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viernes, 19 de noviembre de 2010

¿DESCUBRIR LA VIDA... ANTE LA MUERTE?


Hoy te traigo un video en el que un hombre de cuarenta y tantos años de edad explica el valor de su vida, poco antes de fallecer por un cáncer. Lamentablemente -dadas sus circunstancias personales- nos da una importante lección de cómo hallar el sentido a nuestra vida para disfrutar de todas aquellas cosas, cotidianas pero significativas, que, sin sentido, las convertimos en rutinarias y nos condenamos a llevarlas a cabo con la mayor indiferencia y/o apatía.

Y es que el ser humano parece tener la necesidad de perder algo para valorarlo! Cuando, precisamente, esa felicidad que busca con anhelo toda su vida está siempre cerca suyo -aún diría más, en su interior- y esa pequeñas cosas del día a día -por irrelevantes que parezcan- son, cada una de ellas, singulares oportunidades para descubrir la felicidad, vivirla y compartirla. ¿Por qué esperar a la muerte para valorar realmente la vida? ¿Por qué buscar la felicidad lejos, si podemos vivirla de una manera simple y cotidiana, con lo que ya tenemos a mano en nuestra propia vida? ¿Por qué despertamos a la vida, precisamente cuando nosotros o alguien de nuestro entorno está quizás a punto de perderla? ¿Cómo viviríamos cada nuevo día si supiéramos que tal vez es el último de nuestra vida?

Aquí tienes el mencionado video, dedicado especialmente a todos aquellos que creen necesitar argumentos para vivir felices y a todos los que temen más la vida que a la muerte. Disfrútalo y extrae tus propias conclusiones...

http://es.youtube.com/watch?v=PnH0zlmlf9c


Miguel Benavent de B.

viernes, 10 de septiembre de 2010

¿DERECHO A LA VIDA... O A LA MUERTE?




Es curiosa la controversia que genera el suicidio! Y, a la vez, no conozco a casi nadie que, en sus fueros internos, no haya pensado alguna remota vez en él como salida airosa de esta vida, aunque pocos lo reconozcan publicamente. ¿Quién no, en mitad de un sufrimiento, no ha pensado en dejar esta vida? ¿Quién no ha envidiado -aunque sea en privado y en secreto- a alguien que ha muerto que, con esa muerte plácida, ha logrado dejar atrás los malos momentos o sus penas? Detrás de este sentimiento tan humano como -en ciertos momentos, incluso razonable- está el derecho a la muerte, la eutanasia... incluso el derecho a la vida!

Para muchos, la muerte no es algo que forma parte de la vida, sino -paradogicamente- solo la escapada de ella. Obedece al miedo a la propia vida, sin más! Y aunque la muerte ajena sobrecoje siempre y genera inquietud ante el desconocimiento del paradero final, para muchos esa incertidumbre queda compensada con la supuesta desaparición del sufrimiento y del sobresfuerzo en la vida! Durante muchos años afirmé sin pudor que "cambiaría 10 años de vida por una muerte súbita, rápida y sin dolor". Seguramente también era miedo... a la vida... y, sin duda, al sufrimiento! Y, aunque no me enorgullezco de ello, puedo afirmar que durante un tiempo no demasiado lejano, hubiera dado mi vida entera... por morir o por no vivir como vivía, que es casi lo mismo! Claro que ese tiempo se convirtió -precisamente- en mi plataforma de despegue hacia una mejor vida, la que hoy intento vivir cada día! Y es que, como se suele decir, en muchas ocasiones hay que tocar fondo para poder reflotar y salir a la superficie, volviendo a salir victorioso y empezar a volar alto, de una vez por todas!

Creo que es lícito que alguien sienta la necesidad de marcharse de este mundo, ¿quién no lo ha sentido alguna vez? Generalmente no se discute cómo debe ser la muerte digna, ni cuál es el mejor momento... simplemente uno desea ausentarse para siempre! Seguramente cuando uno siente eso es porque aún no ha encontrado el sentido de su propia existencia, es decir, porque vive una vida a medias! Y claro, esta vida así, sin sentido, no merece la pena vivirla! Si miras a tu alrededor, tal vez te parecerá ver cientos de razones para menospreciar e incluso odiar a la vida, desde ver gentes queridas desorientadas, resignadas y/o desencantadas -aunque sus labios esbocen una sonrisa...artificial- a confictos y problemas de todo tipo en el mundo! Pero, cada uno de éstos, son -precisamente- buenas razones para vivir, oportunidades para hallar el sentido real a la vida y, con éste, hacer algo por este mundo, del que todos somos un poco responsables!

Aquí te traigo una entrevista que habla del suicidio en la historia. Te recuerdo que, en virtud de un acuerdo tácito internacional, los medios de comunicación no citan el suicidio en sus textos, pues los expertos creen que hablar de éste incita a personas con ciertos rasgos psicológicos. Disfruta de esta entrevista y extrae tus propias conclusiones...



Carlos Janín, 66 años, autor del Diccionario del suicidio. "Los intelectuales se suicidan más, porque tienen más ego" "Nuestro suicidio como especie, el ecológico, es el que más me preocupa". La Contra de La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 28/08/2010

El poeta Yannópoulos, desesperado por la falta de eco de su manifiesto nacionalista griego, firma sus escritos con la palabra "muerte".

Por la patria, mejor vivir.

Pero convirtió su suicidio en un poema: ¡Junto a Brunilda y Marco Curcio, Yannópoulos cabalgó hacia su apocalipsis!

No sé si el caballo estaría de acuerdo.

El caballo, amigo mío, es un caballero. Es más que un animal: recuerde que no figura en el Arca de Noé, donde en cambio sí se censan unicornios. Y la épica universal abunda en caballos tan fieles que lloran la muerte de sus jinetes y al cabo se suicidan.

En este caso, Yannópoulos lo suicida.

Desconocemos ese extremo. Lo seguro es que el 10 de abril de 1910 en Eleusis, lanza su caballo hacia las olas y, cuando ya no puede avanzar más, se pega un tiro en la sien.

Espero que el caballo se salvara.

Otro poeta griego, Kariotakis, también se lanza al mar para ahogarse, pero, tras diez horas de porfía, gran nadador, por no salir a flote, es devuelto a la playa por las olas...

... ¡Y tantos que se ahogan sin querer!

Agotado, vuelve a casa; se pone su mejor traje y seva al café El Jardín Celestial de Préveza; allí se le ve degustando un habano y un ristretto y redactando una breve nota: "Aconsejo a cuantos sepan nadar que no intenten jamás suicidarse tirándose al mar: durante diez horas he tragado agua y siempre subía a la superficie sin saber cómo...".

Suicida, pero quería sentirse útil.

Al día siguiente, tras un largo paseo por la playa, Kariotakis se sienta bajo un eucalipto y se pega un tiro en el corazón.

Supongo que no todos los suicidios tienen un final tan elegante.

El más escabroso y desagradable de mi diccionario es el del estoico Catón de Útica - no confundir con Catón el Viejo-,quien, tras fracasar en su defensa de la República frente al César, se abre el vientre con un cuchillo.

El suicidio político no es tan raro.

Pero Plutarco nos refiere con detalle cómo llaman al cirujano, que remienda el estropicio recolocando los intestinos del filósofo, sólo para que el obstinado Catón vuelva a reabrirse el vientre con sus manos y muera.

Sería estoico, pero fue una casquería.

Como las de Ron Brown en El arte de suicidarse y el suicidio en el arte, donde compila grabados inspirados en suicidios reales reportados en su día por el Illustrated Police News: autocrucifixiones, autoguillotinamientos... Barbaridades.

Pero, vamos a ver, señor Janín: ¿entre el suicidio y usted hay algo personal?

En absoluto. Al redactar el diccionario, sólo me he guiado por la curiosidad y la pregunta "¿por qué tantos creadores se suicidan?".

¿Por qué tantos creadores se suicidan?

No hay una respuesta sino muchas razones.

Universales, porque el suicidio lo es.

Pero aquí en la Península - desde Numancia hasta Alicante-tenemos una rica tradición local de suicidio colectivo ante el enemigo.

Lo de Alicante no me suena.

Bien documentados están los suicidios de familias enteras de republicanos acorraladas y bombardeadas por Franco en Alicante: el padre tiraba de la anilla de una granada y... evitaban caer en manos de los fascistas.

Esa guerra fue un suicidio colectivo.

Nada colectivo, pero igual de empecinado fue el escritor Ganivet al volver a arrojarse al mar minutos después de haber sido rescatado ya una vez de las frías aguas del Báltico: en la segunda tentativa logró ahogarse.

¿Cuál ha sido la época más suicida?

Tal vez el romanticismo: con el Werther de Goethe y su suicidio por amor, desencadenó una epidemia, la Werther-Fieber, frenada cuando la autoridad ordenó exhibir desnudos los cadáveres de los suicidas.

Hasta en el morir somos gregarios.

Los totalitarismos y las tiranías hacen del suicidio huida: Klemperer cuenta cómo la Gestapo recorre hogares judíos incitando a las familias a suicidarse dando pistolas.

El nazismo fue genocida y suicida.

Pero donde el suicidio ha gozado de mayor respetabilidad fue con los mayas, donde la diosa Ixtab, patrona de los suicidas, los guiaba al cielo sin pasar por el purgatorio.

No era una cultura humanista.

La obsesión precolombina por la muerte y los baños de sangre lleva a los antropólogos a concluir que ese raro afán autodestructivo fue la razón de la fácil conquista española.

El suicidio libraba de la esclavitud.

Así se explicaría Matachín, pueblo panameño que toma su nombre del suicidio de un centenar de chinos esclavizados para excavar el canal. Deprimidos por las horribles condiciones de su existencia, los chinos se ahorcaron colgándose de su propia coleta.

¿Cuál es el mensaje de suicida que más le ha impresionado?

El más citado es el de Cesare Pavese: "Basta de palabras, un gesto".

Definitivo.

El poeta segoviano Nicolás Arnero deja subrayada esa frase de Pavese, que contradice con dos versos más: "Intuyo la cobarde humillación / de sustraerme al suicidio". Pero Arnero comete una segunda contradicción y se ahorca el 20 de enero de 1991.

¿Usted cree en el derecho al suicidio?

Otros más grandes hablan por mí: Hegel lo define como "la última soberanía del yo" y Jaspers como "la última libertad de la vida"; Rousseau concluye: "Cuando la vida es un mal para uno y no es un bien para nadie, está permitido librarse de ella".

domingo, 22 de agosto de 2010

PRESENCIAS O AUSENCIAS...



La muerte, sin duda, nos evoca la ausencia y el fin de toda nuestra vida. Por eso nos asusta. Pero, sin duda, la ausencia no es exclusiva de la muerte, ni tan siquiera algo consustancial a ella, pues los hay que continúan bien presentes en nuestro corazón. También hay ausencias en vida, personas que ocupan nuestra vida durante una fracción de tiempo y luego desaparecen, como por arte de magia. Tampoco el fin de nuestra vida es una exclusiva de la muerte. Cada persona que renuncia a vivir como merece, acaba con su vida, vive muriéndose un poco cada día.

Pero también es verdad que, como antes he comentado, la muerte no entraña siempre y necesariamente la ausencia, pues las personas amadas que mueren no desaparecen del todo de nuestra vida. Quedan en nuestro corazón, aunque solo es posible sentirlas en él cuando realmente estamos y vivimos desde nuestro corazón... y no solo en esa vida exterior que nos envuelve y nos distrae. Es por eso quizás por lo que muchas personas sienten la ausencia de un ser desaparecido de nuestra vida. Porque no son capaces de verlo -y sentirlo- en su corazón. Igual pasa con la muerte -o la ausencia de vida, que es lo mismo-, que si uno no vive desde dentro su propia vida, no es capaz de darse cuenta de que, en realidad, está muerto.

En estos últimos meses de verano han fallecido varias personas hasta ahora presentes -y relevantes- en mi vida. Mi madre y el que fue mi amigo y ex socio de la primera empresa que fundé con él a mis 17 años de edad. Ambas fueron personas importantes en mi vida y más allá de nuestra mayor o menor proximidad geográfica en mi existencia diaria, siempre estuvieron de alguna manera en mi corazón. Si me paro a pensar sobre su incondicional presencia, ahora me doy cuenta de que ambas, en su diferente condición, tuvieron momentos de todo tipo en mi vida. Pude tenerlos físicamente cerca y sentirlos lejos o, al contrario, pude tenerlos lejos y sentirlos muy cerca.... hasta que comprendí que hay personas en nuestra vida que, sentidas desde mi corazón, siempre están y estarán bien presentes. Hoy en mi propia vida hay seguramente más personas ausentes y muertas en vida, que presentes y vivas en ella. Pero quien merece estarlo, está aún en mi corazón. Por eso la vida, más allá de un lugar de encuentros y de desencuentros, es un lugar que -desde el corazón- siempre está repleta de personas, momentos y lugares que llenan el corazón, más allá de la memoria selectiva, olvidadiza y manipuladora...

Asímismo, mi vida, afortunadamente, hoy está llena de personas bien vivas y de personas que optaron por morir en vida. Incluso éstas últimas están en mi corazón, aunque reconozco que sufro por no poder empujarles a esa mejor vida que yo intento vivir y que todo el mundo merece. La vida es así! Pero hace ya tiempo entendí que el respeto a su decisión y su indiscutible libertad de vivir como quieren es, sin duda, superior a mi sentimiento de amor hacia ellas. ¿O es que mi amor hoy exige respeto y requiere ser una acción voluntaria y libre, tanto para el que lo da, como para el que lo recibe? Creo firmemente que el amor verdadero e incondicional no entiende de ausencias, ni de una vida a medias y, en cambio, siempre exige respeto y libertad. ¿Si no fuera así, sería amor de verdad?

Aquí te traigo un precioso y anónimo texto de alguien que -por amor- encontró y dedicó a mi amigo y ex socio, una vez fallecido. En él se expresa magistralmente ese sentimiento de "no-ausencia" ante su aparente y repentina desaparición de nuestra vida cotidiana y, en cambio, destaca su eterna presencia en nuestro corazón y en todo lo que nos rodea. Ese es mi pequeño tributo para alguien a quien no pude despedir... porque no fue necesario, pues nunca se irá del todo de mi vida!

Disfrutalo...


No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no duermo.
Soy un millar de vientos que soplan y sostienen las alas de los pájaros.
Soy el destello del diamante sobre la nieve.
Soy el reflejo de la luz sobre el grano maduro.
Soy la semilla y la lluvia benévola de otoño.

Cuando despiertas en la quietud de la montaña,
soy la mariposa que viene a tu ventana.
Soy la suave brisa repentina que juega con tu pelo.
Soy las estrellas que brilln en la noche.
No te pares al lado de mi tumba y solloces.
No estoy ahí, no he muerto.

martes, 22 de junio de 2010

EL SILENCIO Y LA OSCURIDAD...



Si algo teme el ser humano es el silencio y la obscuridad. Y quizás la muerte es la vivencia -sí, la vivencia, como suena- que mejor nos invita a pensar en el silencio y la obscuridad, el miedo a lo desconocido! No obstante, paradójicamente ambos nos lanzan a reencontrarnos con nosotros mismos, sin tapujos, sin disfraces y sin distracciones... Quizás haciendo un irónico silogismo, ¿resultará que tememos a la muerte porque es el reencuentro con uno mismo, o sea, con ese gran desconocido que llevamos puesto encima desde siempre?

Sin duda el silencio y la oscuridad nos asustan, por ello estamos obsesivamente envueltos en atmósferas y ambientes de ruido, autoestimulándonos con música, imagenes, conversaciones o tareas de todo tipo que no hacen más que evitar el miedo a la inactividad y a la ausencia de sensaciones... y así, de paso, llenar nuestro tiempo y nuestro ego de autimportancia! Y es solo la madurez la que nos muestra la grandeza del silencio y de la oscuridad, precisamente para disfrutar de uno mismo y de esos momentos que, cada día más, reclamamos como un derecho inapelable. ¿Por qué es la ansiedad el primer síntoma de nuestra sociedad enferma? Porque simplemente está provocada por el miedo a parar de hacer o de encontrarse con uno mismo! O sea, ¿resultará que -en contra de lo que afirmamos- buscamos incesantemente tener siempre algo para hacer...y después nos ponemos ansiosos por no poder gestionarlo? Sí, así es! Es una cara amigable -y socialmente aceptada- del miedo!

Como escribía, ayer tuve mi propia vivencia íntima y estrecha con la muerte. El fallecimiento de mi madre y su entierro me permitió ver caras de pena, de consternación... entre las muchas personas que querían y admiraban a mi madre. No era para menos, fue una persona amada! Pero en muchos de esos rostros vi preocupación ante la muerte... pero ante su propia muerte... la de quien me miraba y manifestaba su sentimiento de pena y condolencia ante nosotros, sus familiares. Y es que, cuando muere alguien cercano, es la propia vida la que nos recuerda la implacable evidencia de la muerte... de nuestra propia muerte! Resulta difícil para mí explicar a esas personas queridas que, tal y como yo lo siento ahora, tras el aparente y temido silencio y la obscuridad de la muerte de mi madre hay mucha luz y esperanza...porque solo es su cuerpo físico quien nos ha abandonado! Su alma está y estará siempre con nosotros! Y es que todo lo que pasa en nuestra vida nos brinda una lección, si queremos verla! Claro que es difícil explicar una lección a quien no tiene el valor de aprenderla!

ESCUCHA EL SILENCIO

He vivido rodeada de ruido, incluso pasé periodos donde pensaba que me gustaba el ruido, que lo necesitaba para sentirme viva… mientras más fuerte la música, más gente y más actividades diarias realizara, más a gusto creía estar. Alejar los ruidos ha sido un proceso muy dificil, porque mi mente ha estado tan llena de pensamientos que lograr acercarse al silencio no ha sido fácil. Hace un tiempo atrás me di cuenta que no sabía escuchar… a mi misma, mi familia, amigos, la lluvia y el viento, ya que el ruido de mi mente no me lo permitía tratando de interpertar absolutamente Todo cuanto veía, sentía y tocaba.

Necesitamos el silencio para “aprender a estar”, conocer y acercanos un poco más a nosotros mismos. Y es justamente en la soledad, cuando muchos paran su búsqueda interna al no soportar como vienen a la mente sus propios pensamientos… Mi objetivo es mantener la constancia de la práctica diaria y mantenerla como filosofía de vida.

En el silencio se encuentran grandes cosas: tu mismo.

Empieza por eliminar toda el ruido de tu alrededor,
el ruido que oyes, el ruido que ves;
el ruido que sientes, el ruido que recuerdas.

Tienes incluso que eliminar el ruido que causan los remordimientos y los arrepentimientos,
ellos de nada te sirven, solo significan un peso que impedirá que vueles libremente.

Para ello, tienes que escuchar ese ruido y entenderlo y luego, de a poco….eliminarlo,
uno por uno, hasta que quedes consciente que estás tu y el silencio.

Te sorprenderás de las cosas que empezarás a escuchar.

Mari Cármen Rodríguez (Facebook)

lunes, 21 de junio de 2010

LA MUERTE ES PARTE DE NUESTRA VIDA...



Ayer murió mi madre. Ha sido una muerte dulce, discreta e íntima, como ella misma quería. Creo, sinceramente, que fue una decisión personal, irrevocable y de pleno derecho. Mi madre siempre se caracterizó por delegar su felicidad en los demás! Fue una persona querida por muchas personas, a las que demostró sobradamente y en todo momento estar siempre a su disposición para lo que necesitaran de ella. Aún así -como yo mismo durante años- fue celosa de su vida personal y de sus propios sentimientos, incluso frente a nosotros sus hijos. Quiso aparentar ser una mujer dura, autosuficiente -y avanzada- en una época en la que una mujer no tenía fácil serlo. Pero sin juzgarla -nadie debe juzgar a alguien más- no fue capaz de velar por su propia felicidad, siempre hubo alguien por quien preocuparse, para hablar o arrimar su hombro amigo! Seguramente "se olvidó de vivir", fruto de ese concepto -mal aprendido, perverso y arcaico- por el que pensar, sentir y luchar por uno mismo es igual a ser "egoísta". Mi madre fue una incansable luchadora y, tras sus azules ojos casi transparentes demostraba honestidad y buena fe! No era una persona de amplia risa, a pesar de que, tras su mirada, había un perpétuo deje de melancolía, de vulnerabilidad y de sufrimiento, aunque camuflados tras una sonrisa!

Y es que, para cualquiera de nosotros, la vida tiene momentos buenos y malos, aunque todos necesarios para crecer como personas! Pero es nuestra actitud y el sentido que alumbra nuestros días lo que nos hace felices o infelices. Así, la muerte se convierte para algunos en una liberación y, para otros, en una salida airosa de este mundo! Unos se marchan con los deberes cumplidos y otros, como una escapada de su realidad. En todo caso, cada uno muere tal y como ha vivido!

Y, ante la muerte ajena, unos ven la marcha de una presencia solo física, mientras otros ven el final de todo! Para algunos no es más que un tránsito, para otros, el fín de una posibilidad! Para unos, una oportunidad, para otros, una renuncia! Yo soy de los que creo que es el cuerpo que deja de aprisionar al alma y ésta se perpetúa en los corazones de los seres queridos...para siempre! Por eso siento que mi madre está hoy conmigo, tan cerca o tan lejos como siempre estuvo... aunque ya sin roles preestablecidos, sin condiciones y sin cortapisas sociales. Pocos aceptan la muerte como algo que es, como parte de nuestra propia vida! Y es que hay pocas cosas tan claras como que morir morimemos todos, más tarde o más temprano... Para algunos sabios e iluminados, la vida no es más que la preparación para nuestra muerte! Por eso algunos hallan en ella la paz, mientras otros la viven como la guerra perdida ante la supervivencia!

miércoles, 3 de febrero de 2010

LA MUERTE ACECHA


En estos últimos días la muerte ha visitado mi vida. El joven hermano de una amiga falleció en accidente de automovil y el hermano -no tan joven- de otro amigo, que también sufrió un fatal accidente doméstico. La muerte siempre está ahí acechando, pero cuando nos visita, nos da un toque de atención del que cuesta evadirse.

Curiosamente la muerte no suele avisar cuando llega, siempre nos coje desprevenidos y, seguramente, sin haber acabado nuestros deberes aqui en la vida. En los casos que, de alguna manera, he vivido estos días, es evidente, ambos fueron accidentes que provocaron la muerte repentina y cruel... ¿e injusta? ¿Hay alguna muerte justa, en nuestra vida? Supongo que nuestro infructuoso intento por olvidarla o rechazarla no evitarán que, al fin, todos muramos algun dia! Podemos prolongar nuestra agonía, llenar nuestra vida de complacencia, podemos estar rodeados de amistad, riqueza y reconocimiento social... pero, al final, lo único que nos quedara ante la muerte será nuestra conciencia, lo que hemos hecho cada uno de nosotros con nuestra propia vida! Y entonces de poco sirve el "seré feliz... cuando sea feliz" que muchos parecen seguir en su vida! Ni que decir tiene, que ese esperado momento no llegará nunca, pues ese deseo vano y absurdo demuestra nuestra desidia y nuestro miedo a encontrar esa felicidad que todos deseamos!

La muerte nos coje al vuelo, sin avisarnos... y, en demasiadas ocasiones, nos priva de obtener todo eso que afirmamos querer en nuestra vida... pero que quizas nunca tuvimos el valor de perseguir de verdad! Qué pocas personas mueren verdaderamente en paz con ellos mismos, con los demás y con su propia vida... claro que cada uno muere tal y como ha vivido! En todo caso, se mueran revolcándose en la angustia, en la paz o en el sufrimiento, toda persona que se va de este mundo se convierte en una lección para todos sus seres queridos, aunque sea sin saberlo! Cuando fallece álguien, en su entorno inmediato la vida cambia súbitamente, se despiertan los corazones adormecidos por la cotidianidad y se accionan todas las alarmas! "Pude haber sido yo"... pensamos justo después de lamentarnos por la pérdida de un ser querido! Y es que, demasiadas veces, nos recreamos en lo pasado, en el difunto y en nuestras vivencias compartidas o en nuestro futuro sin esa persona amada... para evitar -precisamente- ver la única y justa leccion que esa muerte -como todo en la vida- trae consigo! La muerte es, sin lugar a dudas, el despertar del difunto a una nueva y mejor vida (se le llame como se le llame)... y, a la vez, el despertar a gritos de sus afligidos seres mas queridos para replantearse su propia vida... mientras aun esté en su mano enderezarla y decidir lo que realmente merecen en ella!

Te traigo dos ilustrativos textos sobre la muerte y la vida. Espero los sientas profundamente...


Juego de Villanos

La muerte se puso una cara de monstruo
una cara de mostruo horrible
espero y espero detras de la esquina
salio al fin de la sombra como un trozo de sombra
y el niño huyo mas rapido que su propio alarido.

Entonces la muerte se puso otra cara
una vieja cara de mendigo
espero y espero en frente de la iglesia
extendiendo la mano y gimiendo su pena
y el niño no supo que hacer con su piedad.

Entonces la muerte se puso otra cara
una cara de mujer hermosa
espero y espero con los brazos abiertos
tan maternal tan fiel tan persuasiva
que el niño quedo inmovil de susto o de ternura.

Entonces la muerte saco su ultima cara
una cara de juguete inocente
espero y espero tranquila en la bohardilla
tan quieta tan trivial tan seductora
que el niño le dio cuerda con una sola mano.

Entonces la muerte se arrimo despacito
mas traidora que nunca y le corto las venas
y le pincho los ojos y le quito el aliento
y era lo unico que podia esperarse
porque con la muerte no se juega.

Mario de Benedetti


Aprende a vivir

· Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

· Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.

· Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

· Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

· Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

· Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

· Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.

· Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.

· Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.

· Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

Pablo Neruda

jueves, 28 de enero de 2010

"LA MUERTE" (Y 3ª PARTE)



El desconocimiento sobre la muerte y del momento de su llegada nos inquieta y lo ha hecho siempre, desde los inicios de la Humanidad. La muerte es la gran desconocida de nuestra vida! Yo creo que la muerte es un necesario tránsito, sin más! En ella, siento que no es el Alma la que en realidad desaparece, pues es eterna.... sino solo nuestro cuerpo en la Tierra. Dejaré de lado otras concepciones metafísicas, religiosas u oscurantistas, que supongo pretenden disolver la duda y el desconocimiento, para dejarnos más tranquilos. Creo que a la muerte hay que tratarla como algo mágico, inevitable y misterioso como todo en nuestra vida, un simple paso más en la existencia de nuestra Alma... eterna!

Seguramente hablar de la muerte a personas que la sienten cerca es una temeridad! Ante los problemas vitales, sobre todo en Occidente tenemos el mal hábito de intentar comprenderlos, buscando razones mentales y convincentes para confortarnos, cuando es en nuestro corazón donde está su verdadero sentido! ¿Quién dijo que la vida y todos sus estadios -como la muerte- se han de entender con la mente? Seguramente es su magia y su misterio lo que la hace grande, mágica y única! ¿Vida después de la vida, cielo o infierno, reencarnación, qué más da? Argumentos y razones muchas veces irrazonables e incluso algo dogmáticas para negar o evitar el evidente y eterno miedo, el desconocimiento humano ante la muerte. ¿Por qué no amar de verdad la vida -y a la muerte-, confiando en ella y aceptando su propio devenir y su misterio? Quizás es un consuelo de tontos, pero seguramente es la única forma de vivir con sorpresa, con amor y sin miedo la vida tal y como viene! Al fin y al cabo, vivimos para morir mejor!

Mi primera experiencia real, consciente y concreta con la muerte fue a la edad de 19 años, cuando falleció en accidente de coche la que debía ser mi amiga para siempre, Clotilde. Bromeábamos afirmando que, de ancianos, compartiríamos charlas sobre nuestras visicitudes, experiencias y anécdotas en la vida. El hecho es que, una vez superado el terriblemente doloroso, inesperado y súbito momento de su muerte, enseguida tuve el singular sentimiento que hoy aún siento ante ella! Entonces -y ahora- siento a mi amiga conmigo, siempre cerca y sonriendo, viendo cómo, a tropezones, transito mi vida. Está siempre conmigo! Intentando buscar argumentos ante ese paradójico sentimiento -que ya entonces describí-, nunca me resistí a aceptar su muerte, sino que sentí -y siento- que su Alma estaba para siempre presente entre las personas que quiso y que le quisimos en su vida! Entonces yo no sabía de lecciones de la vida, pero sin darme cuenta, me enseñó a valorar la vida, a aprender sobre la muerte y la ausencia... y a darme cuenta de que el Alma existía!

Hoy mi opinión sobre la muerte no ha cambiado apenas! Actualmente, ya en el meridiano de mi vida, amo tanto a la vida, como amo a la muerte! Solo temo el sufrimiento físico que, lamentablemente, muchas veces conllevan ambas, aunque creo que enseñan y, a la vez, purifican! El sufrimiento no es más que una llamada de atención para que seamos conscientes de lo que experimientamos en cada momento! Sé que cuesta percibirlo, sentirlo y vivirlo así, pero después de muchos años sufriendo en mi vida, me doy cuenta de que soy lo que soy gracias a ese sufrimiento! Particularmente, como decía, hoy no temo mi muerte... precisamente porque hago todo lo posible por amar siempre a la vida! Si hoy muriera, muchas de las personas que comparten hoy mi vida sufrirían, sin duda. A algunas mi forzosa marcha las enseñaría a vivir mejor su propia y mejor vida, a valorar el amor verdadero cuando llega y a saber que tengo mi espacio en su propia vida; a otros, mi muerte les provocaría un sentimiento de culpa, por no haber sabido ver en mí más que un estorbo o tan solo un presunto visionario con incontinencia verbal que les recuerda insistentemente a su conciencia; pero alguno, sin duda, reconocerá que mi amor está -y siempre lo estará- bien presente, a pesar de mi ausencia! Si me permites una ironía, siempre había pensado en asistir a mi propio entierro y, escondido en una hurna de cenizas, observar a los apenados asistentes, conocidos y amigos, para desentrañar qué sentirían realmente ante mi muerte!

Aquí tienes la tercera y última parte del discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford (http://www.youtube.com/watch?v=6zlHAiddNUY). Habla sobre la muerte, esa inevitable fase de nuestra vida que tanto nos cuesta aceptar. Disfrútalo...


LA MUERTE

Mi tercera historia es sobre la muerte.

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida.

Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.

Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón.

Hace casi un año me diagnosticaron cáncer.

Me hicieron un chequeo a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir: prepárate a morir.

Significa intentar decirle a tus hijos en unos pocos meses lo que ibas a decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.

Viví todo un día con ese diagnóstico.

Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células al microscopio el médico comenzó a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía.

Me operaron, y ahora estoy bien. Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual:

Nadie quiere morir.

Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo.

Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto. Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro.

No os dejéis atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros.

No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior.

Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición.

De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser.

Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google, era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos. Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número.

Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad.

En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo autoestop si sois aventureros. Bajo ella estaban las palabras:

“Sigue hambriento. Sigue alocado”.

Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado.

Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando os graduáis para comenzar de nuevo, os deseo eso a vosotros.

Seguid hambrientos. Seguid alocados.

Muchísimas gracias a todos!


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martes, 28 de julio de 2009

UN MINUTO PARA...



Hoy te traigo un fantástico texto cazado al vuelo por Internet, de la mano del maravilloso Blog de Verónica. Ejemplar y magnífica contundencia escrita para describir lo que debería ser un simple minuto cualquiera de nuestra vida!

Y es que, quizás, no siempre somos conscientes de cuánto tiempo es un segundo... aún sabiendo que tal vez es lo único que nos quede en la vida ante una súbita e inesperada muerte! Frecuentemente pienso en la relatividad del tiempo, de nuestro tiempo! Y cómo lo dejamos escapar... como si fuéramos eternos, acumulando vivencias, errores, experiencias gratas e ingratas, sueños por cumplir y, sobre todo, un hoy intenso y maravilloso por vivir y compartir! Cuántas cosas "buenas" o "malas" podríamos delucidar en un simple y breve minuto vivido como se debe! Y cuantas veces afirmamos no tener tiempo para una cosa u otra, cuando tiempo es, precisamente, todo lo que tenemos y, a la vez, todo lo que nos falta!

Tiempo es solo una oportunidad para ser, sentir y vivir tal como somos! Tiempo es todo aquello que vivo en él y que atesoro para poderlo compartir con quien amo cada día, sea yo mismo o el otro! El alma no entiende de tiempo, porque ella no está limitada por él, ni por el espacio, es eterna! Tiempo es nuestro mejor amigo y nuestro peor enemigo frente a la vida... cuando vivimos fuera del alma! Porque tiempo es una ilusión más de nuestra mente que desea encuadrar nuestros sentimientos y nuestras vivencias en un lugar y en un momento dado, pero que, a la vez, torna efímera e irreal nuestra vida! Detrás del tiempo, está la verdad del alma que convive siempre y en cualquier lugar con nosotros, siempre que tengamos el valor de dejarla expresarse y hacerse eterna!

Aquí el espléndido y intimista escrito de Verónica. Siéntelo y disfrútalo intensamente... es un verdadero placer para los sentidos!

60 segundos para morirme con cada paso del pasado,
59 segundos para usar la palabra volver,
58 segundos para desahogarme por pura cortesía,
57 segundos para descubrir que la vida es una montaña rusa,
56 segundos para luchar por cada sentimiento,
55 segundos para poner en una balanza mi alma y tu corazón,
54 segundos para despedirme del mañana,
53 segundos para valorar una sonrisa a media tarde,
52 segundos para reconquistar la batalla perdida,
51 segundos para soñar que puedo rozar tu cuerpo,
50 segundos para avisarte que la vida da mil vueltas,
49 segundos para llorar por cada palabra tuya mencionada desde la incomprensión,
48 segundos para gritar que estoy aquí a tu lado,
47 segundos para dibujar la linea que nos separa,
46 segundos para robarle al tiempo sus segundos,
45 segundos para desvelarme por la noche en busca de tu soledad,
44 segundos para saber que la soledad es la que única que puede llorar,
43 segundos para alejarme de ti, para no ser infeliz,
42 segundos para buscar mis gramos de polvo en aquel libro a medio escribir,
41 segundos para implorar a tu oído que me consueles,
40 segundos para dibujar la sensualidad de tus lineas en mi cama,
39 segundos para desnudar mi alma y vestirla con tus recuerdos,
38 segundos para iluminar cada noche debajo de las sabanas,
37 segundos para buscar una perla de agua cristalina que resvala por mis mejillas,
36 segundos para ser sincera con cada linea que escribo,
35 segundos para regalarme más tiempo a costa de mi recuerdo,
34 segundos para ofrecer mis dos manos para sujetarte cuando caigas,
33 segundos para alejarme de la desesperación que me lleva tu ausencia,
32 segundos para comenzar a abrirme a ti y no encerrarme en mi,
31 segundos para vivir al limite en tus brazos,
30 segundos para llorar por la ausencia que deja tu cuerpo en mi cama,
29 segundos para respirar el aroma de tu esencia en mi cuerpo,
28 segundos para rogar por un te quiero,
27 segundos para acariciar su llanto y velar sus sueños,
26 segundos para esperar verte despertar y que vuelvas a mirarme,
25 segundos para mezclarme con tu sonrisa, que era mía,
24 segundos para sentir el roce de tu rostro al despertar cada mañana,
23 segundos para escuchar a mi corazón al son del vals de tus latidos,
22 segundos para recordarte cuando el frió y la tristeza se juntan,
21 segundos para ser invisible para ti,
20 segundos para esperarte tranquila sin rencor,
19 segundos para tatuarme tu alma en mi piel,
18 segundos para mirarme a tus ojos y atarme a tu vida,
17 segundos para recordar que mis manos se sentían seguras,
16 segundos para conformarme en vivir anclada en tus recuerdos,
15 segundos para comprender que sin ti no tengo nada,
14 segundos para colgar en mi pared el cuadro de mi dolor,
13 segundos para descubrir que ya no me importa el que dirán,
12 segundos para encontrarte dando vueltas en mi cuadro personal,
11 segundos para que las cicatrices de mi alma vuelvan a sangrar,
10 segundos para suspirar el poco aliento que contiene mi alma,
9 segundos para dejarme morir lentamente,
8 segundos para crear un puente que nos una,
7 segundos para sacar la tinta de tus iniciales de mi piel,
6 segundos para no pensar en nada más,
5 segundos para donarte cada esquina de mi cuerpo,
4 segundos para no arrepentirme de lo que siento,
3 segundos para descubrir que nada es infinito,
2 segundos para ti,
1 segundo para mi....


Verónica(http://pumuki27com.blogspot.com/2009/06/un-minuto-para.html )


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martes, 21 de julio de 2009

VALORA LO QUE TIENES, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE



Mi amiga Carolina me sorprende nuevamente con un fantástico texto. Y no es fantástico porque sea propio o nuevo y original su mensaje, sino porque -como suele pasar- llega en el momento oportuno a mi vida. Y es que no me cansaré de repetir que la vida y el alma envía señales para sugerirnos un camino o bien indicarnos que estamos andando el correcto, dándole el oportuno sentido a lo que vivimos.

Todo, incluso cuando vivimos un error, una gran desgracia o una mala época transitoria, tiene un sentido y es, en sí, una señal para que hagamos o aprendamos algo necesario en nuestra vida. Y esa señal aparece subitamente en forma de experiencia, circunstancia o de la mano de alguien que nos la ofrece sin darse cuenta... ¿o por amor? Las casualidades no existen y aceptar eso ya es un gran don... y seguramente es el comienzo de perder el miedo ante la vida y encomendarnos a ésta, al menos, con sorpresa. Existe la causalidad! Porque la vida siempre nos lleva a donde debemos ir, ni más ni menos, lo acepte nuestra mente obtusa o no. Somos libres de aceptar el reto o bien intentar -infructuosamente- resistirnos a él... en cuyo caso solo lograremos dilatar el proceso de aprendizaje y prolongar el sufrimiento que muchas veces trae consigo! Todos debemos aprender unas ciertas lecciones en esta vida y la vida "se organiza" para que encontremos las circunstancias oportunas y en el momento adecuado para que, al fin, las aprendamos, viviéndolas. Podemos desatender las señales, intentar esquivarlas, pero irán apareciendo una y otra vez en nuestro día a día y durante la vida, provocándonos uno tras otro los mismos errores o pruebas, hasta que tengamos la capacidad o el valor de afrontarlas. Llaman a esto La Rueda de La Vida, en la que, repetitivamente, las mismas cosas aparecen y desaparecen en un ciclo interminable -desde el nacimiento hasta la muerte-... hasta que somos capaces de aprender a salir de ese círculo vicioso, a través del aprendizaje e imponer la verdad en nuestra vida! Y no hace falta entender de señales, sino estar atento a gestos, momentos, guiños de la vida que se salen de lo corriente y de lo esperado en nuestro día a día y que resuenan en nuestro interior en cuanto aparecen, reclamando nuestra atención. Las señales no hay que intentar darles la vuelta ni razonarlas, basta con preguntarse por ellas y atender el sentimiento interior que provocan -pues salen del alma- y es, ni más ni menos, nuestra verdad, aunque a veces nos cueste estar de acuerdo con ella. Esa es su gran lección!

Es verdad que hay personas que no saben ver esas señales. No es un problema de capacidad intelectual ni de simple voluntad, sino de tener el valor de sentirlas tal como vienen y no distraerse con lo de fuera! Pero -como la fe religiosa- la voluntad y el valor se tiene o no y es inútil intentar buscarlos intelectualmente o pretender que nazcan en nosotros inducida por los demás; como máximo alguien inesperado podrá ayudarnos a estar atentos, a saber ver y a desear vivir las señales que resuenan en nuestro interior, lo que ya es mucho! Otra verdad es que las señales, una vez nos han soprendido una vez y, con suerte, hemos adquirido el hábito de verlas, sentirlas y seguirlas, es imposible desentenderse de ellas totalmente y para siempre! Podemos distraernos -durante un tiempo- de ser nosotros mismos, incluso creer entender otras señales diferentes, triviales y externas... pero, esas señales verdaderas que provienen del alma -y nos devuelven a ella- volverán a surgir cada día más intensas y más evidentes, hasta que aprendamos a ver en ellas el camino hacia nosotros mismos y hacia nuestra felicidad. Simplemente porque nuestra verdad -y las señales son pistas para llegar a ella-, tarde o temprano, siempre se manifiesta en nuestra vida! Claro que siempre podremos pensar que nos queda mucha vida por delante para vivir esa verdad que nos hará felices...

Aquí el fantástico texto que habla del "hoy" y de esas personas que hoy están en nuestra vida cual señales. Un gran tema... disfrútalo!


VALORA LO QUE TIENES, ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE

Dos amigas se encontraban tomando un café
y una le comenta en tono de queja a la otra:
Mi mama me llama mucho por teléfono para pedirme
que vaya a platicar con ella.
Yo voy poco y en ocasiones siento que me molesta su forma de ser.

Ya sabes como son los viejos:
Cuentan las mismas cosas una y otra vez.
Además, nunca me faltan compromisos:
que el trabajo, que mi novio, que los amigos...
Yo en cambio - le dijo su compañera -
platico mucho con mi mama. Cada vez que estoy triste
voy con ella; cuando me siento sola,
cuando tengo un problema y necesito fortaleza,
acudo a ella y me siento mejor. ¡Caramba¡ - se apeno la otra
Eres mejor que yo.

No lo creas, soy igual que tu - respondió la amiga con tristeza,
visito a mi mama en el cementerio.
Murió hace tiempo, pero mientras estuvo conmigo,
tampoco yo iba a platicar con ella y pensaba lo mismo que tu.
No sabes cuanta falta me hace su presencia,
cuanto la echo de menos y cuanto la busco ahora que ha partido.
Si de algo te sirve mi experiencia,
platica con tu mama hoy que todavía la tienes,
valora su presencia resaltando sus virtudes que seguro las tiene
y trata de hacer a un lado sus errores que de una forma
u otra ya forman parte de su ser.
No esperes a que este en un panteón,
porque ahí la reflexión duele hasta el fondo del alma,
porque entiendes que ya nunca podrás hacer lo que dejaste pendiente,
será un hueco que nunca podrás llenar,
no permitas que te pase lo que me paso a mi.

En el automóvil,
iba pensando la muchacha en las palabras de su amiga.
Cuando llego a la oficina, dijo a su secretaria:
Comuníqueme por favor con mi mamá,
no me pase mas llamadas
y también modifique mi agenda
porque es muy probable que este día, se lo dedique a ella!!

¿Tu crees que esto solo se refiere a los padres?

Desafortunadamente no,
Siempre estamos devaluando el cariño
o la amistad que otras personas nos ofrecen
y en ocasiones lo perdemos miserablemente
porque no sabíamos cuan importante era,
hasta que ya no están a nuestro lado.


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miércoles, 8 de julio de 2009

SENTIRSE VERDADERO: VOLUNTAD, SABER ESCUCHARSE Y DARSE



Es curioso como descubrimos la verdad cuando estamos en el límite de nuestra vida. Hasta entonces retozamos y surfeamos con nuestras ideas, circunstancias vitales, proyectos personales y expectativas terrenas como si la vida fuera a durar siempre. Pero la verdad se impone, más tarde o más temprano, en nuestra vida. Lamentablemente, muchas veces justo en el borde del precipicio, antes de la muerte. Ante ella se nos abren súbitamente los ojos y vemos y entendemos de qué va la vida, nuestra vida... aunque sea demasiado tarde!

Pero dejando de lado cuándo descubrimos la verdad, preferiría tratar la verdad en sí. La verdad está permanentemente ante nosotros, en nuestra vida diaria. Se muestra tangiblemente y nos envía continuamente señales para que la reconozcamos, la veamos y actuemos en consecuencia. Aún así, en demasiadas ocasiones no deseamos ver su firme e inflexible evidencia... y lo logramos engañándonos a nosotros mismos, mediante ingenuas tretas de aprendiz de ser humano o bien, al contrario, mediante sofisticados razonamientos intelectuales que desvirtúan la verdad hasta diluirla en nuestra existencia artificial y carente de sentido. Porque la verdad es el poderoso reconstituyente del sentido de todo, es lo que nos da luz en nuestra vida... aunque no siempre queramos o sepamos verla y dejarnos iluminar por ella. Y eso nos trae una vida insulsa, vacía y que, incluso, tenemos el valor de juzgarla como injusta con nosotros -o con nuestro entorno inmediato- cuando nos decepciona... precisamente porque hemos faltado a nuestra verdad! Razones para pensar de esta manera sesgada hay muchas: nuestro mundo insano está repleto de agravios, injusticias y ejemplos evidentes de tal evidente injusticia y, por tanto, de la crueldad de nuestra vida con nosotros, sus presuntos protagonistas. Hay quienes incluso reprochan a un dios sobre esta desaguisada vida! En cualquier caso, como no podía ser de otra manera -visto lo visto- hemos aprendido a desestimar nuestro indudable protagonismo y, como consecuencia, tememos la verdad y, como consecuencia, tememos a nuestra vida!

Pero volvamos a la verdad y a donde se halla. Está escondida tras ese día a día que nos distrae y nos ayuda a escaparnos de ella cuando no es como queremos, como habíamos pensado o como nos habían contado. Repito, la verdad está permanentemente aquí, con nosotros y cada día, queramos o no verla tal como es. Jose Manuel Serrat afirma en una espléndida canción que "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio", aunque lo admitamos con una cierta resignación y sobre todo cuando se nos manifiesta en contra nuestra. Pero no es así, la verdad es siempre... favorable o desfavorable, pero es lo que es y tiene su sentido. Y aunque nunca es conveniente juzgar los acontecimientos de la vida como positivos o negativos (el tiempo, los hechos y sus consecuencias suelen cuestionar tal primera apreciación), también deberíamos pensar si es -precisamente- nuestra innata obstinación en ver y vivir la vida de una determinada manera falsa lo que nos aleja de nuestra verdad y, por ende, del sentido de nuestra vida y de nuestra siempre perseguida felicidad. ¿No seríamos más felices si confiáramos en la verdad de la vida -esa que habla desde dentro-, en vez de intentar trastocarla para que se asemeje a lo que nosotros -errónea e ingénuamente- habíamos planeado en ella?

Insisto, la verdad -como el amor, la libertad y la felicidad, compañeros inseparables de ella- está siempre junto a nosotros, en nuestro interior, más exactamente! Claro que es el último sitio donde la buscamos, lamentablemente. Y se manifiesta cuando estamos solos y en silencio con nosotros mismos, cuando cerramos los ojos antes de dormir o cuando observamos la naturaleza y queremos ver en ella un modelo de nuestra vida, ya sea ante una flor, un paisaje o la bóveda celeste estrellada. O, simplemente, en la mirada sincera de un niño o de alguien que quiere o está aprendiendo a revivir la verdad como éste, aunque sea a las puertas de la muerte. Pero, además, la verdad lanza señales evidentes hacia afuera, creando las mal llamadas casualidades, que no son más que sincronismos que nos muestran si estamos o no persiguiendo nuestra verdad interior. Claro que incluso éstos podemos dejar de verlos o de presentirlos, normalmente por miedo a reencontranos y chocar con la imagen de nosotros mismos que siempre tuvimos. Mientras, hay personas -como yo mismo intento- que degustan las señales, las siguen e incluso podría afirmar que las generan para ir, día a día, reconociendo el camino y comprobando la correcta dirección. Seguramente estas personas un tanto raras o especiales (según quien nos mire y juzque) cometemos los mismos errores que todos, pero los consideramos señales para aprender , aunque nos devíen temporalmente de nuestro destino. Somos humanos y la dificultad radica en saber ver y entender las señales en el momento preciso en que se dan, pero creo que con el tiempo uno aprende a verlas, luego a buscarlas y más tarde confiar en ellas -y en sus vecinos inseparables el amor, la libertad y la felicidad- para dejarse guiar hasta la verdad, que por cierto se hospeda en el Alma y la apacigua cuando la encontramos!

La ventaja de intentar estar siempre cerca y aceptar la verdad es que uno no tiene la necesidad de perdonarse cuando se aleja temporal y accidentalmente de ella. Hay momentos en que uno tiene la irresistible necesidad de transgredir su verdad para probarse a sí mismo o ante los demás. Somos humanos y estas cosas pasan, debemos aceptarlas y perdonárnoslas porque son una parte importante de nuestro aprendizaje: "solo encuentra su camino quien se ha perdido antes diez mil veces", dice un proverbio chino. Porque la verdad no hay que buscarla ni aceptarla, sino sentirla como propia! Otra ventaja de no estar demasiado lejos de la verdad es que nunca nos sorprenderá, pues estaremos habituados a convivir con ella y no admitir la mentira; además, intentar vivir la verdad nos permite el privilegio de poner el adjetivo "verdadero" a muchas de nuestras vivencias -hasta entonces solo naturales y humanas, por tanto efímeras-, como el amor, la libertad o la felicidad, entre muchas otras. Así, día a día, nace una nueva y verdadera vida, sustentada en el amor verdadero, la libertad verdadera y la felicidad verdadera... lo que no es poco en este loco mundo nuestro.

Quizás ahí el quid de la cuestión sobre la verdad! ¿No será nuestra misión en la vida llegar a poner el adjetivo "verdadero" a todo lo que sentimos, vivimos y compartimos en nuestra vida? Así, estaríamos siempre más atentos de vivir la verdad, de manera intensa y sin miedo; confiaríamos más los unos en los otros, pues todos nos basaríamos en la verdad; y, sin duda, también reconoceríamos que un error no es más que un fallo temporal de apreciación de la verdad, un cierto alejamiento... y que siempre sirve para permitirnos luego recobrar el camino perdido hacia ella. Vivir la verdad cuesta, lo sé y lo vivo cada día: Hay que trabajarla cada día, luchando permanentemente contra nuestra mente y nuestro corazón polarizados y excluyentes, buscando la equidistancia del alma! Pero precisamente porque la verdad está en el alma, convivir con ella nos dota de una firmeza y paz interior, necesarias para disfrutar sin miedo de nuestra maravillosa y verdadera vida!

Hoy te traigo una interesante entrevista de La Contra de la Vanguardia. Destacaría, entre otras, una frase que dice "El milagro es la serenidad que te llega, un equilibrio fortísimo conmigo mismo. Cada uno debe ser el artífice del propio milagro". Y he aquí lo que yo le llamo nuestro milagro: descubrir y vivir la verdad de nuestra vida, pues con ella llega el verdadero amor, la verdadera libertad y también la verdadera felicidad!

Disfruta de la entrevista. Extrae tus propias conclusiones...


Mario Melazzini, oncólogo, 50 años, sufre la enfermedad de ELA (esclerosis lateral amiotrófica)"Ser verdadero simplifica enormemente la vida". La Contra de La Vanguardia. - 06/07/2009

Con qué palabra definiría lo que le ha sucedido?

Como una gran oportunidad, como hombre y como médico. Esta enfermedad devastadora me ha permitido hacer un nuevo recorrido.

¿Qué tipo de persona era antes?

En algunos aspectos he madurado, me he vuelto mucho más sincero, espontáneo, verdadero. He tenido la suerte de hacer una brillante carrera, y cuando me diagnosticaron la enfermedad, a los 45 años, estaba en la cima de mi especialidad.

¿Era feliz?

Tenía problemas en casa porque me dedicaba plenamente al trabajo. Era feliz pero me faltaba algo, y eso, paradójicamente, lo he descubierto con la enfermedad, aunque los primeros dos años fueron dramáticos.

Cuénteme.

Pese a que siempre me había considerado un médico atento a las necesidades de los enfermos, a estimularlos, con mi propia enfermedad me di cuenta de hasta qué punto somos frágiles mentalmente. Y topé con la impotencia de la medicina. "No hay nada que hacer - me dijeron- Vivirá dos, tres meses; máximo, seis años".

Vas quedándote paralizado hasta acabar totalmente inmóvil; para alimentarte necesitas nutrirte artificialmente y una máquina tiene que hacerte respirar. Durante dos años viví concentrado en lo que no podía hacer y olvidé lo que podía hacer.

¿Optó por la muerte?

Sí. En nuestra cultura, vivir con determinadas discapacidades es incompatible con una vida digna. Así que ya ve, yo, católico, me dirigí a una asociación en Suiza, donde el suicidio asistido no esta penalizado. Finalmente - no sé si fue miedo o una incipiente conciencia de que pese a la enfermedad podría llegar a disfrutar-,decidí seguir adelante.

Eso es valentía.

Pasé ocho meses solo en la montaña con una asistente. La caída física fue impresionante: perdí la movilidad, la capacidad de comer, de beber, de respirar solo. Pero cuando tenemos el coraje de permanecer solos, de enfrentarnos con nosotros mismos, la recompensa es ser nosotros mismos, ser sinceros, y esto me ha ayudado muchísimo, porque ahora me siento verdadero.

¿Verdadero?

No tengo dificultad en dialogar a fondo con usted, que no la conozco. Ser verdadero simplifica inmensamente la vida, la hace fácil.

Pero usted antes ya era sincero, ¿o no?

Lo que pasa es que nos contamos historias a nosotros mismos, nos escondemos detrás de ideas y conceptos, y eso falsea la relación con la gente que amamos. Estoy aprendiendo a escuchar, a ser una persona humilde, que no es fácil pero es fundamental, y sobre todo a no dar nada por descontado.

¿Y no abandonó sabiendo que la vida le abandonaba cruelmente?

Comprendí que como médico todavía podía dar muchas cosas a mis pacientes y como hombre, a mí mismo y a mis hijos.

¿Pero qué le hizo cambiar?

Entendemos el milagro como un cambio rotundo, no se trata de que uno se levante de la silla de ruedas y comience a caminar. El milagro es la serenidad que te llega, un equilibrio fortísimo conmigo mismo. Cada uno debe ser el artífice del propio milagro y en ello la mente tiene un papel fundamental.

¿Voluntad, saber escucharse y darse?

Sí. Este nuevo papel de enfermo experto me ha permitido crear un centro para el cuidado y la investigación de enfermos de ELA y distrofia muscular.

(...)

¿Cómo lo vive su familia?

Mi mujer vivía mal que yo hiciera de la enfermedad el instrumento para poder reprogramar mi vida; con dificultad, pero conseguimos hablar y separarnos. Con mis hijos vi el cambio cuando yo conseguí cambiar. La relación que tengo ahora con ellos es bellísima, mi enfermedad les ha ayudado a madurar, a entender que la vida puede dar un vuelco en cualquier momento.

¿Han hablado de la muerte?

Sobre todo conmigo mismo, no la temo, forma parte de nuestro recorrido. Yo creo que todo el que pide ayuda para morir, en realidad, está pidiendo ayuda para vivir, porque vivir con una discapacidad grave cuesta y si no eres ayudado es casi natural decirse: ¡pero qué clase de vida es esta!

¿Cómo cambiar sin tener que llegar al extremo de sentir tu vida amenazada?

Basta con que en nuestra cultura aceptemos que la enfermedad, la discapacidad, la fragilidad forman parte de nuestro ADN y por tanto no son hechos que se deban gestionar paralelamente a la vida, son parte de la vida. Ese es el gran esfuerzo que permite valorar todo lo que yo le estoy diciendo sin necesidad de vivirlo.

¿Cómo decirle a un paciente que su enfermedad es terminal?

Primero escuchar, y debe existir el compromiso de que yo como médico estaré siempre a su lado a medida que la enfermedad avance. "Yo estoy" en lugar de "usted tiene".


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lunes, 29 de junio de 2009

¿HA MUERTO AHORA MICHAEL JACKSON?



Aunque no me declaro fan de nada ni de nadie, ni mucho menos aficionado a la mitomanía, reconozco el valor de Michael Jackson como artista universal de la música reciente. En mi temprana juventud, pude disfrutar de la música de vinilo de su primer grupo familiar, los Jackson Five, en el que un prematuro, simpático y aplicado Michael -con unos 4 años, si no recuerdo mal- nos deleitaba con un inigualable ritmo y una peculiar y aguda voz, adelanto de lo que, con el tiempo, llegaría a ser como estrella mundial de la música. El tiempo fue consolidando al incipiente cantante hasta encumbrarlo en el Olimpo de La Música, de la mano de uno de los productores más geniales y prolíficos de la historia de la música negra, Quincy Jones. Mi trabajo actual en el sector discográfico -desde http://www.apadrinaunartista.com/ - portal donde descubrimos y lanzamos nuevos talentos de la música en España y Latinoamérica me ha enseñando que la labor y gran parte del éxito de un artista depende de su productor musical, quien le da la forma y la manera adecuada al talento bruto del artista. Sea como fuere, desde la cumbre del éxito -soñada por cualquier artista- Michael Jackson nos ha dejado... ¿o es que ya no vivía entre nosotros, desde hacía tiempo?

Dejando de lado sus indudables logros musicales y huyendo de esa falsa mitología actual que encumbra a artistas fabricados y mercantilizados solo por y para las -hasta ahora- poderosas discográficas multinacionales, Michael Jackson había muerto hace ya unos años, cuando voluntaria y tercamente se empeñó a dejar de ser él mismo. No hace ni un par de días que escribía un Post sobre "el suicidio en vida" como fenómeno, en que mencionaba que, para morir en vida, no hace falta dejar de vivir, sino negarse a uno mismo. Y esa, precisamente, fue la obstinada, dilatada y prematura carrera hacia la verdadera muerte de Michael Jackson, intentando desesperadamente dejar de ser negro, hombre, adulto... o sea, ser él mismo. Y ese es su ya histórico suicidio, que culminará ahora con su multitudinario y mediático entierro. Sin duda, durante los próximos días, semanas y meses, los fabricantes de mitos desarrollarán su trabajo en busca de datos, fotografías, lugares sagrados y otros aditamentos de la vida del universal intérprete musical, no sin antes haber especulado con los ya clásicos "dimes y diretes" sobre las causas reales o aparentes de su muerte, una vez realizada la oportuna autopsia.

Pero repito, Michael, ese sonriente, superdotado y aparentemente feliz niño de color, con apenas 4 años de edad que empezó a cantar junto a sus cuatro hermanos también menores de edad por entonces, hacía ya bastante que había muerto como ser humano. No quería ser él mismo y eso le hizo un extraño ser, ajeno a sí mismo y al mundo que le rodeaba, al cual temía como algo tóxico y agresivo contra su persona... ¿He dicho su persona? ¿Quién y cómo era Michael?¿La persona que era en verdad o la que no quiso ser nunca mas? Porque, en su vida reciente, había más negación que afirmación, visible en su obsesión por dejar de ser negro, hombre, adulto... singular e irrepetible como cualquier ser humano. Aunque evidentemente logró -real y afortunadamente- ser irrepetible como intérprete de la música, nunca consiguió saber ni expresar como quería ser como persona. Y una persona que simplemente "no quiere ser", está muerta en vida. A medida que los cirujanos parcheaban y modelaban su ya desvirtuado, andrógino y atemporal rostro pretendidamente angelical, le fueron extirpando -a golpe de bisturí y de talonario- también sus raíces, sus sueños, sus deseos, sus ilusiones, sus valores esenciales como persona. Y, sin todo eso, ya no era capaz de ser, ni de vivir plenamente, ni de amar, ni de sentir su vida, aparentemente colmada de éxito mal entendido y muy posiblemente envidiada por muchos.

El aparentemente repentino y -como no podía ser menos- enigmático fallecimiento del gran artista Michael Jackson es el claro y vívido ejemplo de cómo algunos, con tal de llegar al pretendido éxito, renuncian a ser ellos mismos y, por ello, mueren en vida o, lo que es lo mismo, se van suicidando día a día. Cuando, precisamente, el verdadero éxito en la vida es llegar a ser uno mismo, identificando y explotando esos talentos singulares e irrepetibles que cada uno tenemos para cambiar el mundo y, con el tiempo, poder dejar esa huella trascendente, profunda e indeleble de nuestro efímero paso por esta vida. Ni que decir tiene que la huella sonora de Michael persistirá en forma de discos, vídeos, películas, libros y revistas que lograran eternizar el mito y, de paso, generar sustanciosos beneficios con alguien que, para ser famoso, tuvo que renunciar a él mismo!

Adios Michael, aunque cambiaste el éxito y la fama por la humana búsqueda de sentido a tu vida y eso no te trajo la felicidad que todos anhelamos, gracias por tu fantástica música, que nos acompañará para siempre y te entronará como el Rey de la Música... porque, como sabes, solo los dioses mueren jovenes!


Te dejo con este vídeo de uno de mis temas favoritos, "She´s out of my life", de su temprana época musical. En esta suave, desgarradora y tierna canción parece presagiar, más que la no presencia de alguien concreto, el vacío y la dolorosa ausencia de su propia alma en su ser y en su vida.




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viernes, 26 de junio de 2009

EL SUICIDIO EN VIDA



Suicidarse es renunciar voluntariamente a la vida... que merecemos! Generalmente por miedo, falta de valor para vivirla. Pero no hace falta quitarse del todo la vida para renunciar a ella. Para renunciar a ella solo es preciso dejar de vivirla como viene, cerrarse en el autoengaño, pensando que eso evita lo inevitable y renunciando a una vida mejor, a cambio de una vida presuntamente segura, programada y confortable, aunque vacía! Suicidarse es matarse uno mismo desoyendo nuestro fuero interno, dejando de soñar lo que merecemos y tenemos derecho, resignándonos a lo que nos ha tocado y no haciendo algo para cambiarlo. En una palabra, acumulando agravios y yendo contra uno mismo. Eso es el suicidio en vida!

Porque el suicidio real y evidente tiene como protagonista a una persona temorosa que desea abandonar este mundo... porque siempre lo ve como algo ajeno, frustrante y medio vacío de alegría! Porque, más alla de si tenemos derecho o no a decidir sobre nuestra vida o de la presunta ilegalidad del asunto, el suicidio no es más que dejarse llevar por el miedo y, por tanto, desterrar el amor de nuestra vida. Ambos no caben, ¿amor o miedo, decisiva elección? Y es que, sin amor, esta vida nuestra no vale la pena! Pero amar exije una actitud determinada en la vida; el amor empieza -necesariamente- por uno mismo, sigue por los que nos rodean y por todos los demás... y acaba en el Todo lo que la vida nos ha puesto a disposición para que vivamos y alcancemos la felicidad! Es decir, amar la propia vida!

Generalmente hablamos del suicidio -entendido como tal- como algo extraño, lejano y ajeno, como si no hubiera estado presente en algún momento de nuestra existencia. Quien más y quien menos ha sentido en alguna circunstancia adversa y gestionada desde el miedo, el irrefrenable y lícito deseo de suicidarse... aunque fuera un impulso pasajero y no culminara por la falta de valor para llevarlo a cabo. Seguramente, si existiera un método rápido, efectivo y discreto, muchos de nosotros estaríamos muertos! Sí, no hace mucho tiempo que me rondó por la cabeza el deseo de suicidarme, lo reconozco y no me avergüenzo por ello, pues fue precisamente mi palanca de ascenso hasta mi hoy, en camino hacia mi plenitud y mi felicidad. Entonces, estaba ofuscado ante una vida que detestaba, un amor verdadero y ausente y, sobre todo, llevaba demasiado lastre histórico y ajeno para poder transitarla con entera libertad, con dignidad y tal como yo deseaba. Sin duda, más fácil y cómodo quitarse de enmedio... que intentar cambiar las cosas que me impedían vivir la vida que merecía. Por entonces, incluso comentaba a mis mejores amigos -con un cierto impudor- mi sincero pensamiento, provocando la perplejidad en mis fortuitos oyentes; supongo que más que asustarse ante mis explicaciones, muchos de ellos incluso encontraron en mis argumentos poderosas razones que compartían y que, sobradamente, justificaban una decisión límite como aquella... Pero, como dicen los terapeutas, el pretendido suicida que lo anuncia, generalmente nunca lleva a cabo su amenaza. Y así fue, nunca tuve el valor de suicidarme o tal vez porque no supe encontrar la píldora mágica que lo hiciera ;) Pero no es que tuviera o no valor suficiente, sino que opté -en medio de esa profunda borrasca del trastorno mental transitorio- por dedicar mi valentía a cambiar realmente las cosas, empezando por mí mismo. Supongo que hay que tocar fondo en algún aspecto de nuestra vida para lograr dar el gran salto hacia arriba, hacia uno mismo y lo que uno merece!

Dar el salto desde las profundidades hasta el Cielo implica, simplemente, cambiar el miedo por el amor, dejar de resignarse ante la vida y luchar despiadadamente por lo que uno siente (no piensa, ni cree) merecer en ella. Significa dejar de pensar que la vida es injusta, nos engaña y nos pone trampas -para probar nuestra lealtad con nosotros mismos- y darnos cuenta de que la vida no es más que el fiel espejo de nosotros mismos y de lo que, con nuestra actitud vital, parecemos pedir a la vida. ¿O el amor solo significa simplemente ser capaces de mirar la botella medio llena cuando hasta entonces la veíamos medio vacía? Y ese esencial cambio de prisma en la vida no puede hacerlo nadie por nosotros! La solución, sin duda, pasa por abandonar ese viejo sentimiento de culpa -inducido por nosotros mismos o por los otros- para sustituirlo por un sentimiento positivo, como es la gratitud. Si logramos considerarnos afortunados poseedores de lo que tenemos y nos brinda la vida en cada instante, siempre tendremos poderosas razones para vivir y, así, tener tiempo suficiente para devolverle a la vida lo que, generosamente, nos ha regalado. Si no, siempre habrá un reproche, una razón injusta, una acumulación de errores propios y ajenos para considerar seriamente la marcha forzada de este loco mundo nuestro. Si, además, somos conscientes de que la vida, al final, siempre pone las cosas donde han de estar o, como comunmente se dice, pasa factura, uno siempre puede pensar en abandonarla antes de que llegue la factura y así se evite el pago, expiando sus erróneas decisiones del pasado o sus simples indecisiones. Huelga decir que resulta mucho más efectivo tomar decisiones en vida, basadas en la coherencia con uno mismo, evitando equivocarse reiteradamente, aunque siempre aprendiendo de ello. Los errores siempre son subsanables, aunque para ello debamos dejar de lado nuestro miedo... y ver que, muchas veces, en su caso, son un camino hacia el amor! Seguir en el miedo significa la sistematización de los errores hasta que realmente aprendamos de ellos y, sobre todo, la renuncia al amor que se nos ofrece... lo que convierte nuestra existencia en una muerte en vida, o en un suicidio más!

Aquí te dejo una entrevista de La Contra en la que se habla del suicidio. Léela y extrae tus propias conclusiones.


Carmen Tejedor, 66 años, psiquiatra; dirige el programa de prevención del suicidio del Eixample"Yo nunca he encontrado libertad en un suicida". La Contra de La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 13/06/2009

Cuando podemos hablar de algo, también empezamos a controlarlo; por eso el mejor remedio contra el suicidio es la palabra. Cada día llegan suicidas a mi consulta: si todos cooperamos, podríamos reducir su número

Veo a un suicida a punto de lanzarse al vacío, ¿qué hago?

Para empezar, no demuestre nervios ni precipitación e intente buscar ayuda. ... ... Con naturalidad y calma, trate de hacerle hablar con respeto y tacto, encontrando el tono adecuado, preguntándole por su nombre por qué está actuando así.

Por ejemplo... "Bueno, vale, Lluís, entiendo que se siente muy mal, explíqueme por qué está aquí...".

... Debe intentar rebajar dramatismo; aplazar el acto, pero no se enfrente a él ni trate de predicarle, y llámele por su nombre.

¿Por qué?

La libertad del suicida es falsa. Lo explica muy bien The bridge,un documental rodado con cámara oculta en The Golden Gate de San Francisco, lugar habitual para suicidas.

¿Qué explica?

Recoge un suicido frustrado por una foca que empuja al suicida, con las piernas rotas, hacia la superficie: "Me arrepentí - confiesa el pobre-cuando aún estaba en el aire".

Esa foca merece una medalla. Otro suicida también se arrepiente en el último segundo y se desuella las manos aferrándose a la cornisa: "No era yo cuando me tiré". Ahí está la respuesta de cordura de no reconocerse a sí mismo en la situación.

El retorno de la dignidad.

Por eso hay que afirmarle la identidad al suicida llamándole por su nombre y demostrándole que nos importa; que es alguien para nosotros y que su vida es necesaria.

¿Y si no quiere hablar ahora?

Hágale olvidarse del ahora.

...

Recuerde el tarrito de Alicia en el país de las maravillas donde ponía "Para comer mañana". Para que aplace su decisión, hay que meter el impulso suicida en ese tarrito haciéndole hablar y escuchándole.

"No puedo explicarle lo que me pasa".

Inténtelo: vamos, en cuanto somos capaces de verbalizar un sentimiento, un deseo, un impulso, ya estamos empezando a controlarlo. Y lo mismo sucede con los intentos de autodestrucción y el suicidio.

Quien mucho avisa no se mata.

Falso: quien mucho habla de suicidio es quien acaba cometiéndolo. Hablar de quitarse la vida es un indicador de riesgo: tómeselo en serio.

Bueno, los suicidas son ínfima minoría. El 10 por ciento de nuestra población ha pensado en poner fin a su vida alguna vez y el 1,5 por ciento lo ha intentado, pero es muy difícil dar estadísticas fiables, porque el suicidio se suele encubrir.

¿Por qué?

El suicidio sigue siendo algo vergonzante. El 10 por ciento de los suicidas deja una nota. Recuerdo una ilustrativa al respecto que decía: "Y, sobre todo, hija mía, di a las vecinas que ha sido una embolia y no que me he tomado unas pastillas".

¿Por qué el suicidio avergüenza?

Porque creemos que es un acto libre y si hay libertad hay culpa, así que existe una especie de juicio popular que condena de antemano al suicida y a quienes le rodean.

¿Suicidarse no es nunca un acto libre?

Yo nunca he encontrado libertad en el suicida: siempre eran víctimas de un estado anímico alterado que no les permitía decidir libremente.

¿No hay un suicidio racional?

El 95 por ciento de los suicidas presentan claros síntomas de trastorno mental: depresión, ansiedad, irritabilidad, impulsividad patológica. El otro 5 por ciento es el denominado suicidio balance,al que se llega tras un diagnóstico de enfermedad somática terminal.

¿Y entonces?

Suele haber una depresión más o menos encubierta.

¿Hay familias de suicidas?

Existe un factor genético comprobado en grupos endogámicos como los amish. Y también hay sociopatías que lo favorecen.

¿Como en la anomia de Durkheim?

La falta de referencias, de sentirte de un grupo, te hace más vulnerable a las depresiones, y en ese sentido será interesante comprobar si las redes sociales digitales nos protegen de esa soledad anómica.

¿El amor sigue matando?

Seguimos suicidándonos por amor. El desengaño amoroso aún es la primera causa de suicidio en todas las edades, pero suele ir acompañado de otras disfunciones.

Por ejemplo...

Los cinco factores que favorecen el suicidio son el trastorno mental; los pensamientos o ideas suicidas tras intentos previos; una enfermedad somática crónica; el desarraigo social, o impactos externos que rompen el equilibrio emocional del suicida.

¿Hablar del suicidio lo propicia?

Ocultarlo lo propicia. En cambio, una actitud social proactiva ante el suicidio lo reduce. La prueba es nuestro programa de intervención en la Dreta de l´Eixample, que ha logrado reducir un 66 por ciento las repeticiones de intentos suicidas.

¿Cómo?

Haciendo que, además de los médicos, todo el barrio participe en prevenir el suicidio: residencias geriátricas, servicios sociales, escuelas, asociaciones de vecinos, bomberos, policías... Poca inversión con mucho resultado. Es un modelo que ahora implementarán en otras comunidades.


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viernes, 29 de mayo de 2009

EL TIEMPO, NUESTRO TIEMPO, TU TIEMPO



Si hay algo relativo en nuestra vida, eso es el tiempo. Cuando esperamos la vuelta del amor, el tiempo parece eterno; cuando vivimos una vida a medias, el mismo tiempo acorta nuestra vida! Suelo pensar frecuentemente sobre el tiempo. Mi tiempo, el tiempo de mi vida! Y es que el tiempo es lo único que tenemos y, a la vez, lo único que nos falta en ella... depende de cómo la vivamos. El tiempo es ese momento que surge de imprevisto y que, si no lo cuidamos y mimamos, se gasta. El tiempo es eso que siempre deseamos que llegue, pero cuando lo tenemos enfrente, lo desperdiciamos no amando ni siendo felices. El tiempo es lo que los que los presidiarios con cadena perpétua desean abreviar, mientras que los enfermos terminales desean dilatar para salir de su dolencia. Tiempo es algo que añoramos cuando lo perdemos y que crece cuando lo utilizamos bien! Tiempo es el gran patrimonio de los jovenes, pero que no lo aprovechan bien hasta que llegan a adultos y ya no les sobra! El tiempo es algo formado solo por un hoy, aunque siempre vaya mal acompañado por un ayer y un mañana. Tiempo es eso que necesita todo ser humano para crecer y llegar a ser él mismo... y tiempo es todo aquello que malgasta el ser humano no siendo él mismo ni viviendo lo que realmente desea y merece! Tiempo es eso que alquien especial te regala por amor, quizás porque es lo único valioso que tiene y que desea compartir contigo... aún en la distancia! Tiempo es algo que determina si la vida será demasiado larga o demasiado corta para llegar a ser feliz!

Aquí una interesante entrevista que habla sobre el Tiempo. Disfrútala!

Josep M. Esquirol, 45 años, filósofo del tiempo"Date tiempo". La Contra de La Vanguardia. VÍCTOR-M. AMELA - 13/05/2009

¿Qué es el tiempo?

El tiempo es la vida. El ser ¡no es más que tiempo!

¿Soy tiempo?

Eres tiempo que pasa.

¿Soy más pasado, presente o futuro?

Mirar el tiempo como suma de instantes estresa: si los momentos pasados ya no son y los futuros aún no son, te devanas por vivir los presentes, escurridizos... ¡Ah, qué estresante, el carpe diem!

¿Qué propone, pues?

Otra actitud ante el tiempo. Entenderlo como oportunidad para hacer algo: acostarte, levantarte, ayudar, comer… El tiempo como invitación, como oportunidad (que viene de puerta). Estate atento para ver las puertas.

¿En eso consiste no perder el tiempo?

En hacer lo que la ocasión pida. "La regla principal de la educación, la más importante y más útil, no es ganar tiempo ¡sino perderlo!", dijo Rousseau. En las escuelas deberíamos aprender a relajarnos, a sentir el discurrir del tiempo. O sea, darlo: dar tiempo.

¿Por qué?

Porque dar tiempo es el modo de no perderlo. Dar tiempo es ganarlo. ¿Curioso, eh? Si das tiempo, obtienes tiempo. Y si no lo das, ¿lo acumulas? No: ¡no tienes nada!

Paradoja, sí.

Dicho de otro modo: tiene vida quien da vida. Quien es avaro con la vida no tiene vida.

Dígame: ¿a quién debo darle tiempo?

Primero, a ti mismo. Y a los demás: a tu mujer, a tus hijos, a un enfermo, a los alumnos... Si das tiempo, ¿qué más puedes dar?

¿Es el bien mayor, pues?

El más precioso. Dijo Wittgenstein: "El saludo entre filósofos debería ser: ¡date tiempo!". El tiempo es condición para pensar.

¿No nos damos tiempo?

Qué va. "¡No tengo tiempo!", repetimos. Vivimos apretujando el tiempo, apresurándolo. ¡Así no hay serenidad posible! Y la prisa engendra el mal del dogmatismo.

¿Ah, sí?

El dogmatismo es siempre una precipitación. Tómate más tiempo... ¡y verás cómo se te desvanece toda afirmación dogmática!

También suele decirse que "el tiempo todo lo cura"...

Todo lo que vivimos no volverá y, a la vez, ha sucedido para siempre: es irreversible.

Otra paradoja.

Lo que ha pasado no pasa: ¡queda! Pero el paso del tiempo te va alejando de eso, vas olvidando. Sólo el paso del tiempo nos cura del tiempo pasado. Este olvido es incompleto, ¡o perderías conciencia de tu identidad!

¿Mi identidad es memoria?

Memoria de tiempo.

¿Y cuándo comenzó el ser humano a tener conciencia del tiempo?

El sol sale y se pone. Ese ritmo (circadiano) es la acotación temporal primordial, base de toda medición del tiempo. Sumando días salieron semanas, meses, años. Ydeuna primera partición de las horas (prima minuta)salieron minutos, y de una segunda partición (secunda minuta),segundos.

¿El tiempo vuela?

O corre. Es una experiencia que acumulamos: que el tiempo es movimiento como el sol y que pasa rápido. La máxima sensación de paz y plenitud es la del tiempo detenido.

¿Usted la ha sentido?

Yo he decidido vivir fuera de Barcelona, y eso ayuda. En el pueblo, el día respira de otro modo. Démonos tiempo para sentir el respirar de los días. Si contemplas la vida con atención, ¡la verás ralentizarse! Verás que el mundo entero parece respirar...

¿Apología de la lentitud?

Prefiero hablar de vivir la experiencia del día con parsimonia, calma, tranquilidad, serenidad. Hacer una cosa después de la otra, y hacerlo bien. Prefiero hablar de la bondad de la pausa más que de la lentitud.

¿Hacemos una pausa?

Si tú te detienes... ¡regalo!: el tiempo se detiene. Esto prueba que el tiempo eres tú.

"Ya pararé cuando muera", he oído.

Solemos llenar nuestro tiempo de frenesí justamente para evitar este pensamiento básico: ¡vamos a morir! En el fondo, nos ocupamos mucho para así estar fuera de nosotros, desaforados literalmente. Por eso Pascal acertaba: "El gran mal del hombre es no saber estar solo en una habitación".

¿Nos angustiamos al abismarnos en nosotros mismos?

El ser humano es el único animal que se sabe finito. Eso acota y libera un tiempo, y nos entrega la responsabilidad de vivirlo: ¡saberse mortal y estar a la altura no es nada fácil!

Entonces surge la gran pregunta: ¿qué hago con mi tiempo?

Respuesta: dártelo y darlo.

¿Pese a que "el tiempo es oro"?

Es que esa frase expresa una mercantilización del tiempo, nuestra tendencia a convertirlo todo en recurso, en mecanismo de producción: recursos energéticos, recursos económicos, recursos alimenticios, ¡recursos humanos! Convertimos a las personas en meros recursos para la rentabilidad empresarial… ¡El lenguaje está hablándonos de cómo vemos el mundo!

El tiempo ¿avanza como una flecha o gira en círculo?

Son dos representaciones del tiempo: una expresa la idea de progresión; la otra, la de repetición. Y no sé cuál es menos trágica...

Una reflexión final sobre el tiempo.

Esto que dijo una mujer encarcelada: "Fuera de la prisión yo pasaba el tiempo; aquí dentro es el tiempo el que me pasa".


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