágica y verdadera! Hoy, por decirlo de alguna manera, hay personas viejas y ajadas que conforman mi pasada historia y, a la vez, surjen cada día reyes y reinas magas, personas jóvenes e ilusionadas por vivir con luz propia la vida que merecen. Estas últimas son mi hoy y mi futuro, pues yo sigo sintiéndome con fuerzas para luchar por lo que deseo y merezco, como ellas!

He de reconocer que odio la palabra "renuncia", como amo y necesito la palabra mágia en mi vida y todo lo que ésta conlleva. En algún sentido, quien renuncia a la felicidad sin haberla conseguido aún para su vida, está muerto en vida y ve pasar el tiempo como un enemigo ajeno que le limita. En cambio, quien tiene la ilusión de vivir, de sentirse algún día pleno, hará de su vida algo mágico y de su día día, una nueva oportunidad para renacer a la vida! Porque ¿que es la vida sino una oportunidad para ser y para llegar a ser algún dia? ¿No es la satisfacción del bien cumplido o perseguido lo que debe guiar nuestra vida, cada nuevo día?

Tengo la especial cualidad de saber ver la ilusión y la esperanza en una mirada o en una sonrisa, quizás por ello me dedico al Coaching. Pero siempre tuve esa aptitud e hice de ella la mejor manera de rodearme de personas que, como yo mismo, tienen ilusión por la vida! Algunos, descubren su propia ilusión escondida en mi mirada; otros ven en mi manera de ser y de vivir lo que siempre anhelaron para ellos mismos; algunos otros reconocen su propia manera de sentir en mis gestos cotidianos y en mi manera de vivir; mientras, algunos otros, en cambio, ven en mi actitud vital todo aquello a lo que un día renunciaron en su propia vida!

Tengo una edad, en cierta manera avanzada, pero más allá de mi cuerpo aún más o menos en forma o de mi presunta experiencia y sabiduría, en mí está renaciendo mi niñez olvidada, esa que me enseña a ser cada día más espontáneo, auténtico y simple, más sincero conmigo mismo y más rebelde para mantener vivo mi aún inquieto corazón y una nueva ilusión por mi vida! Algunos pensarán, sin duda, que esto es el llamado "síndrome de Peter Pan", por el que muchos adultos de una cierta edad se niegan a ser y vivir como lo que son, adultos maduros! Nada más lejos de ello, en mi caso! Yo he sido siempre adulto y tal vez demasiado maduro para mi edad, lo reconozco y me lamento de ello. Durante demasiados años mi semblante fue serio, como intentando demostrar que la vida para mí nunca ha sido un juego. Pocas veces reía o me entusiasmaba por algo públicamente. Ya en el colegio se me apodó "flemático inglés", lo que demuestraba mi entonces escasa manifestación de entusiasmo o de alegría.

Con los años, poco a poco y no sin esfuerzo, he ido recuperando esa sencillez, esa espontaniedad y esa expresividad de ese niño que apenas recuerdo en mí mismo y que hoy resucita porque está dentro mío! Y mi hija ha sido mi mejor maestra! Y, aunque aún no soy tal como yo quisiera, he ganado mucha de esa felicidad infantil en mi vida, aunque hoy ya no sea inocente e inconsciente como la de un niño. Hoy mi felicidad sencilla, necesaria y pura nace del equlibrio entre el conocimiento y una cierta dósis de locura, de la experiencia y de la presunta sabiduría acumulada pero dosificada para ayudarme a ser más yo... y, cada día, ser menos ese maduro tosco e inexpresivo que yo mismo y mi vida habían estado creando en mí. Quien me conoce sabe hallar en mí ese positivismo, esa especial manera de ver la vida a todo color y esa renovada esperanza ante lo nuevo y lo desconocido!

Y para quien erróneamente piense que mi manera de ser hoy es algo pasajero, fruto de la crisis de los 50 (hay quien dice que las crisis de identidad se reproducen cíclicamente cada 7 años) o que padezco algún tipo de locura o de transtorno transitorio de personalidad, les diría que tendrían que haber conocido a mi abuela materna! Desde siempre y hasta sus 98 años de edad, siempre preguntaba si lo que hacías con tu vida era realmente para ser feliz, lo cual proviniendo de una persona madura, que enviudó demasiado joven y perdió a una hija de apenas veinte años de edad, vivió toda una guerra, soportó muchos otros conflictos humanos y todo tipo de desgracias y alegrías, se dará cuenta de que la vida es como aprendemos a verla y queremos vivirla!

Mi amiga virtual Cori, de nuevo con un maravilloso texto sobre todo eso que solemos perder con el paso de los años, en nuestra vida. Por decirlo de alguna manera, todo eso que nos hace estar vivos y no muertos en vida! Difrútalo y toma buena nota de ello!

QUE YO NO PIERDA

Que Dios no permita que yo pierda el romanticismo, aún sabiendo que las rosas no hablan...

Que yo no pierda el optimismo, aún sabiendo que el futuro que nos espera puede no ser tan alegre...

Que yo no pierda la voluntad de vivir, aún sabiendo que la vida es, en muchos momentos, dolorosa...

Que yo no pierda ... la voluntad de tener grandes amigas; aún sabiendo que, con las vueltas del mundo, ellas se van de nuestras vidas...

Que yo no pierda la voluntad de ayudar a las personas, aún sabiendo que muchas de ellas son incapaces de ver, reconocer y retribuir, esta ayuda...

Que yo no pierda el equilibrio, aún sabiendo que muchas fuerzas quieran que yo caiga...

Que yo no pierda la voluntad de amar, aún sabiendo que la persona que yo más amo, pueda no sentir el mismo sentimiento por mí...

Que yo no pierda la luz y el brillo en la mirada, aún sabiendo que muchas cosas que veré en el mundo, oscurecerán mis ojos...

Que yo no pierda la garra, aún sabiendo que la derrota y la pérdida son dos adversarios sumamente peligrosos...

Que yo no pierda la razón, aún sabiendo que las tentaciones de la vida son muchas y deliciosas...

Que yo no pierda el sentimiento de justicia, aún sabiendo que la perjudicada pueda ser yo...

Que yo no pierda mi abrazo fuerte, aún sabiendo que un día mis brazos estarán débiles...

Que yo no pierda la belleza y la alegría de ver, aún sabiendo que muchas lágrimas brotarán de mis ojos y correrán por mi alma...

Que yo no pierda el amor por mi familia, aún sabiendo que ella muchas veces, me exigirá esfuerzos increíbles para mantener la armonía...

Que yo no pierda la voluntad de donar este enorme amor que existe en mi corazón, aún sabiendo que muchas veces él será rechazado...

Que yo no pierda la voluntad de ser grande, aún sabiendo que el mundo es pequeño...

Y encima de todo...

Que yo jamás me olvide que ¡Dios me ama infinitamente! Que un pequeño grano de alegría y esperanza dentro de cada uno es capaz de cambiar y transformar cualquier cosa, pues ¡la vida es construida en los sueños y realizada en el amor!

¿De qué nos sirve vivir, sino sabemos respirar? ¿De qué nos sirve soñar, sino somos capaces de hacer realidad nuestros sueños?



¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

lunes, 16 de noviembre de 2009

VIVE TUS SUEÑOS!



Hace unos días me senté en un banco de la calle en Barcelona, frente a un edificio discreto, en cuya puerta hay una pequeña placa en la que pone "Llars de la Amistat. Chessire Home's" (Casa de la Amistad). Y recordé que hace ya años, por razones estrictamente profesionales, estuve en contacto con ellos. Supe entonces que era una institución privada inglesa cuya tarea era adquirir y gestionar unas viviendas donde acomodar a personas que padecían alguna enfermedad terminal, hasta que llegara su muerte, prestándoles asistencia personal y afectiva, una vez eran expulsados de los hospitales. Su historia, ya para entonces me impactó. Su fundador, un aristócrata británico, fue observador de los aliados durante el lanzamiento de la bomba atómica de Iroshima, desde el propio avión desde donde se lanzó; al volver, el impacto emocional que sufrió al ver sus devastadoras consecuencias fue tal, que dedicó todo su patrimonio personal y fortuna en este tipo de enfermos incurables, consituyendo una fundación llamada Chessire Homes, hoy presente en varios países.

Así, mientras estaba sentado en el mencionado banco de la calle, vi entrar personas en silla de ruedas, llevados por personal voluntario que acuden casi diariamente allí para compartir su tiempo con enfermos que lo único que les queda es poco tiempo de vida. Intenté mirar en sus caras para entender lo que sentían, unos sintiéndose útiles al compartir su amor y los otros, ante tan fatal destino... y ví tranquilidad, sosiego y tal vez un tanto de alegría! Maravilloso! Pensé cuánto tiempo desperdiciábamos en nuestra vida persiguiendo deseos supérfluos y vanos, mientras estas personas que esperan pacientemente su muerte solo desearían la mitad de nuestro tiempo perdido para poder alargar su vida unos días, semanas, meses o unos años más!

Y es que, como suelo decir, vivimos la vida como si fuera eterna o como si en la muerte nos lleváramos todo encima y bien puesto. Y no es así, lo siento, nos iremos con lo que realmente somos, desnudos, con todo lo que hicimos para lograrlo y quizás con un trocito de cada corazón de las personas a las que quisimos algún día! Dejaremos aquí todas nuestras pertenencias, nuestros malos recuerdos... o sea, todo aquello que no tuvimos el valor de hacer! Nadie -que yo conozca, al menos- tiene fecha de caducidad y conoce de antemano el momento exacto de su muerte! Por eso hay que vivir la vida tal y como viene, pues en cualquier momento -sin preguntarnos siquiera- la muerte vendrá a nuestro encuentro! Particularmente, solo le pido que sea una muerte fugaz y rápida, sin sufrimiento físico, además de que no me queden demasiadas cosas soñadas por hacer, ni demasiados sentimientos por expresar a las personas que amo en mi vida.

Aquí este maravilloso texto, encontrado en la Web, de la mano de Cori Caniza.


Muchas veces tenemos miedo...
Miedo de lo que podríamos no ser capaces de hacer.
Miedo de lo que podrían pensar si lo intentamos.

Dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas.
Decimos que no, cuando queremos decir que sí.
Nos callamos cuando queremos gritar y gritamos con todos cuando deberíamos ce ...rrar la boca.
¿Por qué?
Si sólo vivimos una vez, no hay tiempo para tener miedo.

Entonces basta.
Atrévete, olvídate de que te están mirando.
Intenta la jugada imposible, corre el riesgo.
No te preocupes por ser aceptado.
No te conformes con ser uno más.
Nadie te ata. Nadie te obliga.

Muchas veces, esperamos que las cosas sucedan, y nos olvidamos de lo más importante: creer en nosotros mismos...
Nos conformamos en vez de arriesgarnos.
Nada está escrito. Nada está hecho.
Ni siquiera lo imposible.
Todo depende de decir "puedo" ante cada desafío.
Cuando estamos decididos, tenemos más poder...
Cuando estamos convencidos, cuando de verdad queremos algo, los obstáculos son menores...

Despierta!!.
Tienes 206 huesos y más de 700 músculos esperando.
Sólo falta tu decisión, tus ganas de jugar como nunca.
Pide la pelota, exígete más; vive sin domingos.
Corre cada día un poco más lejos. Salta cada día un poco más alto.
Conviértete en tu propio ídolo. Súmate a dar vuelta el marcador.
Cuando no esperes nada de los demás.
Cuando sientas que cada tanto depende de vos, tu espíritu se fortalecerá.
Y poco a poco, las voces se convertirán en ovación.
Tus respiros se llenarán de logros y tu vida de sentido.

Están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando cuando se les acaba el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Como si cada vez fuera la última.
Convencidos de que la vida misma es un desafío, sufren pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa, el sudor se seca y el cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá: la satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu, la determinación de alcanzar la cima; una cima a la que no se llega superando a los demás, sino superándose a sí mismo.
Tiempo sobra para los mediocres, pero tiempo falta para realizar tus sueños!



¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

viernes, 15 de mayo de 2009

AQUEL DÍA DECIDÍ CAMBIAR TANTAS COSAS...



De nuevo mi amiga Carolina desde Chile me da una lección de la vida. Esta vez enviándome un fantástico texto de Walt Disney. Y, con cierta humildad, le respondo en su Facebook "Muchisimas gracias por compartir este texto, Carolina! No sé cómo lo consigues pero me redescubres personajes singulares e ignorados por mí... ¿Será que nunca he sido mitómano y que desde siempre desdeñé buscar modelos en este tipo de personajes? Gracias a ti descubro mi engaño, ese que me hace vivir y aprender de mi propia vida y de mis propios errores... sin saber que muchos otros antes andaron por el mismo camino y podrían enseñarme! Gracias de nuevo, Carolina!"

Sueños

Y así después de esperar tanto,
un día como cualquier otro decidí triunfar...
decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas,
decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución,
decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis,
decidí ver cada noche como un misterio a resolver,
decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades,
y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos.

Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar,
descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui.

Me dejó de importar quién ganara o perdiera;
ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien "Amigo".

Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento,
"el amor es una filosofía de vida".

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados
y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente;
aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas...

Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad.

Desde aquel día ya no duermo para descansar... ahora simplemente duermo para soñar.

Walt Disney (Chicago, 1901-1966), productor, director, guionista y animador.



¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

jueves, 26 de febrero de 2009

DE VUELTA A LA VIDA...



Aquí te traigo, de nuevo, una interesante entrevista de La Contra de La Vanguardia. En ella, un personaje anónimo comenta su vuelta a la vida, tras un largo coma. Dicen que, ante la próxima muerte, las personas ven cosas extrañas y viven experiencias inexplicables. En la cultura occidental, en la que la muerte es simplemente la resignada e inevitable negación de la vida, estos testimonios evidencian su significado profundo, difícilmente explicable desde la Ciencia. ¿Solo actividad cerebral durante el coma? ¿Vida después de la muerte? ¿Muerte del cuerpo y vida eterna para el Alma?

Sea como fuere, lo más interesante es que esta persona, al fin, recobra su conciencia y vuelve a la vida. Pero a una vida diferente, en la que lo más simple y auténtico cobra forma y dota de sentido a la vida misma. Porque, queramos o no admitirlo, muchas veces la proximidad de la muerte nos indica el camino, ese que no debimos perder nunca en nuestra anterior y vacía vida ordinaria. ¿Tenemos que casi perder la vida para valorarla y vivirla como merece? Quizás esa es la crónica miopía del ser humano, que solo valora las cosas cuando está a punto de perderlas o cuando ya las ha perdido! En cualquier caso, este revivido personaje, con sus respuestas, nos enseña a ver de otra forma la vida, esa que creemos ilimitada y en la que alegremente dejamos para mañana lo que no sabemos si estaremos aquí para vivirlo. Si, además, añadimos los detalles anecdóticos relatados, como la súbita y misteriosa aparición de una enfermera visionaria o el extraño sueño de un técnico que luego aparece en su vida, este relato nos recuerda -a quien quiera entenderlo así- que la vida es algo siempre mágico, posiblemente breve y siempre sorprendente que merece vivir hoy, y nunca dejarla hasta mañana. Dejar fluir la vida es uno de los privilegios que tenemos para tener fe en ella y, entenderla tal como es, es encontrar su mágico sentido. Y que en nuestros sueños, muchas veces, están las respuestas a esas incógnitas que la vigilia nos oculta con la mente activa, intoxicada y limitada...

Disfruta de la entrevista.


Josep Garriga, 67 años de edad, que estuvo 32 días en coma"Tuve muchos sueños absurdos durante mi coma". La Contra de La Vanguardia- VíCTOR-M. AMELA - 18/02/2009


¿Cuánto tiempo en coma?

Treinta y dos días.

¿Qué le pasó?

Ingresé en el hospital de urgencias: dolor en el pecho, los brazos medio dormidos...

(...)

¿Qué recuerda de antes del coma?

A mi mujer y a mi hija junto a mi cama.

¿Y al despertar?

La herida del pecho cicatrizada: ¡deduje que había estado fuera bastantes días!

(...)

Usted no recuerda nada, claro.

Nada. Eso me lo han explicado después. Sí recuerdo ciertos sueños durante el coma.

¿Sueños?

Los he transcrito, quizá los tuve a la vez, mezclados, antes de salir. Son absurdos...

Cuénteme uno.

Junto a mi cama, tras un cristal, había el taller de un técnico del aire acondicionado. Siempre me invitaba a ver su taller, y no me apetecía. Él insistía. Un día fui. Al entrar, volví la cabeza: ¡me vi tumbado en la cama!

Adiós, cuerpo...

El técnico me distrajo mostrándome un carril suspendido del techo, un circuito circular por el que rodaba una esfera de acero... Al pasar la bola cerca de mí, vi que estaba formada por infinidad de bolitas pequeñas… Yélme dijo: "Anda, mete tú ahora una bolita", mostrándome un saco.

¿Qué había en el saco?

Bolitas pequeñas, como de acero. "Si la pongo no se pegará, caerá", objeté. Insistió. Tomé una. Al acercarse la bola, metí mi bolita... y se integró, absorbida en el conjunto. "Has dejado tu tiempo", dijo aquel hombre.

¿Adiós a esta vida, pues?

El médico me dio por muerto. Fue dos días antes de despertar.

Pero despertó. ¿A qué lo atribuye?

El médico no lo entiende. Y el 80% de los que salen de un coma así quedan con secuelas. Yo, nada. Sí pasó algo que..., quién sabe...

¿Qué?

Una enfermera morena y bajita le sugirió a mi mujer que acudiese a unas sanadoras espirituales. Así lo hizo mi mujer. Y fueron a mi casa, y limpiaron espiritualmente mi dormitorio... Y... yo desperté.

Eso suena tan raro como su sueño...

Luego intenté localizar a aquella enfermera morena y bajita. Y fue imposible: nadie en el hospital supo identificarla... Misterio.

Si su coma se hubiese prolongado como el de la italiana Eluana..., ¿qué?

Vivir años y años como un vegetal es cruel para quienes te aman, pues quedan atados a ti y no viven. ¡Yo hubiese querido que ellos se liberasen, y que me liberasen a mí!

¿Cree que Eluana anhelaba lo mismo?

De haber salido de su coma sólo cinco minutos, seguro que hubiese pedido a sus padres que vivieran... y que la dejaran irse, ¡que ya bastante tiempo llevaba Dios llamándola!

No lo ven así los jerarcas católicos...

Como creyente, discrepo de ellos en esto.

¿Ha cambiado usted en algo su vida tras su experiencia del coma?

Sí: ¡salí con unas tremendas ganas de vivir! Antes tenía un negocio - que quebró-,ajetreo, preocupaciones... Vivía superficialmente. Hoy disfruto cada pequeña cosa: el desayuno, el paseo, la petanca, hacer fotos, los amigos, escribir... ¡Todo es precioso!

¿Qué dice su mujer, su familia?

Me he venido a vivir a Manresa porque el alquiler es más barato que en Sant Boi, y ella se ha quedado allí junto a los hijos. Puede venir cuando quiera. Yo vivo solo, con tres gatos y mi pensión de 800 euros, que apenas me alcanza..., ¡pero soy feliz!

Le felicito.

Y ahora acabo de escribir algo que llevaba dentro, y escribirlo me ha aligerado...

¿De qué se trata?

Un día se me averió el coche y llamé a una grúa. La cara del de la grúa me sonaba. "¿Nos conocemos?", le pregunté al despedirnos… "Sí, visitó usted mi taller, ¿recuerda?", sonrió. ¡Era aquel hombre de mi sueño! Me dio su tarjeta. Me asusté, la rompí.


¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

viernes, 9 de enero de 2009

CONCENTRA TU ENERGÍA EN LO QUE ERES, NO EN LO QUE TIENES!



Jaime, Jaramillo, alias Papá Jaime, creador de la Fundación Niños de los Andes "Si cuentas tus sueños, se harán realidad".IMAS SANCHÍS. La Contra de La Vanguardia - 06/01/2009

Qué queremos cuándo somos niños?

Ser grandes.

... Y cuando lo somos damos la vida por recuperar y aparentar la juventud que no supimos apreciar. Nos desgastamos tratando de tener, y cuando ya tenemos invertimos el dinero en recuperar la salud y el tiempo perdido.

Pasemos del mundo de las ideas al mundo de las cloacas.

Era el año 1973, yo iba caminando por la calle cuando pasó un coche del que cayó una caja de muñeca, una niña de la calle salió disparada y la cogió. Me sonrió feliz y no vio que venía un camión a gran velocidad. Esa niña murió por una caja de muñeca vacía. Era el día de Navidad, compré un disfraz de Papá Noel y cien regalos de un peso.

Y salió a repartirlos.

Sí, un niño, Raulito, saltó sobre mis hombros, silbó, y en un momento brotaron de la tierra más niños que regalos. A Raulito una rata le había mordido la carita y se le veía el hueso podrido, lleno de pus. Y tuve un sueño: que Raulito tuviera una cirugía plástica y un hogar, ¿y qué hice?... A todo el mundo le conté mis sueños, y cuando uno cuenta sus sueños, se hacen realidad.

Sería bonito...

De tanto contar mi sueño acabó apareciendo una enfermera amiga de un cirujano plástico y en menos de un mes Raulito tuvo reconstruida la cara. Y nació mi fundación, por la cual han pasado más de 55.000 niños que vivían entre excrementos humanos, en las cloacas, bajo tierra, y que hoy son ingenieros, premio de paz, de liderazgo. Cada niño que ha salido de mi proyecto ha ayudado a otros niños. Raulito ayudó a más de cien.

¿Cómo?

... No sólo a conseguir empleo en las petroleras, sino que los inspira y los motiva. Primero soy, experimento el amor y la paz, luego hago y después tengo.

¿Cómo se financia la fundación?

Empecé con mi dinero y ahora el 50% es autofinanciación, tenemos panaderías, textil, cultivos. Pero el éxito de todo es tener el sueño. Encontré a Rud cuando tenía 11 años, la habían quemado viva, le faltaba un brazo, no tenía nariz y su cara estaba pegada al pecho. Así llegó a la alcantarilla y empezó a tomar droga. "Quiero morir - me dijo-,todos se burlan de mí".

¿Cómo la sacó de allí?

Lo importante es lo que tú te dices a ti misma, fuera no encontrarás la felicidad, concentra tu energía en lo que eres y no en lo que no tienes. Hoy Rud habla un inglés perfecto, es dulce y alegre. Tras 17 cirugías ya tiene movimiento pero se ve igualita. Aún así encontró al amor de su vida, tiene una hija preciosa y un trabajo que le gusta.

No es fácil cambiar a las personas.

Hay gente que en un segundo despierta su conciencia, otros tardan más y otros nunca. En mis talleres les hago entender que ni tu peor enemigo te puede hacer tanto daño como tus propios pensamientos. Hay que observarlos y cambiarlos porque estamos programados para concentrar la energía en lo negativo, en lo que nos falta, en el dolor, y eso es lo que atraemos.

Y dígame: ¿usted qué ha aprendido?

A valorar a tiempo las cosas pequeñas y simples. Lo que pasa es que vemos pero no miramos, oímos pero no escuchamos, palpamos pero no tocamos. Vivo intensamente cada momento, pero sin miedo. Hay que aprender a asustar al miedo.

Ya a los siete años le hizo una propuesta curiosa a su padre.

Teníamos una finca de café y los hijos del capataz jugaban con un camión sin ruedas y una muñeca sin brazos. Me impresionó verlo y le pregunté a mi padre: ¿por qué estos niños, cuyo papá también trabaja como tú, no tienen juguetes como nosotros?

¿Y qué dijo papá?

"Por cada bolsita de café que siembres te doy un centavo". Después de tres meses pude comprar un camión y una muñeca y fui yo más feliz que ellos. Me marcó profundamente. Pero el secreto es contar el sueño, siempre hay gente que te ayuda. No crea nunca a los asesinos de sueños, esos que te dicen: si lo cuentas, no se cumplirá.

¿Nunca nada le ha decepcionado?

Rescaté a una niña de 10 años que atracaba con cuchillo. Era tan miedosa que lo ponía en el corazón y si te movías, te lo clavaba.

¡!

Tomaticas se dio cuenta de que no era una asesina. Para comer robaba y para robar se drogaba, pero no era mala y cuando se dio cuenta de eso empezó su cambio, se volvió la niña más servicial, tierna y alegre de la fundación. De esto hace más de 30 años y la gente me decía: "No te metas con drogadictos es perder el tiempo, volverá a la droga".

Debía estar orgulloso.

Llegó la prensa, la tele, el éxito. Pero Tomaticas se enamoró de un traficante y se marchó. Fui a buscarla, la encontré con la cara cortada, Intenté convencerla para que volviera: "Lo amo", me decía, y lloré mucho.

Y Tomaticas se perdió.

Yo estaba dando esperando recibir, había mucho en mi dolor de fracaso, de ego herido. Aprendí la lección, no he vuelto a condicionar ni a tener expectativas ni siquiera con mis propios hijos, yo les tiendo la mano, pero las decisiones son suyas, no mías. Yo no cambio a nadie, son ellos. Nunca digas por qué me pasó esto sino para qué: es otra forma de concebir el mundo.

¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN



 

Tell me when this blog is updated

what is this?