Mostrando entradas con la etiqueta valor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta valor. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de diciembre de 2010

TIEMPOS PASADOS...¿SIEMPRE FUERON MEJORES?



Casi se han acabado las fiestas navideñas y ya estamos llegando al final de año, como cada año! Como sabes, es la única época del año que me concedo la licencia de mirar atrás en mi vida. Estas fiestas de Navidad, es verdad, invitan a la nostalgia, pues en ellas uno rememora lo vivido antes con personas que quizás ya no están cerca nuestro, circunstancias que no se repetirán jamás, momentos únicos e irrepetibles que aún remueven nuestra memoria, nuestra conciencia y nuestro corazón cuando las evocamos. Pensar en el pasado de vez en cuando no es algo malo, en sí. Sí lo es, en cambio, vivir del pasado, intentando repetirlo una y otra vez, con sus mismos aciertos y errores, sin aprender... y no vivir el "hoy"!

Cuando pienso en mi pasado veo cosas -aparentemente- buenas y malas acaecidas en mi vida. Hace ya tiempo llegué a la conclusión de que siempre miro al futuro porque mi pasado no fue como yo imaginé que sería, luego, de alguna manera, me entristece y, en cambio, tengo la lamentable sensación de que todo está aún por hacer en mi vida. Me angañaría si quisiera que volviera mi pasado pues, como el de casi todos, nunca fue mejor que mi presente! No puedo sentir nostalgia de un tiempo que, aunque necesario para llegar hasta aquí, al hoy, dejaría mucho que desear en la vida de cualquier persona. Demasiadas historias sin final feliz, llenas de ausencias, de incomprensiones, de carencias... como seguramente casi todo el mundo! En todo caso, entiendo más el sentimiento de autocompasión, que el de nostalgia por lo que realmente fue! Pero la mente fabrica recuerdos a medida, sesgados de la realidad vivida, para que encontremos a faltar todo eso que nunca vivimos, como si de un paraíso se tratara! Si somos honestos con nosotros mismos y con nuestra historia, muy probablemente veremos nuestro presente -sea cual sea- mucho mejor que nuestro pasado!

¿Qué ha cambiado en mi vida hoy, con referencia al pasado? Seguramente pocas cosas o, como mínimo, nada tan relevante como para dejar de sentirme a ratos "injustamente maltratado" por la vida! ¿Nuestro referente para sentirnos así? Todo eso que creímos que debió ser nuestra vida! Pero la verdad es que hoy mi vida no es mucho mejor que la de antaño, pero sin duda algo ha cambiado en ella! He aprendido a aceptarla tal y como es... y sin recurrir a la resignación ni a la abnegación! Hoy entiendo que todo lo bueno y malo vivido me han traído hasta aquí! Y, sobre todo, me ha enseñado que, para ser dueño de mi vida, no es necesario controlarla y preveer sus próximos movimientos, sino aceptar lo que llega, aprender de todo ello y utilizarlo en positivo en mi vida hacia mí mismo... o hacia los demás! Esa manera de vivir es radicalmente opuesta a la vivida en mi pasado, donde quizás había demasiada vanidad y/o falta de humildad en los buenos momentos y, en los momentos malos, demasiada resignación o sentimiento de impotencia! Por decirlo de una manera simple: aprendí a surfear, pero sin tener noción de hacia dónde me dirigía y siempre siendo una víctima, bailando al son de la vida! En el peor de los casos, siempre podía recurrir a la autocompasión para sentirme el peor de los mortales, dadas las circunstancias de mi vida!

Pero la autocompasión es un mal consejero, incluso en los malos momentos que todos tenemos, como lo es creerse dueño de la vida sesgándola y solo aceptando lo agradable en ella, como cuando nos sentimos agradecidos con la vida! Y eso es, precisamente, lo que he cambiado en mi vida: la capacidad de admitir la vida sin reservas y aceptar lo que ella me ofrece, ya sea felicidad o sufrimiento. Es lo que me da valor como persona firme y, aunque como ser humano también tengo mis momentos bajos, intento que día a día esto domine mi manera de pensar, sentir y vivir mi vida! Si -como muchos creen o pretenden lograr en su vida- no me enterneciera mirando una escena de amor, sufriendo una distancia o un silencio o no me doliera el dolor ajeno, no sería un ser humano. No es ganando insensibilidad o dureza como me hago fuerte, sino todo lo contrario, siendo plenamente consciente de mis fortalezas y debilidades como hombre, pero dándoles siempre el oportuno sentido y momento! ¿Eso me hace fuerte o vulnerable, al fin? Sin duda fuerte, capaz no solo de aceptar mi propio sufrimiento, sino de ayudar -en lo posible- a los demás, intentando dar esa visión positiva y, sobre todo, encontrándole su sentido!

Sé que esta manera de ver y de aceptar la vida tiene su alto coste! Pocas personas a mi alrededor entienden el sufrimiento y la alegría como componentes -a partes iguales- de nuestra vida, plena! Inclinar la percepción de la vida hacia uno u otra, depende de uno mismo... y eso no es más que la libertad de decidir qué queremos y qué hacemos cada día por nuestra propia vida! Es verdad que es una opción libre y continuada, pues la vida nos reta a menudo poniéndonos a prueba en nuestro tesón por alcanzar lo que merecemos realmente en ella! También es verdad que es una lucha interna, dificilmente explicable y entendible por los de fuera, pero no está demás pensar que todo el mundo tiene su propia lucha personal e intransferible, aunque tratemos de distraernos o disimularlo... y que, al fin, las cosas no son lo que son, sino cómo somos, o sea como somos capaces de sentirlas y de gestionarlas... en el momento oportuno!

Miguel Benavent de B.

lunes, 20 de diciembre de 2010

LA "OTRA" NAVIDAD



Antes de que nos sumerjamos en la Navidad, permíteme que piense y hable antes de "la otra" Navidad! Cada año me pasa lo mismo: se me echa encima la Navidad, lo reconozco. También es verdad que, cada día más, intento renacer con mis ánimos e iniciar cada nuevo día como si fuera el primero... o el último de mi vida! Claro que la Navidad es un momento, previo al nuevo año que empieza, para reflexionar sobre uno mismo, sobre su vida y sobre ese re-nacimiento que se da cada año en estas fechas!

Pero un año más, ahora pienso en todo lo que pasó en mi vida durante los últimos 365 días y reflexiono sobre todo lo que fue, lo que quise que fuese y lo que, a partir de ahora será. Es, por decirlo de una manera, como si fuera la única licencia anual que me concedo para mirar atrás, en mi vida! Y si miro hacia atrás, lo reconozco, no me siento demasiado bien conmigo mismo. Este año, como casi todos los anteriores de mi vida, pienso que mi vida aún está demasiado llena de espectativas incumplidas, de sueños por hacer realidad -y muchos de ellos escritos- y vividos en soledad, de personas que hoy ya no están en mi vida o cerca de mí y de momentos que me faltaron por vivir! Sí, la Navidad es una época de nostalgia, quizás la única que me permito durante todo el año!

Es tal vez por eso que en la Navidad solo los niños ríen alegres! Nosotros los mayores hemos olvidado cómo reir, cómo vivir el "hoy" y cómo ver la cara amable de nuestra vida -pues siempre la hay-, aunque a veces escondida tras nuestros pensamientos. Estamos sumergidos en la supervivencia, en el miedo a ser y a sentir por nosotros mismos, en el temor a que nos hagan daño o a que nos abandonen... todos ellos fabricados, recuerdo a recuerdo y día a día, en nuestra propia historia mal vivida! Por eso el ayer demasiadas veces nos hace temer el hoy... y el mañana! Seguramente porque llevamos una pesada carga no resuelta... y quizás desconocida hasta que, en un momento dado y por sorpresa, nos traiciona la memoria, haciéndonos reaccionar de una forma inesperada frente a algo nuevo y desconocido, ya sea una persona, un momento o un lugar!

Pero si algo es la Navidad es un nacimiento! Y precisamente por esto, debe traernos esa paz y esa alegría como la que saben vivir los niños! Debemos saber -y querer- recuperar el brillo de nuestros ojos y esa sonrisa que haga olvidar el ayer, despreciar el mañana improbable y nos ponga delante el hoy, nada más! Pero eso cuesta, pensarás mientras lees esto! Sí, cuesta, es verdad, pero por qué no va a ser precisamente este año el año de tu comienzo, ese que siempre habías soñado... y, año tras año, quedó atrás y todo está aún por hacer en tu vida! Porque la vida puede ser corta o larga, ya sabes! No sabes, en cambio, cuánto te quedará por delante, en el futuro! Pienso ahora en todas esas personas queridas -y no queridas y/o anónimas- que este mismo año han abandonado este mundo! ¿Qué hubieran dado muchos de ellos por tener un año más de vida, en su vida?

¿No se te ocurren razones para que brillen tus ojos y para sonreir, ahora? Te daré unas cuantas! Piensa por un momento en el mal llamado Tercer Mundo, donde las epidemias, el hambre, la sed, las enfermedades y la muerte son sus regalos de Navidad y de cada día, toda su vida! Piensa, si quieres, en un poco más acá, en esas gentes -como tú y como yo- que habitan en los rincones de oscuras calles, en los bancos de un parque, en las oficinas bancarias junto cajeros automáticos, en cualquiera de nuestras mismas ciudades y pueblos. Están, sin duda, más cerca tuyo de lo que crees! Piensa, si no, en aquellas personas enfermas, las que yacen en la cama inmobilizadas, en los niños que no salen del hospital para celebrar las navidades, en los que pasarán sus fiestas recostados en la barra de cualquier bar, sin familia ni amigos! Ya sé que pensarás que es un tópico y una hipocresía pensar y hablar de todos ellos solo en Navidad, como si el resto del año fueran invisibles! Y que cuando hablamos de compartir damos limosna, que cuando hablamos de solidaridad brindamos compasión, que cuando hablamos de amor...

Pero aún te daré más razones para que, al fin, brillen tus ojos y sonrías, sea como sea tu vida, hoy! Ahora te invito a pensar en todas aquellas personas que sí serán afortunados y celebrarán las fiestas con sus familias y seres queridos, que comprarán infinidad de obsequios, que compartirán risas a destajo, que irán de aquí para allá en sus lujosos vehículos, que quizás viajarán a lugares remotos y fantásticos, que enviarán miles de preciosos christmas a sus amigos y conocidos, que degustarán los más ricos manjares navideños, que harán felices a sus hijos con infinidad de regalos, que pasearán plácidamente por las calles engalanadas con muchas luces de colores, que reirán sin parar durante todo el tiempo que duren las fiestas... Y ahora te pido, por un momento y en último lugar, que mires tu imagen creada de ellos y observes fijamente sus ojos... y en muchos descubrirás el miedo a vivir de verdad, a amar de verdad y a hacer de su vida un magnífico sueño, a pesar de sus aparentemente envidiables circunstancias! Y ya sabes, donde hay miedo no hay -ni podrá haber nunca- amor!

Y si algo se celebra en Navidad es eso, el Amor o el amor, en minúsculas si tú quieres! Y el Amor y el amor no están en otro sitio que en tu interior, en tu corazón junto a la felicidad, solo hay que saber y querer sentirlo... y tener el valor de vivirlo, cada día! Lo llevas siempre a cuestas, aunque quizás hasta ahora lo habías buscado solo a tu alrededor o solo en tu memoria, donde tal vez crees que algún día existió! Búscalo donde está ahora, búscalo ahora mismo... y compártelo, llega la Navidad! Entonces verás -ahora sí- cómo te brillan los ojos y sonreirás como un niño ante las luces, los colores y la música que te acompañarán -por fin- cada día del año!

Miguel Benavent de B.

martes, 4 de mayo de 2010

EL VALOR DE ANDAR HACIA UNO MISMO!



Hay un momento en la vida en la que uno se alinea con su misión. Desaparecen los ámbitos antes inconexos de la vida personal, la profesional, la social... y aparece una manera integrada de vivir coherentemente! Justo en ese momento todo cobra un sentido y todo lo anterior tiene su propia explicación, incluso lo más sorprendente o lo más desagradable de nuestra experiencia! Tantos años buscando los motivos que nos han conducido hasta el hoy... para descubrir que todo eso era necesario para llegar hasta mí y compartirlo con los demás!

Cada momento, cada persona, cada lugar que ocupa un espacio en nuestra memoria se alían para convertirnos en lo que en realidad hoy somos. Es por eso que no podemos permitirnos despreciar algo que, aunque hoy nos parezca insignificante o incluso desafortunado, forma parte de nuestra vida y tiene su propio sentido en ella! No obstante, cuando uno al fin halla ese sentido y empieza a transitar por la nueva vida, adquiere un semblante de paz interior, de satisfacción y de felicidad que pocos a nuestro alrededor entienden! Despiertas admiración y odio, a partes iguales, entre los espectadores de tu vida! Unos porque quieren experimientar lo mismo que tú sientes y sus almas los conducen hasta tí para ayudarles a iniciar su camino hacia ellos mismos y hacia su felicidad; otros, sin embargo, ven en tí todas esas capacidadees que no creen poseer y renuncian a lo que siempre soñaron! Aparecen y desaparecen personas en la vida, pero nunca tantas como cuando uno -al fin- halla el camino!

Humanamente nos cuesta aceptar el cambio en nuestra vida! La presunta confortabilidad, la seguridad y el reconocimiento por parte de los demás nos inquietan y nos exijen demasiado! Como suelo decir, cada uno -voluntaria o involuntariamente- ha elegido vivir en su pecera de aguas conocidas, plácidas pero estrechas... aunque esa pecera no es nuestro espacio real en la vida! Nuestro lugar es el mar abierto, enigmático, rico y tal vez desconocido, en el que todo es posible y requiere lo mejor de nosotros mismos! En ese inmenso mar para el que estamos hechos hay sentido de crecimiento, hay riesgo y hay desconocimiento... pero la confianza es el único remedio para entregarnos a la verdadera aventura de vivir lo soñado! Y vivir lo soñado no es más que sentir en nuestro interior ese palpitar de nuestro corazón ante un suceso que, súbitamente, lo despertará de su cómodo letargo! Vivir lo soñado es reconocer todo aquello que intuíamos necesitar para ser felices, pero que antes no tuvimos el valor de vivirlo! Y es que, en ese nuevo camino, todo tiene su sentido y no se admiten los espectadores! Uno llega a ser el protagonista de su propio Destino, le importe a quien le importe... y el único premio es uno mismo!

Te traigo un fantástico texto de alguien que tuvo el valor de reencontrarse con su Destino! Extrae tus propias conclusiones...


LA RECTITUD Y EL SENTIDO DE LA ÉTICA TIENEN PREMIO!

Durante los siguientes días llegaron los primeros regalos... y los primeros desprecios. Llamé a todas las puertas imaginables. Me preparaba una agenda de las siete de la mañana hasta la medianoche y hasta entonces no paraba. Visita tras visita. Sin comer ni descansar. Necesitaba el dinero para sacar adelante a aquellos niños de Bombay. Un segundo perdido, un minuto sin aprovechar, era una posibilidad más de que esos niños acabaran en burdeles. Ese sentido del deber, libremente elegido y autoimpuesto, me acompañaría ya siempre.

Varias personas con las que contacté me apoyaron y me ofrecieron su ayuda; otras se rieron en mi cara diciéndome, abiertamente y con orgullo, que aquello de ayudar a los demás no iba con ellos, y que preferían invertir el dinero en cenas y caprichos que en ayudar a un niño de Bombay. Total, ni una ni dos personas van a arreglar el mundo- comentaban. Incluso hubo quien me propuso organizar algún acto para quedarnos la mitad de la recaudación. Salía horrorizado de muchos despachos tras descubrir la poca ética existente. Algunas personas me sorprendieron mucho, y no agradablemente. Aunque, por fortuna, otras demostraron su enorme corazón.

En aquellas reuniones aplicaba mis dotes periodísticas. Si el destino había querido que estudiara esa carrera, tal vez era con esa finalidad. Estoy convencido de que la verdadera razón de las cosas siempre aparece al cabo de los años y su finalidad siempre se manifiesta como el bien de terceras personas. Esos días comprendí el porqué del periodismo, el porqué del protocolo, el porqué de mi tesina acerca del genocidio ruandés, el porqué del viaje... Incluso interpreté como una broma del destino que me hubiera tocado hacer mi primera entrevista como reportero a un tal Vicente Ferrer, del que yo entonces no sabía prácticamente nada.

Las reuniones se sucedían y pude ir reuniendo algo de dinero. Muchas de las personas a las que visitaba no se podían negar. Había respetado con silencio sepulcral sus off the record en numerosas entrevistas; los había ayudado publicando, sin pedir nada a cambio, bonitos artículos en tiempos difíciles para sus empresas. No era fácil que me dieran un “no” por respuesta, teniendo en cuenta los favores pasados y el efecto de las fotos de mis “héroes” en las mesas de sus despachos.

Todo lo que se hace en la vida vuelve de una forma u otra, se suele decir. ¡Qué frase tan cierta! ¡Y cómo lo comprobé en ese momento!

¡Merece tanto la pena vivir siempre con rectitud y sentido de la ética! Para los demás, e incluso para uno mismo. La tranquilidad y satisfacción que ello proporciona no se puede pagar ni con todo el dinero del mundo, ni con todo el oro de los tesoros sepultados en el mar.

Hablando con aquellas personas también me di cuenta del grado de responsabilidad que tenemos todos y cada uno de nosotros sobre el futuro de la humanidad. Nos pasamos la vida lamentándonos del mundo, diciendo que va mal y criticándolo, pero a menudo nos olvidamos que nosotros somos una parte de ese mismo mundo. Empecemos a cambiar nosotros, y una parte del mundo ya habrá cambiado.

“Sonrisas de Bombay” de Jaume Sanllorente.

viernes, 26 de junio de 2009

EL SUICIDIO EN VIDA



Suicidarse es renunciar voluntariamente a la vida... que merecemos! Generalmente por miedo, falta de valor para vivirla. Pero no hace falta quitarse del todo la vida para renunciar a ella. Para renunciar a ella solo es preciso dejar de vivirla como viene, cerrarse en el autoengaño, pensando que eso evita lo inevitable y renunciando a una vida mejor, a cambio de una vida presuntamente segura, programada y confortable, aunque vacía! Suicidarse es matarse uno mismo desoyendo nuestro fuero interno, dejando de soñar lo que merecemos y tenemos derecho, resignándonos a lo que nos ha tocado y no haciendo algo para cambiarlo. En una palabra, acumulando agravios y yendo contra uno mismo. Eso es el suicidio en vida!

Porque el suicidio real y evidente tiene como protagonista a una persona temorosa que desea abandonar este mundo... porque siempre lo ve como algo ajeno, frustrante y medio vacío de alegría! Porque, más alla de si tenemos derecho o no a decidir sobre nuestra vida o de la presunta ilegalidad del asunto, el suicidio no es más que dejarse llevar por el miedo y, por tanto, desterrar el amor de nuestra vida. Ambos no caben, ¿amor o miedo, decisiva elección? Y es que, sin amor, esta vida nuestra no vale la pena! Pero amar exije una actitud determinada en la vida; el amor empieza -necesariamente- por uno mismo, sigue por los que nos rodean y por todos los demás... y acaba en el Todo lo que la vida nos ha puesto a disposición para que vivamos y alcancemos la felicidad! Es decir, amar la propia vida!

Generalmente hablamos del suicidio -entendido como tal- como algo extraño, lejano y ajeno, como si no hubiera estado presente en algún momento de nuestra existencia. Quien más y quien menos ha sentido en alguna circunstancia adversa y gestionada desde el miedo, el irrefrenable y lícito deseo de suicidarse... aunque fuera un impulso pasajero y no culminara por la falta de valor para llevarlo a cabo. Seguramente, si existiera un método rápido, efectivo y discreto, muchos de nosotros estaríamos muertos! Sí, no hace mucho tiempo que me rondó por la cabeza el deseo de suicidarme, lo reconozco y no me avergüenzo por ello, pues fue precisamente mi palanca de ascenso hasta mi hoy, en camino hacia mi plenitud y mi felicidad. Entonces, estaba ofuscado ante una vida que detestaba, un amor verdadero y ausente y, sobre todo, llevaba demasiado lastre histórico y ajeno para poder transitarla con entera libertad, con dignidad y tal como yo deseaba. Sin duda, más fácil y cómodo quitarse de enmedio... que intentar cambiar las cosas que me impedían vivir la vida que merecía. Por entonces, incluso comentaba a mis mejores amigos -con un cierto impudor- mi sincero pensamiento, provocando la perplejidad en mis fortuitos oyentes; supongo que más que asustarse ante mis explicaciones, muchos de ellos incluso encontraron en mis argumentos poderosas razones que compartían y que, sobradamente, justificaban una decisión límite como aquella... Pero, como dicen los terapeutas, el pretendido suicida que lo anuncia, generalmente nunca lleva a cabo su amenaza. Y así fue, nunca tuve el valor de suicidarme o tal vez porque no supe encontrar la píldora mágica que lo hiciera ;) Pero no es que tuviera o no valor suficiente, sino que opté -en medio de esa profunda borrasca del trastorno mental transitorio- por dedicar mi valentía a cambiar realmente las cosas, empezando por mí mismo. Supongo que hay que tocar fondo en algún aspecto de nuestra vida para lograr dar el gran salto hacia arriba, hacia uno mismo y lo que uno merece!

Dar el salto desde las profundidades hasta el Cielo implica, simplemente, cambiar el miedo por el amor, dejar de resignarse ante la vida y luchar despiadadamente por lo que uno siente (no piensa, ni cree) merecer en ella. Significa dejar de pensar que la vida es injusta, nos engaña y nos pone trampas -para probar nuestra lealtad con nosotros mismos- y darnos cuenta de que la vida no es más que el fiel espejo de nosotros mismos y de lo que, con nuestra actitud vital, parecemos pedir a la vida. ¿O el amor solo significa simplemente ser capaces de mirar la botella medio llena cuando hasta entonces la veíamos medio vacía? Y ese esencial cambio de prisma en la vida no puede hacerlo nadie por nosotros! La solución, sin duda, pasa por abandonar ese viejo sentimiento de culpa -inducido por nosotros mismos o por los otros- para sustituirlo por un sentimiento positivo, como es la gratitud. Si logramos considerarnos afortunados poseedores de lo que tenemos y nos brinda la vida en cada instante, siempre tendremos poderosas razones para vivir y, así, tener tiempo suficiente para devolverle a la vida lo que, generosamente, nos ha regalado. Si no, siempre habrá un reproche, una razón injusta, una acumulación de errores propios y ajenos para considerar seriamente la marcha forzada de este loco mundo nuestro. Si, además, somos conscientes de que la vida, al final, siempre pone las cosas donde han de estar o, como comunmente se dice, pasa factura, uno siempre puede pensar en abandonarla antes de que llegue la factura y así se evite el pago, expiando sus erróneas decisiones del pasado o sus simples indecisiones. Huelga decir que resulta mucho más efectivo tomar decisiones en vida, basadas en la coherencia con uno mismo, evitando equivocarse reiteradamente, aunque siempre aprendiendo de ello. Los errores siempre son subsanables, aunque para ello debamos dejar de lado nuestro miedo... y ver que, muchas veces, en su caso, son un camino hacia el amor! Seguir en el miedo significa la sistematización de los errores hasta que realmente aprendamos de ellos y, sobre todo, la renuncia al amor que se nos ofrece... lo que convierte nuestra existencia en una muerte en vida, o en un suicidio más!

Aquí te dejo una entrevista de La Contra en la que se habla del suicidio. Léela y extrae tus propias conclusiones.


Carmen Tejedor, 66 años, psiquiatra; dirige el programa de prevención del suicidio del Eixample"Yo nunca he encontrado libertad en un suicida". La Contra de La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 13/06/2009

Cuando podemos hablar de algo, también empezamos a controlarlo; por eso el mejor remedio contra el suicidio es la palabra. Cada día llegan suicidas a mi consulta: si todos cooperamos, podríamos reducir su número

Veo a un suicida a punto de lanzarse al vacío, ¿qué hago?

Para empezar, no demuestre nervios ni precipitación e intente buscar ayuda. ... ... Con naturalidad y calma, trate de hacerle hablar con respeto y tacto, encontrando el tono adecuado, preguntándole por su nombre por qué está actuando así.

Por ejemplo... "Bueno, vale, Lluís, entiendo que se siente muy mal, explíqueme por qué está aquí...".

... Debe intentar rebajar dramatismo; aplazar el acto, pero no se enfrente a él ni trate de predicarle, y llámele por su nombre.

¿Por qué?

La libertad del suicida es falsa. Lo explica muy bien The bridge,un documental rodado con cámara oculta en The Golden Gate de San Francisco, lugar habitual para suicidas.

¿Qué explica?

Recoge un suicido frustrado por una foca que empuja al suicida, con las piernas rotas, hacia la superficie: "Me arrepentí - confiesa el pobre-cuando aún estaba en el aire".

Esa foca merece una medalla. Otro suicida también se arrepiente en el último segundo y se desuella las manos aferrándose a la cornisa: "No era yo cuando me tiré". Ahí está la respuesta de cordura de no reconocerse a sí mismo en la situación.

El retorno de la dignidad.

Por eso hay que afirmarle la identidad al suicida llamándole por su nombre y demostrándole que nos importa; que es alguien para nosotros y que su vida es necesaria.

¿Y si no quiere hablar ahora?

Hágale olvidarse del ahora.

...

Recuerde el tarrito de Alicia en el país de las maravillas donde ponía "Para comer mañana". Para que aplace su decisión, hay que meter el impulso suicida en ese tarrito haciéndole hablar y escuchándole.

"No puedo explicarle lo que me pasa".

Inténtelo: vamos, en cuanto somos capaces de verbalizar un sentimiento, un deseo, un impulso, ya estamos empezando a controlarlo. Y lo mismo sucede con los intentos de autodestrucción y el suicidio.

Quien mucho avisa no se mata.

Falso: quien mucho habla de suicidio es quien acaba cometiéndolo. Hablar de quitarse la vida es un indicador de riesgo: tómeselo en serio.

Bueno, los suicidas son ínfima minoría. El 10 por ciento de nuestra población ha pensado en poner fin a su vida alguna vez y el 1,5 por ciento lo ha intentado, pero es muy difícil dar estadísticas fiables, porque el suicidio se suele encubrir.

¿Por qué?

El suicidio sigue siendo algo vergonzante. El 10 por ciento de los suicidas deja una nota. Recuerdo una ilustrativa al respecto que decía: "Y, sobre todo, hija mía, di a las vecinas que ha sido una embolia y no que me he tomado unas pastillas".

¿Por qué el suicidio avergüenza?

Porque creemos que es un acto libre y si hay libertad hay culpa, así que existe una especie de juicio popular que condena de antemano al suicida y a quienes le rodean.

¿Suicidarse no es nunca un acto libre?

Yo nunca he encontrado libertad en el suicida: siempre eran víctimas de un estado anímico alterado que no les permitía decidir libremente.

¿No hay un suicidio racional?

El 95 por ciento de los suicidas presentan claros síntomas de trastorno mental: depresión, ansiedad, irritabilidad, impulsividad patológica. El otro 5 por ciento es el denominado suicidio balance,al que se llega tras un diagnóstico de enfermedad somática terminal.

¿Y entonces?

Suele haber una depresión más o menos encubierta.

¿Hay familias de suicidas?

Existe un factor genético comprobado en grupos endogámicos como los amish. Y también hay sociopatías que lo favorecen.

¿Como en la anomia de Durkheim?

La falta de referencias, de sentirte de un grupo, te hace más vulnerable a las depresiones, y en ese sentido será interesante comprobar si las redes sociales digitales nos protegen de esa soledad anómica.

¿El amor sigue matando?

Seguimos suicidándonos por amor. El desengaño amoroso aún es la primera causa de suicidio en todas las edades, pero suele ir acompañado de otras disfunciones.

Por ejemplo...

Los cinco factores que favorecen el suicidio son el trastorno mental; los pensamientos o ideas suicidas tras intentos previos; una enfermedad somática crónica; el desarraigo social, o impactos externos que rompen el equilibrio emocional del suicida.

¿Hablar del suicidio lo propicia?

Ocultarlo lo propicia. En cambio, una actitud social proactiva ante el suicidio lo reduce. La prueba es nuestro programa de intervención en la Dreta de l´Eixample, que ha logrado reducir un 66 por ciento las repeticiones de intentos suicidas.

¿Cómo?

Haciendo que, además de los médicos, todo el barrio participe en prevenir el suicidio: residencias geriátricas, servicios sociales, escuelas, asociaciones de vecinos, bomberos, policías... Poca inversión con mucho resultado. Es un modelo que ahora implementarán en otras comunidades.


¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

miércoles, 20 de mayo de 2009

NADIE DEBERÍA HACERTE SENTIR INFERIOR SIN TU CONSENTIMIENTO



Hay días en que pienso que ser uno mismo es una incomodidad y exije fortaleza de espíritu, lo reconozco. Son esos días en que algunas de las personas que están alrededor nuestro parecen obstinadas en hacernos sentir mal. A todo el mundo nos pasa! Esas personas -muchas veces incluso amadas- nos castigan con su silencio, su indiferencia o su reproche! Contra el silencio uno no puede hacer más que esperar que la luz interior de quien se calla vuelva a iluminar sus actos, su entendimiento y sus palabras; contra la indiferencia, qué mejor regalo que devolver indiferencia hasta que la vida nos ofrezca un nuevo momento para reencontrarnos; pero contra el reproche -sobre todo cuando es no fundamentado e injusto- uno no puede hacer otra cosa que sentirse perplejo y, en el mejor de los casos, esperar que vuelva a aterrizar el sentido común y el diálogo. En cualquier caso, siempre hay que dejar aparcado el Ego, pues es quien mantiene la controversia y el conflicto basado en el inutil "tú, más" o "ya vendrás tú..." o el "porque a mí...", por otro lado tan comunes en nuestra sociedad vanidosa, engreída y prepotente; así como otro consejo práctico es no buscar la razón irrazonable, involucrando a otras personas ajenas en el asunto. Cuando uno actúa en consciencia y con convencimiento profundo, puede equivocarse en un momento dado, sí, pero siente una inusitada firmeza y claridad ante estas desagradables situaciones demasiado cotidianas! Luego, deberá confiar en que la vida ponga las cosas de nuevo en su sitio... ¿no exije confianza el amor hacia cualquier persona que merezca estar en nuestra vida? Porque si no es así, ¿qué es el amor entonces? En el peor de los casos, tal vez la vida ha escogido esa incómoda manera para demostrarnos que ciertas personas no tienen derecho a estar así y hoy en nuestra vida o, simplemente, ahora y así no nos merecen! Y, por último, recordar siempre que toda persona es buena por naturaleza... lo que no quiere decir que siempre sepa, pueda o quiera obrar bien!

Aquí una preciosa fábula, enviada de nuevo por mi amiga Carolina. Espero la disfrutes y medites sobre ella...


EL ANILLO

"Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?".

El maestro sin mirarlo, le dijo:

Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después. Y haciendo una pausa agregó:

- Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

Encantado, maestro titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado, y sus necesidades postergadas.

Bien asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó:

- toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien personas, y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. Cuanto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro, podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
Entró en la habitación. Maestro dijo:

- lo siento, no pude conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

- Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro- Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregunta cuánto te da por él, pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

- Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

- 58 MONEDAS !!!!!!!!! Exclamó el joven.

Si, replicó el joyero, yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente.

El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido.

- Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo- Tú eres como este anillo: una joya valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.

* Dedicado especialmente a quienes de verdad quiero, que se esfuerzan día a día por pulir la joya que son y descubrir su verdadero valor... a quienes realmente me valoran tanto como yo a ellos....

** 'Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento'.

*** Todos somos como esta joya, valiosos y únicos, y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta nos valore.

**** Lo que piensen de ti vale realmente, dependiendo de quien venga; sólo es importante considerar la opinión de aquellas personas que de verdad te importan; personas a quienes tu respetas, admiras, y de verdad significan algo para ti... aquellas que te aman y te hablan desde el corazón y quienes desean sólo lo mejor para tu vida!


¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN

http://forocontigomismo.ning.com

viernes, 9 de enero de 2009

CONCENTRA TU ENERGÍA EN LO QUE ERES, NO EN LO QUE TIENES!



Jaime, Jaramillo, alias Papá Jaime, creador de la Fundación Niños de los Andes "Si cuentas tus sueños, se harán realidad".IMAS SANCHÍS. La Contra de La Vanguardia - 06/01/2009

Qué queremos cuándo somos niños?

Ser grandes.

... Y cuando lo somos damos la vida por recuperar y aparentar la juventud que no supimos apreciar. Nos desgastamos tratando de tener, y cuando ya tenemos invertimos el dinero en recuperar la salud y el tiempo perdido.

Pasemos del mundo de las ideas al mundo de las cloacas.

Era el año 1973, yo iba caminando por la calle cuando pasó un coche del que cayó una caja de muñeca, una niña de la calle salió disparada y la cogió. Me sonrió feliz y no vio que venía un camión a gran velocidad. Esa niña murió por una caja de muñeca vacía. Era el día de Navidad, compré un disfraz de Papá Noel y cien regalos de un peso.

Y salió a repartirlos.

Sí, un niño, Raulito, saltó sobre mis hombros, silbó, y en un momento brotaron de la tierra más niños que regalos. A Raulito una rata le había mordido la carita y se le veía el hueso podrido, lleno de pus. Y tuve un sueño: que Raulito tuviera una cirugía plástica y un hogar, ¿y qué hice?... A todo el mundo le conté mis sueños, y cuando uno cuenta sus sueños, se hacen realidad.

Sería bonito...

De tanto contar mi sueño acabó apareciendo una enfermera amiga de un cirujano plástico y en menos de un mes Raulito tuvo reconstruida la cara. Y nació mi fundación, por la cual han pasado más de 55.000 niños que vivían entre excrementos humanos, en las cloacas, bajo tierra, y que hoy son ingenieros, premio de paz, de liderazgo. Cada niño que ha salido de mi proyecto ha ayudado a otros niños. Raulito ayudó a más de cien.

¿Cómo?

... No sólo a conseguir empleo en las petroleras, sino que los inspira y los motiva. Primero soy, experimento el amor y la paz, luego hago y después tengo.

¿Cómo se financia la fundación?

Empecé con mi dinero y ahora el 50% es autofinanciación, tenemos panaderías, textil, cultivos. Pero el éxito de todo es tener el sueño. Encontré a Rud cuando tenía 11 años, la habían quemado viva, le faltaba un brazo, no tenía nariz y su cara estaba pegada al pecho. Así llegó a la alcantarilla y empezó a tomar droga. "Quiero morir - me dijo-,todos se burlan de mí".

¿Cómo la sacó de allí?

Lo importante es lo que tú te dices a ti misma, fuera no encontrarás la felicidad, concentra tu energía en lo que eres y no en lo que no tienes. Hoy Rud habla un inglés perfecto, es dulce y alegre. Tras 17 cirugías ya tiene movimiento pero se ve igualita. Aún así encontró al amor de su vida, tiene una hija preciosa y un trabajo que le gusta.

No es fácil cambiar a las personas.

Hay gente que en un segundo despierta su conciencia, otros tardan más y otros nunca. En mis talleres les hago entender que ni tu peor enemigo te puede hacer tanto daño como tus propios pensamientos. Hay que observarlos y cambiarlos porque estamos programados para concentrar la energía en lo negativo, en lo que nos falta, en el dolor, y eso es lo que atraemos.

Y dígame: ¿usted qué ha aprendido?

A valorar a tiempo las cosas pequeñas y simples. Lo que pasa es que vemos pero no miramos, oímos pero no escuchamos, palpamos pero no tocamos. Vivo intensamente cada momento, pero sin miedo. Hay que aprender a asustar al miedo.

Ya a los siete años le hizo una propuesta curiosa a su padre.

Teníamos una finca de café y los hijos del capataz jugaban con un camión sin ruedas y una muñeca sin brazos. Me impresionó verlo y le pregunté a mi padre: ¿por qué estos niños, cuyo papá también trabaja como tú, no tienen juguetes como nosotros?

¿Y qué dijo papá?

"Por cada bolsita de café que siembres te doy un centavo". Después de tres meses pude comprar un camión y una muñeca y fui yo más feliz que ellos. Me marcó profundamente. Pero el secreto es contar el sueño, siempre hay gente que te ayuda. No crea nunca a los asesinos de sueños, esos que te dicen: si lo cuentas, no se cumplirá.

¿Nunca nada le ha decepcionado?

Rescaté a una niña de 10 años que atracaba con cuchillo. Era tan miedosa que lo ponía en el corazón y si te movías, te lo clavaba.

¡!

Tomaticas se dio cuenta de que no era una asesina. Para comer robaba y para robar se drogaba, pero no era mala y cuando se dio cuenta de eso empezó su cambio, se volvió la niña más servicial, tierna y alegre de la fundación. De esto hace más de 30 años y la gente me decía: "No te metas con drogadictos es perder el tiempo, volverá a la droga".

Debía estar orgulloso.

Llegó la prensa, la tele, el éxito. Pero Tomaticas se enamoró de un traficante y se marchó. Fui a buscarla, la encontré con la cara cortada, Intenté convencerla para que volviera: "Lo amo", me decía, y lloré mucho.

Y Tomaticas se perdió.

Yo estaba dando esperando recibir, había mucho en mi dolor de fracaso, de ego herido. Aprendí la lección, no he vuelto a condicionar ni a tener expectativas ni siquiera con mis propios hijos, yo les tiendo la mano, pero las decisiones son suyas, no mías. Yo no cambio a nadie, son ellos. Nunca digas por qué me pasó esto sino para qué: es otra forma de concebir el mundo.

¿COMENTARIOS, OPINIONES? PARTICIPA EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN



 

Tell me when this blog is updated

what is this?