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miércoles, 3 de febrero de 2010

LA MUERTE ACECHA


En estos últimos días la muerte ha visitado mi vida. El joven hermano de una amiga falleció en accidente de automovil y el hermano -no tan joven- de otro amigo, que también sufrió un fatal accidente doméstico. La muerte siempre está ahí acechando, pero cuando nos visita, nos da un toque de atención del que cuesta evadirse.

Curiosamente la muerte no suele avisar cuando llega, siempre nos coje desprevenidos y, seguramente, sin haber acabado nuestros deberes aqui en la vida. En los casos que, de alguna manera, he vivido estos días, es evidente, ambos fueron accidentes que provocaron la muerte repentina y cruel... ¿e injusta? ¿Hay alguna muerte justa, en nuestra vida? Supongo que nuestro infructuoso intento por olvidarla o rechazarla no evitarán que, al fin, todos muramos algun dia! Podemos prolongar nuestra agonía, llenar nuestra vida de complacencia, podemos estar rodeados de amistad, riqueza y reconocimiento social... pero, al final, lo único que nos quedara ante la muerte será nuestra conciencia, lo que hemos hecho cada uno de nosotros con nuestra propia vida! Y entonces de poco sirve el "seré feliz... cuando sea feliz" que muchos parecen seguir en su vida! Ni que decir tiene, que ese esperado momento no llegará nunca, pues ese deseo vano y absurdo demuestra nuestra desidia y nuestro miedo a encontrar esa felicidad que todos deseamos!

La muerte nos coje al vuelo, sin avisarnos... y, en demasiadas ocasiones, nos priva de obtener todo eso que afirmamos querer en nuestra vida... pero que quizas nunca tuvimos el valor de perseguir de verdad! Qué pocas personas mueren verdaderamente en paz con ellos mismos, con los demás y con su propia vida... claro que cada uno muere tal y como ha vivido! En todo caso, se mueran revolcándose en la angustia, en la paz o en el sufrimiento, toda persona que se va de este mundo se convierte en una lección para todos sus seres queridos, aunque sea sin saberlo! Cuando fallece álguien, en su entorno inmediato la vida cambia súbitamente, se despiertan los corazones adormecidos por la cotidianidad y se accionan todas las alarmas! "Pude haber sido yo"... pensamos justo después de lamentarnos por la pérdida de un ser querido! Y es que, demasiadas veces, nos recreamos en lo pasado, en el difunto y en nuestras vivencias compartidas o en nuestro futuro sin esa persona amada... para evitar -precisamente- ver la única y justa leccion que esa muerte -como todo en la vida- trae consigo! La muerte es, sin lugar a dudas, el despertar del difunto a una nueva y mejor vida (se le llame como se le llame)... y, a la vez, el despertar a gritos de sus afligidos seres mas queridos para replantearse su propia vida... mientras aun esté en su mano enderezarla y decidir lo que realmente merecen en ella!

Te traigo dos ilustrativos textos sobre la muerte y la vida. Espero los sientas profundamente...


Juego de Villanos

La muerte se puso una cara de monstruo
una cara de mostruo horrible
espero y espero detras de la esquina
salio al fin de la sombra como un trozo de sombra
y el niño huyo mas rapido que su propio alarido.

Entonces la muerte se puso otra cara
una vieja cara de mendigo
espero y espero en frente de la iglesia
extendiendo la mano y gimiendo su pena
y el niño no supo que hacer con su piedad.

Entonces la muerte se puso otra cara
una cara de mujer hermosa
espero y espero con los brazos abiertos
tan maternal tan fiel tan persuasiva
que el niño quedo inmovil de susto o de ternura.

Entonces la muerte saco su ultima cara
una cara de juguete inocente
espero y espero tranquila en la bohardilla
tan quieta tan trivial tan seductora
que el niño le dio cuerda con una sola mano.

Entonces la muerte se arrimo despacito
mas traidora que nunca y le corto las venas
y le pincho los ojos y le quito el aliento
y era lo unico que podia esperarse
porque con la muerte no se juega.

Mario de Benedetti


Aprende a vivir

· Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

· Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

· Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

· Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

· Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

· Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

· Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

· Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

· Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

· Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

Pablo Neruda

viernes, 13 de noviembre de 2009

¿CRISIS, QUÉ CRISIS?



Ya publiqué hace tiempo este precioso texto de Pablo Neruda, pero me gustaría recordarlo aquí y ahora, contigo. Supòngo que es mi momento actual, tal y como veo a personas que, en silencio, viven momentos difíciles de incertidumbre vital. Quiero entender que no es mi estado personal lo que me hace ver así el mundo que me rodea. Supongo que se debe más a mi onda con personas que, por alguna razón, aparecen en mi vida y espontáneamente me transmiten su inquietud, de alguna manera.

Y es que últimamente, vaya donde vaya, un tema recurrente es el sufrimiento. Tal vez se deba a mi facilidad para empatizar con las personas o a mi manía de hablar sobre la vida, lo que hace que mis interlocutores al poco tiempo me hablen de sus carencias e inquietudes personales, muchas veces sin apenas conocerme. Incluso llegué a pensar si "cree el ladrón que todos son de su condición" al traslucir el pesar propio en personas que llegaban a mi vida. Pero, aunque algo haya de cierto en ello -todas las personas son un cierto reflejo de nosotros mismos y aparecen para darnos cuenta de algo que debemos mejorar en nuestra propia vida- seguramente se debe a mi capacidad de profundizar en una mirada y, a decir verdad, a ignorar cada día más las palabras vacías que salen de la boca y que no son más que fruto de la mente, muchas veces autoengañada.

Así, mi sensibilidad actual hace que sea capaz de ver y entender al alma ajena, como si de la mía se tratara y sin tener en cuenta lo aparente y exterior en nuestra vida cotidiana. Eso, sin duda, es un don, aunque también una incomodidad en la práctica, pues te hace imprudente en algún caso e insolente en algunos de tus comentarios a los demás. Pero es ese don especial el que me permite ir más alla de las palabras con mis clientes actuales de Coaching Personal, así como identificar las carencias y áreas de mejora reales, desdeñando las argumentadas o simplemente aparentes. A nivel personal esa cualidad me ayuda a ver y encontrar el sentido a casi todo lo que me rodea y vivo.

Como mencionaba, actualmente percibo una cierta desilusión y apatía en las personas que me cruzo en mi vida, de cualquier edad y condición social o económica. Más alla de la actual coyuntura de crisis mundial y de sistema que estamos viviendo, veo a todo tipo de persona -afectada o no por la incertidumbre económica- con un sentimiento de resignación o con ansiedad o miedo ante el devenir de la vida. Parece como si el miedo se hubiera apoderado definitivamente de nuestro mundo! Temor, falta de confianza, violencia de bajo tono, desilusión, apatía, nostalgia por el pasado, recelo, irascibilidad... se exhiben por doquier en la calle, en reuniones sociales o profesionales, en la familia, en la pareja, etc. Y esa atmósfera cargante y cargada se extiende como una mancha de aceite en el agua, intoxicando a propios y extraños, haciendo de nuestro momento vital un simple tránsito por tiempos difíciles, por lo que solo deseamos que sea breve y sin demasiado dolor, como si habláramos de la muerte.

Puede, efectivamente, tratarse del ambiente enrarecido, de la atmósfera de incertidumbre personal y colectiva que nos rodea, pero creo sinceramente que es más profunda, pero evitable sentirla necesariamente así y, sobre todo, sin contagiarse. A veces basta con saber levantar nuestra mirada más allá de lo que vemos en nuestra rutinaria y hoy ofuscada vida cotidiana y, sobre todo, cambiar nuestra actitud ante la misma. Un saludo afable a un desconocido por la calle, un guiño simpático a alguien que nos cruzamos o un "feliz día" o un "feliz semana" con una sonrisa a un ser querido obraría milagros en esta vida nuestra! No es mucho pedir, creo. Particularmente intento hacer estos gestos gratuitos y raros a diario, desde hace bastantes años, tanto en mi vida personal, como en la profesional o social. Y podría afirmar que, aunque hay también reproches velados a mi sinceridad o a mi cordialidad cotidiana, en general, hay gratitud, aunque muchas veces no se exprese o se haga en silencio, lo que ya es mucho. También es verdad que, cuando por alguna razón, he dejado de lado temporalmente estos gestos de simpatía, hay quien me lo ha reprochado, incluso afirmando que los echaba de menos!

Siempre me he considerado una persona positiva, es verdad. Y esos gestos gratuitos respondían a esta manera de ver la vida. Pero sinceramente creo que esa actitud no es un privilegio ni un don personal, sino algo que se aprende a golpes en la vida. Seguramente yo, como todos, tenemos muchas razones para cambiar nuestro natural semblante y adentrarnos en el rostro inquebrantable de quien desea aparentar insensibilidad, fortaleza o invulnerabilidad ante los demás o ante la vida, lo que por cierto está en linea con una sociedad y un mundo que nos fomenta la competitividad, aunque sea olvidando a los seres humanos. Pero, personalmente, pienso que algunos hemos llegado a un punto en la vida en que no nos sirve aparentar ni demostrar continuamente lo que no somos, sobre todo si, haciendo esto, no nos sentimos cómodos con nosotros mismos ni con los que nos rodean. Porque aunque sea para hacer la vida más fácil a los demás, una sonrisa a tiempo nunca sobra... sobre todo si responde a una forma verdadera y sincera de ver, vivir y de confiar en la vida!

Te dejo con el precioso texto de Pablo Neruda, que nos recuerda que hay demasiadas maneras de morir viviendo y de vivir muriendo! Escoje tú cómo quieres vivir tu propia vida...vivo o muerto!


Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!

¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!



Pablo Neruda

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