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lunes, 31 de enero de 2011

¿AGRESIVIDAD O... DOLOR?



Hoy quizás te sientes irritado, irascible... y basta cualquier motivo o controversia para que saltes hecho una furia contra cualquiera que se ponga delante! No te preocupes, todos tenemos algún día así... y ya sabes, todo pasa! Pero, más allá de ese impulsivo temperamento, deberías ir más profundamente y averiguar qué es lo que te hace sufrir para sentirte y reaccionar así! Aunque parezca mentira, esa ira incontrolada, esa violencia gratuita o ese mal humor súbito e inexplicable son muchas veces síntomas inequívocos de que te sientes dolido por algo... aunque, de entrada, no seas capaz de saber por qué! Pero, créeme, la mayoría de las veces es así...

Un ejemplo típico y cotidiano es la cierta irascibilidad y baja tolerancia que mostramos los padres frente a nuestros hijos, después de un agotador día de trabajo! A la menor ocasión, les gritamos o castigamos, sin que el hecho concreto quizás lo merezca! Cuando sentimos profundamente algo que nos inquieta, nos perturba o nos duele, nuestra reacción -aprendida y, luego, convertida en espontánea- es mostrar furia o cólera ante cualquier mínimo hecho que sucede alrededor nuestro... poniendo en evidencia nuestra falta de equilibrio interior! Esto explicaría muchas de las actitudes agresivas que muestran las personas y, la suma de ellas, conforman un mundo violento como el que nos ha tocado vivir!

Y, evidentemente, la solución a esto no es otra que tratar de averiguar qué sentimos profundamente para reaccionar así! Es verdad que muchas veces existen motivos aparentemente suficientes para sentirnos agredidos y defendernos... o hacer que salten los resortes de nuestra propia agresividad! Pero el motor de este estado de ánimo no es otro que una huída hacia adelante frente al dolor, pues en la mayoría de los casos esa reacción no forma parte de nuestra personalidad ordinaria. Si no buscamos las razones profundas y vamos reincidiendo en esa actitud de escapatoria, entonces sí puede incoporarse a nuestro repertorio habitual y conformar un caracter agresivo! Un caso corriente de este tipo de personalidad es la de los "viejos cascarrabias" que, a la primera de cambio, gritan y humillan a quien se cruza en su camino, por cualquier motivo o discrepancia! Y, un poco más allá, encontraríamos a muchos de los maltratadores que se sirven de su agresividad para dominar y someter al prójimo, normalmente alguien más débil... y al que, paradójicamente, temen!

Tras ese comportamiento agresivo -y gratuito- muchas veces está el sufrimiento oculto -pasado o presente- y esa terca educación recibida de ocultar el dolor y la vulnerabilidad bajo ese comportamiento agresivo y prepotente! Una vez más "mira como actúas y te diré cómo te sientes", donde lo aparente es lo opuesto a lo que hay realmente en el interior! Y precisamente por ser una conducta aprendida, puede ser erradicada con la suficiente voluntad y perseverancia. Al fin y al cabo, el ser humano es libre para actuar como actúa, siempre y cuando sea consciente de su debilidad, desee superarla y se de cuenta de lo perjudicial que es ese tipo de reacciones, para él mismo y para los demás! Si, en cambio, perpetúa ese comportamiento agresivo e impulsivo y lo convierte en un rasgo más de su caracter y en un mal hábito, le costará rectificar y erradicar esas reacciones negativas!

Y es que en nuestra vida, siempre tenemos la libertad de decidir cómo actuamos o no, más allá de los condicionantes internos o externos que nos empujan a actuar como muchas veces actuamos! Ser libre no es más que dominar esos impulsos internos y estímulos externos para supeditarlos a nuestra verdadera manera de ser, de sentir y de actuar!

Miguel Benavent de B.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

LA CRISIS... Y SUS EFECTOS "COLATERALES"!



Anoche conversaba sobre los efectos de esta crisis que nos afecta. Ya sé que no es un tema original actualmente, ni tan siquiera algo agradable para hablar con una buena amiga, pero, de vez en cuando, conviene comentar la cruda realidad para saber lo que nos rodea... y aún así ser capaz de seguir soñando! Siempre he pensado que, dada mi actual situación personal, una crisis no me podría afectar, demasiado. Mis circunstancias personales, seguramente, no son mucho mejor ni mucho peor de como siempre han sido. Así, durante demasiados años fui un navegante que siempre supo capear cualquier temporal que me llegara a mi vida... y hubieron muchos, sí señor! Hoy, sin embargo, creo que mi propia firmeza y, a la vez, tolerancia frente a los acontecimientos mundanos me permiten ver la realidad de otra manera, con una cierta perspectiva! Las cosas probablemente no han cambiado tanto, ni seguramente han mejorado en mi vida ordinaria, pero he aprendido a verlas de otra manera y a valorar lo esencial en la vida!

Es evidente que, a quien más y quien menos, le afecta una crisis como esta, de dimensión, profundidad y duración aún desconocidas. Más que nada porque, si algo teme el ser humano es, precisamente, la incertidumbre. Si a esto añadimos la falta de valores que la mayoría de gente tiene hoy en su vida, el caos personal e intrasferible está servido! Demasiados años sustentados en una falsa y solo externa confortabilidad y aparente seguridad material, habían de dejar secuelas... y el engaño no podía durar siempre! Así, la falsa sonrisa complaciente que muchos ponían al salir de casa, las frívolas conversaciones de café con los amigos y la obsesión desmesurada por adquirir cosas únicamente materiales -aunque muchas veces inútiles y/o ostentosas, no han hecho más que vaciar de esencia y de contenido nuestra vida! Y, como siempre, en esta vida todo tiene su precio!

Pero no quería aquí hablar de los efectos obvios de una crisis económica como esta que estamos padeciendo, sino de esa otra crisis mucho más sutil y tóxica que nos envuelve a todos los seres humanos, ahora más que nunca. Los efectos "colaterales" de ésta, es decir, cómo nos afecta a nuestro comportamiento y a nuestras decisiones personales! Debo admitir que, en un principio, me preocupé por mi percepción, por aquello de que "lo que percibimos del mundo no es más que el fiel reflejo de lo que sucede en el interior de cada uno de nosotros". Y ahora pienso en voz alta que, aún afectándome como a todos la crisis económica, miro con perplejidad el comportamiento y la actitud de muchas de las personas de mi entorno. El miedo se ha apoderado del mundo, sin duda! Y es, precisamente, ese miedo el que hace que las personas -al menos una gran mayoría- se comporten con agresividad, irascibilidad, cuando no, sin el menor escrúpulo de conciencia en sus actos ordinarios. El "todo vale" se ha apoderado de la sociedad y, lo que es peor, de cada uno de sus integrantes, como si una situación compleja y duradera como la actual justificara todo y a todos!

No voy a insistir en los efectos que ese comportamiento in extremis trae consigo: violencia, agresividad gratuita, intolerancia, insolidaridad, conflictos de todo tipo... tanto a nivel mundo, como sociedad, como persona! Solo hay que ver un noticiario (a pesar de su crónico enfoque "periodístico" basado en las desgracias y las malas noticias) para darnos cuenta de todo ello! Pero, más allá de lo público y notorio -aunque, lamentablemente, no sea noticia- hay personas como tú y como yo que consiguen hacer de este momento complicado una oportunidad para seguir siendo personas e, incluso, crecer como tales! Como siempre digo, cuando todo va bien, es fácil ser espléndidos y agradecidos con los demás... y con la vida! Cuando no hay problemas, todo son bendiciones, diversiones y alagos! Pero, la verdad es que el heroísmo está en ser agradecidos y felices cuando las cosas no salen tal y como planeábamos, cuando todo parece desmoronarse!

Esa heroicidad no es más que ser siempre uno mismo, a pesar de las trabas que pone la vida! No dejarse llevar por las reacciones individuales y/o colectivas, espontáneas, primitivas y seguramente mal aprendidas, con las que llegamos a ser infieles a nuestros ideales y desleales a nuestros valores humanos, además de almacenar reproches contra los demás... y contra la vida! Pero actuar siempre como uno es exije valor, constancia y fortaleza! Seguramente esa actitud personal y valiente no será comprendida, ni tan siquiera aplaudida... más bien al contrario, será criticada o, en el mejor de los casos, ignorada! Pero he aprendido que el premio no es más que el amor propio y la libertad personal, algo escaso en estos tiempos que corren, pero que te hacen verdaderamente independiente de los demás y de los condicionantes solo externos que, a diario, nos regala este mundo loco! Es entonces cuando te das cuenta de que, efectivamente, la vida es todo aquello que quieres ver, que ser capaces de soñar es un privilegio de unos pocos afortunados y que levantarse cada nuevo día con una nueva ilusión, no es más que una prueba fehaciente e innegable de amor hacia uno mismo, hacia los demás y hacia la propia vida! Personalmente, si tengo que escojer qué quiero en mi vida -hoy y para siempre- prefiero amor, que no miedo!

Nota del autor: Por cierto, si algún día ves a alguien con una chaqueta azul que pone en la espalda "All I need is Love" (como ves en la foto), no dudes en saludarme!

Miguel Benavent de B.

lunes, 19 de julio de 2010

PREFERIMOS CREER... QUE DUDAR!


La duda, aunque no lo parezca, es un privilegio exclusivamente humano. ¿Conoces algún otro ser vivo que dude ante sus actos? La flor nace a partir de una semilla, brota y crece, día a día, hacia el sol... y no se cuestiona el sentido de su vida o lo correcto de su trayecto! Y así, cualquier pájaro, árbol, roca... que, simplemente, cumple su cometido en el Universo, asumiendo el papel que tiene asignado...

Pero el ser humano tiene la facultad de ser libre y eso le concede el derecho a elejir lo que quiere o no en y para su vida, por tanto dudar. Pero la libertad -como todo lo valioso en la vida- bien cuesta un esfuerzo... Ser valiente y firme para ejercerla, no es un derecho en sí, adquirido, inconsciente e innato. Para ser libre uno debe conocer, luego cuestionar las opciones posibles y finalmente elejir la más oportuna, sin tener miedo a equivocarse! Y no siempre es fácil tener el valor de conocer y cuestionar lo que tenemos en la "mochila", como tampoco lo es contrariar a la idea que los demás tienen sobre nuestra propia vida... o la vida en general! Ser libre te hace único, pues no existen normas específicas y generales para vivir la vida! Nadie puede andar por ti, ni existe un camino único e irremplazable para vivir lo que tú -y solo tú- mereces en ella!

Para comprender todo lo que circunda nuestra vida hay que ser valiente para desechar o aceptar lo que sea necesario para configurar nuestra propia vida! Se trata de pasar de "la vida de los demás... a la nuestra propia", con sus fortalezas y debilidades, con sus aciertos y sus errores... Lo contrario, es decir, renunciar a ser libres es aceptar las cosas tal y como son, con resignación... o basar nuestra vida y nuestros actos en creencias ajenas y/o trasnochadas... y eso ensombrece nuestra Alma! Porque esas creencias -limitadoras la mayoría de ellas- nos arraigan a una vida aparente, ajena y, por tanto, infeliz! Ten el valor de romper tus esquemas, no crees normas inamovibles a partir de tus creencias limitadas, erróneas y ajenas... y sé verdaderamente libre para decidir tu propia vida, esa que mereces! Y estás en tu derecho de dudar... como también, de equivocarte para aprender!

Aquí te traigo una interesante entrevista de alguien que, de alguna manera, es un transgresor y se atreve a cuestionar ciertas creencias erróneas, cotidianas y populares. Recuerda que la Humanidad avanza cuando personas como ésta pone en duda "lo establecido" y, con humildad y voluntad, lo cuestiona. Extrae tus propias conclusiones...

Daniel Closa, 48 años, investigador científico "Ni el frío resfría ni el alcohol combate la resaca: ¡mitos!". La Vanguardia. La Contra. VÍCTOR-M. AMELA - 12/07/2010

Ya muerto, ¿seguirán creciéndome uñas y pelo?

Es un mito. Es falso. Tu cadáver se deshidratará, retrayéndose la carne de dedos y cabeza, y por eso uñas y cabellos parecerán más largos...

Una cucharilla en el cuello de una botella de cava destapada ¿conservará el gas?

¡Otro mito! Una vez abierta la botella, su gas escapa. Sólo conservas el gas que queda si vuelves a taparla herméticamente.

En mi nevera tengo una botella con cucharilla...

Adoptamos el mito sobre nuestra propia percepción: preferimos creer a dudar.

Un cactus frente a mi ordenador ¿interceptará sus radiaciones dañinas?

El cactus recibe las mismas radiaciones que usted, no va a librarle de nada.

Si tomo mucha vitamina C, ¿me protejo de resfriados?

La vitamina no se acumula: si no la necesitas, la orinas. La vitamina C es útil en la síntesis del colágeno en las fibras musculares (por eso su carencia provoca escorbuto), nada más. Otro mito: "El frío nos resfría".

¿Y no?

No: lo que te resfría es un virus. Los virus están siempre alrededor, y felizmente se quedan pegados a nuestras mucosidades, que células ciliadas arrastran, hasta expulsarlas o tragarlas, y así muere el virus. El frío ralentiza a esas ciliadas: ¡eso da más ocasión a los virus para entrar en tus células!

Cárguese otro mito popular.

"La resaca alcohólica se rebaja con más alcohol": ¡qué excusa! Los metabolitos del alcohol (acetaldehído), intoxicantes, se diluyen en agua: contra resaca, ¡hidratación!

Otro: leí que puedo cocer un huevo con un par de teléfonos móviles...

La longitud de onda de los móviles, además de ser muy inferior a los 2.500 megahercios del microondas, es dispersa, no focalizada. Inténtelo: ¡comerá huevo crudo!

¿Quién urde estos mitos científicos?

El de los móviles fue una broma por internet: su autor, Charlie Ivermee, fue el primer sorprendido por la credulidad de la gente.

Señáleme otra creencia popular.

"Nacen más bebés en luna llena". He revisado estadísticas: ¡es mentira! Más probable es que aquí nazcan más bebés nueve meses después de una victoria del Barça...

Otro: "Varios planetas alineados provocarán cataclismos en la Tierra".

El efecto de una alineación de planetas es despreciable, este es un cálculo simple.

Cíteme algún mito muy extendido.

"El agua en un desagüe gira en sentido distinto según estemos en el hemisferio norte o sur". Funciona para las borrascas, por ser a gran escala. Pero a escala del desagüe de una pila, ¡no!: dependerá de la forma de la pila, de cómo caiga el agua, otros factores…

Desmonte algún otro mito que todavía sea muy popular.

El del hierro de las espinacas.

¡Popeye nos enseñó que sí tenían!

Tras un incremento de anemias entre niños norteamericanos, las autoridades inventaron a Popeye: decidieron que comiese espinacas al ver en un libro que contenían un 0,03% de hierro... ¡Pero era un error de imprenta del libro!: sólo contienen un 0,003%.

¿Qué debería haber comido Popeye para meterse mucho hierro, pues?

Un hígado con perejil. O carnes rojas. O lentejas con arroz.

Señale ahora un mito pintoresco.

Mao afirmó que si todos los chinos saltasen a la vez, ¡alterarían el eje de rotación terrestre! Todos los chinos juntos pesan la diezbillonésima parte del peso de la Tierra: si saltasen a la vez... ¡equivaldría al salto de una mosca sobre un transatlántico!

¿Hay algún mito que resulte peligroso?

Tanto como eso, no..., ¡pero no necesitas beber dos litros de agua al día!: la mayor parte de esa cantidad de agua la ingieres al comer, pues todos los alimentos contienen agua.

"La dieta vegetariana es la más saludable". ¿Mito o ciencia?

La dieta más sana es... la equilibrada. Así, una dieta omnívora equilibrada es más sana que una dieta vegetariana desequilibrada. Sí es cierto que el vegetariano suele ser más cuidadoso con su dieta...

Más mitos: "Si te arrancas una cana, te salen otras siete".

Falso: la cana sale cuando le toca salir, y si ves más es porque estás alerta para verlas.

¿Un susto podría encanecerme el pelo?

Un fuerte estrés sí puede provocarte caída súbita de cabellos (alopecia areata difosa),y siendo los pigmentados más débiles que los canosos, caen antes: quedan los canosos, y parecería que la cabellera ha encanecido...

Un implante de silicona ¿puede estallar en un avión en vuelo?

¡Estallarían también botellines de plástico y bolsas de cacahuetes! El cambio de presión en cabina es similar al de una cima del Pirineo, ¡y ahí no estallan pechos de silicona!

O sea, que Ana Obregón puede subir al Aneto tranquila.

Otro mito universal que vengo oyendo desde niño: "Usamos sólo el 10% del cerebro". ¡En tal caso, ya nos hubiésemos extinguido!

¿Y es falso también que los hombres pensamos en sexo cada siete segundos?

¿Cómo se mide eso? Indemostrable. Aunque sí parece que los hombres piensan más en sexo que las mujeres... ¿Será porque ellas piensan en qué hacer con un óvulo por mes... y nosotros con 600 millones de espermatozoides por semana?

lunes, 10 de mayo de 2010

¿QUÉ ES EL AMOR?



Creo que si hay un sentimiento por excelencia del que todos hablamos, soñamos y deseamos es el amor. Sin duda, es el sentimiento más buscado y anhelado en nuestra vida, pero, a la vez, es el que más infortunios, lágrimas y desvelos nos trae! Hace un tiempo, precisamente en el Día de San Valentín, escribí algo sobre el amor: todo lo que no es el amor! Y es que el ser humano tiene la manía de llamar cualquier cosa amor. Sin entrar en derroteros místicos, el amor no es solo un sentimiento o un manual de gestos y procedimientos, como muchos creen. Ni tampoco el remedio infalible para solucionar su vida! Es amor es una actitud, mucho más que un simple sentimiento!

El amor como actitud no entiende de manuales, pues abarca todo en nuestra vida. Es verdad que de amor todo el mundo entiende, precisamente porque está en nuestro interior, aunque no todos y siempre podamos o queramos verlo! Pero demasiadas personas confunden el amor romántico con sus aledaños, es decir, el sexo, el cariño, el enamoramiento... es decir, todo eso que, en conjunto y de forma indivisible, llamamos amor. Quizás lo más difícil del amor -y que pocos hablan- es aceptar si cualquier persona y en cualquier momento de su vida está realmente preparada para el amor! Como actitud el amor exije estar vacío y, a la vez, ansioso por ser uno mismo y compartir! Pero, aunque parezca una falacia, no todos estamos preparados para vivirlo. Para ello, debemos ser verdaderamente libres, o sea, vaciarnos de todo aquello que lo entorpece, como la experiencia, las historias vividas y todos esos sentimientos fabricados "artificialmente" a partir de nuestra mente y de todo lo vivido antes. Esos sentimientos -por llamarles de alguna manera- están fabricados en la mente y, por tanto, son incompletos y limitados. La mente, por definición, gestiona la repetición, lo conocido, lo previsto. Y si algo tiene como cualidad el amor es que varía en y para cada persona y en cada momento vital de ésta, por lo que, cada vez, se vive como algo distinto, sorprendente y siempre nuevo...

El ser humano evoluciona constantemente y, en principio, lo hace hacia sí mismo... aunque algunos tengamos la afición de entretenernos por el camino! Eso hace que nuestra propia vivencia del amor evolucione con el tiempo y, como consecuencia, mejore día a día. Dejaremos para otro momento el llamado Síndrome de Peter Pan, esas personas complacientes consigo mismas que se niegan a madurar en el tiempo! Como decía, si la persona crece, su capacidad de amar también lo hace! Así, el amor fruto del crecimiento lo convierte en una actitud que entraña toda la persona de manera integral, desde amarse a uno mismo y amar al ser amado, hasta amar todo lo que nos rodea! Hoy a mí me cuesta pensar en un amor que no lo contenga todo en mi vida! El amor que no es así, es atracción, es química, es deseo... o es miedo a ser o a la soledad, mucho más común de lo que queremos creer!

Otra característica del amor maduro -por llamarle de alguna manera- es que requiere de una misma sintonía, cuando es compartido. En una palabra: es recíproco! Pero deberemos admitir que el amor, precisamente por ser un sentimiento, es algo que se expresa y, por tanto, también es necesario un código común, que ambos seres amados entiendan. Y es, precisamente, en la expresión del amor cuando surjen los problemas! Es verdad que la cotidianidad y la rutina no ayudan demasiado a mantener vivo el amor y, sobre todo, a expresarlo en el día a día. Saber hablar, saber callarse... en el momento preciso es lo que hace del amor todo un arte! Y, como todo arte, se aprende! ¿Cuántas veces el amor se acaba, precisamente, por no dominar ese arte? ¿Cuántas veces son sus formas las que nos hacen sentirnos realmente amados o, por el contrario, nos provocan sufrimiento?

Realmente es difícil definir el amor, aunque podamos llenar páginas y más páginas hablando de él y de sus consecuencias y síntomas! Por simplificarlo, afirmaría que el amor -romántico, es decir, compartido- es siempre positivo para ambos protagonistas -que se dan tal cual son-, es un acto voluntario -sin condicionamientos ni influido por vivencias del pasado- y debe ser expresado continuamente por ambos, con un código de señales común... además -claro- de ser el único camino hacia la felicidad. Y, si además es verdadero, aumenta cuanto más se da! Lo demás, es decir, el "amor" sin respeto ni comprensión, con miedo, a medias, como mera prueba o entretenimiento, no manifestado, no correspondido, temporal o con algún tipo de límites... no es amor! deberíamos ir inventando otra palabreja para no seguirnos engañando y utilizar el amor como un arma arrojadiza que, cual boomerang, siempre nos viene de vuelta, en forma de sufrimiento!

No me extiendo más! Dejo a mi amiga virtual Cori con sus sencillas pero contundentes palabras que nos ilustre sobre el tema. Pero, sobre todo, extrae tus propias conclusiones, piensa que tu amor es solo tuyo...


Amor que Sana

Cuando hablamos de Amor, todos o casí todos pensamos en este sentimiento tan sublime y maravilloso, y seguramente hemos escuchado o incluso vivido un sin fin de historias que nos han enseñado lo importante y valioso que es sentir y experimentar el Amor.

¿Pero seguramente también nos hemos preguntado porque es tan dificil vivirlo de manera permanente en nuestra vida, y como transmitirlo a las personas que tanto queremos, hijos, pareja, padres, amigos?.

Seguramente también nos preguntamos como es que puede Sanar el Amor, o de que manera nosotros podemos sanar a otros a través de la expresión de este Amor. El amor es un sentimiento que involucra varios elementos como son: La Confianza, La Seguridad, La Aceptación, El Respeto, La Alegría, etc, y si vemos que las cosas que nos dañan o enferman son principalmente sus opuestos: Desconfianza, Miedo, Rechazo, Verguenza, Tristeza, etc.. entonces podemos ver claramente como es posible estar y sentirse bien a partir de la experiencia del Amor.

Todos los seres humanos necesitamos experimentar y vivir profundamente el Amor, tanto el que nos tienen los demás como el amor propio. Lo transmitimos de diferentes maneras, al abrazar, al decirlo o con nuestras acciones. Lo realmete importante es identificar si nosotros nos sentimos amados y si podemos hacer sentir amados a las personas que nos rodean.

No tengamos miedo de dicir te amo, de amar y compartir el amor, más bien tengamos miedo de no hacerlo, porque cuando estamos imposibilitados para vivir desde y con amor, nuestra vida carece de alegría, de un profundo sentido de respeto por los otros y por nosotros, que tanta falta hace hoy en día a nuestra sociedad.

Digamos un TE AMO con un Abrazo, con un abrazo profundo que le exprese al otro, desde nuestro corazón. "Abrazo lo bueno y malo que hay en ti, sin juzgarlo, sin limitarlo, te acepto y te respeto tal como eres" Y dispongamos el corazón para recibir el amor que los otros pueden darnos.

Cori Caniza

lunes, 18 de enero de 2010

NO VIVAS DEL AYER, TU FELICIDAD ESTÁ EN JUEGO


En nuestra vida no hay peor enemigo que nosotros mismos! Por lo que creemos ser, por lo que fuimos o por lo que los demás hiciéron o hacen de nuestra vida. Por ello resulta importante cuestionarse uno mismo, ver si está siendo y sintiendo lo que en realidad es y siente hoy en su interior... y no cómo debe ser o le han dicho que es o fue en su vida. Las cincunstancias no hacen a las personas... sino que las personas deben crear las nuevas circunstancias!

¿Cuántas veces -en el necesario instante con uno mismo- vemos que estamos errando en nuestra vida, que algo va mal en ella... y sufrimos en silencio, sin entender que eso es un aviso para movernos? ¿Cuántas veces, viéndolo y sintiéndolo así, no somos capaces de cuestionárnos a nosotros mismos o la vida que llevamos, para mejorarla? ¿Cuántas veces nos conformamos con todo ello, resignándonos a hacer lo que hacemos... aún sabiendo que no es positivo ni beneficioso para nosotros? ¿Pensamos encontrar la felicidad de esa manera, renunciando a lo que somos, sentimos y merecemos? ¿Por que asumimos la culpa y nos condenamos a purgarla de por vida?

Seguramente estas son preguntas que, de vez en cuando, te haces. Y te diría que es bueno que acudan a nosotros desde la conciencia, pues es el primer paso para descubrir esa mentira en la que estamos instalados y que, demasiadas veces, hemos creado -y creído- nosotros mismos! Es bueno saber que estamos equivocados y confusos, es bueno sentir la necesidad de enmendar nuestros errores y es mejor aún intentar solucionarlos para obtener la vida que merecemos! Pero, lamentablemente, mucha gente es bien consciente de sus debilidades, flaquezas y errores... pero no hace nada por corregirlos! Y así pasan los años... hasta que la vida acaba siendo una manera de vivir lo que no toca y de resignarse a no vivir lo que deseamos!

No soy partidario de mirar demasiado hacia atrás, pero si lo hiciéramos veríamos -con sorpresa- que mucho de nuestra vida hoy está precisamente anclado en un pasado vivido. Y eso, aunque inevitable porque no podemos cambiar nuestra historia, hoy condiciona nuestra vida y nuestras decisiones de tal manera, que la hace perjudicial! Mirar atrás nos muestra que muchos de nuestros pensamientos y valores ya no son válidos ni favorables para nosotros y nuestro ahora! Pero esos credos -conscientes o no- suelen estar ahí, en nuestra mente o nuestro corazón herido, hasta que tenemos el valor de mirarlos de frente! Mientras, desde la oscuridad, siguen perturbando nuestra vida y nuestro concepto de nosotros mismos! Una vez los sacamos a la luz, se diluyen ante la realidad del hoy y nos hacen recuperar la libertad! Es solo entonces cuando somos capaces de ver, sentir y vivir lo que realmente tenemos en frente, lo que nuestro corazón nos dice... y no solo lo ilusorio, lo pasado y lo mal visto, sentido y vivido en nuestra historia y guardado en nuestra memoria! Eso es lo que permite que seamos capaces de ver, sentir y vivir cada persona, momento y lugar por lo que es en realidad, lo que merece ser... y no por lo que fue o debería ser! Eso es otorgarle a cada cosa su sitio, su importancia y su valor en el ahora y en nuestro corazón. Así, ciertas personas, momentos y lugares cobran nuevo sentido en nuestra vida y adquieren el valor y el protagonismo que realmente merecen!

No vivas del ayer, ni huyas de él, aprende de lo que te trajo... y conviértelo así en un hoy más pleno, ni más ni menos, que el que en realidad mereces... y tu corazón te reclama en el silencio contigo mismo! Y si no eres capaz por tí mismo, busca ayuda en alguien que te quiera de verdad por ser como realmente eres y serás... y no por como fuiste o como desearía que fueras! Tu felicidad está en juego!


El efefante y la estaca

Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante, que, como mas tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba sus patas

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.

El misterio sigue pareciéndome evidente.

¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye?

Cuando tenia cinco o seis años, yo todavía confiaba el la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.

Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.

Imagine que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.

Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.

Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…

Jorge Bucay


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jueves, 14 de enero de 2010

PERSIGUIENDO AL ALMA...



A ratos pienso lo difícil que resulta a veces perseguir al alma, el alto coste que eso supone! Pero, ante esa duda, solo se me ocurre cuestionar qué hay fácil y realmente esencial en nuestra vida que no nos cueste. No soy una mujer, pero basta pensar en el riesgo, la dificultad y el dolor que supone traer una nueva vida a este mundo... para darnos cuenta!

Si miro hoy a mi alrededor, no me gusta lo que veo, lo reconozco. Aparte de guerras, catástrofes como las de Haití, epidemias, etc... mucho miedo en todas partes (seguramente acrecentado por la crisis actual), mucha incertidumbre personal y colectiva, mucha soledad y cobardía... con nombre propios! Alguien me preguntó hace unos días qué tal me iba mi vida en estos "tiempos grises y difíciles". Es verdad, es una época de muchos cambios a todos los niveles... pero eran necesarios, tanto en el plano personal de cada uno, como en el social y económico. No hay nada nuevo bajo el sol, solo cosas en nosotros y en la sociedad que debían cambiarse y, precisamente, ahora tenemos la oportunidad (¿o la necesidad?) de hacerlo, cuanto antes.

Personalmente creo que, de no haber sido por el momento actual, nunca hubiera emprendido la aventura y el riesgo de pretender cambiar a mejor! Y es que el ser humano, lamentablemente, aprende a conformarse y a adaptarse a todo, incluso cuando eso le perjudica o no le permite ser y vivir lo que merece! Yo mismo, hace tiempo que llevo luchando por mi alma, para desterrar el miedo que siempre había tenido en mi anterior vida, plagada de errores y desencuentros, propios y ajenos. Pero hoy me doy cuenta de que la vida sabe más que nosotros y que vale la pena entender correctamente su mensaje para darnos cuenta de lo que ella nos pide en cada momento. ¿Qué me pide la vida a mí, en este momento? En mi caso, me pide que enderece mi propia vida ordinaria, hoy aún algo desequilibrada y llena de incertidumbres cotidianas, para después poder afrontar lo mejor de mi vida, que, sin duda, aún está por llegar! Mi trabajo, mi modo de vida, mi vocación, mi economía, mis anhelos... seguramente están supeditados a que antes ponga yo de mi parte y tenga el valor de vaciarme (no sin sufrimiento) para acoger lo nuevo y bueno, tal y como la vida me los envía!

Pero, si algo he aprendido en estos últimos tiempos, es a confiar en la vida y en todo lo que ella me aporta a cada momento! ¿Resignación, indiferencia, comodidad? Seguramente porque no tengo más remedio: donde yo había llegado por mí mismo no existe la paz, la felicidad y el amor que hoy necesito en mi vida! O sea que no es un gran mérito el mío, sino una huida hacia adelante... pero siempre hacia mí mismo y hacia mi posible felicidad! Y, lo que es mejor, no hay garantía de ello, nadie me asegura que lo consiga... aunque, seguro, que me servirá para crecer como persona, habiéndolo intentado. ¿Basta eso hoy en mi vida? Seguramente no, pero creciendo y sintiéndome orgulloso por ello, aprenderé a confiar más en mí mismo y en la propia vida! Y eso me permitirá ver la vida de "otro modo" y entender mi propósito en ella! Dicho de otra manera, mi vida ya no dependerá solo de lo que me rodea, de lo que sucede a quien está a mi alrededor... sino que dependerá de mí y de mi manera de interpretarlo! Y eso ya es mucho!

Hasta ahora en mi vida había demasiado de todo: soledad, sensación de abandono, injusticia, desequilibrio, desamor, miedo, incomprensión, circunstancias adversas, confrontaciones, agresividad propia y ajena... todo eso que conforma la vida de cualquier ser humano, hoy. Pero, sin duda, todo eso estaba muy lejos de lo que siempre quise en mi vida y a lo que, no obstante, tengo derecho! ¿Dónde está la felicidad, la satisfacción, el amor, la libertad...? Sin duda en mi interior, donde siempre ha estado, aunque no la haya buscado nunca allí, donde realmente estaba! Hoy, al fin, he aprendido que, si indago en mi interior (aunque ya sale desde la conciencia y en el silencio) hallo todo eso que busco, es decir, la paz y el amor que en mi interior siento! Eso transforma radicalmente lo exterior y deja de buscar culpables y víctimas, verdugos y mártires, protagonistas y espectadores, santos y demonios, para darle a cada persona, momento y lugar un verdadero sentido en mi vida!

Seguramente cada uno de ellos cumple un papel unívoco en mi vida y, hasta que no soy consciente de ello y aprendo, esos roles y esas circunstancias adversas se van repitiendo cíclicamente en mi existencia, convertidos en un implacable karma, que condiciona mi propia vida a cuenta de mi historia, de los demás... o de vidas pasadas! Pero hay un momento en la vida de cada uno, en el que tienes la oportunidad de romper el maleficio que te obliga a ser como crees que eres, como te dijeron o como el mundo te empuja ser. A partir de ese momento nace en tí la libertad de elegir, de ser y de vivir lo que realmente eres, sientes y mereces! O sea, dejas de ser un aries o un tauro, un simple ser humano, un hijo o un padre, un profesional más, un apellido, unas circunstancias, una historia ajena... para ser , de una vez por todas, tú mismo! ¿No es eso la verdadera libertad... y ella la que nos permite vivir una vida feliz y plena?


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viernes, 23 de octubre de 2009

CUÍDATE DE TÍ MISMO!



Muchas veces tenemos comportamientos o hacemos cosas sin saber por qué las hacemos, sin que tengan un sentido o incluso transgrediendo nuestros valores personales (y eso siempre se paga). Pocas personas se cuestionan a qué se debe esto, solo sufren sus efectos, la mayoría de las veces demoledores, lo que hace que para mucha gente la vida les parezca injusta.

Y es que bajo la piel, en nuestro subconsciente hay creencias propias o ajenas que desconocemos pero que influyen en nuestro comportamiento y a la hora de tomar decisiones. Es lo que los terapeutas llamamos "creencias limitadoras". Es un cúmulo de información y experiencias que se han aposentado ocultas en nuestra mente y que, normalmente, no han sido "procesadas", o sea que no somos conscientes de que existan en nuestro interior ni coinciden con nuestra manera real y consciente de ver las cosas. El problema radica cuando actuamos -sin darnos cuenta- a partir de ellas y, muchas veces, condicionan nuestra voluntad o la idoneidad de nuestras decisiones. Y es que, desde nuestra infancia, la mente almacena información percibida y vivida (más que enseñada explicitamente) que permanece guardada... y lista para actuar cuando el momento lo requiera, incluso años después, generando reacciones automatizadas que, normalmente, tienen poco que ver con nuestra voluntad o nuestros propósitos. Así se explica esa cierta incoherencia que casi todos tenemos en algún momento de nuestra vida y nuestra manera de proceder en ella!

Esas creencias pueden favorecer o dificultar nuestra manera de vernos a nosotros mismos, a nuestro mundo y, como consecuencia, cómo vivimos nuestra vida. Unas creencias, las favorables, nos ayudan; otras, sin embargo, deberían cuestionarse y hacerlas desaparecer, pues condicionan de manera limitativa nuestros propósitos personales, nos impiden ser y actuar como realmente somos o nos impiden llegar a dónde queremos llegar. El proceso de cuestionarse esas creencias escondidas yo le llamo des-educación y es un paso más -y necesario- en el autoconocimiento y, como consecuencia, en el crecimiento personal. Es un proceso humanamente duro pues, como una embarcación que desata sus amarras que le fijan al pantalán del puerto y se queda al albur de las olas y del propio mar, supone perder los propios y hasta entonces clásicos referentes -aunque algunos fueran erróneos y/o perjudiciales. Para ello, uno debe -simplemente- no tener miedo a, muchas veces, sentirse desorientado, es necesario; porque tras la inicial obscuridad e incertidumbre en el proceso, surje la luz, es decir la recompensa ganada día a día de poder vivir una vida mejor, basada en la verdadera libertad, es decir, exenta de esos condicionantes ocultos, pero evidentes y muchas veces tóxicos. Porque, además, cuando uno descubre lo que realmente ha movido los hilos de su vida viendo los resultados obtenidos por esa crónica falta de libertad real, uno asume su protagonismo ante la vida -y deja de ser una mera víctima-, uno está agradecido ante las oportunidades vividas y, al final, le permite ser más el mismo , logrando día a día cambiar su propia vida -de una vez por todas- y aspirar a lo que realmente merece, es decir, su verdadera -y siempre posible- felicidad.

Aquí te traigo una interesante entrevista de un terapeuta, sobre este tema de las creencias. Extrae tus propias conclusiones...

Thomas Gilovich, 55 años, que investiga falsas creencias; "Los medalla de bronce están más contentos que los de plata"La Contra de La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 23/10/2009

Tras los JJ. OO. de Barcelona, estudiamos la satisfacción de los medallistas...

... Proporcional a sus logros... Supongo.

... Mal supuesto. Contra pronóstico, los medallistas de bronce estaban más satisfechos que los de plata.

¿Por qué?

Los platas, en vez de asumir la responsabilidad en su "derrota", tendían a achacarla a la mala suerte: la dirección del viento; la falta de concentración... Cualquier cosa...

Es menos frustrante fracasar del todo que llegar a triunfar... Casi.

... Al no asumir su actuación evitaban la sensación de derrota, pero también la compensación de la "casi" gloria.

¿Por qué?

Los bronces, en cambio, asumían con facilidad su actuación y se sentían "casi" ganadores al compararse con los cuartos y quintos.

Más que ganar, debes creerte ganador.

Mi especialidad como psicólogo social cognitivo es combatir falsas creencias.

¿Desmiente las leyendas urbanas?

Con estadísticas: clichés, estereotipos, efecto halo,causas aparentes y ocultas...

¿Cuál es la falsedad que más le duele?

Que existe una justicia metafísica más allá de la humana que acaba premiando y castigando todas las buenas y las malas obras.

¿No existe la justicia poética?

Sólo en la poesía. Si existiera: ¿por qué conocí a un niño de cinco años que murió de leucemia entre horribles sufrimientos? ¿Qué terrible pecado había cometido?

¿. ..?

Pues tenemos tal habilidad para contarnos a nosotros mismos historias que confirmen nuestras falsas creencias que me han llegado a contestar: "Algo habría hecho el niño en su vida anterior".

Justicia humana es un oxímoron.

La falsa creencia es el atajo que tomamos para ahorrarnos esfuerzo mental y la tarea de suspender el juicio y aceptar que el mundo es más caótico de lo que queremos creer.

Por ejemplo...

Es falso que existan las rachas de suerte: ni en el deporte, ni en el juego ni en la bolsa. Y lo hemos estudiado estadísticas en mano hasta el punto de que la NBA se interesó por nuestros resultados.

Y...

Los jugadores no aciertan más en rachas: en cada ocasión aciertan o fallan igualmente independientemente de qué hubieran hecho antes. También es falso que cuando adoptas un niño te quedas "embarazado" o la superstición de que tiene mas posibilidades de sufrir un percance el aviador, bombero o torero que cambia su turno con otro colega.

¿Por qué lo creemos?

Porque cuando alguien que adopta se queda "embarazado", todo su entorno lo comenta. Del mismo modo, cuando, como le pasó al Yiyo u otros pilotos o bomberos, que cambian turno y sufren accidentes, todo el mundo repite incansable: "¡Fíjate: no le tocaba a él morir!". Y la insistencia al repetir una anécdota la convierte en categoría y casi en profecía para todo el grupo.

¿Por qué hay clichés raciales?

Si le digo que soy californiano, pensará que hago pesas y vivo en la playa, y, sin embargo, me paso la vida en la biblioteca. Tendemos a pensar que los miembros de otro grupo son más iguales entre sí de lo que somos nosotros en nuestro propio grupo.

¿Por qué?

De nuevo por pereza mental: es más cómodo inventarse categorías que aceptar la inmensa complejidad del universo y que cada individuo es diferente. Así nace el racismo.

¿Y las profecías autocumplidas?

Tal vez creer que está en racha le dé alguna seguridad, pero no tiene reflejo en las estadísticas. En cualquier caso, también habría profecías autoincumplidas opuestas: creerse muy seguro conduciendo podría hacerle más proclive a tener accidentes.

¿Y si me creo un genio: llegaré a serlo?

Los Beatles - demuestra Madwell-o Bill Gates no fueron sino especialistas que invirtieron miles de horas más en lo suyo que los demás.

¿Por qué los consideramos genios?

Porque es más bonito hacer creer que gozas de un don innato y mágico para la música o la informática. Nadie explica la aburrida verdad de que metió miles de horas en ensayar mientras sus amigos veían la tele.

¿Le perdonan el triunfo esos amigos?

También ellos prefieren pensar que no son genios simplemente porque tuvieron mala suerte en vez de aceptar que el genio lo es porque trabajó más que ellos.

¿Por eso falla la cultura del esfuerzo?

Falla por lo que denominamos pluralistic ignorance no molan-y en cambio alardean de pasar muchas más en el bar. Y exhiben sus borracheras. Así que los pobres crédulos que creen e imitan esa farsa acaban alcohólicos y suspendidos.

¿Ser empollón garantiza el éxito?

Proporciona hábito de trabajo, que suele ser la puerta de cualquier habilidad. Y además está el efecto halo,por el que tendemos a creer que alguien que hace bien una cosa también hará bien todas las demás.

¿Y no es más fácil acertar dos veces?

¡No! Pero ese efecto hace que los periodistas pregunten a estrellas del pop cómo solucionar el hambre en el mundo. Y así llegó Reagan a presidente.


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sábado, 17 de octubre de 2009

¿LA LIBERTAD SE CONQUISTA?




Desde mi actual y ya relativo silencio y a pesar de no haber creído demasiado en más testimonio que el que uno mismo se forja en la vida, aquí te traigo un valioso documento. Es una entrevista de alguien (un ex-banquero español) que, culpable o no, víctima propiciatoria o cohartada, fue juzgado como estandarte de una época pasada y de una saga de presuntos empresarios y directivos con escasa ética en sus actividades y negocios. En una palabra, alguien a quien muchos sentenciaron a estar perdido para siempre y, seguramente, ser irrecuperable como ser humano. Pero la verdad de la persona, si la dejamos y la aceptamos, acaba por fluir... enseñándonos que siempre llega nuestro momento para llegar a ser!

Como suelo decir, toda persona llega a serlo, aunque se resista y tarde "mucho" tiempo (seguramente el justo, ni más ni menos). Nacemos seres potencialmente humanos y creciendo llegamos a ser personas! Todos, sin excepción! ¿Cuántas veces juzgamos y sentenciamos a los demás, condenándoles a nuestra indiferencia o distancia y a permanecer eternamente purgando su culpa? ¿Que precio debe pagar alguien que para aprender -como todos- a llegar a su propio camino haya de perderse antes? ¿No será que, en el fondo, no somos capaces de perdonarnos a nosotros mismos con nuestros errores, sueños rotos o calamidades necesarios para llegar al verdadero camino, y solo somos capaces de verlo, juzgarlo y condenarlo -lamentáblemente- en los demás? ¿Somos espejos de los demás y viceversa, además de personas en permanente crecimiento? ¿Y eso no debería hacernos más tolerantes con los demás, a la vez que con nosotros mismos? ¿Podemos reclamar una vida justa, sin serlo primero con nosotros mismos y con los que nos rodean?

Aquí la mencionada entrevista. Disfrútala...


Mario Conde, 61 años, abogado y financiero"La defensa de un hombre es no ser sus cosas". La Contra de La Vanguardia- IMA SANCHÍS - 16/10/2009

¿De la gloria a la cárcel de Alcalá-Meco?

Mis hijos me han oído decir que la defensa de un hombre es no ser sus cosas. Siempre hice ese ejercicio: no fui mis cosas en los honores de Banesto ni en la cárcel, y eso me ha permitido subsistir, el encontrarme a mí mismo con independencia del entorno.

(...)

He vivido traiciones deleznables y crueldades innecesarias. A Herri Batasuna le concedieron días entre la sentencia y la cárcel, y a mí, minutos. Me condenaron a 20 años y no me dejaron ni despedirme de mi familia.

¿Qué le reconcilió con el ser humano?

El comportamiento de algunas grandes personas. Nuestra civilización se rige por patrones de pensamiento, respuestas automatizadas, modelos, ausencia de reflexión, principio de conveniencia, pero se puede enseñar a pensar de otra manera. Jesús tiene una frase a la que le he dado vueltas: "Vosotros pensáis como hombres y no pensáis como dioses". Pensar como dioses es abrir los ojos.

...

Mientras no recuperemos determinados valores es inútil que hablemos de mercado, de técnicas o de regulación, de código de valores, de leyes... si los hombres que las ejecutan y que las interpretan no tienen un esquema de valores en el cual no se sustraen de lo conveniente. La clave está en los hombres.

¿Cuál ha sido su error?

¿Cometí un error porque he ido a la cárcel? El sufrimiento forja y creo que nadie que no haya sufrido debería ejercer poder. No estaba en mí elegir, estaba no sucumbir. Cuando se cierra la puerta de una celda entiendes la categoría de lo inevitable.

Hay que aprender a vivir con ello.

Sí, y aprendí. Quizás estos años de aprendizaje me hayan permitido superar la prueba de mi vida, que es la muerte de Lourdes..., me pareció tan cruel el destino...

Ocurrió cuando por fin podían estar juntos, ¿cómo se lo explica?

Su muerte aniquiló mis ganas de vivir, estaba cansado. Pero hay unas palabras de Lourdes que me repito: "Mario, he sido muy feliz. Lo mismo que me ha tocado vivir una vida completa, ahora me toca esto". Si su muerte tiene un sentido, está en mi vida.

¿En qué le han cambiado estos años?

Somos siendo, un gerundio constante.

¿Qué le mantuvo?

El respeto por mí mismo, la coherencia. Cuando estás solo en la celda, únicamente te mantiene lo que llevas dentro.

Hay quien cree que estuvo en una suite carcelaria.

Ja, ja, el único privilegio que tuve, como otros, es estar solo en una celda por razones de seguridad absolutamente justificadas.

¿La libertad se conquista?

Fui siempre libre, pero no lo sabes hasta que te encierran. Cuando alguien te explica cómo es, en realidad te está diciendo cómo le gustaría ser; mi ventaja es que sé cómo reaccioné ante experiencias muy duras.

Una herramienta ha sido la disciplina.

Sí, y la voluntad, toda la vida. No ceder al desasosiego, comprender que, si de verdad estaba allí pero no era de allí, estaba salvado.

¿Cómo ha controlado el rencor?

Si dejas que el rencor y el odio entren, ya no cabe nada más y te mueres por dentro, te envenenan el alma. Lo que nos hace humanos es la capacidad de amar.

¿Incluso rodeado de sinsentido...?

Ahí el amor es la única defensa. El polvo de la ignorancia se va depositando, todos los días tienes que revisar si algo de rencor se ha instalado en ti, limpiar tu alma a diario.

Decidió ayudar a otros presos.

Les hacía los recursos, pero me parecía que era lo que tenía que hacer, la manera de evidenciar mi reconciliación con el hombre.

¿Qué ha sido lo más difícil de todo?

El día a día. Me concentré en el presente. Una de las mayores pruebas de madurez es la gestión de los recuerdos. El recuerdo es una cosa. Lo es el pasado de Banesto y lo es mi vida con Lourdes, una cosa maravillosa, pero si me vuelco a vivir en ese pasado me pierdo la vida, que es lo único que tengo.

¿Cuándo se es libre?

Cuando se es digno, y la dignidad no admite medias tintas. Somos esclavos de nuestras creencias, apegos y sentimientos. La realidad que nos rodea es un producto mental. Se es libre cuando se es limpio de corazón.


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jueves, 23 de julio de 2009

"NUNCA DEBES SER DEMASIADO RÍGIDO EN TUS CREENCIAS"



Mi experiencia me dice que la excesiva rigidez no es buena. Eso no quiere decir que me abone al relativismo ni al exceso de tolerancia, creo que hay que tener firmes valores en la vida y luchar por ellos, aún -o sobre todo- en los momentos difíciles, pues éstos son los que nos ayudan a no perder el Norte!

Pero el exceso de rigidez o, lo que es lo mismo, la falta de flexibilidad ante lo que vivimos, nos condena a sufrir más de lo debido. Personas como yo -forjadas desde el esfuerzo personal y la autoexigencia para salir siempre adelante- somos las víctimas fáciles y propiciatorias del sufrimiento y del nefasto sentimiento de culpa impuesto por nosotros mismos o por los demás, cuando erramos! No concedernos siquiera el derecho a equivocarnos hace que desperdiciemos demasiada energía en nuestra azarosa vida para justificar cada momento nuestros errores y nuestros desvaríos. No hay más severo juez que uno mismo! Y es precisamente esa energía -derrochada en enjuiciarnos permanentemente- la que nos ayudaría a vivir mejor y a enfocarnos a nuestros aciertos, en vez de insistir continuamente en nuestros errores, que por cierto se repiten una y otra vez hasta que descubrimos su macabro juego!

Así, en el crecimiento humano, solemos tener dos enemigos a batir: a los demás, que pretenden saber qué es lo mejor para nosotros, sin apenas conocernos y, el peor, nosotros mismos! A los demás es fácil cuestionarlos cuando nos damos cuenta de que ser como ellos dicen no nos ayuda a ser felices, aunque lo hagan con todo el cariño del mundo. Ya en la adolescencia iniciamos un cierto golpe de estado a la autoridad competente -de nuestra vida impuesta-, aunque seguramente consensuamos con ella, para no perder nuestros derechos y quedar descabalgados ante los demás; claro que en ese momento temprano de nuestra vida tampoco tenemos tan claro quienes somos nosotros mismos y, mucho menos, qué esperamos realmente de nuestra vida. Pero, a la vez que uno madura, va descubriendo lo que no quiere... y eso -como mínimo- induce a saber lo que es uno y qué debe esperar de su vida; es un asunto de tiempo y de aprender de los propios errores, pues la vida no es más que un test permanente -y a veces doloroso- de prueba-error. Aún así, destinamos demasiada energía en demostrarnos lo que somos y lo que queremos ante los demás, privándonos de experimentar nuestro propio camino y sus señales, tal como fluyen día a día de la vida!

Pero, una vez superada la presencia e imposición de los demás, aún nos queda un enemigo peor, en todos los sentidos. Cada uno de nosotros es, a la vez, su mejor amigo para lograr lo que quiera y, a la vez, su peor enemigo que nos priva de lograrlo! El amigo -nuestro yo interior- pemanece oculto en el corazón y solo se le escucha cuando estamos solos con nosotros mismos... siempre y cuando estemos entrenados a oirle y tengamos el valor de hacerlo; el enemigo, por lo contrario, vocifera y nos guía desde la mente para imponer lo que él quiere, que, en la mayoría de las veces, es contrario a lo que quiere nuestro amigo; nuestro enemigo (al fin y al cabo, el Ego) está fraguado, año a año de nuestra vida, por lo que aprendimos, por lo que razonamos y por lo que los demás quisieron que fuéramos! Pero hay una buena noticia con respecto a éste enemigo nuestro: tal como llegó a nosotros, puede marcharse... si nosotros queremos y tenemos el valor de erradicarlo de nuestra vida! Más que nada porque la felicidad está en juego...

¿Cómo se logra desterrar a ese yo exigente, inflexible y autoritario que nos entorpece? Pues dándonos cuenta de que no nos ayuda, sino que nos impide ser tal y como somos! Creo que una educación excesivamente severa, un entorno social intolerante y represivo o una autoexigencia excesiva favorecen su crecimiento y, como consecuencia, entorpecen la llegada a nuestro yo más íntimo y verdadero! Como padre de una preciosa niña de corta edad, siempre he intentado educarla desde la tolerancia, la flexibilidad y la introspección para evitar que viva lo que yo he vivido como preso de los condicionantes externos e impuestos por los demás! Ahora sé que -a pesar de mi esfuerzo como padre- mi hija deberá perderse en lo impuesto y lo conveniente, pues ese es un proceso necesario y humano de aprendizaje y de crecimiento personal, lo le permitirá desterrar todo aquello impuesto y ajeno que le impida llegar a ser -de nuevo- ella misma! Hay que perderse primero para luego saber encontrar nuestro verdadero camino! Y es que la vida nuestra no es más que el contraste cíclico entre el amor y el desamor, la luz y la sombra, la felicidad y la infelicidad... para luego, a partir de nuestro derecho inapelable de ser libres y felices, encontrar lo que queremos realmente en nuestra vida y lo que nos traerá la verdadera felicidad! Evidentemente, será el amor -y no la preocupación o el miedo, que es lo mismo- lo que nos permitirá tener esperanza en ese proceso de crecimiento hasta llegar a vivir como nuestro amigo interno quiere

Te traigo una interesante entrevista. Disfrútala!

Rupert Isaacson, 42 años, entrenador de caballos y periodista"Nunca debes ser demasiado rígido en tus creencias". La Contra de La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 18/07/2009

A mi hijo Rowan, con dos años y medio, le diagnosticaron autismo. Fue como un golpe en la cara con un bate de béisbol: dolor y una vergüenza irracional. Y culpabilidad.

¿. ..?

Culpas a tus genes. Decidí que tenía que encontrar la forma de penetrar en el mundo de mi hijo y lo encontré sorprendentemente a través de una yegua llamada Betsy.

Volvamos al principio.

Crecí en Londres, de una familia sudafricana con gran afinidad por los caballos, salvo mis padres. Con mis primeros ahorros, a los 14 años, me compré un caballo y me hice adiestrador de caballos. Paralelamente, estudié la carrera. Mi sueño era compartir con mi hijo el amor a los caballos, pero se derrumbó cuando le diagnosticaron autismo.

...

Vendí mi caballo, dejé de montar y de viajar (trabajaba como activista de derechos humanos en Áfricay como periodista). Todo se detuvo. Rowan tenía brotes neurológicos que le provocaban berrinches muy violentos. Donde mejor se sentía era el bosque.

¿Iban a menudo?

A diario. En una ocasión se puso a correr y entró en la cuadra del vecino. Los caballos estaban pastando y se tiró entre sus patas boca arriba, pero no le patearon. La yegua alfa los apartó, inclinó la cabeza e hizo los gestos típicos de sumisión. Nunca había visto a un caballo hacerlo espontáneamente.

Curioso.

Ese mismo año, 2004, ocurrió otra cosa: yo estaba implicado en la lucha de los bosquimanos de Botsuana contra la expropiación de sus tierras y llevé una delegación a la ONU. Algunos de ellos eran sanadores y se ofrecieron a trabajar con Rowan.

¿Y?

Perdió alguno de sus síntomas, pero cuando se marcharon la mejoría desapareció, aunque no su afición a Betsy,así que le pedí al vecino que me dejara montarla con Rowan.

¿Cómo se comportaba Rowan?

Fue como descorchar una botella, empezó a hablar de forma espontánea y seguida. Así que prácticamente vivíamos encima del caballo. Aquellas dos experiencias me llevaron a Mongolia, donde domesticaron por primera vez a los caballos y donde existe una fuerte tradición chamánica. Pero nunca abandoné la terapia convencional.

¿Qué opinó su mujer?

A Kristin no le gustan los caballos y viajar con Rowan es muy complicado: incontinencia, unas rabietas terribles e incapacidad para relacionarse; pero cuando cumplió cinco años iniciamos nuestro viaje.

¿Qué ocurrió?

Pensé que había cometido un gran error. Vimos a nueve chamanes. El primer ritual se hizo interminable para Rowan y muy estresante para Kristin y para mí: parte del ritual era propinarnos latigazos en la espalda; y a Kristin le hicieron lavarse la vagina con vodka. Parecía el fin de mi matrimonio.

... Como mínimo.

Pero algo cambió en Rowan, hizo algo sorprendente: abrazó al hijo del guía que tenía su edad, así que le pedimos al padre que nos acompañara en nuestro viaje a caballo. Se hicieron buenos amigos. Atravesamos Mongolia y llegamos al sur de Siberia.

¿En busca de quién?

De los pastores de renos, cuyos chamanes son conocidos por su gran poder. Ghotse vivía en la cima de una montaña y sus rituales eran distintos de lo que habíamos vivido.

¿Usted se creía todo esto?

Se trata de experimentarlo, no es un proceso racional. Tampoco hay ningún científico que entienda lo que es el autismo. Después de tres días de trabajar con Rowan, el chamán nos dijo que iría perdiendo los síntomas del autismo hasta cumplir los 9 años.

¿Sin condiciones?

Nos dijo que debíamos llevarle a una ceremonia chamánica una vez al año. Yo no sabía qué pensar, pero ese mismo día Rowan se fue junto al río e hizo sus necesidades y en tres semanas sólo tuvo seis rabietas, cuando lo normal es que tuviera seis al día.

¿Y no volvió atrás?

Cuando llegamos a casa Rowan seguía siendo un niño autista, pero las tres disfunciones más graves se habían curado y no ha parado de progresar. Así que, sin dejar la terapia convencional, una vez al año realizamos esa aventura familiar de viajar en busca de chamanes.

Y ahora se dedica a la equinoterapia.

Ofrezco un lugar en plena naturaleza con diversos animales para que los terapeutas trabajen. Ha cambiado mi visión de la vida: hoy sé que no debes ser nunca demasiado rígido en tus creencias y que el autismo no era un problema que había que resolver, sino una manera distinta de enfocar el mundo. He conocido a varios adultos autistas que llevan una vida muy eficaz, pero todos se han criado lejos del estrés de la ciudad.

¿Qué otras cosas ha comprendido?

Mire, yo también soy periodista, y el escepticismo es un buen refugio, pero con él nunca se avanza. Rowan no se curó, pero sanó y no puedo explicar ni cómo ni por qué. Llega un momento en que uno debe sentirse cómodo aunque no lo comprenda todo.

... Sería imposible.

Hoy sé que lo principal es escuchar a tu hijo, porque Rowan me llevó al caballo. Como no podía expresarse, lo hizo colocándose entre ellos y tuvo que hacerlo varias veces hasta que entendí y lo monté sobre uno.

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lunes, 15 de junio de 2009

PLANIFICACIÓN DE OBJETIVOS EN LA VIDA



Hoy te invito a que leas este escrito, aparentemente empresarial. Habla de la planificación de objetivos.

Particularmente, siempre he pecado por intentar programar de antemano mi vida. Al menos, saber hacia donde iba, para no perderme! El resultado es que me sentía igualmente perdido y, lo peor, sin saber realmente hacia dónde me dirigía! Inútil trabajo saber el cómo, pues, con los años, lo mejor que hice es aprender que la propia vida te lleva donde necesitas ir, ni más ni menos! A cada paso te propone cosas nuevas, circunstancias imprevistas y personas que te muestran el camino, que se hace día a día, simplemente viviéndolo y sacando cada lección que la vida trae consigo. Hoy sé hacia dónde voy ya no pienso en el camino, sino hacia dónde me dirijo... y dejo que la vida me lleve. Como ya no pienso que la felicidad sea una meta, sino el propio camino! Así, hoy ya entiendo que mi vida se vea trastocada por momentos de amor, de pasión desenfrenada, de tristeza amarga, de sorpresas imprevistas y de aparentes casualidades que, día a día me conforman como persona y me acercan a lo que realmente soy, seguramente mucho más lejos de lo que mi mente fue capaz nunca de imaginar! Ahora, miro atrás y veo que mi vida ha venido siguiendo un camino determinado pero oculto para llevarme hasta aquí. Y que, cuando la he dejado expresarse y no me he resistido a sus designios, me ha traido todo lo necesario para ser feliz, aunque no siempre tuviera el valor de verlo y, mucho menos, de vivirlo.

Atrás quedaron las noches en vela, las largas meditaciones, la inquietud y las horas vacías pensando en mi y en mi vida... mientras me alejaban de mi simple capacidad de vivir intensamente la vida que merecía en cada momento que ésta me sugería! Así, durante demasiados años, lamentablemente, desprecié el amor y la felicidad en mi vida, mientras intentaba desesperadamente trazar el camino para encontrarlos. Pero al fin descubrí que el amor y la felicidad están siempre presentes en todo lo que nos rodea, solo hay que saber abrir la puerta a tiempo cuando llegan, para dejar que entren y así vivirlos. Y ese primer paso entraña, necesariamente, creer lo suficiente en la capacidad de uno mismo y en la vida para vivirlos cuando salen al paso. ¿La confianza no es, acaso, un primer y necesario eslabón del amor, como lo son el respeto y la esperanza? Elegir el amor -desterrando el miedo inculcado por nuestra mente limitada y por los demás- es, al fin, sentirnos libres para elegir nuestra felicidad como escenario de todo lo que emprendamos... como amar a alguien significa hacerlo por quien es, hacia donde va y, sobre todo, confiar en que esa persona -esté donde esté ahora- llegará a ser feliz... si cree merecerlo y deja que la vida se lo demuestre!

Si uno se teme a sí mismo y teme a la vida, es bastante posible que no se encuentre y que vea la vida como una simple obra de teatro con diálogos y secuencias inconexas e improvisadas que no llevan a ninguna parte. Si, en cambio, uno se ve a sí mismo como merecedor de lo que es, tiene y recibe de la vida, ésta se convierte en la gran y única oportunidad para vivir lo que uno elige y merece en el momento oportuno! Vive la vida tal y como viene... y vívela intensamente cuando ésta te regala oportunidades para amar y ser feliz! Busca tu Destino, sí, pero improvisa tu camino... estando atento a lo que la vida te propone cada instante!

Aquí en mencionado texto sobre la planificación de objetivos. Extrae tus propias conclusiones...


Planificación de objetivos

Esta asignatura de la vida pocas veces la enseñan los padres o las escuelas. La vida misma nos enseña poco, tarde y algunas veces a base de tropiezos y sin ningún orden. Vivir en equilibrio y con un objetivo se traduce:
En ilusión de vivir intensamente.
En deseos de estrenar cada día como una vida nueva.
Saber esto e incorporarlo a tu vida diaria, respetando tu particular manera de ser y pensar y sin que las normas te esclavicen (...).
El proceso en síntesis es:
Planificación de objetivos en el tiempo;
trazar las bases de nuestra vida en el equilibrio;
conseguir hábitos positivos;
tendencia a la simplificación;
vivir siempre con plenitud el “ahora”;
dedicar tiempo a soñar…
para luego con ilusión poder realizar;
tener un rumbo claro, concentración y constancia;
y así ir alcanzando humildemente los objetivos,
disfrutando de la vida
hasta que seamos llamados...

Y aquí en este tipo de vida cabe todo:
la intrepidez, la bondad, el orden y la improvisación,
la sorpresa, la constancia, la ilusión por descubrir
el mundo y la gente, el amor sin egoísmos.
Y todo esto a lo largo de tu vida...
compartiéndolo, porque:
El amor es como el fuego, si no se comunica se apaga…
Para ponernos en marcha hace falta mucha ilusión.

Las ilusiones son el motor de la vida
y el motor del amor…
Y el amor es como un imán: ¡atrae amor!

"Vivir para vivir siempre", de Jaime Borrás


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martes, 2 de junio de 2009

¿ORGULLO... O AUTOESTIMA?



Hace unos días, un amigo de nuestro Foro (http://forocontigomismo.ning.com) me sugería que tratara el tema del orgullo. Creo que es un interesante tema, aunque solo daré mi personal interpretación sobre éste, sin intentar sentar cátedra sobre este asunto, aunque no resultará fácil hacerlo y que se entienda...

Creo que el orgullo es una poderosa arma del Ego y, como tal, es dañino para uno mismo y para los demás, según rezan los cánones zen. El ego no es más que la sustentación de nuestra personalidad aprendida, formada exclusivamente por nuestra razón y todos esos elementos condicionantes de ésta, es decir, lo que creemos ser y lo que nos hicieron creer que éramos; la razón es dual, o sea, percibe todo como "bueno" o "malo", "cierto" o "falso", "conveniente" o "inconveniente"... Y nosotros, como seres humanos, en cambio, tenemos una esencia "integral", que incorpora necesariamente ambos extremos duales, es decir, lo que consideramos el "bien" y el "mal". Es nuestra mente limitada e influenciada la que busca esa confrontación permanente, lo que -en la práctica- significa que no nos permite ver ni vivir la vida tal y como es en realidad, además de provocarnos frecuentes desequilibrios, en función de la opción de elijamos en cada momento. Porque la vida es algo integrado, algo que responde a la unión de los opuestos, a la riqueza de valores contrastados y su amplio espectro de posibilidades, que después, la libertad humana -de cada uno- hará coherentes y, en determinados casos, optará por alguna de esas opciones, como es el caso del amor o el odio como polos realmente opuestos en nuestra vivencia cotidiana. Esa mente dual busca desesperadamente la disyuntiva en cada uno de nuestros pasos y de nuestras decisiones, porque no sabe gestionar la Unidad esencial humana. Es entonces cuando se hace valer del "orgullo", entendiendo como tal la ratificación permanente y desmesurada de nuestra personalidad adquirida ante los demás o los sucesos de la vida, como algo distinto y ajeno a nosotros mismos y, según pensamos guiados por el miedo, como algo siempre contrario a nuestros intereses personales. Así, el orgullo es un arma efectiva que impone nuestra personalidad aprendida ante todos y todo, aunque niega la verdadera esencia humana, en realidad integradora y necesaria para vivir plenamente la vida.

En contraposición al orgullo, aparece el amor propio. Más allá de la terminología linguística, para mi el amor propio es algo basado en la autoestima, necesaria pues no es más que la valoración de uno mismo y de los que nos rodea, sin necesidad de considerarlo un contrario que nos impide serlo. La autoestima se basa en la aceptación de los -aparentemente- opuestos, como parte consustancial de nuestro ser profundo y coherente. El ser humano es una unidad (mitad humana, mitad divina, si se quiere) que integra los opuestos y actúa como uno ante el Universo entero. Somos integrantes esenciales del Cosmos y sus reglas y comportamientos están integrados en cada uno de nosotros: la luz y la sombra, el amor o el odio, lo positivo o lo negativo... Y no hay razón para tener que decidir una u otra, todo ello esta integrado en el Alma humana y, desde ella, conforma nuestra propia vida... y nos da el conveniente sentido a nuestra existencia. En otras palabras, solo así podemos aceptar que la felicidad y la infelicidad, por ejemplo, formen parte de nuestra existencia, pues para conocer a una, la felicidad, debemos -necesariamente- haber experimentado su opuesto, la infelicidad. La vida no es más que un camino -más o menos largo y tortuoso- que nos expone a experiencias de todo tipo para que aprendamos y crezcamos con ellas, hasta llegar al ansiado equilibrio, es decir, la fusión de los opuestos (el yin y el yan, lo masculino y lo femenino, etc.). Su más evidente síntoma es la paz interior! Así, la soledad, la compañía, el amor o el odio... no son elementos, virtudes o defectos, gratuitos y ajenos a nuestra propia vida (o fruto de un irreal Satanás, algo novelesco), sino opciones personales y, como tales, oportunidades para conocernos, para aprender y, luego, poder elegir libremente cuáles preferimos que formen parte de nuestras vivencias y decisiones cotidianas. La libertad es el gran privilegio humano, pues nos permite escojer qué queremos -y que no- vivir mayormente en nuestra vida, aunque muchas veces lo decidamos por el ya clásico prueba-error!. El amor propio es lo que nos defiende a ultranza de nosotros mismos (de nuestro ego malformado y dual) y del entorno nuestro, considerado como algo ajeno o agresivo. Y el sano ejercicio de ese amor propio, en vez de separarnos del Todo como el orgullo hace, nos une al Todo, sin dejar de ser uno mismo o, mejor aún, siendo precisamente Uno Mismo. Claro que la sana autoestima empieza por uno mismo, como su nombre indica! Si alguien es incapaz de amarse a sí mismo, será incapaz de amar al otro; si uno es incapaz de respetarse a sí mismo, lo será de hacerse respetar por el ajeno; dicho de otra forma, lo que nos hacemos a nosotros mismos, lo hacemos a los demás y al Todo. Porque todos y cada uno de nosotros somos parte del Todo, el Universo no sería el mismo si faltara solo uno de nosotros! Ese sentimiento unitario con el Todo nos exije, entre otras cosas, ser responsables de nuestra vida, de todo lo que en ella acontece y de cómo nos tratamos a nosotros mismos y a los demás, a través de la libertad. Y esa práctica cotidiana es lo que conforma nuestra verdadera autoestima!

La cultura, la sociedad o la religión como dogmas inamovibles e incuestionables vulneran sistemáticamente el amor a uno mismo (autoestima) en favor de lo demás, ya sea el otro, una ideología o cualquier otro bien -presumiblemente- común. Pero, en la mayoría de estos casos, esa vulneración no consiste más que en la -conveniente- renuncia a uno mismo! Utilizando cierta terminología obscurantista y manipuladora, apelan al egoismo o, lo que es peor, al sentimiento de culpa que éste provoca. Así, se pretende supeditar a la persona cediendo su singularidad y su responsabilidad a un nuevo ente social, formado por lo que podríamos llamar individuos. Huelga decir que esa aniquilación de la persona y su responsabilidad personal e intransferible tiene -la mayoría de las veces- unos fines algo maquiavélicos y resulta nocivo para el ser humano. Seguramente el pago más evidente es la infelicidad y el vacío existencial que provoca! Ante este agravio, solo es posible defenderse a través de la autoestima, el sano ejercicio de quererse a uno mismo lo suficiente. Frases bíblicas como "ama al prójimo como a ti mismo" avalan estas afirmaciones, aunque posteriormente hayan sido descontextualizadas y perdido su verdadero significado! Ni que decir tiene que, en la mayoría de los casos, la autoridad -del tipo que sea- se impone supeditando y aniquilando a la persona -es decir, su autoestima- como frecuente fuente de conflictos, como su singularidad y su indudable protagonismo personal frente a la vida!

Así, resumiendo, el orgullo es algo que nos encadena a esa personalidad conveniente, limitada y restrictiva del ego, es decir, el fruto de la dual mente humana que nos separa del Todo y convierte a nuestro entorno en algo ajeno, contrario y distante, además de impedirnos vivir la vida como es en realidad; la autoestima, en cambio, supone el sano ejercicio de quererse a uno mismo como es en esencia, es decir, como parte del Todo y, por tanto, que nos une a los demás, al Todo, haciéndonos responsables de ello y permitiéndonos vivir y aceptar la vida tal y como es, con toda su amplitud y su riqueza. Según mi modestia opinión y por resumirlo de una manera, el orgullo nace del miedo a ser y, en cambio, la autoestima nace del amor a ser!


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miércoles, 27 de mayo de 2009

EL EQUILIBRIO EN NUESTRA VIDA



Un amigo suele mandarme cada inicio de semana un breve texto, extracto de algún interesante libro. Aunque suele tratarse de textos sobre management de empresa -seguramente en su lista de distribución hay empleados, conocidos, etc.-, esta semana ha incluído un fantástico texto de índole personal, aunque con obvias repercusiones en el campo profesional. Curiosamente, ayer también recibí un saludo de una participante en nuestro Foro de Opinión (http://forocontigomismo.ning.com/) que se disculpaba por no participar más, alegando que su tiempo actual estaba dedicado a obtener el equilibrio y el protagonismo en su propia vida. Vaya coincidencia! Precisamente (?) el mencionado texto -que abajo reproduzco- de mi amigo habla también del equilibrio como meta!

El equilibrio es la base de nuestra existencia cotidiana -y, como consecuencia, también de nuestra salud- no exenta de altibajos y de situaciones aparentemente extremas que nos regala el día a día. Y es precisamente el equilibrio interno lo que nos permite evitar los sobresaltos ante los acontecimientos de nuestra ajetreada vida actual. Como suelo afirmar, el equilibrio (que yo lo situo metafóricamente en el Alma, ese punto equidistante entre la Razón y el Corazón) hace que seamos capaces de seguir el camino del medio en nuestras percepciones, nuestras decisiones o nuestros deseos. Gran parte de nuestros errores de juventud se deben (potenciados por nuestra educación y sociedad excesivamente "binarias"), esencialmente, a nuestra radicalización, pues adoptamos actitudes basadas en la razón o en el corazón, sin término medio. Y, a tales efectos, es igualmente peligrosa esa polarización de nuestra vida... pilotada por una mente humana que solo sabe gestionar el Todo o Nada, lo blanco o negro, lo bueno o malo, haciéndonos interpretar cualquier tema desde esa doble perspectiva. Así, ante cualquier disyuntiva, adoptamos una posición inflexible y unívoca, o sea desde la razón o desde el corazón! Nadie me negará la acumulación histórica de errores protagonizados por cualquiera de nosotros por esa tóxica bipolaridad en nuestras decisiones personales y, como consecuencia, lo limitado -y arriesgado- de nuestras alternativas vitales. Blanco o negro, luz o sombra, razón o corazón, amor u odio, se convierten así en nuestro mayor enemigo ante la vida, pues cualquier alternativa que tomemos en esa vía es excluyente, intolerante con nosotros mismos y con los demás y, lo que es peor, nos priva de entender y aceptar la vida tal y como es, con todo el esplendor de su amplio repertorio!

Llegados a este punto, conviene recordar que, precisamente, nuestra vida contiene en sí misma todos los matices posibles del ser humano, de la Naturaleza y del Cosmos entero. Ese infinito repertorio de posibilidades, opciones, actitudes, colores, contrastes, valores, son -ni más ni menos- que el gran valor y la enorme riqueza de la vida, de nuestra vida. Solo admitiendo todas y cada una de sus infinitas posibilidades y optando libremente hacia alguna de ellas es posible perseguir, hallar y luego vivir una vida plena y con verdadero sentido! Pero, para ello, además y previamente, deberemos contar con ese necesario equilibrio que nos permite, entre otras cosas, huir de los condicionantes "solo" externos -y seguramente ajenos- que suelen interferir en nuestra vida y, lo que es peor, sesgan la libertad que tenemos de decidir por nosotros mismos lo que queremos o no en ella. Así, ese equilibrio deseado y esa asunción del protagonismo de cada uno frente a su propia vida son esenciales para hallar y vivir nuestra vida con verdadero sentido y en toda su amplitud!

Como no podía ser de otra forma, ese equilibrio es una virtud que llega con el tiempo, aunque no conlleva una edad determinada para conseguirlo en nuestra vida. Ni tampoco es fruto de la reflexión, sino de la vivencia, pues tiene que ver más con la calidad e intensidad de la experiencia vivida, más que con los años surfeando por este mundo loco. Llega un momento en la historia de cada persona en el que, súbitamente y cuando uno está predispuesto y preparado, se siente un sutil "click" que altera y sacude fundamental -y afortunadamente- nuestra vida, hasta entonces quizás distraída con los sucesos externos, obligados y ajenos de nuestra temprana existencia. Huelga decir que ese inesperado "click" es ineludible y divide nuestra vida en un "antes" y un "después" -o, mejor aún, un "a partir de..."-, siendo -además- irreversible, por más que les pese a algunos! A partir de ese gran momento, la vida empieza a cobrar otro sentido, se anhela ese soñado equilibrio y nuestras actitudes persiguen nuestro entonces ya incipiente protagonismo (hasta ese momento, la vida estaba en manos de propios y extraños cercanos), así como nuestras acciones empiezan a obedecer a la libertad de decidir y a la responsabilidad frente a nuestra propia vida y todo lo que en ella sucede! Por decirlo de alguna manera, nuestra vida empieza a cambiar día a día... y la única decisión sabia en ese sentido es no retroceder nunca más, desde ese mágico punto de inflexión! Luego, la propia vida irá enseñándonos a vivir como se merece...

Así, equilibrio, protagonismo, libertad y responsabilidad se conjugan mágicamente para disfrutar plenamente de una vida basada en el amor y no en el miedo, por tanto, llena de matices infinitos y con ese sentido que cada uno le otorga libremente a su propia existencia! Quedan atrás los polos opuestos, el reduccionismo, la intolerancia que muchas veces provocan, la apatía y la indiferencia ante el espectáculo de una vida ya con contrastes... en una palabra, se abandona el miedo a ser y a sentir nuestra propia capacidad de vivir una vida plena, con el amor y la felicidad que merecemos!

Aquí el mencionado texto sobre el equilibrio. Disfrútalo y medita sobre él!


"Vivir para vivir siempre" de Jaime Borrás.

El equilibrio

Nacemos en equilibrio, pero pronto la sociedad nos lo hace perder. El problema del hombre desde que nace hasta que muere, es recuperar o intentar recuperar el equilibrio. Perderlo por mucho tiempo, es mal síntoma. Sobreviene entonces la decadencia personal; y, si prolifera, la decadencia colectiva (Sodoma, Gomorra, Roma…). Para los observadores es fácil darse cuenta de la gran importancia de las lecciones que nos da la historia para comprender no sólo el presente de nuestro pueblo, sino también el del individuo y predecir su evolución.

En muchos aspectos, el individuo y los pueblos están hoy en decadencia y en desequilibrio, pero como siempre, según vemos a lo largo de la historia, saldrá sin duda una minoría que haciendo de levadura, encontrará el retorno al equilibrio y dará uno o varios pasos hacia delante.

Sería incongruente que en colectividad y durante mucho tiempo atentáramos contra la vida, la salud, los valores espirituales, la convivencia… Como dijo Bernard Shaw, “parece que no vivimos lo suficiente para tomar la vida en serio”. Guste o no guste, nos movemos dentro de unos límites en todos los aspectos de nuestra vida: alimentación, bebida, trabajo, sexo, salud, espíritu, higiene, familia… Si sobrepasamos nuestras propias limitaciones, o las que marcan la conciencia del grupo social en que nos movemos, entramos en problemas con nuestra salud, con nuestra conciencia, con nuestra familia o con la sociedad.

El sentido de nuestra vida

La cuestión decisiva es ésta: ¿qué quieres lograr, verdaderamente, de la vida? Si lo ignoras, un día caerás en la cuenta de que, sea lo que sea, ya no te queda tiempo para hacerlo.

El tiempo de nuestra vida es el único que tenemos y por ello resulta absurdo gastarlo en reaccionar y plegarse frecuentemente a los planes ajenos.

Pero antes debes plantearte qué es lo que quieres hacer con tu tiempo, pues de otra forma se te disipará, al carecer de motivación y fines precisos. El mejor empleo de tu tiempo es gastar una parte de él trazando tu plan de vida.

Muchas personas viven simplemente al día, lo que no quiere decir que vivan con plenitud, y ni siquiera imaginan que el día de hoy esté relacionado con la semana próxima, con el próximo año o con lo que ocurra dentro de cinco años. No es lógico ni posible trazar planes eficaces para los próximos días, sin haber planificado lo que se quiere conseguir en los próximos cinco o diez años. De tener una lista de objetivos para toda la vida, sacamos grandes energías.

¿Cómo te gustaría estar o qué te gustaría alcanzar dentro de los próximos cinco años? No se trata de cómo los pasarás ni tampoco de cómo deberías pasarlos, sino de cómo te gustaría pasarlos. La cuestión estriba en descubrir tus propias metas, no las que te marca la sociedad o las que nos han enseñado como convenientes. En una palabra: descubrir el sentido de tu vida.
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