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miércoles, 1 de diciembre de 2010

LA CRISIS... Y SUS EFECTOS "COLATERALES"!



Anoche conversaba sobre los efectos de esta crisis que nos afecta. Ya sé que no es un tema original actualmente, ni tan siquiera algo agradable para hablar con una buena amiga, pero, de vez en cuando, conviene comentar la cruda realidad para saber lo que nos rodea... y aún así ser capaz de seguir soñando! Siempre he pensado que, dada mi actual situación personal, una crisis no me podría afectar, demasiado. Mis circunstancias personales, seguramente, no son mucho mejor ni mucho peor de como siempre han sido. Así, durante demasiados años fui un navegante que siempre supo capear cualquier temporal que me llegara a mi vida... y hubieron muchos, sí señor! Hoy, sin embargo, creo que mi propia firmeza y, a la vez, tolerancia frente a los acontecimientos mundanos me permiten ver la realidad de otra manera, con una cierta perspectiva! Las cosas probablemente no han cambiado tanto, ni seguramente han mejorado en mi vida ordinaria, pero he aprendido a verlas de otra manera y a valorar lo esencial en la vida!

Es evidente que, a quien más y quien menos, le afecta una crisis como esta, de dimensión, profundidad y duración aún desconocidas. Más que nada porque, si algo teme el ser humano es, precisamente, la incertidumbre. Si a esto añadimos la falta de valores que la mayoría de gente tiene hoy en su vida, el caos personal e intrasferible está servido! Demasiados años sustentados en una falsa y solo externa confortabilidad y aparente seguridad material, habían de dejar secuelas... y el engaño no podía durar siempre! Así, la falsa sonrisa complaciente que muchos ponían al salir de casa, las frívolas conversaciones de café con los amigos y la obsesión desmesurada por adquirir cosas únicamente materiales -aunque muchas veces inútiles y/o ostentosas, no han hecho más que vaciar de esencia y de contenido nuestra vida! Y, como siempre, en esta vida todo tiene su precio!

Pero no quería aquí hablar de los efectos obvios de una crisis económica como esta que estamos padeciendo, sino de esa otra crisis mucho más sutil y tóxica que nos envuelve a todos los seres humanos, ahora más que nunca. Los efectos "colaterales" de ésta, es decir, cómo nos afecta a nuestro comportamiento y a nuestras decisiones personales! Debo admitir que, en un principio, me preocupé por mi percepción, por aquello de que "lo que percibimos del mundo no es más que el fiel reflejo de lo que sucede en el interior de cada uno de nosotros". Y ahora pienso en voz alta que, aún afectándome como a todos la crisis económica, miro con perplejidad el comportamiento y la actitud de muchas de las personas de mi entorno. El miedo se ha apoderado del mundo, sin duda! Y es, precisamente, ese miedo el que hace que las personas -al menos una gran mayoría- se comporten con agresividad, irascibilidad, cuando no, sin el menor escrúpulo de conciencia en sus actos ordinarios. El "todo vale" se ha apoderado de la sociedad y, lo que es peor, de cada uno de sus integrantes, como si una situación compleja y duradera como la actual justificara todo y a todos!

No voy a insistir en los efectos que ese comportamiento in extremis trae consigo: violencia, agresividad gratuita, intolerancia, insolidaridad, conflictos de todo tipo... tanto a nivel mundo, como sociedad, como persona! Solo hay que ver un noticiario (a pesar de su crónico enfoque "periodístico" basado en las desgracias y las malas noticias) para darnos cuenta de todo ello! Pero, más allá de lo público y notorio -aunque, lamentablemente, no sea noticia- hay personas como tú y como yo que consiguen hacer de este momento complicado una oportunidad para seguir siendo personas e, incluso, crecer como tales! Como siempre digo, cuando todo va bien, es fácil ser espléndidos y agradecidos con los demás... y con la vida! Cuando no hay problemas, todo son bendiciones, diversiones y alagos! Pero, la verdad es que el heroísmo está en ser agradecidos y felices cuando las cosas no salen tal y como planeábamos, cuando todo parece desmoronarse!

Esa heroicidad no es más que ser siempre uno mismo, a pesar de las trabas que pone la vida! No dejarse llevar por las reacciones individuales y/o colectivas, espontáneas, primitivas y seguramente mal aprendidas, con las que llegamos a ser infieles a nuestros ideales y desleales a nuestros valores humanos, además de almacenar reproches contra los demás... y contra la vida! Pero actuar siempre como uno es exije valor, constancia y fortaleza! Seguramente esa actitud personal y valiente no será comprendida, ni tan siquiera aplaudida... más bien al contrario, será criticada o, en el mejor de los casos, ignorada! Pero he aprendido que el premio no es más que el amor propio y la libertad personal, algo escaso en estos tiempos que corren, pero que te hacen verdaderamente independiente de los demás y de los condicionantes solo externos que, a diario, nos regala este mundo loco! Es entonces cuando te das cuenta de que, efectivamente, la vida es todo aquello que quieres ver, que ser capaces de soñar es un privilegio de unos pocos afortunados y que levantarse cada nuevo día con una nueva ilusión, no es más que una prueba fehaciente e innegable de amor hacia uno mismo, hacia los demás y hacia la propia vida! Personalmente, si tengo que escojer qué quiero en mi vida -hoy y para siempre- prefiero amor, que no miedo!

Nota del autor: Por cierto, si algún día ves a alguien con una chaqueta azul que pone en la espalda "All I need is Love" (como ves en la foto), no dudes en saludarme!

Miguel Benavent de B.

jueves, 1 de julio de 2010

UNA MIRADA HUMANA A LA CRISIS



Siempre se afirma que una crisis es una oportunidad. Pero de cada uno depende que sea una oportunidad de sucumbir o de avanzar. De entrada, una crisis -del tipo que sea- permite cuestionar lo que hay y lo que falta, aunque para eso hay que tener el valor de querer ver incluso aquello que nos cuesta o nos duele ver. Y eso es aplicable a una crisis económica, tanto como a una personal. Durante muchos años he trabajado como consultor especializado en gestión de crisis empresariales e institucionales, lo que me da una visión pragmática del tema.

Utilizando el símil -verdadero- de la actual crisis económica mundial, lo más fácil es intentar evitar reconocer la crisis, como hicieron inicialmente nustros estimados políticos o bien buscar culpables a ésta, con el fin de exculparnos nosotros mismos. Y esa, aunque es una actitud típicamente humana, no deja de ser una huida hacia adelante y nunca una solución eficaz para salir de ella. En cualquier crisis hay actores activos directamente o indirectamente implicados, unos beneficiados y otros, afectados. También hay actores pasivos y simples espectadores. Pero, en cualquier crisis, existe una responsabilidad de unos y otros... y por tanto, se convierte en una oportunidad de replantear la situación que la provocó para aprender de ella y no volver a caer en los mismos errores. En el caso que nos ocupa, la crisis actual, además de constatar la poca capacidad de nuestros políticos para solucionarla, se constata también la inoperancia de la sociedad civil (empresarios, instituciones y meros ciudadanos) para hallar soluciones. Y si, además, no existe voluntad común de unos y otros para paliar sus efectos y enderezar el camino, las medidas que se proponen son solo para perpetuar el error, o sea, basados en la resistencia al cambio! Por ello, las crisis en numerosas ocasiones no son utilizadas para mejorar las cosas, sino para perpetuar los errores...

A nivel personal pasa lo mismo! Una crisis del tipo que sea (una ruptura sentimeintal, la muerte de alguien cercano, etc.) provoca miedo y ese miedo invita a no utilizar la ocasión para plantear lo que había y buscar un nuevo camino, sino que generalmente se intenta reincidir en la situación y no cambiar nada en nuestra vida! Eso, evidentemente, no hace más que dilatar el proceso de aprendizaje, pues la vida nos preparará tantas crisis como sean necesarias para que, al final, aprendamos que hay algo que cambiar en nuestra actitud y en nuestro comportamiento. Se actúa desde el famoso dicho "más vale malo conocido, que bueno por conocer", sin tener en cuenta que la vida nos pide que tengamos confianza en ella, simplemente porque sabe más que nosotros y, más tarde o más temprano, seremos capaces de entender qué esperaba de nosotros en ese crucial momento. Sin duda, la vida es implacable y nos ofrecerá situaciones para solucionarla o para sucumbir a ella, renunciando a nuestro aprendizaje. Al fin y al cabo, una crisis -y, por tanto, el sufrimiento que ella produce- no es más que una señal de alarma de que debemos cambiar algo en nuestra vida y es la oportunidad de hacerlo en ese preciso momento! Nos guste o no, solo aprendemos a través del sufrimiento, como único modo de aprender y cambiar lo que debemos cambiar en nuestra vida!

Te traigo aquí una entrevista en la que un experto economista sabe encontrar una mirada humana y positiva a la crisis actual mundial. Extrae tus propias conclusiones...


Hugo F. Sonnenschein, 70 años, economista; presidente de la Universidad de Chicago". Vivimos una crisis, pero ya no es de las de pasar hambre". La Vanguardia. La Contra. LLUÍS AMIGUET - 30/06/2010

¿Qué es más urgente, reducir el déficit público o incentivar el crecimiento?

Antes de contestarle, déjeme poner esta crisis en una dimensión humana...

Adelante.

... E histórica... ¿Recuerda usted cómo era España hace 50, 60, 70 años?

...

Yo sí recuerdo cómo era América cuando vivía mi madre y cuando murió, de tuberculosis, a los 36 años... Durante años, mis padres compartieron el váter al aire libre en Brooklyn con otras familias del edificio...

Aquí hace 60 años la mayoría no sabía lo que era un váter.

Pero lo peor era que tal vez algunos sabían que comerían ese día, pero casi nadie estaba seguro de poder comer al siguiente.

Eran otros tiempos, afortunadamente.

Por eso cuando nos piden a los economistas que comparemos esta crisis con la Gran Recesión... Yo empezaría por poner las crisis, más que en cifras, en su dimensión humana.

Tiene razón, profesor.

Y no me dejaría angustiar por los números, sino que miraría a las personas, y esta ya es una crisis de países prósperos. Y si no, fíjese en China, la China de las hambrunas milenarias hoy es ya un país que no pasa hambre.

Nos vende más de lo que nos compra.

E India ha mejorado enormemente, incluso África está despegando y pronto seguirá - si sigue así- el camino de Asia hacia la prosperidad y el fin del hambre.

Buenas, inmensas noticias.

Por eso, más allá de las cifras macroeconómicas, sólo digo que antaño las crisis para la humanidad eran la diferencia entre comer o no comer y, en cambio, esta ya no lo es.

En cada mala noticia siempre hay un buen titular.

Pero... ¡cuidado! Tampoco olvidemos que esta crisis causa paro y sufrimiento a millones de seres humanos, aunque ya no estamos hablando de hambre física.

Es una gran diferencia.

Lo peor es que aumenta las diferencias de riqueza entre ciudadanos. Y eso lo veo en directo: mire, como presidente de la Universidad de Chicago, he tenido que hablar con gente muy rica para pedirle dinero.

(...)

jueves, 14 de enero de 2010

PERSIGUIENDO AL ALMA...



A ratos pienso lo difícil que resulta a veces perseguir al alma, el alto coste que eso supone! Pero, ante esa duda, solo se me ocurre cuestionar qué hay fácil y realmente esencial en nuestra vida que no nos cueste. No soy una mujer, pero basta pensar en el riesgo, la dificultad y el dolor que supone traer una nueva vida a este mundo... para darnos cuenta!

Si miro hoy a mi alrededor, no me gusta lo que veo, lo reconozco. Aparte de guerras, catástrofes como las de Haití, epidemias, etc... mucho miedo en todas partes (seguramente acrecentado por la crisis actual), mucha incertidumbre personal y colectiva, mucha soledad y cobardía... con nombre propios! Alguien me preguntó hace unos días qué tal me iba mi vida en estos "tiempos grises y difíciles". Es verdad, es una época de muchos cambios a todos los niveles... pero eran necesarios, tanto en el plano personal de cada uno, como en el social y económico. No hay nada nuevo bajo el sol, solo cosas en nosotros y en la sociedad que debían cambiarse y, precisamente, ahora tenemos la oportunidad (¿o la necesidad?) de hacerlo, cuanto antes.

Personalmente creo que, de no haber sido por el momento actual, nunca hubiera emprendido la aventura y el riesgo de pretender cambiar a mejor! Y es que el ser humano, lamentablemente, aprende a conformarse y a adaptarse a todo, incluso cuando eso le perjudica o no le permite ser y vivir lo que merece! Yo mismo, hace tiempo que llevo luchando por mi alma, para desterrar el miedo que siempre había tenido en mi anterior vida, plagada de errores y desencuentros, propios y ajenos. Pero hoy me doy cuenta de que la vida sabe más que nosotros y que vale la pena entender correctamente su mensaje para darnos cuenta de lo que ella nos pide en cada momento. ¿Qué me pide la vida a mí, en este momento? En mi caso, me pide que enderece mi propia vida ordinaria, hoy aún algo desequilibrada y llena de incertidumbres cotidianas, para después poder afrontar lo mejor de mi vida, que, sin duda, aún está por llegar! Mi trabajo, mi modo de vida, mi vocación, mi economía, mis anhelos... seguramente están supeditados a que antes ponga yo de mi parte y tenga el valor de vaciarme (no sin sufrimiento) para acoger lo nuevo y bueno, tal y como la vida me los envía!

Pero, si algo he aprendido en estos últimos tiempos, es a confiar en la vida y en todo lo que ella me aporta a cada momento! ¿Resignación, indiferencia, comodidad? Seguramente porque no tengo más remedio: donde yo había llegado por mí mismo no existe la paz, la felicidad y el amor que hoy necesito en mi vida! O sea que no es un gran mérito el mío, sino una huida hacia adelante... pero siempre hacia mí mismo y hacia mi posible felicidad! Y, lo que es mejor, no hay garantía de ello, nadie me asegura que lo consiga... aunque, seguro, que me servirá para crecer como persona, habiéndolo intentado. ¿Basta eso hoy en mi vida? Seguramente no, pero creciendo y sintiéndome orgulloso por ello, aprenderé a confiar más en mí mismo y en la propia vida! Y eso me permitirá ver la vida de "otro modo" y entender mi propósito en ella! Dicho de otra manera, mi vida ya no dependerá solo de lo que me rodea, de lo que sucede a quien está a mi alrededor... sino que dependerá de mí y de mi manera de interpretarlo! Y eso ya es mucho!

Hasta ahora en mi vida había demasiado de todo: soledad, sensación de abandono, injusticia, desequilibrio, desamor, miedo, incomprensión, circunstancias adversas, confrontaciones, agresividad propia y ajena... todo eso que conforma la vida de cualquier ser humano, hoy. Pero, sin duda, todo eso estaba muy lejos de lo que siempre quise en mi vida y a lo que, no obstante, tengo derecho! ¿Dónde está la felicidad, la satisfacción, el amor, la libertad...? Sin duda en mi interior, donde siempre ha estado, aunque no la haya buscado nunca allí, donde realmente estaba! Hoy, al fin, he aprendido que, si indago en mi interior (aunque ya sale desde la conciencia y en el silencio) hallo todo eso que busco, es decir, la paz y el amor que en mi interior siento! Eso transforma radicalmente lo exterior y deja de buscar culpables y víctimas, verdugos y mártires, protagonistas y espectadores, santos y demonios, para darle a cada persona, momento y lugar un verdadero sentido en mi vida!

Seguramente cada uno de ellos cumple un papel unívoco en mi vida y, hasta que no soy consciente de ello y aprendo, esos roles y esas circunstancias adversas se van repitiendo cíclicamente en mi existencia, convertidos en un implacable karma, que condiciona mi propia vida a cuenta de mi historia, de los demás... o de vidas pasadas! Pero hay un momento en la vida de cada uno, en el que tienes la oportunidad de romper el maleficio que te obliga a ser como crees que eres, como te dijeron o como el mundo te empuja ser. A partir de ese momento nace en tí la libertad de elegir, de ser y de vivir lo que realmente eres, sientes y mereces! O sea, dejas de ser un aries o un tauro, un simple ser humano, un hijo o un padre, un profesional más, un apellido, unas circunstancias, una historia ajena... para ser , de una vez por todas, tú mismo! ¿No es eso la verdadera libertad... y ella la que nos permite vivir una vida feliz y plena?


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miércoles, 13 de enero de 2010

EL VASO SIEMPRE MEDIO LLENO!



Sin duda, siempre tenemos la opción de ver lo bueno o lo malo en la vida! De todo hay en cada momento de ella! Hay personas que tienen predilección por ver las cosas negativas y se recrean en ello! Ni que decir tiene que, muchas veces, son personas sombrías o tristes que buscan -y, lamentablemente, encuentran- razones para sentirse mal! Como también hay otras que, al contrario de las primeras, buscan -y encuentran- razones para sentirse bien!

Y es que la vida es una moneda, siempre con dos caras! Ahora pienso que siempre he sido una persona positiva y optimista, aunque no suela reir a carcajadas! Casi siempre he sabido ver virtud donde los demás solo veían defectos. Diría incluso que algunas personas me creen un iluso e ignorante por ello! Pero, a mi favor, debería afirmar con contundencia que, aún siendo una persona bastante bien formada, informada y esencialmente curiosa, saber hacer que pese más lo bueno que lo malo en mi vida es todo un mérito y, evidentemente, un gran privilegio! Es verdad que siempre he sido exigente y con espíritu crítico (es decir, criticón) ante lo que me rodea y se puede mejorar, pero eso tiene poco que ver con negatividad, aunque a veces se confunda!

¿El optimista nace o se hace? Esa es la cuestión! Seguramente mi infancia y juventud no fueran el marco ideal para hacer crecer mi positivismo! Mi propia manera de ser, por entonces algo reservada -que no tosca- y mi escasa expresividad, no eran las adecuadas para hacer de mí una persona optimista. Entonces para mí, la vida no era una broma! Mi excesiva autoexigencia, mi presunta rectitud y mi ansia de perfección me hicieron ser siempre y prematuramente maduro, a cualquier edad, con referencia a mi entorno! Y eso exigía seriedad! Recuerdo de joven mi complejo por parecer mayor cuando inicié mi profesión de consultor de empresa, intentando estar a la altura de canosos y poderosos directivos de empresa e instituciones, siempre mayores que yo!

Pero, con el tiempo, aprendí que la madurez poco tenía que ver con la edad, la seriedad y con la manera gris de ver el mundo. Podía ser yo mismo, es decir, positivo e irónico en lo personal, sin dejar de ser serio, riguroso y reflexivo en mi profesión. Pero llega un momento (quizás esta vez sí, la madurez) en que la profesión y la vida personal se solapan... y te das cuenta de que, incluso el trabajo bien hecho, puede ser llevado a cabo siempre con una positiva sonrisa en los labios! Precisamente cuando te das cuenta de que la vida es lo que es, estemos serios o en broma en ella! Recuerdo que, por entonces, trabajé en una gran empresa como alto directivo y se me conocía por ser la única persona que sonreía mientras trabajaba y siempre aportaba una visión positiva a cada nueva situación. Por aquel entonces yo ya trabajaba como experto en crisis de empresa y esa cualidad era una de mis fortalezas, pues conseguía transmitir paz a personas que padecían la irritabilidad y la pérdida de nervios propios de una situación de crisis. Evidentemente, había personas que, precisamente, valoraban mi temple en situaciones críticas, pues les ayudaba tener a alguien sensato y sereno al lado! También, debo admitirlo, hubieron personas a los que le molestó siempre mi actitud positiva...

Y es que cada uno es como es, independientemente de las reacciones de la gente de alrededor! Está claro que el positivismo es siempre una cualidad... aunque muchas veces deje en evidencia a personas que no son capaces de lograrlo, sobre todo cuando se sienten amenazadas o vulnerables ante una situación inesperada o delicada! Solo tengo claro que el optimismo y una sonrisa es siempre la mejor arma para lograr un buen propósito y deshacer cualquier entuerto! Ni que decir tiene que, en situaciones como la actual de crisis, lamentarse sin parar no aporta nada bueno ni soluciona los problemas! Y no es ignorancia ni mala fe si, incluso en estos momentos de incertidumbre, mantengo -siempre que puedo y a pesar de los pesares- esa perenne sonrisa... que, por cierto, tanto molesta a algunos que no son capaces de tener esa actitud frente a su vida! ¿Alguien me convencerá de que, con un semblante sombrío y serio, los problemas se solucionan mejor... y hacemos la vida propia y la de los demás más fácil y cómoda? ¿A más sufrimiento manifestado y compartido, menos problemas y más soluciones?

Sonríe siempre que puedas, haz de tu perenne sonrisa tu bandera... y verás como el mundo, día a día, va cambiando a tu paso! Da siempre que puedas alegría a los que se crucen en tu camino... y verás como la vida siempre te lo agradece... aunque no siempre las personas! Siempre podrán conseguir más de mí con una amplia sonrisa en la boca, que con un bastón de mando! Si algo me cautiva de una persona atractiva es su sincera, inteligente y sutil sonrisa!

Aquí te traigo una entrevista que demuestra que la vida de cada uno es como la quiere ver... y no solo como parece! Disfrútala y saca tus propias conclusiones...


Eduard Biosca, 44 años, optimista global. "Estoy harto de los pesimistas, los optimistas tenemos razón" La Contra de La Vanguardia. VÍCTOR-M. AMELA - 04/01/2010

Cuál ha sido la mejor noticia del 2009?

"Ha llegado el momento de invertir en África":cada vez hay más democracias, menos corrupción, más seguridad y mejores condiciones económicas.

¿De verdad?

Lo publicaba el Magazine de La Vanguardia... pero no consumimos buenas noticias.

¿Por qué?

El pesimismo tiene mejor prensa. Yya estoy harto: los optimistas debemos contraatacar.

¿Usted se declara optimista?

Optimista global: muchas cosas no van bien, ¡pero como especie no cesamos de mejorar!

¿Ve el vaso medio lleno?

Sigue por debajo de la mitad..., ¡pero está llenándose, y no deja de llenarse más y más!

No olvide que hay guerras...

Menos que en el pasado. Infórmese, periodista: ¡el pesimista es un mal informado!

Suele decirse lo contrario.

Es falso. El pesimista es un sentimental que se deja llevar por una emoción negativa, sin reflexionar. El optimista, en cambio, es analítico: analiza los datos y ve que la realidad es favorable, que el conjunto es positivo.

No olvide que hay hambre...

El planeta alberga cada vez a más humanos, ¡y aún así la proporción de los bien alimentados crece! Frenemos la superpoblación, y pronto habrá alimento de sobra para todos.

No olvide que hay pobreza...

Media España era tercer mundo hace poco, y hoy vive bien. Y muchas partes del tercer mundo siguen saliendo de la pobreza.

No olvide que perdemos los valores...

¡Ja! Me irrita oír eso: ¡los valores no dejan de crecer! ¿No somos más demócratas? Hace 34 años no había democracia en España...

Visto así...

Más: ¿y los derechos humanos? Aprobados hace 60 años, son más jóvenes que Mick Jagger: ¡han supuesto un colosal incremento de valores! ¿No es motivo para ser optimista?

Ojalá se cumpliesen siempre...

Hemos acabado con la explotación infantil en muchas partes del mundo. Protegemos los derechos de la mujer. Aquí la educación es pública y universal. ¡Son principios que no conocían nuestros abuelos! Aceptemos que ser pesimista es bastante infundado.

Hay enfermedades, cáncer, muerte...

Sí, la vida es dura, pero paliamos cada día más dolencias. Antes encerrábamos o quemábamos a los locos, ahora los curamos.

Hay cambio climático...

Siempre lo hubo, pero ahora estamos reaccionando. Disponemos de toda la tecnología para generar energía renovable y para reciclar todo al 100%.

¿Y a qué esperamos, señor optimista?

Estamos a punto... por mucho que haya quien se resiste a verlo: sucedió igual cuando el automóvil estaba ya a punto y aún había pesimistas que anunciaban que las ciudades estaban condenadas a desaparecer bajo capas de heces de caballo...

¿En qué aspectos cree que hemos mejorado durante el año 2009?

Durante el año 2009 he ido recopilando casi 200 buenas noticias... aunque a los periodistas no os venga bien destacarlas.

El periodista vive de relatar conflictos.

Por eso a veces tituláis noticias como si fueses malas, ¡cuando son buenas!: "Continúan las guerras de los diamantes", titulabais.., y en el texto se leía que cada día hay menos guerras por diamantes. "Continúan", eso es verdad... ¡pero hay menos, hay menos!

Tiene razón.

De todos modos, la culpa es de todos: aunque La Vanguardia destacase en portada una buena noticia, los lectores las pasaríamos por alto, porque nos deja más huella lo trágico, lo negativo. Te impactarán más mil muertos más por terrorismo que mil muertos menos (como este año) en carretera.

A ustedes los optimistas les cuesta cotizar al alza en esta sociedad...

Ser optimista es la apuesta difícil, incómoda: ¡la cómoda y facilona es ir de pesimista!

Tiene mas prestigio social, es verdad.

Al pesimista le ven con aura intelectual, de rigor crítico. Y al optimista con halo de bobo del que burlarse. ¡Ya basta de eso! ¡Basta!

Se enfada usted...

Sí, me indigno, porque el pesimista no es el que sabe ver los problemas, ¡es sólo el que no sabe ver las soluciones a los problemas!

Buena frase.

Al final, el tiempo y la historia acaban dando la razón más al optimista que al pesimista. ¡Proclamo que ha llegado la hora de que los optimistas empecemos a morder fuerte!

¿Qué bondades espera del año 2010?

Obama ha desbloqueado la investigación con células madre que Bush vetó: ¡vendrán avances fabulosos para la humanidad!

Viviremos más años y más sanos...

Nos imponemos a la cruel y despiadada naturaleza: lo natural del ser humano primitivo era ser depredado en cuanto empezaba a envejecer un poco... Ha sido lo artificial lo que nos ha salvado y nos ha humanizado. ¡La cultura humana es artificio, al cabo!

Pero nos encanta la naturaleza.

Para domeñarla: si tan maravillosa fuese, preferiríamos vivir en cuevas. Y no, ¿verdad?

No. Hasta me alegro de tener tele.

Hay mucho naturalista de osito de peluche... Pero lo cierto es que siendo animal ni sabes que existes, y matas a tus crías, y te despedazas... Y hemos sido los humanos los que hemos saltado a la conciencia, los que hemos inventado el pacifismo... y los que vamos a mejor. ¡Viva el ser humano!


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viernes, 13 de noviembre de 2009

¿CRISIS, QUÉ CRISIS?



Ya publiqué hace tiempo este precioso texto de Pablo Neruda, pero me gustaría recordarlo aquí y ahora, contigo. Supòngo que es mi momento actual, tal y como veo a personas que, en silencio, viven momentos difíciles de incertidumbre vital. Quiero entender que no es mi estado personal lo que me hace ver así el mundo que me rodea. Supongo que se debe más a mi onda con personas que, por alguna razón, aparecen en mi vida y espontáneamente me transmiten su inquietud, de alguna manera.

Y es que últimamente, vaya donde vaya, un tema recurrente es el sufrimiento. Tal vez se deba a mi facilidad para empatizar con las personas o a mi manía de hablar sobre la vida, lo que hace que mis interlocutores al poco tiempo me hablen de sus carencias e inquietudes personales, muchas veces sin apenas conocerme. Incluso llegué a pensar si "cree el ladrón que todos son de su condición" al traslucir el pesar propio en personas que llegaban a mi vida. Pero, aunque algo haya de cierto en ello -todas las personas son un cierto reflejo de nosotros mismos y aparecen para darnos cuenta de algo que debemos mejorar en nuestra propia vida- seguramente se debe a mi capacidad de profundizar en una mirada y, a decir verdad, a ignorar cada día más las palabras vacías que salen de la boca y que no son más que fruto de la mente, muchas veces autoengañada.

Así, mi sensibilidad actual hace que sea capaz de ver y entender al alma ajena, como si de la mía se tratara y sin tener en cuenta lo aparente y exterior en nuestra vida cotidiana. Eso, sin duda, es un don, aunque también una incomodidad en la práctica, pues te hace imprudente en algún caso e insolente en algunos de tus comentarios a los demás. Pero es ese don especial el que me permite ir más alla de las palabras con mis clientes actuales de Coaching Personal, así como identificar las carencias y áreas de mejora reales, desdeñando las argumentadas o simplemente aparentes. A nivel personal esa cualidad me ayuda a ver y encontrar el sentido a casi todo lo que me rodea y vivo.

Como mencionaba, actualmente percibo una cierta desilusión y apatía en las personas que me cruzo en mi vida, de cualquier edad y condición social o económica. Más alla de la actual coyuntura de crisis mundial y de sistema que estamos viviendo, veo a todo tipo de persona -afectada o no por la incertidumbre económica- con un sentimiento de resignación o con ansiedad o miedo ante el devenir de la vida. Parece como si el miedo se hubiera apoderado definitivamente de nuestro mundo! Temor, falta de confianza, violencia de bajo tono, desilusión, apatía, nostalgia por el pasado, recelo, irascibilidad... se exhiben por doquier en la calle, en reuniones sociales o profesionales, en la familia, en la pareja, etc. Y esa atmósfera cargante y cargada se extiende como una mancha de aceite en el agua, intoxicando a propios y extraños, haciendo de nuestro momento vital un simple tránsito por tiempos difíciles, por lo que solo deseamos que sea breve y sin demasiado dolor, como si habláramos de la muerte.

Puede, efectivamente, tratarse del ambiente enrarecido, de la atmósfera de incertidumbre personal y colectiva que nos rodea, pero creo sinceramente que es más profunda, pero evitable sentirla necesariamente así y, sobre todo, sin contagiarse. A veces basta con saber levantar nuestra mirada más allá de lo que vemos en nuestra rutinaria y hoy ofuscada vida cotidiana y, sobre todo, cambiar nuestra actitud ante la misma. Un saludo afable a un desconocido por la calle, un guiño simpático a alguien que nos cruzamos o un "feliz día" o un "feliz semana" con una sonrisa a un ser querido obraría milagros en esta vida nuestra! No es mucho pedir, creo. Particularmente intento hacer estos gestos gratuitos y raros a diario, desde hace bastantes años, tanto en mi vida personal, como en la profesional o social. Y podría afirmar que, aunque hay también reproches velados a mi sinceridad o a mi cordialidad cotidiana, en general, hay gratitud, aunque muchas veces no se exprese o se haga en silencio, lo que ya es mucho. También es verdad que, cuando por alguna razón, he dejado de lado temporalmente estos gestos de simpatía, hay quien me lo ha reprochado, incluso afirmando que los echaba de menos!

Siempre me he considerado una persona positiva, es verdad. Y esos gestos gratuitos respondían a esta manera de ver la vida. Pero sinceramente creo que esa actitud no es un privilegio ni un don personal, sino algo que se aprende a golpes en la vida. Seguramente yo, como todos, tenemos muchas razones para cambiar nuestro natural semblante y adentrarnos en el rostro inquebrantable de quien desea aparentar insensibilidad, fortaleza o invulnerabilidad ante los demás o ante la vida, lo que por cierto está en linea con una sociedad y un mundo que nos fomenta la competitividad, aunque sea olvidando a los seres humanos. Pero, personalmente, pienso que algunos hemos llegado a un punto en la vida en que no nos sirve aparentar ni demostrar continuamente lo que no somos, sobre todo si, haciendo esto, no nos sentimos cómodos con nosotros mismos ni con los que nos rodean. Porque aunque sea para hacer la vida más fácil a los demás, una sonrisa a tiempo nunca sobra... sobre todo si responde a una forma verdadera y sincera de ver, vivir y de confiar en la vida!

Te dejo con el precioso texto de Pablo Neruda, que nos recuerda que hay demasiadas maneras de morir viviendo y de vivir muriendo! Escoje tú cómo quieres vivir tu propia vida...vivo o muerto!


Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!

¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!



Pablo Neruda

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martes, 9 de junio de 2009

¿INQUIETUD ANTE LA CRISIS?



Hoy te traigo una entrevista que trata de esta crisis actual. Vaya originalidad, no?

Mucha gente piensa que yo, en mi vida -como en mis escritos- suelo evadirme de la realidad cotidiana -esa que nos presiona, nos impresiona y nos asusta- y refugiarme en las "alturas", es decir, el misticismo y un irreal y mágico sentido de la vida y de todo lo que en ella pasa! "Qué poco me conocen y qué poco hacen por conocerme", pienso en voz baja, pero sin intentar convencerles de lo contrario, aunque se autodefinan como amigos míos! Y es que, precisamente a mí, la vida no me ha permitido demasiadas distracciones ni desvaríos... como el que más, estoy atado a mi trabajo diario del que vivo y con el que pago todas mis facturas... desde que tenía 17 años. Y eso no ayuda a levantar la mirada por encima de las cosas mundanas! Pero, precisamente estas circunstancias difíciles o, como mínimo, complejas, han propiciado mi crecimiento como persona y esa capacidad de discernir -casi siempre bien- entre los fines y los medios en mi vida, aunque reconozco que, hasta hace bien poco, mis problemas cotidianos eran mi coartada preferida para considerarme tal solo víctima de mi vida, de esa vida que siempre alguien o algo, en cada momento, parecían obstinados en boicotearme!

Pero, sin dejar de vivir ese día a día complejo, un buen día me di cuenta de que llevaba demasiado lastre, que no me sentía satisfecho de verdad y de que, incluso, había renunciado a mi propia felicidad para sobrevivir a un mundo y una vida que detestaba. Y, lo peor, que era yo quien -en verdad- me estaba boicoteando mi natural e innato derecho a vivir lo que merecía! Entonces, tuve que perdonarme por haberme tratado tan mal y durante tantos años -desde mi truncada juventud- y luego aprender a reconciliarme con todas esas otras personas de mi entorno a las que, hasta ese momento, había considerado culpables -sin saberlo- de mi incierta vida. Ese fue mi primer paso hacia mí, hacia ese ser que yacía en mi interior y que yo mismo había desoído tantas veces y que ahora sé que no hacía más que llevarme hacia mi felicidad. Pero, el mundo y yo mismo habíamos estado distraídos, mientras pasaban los años y las cosas no mejoraban en mi vida. O quizás tuve miedo de cambiar mi vida y entregarme a lo desconocido... por bueno que fuera! Así, llegado ese gran día -no sin víctimas propiciatorias que padecieron mi anterior ceguera vital- me di cuenta de la realidad, de mi realidad. La clave es, simplemente, asumir -de una vez por todas- mi protagonismo, o sea, mi derecho a ser feliz... y luego dejar que la propia vida haga el resto! A partir de entonces, mi miedo a vivir se está diluyendo día a día, dejo de gastar energía en sobrevivir a esa vida vacía y, lo más importante, empiezo a creer en mí mismo y en mi propia vida lo suficiente para convertirme en verdadero protagonista de mi existencia. Atrás está quedando mi victimismo, mis miedos y mis esfuerzos inútiles por mantener mis principios ante mi entorno. Ese fue, sin duda, mi gran primer paso! Concederme el derecho a ser yo mismo y, siéndolo, llegar a ser feliz!

Ha pasado ya cierto tiempo desde entonces y mi nueva vida, día a día, se va afianzando y fortaleciéndose, gracias a lo vivido -lo bueno y lo malo, qué duda cabe- y a lo soñado! Porque sí, siempre había soñado lo que quería para mi vida, eso es esencial! Y, poco a poco, lo vivido y lo soñado se fueron acoplando para poder responder a ese yo interno que, con el tiempo, impuso su dictado y está llenando mi vida. Así, hoy, mi vida está adquiriendo la paz interior necesaria, la confortabilidad con mi entorno y, sobre todo, el sentido necesario para aceptar y vivir las cosas de manera diferente, plena y orientadas al amor y a la felicidad. En el camino están aparecido ocasiones únicas, encuentros mágicos, el amor incondicional como modo de crecimiento y de plenitud... y esa felicidad cotidiana que hoy ilumina casi todos mis actos. Todo eso me demuestra que estoy ya, al fin, en mi camino y que tengo toda la vida para recorrerlo! Una nueva vida! Fuera de ella están ahora las inquietudes ajenas y externas, las vivencias del pasado -que hasta entonces justificaban mi miedo a vivir- y, como postre, apareció la esperanza ante mi vida y la felicidad que ésta nos propicia a cada instante... si nos atrevemos a concedernos el derecho a vivirla, claro está! Así, crisis globales como la actual, mi terca afición a equivocarme para aprender o la incertidumbre que casi todos vivimos actualmente, han adquirido un cierto sentido en mi vida, sin desviarme de mi camino hacia la felicidad. Esos muros -aparentemente insalvables- que parecen impedirnos nuestro avance personal son, en verdad y ahora, oportunidades para aprender y crecer... o, como mínimo, para probar mi lealtad a mí mismo o a la vida que he soñado y que ahora estoy empecinado en perseguir!

Te dejo la mencionada entrevista, en la que habla de la crisis actual y de sus efectos en la gente y en el propio sistema. Sé capaz de mirarla desde arriba, de darte cuenta de que es solo un escenario temporal y efímero... y una de tantas crisis que has vivido y que, posiblemente, vivirás en tu vida. Y, sobre todo, aprende de ella!



Sir Howard Davis, 58 años, director de la London School of Economics (LSE). "La banca existe para servir al ciudadano y no al revés". La Contra de La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 04/06/2009

Sabemos que el aumento de la riqueza sólo aumenta proporcionalmente nuestra satisfacción si nuestra renta es muy baja...

De no poder comer a comer la satisfacción es enorme.

... Pero a medida que nos hacemos más ricos esa proporción mayor riqueza-mayor satisfacción,se hace más difusa.

Por ejemplo...

En los países pobres que alcanzan por primera vez la riqueza que asegura alimentación para todos se produce enseguida un aumento proporcional en la cantidad de ciudadanos que se declaran satisfechos.

Lógico.

... Pero esa proporcionalidad desaparece cuando un país ya próspero aumenta algo más su riqueza. Los ciudadanos entonces no se declaran más felices en la proporción en que son más ricos. El primer coche da satisfacción, pero cuando ya tienes tres...

¿Usted no hablaba de regular bancos?

Sígame, por favor. Esa proporción se rompe, pero en cambio hemos descubierto que una vez alcanzado cierto nivel de renta, aparecen otras causas de insatisfacción.

A saber.

Lo que hace infeliz a la gente en los países ricos es la percepción de que pueden volver a ser pobres: el riesgo de perder lo que han ganado, aun cuando esa pérdida no signifique volver a la pobreza.

Ahora mismo sufrimos la decepción de que nuestros pisos han perdido valor.

Si usted tenía 10 y perdió 9 será más desgraciado - aunque todavía le lleve uno de ventaja-que quien nunca ha tenido nada: perder algo deprime más que no haberlo tenido.

Y si encima mi vecino tiene más...

¡Esa es la otra pata de la paradoja! La percepción de desigualdad nos hace infelices - sobre todo si somos nosotros los que tenemos menos-y más aún si percibimos esa desigualdad como el resultado de una retribución injusta del talento y el esfuerzo.

Hasta ahí de acuerdo.

Y qué prefiere usted: ¿Crecer un 1,5% anual estable durante 10 años o sufrir altibajos en su riqueza - incluyendo algunos de fuertes pérdidas-,aunque la media resultante al cabo de una década sea de un 2% anual?

Crecer menos con menos sobresaltos.

Esa respuesta no es tal vez la más objetivamente inteligente, pero es la más humana. Si la diferencia cuantitativa entre un crecimiento sin sobresaltos y otro con enormes altibajos no es grande, usted preferirá calidad en ese crecimiento y no sufrir esas euforias y pánicos tan deprimentes.

¿Y...?

Pues bien, las objeciones que se plantean a la regulación de los mercados son que merman la creatividad y la creación de riqueza.

¿Y no es así?

Concedamos que tal vez en alguna medida, sí, pero admitamos también que la regulación palía esos altibajos que nos hacen desgraciados y que crean paro y sufrimiento.

(...)

¿Y quién purgará sus culpas entonces?

Si busca culpables, reparta culpas: primero, el exceso de liquidez permitido por los bancos centrales durante años con tipos de interés demasiado bajos; segundo, los bancos privados que olvidaron toda prudencia y compitieron por dar crédito sin garantías y los de inversión, que crearon un sistema bancario paralelo sin supervisión...

De acuerdo.

... Pero también los consumidores que pidieron créditos que no podrían pagar si subían los tipos. El hecho de que no esté prohibido conducir a200 por hora no te obliga a jugarte la vida a esa velocidad. Si te la juegas y te matas es culpa tuya. Y por cierto, todos los periódicos también jalearon la euforia mientras les siguió entrando publicidad.

¿Y ahora qué?

Regulación: mejor y más regulación. Y previa a la creación de instrumentos financieros no posterior. No se deben aprobar nuevos derivados hasta que no se demuestre que no ponen en peligro el mercado; igual que no se vende un juguete hasta que no se demuestra inofensivo.

(...)


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martes, 26 de mayo de 2009

BIENVENIDA, CRISIS!



Para los que esperaban a salir de la crisis para ser felices, sin duda lo tienen claro, a juzgar por las opiniones vertidas en la entrevista que sigue, que comparto casi plenamente. Sin duda esta crisis no es una simple crisis más, es -o debería ser- un cambio de Sistema aunque, como tal, incita la humana resistencia al cambio y el miedo a lo desconocido... por mejor que ésto sea!

Pero un poco más allá de esta visión a corto plazo sobre los cambios que provocará esta nueva crisis mundial, deberíamos plantearnos hasta qué punto no era una crisis necesaria y predecible para nosotros, los humanos. Sin duda deberíamos ser capaces de ser autocríticos y recobrar el sentido común nuestro para mirar a nuestro entorno actual -fruto de un siempre desmedido Sistema- para llegar a la conclusión de que era -además de peligroso- inviable: por favor mira en la calle quién conduce los vehículos más lujosos y más caros... muchos jovenes que aún no han tenido la oportunidad de ganarse la vida; mira quién posee más riqueza "ostentosa" en la sociedad... quienes más especulan y/o tienen sospechosos negocios en los que se sobreexplotan los recursos humanos y materiales, sin crear verdadera riqueza ni valor añadido; mira quien ostenta los más altos cargos en empresas e instituciones... muchos que -lejos de una meritocracia- en un mercado real y basado en la efectividad personal y productiva no pasarían de aprendices; mira, por último y por favor, quienes poseen el rango superior en las estructuras políticas y gubernamentales en todo el mundo... muchos otros que no han demostrado otra experiencia que su ineficacia personal y su excesivo afan de lucro y vanidad personal durante su presunta carrera profesional o política, evidentemente basada única y exclusivamente, en la pasillería y en las siempre oscuras maniobras del poder. Desolador, se mire por donde se mire!

Claro que esto tenía que acabar, pues el propio Sistema y los desequilibrios que genera -y le regenera a sí mismo- han acabado fagocitándose unos a otros. Y es absurda la pretensión de intentar evitarlo: la injusticia y la competitividad -inhumana y desmedida- son la base de este sistema imperfecto y ya decadente! Nos lo recuerda la miseria humana extendida y creciente por todo el mundo y nuestro pobre y desgastado planeta Tierra! A pesar de ello, nuestros políticos y grandes gurús de la macro-economía harán lo indecible para dilatar la inevitable caída y, por tanto, acentuar y prolongar nuestro sufrimiento!

Pero, más alla -tanto como les dejemos a nuestros políticos y hombres de pro que sigan dando palos de ciego para intentar salvar nuestro decrépito Sistema- y como se dice popularmente, cualquier crisis es siempre la mejor oportunidad para aprender y asi crecer. Sin duda esta situación actual es la mejor oportunidad para replantear nuestra vida total, nuestros valores humanos y nuestro día a día. Claro que, hasta ahora -aunque el entorno no lo es todo- a nuestra maltrecha alma no le era facil lidiar en este mundo, donde lo superficial, el corto plazo y la vanidad humana campean a sus anchas y, lo que es peor, resultan premiadas. Pero, ahí cerca -en tu interior- ese rincón del alma que hemos aprendido a obviar y/o a desoír, está inquieto desde hace ya tiempo, privándote de la felicidad que mereces. Y tú lo sabes, lo experimentas cada vez que cierras los ojos en la oscuridad solitaria o cuando la vida te da un revolcón o te aprieta, haciéndote sentir desvalido y sin más resortes que los exteriores y ajenos, esos que se están diluyendo en esta crisis interminable y, al parecer, profunda... y afortunada! Ahí, en tu interior permanecen -tímidos, inutables, pero firmes- tus deseos, tus anhelos, tus verdades y tus valores personales, esos que en un momento de apuro siempre te sacan a flote y acaban por dignificar tu vida! Solo debes tener el valor de escucharlos, atenderlos y de vivirlos para que esta -como cualquiera otra- crisis, se convierta en una oportunidad para crecer, siendo cada día más tú, tal y como mereces! Detrás, recuerda, está en juego tu Felicidad, la verdadera y con mayúsculas!

Siento seguir provocándote, pero déjame afirmar sin reparo "Bienvenida, crisis", siempre y cuando dure poco y resistan nuestras fuerzas, se mantenga lo esencial, la resolución de ésta sea tal y como nos sugiere el entrevistado... y, sobre todo, nos devuelva la mejor manera de vivir nuestra vida, a partir de mañana mismo! Lee la citada entrevista y extrae tus propias conclusiones!


Niño Becerra, 58 años, economista"Viviremos de acuerdo con las necesidades, no con los deseos". La Contra de La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 25/05/2009

¿Lo peor está por llegar?

A mediados del 2010 es cuando verdaderamente empezará la crisis, cuando veamos que las medidas que se están tomando no funcionan.

¿Es inevitable?

Así es. El nivel de deuda es brutal, las entidades financieras tienen unos agujeros tremendos aunque no se quiera admitir, los recursos van a la baja y la capacidad de absorción de nuevos televisores, electrodomésticos, etcétera, se ha agotado.

¿Estamos ante una crisis del sistema?

Sí, porque dará lugar a un cambio que afecta al modo de organización y producción.

Entonces, ¿muere el capitalismo?

No por el momento, pero el reajuste será grave, como en la crisis del 29. Tras la gran depresión, se puso en marcha un nuevo modo de funcionamiento que hizo que las cosas fueran a más; pero se cometió un grave error al suponer que la cantidad de recursos (petróleo, minerales...) era inagotable.

Y comenzó el gran desperdicio...

Sí, y ahora hemos llegado a una situación en que ese modo de funcionamiento se ha agotado, ya no podemos ir a más. La recuperación de la crisis estará basada en la productividad y en la eficiencia, lo que significa que sobra y sobrará sin remedio mano de obra.

Ese decrecimiento ¿será para todos o sólo a partir de la clase media para abajo?

Para todos. El realmente rico será el que cree valor, el que tenga una altísima productividad. Si ahora la sociedad está escindida entre ricos y pobres, a partir del 2010 lo estará entre los que generan valor y los que no.

Los que generan valor son comprables.

Creo que las altísimas remuneraciones de ciertos directivos van a desaparecer. Un dólar colocado en subprime en el 2003 se convertía en 80 en el 2007, y eso no es valor.

¿Las grandes corporaciones internacionales serán los reyes del mambo?

Sí, van a más.

Esto es muy peligroso.

En tanto en cuanto la política va a menos, sí.

(...)

Hágame una foto del 2011.

En España, un país muy dependiente, la crisis será durísima por la estructura del PIB basado en el ladrillo, el turismo, el automóvil y en infraestructuras baratas ya insostenibles. Ohay un cambio del modelo productivo capaz de absorber a toda esa población o vamos a una tasa de paro del 30%.

¿Cómo cambiar el modelo productivo?

Sin una cantidad impresionante de capital y un cambio de mentalidad brutal - que no se consigue ni en dos generaciones-,es imposible. Con el 2010 vamos a entrar en un parón de la actividad económica. No creo que quiebre ningún banco, porque el Estado los sostendrá, pero la gente no podrá sacar su dinero libremente porque si se vacían los bancos el Estado no podrá sostenerlos.

¿Y los servicios básicos?

Posiblemente, sostenidos por el Estado.

¿Regulación de consumo?

Sí, de materiales estratégicos, tanto a través del aumento de sus precios como de la restricción o denegación de su consumo. Cada persona podrá consumir un número determinado de litros de combustible al mes.

¿Se acabarán determinados productos en los supermercados?

No, porque un sector que irá a más será la logística. Los camioneros tendrán que estudiar sus rutas y se les facilitará combustible para cubrirlas, pero para salir el fin de semana no habrá. Es decir, la cultura del todo es posible a base de crédito se acabó, y eso tiene un impacto en el modo de vida.

No vivir endeudado es un gran cambio.

Entre 1997 y el 2007 los salarios reales en España crecieron sólo el 0,9%, y nadie protestó porque a la gente se le dio crédito. Esto se acaba.

Mucha televisión.

Sí, que la gente esté entretenida. En 1933 se levantó la ley seca, no me extrañaría que en el 2013 se legalizara la marihuana. Viviremos de acuerdo con las necesidades y no con los deseos. Impensable la renovación de vestuario cada temporada y ya está bajando el porcentaje de divorcios, todas esas cosas que antes generaban PIB.

¿Guerras por los recursos?

Se irá a un reparto mundial de los recursos.

(...)

¿Y qué pasará con el tercer mundo?

La gente que consume y no genera lo tiene francamente mal.

¿Qué nos espera tras el capitalismo?

Estamos hablando del 2070. Hasta ahora, lo esencial ha sido el individuo. Vamos hacia un sistema grupal, consciente de que el todo es mayor que la suma de las partes, colaboraciones, asociaciones.


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lunes, 25 de mayo de 2009

MERECES UNA NUEVA OPORTUNIDAD



Estos días, por una causa u otra, todo el mundo anda algo revuelto. Ya sea por la crisis mundial que nos acucia -a unos más que a otros, claro está-, o por los cambios que nos trae la vida o por lo que sea en el ámbito personal, las cosas cambian, queramos o no admitirlo. Y ese cambio, no lo dudes nunca, es una nueva y flamante oportunidad para buscar alternativas a esta vida que vives.

Si te preguntara si eres feliz y si estas satisfecho con lo que vives cada día, tal vez -en una primera instancia- afirmarías contundentemente que sí; si volviera a preguntártelo de nuevo, posiblemente ya dudarías algo, aunque acabaras ratificándome tu estado actual de felicidad; pero en una tercera pregunta, ya me dirías que bueno, que sí, "que vas tirando como puedes" e intentando sacar lo mejor de tu vida día a día... Es un hecho: la gente no es feliz con su vida! Claro que pocos tienen el valor de reconocerlo y, mucho menos, de hacer algo para solucionarlo!

Y son precisamente estas épocas de cambios inesperados y de revolución interna cuando uno debe aprovecharlos para reconducir su vida hacia la felicidad! Así, quedarse sin empleo, sufrir una ruptura sentimental, cambiar subitamente nuestro entorno de confort, etc. se convierten en oportunidades únicas para encontrar la felicidad, aprovechando esas nuevas circunstancias que nos brinda la vida, cada día! Vés un poco más allá de intentar reestablecer el equilibrio roto, no mandes currículums de tu vida pasada y, en cambio, ahonda más que nunca en tu interior en busca de tus pasiones más escondidas! Niégate a vivir de nuevo lo que ya has estado viviendo y busca nuevas razones para vivir una nueva vida, aunque tenga poco que ver con la vivida hasta hoy. Dentro tuyo está la felicidad y el cómo vivirla! Piensa si hasta ahora solo has estado viviendo lo que te tocaba y si todo eso sigue siendo válido para ti y los tuyos, ahora! Porque si no ha sido así, posiblemente has estado perdiendo demasiado tiempo en tu vida de esta manera, sin preguntarte qué merecías, que esperabas realmente de ella... o sin tener el valor para cambiarla!

En la Biblia hay un concepto que siempre me ha dado que pensar: el llamado Juicio Final, en que presuntamente el Todopoderoso y Omnipresente Dios, una vez finalizada nuestra vida aquí en la Tierra, nos pregunta y nos juzga por lo que hemos hecho o no en ella. Particularmente no creo en ese dios autocrático e implacable juez, pienso más bien en un Dios de amor que siempre y en todo momento quiere lo mejor para nosotros, aunque espera que ejerzamos nuestra propia libertad humana para lograrlo! Y es en ese presunto juicio final donde se nos preguntará sobre qué hemos hecho en nuestra vida para ser felices de verdad. Muchos -o casi, una mayoría- podrán responder que han hecho lo posible para ser buenos y querer a los demás; otros, en cambio, no sabrán qué contestar, después de haber dedicado su vida y su tiempo al presitigio, a enriquecerse o a ser el mejor en algún sentido; otros, no obstante, dirán no haber tenido suficiente tiempo para vivir su propia vida, habiendo siempre postergado su felicidad a un mejor y soñado momento venidero; solo algunos pocos podrán afirmar haberse querido lo suficiente a ellos mismos como para poder querer a los demás tal y como se merecen... "amando al prójimo como a ellos mismos"! Qué duda cabe que solo estos últimos pasarán el personal exámen de su vida frente a un Dios que no busca nada más que nuestra felicidad personal e intransferible y que confía en la libertad y el valor de cada uno de nosotros para tomar las oportunas decisiones que nos conduzcan a la felicidad! Y es que, para mi Dios, la felicidad en esta vida es un deber y no tan solo un derecho, entendiendo esto como algo a lo que tengo que llegar, a pesar de los pesares - o, mejor, gracias a éstos- y que depende exclusivamente de mí; no es algo que toca vivir, ni que nos viene dado desde fuera y gratuitamente! Pero no esperes encontrar la felicidad buscada en un gran y único día, no esperes guirnaldas ni himnos a su llegada, anunciándose a los cuatro vientos... búscala más bien en los pequeños y aparentemente irrelevantes momentos de tu vida ordinaria, en cualquier contexto y ante cualquier circunstancia que vivas, por insignificante que sea... La Felicidad está ahí, junto a ti en cada momento, en tu interior y no en alguien más... solo debes aprender a verla, dejar que se manifieste en tu vida y permitirte vivirla intensamente! Sí, puedes tomarte algún tiempo para prepararte para su llegada, revolviendo y archivando tus recuerdos y experiencias pasadas, tomando las lecciones que te trajeron cada una de ellas y, sobre todo, aprendiendo a estar atento a su sutil pero persistente llamada desde tu interior...

Alguien dijo que el sentimiento de felicidad es inversamente proporcional a la energía que gastamos en buscarlo. En otras palabras, cuanto más buscamos la felicidad, menos la encontramos! No gastes demasiado tiempo en trazar tu propia idea de Felicidad y tu personal camino, seguramente no es tan especial... en el fondo, todos buscamos lo mismo en nuestra vida, aunque le cambiemos los nombres o las circunstancias que juzgamos idóneas! Vívela como viene y, si tienes el privilegio de ver que cambia tu vida subitamente y sin previo aviso, quizás es una señal -al fin- de que tu merecida felicidad está muy cerca tuyo...

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martes, 21 de abril de 2009

AÑADE PASIÓN A TU VIDA



Se repite hasta la saciedad que una crisis es una oportunidad. Qué duda cabe! Llevo más de 25 años trabajando en gestión de crisis... y ese es ya un lema en mi profesión de consultor. Da igual que se trate de una crisis del Sistema como la que estamos padeciendo a nivel económico, como que se trate de la famosa crisis de los 40, una ruptura matrimonial o de la crítica edad de la adolescencia. Esas crisis -como otras muchas- son unos momentos que exijen serenidad y, fruto de ésta, pueden convertirse en inigualables oportunidades para crecer o cambiar las cosas, ya sea la gestión empresarial, la sociedad o la propia vida personal!

Seguramente deberíamos admitir que el ser humano inmerso en su zona de confortabilidad y seguridad, intenta evitar todo cambio, por leve o positivo que éste sea. Es naturaleza humana... aprendida, pero humana! Por tanto, cualquier cambio genera resistencia para evitarlo. Ya nuestra educación insiste en buscar la manera de evitar, ignorar o esquivar cualquier elemento que perturbe el esquema establecido, con el que nos sentimos aparentemente seguros y cómodos. Así, situaciones que, en principio, podrían ayudarnos a replantear o mejorar nuestra vida, pasan de incógnito por nuestra historia vivida. Hemos aprendido a desoírlas, a ignorarlas! Pero la vida, más sabia que nuestra limitada mente humana, propicia el cambio constante, evoluciona... y nos hace evolucionar. Y envía inequívocas señales de cambio; mira sino el mar e intenta observar en él dos milésimas de segundo iguales: las olas, la luz, el brillo, el color del agua varían constantemente y tiñen al mar -cada segundo del día- de un tono diferente... y así día a día, cada día, desde el inicio del Universo hasta hoy mismo! Alguien dijo que lo único permanente en la vida es, precisamente, el cambio. Y así es, nos guste o no aceptarlo, nos provoque terror o admiración!

Así, volviendo al ser humano, éste busca escapar del cambio por "motu propio"... lo que le estancaría en una vida previsible, irreal e insatisfactoria. Aunque lo evite desesperadamente, la vida de cualquier ser humano cambia a cada instante, muy a su pesar! Y esos cambios permanentes son lo que le hacen evolucionar, mejorar en su existencia. Claro que, a veces, esos cambios son drásticos, inesperados y aparentemente irreversibles, a primera vista. El máximo exponente de esos cambios es una crisis, del tipo que sea. Así, una crisis es, según mi opinión, un cambio poderoso y drástico de rumbo, que rompe esquemas y obliga a quien la padece a tomar cartas en el asunto y cambiar urgentemente las cosas para suavizar su impacto. Pero esa ruptura del aparente equilibrio existente provoca miedo! Solo si somos conscientes de su idoneidad y del sentido siempre favorable del cambio podrá devolvernos la tranquilidad necesaria para tomar las decisiones oportunas y aprovechar positivamente cualquier tipo de crisis. Se dice que para abrir una nueva puerta, antes hay que cerrar otra. Claro que ese portazo siempre da miedo, pues la nueva puerta abierta suele ser desconocida hasta ese momento! Y en ese caso, demasiados piensan que "más vale malo conocido que bueno por conocer". Pero eso negaría, una vez más, el devenir cambiante de la vida y nuestro crecimiento como personas.

Por una razón u otra, esta crisis económica actual está siendo el motivo de miles de despidos laborales, pues -con perdón- "a río revuelto, ganancia de pescadores" y muchas empresas aprovechan la coyuntura para depurar y aligerar sus estructuras, no siempre de manera inteligente ni justificada. Pero eso es harina de otro costal! Lo que sí es cierto es que, de la noche a la mañana, muchos empleados -cualificados o no- pierden su puesto de trabajo súbitamente y sin previo aviso. Y, aunque dependerá de su edad y condición, la mayoría de las veces esta desagradable situación supondrá una oportunidad para replantear su actual profesión, su aspiración laboral y, por qué no, su propia vida personal. Y la mejor manera para lograrlo es dejar de compadecerse a sí mismos, intentar dejar el miedo o la incertidumbre personal de lado y abordar esa situación forzosa como una oportunidad para meditar sobre su vida y, sobre todo, hallar el sentido de ésta. Si fuéramos honestos con nosotros mismos, la mayoría de las personas que están actualmente trabajando o bien en esta aparentemente trágica situación laboral de parados, afirmarían sin pudor estar descontentos e insatisfechos en su trabajo y, seguramente, muy lejos de lo que son sus verdaderos intereses personales. En estos casos es cuando la crisis se convierte en esa oportunidad única...

Como dijo el cantante catalán Joan Manuel Serrat "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio", para muchos de esos desempleados involuntarios puede significar el momento idóneo para replantear su vida a fondo, o sea, si es posible, haciendo algo más que buscar un nuevo empleo con las mismas características y condiciones laborales... y similar grado de insatisfacción personal! A estas alturas de la vida, está ya claro que el dinero no da la felicidad, pero ¿puede la felicidad darnos dinero? Valiente hipótesis! En todo caso, uno debe cuestionarse sus preferencias personales según el momento vital en que se halle, establecer de nuevo sus prioridades y, sobre todo, ahondar en su interior en busca de sus pasiones ocultas, esas que siempre estuvieron ahí, pero que -con el tiempo y la rutina- aprendimos a ignorar. No voy a definir aquí lo que son las pasiones ni como debe encontrarlas cada uno de nosotros en nuestros deseos ocultos, en nuestros sueños o en esas señales que todos hemos vivido y que seguían una linea invisible para llevarnos a buen puerto... aunque no nos diéramos cuenta de ello! Últimamente han aparecido numerosos libros que abordan este apasionante tema, como "El Secreto" o "Descubre el secreto", que, como si de un gran hallazgo se tratara, pretenden desvelarnos el cómo y el por qué de nuestra vida. La coautora de este último libro que cito dió hace un tiempo una conferencia en la ciudad de Barcelona y, en una entrevista en la prensa -que seguidamente reproduzco- expuso brillantemente qué es la pasión y por qué debemos perseguirla...

Aquí tienes la mencionada entrevista. Disfrútala!

Janet Bray Attwood,´coach´ y conferenciante "Eso a lo que prestas atención es lo que se multiplicará en tu vida". La Contra de La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 17/02/2009

Usted vive en comunidad, ¿con cuántas personas?

Con 2.000 meditadores, en el pueblecito de Iowa donde hay el índice de millonarios más alto de EE. UU.

Veo que para usted meditación y éxito están relacionados.

Sí, porque mediante la meditación la gente hace menos y consigue más. La meditación te permite tener más claridad. Yo medito regularmente desde los 20 años.

Algo debió de pasarle, cuénteme...

Me llevaba bien con mi padre y mis hermanos, pero con mi madre la relación era mágica. Nos queríamos tanto que a menudo me sacaba del colegio para jugar conmigo. Luego, cuando yo tenía 8 años, se convirtió en alcohólica y mi vida se derrumbó.

¿Del cielo al infierno?

Sí, mi madre entraba y salía de centros, pero acabó en la calle como una alcohólica loca.

¿Qué cree que le pasó?

Cuando tenía 6 años, su padre la separó de su madre y de su hermano y se la llevó a otro estado. Abusó de ella hasta los 18 años y todo esto no salió a la luz hasta su alcoholismo.

¿Qué fue de usted?

La adolescencia fue muy dura, lo pasaba mal en el colegio, y a los 17 años los amigos de mi hermano, a los que yo quería mucho y que empezaban a jugar con las drogas, abusaron físicamente de mí. A partir de entonces yo también me drogué y me fui a vivir con el jefe de una banda motera, los ángeles del infierno de Oakland.

Buena carrera.

A los 19 años tuve claro que estaba convirtiéndome en mi madre, así que decidí aprender meditación trascendental para sanar las partes rotas en mí. Me cambió la vida.

Meditar tampoco hace milagros.

Si tuviera que escoger dos cosas en mi vida, una sería la meditación - de hecho, durante años viajé con Maharishi Mahesh, fundador de la meditación trascendental-.Y la otra, la autobúsqueda.

¿Y cómo se ha ganado usted la vida?

Fui directora del departamento de telemarketing de Books Are Fun, la tercera empresa editorial de EE. UU., y cuando empezaba a aburrirme ocurrió algo mágico: en un seminario de Mark Victor Hansen - uno de los autores de Sopa de pollo para el alma-,él me preguntó cuál era mi sueño.

¿Y?

"Ser una buena oradora", y acabé trabajando para él en su programa El millonario iluminado,dando seminarios ante mil personas sobre cómo triunfar en los negocios.

Atrevida.

Había desarrollado un test personal para averiguar cuáles eran mis verdaderas pasiones, lo que a mí me ayudaba a aclarar las cosas, y decidí explicarlo. Un éxito rotundo.

Descúbranos el secreto.

Cuando te enfrentes a una decisión, oportunidad o elección, siempre escoge a favor de tu pasión, de esas cosas que te infunden vitalidad cuando las haces o piensas en ellas. Cuando sigas tus pasiones, amarás tu vida.

... Por lo menos durante un tiempo.

Intención, atención, distensión. Para tener intención es imprescindible ver claramente lo que de verdad te apasiona, y para averiguarlo nada mejor que el papel y el lápiz y responder a preguntas esenciales hasta tener claro el mundo que decides crear desde dentro. Mire, yo he hecho el test de la pasión con los tops de los tops y con personal carcelario.

¿Y?

La gente que no goza de éxito se centra en lo que no tiene, y la gente poderosa se centra y siempre escoge a favor de lo que más le concierne.

Los hay multipasionales.

Mediante el test acabas con cinco pasiones. Tras la intención es esencial la atención: tienes que prestar atención a eso que has escogido, porque hay mucha gente que sabe cuál es su pasión pero su día a día no tiene nada que ver con ella.

Las plantas de montaje están habitadas por esas personas.

Aquello a lo que prestas atención es lo que crece más y más en tu vida. Si tienes las ideas claras, lo que eliges que ocurra en tu vida aparecerá, pero sólo hasta el límite de tu claridad; pero si tu pasión es convertirte en un gran pianista, tienes que tocar el piano, encontrar un gran maestro, ir a conciertos...

Pasar a la acción.

Una vez has hecho todo lo que podías hacer, viene la distensión: deja que las cosas fluyan. Cuando te aferras de manera inflexible a tus ideas preconcebidas, estás interfiriendo en el flujo de la vida.

La intención es la elección consciente o inconsciente de crear.

Exacto, todos creamos las circunstancias y situaciones en nuestro mundo en virtud de las creencias y conceptos que consideramos verdaderos. Para la mayoría, las creaciones son inconscientes, y por tanto nos consideramos víctimas de las circunstancias.

Y comienza el hastiado lamento.

Estamos aquí para disfrutar de la vida, y la mayoría de la gente se centra en pensar en las cosas que no funcionan en la suya; pero paga un precio, aunque de alguna manera le recompense retozar en sus problemas. Recuperar el poder es tomar las riendas.

Hay que ser consciente de tu elección.

Sí, de qué es lo que escoges, a favor de qué. Tus pasiones son las claves para encontrar tu propósito en la vida.


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martes, 7 de abril de 2009

ESPIRITUALIDAD... ¿O SOLO RELIGIÓN?


El ser humano es un ser eminentemente espiritual. De hecho, en su Alma coexiste su esencia humana y divina, lo que metafóricamente explica, por ejemplo, la bíblica reencarnación de Dios hecho hombre, entre otras. Y eso hace que, de una u otra forma, el ser humano busque -consciente o inconscientemente- su más alta aspiración divina y trascienda su vida simplemente humana. Eso, además, justificaría, por sí mismo, esa innata -aunque en un momento dado, redescubierta- necesidad de "elevar" su vida y asumir su verdadera responsabilidad ante ella!

El camino es, sin duda, la religión, testigo humano, presente tangible y permanente entre nosotros de la presencia de Dios en nuestra vida, lo que satisface nuestra naturaleza espiritual. Pero, con el paso del tiempo, una serie de acontecimientos y tramas político-históricas, partiendo de un Hecho Único, se fueron desarrollando diferentes maneras de ver, de interpretar y de vivenciar ese sentimiento religioso. Y, como no podía ser de otra manera siendo una creación humana, se institucionalizó, heredando ciertas limitaciones humanas, como su cortoplacismo, su miopía, su vanidad y su política, lo que hizo de cada religión y su correspondiente iglesia-institución algo demasiado único, excluyente y, lo que es peor, muchas veces vacía en esencia, desvirtuando su propio origen divino. Hoy, tras el transcurso de los siglos e inmersos en un cambio de sistema, quizás ya demasiado alejados de nuestra esencia divina y de sus referentes en alguna religión, el ser humano sigue buscando reencontrarse consigo mismo y con su espiritualidad innata y pura para poder reencontrar el sentido de su vida. Las diferentes religiones y sus correspondientes iglesias hoy -para una gran mayoría- ya no responden a la espiritualidad humana y a nuestra ansia por trascender en nuestra vida terrena y vacía.

Aquí la reseña de un libro editado en el que se revisitan los estudios de Mircea Eliade sobre las diferentes religiones y sus diversas visiones divinas...


La religión será la gran novedad durante la crisis, y está demostrado

Pascual Tamburri Bariain. El Semanal Digital. 3 de abril del 2009.

Antes, durante y después del cristianismo, la religión es una constante humana con reglas propias. Comprobándolo, el rumano Mircea Eliade creó una nueva disciplina científica en el siglo XX.. Mircea Eliade, Tratado de historia de las religiones. Morfología y dialéctica de lo sagrado. Traducción de A. Medinaveitia. Cristiandad, Madrid, 2009. 660 pp. 22.90 €

El mundo occidental ha vivido desde hace 150 años el mayor cambio religioso de los últimos dos milenios. No se trata de una persecución de la religión ni de la aparición de una nueva confesión que sustituya al cristianismo; aparentemente Europa y sus anexos culturales están experimentando una "apostasía silenciosa". Millones de europeos, más que nunca, dicen no tener ninguna religión, niegan cualquier forma de trascendencia, y especialmente la cultura y la política españolas parecen mutar en consecuencia. Y sin embargo...

Basta que el progreso material se detenga, basta que la opulencia sea menos evidente, basta que flaqueen las certezas materiales sobre las que se construye el abandono militante de la religión para que ésta resurja, a veces en formas inesperadas y en lugares insólitos. Los tiempos de crisis material hacen más evidente la osamenta espiritual no ya de Occidente sino de todas las comunidades humanas. Es cierto que las grandes ideologías materialistas del siglo XIX, triunfantes en el XX, han luchado contra la existencia misma de la religión. Pero no es menos cierto que han perdido su batalla, tanto el comunismo con su intento de supresión sangrienta y de domesticación impúdica como el liberalismo con su proyecto de reducir el hecho religioso a la esfera de lo privado y de fundamentar la convivencia en la libertad de poseer, deificada y convertida en garantía de una identidad asociada sólo al egoísmo inmanente, tolerante y no sangriento las más de las veces pero no por ello menos insidioso.

Ya en el primer tercio del siglo XX los historiadores de las religiones, como el por tantas razones benemérito padre Tacchi Venturi, habían notado la común estructura del hecho religioso, la importancia universal y universalmente presente de lo sagrado y las similitudes inverosímiles entre confesiones. No era por otra parte más que una nueva lectura de algo que ya explicó santo Tomás –dicho sea en estos tiempos en los que "escolástico" parece ser insulto descalificante-: el hombre está constitutivamente religado, la religión es un hecho natural previo a la revelación. Pero la historia de la religiones, incluso cuando fue hecha con curiosidad intelectual y pleno respeto, partía de una voluntad apologética y concluía necesariamente en Cristo como necesario punto de llegada, sin distinguir siempre naturaleza, razón y fe.

Un hombre singular cambió en esto el rumbo intelectual del mundo. Mircea Eliade fue uno de esos rumanos universales que, en un siglo que su patria ha vivido como singularmente doloroso, han aportado luz distintas partes de las artes, de las ciencias y del mundo. Nuestro Occidente ha tenido el privilegio de poder leer y disfrutar a Vintila Horia y a Uscatuscu; Eliade, sencillamente, creó una nueva disciplina científica en torno al hecho religioso.

Eliade dedicó su vida a investigar de manera comparativa las religiones del mundo. No se trata de un ensayista afortunado, sino de un universitario de primerísimo fila, que a lo largo de su vida se benefició de la colaboración de personajes tan diversos como Alois Dempf, Ernst Kantorowicz, Percy Schramm, Carl Schmitt o Carl Jung, entre muchos otros. Lo sagrado está presente en todas las culturas y en toda la historia, y contra todas las vulgatas materialistas resulta ser mucho más que una superestructura. Eliade no es, ciertamente, un escritor de ficción sino un investigador que supo convertir sus intuiciones juveniles en los cimientos de un conocimiento sólido hoy en día indiscutido e indiscutible: la historia de las religiones, de todas ellas entendidas además como un único fenómeno, no se entiende sin él.

Cristiandad tiene el acierto de lanzar en 2009 una cuarta edición de esta Historia de las religiones nacida como manual de iniciación a la materia pero rebosante en sí misma de sugerencias apasionantes. Eliade no sólo fue un humanista de saberes universales, y por cierto conocedor y amante de España como tantos de los suyos, sino también un hombre valiente capaz de respaldar con datos sus afirmaciones. Cristiano de formación, de nacimiento y cultura en un país radical y peculiarmente cristiano, Eliade supo elevar su saber hasta convertirlo en inexcusable en la formación de cualquier hombre culto en el siglo XXI.

Se podrá compartir o no su análisis del porvenir, pero su distinción entre sagrado y profano –dos dimensiones de la realidad humana siempre presentes en ella-, su comprensión de la omnipresencia del misterio de la existencia y de la vida, su gallarda afirmación de que para todas las comunidades humanas de todos los milenios lo real no es lo tangible ni lo visible y su valoración del rito como algo central y no accesorio en toda religión hacen de él una figura clave de nuestro tiempo. Entiéndase: de nuestro tiempo, y no sólo del suyo, y especialmente de este tiempo de crisis que nos es dado vivir.

Jean Meyer, al hablar de Rusia y sus imperios, sitúa esta cuestión donde le corresponde: en la actualidad más radical de 2009. Es cierto, como Alexander Solzhenitsyn había advertido, que a la derrota de un materialismo sucede necesariamente "el triunfo de las abuelas frente a los comisarios". La religión, prohibida o ridiculizada, negada o humillada, vuelva a la luz cuando entran en crisis sus supuestas alternativas. Cómo reorganizar Rusia pareció una locura en 1991-1992 todos los progresistas y bienpensantes, y sin embargo hoy el cristianismo y todas las religiones avanzan allí donde antes imperó Marx. Leer a Eliade es una necesidad para comprender mucho de lo que vamos a vivir en las próximas décadas también en Occidente: conocer las religiones en su intimidad es imprescindible para el historiador que quiera entender el pasado, pero lo es también para el ciudadano culto que quiera entender qué está pasando en nuestras naciones.

Hacerlo a través de Eliade, sea uno creyente o no, es una garantía no sólo de información y de compresión, sino además de un intenso placer intelectual que ya han gozado los lectores de las tres ediciones anteriores y que, sin duda, muchos podrán hacer también ahora. Ciertamente es un libro para todas las estaciones, pero para ninguna como para ésta que busca aún sus propios valores.

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jueves, 29 de enero de 2009

¿INCERTIDUMBRE?



Podríamos escribir, entre todos, miles de historias propias o ajenas, cercanas o lejanas, personales o colectivas, sobre nuestro mundo actual, plagado de incertidumbres e injusticias. Es verdad. Pero todas ellas no son más que peones en nuestro mundo actual, que no es más que el claro reflejo de nuestras carencias personales y, la suma de todas ellas, hacen de nuestra vida cotidiana algo difícil de gestionar y, sobre todo, de encontrarle algo positivo donde asirnos. ¿Somos víctimas... o protagonistas de lo que sucede alrededor nuestro?

Basta mirar hacia atrás, para ver que durante los últimos 10 ó 15 años hemos disfrutado de un relativo bienestar económico y social, muchas veces basado en la apariencia y en la autocomplacencia de un sistema que va, a pasos agigantados, hacia su propia destrucción. No trataré aquí de describir razonamientos económicos y sociales que avalan mi aparentemente pesimista visión del tema. Solo añadiré que tiene poco que ver con lo que los grandes gurús economicistas de la sociedad afirman y mucho menos, con lo que los políticos sugieren o nos quieren hacer creer. Doctores tiene la iglesia... para mentirnos o, simplemente, justificar su ignorancia intentándonos convencer de que lo saben todo y todo está, a su vez, bajo control, aunque parezca lo contrario! Claro que uno no se deja engañar, si no lo quiere...

Echemos una mirada a nuestra aparente sociedad actual, a nuestro día a día, al menos aquí en España: Familias felices que guardan en su garaje hasta 4 vehículos de lujo; viviendas ajardinadas en zonas residenciales exclusivas; gasto excesivo y suntuoso en ropa cara y ocio desmedido; vacaciones de ensueño en lujosos cruceros o en exóticos países lejanos; despilfarro a todas horas en caros restaurantes de la ciudad; niños y jovenes malcriados que gastan en chuches (glosinas) y en alta tecnología, respectivamente, su inmerecida paga semanal; colegios caros para enseñar "a no ser y a parecer", más que educar... Excesivo lujo, ostentación y desvarío en una sociedad superficial, sustentada en el falso crecimiento y en la vanidad humana desaforada!

Pero, ¿qué hay detrás de todo ello? Personas, hombres y mujeres, adultos y niños, ricos y pobres, que han permitido que la fácil y cómoda visión del espejismo del bienestar les engañara y les hiciera vivir una vida ajena! Aunque, tras ella, hubiera vacío personal, inquietud ante la falta de valores e incomunicación! Y, en esta vida nuestra que todo se paga y lo mejor requiere un cierto esfuerzo, hoy nos pasa factura de los excesos -lo cual está bien-, pero nos hunde en la apatía, el miedo o en la incertidumbre profunda. Aparte del correctivo económico y social que traerá la crisis como lección a aprender y a no olvidar, también nos debería hacer reflexionar sobre nuestra vacía vida. ¿Dónde están los valores? ¿Y nuestros sueños de juventud por cambiar el mundo y mejorarlo? ¿Y nuestro espíritu rebelde tratando de imponer nuestros criterios personales ante los demás? ¿Y nuestro corazón que exije comunión con los demás y ayudar al prójimo? ¿Y nuestras ideas revolucionarias para mejorar nuestro entorno? Según parece hemos estado durante demasiado tiempo viviendo una vida aletargada, ajena y tóxica para nosotros mismos... Nos hemos privado de nuestra capacidad (¿o deber?) de estar realmente satisfechos, realizados y felices como personas. Hemos olvidado nuestra exigencia, humana y divina, de volar alto en nuestras vidas... y, en cambio y en contra nuestro, hemos entregado nuestra propia y desconocida alma al olvido o al interés de lo cómodo y lo superfluo! Avisos hemos tenido durante todo este tiempo, como la imparable proliferación de epidemias, de enfermedades como el cáncer o las cardiovasculares, las patologías psíquicas, como la depresión o la esquizofrenia, la insalubridad en nuestra cotidianidad y un largo etcétera de síntomas de nuestra desorientación humana o, lo que es peor, de la renuncia a nosotros mismos y a lo que merecemos!

Esta es la importante lección que debemos creer que impondrá una crisis como está. "La letra, con sangre entra" o "quien te quiere (en este caso, la vida), te hará sufrir", qué más da! Este será su indudable beneficio para las personas que habitamos este planeta: Replantearnos nuestra vida personal y colectiva. Despertar a nuestros sueños, recobrar nuestros sentimientos y volver a luchar por hacerlos -de una vez por todas- realidad, nuestra realidad personal e intransferible. Y eso nos permitirá ser personas libres, singulares y soñadores! Y, lo que es mejor, recuperar nuestra propia vida, en vez de morir cada día un poco en la de otros!

Aquí un fragmento de un artículo que habla sobre nuestra actual incertidumbre social. Te invito a leerlo y a que extraigas tus propias conclusiones...


LAS OTRAS CRISIS

"La sociedad de la incertidumbre:Previsiones que no atinan, políticos que zozobran en la crisis..., la economía ya no parece una ciencia exacta

JAUME V. AROCA - La Vanguardia de Barcelona - 28/01/2009 DESCONFIANZA

Casi todas las previsiones en España han resultado fallidas en el último año
Había leído en algun lugar que esto podía pararse. Bueno, finalmente ha ocurrido". Carles en un joven abogado de 33 años de Barcelona. Pertenece a la generación que alcanzó la madurez en tiempo de bonanza. Compró su primera casa en las afueras con 28 años y tres años más tarde logró casi duplicar su patrimonio con una oportuna venta que le dio incluso para comparse un todoterreno de gama alta. Hasta que hace dos meses dejaron de ingresarle la nómina. "El problema no es el trabajo. Tengo más que nunca. Lo que ocurre es que los clientes no nos pagan". Los bancos, aquellos con los que trabó un buen acuerdo financiero hace sólo unos años, ahora le han denegado el crédito para salir del mal paso. Las puertas están cerradas. Bienvenidos a la sociedad de la incertidumbre. Como Carles (un nombre supuesto para una historia real) toda una generación ha crecido al amparo de certezas que, ahora, de pronto, se han derrumbado. Y lo que es peor: no hay un horizonte al que asirse, información consistente de la que tomar nota, ni liderazgos políticos sólidos capaces de combatir el desánimo. La confianza de la opinión pública cae en picado mes tras mes. El Foro de Davos, que arranca hoy dará nuevas pistas de la incertidumbre..."

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