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martes, 25 de enero de 2011

DETRÁS DEL EGOÍSMO... ESTÁ EL MIEDO!



Pocos negarán que los adolescentes son egoístas, "van a su bola"! Y aunque actualmente habrá que prolongar el concepto y comportamiento de adolescente en muchos casos hasta pasados los 30 años de edad, es verdad, las nuevas generaciones son incapaces de convivir y de demostrar interés por algo que no sean ellos mismos, a pesar de su aparente transgresión pública, sus piercings y sus provocativos tatuajes! Salvo honrosas y raras excepciones, la indiferencia hacia el bien común de los jovenes es notoria y abarca ámbitos como la profesión, el propio ser humano o el entorno natural! Supongo que demasiados años expuestos a la hiperprotección de los padres, al paternalismo de las instituciones políticas y a su falta de iniciativa personal y valentía van dando sus efectos en la juventud actual!

¿Qué hay tras esa peligrosa indiferencia, insolidaridad y falta de sensibilidad hacia todo eso que no sean ellos mismos? Pues, sin duda, miedo! Miedo a un mundo loco que se han encontrado y miedo a ser capaces de cambiarlo por ellos mismos! Es mucho más fácil buscar culpables de las circunstancias actuales y evadirse de su corresponsabilidad como ciudadanos del futuro! Porque, recordemos, que todos los jovenes del mundo y desde siempre se han encontrado un mundo por solucionar... precisamente para que ellos se vieran capaces de mejorarlo! El mal existe para que el bien pueda renacer cada día e imponerse en nuestra vida! Mientras uno no es consciente de esta realidad, poco o nada hará por cambiarla y asumir su propio y personal rol en este vida! Luego, solo hará falta una cierta valentía para afrontar los cambios necesarios y aportar soluciones a este mundo!

Pero no nos engañemos. Tras esa visión egoísta de la adolescencia está la paulatina inmadurez de la gente que rehuye su compromiso con la vida! Porque la inmadurez significa -a sus efectos y aunque parezca contradictorio- desentenderse de uno mismo, de los demás y de lo que nos rodea! Así, es mucho más fácil sensibilizarse ante lo ajeno y lejano (el Tercer Mundo, las catástrofes del tipo que sean...) que responsabilizarse de la propia vida de cada uno y de su entorno más inmediato! Si uno es injusto consigo mismo, dificilmente lo será con lo ajeno! A fin de cuentas, el mundo no es más la suma de irresponsabilidades personales y de las injusticias crónicas, sumadas todas y configurando una realidad mejorable, pero cada día más irreversible e irremediable... si seguimos con esta peligrosa actitud de apatía, resignación o indiferencia!

En el terreno exclusivamente individual, muchas personas manifiestan abiertamente su desconcierto y descontento ante el mundo que nos ha tocado vivir! Pero pocas de ellas hacen por solucionarlo... es más fácil y cómodo adaptarse a lo que hay o bien culpar de lo evidente mejorable a lo anterior o a lo difuso e incierto de nuestra propia vida! Sé que cuesta responsabilizarse de lo ajeno y asumirlo como una oportunidad para uno mismo, en vez de verlo como una carga, pero eso es -precisamente- lo que la vida nos pide a cada uno de nosotros! Y así se hace la vida, día a día, gracias al derecho inapelable de la libertad que cada uno tenemos para lograr lo que realmente pretendemos y aspiramos... y aprendiendo a saltar los obstáculos que nosotros mismos y los demás ponemos en el camino! Al fin de cuentas, el mundo que vemos solo con los ojos no es más que la proyección de nuestras propias carencias y debilidades... para que sepamos y queramos cambiarlas por nuestras fortalezas!

Miguel Benavent de B.

miércoles, 29 de julio de 2009

25 AÑOS DE FECUNDACIÓN IN VITRO



Estos días se celebran los 25 años de la primera fecundación in vitro en España. Y, como suele pasar, llega a mí este tema en un momento especialmente indicado, por motivos personales. Llevo unos meses -voy a intentar creer que es una simple casualidad- dándole vueltas al tema de la paternidad. Tener un nuevo hijo. Reconozco que estoy en una época sensible con respecto a este tema, pues -contra todo pronóstico en un hombre de mi edad y condición- me encantaría tener un nuevo hijo y compartir el precioso don del amor a través de la paternidad compartida con una verdadera mujer, madre, amiga y amante que sintiera lo mismo que yo ahora.

Pero este artículo sobre la fecundación asistida me hace pensar en cómo llegan a nosotros actualmente los nuevos hijos. Más allá de la cigüeña de París, los hijos llegan hoy a nosotros de diferentes formas. Unos, engendrados biológicamente; otros adoptados; otros heredados de anteriores relaciones de nuestra actual pareja; algunos otros asistidos médicamente, etc. Qué más da, son siempre hijos! Es curioso como, a medida que avanza nuestra vida y maduramos, los límites de las cosas se ensanchan y nos permitimos más riqueza en nuestra vida y sus percepciones! En un momento dado, cuando somos jovenes y aún vemos el mundo en blanco y negro, un hijo es un símbolo de posesión y perpetuación de nuestra pareja exclusiva y el niño nuestro es un simple vehículo de nuestro ego perpetuado y del breve paso por esta vida! Un hijo es, entonces, como una simple huella nuestra y un ensayo de lo que querríamos haber sido y tenido en nuestra propia vida! Pero, hoy, yo percibo un hijo como algo cuyo fin es él mismo, venga de donde venga y que me permite amarle pura e incondicionalmente y crecer, conectándome con mi alma infantil mientras yo intento darle algunas instrucciones para que no salga demasiado mal parado en este loco mundo, o al menos que aprenda de ello!

Seguramente la paternidad se basa en nuestra falta de preparación para ser nosotros mismos, para ser padres y, como consecuencia, para asumir la importante responsabilidad que todo ello significa. A pesar de la trascendencia que tiene ese paso decisivo de la paternidad en la vida, nadie exije que seamos perfectos padres o que hagamos lo imposible por evitar los errores de nuestro hijo! En una palabra, requiere mucho amor... y del bueno, a uno mismo, al otro y al propio hijo! Y eso, como suelo insistir ultimamente, significa perder el miedo ante lo desconocido, en este caso evidente, nuestro propio hijo! Amar significa, entre otras cosas, confiar en nosotros mismos, en los demás y en la propia vida! Temer, por lo contrario, significa desconfiar, intentar planificar para aminorar el riesgo, mirar de evitar el fracaso, preocuparse innecesariamente, entre otros malos hábitos adquiridos a partir del miedo omnipresente de nuestra vida.

Frente al amor no hay lecciones, ni ego trascendido de los padres, ni manuales para saber lo que necesita y siente nuestro querido hijo, ni tan siquiera intentar leer las pistas dadas por su procedencia, personalidad y edad del nuevo habitante de nuestra vida. El amor y la intuición -poderoda arma del alma- bastan para considerar un hijo por lo que es en sí y educarlo para ser quien y tal como es! Y eso significa crear de la nada un nuevo ser -mitad humano y mitad divino- que, más que haber nacido necesariamente del amor de una pareja (lo que en muchos casos es incierto, lamentablemente), vive y deberá aprender por sí mismo a vivir amando la vida y todo lo que ella contiene! Desgraciadamente, mientras a muchos nos cuidaron cariñosamente como niños, nos alimentaron debidamente y nos educaron a ser los mejores -es decir, a no ser tanto nosotros mismos- lo que estaban involuntaria e inconscientemente creando eran niños temerosos de Dios, de sus padres o de la misma sociedad, lo que significó que muchos de nosotros residiéramos permanentemente en el miedo -y en la culpa- a nosotros mismos, a los demás y a la vida! Y algunos de aquellos aún estamos intentado perdonárnoslo por haberlo permitido y para retomar el amor en nuestra vida!

Así, amar de verdad a un nuevo hijo no es más que enseñarle con nuestro propio ejemplo a amarse, a amar a los demás y a la propia vida! O sea, a cambiar el miedo a él mismo, a los demás y a la propia vida... por el verdadero amor que necesita -y que debe ver- en nosotros sus fortuitos padres para ser feliz!

Aquí tienes un artículo que habla de la fecundación in vitro y de su primera protagonista en España, hace ya 25 años. Extrae tus propias conclusiones...

25 AÑOS DE FECUNDACIÓN IN VITRO "Mi madre me lo contó sin cigüeña"

VICTORIA-ANNA SÁNCHEZ PEREA LA VANGUARDIA. Barcelona 10/07/2009.

Yo nací en 1984. En plena década de los 80. Años de grandes artistas musicales, de "la movida madrileña", de cuando Bono de U2 todavía llevaba melena. Época de Naranjito, del 23F, de los videojuegos en color verde diseñados en 2D, de los primeros Windows… De la primera fecundación in vitro en España, una noticia positiva que llevo 25 años viviendo en primera persona. Hoy en día esta técnica es conocida por la gran mayoría y quién más quién menos conoce a parejas que han recurrido ella o a técnicas parecidas para ser papás. Me imagino que en aquél momento, la situación era distinta. La fecundación in vitro era algo nuevo, pionero que podía verse como una cosa "rara" y generar, incluso, recelos. Supongo que por desconfianza, desconocimiento o miedo a conocer, pero justamente son esas cosas las que en muchas ocasiones no nos permiten avanzar.

HEMEROTECA

"Hoy, doce de julio, en el Instituto Dexeus, ha nacido el primer niño español conseguido por fecundación 'in vitro" Estas eran las palabras textuales del parte médico que anunciaba el nacimiento de una niña concebida fuera del útero de la madre, gracias al doctor Pere Barri y su equipo".

Yo desde pequeña sé lo que es y lo que significa la fecundación in vitro. Mi madre me lo contó de forma esquemática pero sin cigüeña de por medio. Desde que yo pueda recordar, siempre he tenido clara una idea: que unían en el laboratorio lo de papá con lo de mamá, que luego todo volvía a la barriga de mamá y que al cabo de 9 meses nacía un bebé como cualquier otro. Tampoco lo vi tan "raro" y no acababa de entender por qué tenía tanta importancia aquello del laboratorio. En ningún momento me sentí una niña "especial", como muchos me preguntan, la única diferencia fue que conmigo tuvieron que hacer un paso intermedio más que con los demás.

Actualmente la investigación médica y sus avances son un tema de debate permanente en nuestra sociedad. También lo son las técnicas de reproducción asistida, que siguen estando a la orden del día. Me llama la atención que cada vez que hay algún descubrimiento o éxito médico, expertos y no tan expertos, religiosos y medios en general lo discuten. Me parece un ejercicio de lo más sano y necesario para informar y hacer reflexionar a la sociedad.

Creo que toda investigación es lícita si tiene un objetivo concreto y beneficioso para la sociedad empezando por tener en primer lugar, unos límites marcados por quienes trabajan en ello: los médicos, biólogos y científicos, sobretodo, serios. Ellos son quienes conocen y tratan en su día a día con las enfermedades que intentan combatir. Me parece un trabajo muy bonito y generoso, ya que de sus horas en los laboratorios y de los frutos de sus investigaciones se beneficiarán muchísimas personas a las cuales nunca conocerán.

La ciencia es algo que nos pertenece a todos porque somos los propios hombres quienes la hacemos avanzar y hay que valorar el esfuerzo de los investigadores. Si los resultados de sus investigaciones nos pertenecen a todos y nos mejoran la vida, no sé qué inconveniente hay en disfrutar de ello.

Las técnicas de reproducción asistida son uno más de estos temas. Yo, evidentemente, estoy a favor del estudio y del uso de estas técnicas. A veces me preguntan qué opino sobre la relación entre Ciencia e Iglesia o qué opinión me merece la posición católica ante la fecundación in vitro. Para empezar, si mis padres fueran de esa opinión, yo no estaría aquí. Respeto muchísimo todas las opiniones en torno a este tema pero creo que Ciencia e Iglesia no se encontrarán nunca de acuerdo, cada una realiza su función.

¿Les diríamos a unos padres de una pequeña con diabetes que su hija tiene que convivir de por vida con esa enfermedad porque no podemos buscar la solución investigando con células madre? No lo veo muy lógico hacer sufrir a alguien pudiendo algún día curarlo. Pienso que una cosa son los sentimientos o creencias que pueda tener una persona en su intimidad y otra bien distinta las imposiciones que vienen desde el órgano de la Iglesia.

Referente a la fecundación in vitro y a las técnicas de reproducción asistida, supongo que la posición que declara la Iglesia es la de que hay que respetar la voluntad "divina" y que si tienes algún problema para tener hijos es lo que toca. En cambio yo pienso que no hay un amor más grande ni una ilusión mayor que la de aquellas parejas que desean tener hijos y no pueden. Y ante eso, creo que toda voluntad "divina" queda pequeña.

Mis padres han vivido toda esta historia con una normalidad absoluta y nunca se han sentido en contradicción con sus sentimientos ni han sentido que vayan en contra de una voluntad "divina". Ellos tenían un deseo y un gran amor por dar, fueron valientes y consiguieron ser papás, creo que no hay nada que reprochar, ni desde el punto de vista católico.

Los inconvenientes que nos haya podido traer todo esto son mínimos, casi todo es positivo. Recibes el afecto de mucha gente que casi no te conoce pero que para ellos eres alguien de referencia. Para muchos papás significamos una noticia esperanzadora en la que ellos deseaban verse reflejados como un ejemplo en la superación de sus problemas y yo estoy muy orgullosa de representar algo así. En momentos puntuales recibimos cierta atención mediática que nos incomoda porque ni estamos acostumbrados ni queremos estarlo, pero es una noticia positiva que por qué no hay que celebrar, eso sí, sólo puntualmente.

Además compartimos esa alegría con mucha más gente. Para empezar, con la bióloga Anna Veiga y el doctor Pere Barri. Tengo una relación personal con ellos en la que seguimos estando muy en contacto a pesar de los años. Se han convertido en alguien más de la familia por lo que significan para mis padres y para mí. Está claro que sin el trabajo de su equipo y de todo el personal de la clínica que en su día atendió a mis padres, no estaría yo aquí. Su figura me despierta sobretodo, admiración. Por la capacidad de sacrificio y del esfuerzo que ponen en su trabajo y por creer que investigando se pueden encontrar solución a grandes problemas.

Así que ¡gracias a ellos!, ¡gracias a mis papis! Y ¡felicidades a todos!

VICTORIA-ANNA SÁNCHEZ PEREA
Primera persona concebida en España por fecundación in vitro


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miércoles, 27 de mayo de 2009

EL EQUILIBRIO EN NUESTRA VIDA



Un amigo suele mandarme cada inicio de semana un breve texto, extracto de algún interesante libro. Aunque suele tratarse de textos sobre management de empresa -seguramente en su lista de distribución hay empleados, conocidos, etc.-, esta semana ha incluído un fantástico texto de índole personal, aunque con obvias repercusiones en el campo profesional. Curiosamente, ayer también recibí un saludo de una participante en nuestro Foro de Opinión (http://forocontigomismo.ning.com/) que se disculpaba por no participar más, alegando que su tiempo actual estaba dedicado a obtener el equilibrio y el protagonismo en su propia vida. Vaya coincidencia! Precisamente (?) el mencionado texto -que abajo reproduzco- de mi amigo habla también del equilibrio como meta!

El equilibrio es la base de nuestra existencia cotidiana -y, como consecuencia, también de nuestra salud- no exenta de altibajos y de situaciones aparentemente extremas que nos regala el día a día. Y es precisamente el equilibrio interno lo que nos permite evitar los sobresaltos ante los acontecimientos de nuestra ajetreada vida actual. Como suelo afirmar, el equilibrio (que yo lo situo metafóricamente en el Alma, ese punto equidistante entre la Razón y el Corazón) hace que seamos capaces de seguir el camino del medio en nuestras percepciones, nuestras decisiones o nuestros deseos. Gran parte de nuestros errores de juventud se deben (potenciados por nuestra educación y sociedad excesivamente "binarias"), esencialmente, a nuestra radicalización, pues adoptamos actitudes basadas en la razón o en el corazón, sin término medio. Y, a tales efectos, es igualmente peligrosa esa polarización de nuestra vida... pilotada por una mente humana que solo sabe gestionar el Todo o Nada, lo blanco o negro, lo bueno o malo, haciéndonos interpretar cualquier tema desde esa doble perspectiva. Así, ante cualquier disyuntiva, adoptamos una posición inflexible y unívoca, o sea desde la razón o desde el corazón! Nadie me negará la acumulación histórica de errores protagonizados por cualquiera de nosotros por esa tóxica bipolaridad en nuestras decisiones personales y, como consecuencia, lo limitado -y arriesgado- de nuestras alternativas vitales. Blanco o negro, luz o sombra, razón o corazón, amor u odio, se convierten así en nuestro mayor enemigo ante la vida, pues cualquier alternativa que tomemos en esa vía es excluyente, intolerante con nosotros mismos y con los demás y, lo que es peor, nos priva de entender y aceptar la vida tal y como es, con todo el esplendor de su amplio repertorio!

Llegados a este punto, conviene recordar que, precisamente, nuestra vida contiene en sí misma todos los matices posibles del ser humano, de la Naturaleza y del Cosmos entero. Ese infinito repertorio de posibilidades, opciones, actitudes, colores, contrastes, valores, son -ni más ni menos- que el gran valor y la enorme riqueza de la vida, de nuestra vida. Solo admitiendo todas y cada una de sus infinitas posibilidades y optando libremente hacia alguna de ellas es posible perseguir, hallar y luego vivir una vida plena y con verdadero sentido! Pero, para ello, además y previamente, deberemos contar con ese necesario equilibrio que nos permite, entre otras cosas, huir de los condicionantes "solo" externos -y seguramente ajenos- que suelen interferir en nuestra vida y, lo que es peor, sesgan la libertad que tenemos de decidir por nosotros mismos lo que queremos o no en ella. Así, ese equilibrio deseado y esa asunción del protagonismo de cada uno frente a su propia vida son esenciales para hallar y vivir nuestra vida con verdadero sentido y en toda su amplitud!

Como no podía ser de otra forma, ese equilibrio es una virtud que llega con el tiempo, aunque no conlleva una edad determinada para conseguirlo en nuestra vida. Ni tampoco es fruto de la reflexión, sino de la vivencia, pues tiene que ver más con la calidad e intensidad de la experiencia vivida, más que con los años surfeando por este mundo loco. Llega un momento en la historia de cada persona en el que, súbitamente y cuando uno está predispuesto y preparado, se siente un sutil "click" que altera y sacude fundamental -y afortunadamente- nuestra vida, hasta entonces quizás distraída con los sucesos externos, obligados y ajenos de nuestra temprana existencia. Huelga decir que ese inesperado "click" es ineludible y divide nuestra vida en un "antes" y un "después" -o, mejor aún, un "a partir de..."-, siendo -además- irreversible, por más que les pese a algunos! A partir de ese gran momento, la vida empieza a cobrar otro sentido, se anhela ese soñado equilibrio y nuestras actitudes persiguen nuestro entonces ya incipiente protagonismo (hasta ese momento, la vida estaba en manos de propios y extraños cercanos), así como nuestras acciones empiezan a obedecer a la libertad de decidir y a la responsabilidad frente a nuestra propia vida y todo lo que en ella sucede! Por decirlo de alguna manera, nuestra vida empieza a cambiar día a día... y la única decisión sabia en ese sentido es no retroceder nunca más, desde ese mágico punto de inflexión! Luego, la propia vida irá enseñándonos a vivir como se merece...

Así, equilibrio, protagonismo, libertad y responsabilidad se conjugan mágicamente para disfrutar plenamente de una vida basada en el amor y no en el miedo, por tanto, llena de matices infinitos y con ese sentido que cada uno le otorga libremente a su propia existencia! Quedan atrás los polos opuestos, el reduccionismo, la intolerancia que muchas veces provocan, la apatía y la indiferencia ante el espectáculo de una vida ya con contrastes... en una palabra, se abandona el miedo a ser y a sentir nuestra propia capacidad de vivir una vida plena, con el amor y la felicidad que merecemos!

Aquí el mencionado texto sobre el equilibrio. Disfrútalo y medita sobre él!


"Vivir para vivir siempre" de Jaime Borrás.

El equilibrio

Nacemos en equilibrio, pero pronto la sociedad nos lo hace perder. El problema del hombre desde que nace hasta que muere, es recuperar o intentar recuperar el equilibrio. Perderlo por mucho tiempo, es mal síntoma. Sobreviene entonces la decadencia personal; y, si prolifera, la decadencia colectiva (Sodoma, Gomorra, Roma…). Para los observadores es fácil darse cuenta de la gran importancia de las lecciones que nos da la historia para comprender no sólo el presente de nuestro pueblo, sino también el del individuo y predecir su evolución.

En muchos aspectos, el individuo y los pueblos están hoy en decadencia y en desequilibrio, pero como siempre, según vemos a lo largo de la historia, saldrá sin duda una minoría que haciendo de levadura, encontrará el retorno al equilibrio y dará uno o varios pasos hacia delante.

Sería incongruente que en colectividad y durante mucho tiempo atentáramos contra la vida, la salud, los valores espirituales, la convivencia… Como dijo Bernard Shaw, “parece que no vivimos lo suficiente para tomar la vida en serio”. Guste o no guste, nos movemos dentro de unos límites en todos los aspectos de nuestra vida: alimentación, bebida, trabajo, sexo, salud, espíritu, higiene, familia… Si sobrepasamos nuestras propias limitaciones, o las que marcan la conciencia del grupo social en que nos movemos, entramos en problemas con nuestra salud, con nuestra conciencia, con nuestra familia o con la sociedad.

El sentido de nuestra vida

La cuestión decisiva es ésta: ¿qué quieres lograr, verdaderamente, de la vida? Si lo ignoras, un día caerás en la cuenta de que, sea lo que sea, ya no te queda tiempo para hacerlo.

El tiempo de nuestra vida es el único que tenemos y por ello resulta absurdo gastarlo en reaccionar y plegarse frecuentemente a los planes ajenos.

Pero antes debes plantearte qué es lo que quieres hacer con tu tiempo, pues de otra forma se te disipará, al carecer de motivación y fines precisos. El mejor empleo de tu tiempo es gastar una parte de él trazando tu plan de vida.

Muchas personas viven simplemente al día, lo que no quiere decir que vivan con plenitud, y ni siquiera imaginan que el día de hoy esté relacionado con la semana próxima, con el próximo año o con lo que ocurra dentro de cinco años. No es lógico ni posible trazar planes eficaces para los próximos días, sin haber planificado lo que se quiere conseguir en los próximos cinco o diez años. De tener una lista de objetivos para toda la vida, sacamos grandes energías.

¿Cómo te gustaría estar o qué te gustaría alcanzar dentro de los próximos cinco años? No se trata de cómo los pasarás ni tampoco de cómo deberías pasarlos, sino de cómo te gustaría pasarlos. La cuestión estriba en descubrir tus propias metas, no las que te marca la sociedad o las que nos han enseñado como convenientes. En una palabra: descubrir el sentido de tu vida.
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martes, 10 de marzo de 2009

¿MICROINGENIERÍA SOCIAL?



Curiosamente, una referencia al individuo en este mundo loco, impersonal y globalizado. Claro que no habla de ser humano o persona, sino de "individuo", es decir, alguien sin identidad, sin alma. Esta vez es la exaltación del individuo y no la de la colectividad, el famoso bien colectivo. Pero se promueve desde su incapacidad de decidir por sí mismo, alterando y provocando decisiones convenientes y espontáneas, modificando costumbres y hábitos psicológicos ocultos y ajenos, carentes de decisión propia.

Algo me dice que cuando la sociedad -o sus actores, los políticos de turno- requiere de la participación de los individuos, no es para hacerlos fuertes, individuales y con criterio para decidir sobre su vida. Y es que la Psicología -así como la ciencia en general- se deja comprar para ayudar a manipular al ser humano que, siendo él mismo, se convierte en una amenaza o en un peligro para el Sistema. La conciencia personal no entiende de los logros colectivos de los que los políticos hablan. Muchos de ellos no hacen más referencia que a los altos costes que supone mantener el órden y el concierto entre personas dispares.

Pero la persona, por definición única, indivisible e irrepetible es algo temido por casi todos. Si, en cambio, ésta está "alineada" y cede su protagonismo ante el bien colectivo y humano -curiosa y malévola paradoja-, se convierte en algo fácil de dirigir y de controlar. Así, los dogmas del tipo que sean (sociales, políticos o religiosos) se convierten en eficaces formas de dominio, donde no caben las cotidianas dudas humanas, ni las posibles rebeliones interiores. Así, el individuo simplemente obedece y cede su protagonismo al otro, al que le gobierna... renunciando, al tiempo, claro está, a su propia capacidad de ser, decidir y vivir por él mismo. Ni que decir tiene que el coste en insatisfacción, ceguera e infelicidad es altísimo... por no hablar de la falta de sentido de la vida que eso le impone. Las consecuencias son claras: una sociedad formada por individuos cada día más vacíos, que viven una vida monótona, previsible y excesivamente controlada!¿A eso podemos llamarle libertad?

El ser humano es individual y debe responder a su interior, a su conciencia personal -si queremos admitirlo- mitad humana y mitad divina. Porque, como ser humano, formamos una parte necesaria e indivisible del Cosmos y, por ello, también de la Humanidad, que no es más que el conglomerado de seres personales, únicos e intransferibles unidos por un mismo sentido y devenir de la vida. Pero es la aportación específica de cada uno de nosotros lo que otorga riqueza, dimensión y contenido al Cósmos (o a Dios, si crees en Él), a partir de la vital aportación de esos talentos que cada uno de nosotros tenemos y engrandecemos con nuestra experiencia de la vida. Todo eso aporta sentido, diversidad y tolerancia a nuestra vida, pues requiere de esa pluralidad basada en la individualidad de cada ser vivo, de minúsculo habitante de la Tierra. Eso nos une realmente a todos los seres humanos, pero respetando, comprendiendo y amando las diferencias.

Lo otro, el bien colectivo o la Única Vía (ya sea social, política o religiosa) logran lo contrario, es decir la homogenización y la paulatina desaparición de la individualidad en aras de un mayor control y, sobre todo, de la cesión de nuestro derecho inapelable a ser libres y decidir por nosotros mismos, a cambio de huir de nuestra responsabilidad como seres humanos. Ya sea que le llamemos bien social, dios o ideario político, estamos regalándole nuestro ser y nuestra libertad personal... ¿a cambio de nuestra sensación de control o seguridad? ¿Y eso nos aporta Felicidad?

Aquí tienes un artículo interesante sobre la filosofía Nudge, al parecer seguida por la nueva y conveniente esperanza (mediática, claro está) de la humanidad, Obama. Es verdad que desaparece el término colectivo, país... y deja de prohibir, para fomentar sutilmente el buen comportamiento, pero no como decisión propia, sino como respuesta mimética y espontánea para garantizar el órden. Claro que en el país de los ciegos, el tuerto es rey...

Léelo y juzga por tí mismo.


OBAMA INSPIRA SUS POLÍTICAS EN LA FILOSOFÍA "NUDGE": AYUDAR AL INDIVIDUO

Obama inspira sus políticas en la filosofía 'nudge': Ayudar al individuo
Cass Sunstein, gurú del 'empujoncito', es el 'zar' de la política pública de Obama. Esta filosofía es eficaz en enseñanza y salud pública sin recurrir a la prohibición

Consciente de que los hombres no apuntaban con gran acierto en los servicios públicos holandeses, a un operario de la limpieza se le ocurrió una medida ingeniosa: dibujar una mosca en un punto determinado del orinal. Enseguida
se resolvió el problema: los hombres apuntaban hacia el insecto y los costes de limpieza bajaron.

Es un ejemplo gracioso pero no anecdótico de la filosofía nudge, que promueve "microingeniería social" mediante pequeños empujones (sería la traducción al español). La anécdota se incluye en el libro Nudge de Richard Thaler, economista de la Universidad de Chicago, y Cass Sunstein, el nuevo zar de política pública y regulación de la Administración de Barack Obama. Se trata de diseñar "arquitecturas de elección" para que las personas "modifiquen el comportamiento de forma previsible, sin necesidad de prohibición", explica Thaler.

Un éxito de ventas en EE.UU., que saldrá en castellano y catalán en el mes de mayo, el libro es el manifiesto de la escuela ascendente de economía de comportamiento, muy influyente en la Administración Obama. Los empujoncitos que se proponen van desde cuentas de ahorro automáticas para asalariados hasta bombillas que brillan con más intensidad conforme crece el consumo de energía, pasando por seguros médicos que regalan premios a quienes hacen ejercicio o se alimentan de forma saludable u otros programas (véanse los recuadros).

Todos están basados en la necesidad de corregir, sin recurrir a prohibir o forzar, comportamientos irracionales que ni cumplen con los deseos del mismo individuo. Quizás no es el cambio revolucionario que muchos querían de Obama, pero la filosofía del empujoncito da resultados en sanidad, enseñanza y más ámbitos, insiste Thaler.

"Muchas veces no sabemos qué queremos", asegura a La Vanguardia.Hay un sesgo psicológico a mantener el statu quo,así si se incluye por defecto un plan de pensiones en el contrato laboral es más probable que el trabajador lo mantenga que si debe contratar uno. Existe también un efecto rebaño,y programas medioambientales, sociales o solidarios son más eficaces si incluyen información sobre los vecinos, agrega. "Logras mucho con presión social - dice Thaler-.Se trata de usar un poco de psicología para que las cosas funcionen".

Thaler, que asesoraba la campaña de Obama, es uno de los veteranos de la economía de comportamiento, consistente en incorporar psicología, sociología, derecho y otras disciplinas a la teoría económica y cuyo cuartel general es la Universidad de Chicago donde Obama daba clases de Derecho. "En Chicago no tenemos excrementos de perro en las calles gracias a políticas diseñadas para amplificar la sensación de vergüenza", indica Thaler.

Obama ha incorporado a varios expertos en economía de comportamiento a su equipo, entre ellos Sunstein, Alan Krueger y Peter Orszag. Y James Heckman, otro referente, diseñó el programa de enseñanza del nuevo presidente, que enfatiza la enseñanza preescolar.

Thaler y Sunstein califican su filosofía de "paternalismo libertario". Rechazan la idea dominante en las ciencias económicas de que la política pública debe limitarse a elevar el número de opciones y dejar que el individuo decida por medio del mercado. Puede existir lo que el sociopsicólogo Barry Schwartz calificaba de "tiranía de las opciones infinitas". "A veces, nuestra elección es no elegir", sostiene Thaler. Pero rechazan también que, salvo en casos claros del bien común, el estado deba decidir por los ciudadanos. Los economistas convencionales estudian "individuos que jamás tienen problemas de autocontrol", añade. "Nosotros estudiamos seres humanos".

Ya se ve la influencia del principio nudge en el nuevo presupuesto de Obama, señala Thaler, porque obliga a empresas a crear planes de pensiones de participación automática (con opción a no tenerlos). "Muchos tenemos la intención de hacer cosas pero sin un empujoncito no las hacemos", señala el economista. Obama podría incorporar esta opción por defecto a su reforma sanitaria.

La influencia de nudge sobre Obama es otro ejemplo de que tras de la retórica de cambio del joven presidente hay un pragmatismo bastante conservador. Lo cierto es que esta filosofía tiene tantos adeptos en las filas republicanas como demócratas. Cuando el libro salió en EE. UU. el año pasado se convirtió en materia de lectura imprescindible en la Administración Bush. "En Washington la filosofía importa un bledo; si se puede usar un poco de psicología para que las cosas funcionen mejor, ¿quién va a oponerse?", dice Thaler.


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lunes, 19 de enero de 2009

LAS TRES "R" DE NUESTRA VIDA



El otro día me llegó un Tantra hindú que aclamaba: En la vida hay que seguir las tres "R", es decir:

Respeto hacia tí mismo,
Respeto hacia los demás, y
Responsabilidad por tus actos.

Sin duda es cierto y, aparentemente, simple...

Respetarse uno mismo no es más que ser benevolente con uno mismo, concederse el derecho a ser, a amar y a ser feliz, sin más.

Respetar a los demás es permitir que los demás se respeten a sí mismos y respetarles tal y como nosotros nos respetamos.

Y ser responsable de los propios actos es concederse uno mismo el deber de ser protagonista de su propia vida y decidir libremente cómo queremos que sea ésta y confiando en que nos aportará todo lo necesario para alcanzar nuestro propio destino, si la dejamos.

Estas tres normas son fáciles de entender y aceptar, pero, en ciertos momentos de la vida, se puede hacer difícil de llevar a la práctica con todas sus consecuencias. Seguramente bastará que las aceptemos convencidos, pero después será la vida en su día a día quien las convertirá en un hábito irrenunciable para nosotros. En cada una de las minúsculas decisiones de cada día debemos tenerlas en cuenta y hacer todo lo posible para acatarlas! Y, en algún posible momento de duda, preguntarnos siempre ¿qué espera la vida de nosotros ahora?

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