jueves 29 de abril de 2010

MORDER LA MANO DE QUIEN TE DA... AMOR!



El ser humano tiene hábitos sorprendentes. Uno de ellos es, sin duda, mostrarse huraño, desconsiderado o incluso agresivo con las personas que más afirma querer. En situaciones de tensión, estrés o de desconcierto, muchas personas tienen ese hábito aprendido y se ceban en personas que están a su alrededor mostrándose agresivas. La agresividad es un comportamiento aprendido en nuestro mundo loco que responde a la necesidad inculcada desde niños de ser competitivos o defenderse de las amenazas. Ni que decir tiene que detrás está el Ego que, ante una situación que se nos escapa de las manos, nos hace sentir miedo y lo manifiesta espontáneamente tal como nos enseñaron a hacer. En sí, la agresividad es un comportamiento humano pues nos prepara para defendernos en situaciones extremas, como podría ser una situación peligrosa o de acoso, o que en muchos casos supondrá la supervivencia del individuo.

Pero quiero hablar aquí de la agresividad de bajo tono y gratuita, esa que todos en alguna ocasión manifestamos y recibimos en situaciones ordinarias, proveniente de personas a las que queremos, admiramos o simplemente respetamos. En el mundo profesional es demasiado común que un jefe manifieste su autoridad imponiéndola a la fuerza con sus empleados. En una relación sentimental, uno de los cónyuges nervioso o excitado por algún motivo, lleva a su hogar el mal humor y lo manifiesta con su pareja o con los hijos. Entre otras, esos son escenarios cotidianos que quien más y quien menos vive de manera ordinaria. Porque la agresividad no tiene sexo ni condición, está ahí, entre nosotros, en un mundo que nos ha enseñado que para hacerse respetar uno debe imponerse y competir para sobrevivir a las amenazas del entorno. No obstante, suele suceder que esta agresividad –que no es otra cosa que otra cara del miedo- busca siempre personas vulnerables y cercanas, lo que garantiza que no recibamos más agresividad como respuesta. Así, mujeres, niños, ancianos, empleados se convierten en víctimas propiciatorias de nuestra necesidad de desfogar nuestra ira o nuestra impotencia!

Ni que decir tiene que esa agresividad gratuita hacia seres presuntamente más débiles y cercanos es el caldo de cultivo idóneo de lo que socialmente denominamos maltrato, ya sea doméstico, acoso profesional o de género, como nos gusta etiquetar a los humanos. Pero en todos ellos, del tipo que sean, hay miedo ante la incertidumbre y, aunque no lo parezca, hay un sentimiento de vulnerabilidad, de impotencia…. es decir, sufrimiento en general. Hijos adolescentes que se enfrentan incluso físicamente a sus progenitores, maridos que maltratan psíquica o físicamente a sus mujeres, niños que humillan e incluso maltratan a sus compañeros más débiles, jefes que imponen su autoridad despiadada ante sus empleados, etc.

Pero la agresividad, siendo humana y necesaria en determinadas situaciones extremas, es algo aprendido y, como tal, puede modularse y reconducirse para evitarse. Lo más fácil es, aparentemente y sin duda, manifestarla y no dejarla en nuestro interior. Pero es posible disolverla sin que esa agresividad debida a nuestra impotencia o miedo provoque víctimas o genere más agresividad gratuita. Ser consciente de ella, reflexionar sobre su inutilidad en muchas situaciones (la agresividad no conduce a nada y mucho menos soluciona nuestra inquietud interna) y pensar antes de actuar manifestándola, sería lo mejor, sin duda. Yo nunca he sido una persona de actitud agresiva. Aún así, en muchas situaciones adversas tengo el vicio o la tentación de buscar culpables de lo que sucede en mi vida o simplemente personas a quien recriminar algo. Lamentablemente se trata, como he dicho antes, de personas cercanas, incluso queridas por mí a quienes castigo de alguna manera, ya sea con mi indiferencia o con mi más áspero carácter. Pero, con el tiempo, a medida que he sido capaz de darme cuenta del miedo que genera esa conducta y de intentar evitarlo, la agresividad prácticamente ha desaparecido de mi vida.

Por decirlo de alguna manera, he aprendido a renunciar al temor e imponer el amor en mi vida, lo que me enseña a ver que detrás de la agresividad (para mí injustificable en casi todos los casos) hay siempre miedo o sufrimiento. Anecdóticamente, en el momento en que he sido capaz de dominar mis impulsos agresivos más primarios, me he convertido en la víctima propiciatoria de mucha de la agresividad a mi alrededor. Cuando alguien acude a mí para gestionar alguna situación de maltrato –del tipo que sea- sé bien qué se siente! Como alguien me dijo hace un mucho, ir a pecho descubierto y con los sentimientos a flor de piel es una peligrosa invitación a ser agredido de alguna manera! Es verdad, muchos terapeutas sufrimos algún tipo de ataque de personas a las que intentamos ayudar!

La suma de personas que manifiestan su agresividad conforma el mundo agresivo en que vivimos. Y el mundo nuestro no cambiará a menos que lo hagamos cada una de las personas que habitamos en él. Si cada uno de nosotros fuera capaz de evitar contaminar a nuestro entorno inmediato con esa agresividad de baja intensidad y gratuita, nuestro mundo no se mostraría tan destructivo como es actualmente, ya sea hacia las poblaciones desasistidas o hacia en medio natural.

Ese peligroso comportamiento aprendido no soluciona nada en nuestra vida –yo diría que, al contrario, la complica- y en cambio se propaga con rapidez en nuestro escenario vital! La agresividad genera más agresividad! ¿Soluciones? En primer lugar ser capaz de detectar la agresividad en nosotros, sobre todo en situaciones que no la justifican; querer entender que esa agresividad responde al miedo ante algo que se nos escapa de las manos y ser capaces de aceptar que estamos confundidos y que ese miedo nos invade. Nunca hay que buscar razones para justificar ese comportamiento, sino las causas de lo que nos provoca tanto miedo como para mostrarnos agresivos con los demás! Por último, aceptar que la agresividad no soluciona nada que nos perturbe y que nuestro entorno humano o natural no tiene por qué padecer el efecto de nuestro miedo. En pocas palabras, ser capaz de romper esa maléfica cadena que nos hace seguir el dicho "en la vida, cada uno ofrece lo que ha recibido y busca lo que le falta", que, en el caso de la agresividad, resulta nefasto, para uno mismo y para los demás

miércoles 28 de abril de 2010

¿LA VIDA ES ASÍ?



Cuántas veces oigo afirmar con resignación “La vida es así, es lo que hay” o, hablando de uno mismo se afirma “soy así, qué le vamos a hacer”. Ni que decir tiene que ambas expresiones no hacen más que entregar al azar nuestra propia existencia como seres humanos expectantes, que lo único que podemos aspirar es a navegar por nuestra existencia con la pesada lacra de lo que ya somos y lo que la vida ha decidido por nosotros, sin intentar más que acatar y aceptarlo. Verdaderamente vivir de esa manera nos hace sentir desvalidos y vulnerables frente a nosotros y ante todo! Al Ego –que es quien fabrica esa actitud tóxica- le basta esto, pues es quien controla con el miedo esa manera abnegada de aceptar lo que somos y lo que vivimos cada día. Por decirlo de otra forma, nos relega al papel de meros espectadores de nuestra vida y a sufridores de nuestras debilidades personales.

Si la vida fuera así, esto sería un burdo teatro en el que nosotros hemos entrado como meros accidentes, para ver lo que ocurre en ella y, como máximo, nos exige aprender a transitarla sin provocarnos demasiados altercados y penalidades o, en todo caso, intentando desesperadamente llegar a vivir medianamente felices con lo que nos ha tocado en suerte! Resignación, disciplina y resignación no pueden ser nunca nuestros acompañantes en esta vida... y, mucho menos, llevarnos hasta la felicidad tan ansiada! Ni que decir tiene que nuestro mundo está encantado con esa actitud conformista, autocomplaciente y homogénea, pues eso nos iguala a todos los seres vivos, organizándonos en presuntos triunfadores, en personas casi felices o en víctimas propiciatorias del destino... o sea, en puros supervivientes. Así, cada uno vive lo que cree merecer, pero ello no es más que una manera de purgar nuestros errores por ser como somos y vivir lo que hemos ganado a pulso con nuestra losa de la personalidad. “Soy un romántico”, o “soy un soñador” o “soy como soy” nos sentencia de por vida a arrastrar esa cruz autoimpuesta y nos condena a vivir lo que creemos merecer.

Así, lamentablemente, vive una gran mayoría de seres humanos en este mundo, huyendo de la responsabilidad de ser y de vivir lo que realmente deseamos! ¿"Cómo estás"? preguntamos "bien", contestamos sin convencer a nadie! Pasar de ser un mero espectador a ser actores protagonistas de nuestra propia vida es todo lo que hemos venido a hacer a esta vida, aunque no sea necesariamente fácil. Nuestra propia llegada –en el parto- a este mundo parece ser el cruel presagio de nuestra existencia entera “en este breve valle de lágrimas” y la muerte se convierte así en nuestra liberación, teniendo en cuenta de que nos obstinamos en creer que hay algo detrás de ella que compense tanta fatalidad padecida!

Ni que decir tiene que hay muy poco amor en esa manera de pensar, sentir y vivir nuestra vida! ¿Dónde está la verdadera confianza, libertad, pasión, ilusión, esperanza, de la que siempre hablamos, pero que pocos disfrutamos en esta vida? Pues en nuestro interior, escondida tras el Ego, pero que surge ante cualquier situación que nos sorprende y que resuena en nosotros como un viejo conocido al que reconocemos solo verlo! El amor, la libertad, la ilusión... nos asalta en cuanto se cruza en nuestra existencia algo o alguien que rememora todo eso que sentimos internamente, algo que nos dice qué necesitamos y merecemos realmente, más allá de nuestros pensamientos resignados. Podemos, eso sí, aprovechar la oportunidad ante esas circunstancias que nos sobresaltan... o renunciar a ellas, al fin y al cabo todos somos seres esencialmente libres que, decisión a decisión, vamos diseñando nuestro propio camino… hacia el sufrimiento o bien hacia la felicidad! Seguramente el sufrimiento ya convive con nosotros y es un viejo conocido con quien hemos tenido oportunidad de dialogar… mientras que la felicidad viene de la mano de circunstancias nuevas, desconocidas, a las que el propio Ego instaurado teme porque no sabe cómo gestionar! Así, la felicidad se convierte en una opción de vida, en una actitud personal, valiente e intransferible basada en la libertad de que disponemos en cada pequeña decisión cotidiana! La felicidad no es más que ese camino que cada uno hace día a día hacia uno mismo, a pesar de “lo que uno es” y “lo que sucede en la vida”, sin más! Ese es, precisamente, el protagonismo y la clara necesidad –que llega cuando llega- de vivir una mejor vida! Lo contrario, vivir tal cual uno es –como si el cambio no fuera posible- y lo que viene –como si la vida estuviera en contra nuestro y fuera siempre algo ajeno a cada uno- es, en sí, el mayor sufrimiento que nos autoimponemos. Acercarse a uno mismo es, por decirlo de alguna manera, el esperado Cielo… huir de nosotros, el mismo Infierno! Qué duda cabe que todos y cada uno de nosotros llegaremos a entender esto, que no es más que el verdadero sentido de nuestra vida! Podremos resistirnos temporalmente –somos libres hasta para equivocarnos- a verlo y a vivirlo, pero desde nuestro interior, algo nos advierte -de vez en cuando- de nuestro error vitar al alejarnos de nosotros mismos, perdiendo la opción a nuestra verdadera felicidad y dejando víctimas propiciatorias en nuestra andadura! Así como, cada vez que tomamos una decisión que nos acerca a lo que sentimos interiormente, la vida nos lo agradece presentándonos más oportunidades -señales- para reafirmar y premiar nuestro protagonismo y nuestra valentía para mejorar como personas y, desde allí, cambiar nuestra vida para vivir lo que realmente merecemos!

El amor es el camino, la felicidad cotidiana es el premio y la libertad es lo que nos hace ser capaces de elegir si andar hacia nosotros o bien seguir alejándonos de nosotros mismos, siendo solo “lo que ya somos” y viviendo como espectadores “lo que nos toca vivir”. Si abandonas el miedo anclado en tu vida y lo apartas de tu vida, detrás -desde tu interior- brotará el amor que te acercará a quien realmente eres y te ayudará a ser protagonista de tu propia vida, decidiendo qué quieres y qué no en ella! Tú podrás decidir el qué... porque el cómo y el cuándo ya te lo responreá la vida... y no te defraudará, te lo aseguro!

martes 27 de abril de 2010

LA FELICIDAD DE CADA DÍA...



Hay algo que, de manera incansable, busca el ser humano en su vida: la felicidad. Pero no es algo que se obtenga sin más. La felicidad es un camino con una actitud determinada ante lo que nos sucede. Hay que querer ser feliz, sin más. Encontrar el sentido de lo que sucede en nuestra vida y aceptar que la vida nos proporciona lo mejor que nos puede pasar en cada momento es todo. Claro que, con o sin sentido, lo que nos pasa es lo mejor que nos puede pasar, sin que eso tenga algo que ver con lo que esperamos o pensamos querer en la vida. Todos tenemos unas espectativas y deseos que esperamos alcanzar. Y nosotros somos libres de aceptar lo que llega o bien huir de lo propuesto, aunque sea renunciando a nosotros mismos y, lo que es peor, a lo que la vida cree que necesitamos para crecer o experimientar. Esa huida hacia adelante muchas veces hace que vivamos situaciones ajenas a nosotros mismos y elimina la oportunidad de aprender la lección que traía consigo. Porque, sin duda, somos seres libres y el camino lo vamos trazando paso a paso en nuestro camino, con cada una de nuestras decisiones cotidianas. Si estas decisiones, por insignificantes que parezcan, están alineadas con esa percepción interna que tenemos de nosotros mismos y de lo que consideramos felicidad, obtendremos esa sensación de ser felices, pues estamos cumpliendo nuestro designio personal. Quizás la felicidad no sea más que obedecer esos designios internos que nos hace ser coherentes con nuestro ser interior!

Huelgan más palabras. Mi amiga virtual Carolina Weil escribe a la perfección sobre la felicidad, en un espléndido texto. Extrae tus propias conclusiones...


Al encuentro de la verdadera Felicidad

El ser feliz no es un estado de ánimo, es una actitud constante...
Como muchos de los temas más profundos de nuestras vidas, todos tenemos una noción interna sobre qué es la felicidad, pero nos parece muy difícil explicarla. Ocurre lo mismo al pensar en conceptos como "Justicia" o "Solidaridad".

Generalmente cuando pensamos en felicidad vemos sus efectos, pero pocas veces analizamos con cuidado sus causas: ¿Qué nos hace felices? ¿Es posible que esta felicidad sea un estado permanente?

Es fácil confundir la felicidad con el bienestar. Por eso muchas personas tienden a equivocar el sentido de los bienes materiales en sus vidas, creyendo que les dará una felicidad que nunca encuentran. Y es que las cosas materiales nos dan bienestar: es más cómodo viajar en un coche que en un transporte público, es agradable tener abrigo cuando hace frío, ese necesario tener algo qué comer. Pero ese bienestar no tiene nada que ver con la felicidad.

La felicidad es un concepto mucho más profundo de estabilidad, seguridad, esperanza. La felicidad no es la falta de problemas o la ausencia de dificultades. ¿Se puede ser feliz en medio de una tormenta? Sí, porque la felicidad no es algo que esté necesariamente fuera de nosotros. El primer sitio donde debemos encontrarla es en nuestro interior. Es muy difícil ser feliz con una actitud de resentimiento o de enojo hacia la vida. Tampoco se puede ser feliz si depositamos nuestro corazón en cosas materiales o en las personas equivocadas. El vivir de manera continua un conjunto de valores nos brinda la estabilidad necesaria para sentirnos completos. La felicidad tiene mucho que ver con el vacío o plenitud de nuestras vidas en su sentido más profundo.

Pero la felicidad no está únicamente en nosotros mismos, también está en el darnos a los demás: la generosidad en la amistad, la ayuda al desvalido, el apoyo en los momentos difíciles. El volcarnos hacia los demás es una de las fuentes más preciosas para una genuina felicidad.

En este mundo actual de teléfonos móviles, internet y tecnología es fácil centrarnos en nosotros mismo y nuestros problemas y también es fácil olvidarnos de los demás. Sin embargo en la medida en la que nos preocupamos más por los demás y menos por nosotros mismos se resuelven dos problemas: el de la persona a la que estamos ayudando, y el nuestro porque nuestra vida cobra un nuevo sentido.

La felicidad también tiene mucho que ver con nuestra actitud hacia los problemas y las preocupaciones, que siempre estarán presentes en nuestras vidas de una forma o de otra, sin embargo una actitud positiva y una esperanza continua ayudan muchísimo más que una actitud pesimista, un encerrarse en sí mismo y una visión "amarga" de la existencia. La felicidad es el resultado de un esfuerzo constante para superar los problemas o de un trabajo intenso y continuado por mucho tiempo. No se es optimista porque todo sale siempre bien, sino porque aunque las cosas salgan mal, se confía en que siempre habrá personas que nos ayudarán a superar las dificultades.

El ser feliz no es un estado de ánimo, es una actitud constante; para lograr esto podemos considerar como fundamental:

- Aprender a disfrutar de las pequeñas y cotidianas cosas de nuestra vida: la conversación, el descanso, el trabajo, la naturaleza, la amistad...
Debemos ser conscientes que el afán desordenado por encontrar satisfacciones conduce a una falsa felicidad, es decir, simplemente un placer..

- Ver en nuestras ocupaciones cotidianas un motivo de Felicidad.
Cualquiera que sea nuestro trabajo, es la expresión de lo que podemos y sabemos hacer. Realizarlo con entusiasmo, bien hecho y completo se convierte en una satisfacción y nuestra carta de presentación en la sociedad en que vivimos.

- Aceptar nuestras cualidades y limitaciones sin renunciar a mejorar. Con frecuencia podemos centrar nuestra atención en las cosas que nos faltan (bienes, mejor puesto en el trabajo, capacidad de relación social). Debemos aprovechar el tiempo en encontrar todo aquello que nos ayuda a superarnos: estudiar más, prepararnos para trabajar en la labor que mejor desempeñamos o acercarnos a las personas que nos puedan enseñar y sugerir mejores alternativas.

- Tener una actitud positiva ante las personas y las circunstancias.
Esto implica la comprensión que tengamos hacia los errores y actitudes de los demás, evitando provocar problemas y conflictos. Siempre será mejor enseñar como se pueden hacer mejor las cosas, valorando el esfuerzo y los logros obtenidos
Ser perseverantes en las dificultades, esforzándonos por descubrir lo positivo de los problemas, tratando de sacar provecho de la experiencia.

- Hacer lo posible por crear un ambiente agradable: contando anécdotas, organizando pequeños torneos deportivos para los amigos o la familia, festejar los cumpleaños, ver una película que sea divertida... Por lo general no se requiere de organizar grandes eventos, lo más sencillo es lo mejor.

La Felicidad esta implícita en la vivencia de los demás Valores, cada uno de ellos nos aporta la posibilidad de llevar una vida plena, positiva y llena de optimismo.

No podemos renunciar a ser felices, aprendiendo nosotros, estamos en condiciones de hacer felices a quienes nos rodean, enseñando que la felicidad no esta en tener una vida fácil, sino en procurarnos mutuamente la alegría, el apoyo y dirección en todo momento.

Carolina Weil

domingo 25 de abril de 2010

A LA VENTA EL LIBRO "CONTIGO MISMO" TOMO I



Aquí tienes el libro "Contigo Mismo", en su primer tomo. Abajo, en la imagen, tienes el link del libro, desde donde podrás adquirirlo! Pídelo ahora mismo y te lo enviarán a cualquier parte del mundo donde vivas, en unos días. En él podrás leer los artículos publicados durante el 2008 -y que ya no encontrarás publicados en el blog- ... sin conectarte a Internet, ni verlos en una pantalla de ordenador, llevándotelos siempre contigo, a donde quiera que vayas... o para regalárselo a tus seres queridos!

Ni que decir tiene que todo en este libro soy yo... mis pensamientos, mis deseos, mis vivencias... incluso la acuarela de la portada y las fotografías, todo hecho por mí, para tí, amig@! ¿Hay alguna otra forma mejor de compartir?

También recordarte que el segundo tomo de este libro espero publicarlo en breve!

Te agradezco tu apoyo por divulgarlo entre tus amigos y conocidos, muchas gracias de todo corazón! Ah... y leer no tiene contraindicaciones, pero puede ayudarte a mejorar tu vida!








viernes 23 de abril de 2010

SANT JORDI, DÍA DEL AMOR... VERDADERO!


¿Desear su felicidad a cualquier precio? ¿Sentir que estoy con ella cada minuto y, en el corazón, sentirla conmigo aunque esté lejos y en silencio? ¿No ser capaz de ver un paisaje hermoso, ya sea el mar o la montaña, sin soñar estar con ella compartiendo este magnífico Universo que nos envuelve y nos une inexorablemente? ¿Sufrir su propio sufrimiento, sabiendo que eso le llevará a su crecimiento? ¿Saber a ciencia cierta que ella llegará a ser feliz un día por sí misma y a desear compartirlo conmigo, aunque sea como espectador o desde la distancia? ¿Desde el primer momento descubrir en ella mi vocación de hacerle feliz cada minuto de mi vida? ¿Acostarme cada noche pidiéndole a Dios que ilumine su vida, le enseñe a saber ver el sentido que todo tiene en ella y que deje a su Alma fluir todo ese amor que tiene dentro, escondido tras el miedo? ¿Haber visto en su preciosa mirada todo su amor y su futuro feliz… hasta confundirlo con el mío? ¿Haberme reencontrado con ese gran amor que en mi vida me negué durante demasiados años? ¿Haber descubierto palabras mágicas hasta entonces ignoradas por mí o que me producía miedo sentirlas tan profundamente, como “amor”, “enamoramiento” o “eterno”? ¿Sentir admiración por cada uno de sus gestos, cada rincón de su adorado cuerpo e incluso por sus humanas sombras? ¿Desearla tan intensamente como si nunca hubiera hecho el amor antes, como si fuera la única, la primera y la verdadera vez? ¿Tener la certeza, desde su primera mirada, que era, es y será la mujer de mi vida, aunque confíe en que la vida hará lo que considere mejor para ambos? ¿Saber que nuestro encuentro es para siempre, aunque la vida no llegue nunca a cruzar nuestros caminos? ¿Sentir que hasta conocerla a ella, mi vida no tenía otro sentido que encontrarla? ¿Sentir que con ella aprendí a amar sin tener miedo a perder o a gestionar mis carencias y debilidades... la sensación de abandono o el miedo a la soledad? ¿Sentir que ella me enseñó el verdadero valor del silencio y de la distancia, tal vez a través de su doloroso silencio y de su insufrible distancia? ¿Sentir que mi vocación hoy y siempre será ser protagonista de su felicidad, aunque la vida -o nosotros mismos- no nos lo permitamos?

Porque tras el amor verdadero, como ante todo en la vida, hay una gran lección para aprender cada día! Para amar uno debe vaciarse antes de recuerdos, de sueños rotos, de expectativas ante futuros lejanos e improbables… para luego vivir intensamente y ahora ese sentimiento que trae el amor consigo! Amar a alguien es amar a todos y a todo, amar la vida al fin y al cabo! Amar a alguien es reencontrarte con ese sentimiento ante cualquier mirada, ante cualquier paisaje y en todo momento! Amar es amar a alguien por ser como es, amar a quien tiene amor para darte, amar a quien tiene la valentía de amarse a sí mismo y amar la vida tal y como viene! Amar a alguien es soñar en cada minuto estar acariciando su adorada piel, admirando su mirada delatora y recibiendo su cálido aliento! Amar es abandonar el miedo a no encontrar el amor o a perderlo, a no necesitar saber si será para siempre! Amar a alguien es tener fe en esa persona amada que es capaz de ser feliz por ella misma, incluso en nuestra ausencia! Amar es, simplemente, amar, es decir confiar, comprender, querer, crecer, desear, compartir… más allá del silencio y de la distancia, más allá de esta misma vida, más allá de ti y de mí, sin tiempo ni espacio que nos entorpezcan! Amar a alguien es saber que cada nuevo amor será mejor que el anterior, porque con él habremos crecido! Amar de verdad a alguien es ser capaz de ver en cada nueva persona que amamos lo mejor, lo singular, lo mágico, lo irrepetible y lo necesario para reencontrarnos con nuestro camino compartido! Porque el amor verdadero nace del Alma… y desde ella comparte espacio y tiempo con la divinidad, la paz, la grandeza, la verdad, la magia, la libertad y la eternidad, todo eso que conforma ese ser auténtico que cada uno de nosotros tiene dentro… y que, si tenemos el valor de dejarlo fluir, se comparte en una fugaz y bella mirada o en una sonrisa sincera! Amar de verdad es saber que, mientras nuestros ojos contemplan maravillados la más bella rosa con sus pétalos y espinas, nuestra Alma admira y comparte para siempre su singular fragancia!

Te deseo un feliz día de Sant Jordi, en el que sepas encontrar en tu interior la fragancia de tu rosa y con ella puedas escribir el libro de tu sabiduría!

miércoles 21 de abril de 2010

EL MUNDO QUE DEJAMOS TRAS NUESTRO PASO...



Huelgan comentarios. Aquí te traigo un interesante texto escrito por Leopoldo Abadía, un personaje de avanzada edad que dice las cosas por su nombre con la perspectiva que da el paso del tiempo.

Como ves, suele preocuparme bastante la educación de los niños, los futuros ciudadanos del mundo, de pleno derecho! Pero la educación de estos hijos nuestros depende de lo que ellos vean que hacemos en nuestra vida, más que por lo que nos oigan a nosotros! Si nos ven coherentes, luchadores por nuestra felicidad, capaces de aprender errando, sabiendo gestionar el fracaso y, sobre todo, dispuestos a vivir una mejor vida, ellos harán lo propio con sus vidas! Ese es el mejor patrimonio que podemos dejar a nuestros hijos!

Aquí tienes el acertado texto de Leopoldo Abadía, disfrútalo y extrae tus propias conclusiones...

¿Qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos?

Me importa muy poco
Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".

Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.
En muchas conferencias, se levanta una señora (esto es pregunta de señoras) y dice esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?" Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya está crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir "¿qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"

Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: "¡y a mí, ¿qué me importa?!" Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.

Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.

Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu ciudad, tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz.y me exigieron mucho.

Pero ¿qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:

1.La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización .........

Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.

Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales,.Lo que por ahí se llama "buena gente".

Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Y harán negocios sanos. Y, si son capitalistas, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano. (Si son mala gente, demostrarán con sus hechos que el capitalismo es sano, pero que ellos son unos sinvergüenzas.)

Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos.En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho más qué hijos íbamos a dejar a este mundo.

A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.

Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.

Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA.

P.S.
1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

Leopoldo Abadía

martes 20 de abril de 2010

LA ENSEÑANZA ANTE EL SIGLO XXI



Siempre he creído en la importancia de la educación para cambiar el mundo! Cuando yo era un estudiante de secundaria se constituyó -por primera vez en España- el Consejo Escolar en los centros educativos, un órgano que agrupaba en una misma mesa a profesores, alumnos, padres, personal no docente y, en el caso de mi colegio, los religiosos, propietarios del centro. Yo, tras una votación entre los estudiantes, fui elegido el representante de todos los alumnos de secundaria, que sumábamos más de 2.000. En en mencionado Comité se debatían temas que incumbían a todos, desde los valores, los métodos para mejorar nuestra educación, hasta cómo gestionar el centro. Yo, por aquel entonces, siempre insistía en la necesidad de incrementar la responsabilidad de los alumnos y en cómo mejorar nuestra futura incorporación a la vida real.

Han pasado ya muchos años desde mi participación en ese Comité, tal vez el primero en mi vida. Pero ahora veo con claridad el error del sistema educativo en sí. Por un lado, el excesivo "paternalismo" del centro, los padres y los profesores ante los alumnos, negándoles la responsabilidad de ser y la libertad de estudiar. Pero lo más grave aún -vistos los resultados en mis compañeros de entonces- es no habernos enseñado a gestionar el fracaso, siendo éste algo evidente -y necesario- en la vida de cualquier ser humano. Obviaré ejemplos de compañeros míos que sucumbieron ante el fracaso personal o profesional a lo largo de su ya dilatada vida en el mundo real. Pero hoy pienso en voz alta ¿qué se podía esperar de un sistema educativo creado por un sistema socio-económico mundial que solo exije sin piedad el éxito y que, en cambio, ignora e incluso castiga el fracaso? ¿Cómo puede un Sistema cíclico como el nuestro obviar los valles y las cumbres? ¿No habría que redefinir el concepto de éxito y el de fracaso?

Ni que decir tiene que el fracaso forma parte inherente de nuestra propia vida! Es más, aprendemos gracias a él, así como la economía y el bienestar crecen tras una caida, ya sea por una crisis económica o por un conflicto del tipo que sea. ¿Por qué se obstinan los políticos en insistir en la falacia de la sostenibilidad, cuando hablan de países, empresas, proyectos o sistemas? Nuestro Sistema actual, repito, no contempla más que la linealidad y la permanencia, las cuales niegan en esencia nuestra vida de contrastes y cambiante, por definición! Así, aún hoy, observamos -aparte de la inutilidad de muchos de nuestros políticos ante una simple crisis- generaciones de jovenes que se incorporan a la sociedad tras sus estudios sin tener esa necesaria tolerancia a la frustración, ni tan siquiera la mínima cultura del esfuerzo para conseguir aquello que quieren en su vida o en su trabajo. ¿Serán ellos dignos padres, profesores, empresarios, políticos, ciudadanos... del mundo futuro? Seguramente, como suele pasar, no será solo una responsabilidad suya... ellos al fin y al cabo solo replican obedientemente lo que han visto o lo que les hemos explicado nosotros, sus mayores! Porque, por no ser, ni son rebeldes!

Aquí te traigo un interesante artículo de prensa en el que presuntos expertos de varias disciplinas explican las herramientas necesarias que deberán utilizar los jovenes estudiantes para enfrentarse al reto del presente Siglo XXI. Ni que decir tiene que seguimos confundiendo herramientas con la esencia de su necesario cambio y adaptación al nuevo mundo que viene. Las herramientas cambian, la esencia permanece! Creo sinceramente que aún hay demasiados cerebros pensando obsesivamente en cómo prolongar este insano, arcaico, corrupto, inhumano y autodestructivo Sistema... cuando en verdad deberíamos estar pensando todos hacia dónde deberíamos ir para mejorar -al fin y de verdad- nuestro mundo, gracias a los avances de que disponemos! Como suele pasar, ¿no estaremos enseñando a nuestros jovenes de hoy a adaptarse a un mundo que, llegado su momento, mañana ya no existirá para ellos? ¿No me educaron a mí para ser el líder de un mundo que ya no existía cuando yo llegué a él?

Extrae tus propias conclusiones!


Lo básico es aprender a resolver problemas y a elegir la estrategia adecuada

Lo que hay que saber en el siglo XXI

Resulta necesario conocer otras culturas y trabajar en equipo y se ha de disponer de un alto nivel de lectura crítica y reflexiva

Es difícil prever qué necesitarán saber los escolares cuando lleguen al mundo laboral, pero parece que no precisarán haber acumulado mucha información, sino habilidades para buscarla, seleccionarla y utilizarla de forma eficaz

La Vanguardia. MAYTE RIUS 12 abril 2010

¿Qué ha de enseñar hoy la escuela para preparar a los profesionales de las próximas décadas? ES ha preguntado a sociólogos, pedagogos, profesores, psicólogos... y todos han coincidido en su respuesta: a ser competentes.

Formación de base

A · Saber comunicarse bien
- Lectura crítica y reflexiva
- Interpretar la información y los medios de comunicación
- Escritura argumentativa
- Utilizar e intercambiar diferentes códigos
- Debatir y contrastar puntos de vista
- Idiomas

B· Dominar las nuevas tecnologías
- Buscar y evaluar críticamente la información
- Organizar y crear contenidos digitales
- Comunicarse y trabajar a través de redes
- Participar en la vida pública a través de internet

C · Ser creativos e innovadores
- Espíritu crítico
- Apertura a perspectivas nuevas
- Hacer preguntas y plantear hipótesis
- Originalidad e inventiva
- Expresividad artística

D · Conocer cómo funcionan los negocios
- Trabajo en equipo
- Negociación de metas y proyectos
- Flexibilidad y resolución de conflictos

E · Ser multiculturales
- Conocer otras culturas y valores
- Implicarse en la comunidad
- Dialogar y negociar

F · Conocerse a sí mismo
- Expresar las propias emociones
- Entender a los demás
- Ser responsables y confiables

La formación de los alumnos del siglo XXI obliga a reinventar la escuela o, como mínimo, sus métodos. Las fuentes consultadas abogan por trabajar por problemas, pero con problemas reales que tienen o tendrán los niños en su vida cotidiana.

Con este método, un plano de metro puede ser libro suficiente para enseñar todas las matemáticas de primaria, desde aritmética hasta las unidades de medida o las fracciones, con cálculos reales que los alumnos sentirán próximos y útiles.

Y la respuesta a la curiosidad infantil sobre cómovivían los dinosaurios permite enseñar historia, ciencias, matemáticas y lenguas todo un trimestre mientras se desarrolla la expresión oral y escrita, el trabajo en equipo, la búsqueda y selección de información y se usan nuevas tecnologías

¿Influencia del plan Bolonia y de la ley de Educación porque plantean las competencias básicas que debe desarrollar el currículo educativo? "No. Se habla de competencias porque ser competente no es sólo ser hábil en la ejecución de tareas y actividades concretas tal y como han sido enseñadas, sino, a partir de las habilidades adquiridas, ser capaz de afrontar nuevas tareas o retos que suponen ir más allá de lo ya aprendido; la competencia es disponer de recursos (saber qué, saber cómo y saber cuándo y por qué) para enfrentarse a los problemas propios de los escenarios en que uno se desenvuelve, y eso es lo que necesitarán los actuales escolares para desenvolverse como adultos", resumen Carles Monereo, profesor de Psicología de la Educación de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), y Juan Ignacio Pozo, profesor de Psicología Básica de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Y como los escenarios en que transcurrirán sus vidas son el educativo, el profesional y laboral, el vinculado a la comunidad y el personal, opinan que la clave es formar a los futuros adultos para ser aprendices permanentes, profesionales eficaces, ciudadanos participativos y solidarios y personas felices.

Ya, pero ¿qué han de aprender para llegar a ello? ¿Qué contenidos ha de ofrecer la escuela? "El mercado laboral va a pedir que sean competentes, así que, más que cambiar el currículo, hay que introducir más habilidades y actitudes, sobre todo actitudes; porque el mundo laboral exige sobre todo una buena actitud, gente de fiar, que sepa trabajar en equipo, con iniciativa y autodirección, porque el conocimiento ya se supone y, si no, lo ofrecerá la propia empresa", explica Albert Sáenz, director de ESO y bachillerato del colegio Sant Estanislau de Kostka-SEK, uno de los centros de la Fundació Jesuïtes Educació.

David de Prado, director del Instituto Avanzado de Creatividad Aplicada Total y del máster en Creatividad de la Universidad Fernando Pessoa, cree que la clave es "olvidarse de materias y asignaturas y centrarse en los procesos; en lugar de dedicarse a dar respuestas, hay que enseñar a hacer preguntas, despertar la curiosidad, fomentar el pensamiento libre, automático e inconsciente para formar mentes pensantes y desarrollar personas creativas, investigadoras y emprendedoras".

Como él, Rafael Feito, profesor de Sociología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, opina que hay que romper con la enseñanza por asignaturas y ofrecer a los alumnos una formación más interdisciplinar donde el objetivo no sea que aprendan matemáticas, historia o geografía, sino que tengan inquietudes, que sepan expresarse, trabajar en equipo, hablar otros idiomas, leer periódicos... Monereo y Pozo son partidarios de "podar" el actual temario escolar para poder introducir otros contenidos de mayor utilidad y vinculados a los problemas reales que tendrán que resolver los niños en el futuro, en su vida adulta, desde entender las facturas o los prospectos de los medicamentos, hasta saber comunicarse a través de redes digitales o comprender un telediario.

Por ello, su propuesta es introducir en la programación escolar módulos o asignaturas como salud o cuidado del cuerpo, medio ambiente o cuidado del entorno, cómo informarte o cómo cuidar el país, que permiten vincular diferentes disciplinas. Este es el modelo que desde hace tiempo utilizan en Finlandia, el país que obtiene mejores resultados educativos según el controvertido informe PISA. "Si los alumnos estudian como materia el cambio climático, para responder a ese problema necesitarán conocimientos de física, ciencias, matemáticas, historia...; y deberán buscar información, comprenderla, reelaborarla en gráficas, comunicarla... y para ello utilizarán herramientas digitales, trabajarán en grupo, defenderán sus puntos de vista...", ejemplifican Pozo y Monereo.

Porque, según los expertos consultados, para desempeñarse adecuadamente en las primeras décadas de este milenio serán más necesarias determinadas habilidades que los conocimientos teóricos adquiridos. "Antes se pensaba que lo que aprendías en la escuela te servía para toda la vida, pero ahora todo cambia a mucha más velocidad, y si hoy pensamos que es indispensable saber inglés, quizá dentro de unas décadas lo básico sea conocer el chino; por ello, más que acumular información, lo que importa es aprender a aprender", explica el sociólogo Rafael Feito.

Albert Sáenz apunta que esta competencia se alcanza cuando el alumno es capaz de crear conocimiento, de autorregular su proceso de aprendizaje y de autoevaluarse. Y ambos enfatizan la importancia de que la enseñanza vaya destinada a capacitar a los jóvenes para resolver problemas, de forma que, ante cualquier situación, conozcan varias estrategias y sepan cuál es la que han de aplicar en ese momento. "Las empresas contratarán a un filósofo como gestor si sabe crear equipo y romper tensiones", resume Feito, convencido de la trascendencia de desarrollar habilidades personales y sociales.

Y sus planteamientos encajan bastante con el modelo de aprendizaje propuesto por el Consorcio de habilidades indispensables para el siglo XXI de Estados Unidos, una institución creada en el 2002 por entidades públicas y privadas con el objetivo de integrar las demandas académicas, cívicas y económicas en la enseñanza de aquel país. Los estadounidenses han establecido como indispensables unas materias básicas, en las que se combinan asignaturas curriculares (lenguaje y comunicación, lenguas extranjeras, matemáticas, historia, arte, economía, gobierno, ciencias y geografía) con temas interdisciplinarios del siglo XXI (conciencia global, alfabetización económica y financiera, alfabetización cívica y conocimientos básicos de salud), y una serie de habilidades para la vida personal y profesional (flexibilidad, iniciativa, liderazgo, responsabilidad...) y de manejo de información y de tecnologías digitales.

De las propuestas y reflexiones planteadas por todos estos interlocutores cabría concluir que la formación de los escolares del siglo XXI implica su alfabetización lingüística, digital, emprendedora, ciudadana, sociolaboral y emocional, de manera que al acabar la enseñanza obligatoria los jóvenes sepan comunicarse bien, dominen las nuevas tecnologías, sean creativos e innovadores, multiculturales, conozcan cómo funcionan los negocios y sepan identificar y autorregular sus emociones.

Alfabetización lingüística
El área de comunicación y lenguaje resulta fundamental en la sociedad de la información. Es imprescindible que los alumnos aprendan a leer, a entender e interpretar los periódicos, los telediarios, los libros y webs de ciencia, las facturas y contratos... Que entiendan cómo se construyen los mensajes mediáticos, para qué propósitos y con qué herramientas, características, convenciones... Han de salir de la escuela con un alto nivel de lectura crítica y reflexiva y el entrenamiento suficiente para poder identificar las fuentes e intereses que hay detrás de cada escrito y discernir entre el alud de información y publicidad al que se enfrentan cada día. También han de ser capaces de expresarse de manera argumentada y razonada de forma oral y por escrito, y saber defender sus puntos de vista. Y para ello han de poder utilizar diferentes códigos y pasar de uno a otro: convertir gráficas o imágenes en textos, trasladar un texto a una gráfica... Además habrán de estudiar idiomas (como mínimo inglés) para poder comunicarse, entenderse y trabajar con personas de cualquier otro lugar del mundo.

Alfabetización digital
Los escolares han de aprender a buscar información por internet de forma eficiente, contrastada y más allá de Google. Es decir, tienen que saber cuándo y dónde buscar información, ser capaces de seleccionarla según unos objetivos y elaborarla adecuadamente para después exponerla, escribirla o aplicarla. Esta formación les abre las puertas a nuevos e inagotables conocimientos y les convierte en aprendices permanentes.

Pero la formación de ciudadanos digitales exige ir más allá. Hay que enseñarles a comprender y producir documentos digitales; a saber cuándo, cómo y por qué utilizar las redes sociales para comunicarse; a trabajar en red con personas de otros lugares, y a participar en la vida pública y política a través de internet.

Y para desarrollar estas habilidades digitales no se trata de implantar una asignatura de informática, sino de integrar el uso de las herramientas digitales en cualquier aprendizaje, sea de historia, de lengua o de matemáticas, y de utilizar internet como algo más que un mero buscador o escenario de juegos.

Alfabetización emprendedora
Los escolares del siglo XXI han de salir de la escuela habiendo aprendido a aprender y sabiendo pensar. Puede parecer una perogrullada pero los especialistas en enseñanza aseguran que no lo es. Si la sociedad actual exige aprendices permanentes, las personas habrán de ser capaces de regular el propio proceso de aprendizaje y de autoevaluarse.

Y para disponer de mentes multicreativas y capaces de adaptarse a los cambios profesionales y laborales, habrán de saber utilizar la imaginación y la fantasía, mantener despierto el interés y la curiosidad. Por ello la escuela debe enseñar a hacer preguntas e hipótesis, a pensar de forma innovadora, a descubrir múltiples aficiones, a crear conocimiento en lugar de repetir o imitar, a ser artísticos en lugar de teorizar sobre el arte. Para conseguir emprendedores hay que formar jóvenes abiertos a perspectivas nuevas y capaces de demostrar originalidad e inventiva.

Alfabetización sociolaboral
Muchas de las necesidades laborales de los escolares son impredecibles ahora. Pero parece claro que, sean cuales sean las profesiones más demandadas o los títulos exigidos dentro de una o dos décadas, tendrán que negociar, trabajar en equipo, demostrar flexibilidad para llegar a acuerdos, saber resolver conflictos, apoyarse en otros y apoyarlos, ser socialmente responsables y sensibles al contexto social, comunicarse bien de forma directa y a distancia. Así que todas estas materias o capacidades deberían trabajarse en la escuela. Y los alumnos deberían salir de ella conociendo cómo funcionan los negocios.

Alfabetización ciudadana
Si algo han de ser los escolares de esta primera parte del milenio es multiculturales. Su formación ha de acercarles a otras culturas y permitirles conocer otros valores para saber entender los problemas actuales y trabajar con personas de otras procedencias. También ha de enseñarles a participar en la vida civil, a implicarse en la comunidad, a mantenerse informado y a entender los procesos políticos y administrativos, y a ejercer sus derechos y obligaciones como ciudadanos. Para todo ello es importante formarles en valores, en el diálogo y la negociación, enseñarles a entender las implicaciones locales y globales de las decisiones cívicas.

Alfabetización emocional
El reto es formar personas que sepan expresar sus propias emociones, que se conozcan y tengan capacidad de autocontrol y de autorregular sus comportamientos. Otras cuestiones básicas que hay que desarrollar para capacitar a los alumnos para su vida personal son la responsabilidad y la confianza, así como la empatía para poder entender a los demás, cualidades imprescindibles si han de trabajar en equipo y de forma colaborativa.

lunes 19 de abril de 2010

RAZÓN DE SER



Creo que la lección que más me está costando aprender en esta vida es aceptar que las cosas son, ni más ni menos, como tienen que ser! Aceptar que lo que pasa obedece a algo que se nos escapa de las manos y que siempre es lo mejor que nos puede pasar, es algo difícil de asumir, sobre todo para personas que, como yo, siempre nos ha dado la sensación de haber sido protagonistas -cuando no, culpables- de todo lo que sucede o ha sucedido en nuestra vida.

Durante muchos años pensé que el mundo no giraría si yo dejaba de pedalear para que lo hiciera. Ese es el típico síntoma del hiperactivo, esa persona que va y viene por delante nuestro, mientras nosotros ni siquiera hemos llegado! Y es que en nuestro mundo loco y ansioso, las personas parecen obligadas a imponerse la velocidad, la hiperactividad y el atolondramiento. Pero, aparte del estrés y la ansiedad que vivir así produce, ese fenómeno es algo que, evidentemente, al mundo le gusta y, de alguna manera, premia, reconociendo públicamente a los más rápidos jugadores de esta partida de cartas que es la vida! "Corre, no pares" parece insistirnos nuestra mente ante cualquier episodio en nuestra vida, "tu puedes ir más rápido". De esta manera, surfeamos por los acontecimientos, zigzagueamos por entre los obstáculos... sin apenas darnos cuenta de lo que pasa alrededor nuestro, ni de quien está a nuestro lado compartiendo esa interminable carrera llamada vida!

Pero, con el tiempo y por cualquier causa inesperada, la vida nos rescata de la prisa y, llegado el momento oportuno, nos impone la quietud. ¿Una enfermedad, una ruptura súbita, un parón obligado...? De repente, todo se calma en nuestra vida atolondrada... y sentimos miedo de estar quietos, sin más! Y es que no estamos acostumbrados a la quietud, ni al silencio, ni a la soledad... todas ellas tan necesarias para reencontrarse con uno mismo! Para explicar esos momentos de parón súbito ya hace años solía utilizar una imagen típica de los dibujos animados infantiles: cuando el personaje (Correcaminos, por ejemplo) paraba de golpe y el escenario seguía corriendo ante su sorpresa, permitiéndole observar todo aquello que le rodeaba y había djado detrás en su carrera. Es como si en un coche lanzado a gran velocidad frenáramos de golpe... y la carretera, los árboles, las señales y las gentes que estaban detrás continuáran a la misma velocidad y nos sobrepasaran ante nuestra atónita mirada! Sin duda, tendríamos miedo de ver tantas y tantas cosas pasadas... y que a penas nos habíamos percatado de su existencia a nuestro veloz paso!

En la vida de cada uno de nosotros suceden a diario muchas cosas, desde grandes acontecimientos a detalles sin mayor importancia... pero todas ellas necesarias, pues conforman nuestra realidad y nuestra vida, además del ser el escenario de lo que sentimos en ella. Si vamos muy rápido, nuestra retina no tiene tiempo de ver cada una de esas cosas que suceden a nuestro alrededor, pero sí son observadas por nuestra Conciencia. Y nuestra mente solo utiliza lo que la retina capta para intentar entender la vida... obviando todo eso otro que pasa, pero que impacta solo en nuestra Conciencia! Por eso, frente a un suceso del que no somos plenamente conscientes, nuestra Conciencia genera una emoción que nuestra mente ciega es incapaz de ver y de procesar! ¿Intuición, ilusión... o solo la realidad, que apenas la habíamos percibido?

Pero, para pararse uno, se ha de tener valor, porque en la quietud de la Conciencia y del Alma uno se encuentra con sentimientos y sensaciones que desconoce... pero que, sin duda, existían ya en el interior de su ser y desde siempre! Y es en la Conciencia donde uno encuentra esa paz que dice buscar desesperadamente fuera y desde siempre... que explica todo lo que sucede en nuestra vida, lo acepte o no en ella nuestra mente! La mente gestiona ilusiones a partir de solo lo que ve y/o lo que quiere ver, pero se le escapan miles de detalles que conforman nuestra realidad más real y auténtica. En nuestra Conciencia -ligada al Cósmos desde el Alma- todo tiene su propio sentido y su significado en cada momento de nuestra vida! No hay que buscar ese sentido... solo hay que sentirlo desde dentro, donde está agazapado esperando que queramos o tengamos el valor de sentirlo! Desde nuestra mente obervando nuestro mundo exterior todo es un caos... en el que deseos, anhelos, sueños, son ilusiones fabricadas a partir de una realidad sesgada por la razón! Y una ilusión no nos permite siquiera dudar, es o no es... y en cambio, la realidad siempre puede dudarse, enmendarse y hasta cambiarse... si uno se empeña! La duda es un privilegio del ser humano... nunca podría hacerlo una flor, ni un pájaro, ni una roca, ni un astro! Dudar, cuestionarse uno mismo y a la vida a partir de la realidad es el camino para cambiar las cosas, para evolucionar, para crecer!

Te traigo de nuevo un fantástico texto de Cori, en el que habla del sentido de las cosas. Donde ella pone "razón", yo prefiero hablar de "sentido", precisamente porque es la mente quien genera razones "razonables"... y precisamente ese sentido que tiene todo en nuestra vida es dificilmente intelegible para nuestra mente limitada. Disfruta del texto y extrae tus propias conclusiones...


"TODO TIENE UNA RAZÓN DE SER"

Algunas veces las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe de ser así para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.

Tú no sabes quienes son estas personas, pero cuand ...o fijas tu ojos en ellos sabes y comprendes que ellos afectarán tu vida de una manera profunda.

Algunas veces te pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero en realidad entiendes que si no superas estas cosas nunca hubieras realizado tu potencial, tu fuerza, o el poder de tu corazón. Todo pasa por una razón en la vida. Nada sucede por casualidad o por la suerte... enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de puras tonterias, todo ocurre para probar los límites de tu alma. Sin estas pequeñas pruebas la vida sería como una carretera recién pavimentada, suave y lisa. Una carretera directa sin rumbo a ningún lugar, plana cómoda y segura, más empañada y sin razón.

La gente que conoces afectan tu vida, las caídas y los triunfos que tú experimentas crean la persona que eres. Aún se puede aprender de las malas experiencias. Es más, quizas sean las más significativas en nuestras vidas.

Si alguien te hiere, te traiciona o rompe tu corazón le das las gracias porque te ha enseñado la importancia de perdonar, la confianza y a tener más cuidado de a quien le abres tu corazón.



Si alguien te ama, ámalos tu también no porque ellos te aman sino porque te han enseñado a amar y a abrir tu corazón y tus ojos a las cosas pequeñas de la vida. Haz que cada día cuente y aprecia cada momento además de aprender de todo lo que puedas, porque quizás más adelante no tengas la oportunidad de aprender lo que tienes que aprender de este momento. Entabla una conversación con gente que no hayas dialogado nunca y actualmente escúchalos y presta atención.

Permítete enamorarte, liberarte y poner tu vista en un lugar bien alto. Manten tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho de hacerlo. Repítete a ti mismo que eres un individuo magnífico y créelo, sino crees en ti mismo nadie más lo hará tampoco.

Crea tu propia vida, encuéntrala y luego vívela.

Cori Caniza

sábado 17 de abril de 2010

SIN CONFIANZA NO HAY EVOLUCIÓN!



Últimamente insisto mucho sobre la necesidad de tener confianza en uno mismo, en los demás y en la vida! Lo sé, quizás incluso parezco un disco rayado y repito insistentemente este tema a las personas que me rodean. Ni que decir tiene que, en un sentido amplio, la confianza es una evidente manifestación del amor, y, como tal, exige ausencia de miedo. Pero en el terreno más concreto, la confianza nos brinda la oportunidad de llegar a ser como deseamos, a alcanzar nuestros objetivos y a dejar fluir la vida tal como viene, sin ofrecer resistencia!

Ni que decir tiene que nuestra capacidad de ser felices es inversamente proporcional a nuestra resistencia a fluir desde dentro y a nuestro recelo personal ante lo externo, lo que mos rodea. Si creemos -aunque sea profunda e inconscientemente- que no estamos capacitados para, por ejemplo, el amor o ser felices, todos nuestros actos y decisiones corroborarán y harán realidad ese pensamiento, lo que nos traerá una vida ausente de amor y de felicidad, aunque afirmemos buscarlos incansablemente en nuestra vida. Los psicólogos le llaman creencia limitativa, que no es más que esas creencias que, de alguna manera, nos han inculcado sobre nostros mismos y que nos privan de llegar a ser o a vivir lo que merecemos. Como se dice popularmente, no hay peor ciego que el que no quiere ver! Y es que, en nuestra vida temprana, los demás, nuestras experiencias y nosotros mismos construímos un yo falso, basado solo en esas percepciones propias y ajenas que, en la realidad, guían nuestras decisiones y coartan nuestro camino en la vida.

Y contra esto no hay otra solución posible que adquirir esa confianza que perdimos por el camino. ¿Cuántas veces de niños algún mayor nos avisó del peligro de ser como somos o de hacer alguna cosa diferente a lo que se esperaba de nosotros? Los niños, imprudentes donde los haya, más que ser inconscientes o ingénuos, son advertidos -por "amor"- a hacer lo que toca y como Dios manda las cosas! Eso, año a año, hace que vayan adquiriendo miedo ante ciertas situaciones y actitudes y les hace llegara ser temerosos... ante sí mismos, ante Dios, ante los demás, ante el mundo. Así, se va minando su propia libertad y su propia capacidad de actuar libremente, lo que les convierte en temerosos y, cada vez más, abandonarse al designio de sus referentes educadores, ya sean sus padres, los presuntos maestros o las divinidades! De ahí la necesidad aprendida de buscar y tener continuamente maestros o guías para iluminar sus pasos, más que decidir por ellos mismos sus pasos. Así, por ejemplo, los niños se sienten más satisfechos por complacer a sus padres o maestros, que en ser coherentes consigo mismos! Pero, ¿qué pasa cuando esta coherencia ante los demás, acompañada del miedo, logra estar de espaldas ante sus propias necesidades personales?

Uno adquiere una personalidad ajena e incluso tóxica para uno mismo, basada en la complacencia ajena y en el miedo a decepcionar a los que le rodean. Pero, internamente, las personas seguimos teniendo nuestras propias inquietudes marcadas por nuestra verdadera manera de ser. Ni que decir tiene que esa resistencia a ser, pensar, sentir y vivir tal como uno es, es una fuente inagotble de frustraciones, de inquietud y, como consecuencia de todo ello, nos hace vivir una vida alejada de nuestra realidad personal. En casos extremos, eso hace que ciertas personas -llamémosles rebeldes- crean necesitar rodearse de personas que les guíen y les ayuden a domar sus instintos o corazonadas poco convencionales o más aparentemente transgresoras o incómodas frente a los demás o frente al mundo que les rodea! El ejemplo más claro -y a la vez extremo, pero lamentablemente común- es la entrega a relaciones de dominio, lo que es un buen precursor del llamado maltrato -ya sea de género, familiar o como queramos llamarle- incluyendo aceptar regimenes autocráticos o dictatoriales, en el nivel social o político!

Ni que decir tiene que esa autolimitación impuesta nos provoca una cierta ansiedad y, sobre todo, nos limita como personas soberanas, haciéndonos sentir ajenos e insatisfechos con lo que vivimos... o sea, muy lejos de nuestros deseos reales y, por tanto, de nuestra capacidad de ser felices! La felicidad, por decirlo de una manera simple, no es más que llegar a vivir en linea con nuestros deseos internos y personales, lo que casi siempre significa lejos de lo que se espera de nosotros o lo que aprendimos que era lo correcto y falsamente propio! Por ello debemos redescubrir esa esencia personal, aprendiendo a imponerla ante esos otros condicionantes inculcados sutilmente desde nuestra infancia por lo demás! Así, recuperaremos la confianza en nuestras capacidades, habilidades y necesidades personales, como única forma posible de ser coherentes con nosotros mismos, de ejercer nuestra verdadera libertad y alcanzar nuestra propia felicidad, que no es más que vivir de acuerdo a lo que realmente somos! Para ello es necesario renunciar al miedo inculcado a ser como somos y romper el mal hábito de seguir solo las consignas ajenas que de niños nos impusieron... y aprender a volver a confiar -de nuevo, como un niño- en uno mismo, en nuestros propios y personales recursos internos y en nuestro propio destino personal, así como entender que la vida es la única oportunidad de llegar a ser y a vivir lo que realmente merecemos... y, sobre todo, aprender que resistirse a ello es perpetuar nuestra insatisfacción e infelicidad!

Te traigo un artículo en la que un presunto experto en neurología explica desde la perspectiva racionalista y científica temas como la confianza, la libertad o el amor, situándolos en el cerebro humano e intentando aclarar nuestro comportamiento más cotidiano! Particularmente pienso que estos esfuerzos por hallar las causas fisiológicas son un vano ejercicio de vanidad humana para intentar explicar lo inexplicable de nuestra vida y de nuestra actitud ante ella... y en último caso, no logramos más que describir sus efectos, sin profundizar en las vedaderas causas que lo provocan! Aún así, es interesante leer un punto de vista realista y orgánico de las cosas y sus efectos que nos mueven a ser y a actuar como lo hacemos! Extrae tus propias conclusiones!


Joaquín Fuster, nacido en 1929, experto en neurociencia cognitiva, investigador y profesor en la UCLA"Los humanos somos una colección de egoístas codiciosos". La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 17/04/2010

Su apellido se asocia a bata blanca y cloroformo.

Cuatro generaciones de médicos, sí. "¡Voy a ser ingeniero!", proclamé harto de médicos, pero cogieron al diestro Manolete y en La Vanguardia explicaron todas las heridas, y me pareció irresistible.

Los genes.

Una vez terminada la carrera de Psiquiatría me fui a California con una beca a estudiar el cerebro. Mi padre, psiquiatra, con clínica propia, me dijo: "Vete, aquí (pleno franquismo) no hay nada que hacer".

Y fue uno de los primeros miembros del Instituto de Investigaciones Cerebrales de la UCLA.

Sí, hacía investigación y clínica, y todavía la hago como voluntario en una clínica de enfermos psiquiátricos de habla hispana.

¿Estamos más locos que nunca?

Estamos todos un poco trastornados, y sobre todo en tiempos críticos como los de ahora. ¿Sabe cuál es el problema?

¿Cuál?

La desconfianza, nadie se fía de nadie y por tanto la gente está crispada y los jóvenes tienen el futuro en entredicho. De ahí viene esta crisis, y es que la confianza es un atributo humano muy atávico, como la filiación.

Al final, todo se reducirá a una falta de amor.

¡Exactamente!, por eso san Agustín decía: "Ama y haz lo que quieras". Lo que he aprendido a lo largo de estos años es que cada ser humano es una parte íntegra de la sociedad, inseparable de los otros. Nuestra libertad existe - luego le explicaré por qué-,pero está ligada a la de los demás.

¿Sin confianza no hay evolución?

No, porque sin confianza no hay cohesión ni en la familia ni en el grupo.

Entonces algo hemos hecho mal por el camino...

Idealizar el yo. Somos una colección de egoístas codiciosos que no tenemos en cuenta las necesidades de los demás, entre las cuales las esenciales son el amor y la filiación. Entonces, en muchos sentidos, nos estamos suicidado evolutivamente. Y hay otra cosa.

¿...?

Estas virtudes evolutivas, la confianza y la cohesión del grupo, las aprovechan demagogos, políticos y tiranos para fines de grupos restringidos. Pero la sociedad occidental ha aprendido que la guerra ya no rinde; se ha hecho tan terrible que a la juventud ya no le interesa, y eso es algo nuevo y bueno.

¿Usted cree que el ser humano tiene memoria para no repetir los desastres?

De hecho, tenemos muchas memorias. La intuición, por ejemplo, es una forma de memoria inconsciente. La corazonada es un acto ejecutivo sin razonamiento lógico consciente, pero profundo y fundado.

¿Las hormonas superiores?

Exacto, que nos advierten lo que debemos hacer y no se equivocan; esto es memoria, es percepción inconsciente. Y también es la base de otra cosa: la sabiduría.

¿La sabiduría es inconsciente?

Sí, la sabiduría es también memoria, mucha de ella intuitiva y mucho más estable que las otras memorias. No te acuerdas de la fecha ni de la cara ni del nombre, pero sí de ciertos hechos fundamentales.

Entonces, ¿la sabiduría es de viejos?

Sí, la sabiduría se adquiere más y más con la edad mientras se van perdiendo las otras memorias más triviales.

Iba a hablarme de libertad, ¿recuerda?

Ja, ja, ja, sí, lo había olvidado. Me he pasado 45 años estudiando el órgano de la libertad: la corteza prefrontal, que nos permite elegir una cantidad ingente de fuentes de información para modelar nuestras acciones y construirlas de acuerdo con nuestra historia personal y la historia de la humanidad.

El 99% de nuestra percepción es inconsciente.

No sabemos conscientemente lo que vemos y hacemos, pero inconscientemente lo percibimos. No hacemos lo que no debemos hacer inconscientemente.

Entonces, ¿de qué libertad me habla?

Hay de 10.000 a 20.000 millones de neuronas en nuestra corteza cerebral, su capacidad combinatoria es prácticamente infinita, así que nuestras memorias, vidas e historia son todas distintas, la capacidad de elegir es inmensa.

¿Pero quién es el que elige?

Nuestra corteza cerebral; si quiere llamarle yo,puede hacerlo.

¿Pero y la conciencia del yo, eso que andan buscando todos los neurólogos?

Sí, como locos... Yo creo que no es la conciencia la que hace las cosas, es la corteza, y cuando la corteza trabaja duro somos conscientes de ello, pero insisto: la mayoría de nuestras acciones son inconscientes.

Entonces la inteligencia cognitiva no es nuestra gran aliada.

Nuestra gran aliada es la inteligencia emocional, con ella avanzamos. Pero la pretendida conciencia intelectual nos sube los humos y es un gran impedimento al altruismo, a la filantropía y a ser más felices.

¿Qué le ha sorprendido?

La capacidad prácticamente infinita del ser humano para superar la desgracia, adaptarse a ella, y la capacidad casi infinita del hombre y la mujer para diseñar el futuro, para imaginar lo que ha de ser; y para las dos cosas se necesita la inteligencia emocional, que es el entusiasmo. Sin entusiasmo, no hay ciencia ni avance posible.

EL LIBRO "CONTIGO MISMO" PRIMER TOMO



Aquí tienes el libro "Contigo Mismo", en su primer tomo. Abajo, en la imagen, tienes el link del libro, desde donde podrás adquirirlo! Pídelo ahora mismo y te lo enviarán a cualquier parte del mundo donde vivas, en unos días. En él podrás leer los artículos publicados durante el 2008 -y que ya no encontrarás publicados en el blog- ... sin conectarte a Internet, ni verlos en una pantalla de ordenador, llevándotelos siempre contigo, a donde quiera que vayas... o para regalárselo a tus seres queridos!

Ni que decir tiene que todo en este libro soy yo... mis pensamientos, mis deseos, mis vivencias... incluso la acuarela de la portada y las fotografías, todo hecho por mí, para tí, amig@! ¿Hay alguna otra forma mejor de compartir?

También recordarte que el segundo tomo de este libro espero publicarlo en breve!

Te agradezco tu apoyo por divulgarlo entre tus amigos y conocidos, muchas gracias de todo corazón! Ah... y leer no tiene contraindicaciones, pero puede ayudarte a mejorar tu vida!








viernes 16 de abril de 2010

LA DESTRUCCIÓN DEL PLANETA ¿POR VANIDAD... O POR MIEDO?



Dicen que la estupidez humana es la que está malbaratando el planeta Tierra. Solo hay que ver fenómenos como el calentamiento terrestre, la paulatina degradación de nuestros ríos, fauna, mares, montañas y bosques para darnos cuenta de ello! Pero, un paso más allá de esa presunta estupidez e insensatez, está el miedo del ser humano y su necesidad de control y de sensación de presunta seguridad! Como Adán y Eva en el bíblico Paraíso, el ser humano y su vanidad necesitan desesperadamente sentirse amos del Universo y servirse de todo lo que le rodea. ¿Qué lógica tiene pensar que somos los únicos seres presuntamente inteligentes en un Universo infinito? ¿Qué sentido tiene tener que destruir el medio natural para demostrar nuestro presunto poder sobre todas las cosas, incluídas las gentes que viven en él?

Aparte del lucro, de la vanidad y del poder, esa ansia desmedida del hombre por dominar destruyendo su necesario sustento, la Tierra, hay miedo, mucho miedo! ¿Miedo a qué? Miedo a su innata capacidad de formar parte de Él de manera armoniosa y responsable, miedo a que sea el propio devenir del Universo con sus implacables Leyes quien marque el transcurrir de la propia vida humana! Porque ese devenir es, precisamente, lo que hace mágica, enigmática y siempre inesperada nuestra propia vida como seres vivos. Resistirse a ello significa pretender que una simple flor silvestre se niegue a cumplir su eterna misión de nacer de una semilla y marchitarse en el momento preciso, negar que el sol salga imperturbable cada día de manera diferente o que miles de aves crucen medio mundo para buscar la calidez del clima en cada estación, todos ellos fenómenos tan naturales como sobrenaturales! Porque cada uno de esos fenómenos obedecen a un Fin eterno, mágico y a veces cíclico que, a pesar del hombre, nos invita a pensar en algo -afortunadamente- superior, propio y magestuoso... y eternamente cambiante!

El ser humano obedece a una mente limitada que es incapaz de aceptar el azar, el cambio, las causalidades y el propio devenir de sí mismo y de todo lo que le rodea! Para corroborar su impotencia, el ser humano se obstina en destruir, modificar irreversiblemente e incluso aniquilar lo que encuentra a su paso, para sentirse dueño y señor del Universo que le circunda! Evidentemente lo hace en aras de su pretendido poder, su engañosa buena voluntad y su derecho -auto-otorgado y absurdo, claro está- de sentirse el rey de todo lo existente! Afortunadamente el Universo no necesita exclusivamente del ser humano ni de su mente, ni cesa en su empeño por ser, manifestarse y ayudarnos a ser más humanos cada día, aunque a ratos nos lo deba recordar a base de milagros o sustos, como terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas o situaciones climatológicas, aparente y/o temporalmente adversas! Y son estas implacables lecciones las que nos enseñan quién es quien en el Universo! ¿Por qué esta obsesión de sentirnos superiores, si basta un nimio fenómeno climatológico o sísmico para que todo el presunto poder humano, todo nuestro imperfecto sistema social, científico y económico -y, con ello, toda nuestra vanidad- se venga abajo, en un abrir y cerrar de ojos?

El miedo, o sea la ausencia de confianza -o de amor, que es lo mismo- a lo que nos rodea y a su propio devenir! El ser humano, cual simple pieza en este glorioso rompecabezas que es la vida, forma parte consustancial de ese Todo, de ese ilimitado Universo que está aquí, junto a nosotros, para ayudarnos, para enseñarnos... más que para ser explotado, ignorado y aniquilado por el mismo miedo que nos coharta y nos impide ser y sentirnos libres y humanos! Lo único que nos diferencia de otros seres en este Universo es la inteligencia... precisamente eso que, a la vez y paradógicamente, nos separa del Todo, ya sea de nosotros mismos o de lo que nos sustenta, ya sea una piedra, un animal, una planta... o un estrella! Porque no deberíamos olvidar que, en nuestro Universo, una simple piedra nos enseña a ser firmes, el agua, a fluir, una planta, a crecer y mostrarnos al sol, un pequeño ruiseñor, a cantar a la vida cada nueva mañana! ¿Por qué tenemos esa torpe y peligrosa manía de atacar, menospreciar o destruir, precisamente, a lo que nos enseña a vivir tal como la vida es?

¿Morder la mano de quien nos da de comer? Quizás sí... y en el terreno más humano y concreto, eso es lo que suele pasar en nuestra vida más cotidiana! Y es que el miedo es, desgraciadamente, nuestro mejor aliado para ello, quien nos domina, advirtiéndonos de nuestra vulnerabilidad, de nuestras flaquezas y, lo que es peor, nos invita a rebelarnos contra -precisamente- quien o lo que más nos ayuda! Las personas que, como yo, pretendemos ayudar a los demás a ser o a salvar sus escollos momentáneos, sabemos bien que no es siempre gratitud lo que recibimos a cambio...

Aquí te traigo una interesante entrevista de La Contra de La Vanguardia de un personaje que describe perfectamente la actitud del ser humano frente a la Naturaleza. Extrae tus propias conclusiones...

Hervé Kempf, 52 años, pionero del "decrecimiento económico"; autor de cabecera de Hugo Chávez. "La avaricia de unos pocos amenaza el planeta de todos".

La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 15/04/2010

¿Esperaba que Hugo Chávez esgrimiera su libro en la cumbre de Copenhague?

Chávez se leyó Cómo los ricos destruyen el planeta en el avión porque se lo había recomendado mi amigo Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique a él y a Evo Morales.AChávez le gustó y lomostró al auditorio en Copenhague.

¿Orgulloso de impresionar a Chávez?

A Chávez le interesó cómo vincula mi ensayo la causa social y la ecológica. Yno es una conclusión doctrinal, sino mi experiencia.

¿Ha sufrido usted explotación?

Cuando veo un africano malviviendo en un suburbio de París y le pregunto "¿por qué estás aquí?", su respuesta siempre es una historia de explotación del hombre por el hombre y después de degradación del planeta.

Por ejemplo...

Los suburbios de Europa están llenos de inmigrantes que tuvieron que abandonar el medio ambiente donde nacieron, porque está exhausto tras la explotación abusiva. Son africanos que inmigran porque no han podido seguir siendo pescadores o cazadores o agricultores en su tierra, porque los recursos de sus mares, campos y selvas han sido esquilmados.

Ese camino de África a Europa antes lo hicieron mercancías, valor y plusvalías.

Vienen aquí porque no les hemos dejado nada allí para que puedan sobrevivir. ¿Por qué cree que actúan los piratas somalíes? ¿Porque son malos y peligrosos "terroristas"?

Yo no justificaría la piratería.

Pero expliquemos sus causas: eran pescadores que hoy no pueden competir con las modernas flotas de pesca como la española, por cierto, o la japonesa. Ya no les quedan peces, así que cogen las pistolas.

Podemos rectificar.

Si no rectificamos, nuestros hijos heredarán un planeta degradado por la avaricia y la estupidez de unos pocos. Lo que me preocupa es que estamos ante una crisis ecológica que pone en peligro nuestra propia especie.

¿No es usted algo cataclísmico?

En un siglo hemos llegado al límite de los recursos que durante un millón de años fueron ilimitados para nuestros antepasados: el oxígeno; el agua potable; los mares. En sólo dos generaciones, hemos puesto al planeta al límite y ahora estamos empezando a superar ese límite.

Aún queda planeta

. Ya no para una sexta parte de las especies terrestres hoy extinguidas por la acción humana y que existían sólo hace un siglo. Nuestros hijos sólo pueden ver en fotos animales que nuestros abuelos veían vivos

"La Tierra da recursos para las necesidades de todos, pero jamás dará suficiente para colmar la avaricia de unos pocos".

Gandhi no sólo lo dijo, sino que lo transformó en ejemplo al vivir con lo esencial, pero yo me he inspirado en Thornstein Veblen y en su mordaz ironía al explicar cómo las clases altas necesitan alardear de gasto suntuario para retarse entre individuos y demostrar su éxito.

Es la teoría del hándicap, o del pavo real, expuesta aquí por el etólogo evolucionista Amotz Zahavi.

Siempre hemos consumido un exceso de recursos naturales más allá de nuestras necesidades materiales para competir con los demás: las clases altas, para deslumbrar a los demás individuos de clase alta, y las clases bajas han imitado –o al menos lo han intentado– el lucimiento de gasto de las altas para sentirse ascendidas socialmente.

Todo muy humano.

Y las tribus –hoy naciones y estados– han derrochado también recursos de su territorio sólo para exhibir su poder. Está en nuestro instinto. Incluso le diría que hay una parte de esa élite económica que se siente fascinada por la idea de consumir el planeta hasta el final.

¿Quemar Roma como Nerón?

Una pulsión suicida. Piense que consumir es en realidad destruir. El lujo hoy es enemigo de la especie. Y en ese sentido necesitamos decrecer económicamente.

¿Quien más contamina que pague más impuestos?

No basta: hay que cambiar la cultura. Necesitamos una cruzada estética para afear la sobreexplotación del planeta por mera vanidad. Hay que reivindicar la sobriedad.

Pues empiece por países petroleros.

No sólo es la exhibición de riqueza. También el despliegue armamentístico –otra forma de exhibición más perversa y nociva– en otros países de estilos más austeros.

¿Propone una revolución pedagógica?

Propongo que cuando alguien quiera instalar una fábricaouna granja en un valle idílico con un río virginal, y ensucie y contamine ese río –o esa playa– de todos para poder comprarse con las ganancias una mansión gigantesca o... ¡un Rolex de oro...!

Hay otros lujos más inteligentes...

... Y arruinan su río y contaminan sus aguas... ¡para poder construirse una piscina en su jardín...!, que todos le digamos que esa conducta es hortera, ignorante y nos perjudica a todos.

La envidia es más poderosa que la responsabilidad.

Pero nos queda el raciocinio. Nos queda la reflexión: ¿para qué más coches de 100.000 euros, y mansiones con catorce baños? ¿No sería un lujo mayor poder caminar por un bosque frondoso y florido y bañarse en un río limpio?

jueves 15 de abril de 2010

SER FIEL A UNO MISMO POR ENCIMA DE LOS MIEDOS...



Si hay algo seguro en nuestra vida es que, por una u otra causa, llegaremos a encontranos con nosotros mismos... todos y cada uno de nosotros! Aunque no lo queramos aceptar, aunque nos cueste, aunque sentenciemos de por vida a alguien que nos ha hecho sufrir... cada persona tiene y tendrá el privilegio de encontrarse a sí misma! Seguramente tardará más o menos, dependerá de la resistencia que oponga a ello, pero un buen día se reencontrará y, desde ese momento, iniciará su particular camino hacia la felicidad que merece!

Mientras, es posible que sufra, que renuncie a ella misma en aras de una felicidad pasajera o artificial, puede que incluso dañe a otras personas haciéndolas sufrir o que incluso sueñe con quitarse la vida... pero hay un vigia eterno que, desde dentro, velará siempre por su descubrimiento, la Conciencia! La vida le ofrecerá oportunidades que puede rechazar o esquivar, las personas de su entorno le brindarán la posibilidad de mirarse y aprender de sus fortalezas o debilidades, su inteligencia dejará paso a su corazón para tomar decisiones importantes en su vida... todo se engranará a la perfección para que, llegado el momento preciso, se descubra a sí misma tras sus pensamientos caducos, su erróneo concepto de sí misma o gracias a su vital sufrimiento!

Y sabrá que se ha encontrado a sí misma cuando en sus ojos transmita esa paz y ese sosiego que todos anhelan, cuando aprenderá a vivir un amor sin renuncia y sin esperar nada a cambio, cuando tendrá la necesidad imperiosa de compartir lo aprendido hasta ese momento, tendiendo la mano a quien sueña con iniciar su propio camino! Esa es la fuerza que mueve a las grandes personas que han cambiado el mundo con su empeño... y su amor. Pero no te engañes, no vayas a creer que esas personas son necesariamente héroes, mandatarios ilustres o célebres personalidades reconocidas públicamente... seguramente son personas como tú y como yo que, desde la discreción, palabra a palabra, gesto a gesto, mirada a mirada, silencio a silencio, generamos un segundo de duda ante el error o de esperanza en uno mismo, arrancamos una sonrisa o compartimos un tierno abrazo con quien lo necesita! Da igual si lo haces desde una ingeniería, desde un hospital, desde un libro, desde una escuela, desde el campo... cada uno de nosotros tiene el talento necesario y conoce sus propias herramientas para lograrlo! Tampoco creas que el éxito llegará de la mano de un premio, un aplauso, un reconocimiento o siquiera un agradecimiento! Crecerá -como tú lo haces- hora a hora, día a día, mes a mes, año a año... y, como la vida misma, irá acompañado de cimas y valles, de alegrías y de penas, aunque ese camino, no lo dudes, te llevará siempre a tu propio Destino!

Aquí te traigo una interesante entrevista de alguien que descubrió su propio camino y, para seguirlo, tuvo necesariamente que romper sus esquemas y vencer sus miedos... como cada uno de nosotros logra cada día que cuestiona lo que piensa, siente y vive! Extrae tus propias conclusiones...


Tomeu Català, 68 años, presidente del Proyecte Home en España. "Yo no creo en la resurrección, veo la resurrección cada día"
La Vanguardia.IMA SANCHÍS - 13/04/2010

¿Cuándo sintió la llamada?

Alos 16 años, y no quise escucharla, el celibato me iba a contrapelo y la pobreza no me gustaba, había estado educado en el tener.

Dos razones poderosas.

Al final fui fiel a mí mismo por encima de los miedos. Creer en Dios está más allá de los dogmas. Y yo intento ir más allá de la apariencia, me interesa lo profundo del otro, y si puedo llegar, la relación es fluida y fácil. Esas son mis creencias.

¿Sin crisis?

Tres o cuatro años después de entrar en el seminario tuve mi primera crisis de fe. Yo oraba: "Si es que existes, haz que lo vea".

¿Lo vio?

Lo viví, me di cuenta de que Dios era una realidad; la aceptaba o no la aceptaba.

Y su vida se convirtió en docencia y parroquia.

Quería formar personas. Y surgió el problema de las drogas, una epidemia de heroína, y el gobierno y el obispo me pidieron ayuda. Estudié el tema y entendí que las causas de la drogodependencia son humanas, culturales, personales y sociales. Italia nos llevaba la delantera, allí nos formamos e importé su proyecto.

Un proyecto aconfesional.

Eso me parecía importante: la libertad. El proyecto debía estar abierto a todo tipo de personas: no nos importa de dónde venga; la única condición es que quiera ser protagonista de su rehabilitación.

¿Qué ha aprendido en estos 20 años?

Que por destruida que esté una persona siempre tiene capacidad para recuperarse, aunque lo haya intentado cientos de veces. Decir que una persona no tiene remedio es no creer en las personas. Y no es una teoría o una esperanza, ¡yo lo veo, lo toco, lo vivo!

...

... Y también he aprendido que, más allá de las apariencias, existe algo muy tierno que todos tenemos, hay que saber encontrarlo.

¿Y usted cómo lo encuentra?

Estando abierto, escuchando no lo que me dicen, sino lo que hacen, acompañando, exigiendo, provocando. Yo estoy convencido de que, más pronto o más tarde, toda persona, con o sin adicciones, en algún momento de la vida conecta con lo profundo de sí misma. Si estamos lo suficientemente atentos, esa conexión nos puede revolucionar.

Pero siempre hay un motivo motor.

Es posible que la mecha la encienda algo externo: un hijo, la familia, un juez, tocar fondo... Si en ese momento sabes escucharte y hacer algo con esa revelación, el cambio sucede. Normalmente, alguien con problemas de drogas no vive el presente, o bien piensa en el futuro y hace planes que no lleva a término, o vive en un pasado desgraciado. Hay que ayudarles a vivir en el presente.

¿Un presente vacío?

El presente no es complicado: ducharte, prepararte el café...; estar presente en lo que haces.

No es fácil cambiar de hábitos.

Hace siete años tuve un infarto, y a mis 61 años tuve que cambiar hábitos; sé que no es fácil, pero es posible. Renuncié a muchas cosas y empecé a valorar otras en las que no me había ni fijado. Sólo tú decides cómo quieres vivir.

Esa es una verdad que solemos vestir con excusas.

Por eso el infarto ha sido uno de los grandes regalos de mi vida. Estuve más de una hora sobre el volante, no podía moverme, el dolor era inmenso y tuve la sensación de que moría. Pero tuve dos experiencias fortísimas: vi pasar imágenes de personas a las que quería mucho, vivos y muertos, y lo viví con mucha paz. Nunca había estado tan bien.

Qué curioso.

Entendí que el amor es lo esencial en la vida, valorar el afecto de los otros. También pensé que debía pedir perdón antes de morirme, pero no encontré nada de lo que arrepentirme. Después, reflexionando..., porque ahora sí recuerdo cosas por las que pedir perdón, he llegado a la conclusión de que cuando Dios perdona, olvida. Y yo quiero aprender esa lección.

¿Que sólo existe hoy?

Sí, que lo importante es este momento.

¿Y si el momento es insoportable?

Mucha gente se droga por eso, para no sentir ese dolor; pero será en un momento dado cuando decida que así no quiere vivir.

Usted ve mucha miseria, ¿cómo lo resuelve con Dios?

Estuve en una parroquia celebrando la Pascua y me salió decir: "Yo no creo en la resurrección, yo veo la resurrección cada día". Dios es la posibilidad que tenemos todos de hacer el bien, y haciendo el bien provocamos que otro pueda encontrar a Dios en su interior. Debemos descubrir que Dios está en todo, no querer ponerlo en todo.

¿Por qué algunos sufren tanto y otros tan poco?

Nunca he conocido a nadie que no haya sufrido, sea del estatus social que sea y aparente lo que aparente. Una persona me preguntó: "Tú que los ves de cerca, ¿cómo son los drogadictos?"... "Como tú", le contesté. Sufrimiento y alegría hay en todas partes, lo importante es la actitud ante lo que ocurre.

Ocurren muchas cosas.

Hace cuarenta años y pico, la gente del pueblo en el que vivía no podía estudiar: para eso había que ir a la ciudad. Decidí estudiar una carrera para poner un colegio en ese pueblo. Ante una necesidad, responde.

miércoles 14 de abril de 2010

EL SEXO COMO EXPRESIÓN HUMANA



El ser humano está obstinado en razonar y/o etiquetar todo lo que sucede en su vida. Y de ahí nacen presuntos expertos o maestros dispuestos a teorizar al respecto! Creo que la persona, por sí misma, solo debe experimentar intensamente lo que vive para saber de ello y, sobre todo, vivirlo a su manera! Cada uno vive y debe vivir su vida y sus circunstancias a su propia manera! Y eso es válido a los sentimientos, las vivencias y, por qué no, al sexo!

El sexo, con su pasión, su química, su imaginación, su emoción, su placer... es una sublime expresión del ser humano. Más allá del placer puramente físico que comparte con el reino animal, el sexo es una vivencia en la que no se admiten espectadores y en que cada uno se muestra tal cual es en realidad... siempre que tenga el valor de hacerlo, claro! Pero, lamentablemente, en el sexo también interfiere nuestra mente y lo convierte en todo aquello que ella anhela en nosotros, es decir, un tabú, una suma de espectativas y demandas, unas técnicas pretendidamente infalibles, una implicación de presuntos puntos "G", "H", "I"... y, por tanto, un creador de trastornos celosamente guardados bajo los pliegues de nuestro cerebro limitado e intoxicado. Eso ha convertido al sexo en algo demasiado mercantilizado, olvidado y/o rodeado de frustraciones! ¿Por qué se empeña el ser humano -y su mente- en desvirtuar, modificar o corromper todo lo que sucede en su vida y que es natural? Porque si hay algo natural, ecológico y espontáneo en la vida del ser humano es el sexo! No tiene edad, ni condición, ni tan siquiera técnicas infalibles o estadísticas...

Siempre he afirmado que entregarse libremente al sexo y dejarlo fluir, lejos de esterotipos, ofertas y demandas o de esquemas morales, lo convierten en una expresión inigualable del propio individuo y de su esencia! Podríamos distinguir entre el sexo como simple manifestación del deseo (placer) o como una fantástica manera de compartir sentimientos y sensaciones (éxtasis), pero en ambos casos es lo que es: la expresión del individuo a través de su cuerpo! En la práctica del sexo, cuando es fluido, voluntario y espontáneo, se transmiten todos los valores, las capacidades, fortalezas y debilidades del ser humano! Pero cuando dejamos entrar en él a la mente política, aparecen todos los fantasmas, limitaciones y conductas aprendidas (incluida la violencia y la agresividad), lo que lo convierten en algo frustrante, político y mecanicista. Así mucha gente utiliza el sexo como mera contrapartida del amor, o como un logro personal en la dominación sentimental del otro o como un reto para reafirmar el Ego! Y eso es relegarlo a un medio... y no un fin en sí mismo! ¿Cómo se puede concebir el sexo como algo moralmente pecaminoso, como una debilidad o bajeza del ser humano, como algo solo necesario para la reproducción humana? ¿Algún día descubriremos en el sexo natural, humano y espontáneo que en él está magnificamente implicada la totalidad de nuestro cuerpo y de nuestra alma, desde la más simple célula... hasta lo más auténtico y grandioso de nuestro ser?

El sexo como tal es una potestad humana y, por tanto, una expresión de su Conciencia y libertad, cuando es un acto voluntario! Cada persona marca sus propios límites y establece sus propias normas que, si comparte, consensúa con el otro tácitamente. Al fin y al cabo, cada quien decide si implica a la persona íntegra, si es una manifestación del cariño más elemental o si es solo el cuerpo y sus infinitas sensaciones lo que se comparte entre dos seres que se desean y se exploran mutuamente. No hacerlo así implica que el sexo se convierta en un arma arrojadiza marcada por la posesión de un ser sobre otro, una práctica compulsiva y enfermiza, una cortapisa moral para juzgar al otro o una mera transacción comercial y lucrativa! Eso es precisamente lo que deshumaniza el sexo, lo que le desprende de su esencia humana y divina... y lo que le aleja de la conciencia y el deseo de cada uno!

Aquí te traigo un artículo de una supuesta experta en sexo que, como suele pasar en nuestro mundo y según mi modesta opinión, se queda en la anécdota y lo generaliza, haciendo del sexo algo a negociar como derecho, lo que ya implica esa competitividad, esa diferenciación entre géneros y esa dualidad que impone nuestra mente! El peligro de este tipo de conclusiones es que compares lo que tu sientes en la práctica del sexo, que te preocupe no estar en la media estadística que los expertos pretenden imponernos o que lo consideres solo un buen remedio para evitar el estrés. Extrae tus propias conclusiones


"Las personas sexualmente activas viven más años"
La periodista especialista en sexualidad dice que no se dedica el suficiente tiempo al sexo. La Vanguardia. Abril del 2010.

La Pirámide de Maslow incluye en su nivel de necesidades fisiológicas básicas mantener relaciones sexuales junto a otras necesidades como respirar, alimentarse o descansar. La importancia que debe ocupar el sexo en nuestras vidas se recoge en el libro "Tu sexo es aún más tuyo" (Edicions 62), escrito por Sylvia de Béjar, periodista y especialista en sexualidad en diferentes programas de radio y televisión. Sin prejuicios y en muchos casos desmontando tópicos, el libro invita a disfrutar de la sexualidad de una forma plena y saludable. Sylvia ya ha vendido más de 250.000 ejemplares en España y prepara una nueva actualización del libro que incluirá nuevos estudios sobre el punto G femenino y la circuncisión.

Jesús Sancho-¿Hoy en día se dedica el suficiente tiempo al sexo en nuestra sociedad?

-No. Porque hablamos mucho y no se dedica el suficiente tiempo de cuidarlo y hablar estos temas con la pareja. Hay que ser atrevido y no tener miedo de decir al otro lo que se piensa por si puedes abrir una nueva puerta. Hay una frase muy bonita de Rousseau: "El mundo de la realidad tiene sus límites, el mundo de la imaginación es ilimitado".

- Bonita frase. ¿Pero la sociedad está satisfecha sexualmente?

-No lo estamos porque las expectativas son tan irreales que cuando incluso logras aquello que soñabas te preguntas qué hay de nuevo. Los adultos estamos fallando mucho en la parte emocional. Lo que nos atrae de la vida es lo que no tenemos. Si es tan fácil acceder a ello pierde su gracia.

-¿Y la sociedad está bien informada sobre temas de sexología?

-Tiene posibilidad de estarlo pero otra cosa es que lo esté. Tenemos los medios porque hay muy buenas página webs, programas de televisión y de radio pero existe todavía el problema de que la gente quizás no acceda a ellos porque se busca el lado morboso del tema. Estamos en una sociedad que nos dicen que tenemos que ser hipersexuales hasta tal punto que el sexo se ha convertido en un artículo más de consumo.

-¿Existe alguna edad determinada para disfrutar más del sexo?

-El momento de máximo vigor sexual del hombre se produce aproximadamente entre los 17 y 20 años. A partir de ese punto va descendiendo, pero muy lentamente. En la mujer el proceso es distinto. Nosotras alcanzamos nuestra máxima plenitud sexual entre los 35 y 40 años. A partir de entonces también empieza a descender lentamente.

-¿De qué manera es beneficioso el sexo para la salud?

- Desde las maneras aparentemente más triviales: tonifica el cuerpo, quita dolores menstruales y lumbares, combate migrañas, y ayuda a hidratar y proteger la piel porque las glándulas sudoríparas secretan más agua y aceites... hasta otras de enorme peso.

-Por ejemplo…

-Combate la depresión ya que libera endorfinas lo que provoca sensación de euforia y bienestar disminuyendo el estrés. También previene el cáncer de próstata en los hombres y la atrofia vaginal en las mujeres posmenopáusicas. Asimismo, para los hombres, incluso puede haber un beneficio en términos de longevidad.

-Entonces practicar el sexo de una forma activa ayuda a vivir más tiempo...

-Está comprobado que las personas que tienen una vida sexual más activa viven más años que las que no la tiene. En un estudio, con un seguimiento a 10 años, los investigadores de la Universidad de Bristol (Inglaterra) examinaron la relación entre la frecuencia de orgasmo y la mortalidad entre los 918 hombres de 45 y 59 años del sur de Gales...

-¿Cuál fue su conclusión?

-El riesgo de mortalidad se redujo en un 50 por ciento durante ese período entre los hombres que tenían orgasmos con frecuencia, dos o más por semana, frente a los que lo tuvieron menos de un orgasmo al mes. Otro estudio realizado en Queens (Belfast, Irlanda del Norte) muestra que teniendo relaciones sexuales tres o más veces a la semana, los hombres redujeron su riesgo de ataque cardíaco o de derrame cerebral a la mitad.

-¿Y quién disfruta más de su sexualidad: las personas sin compromiso o las parejas con una relación estable?

-Los estudios dicen que los matrimonios suelen ser más felices porque hay más posibilidades de tener esa relación. Es decir, un soltero no implica que tenga sexo cada día. En cambio, si una persona casada tiene la posibilidad en casa con lo cual es más fácil acceder al sexo a través de esa relación. También la confianza y la intimidad de la pareja permiten nuevas posibilidades.

- Por sexos, ¿quién tiene una mente sexualmente más abierta: el hombre o la mujer?

-En principio los hombres son mucho más abiertos a las prácticas nuevas y al abrir la relación que la mujer porque desde el principio de los tiempos la mujer era la que tenía el peligro de quedarse embarazada y ser juzgada.

-¿Esto no está cambiando?

- Es cierto que con la píldora anticonceptiva y otros factores como la independencia económica permiten a la mujer pensar con más libertad y tener una mentalidad sexual más abierta. Además, a diferencia de los hombres, a las mujeres les cuesta menos reconocer que no sabemos algo sobre sexo.

-¿El sexo tiene que ser necesariamente egoísta?

-En el sexo hay que ser egoísta pero de una forma positiva. Si tú eres feliz también haces feliz a tu pareja.

-En el libro también recoge 365 +1 sugerencias. ¿Qué consejos daría para disfrutar de una vida sexual más plena?

-El primero y fundamental es no dar por sentada tu vida sexual. Hay que cuidarla y dedicarle tiempo. Otros consejos básicos son saber comunicarte con tu pareja y tener una buena cultura sexual.

 

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