lunes, 31 de mayo de 2010

LA PERMANENTE HUIDA HACIA ADELANTE...



Si hay un síntoma claro de lo insano de nuestro mundo actual es el estrés! El estrés no es más que esa permanente ansiedad ante lo cotidiano, lo exigible... Pero tras él está el miedo a "no llegar", "a ser menos de lo que se espera de nosotros", "a no estar a la altura"... Y ese estrés es crónico, algo muy distinto -y tóxico- cuando permanece con nosotros durante gran parte de nuestra vida adulta! En sus orígenes, el estrés era la respuesta eficaz ante una amenaza, lo que suponía un modo de supervivencia -defensa o huida-, pues activa todo el cuerpo y la mente para ello. Pero hoy el estrés se ha convertido en una actitud permanente, una peligrosa manera de afrontar la vida cotidiana y, lo que es peor, algo bien visto por la sociedad como virtud personal y competitiva! "No tengo tiempo", "no me cunde el día", "voy a tope" son sus más claras evidencias en un mundo en el que estar eternamente ocupado es un símbolo de eficacia personal y profesional...

Y ni que decir tiene que el estrés es el gran mal de nuestra Era y lo que provoca más enfermedades. Tras el estrés está el miedo! A fin de cuentas el estrés no nos permite estar atentos a lo que sucede a nuestro alrededor y nos impide que procesemos la realidad y aprendamos de ella! Por decirlo de alguna manera, el estrés, en sus últimas consecuencias, nos permite evadirnos de nuestra realidad no siempre grata, haciéndonos vivir un mundo ilusorio y tremendamente efímero, pues todo dura lo que dura! Basta que alguna circunstancia imprevista y ajena nos haga parar esa cotidiana velocidad que llevamos, para provocar el peor de los males humanos: el miedo. Cuando uno se para de repente, toma consciencia de lo que uno es y de lo que hay a su alrededor. Y eso, a veces, asusta, por lo desconocido... Y, evidentemente, la vida está hecha de momentos veloces y de momentos de sosiego, a partes iguales! Así, el estrés se convierte en una actitud, más que en una capacidad momentánea y eficaz de acción-reacción, donde se prima el zapping en nuestra vida y la falta de verdadera atención a lo que sucede en ella. ¿Otra consecuencia inmediata? La inmadurez reflejada en cómo transitamos nuestra vida cotidiana a toda velocidad, surfeando sin procesar -y, por tanto, sin aprender- lo vivido en ella!

Realmente la inmadurez es realmente nuestro gran enemigo, pues al no tener tiempo para aprender de nuestras experiencias, las vida se convierte en algo desconocido, que nos provoca vértigo y que no tiene sentido. Y, por contra, la madurez es una m,anera de vivir la vida que poco tiene que ver con la edad o, como alguien pretende engañarnos, con la eficacia, la competitividad y la seriedad! La madurez, por el contrario, nos enseña a ver la vida de otra manera, a aprender de todo lo que vivimos y a estar bien atentos a todo lo que ocurre en nuestro interior y en nuestro entorno. La madurez no es transitoria, sino una actitud ante la vida basada en la confianza... es decir, en la ausencia de miedo! Cuando uno decide madurar -porque es una decisión volitiva, seguramente a partir de algún suceso externo que actúa como detonante de ese cambio- aprende a vivir de otra manera, a ser capaz de percibir las señales que hay ocultas tras cada vivencia y a valorar el "hoy" como el momento preciso y necesario que vivimos, sin tener en cuenta el ayer ni el mañana! Sé que no es fácil, pues para llegar a ser maduro -desde ese punto de vista- es necesario dejar de ser inmaduro, es decir, dejar atrás los condicionantes del pasado o del futuro, desechar todo lo impuesto desde fuera sobre nosotros mismos -siendo responsables de nuestra vida y de lo que sucede en ella- y, por último, tener el valor de ser lo que uno es y vivir como tal! Claro que, para ello, tenemos toda la vida por delante... aunque siempre es preferible madurar cuanto antes para poder disfrutar de una vida plena y, sin duda, mejor que la que vivimos a toda prisa y cometiendo cíclicamente los mismos errores por no haber aprendido de ellos...

Te traigo una interesante entrevista de un experto que habla sobre el estrés y describe sus efectos evidentes y nocivos. Espero te interese el tema ya que, quien más y quien menos, padece estrés en algún que otro momento... y ser conscientes de su existencia y efectos es el primer paso para solucionarlo! Extrae tus propias conclusiones...


Shlomo Breznitz, 74 años, que investiga el estrés y la restauración cognitiva; creador de Cognifit. "Nuestro cerebro puede saber y no saber al mismo tiempo" La Contra de La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 06/05/2010

En el ejército israelí estudié las reacciones de los soldados ante el miedo y el estrés.

¿Y qué descubrió?

Algunas cosas, pero después de 50 años investigando el estrés y el sistema inmunológico; la esperanza y el deterioro cognitivo en la Universidad Hebrea, Stanford, Berkeley, la Rockefeller y el National Health Institute de EE. UU.

Pues cuénteme...

Somos primates...

¡Qué me va a contar!

Y por eso nuestro sistema fisiológico está adaptado a miles de años en la selva. Allí las situaciones de estrés eran cortas e intensas.

O corres o te come el león.

Como un susto tremendo, pero corto. Y por eso ese estrés repentino de corta duración fortalece nuestro sistema inmunológico.

Si sobrevives al león.

... En cambio, el estrés moderno: ese que produce quedarse en paro o - peor aún-tener miedo a quedarse en paro o un jefe insoportable o la pareja mal avenida...

Angustia tenue, difusa e inacabable.

Es peor que el encuentro con el león porque no estamos preparados para él y, al contrario que el otro, deprime nuestro sistema inmunológico. De ahí que esas situaciones acaben a menudo por propiciar enfermedades crónicas o hasta un cáncer.

¿Cómo paliar ese estrés de cada día?

Estamos preparados para afrontar tragedias instantáneas pero no largos e interminables culebrones. Así que rompa la tensión cotidiana. Búsquese un momento sólo para usted: sin móvil, sin e-mails, sin obligaciones...

¿Un año sabático? ¿Una semanita?

Es suficiente con quince minutos cada día. Yo paseo cada mañana solo por las montañas de Haifa mirando el mar un cuartito de hora. Y luego vuelvo nuevo a trabajar.

¿Cómo trataban ustedes a los soldados con estrés postraumático?

Hay que actuar de inmediato: sacar al afectado del servicio y aislarlo para que se desahogue largo y tendido: llorar, expresarse...

¿Fuerzan un desahogo inmediato?

Sí, por eso es mejor aislarlo, para que no se contenga ni reprima por vergüenza ante sus compañeros, pero después de ese desahogo lo devolvíamos inmediatamente a su unidad, a su vida normal, sin dejar que se considerara a sí mismo enfermo. Creo que ese patrón sirve en la vida civil.

¿Y qué aprendió de la esperanza?

Su relación con la negación de la evidencia.

No sé si la veo.

Un fumador inteligente, por ejemplo, es demasiado listo como para negar la evidencia de que el tabaco le perjudica, así que negará de forma indirecta: dirá que sí va a dejarlo "pero no ahora".

¿Todos los adictos niegan así?

También creen que las consecuencias de la adicción afectarán a todos los demás adictos menos - y no querrán profundizar en el porqué- a ellos mismos. Así utilizan la capacidad de nuestro cerebro de saber y no saber al mismo tiempo. A menudo, a esa capacidad la denominamos esperanza.

¿...?

Lo observará no sólo con los adictos: también muchos enfermos terminales tienen el suficiente miedo para investigar lo que les pasa, pero sólo hasta cierto punto. A partir de ese cierto punto, el enfermo no quiere saber más. Niega la evidencia para dejar algún hueco a la esperanza.

¿Verdad a medias duele la mitad?

Y es más cómoda. Mantener la lucidez es un ejercicio tan duro como mantener la línea y no es una frase: la forma mental se mantiene exactamente igual que la física.

¿Sudando?

Sí, luchando contra la rutina producto de nuestro innato sentido del mínimo esfuerzo: desafiando la comodidad, el inmovilismo, la pereza mental, la aversión al cambio.

Por ejemplo.

Los occidentales acostumbramos a idealizar una vida en la que puedas vivir cerca de donde has nacido y si puede ser en la misma empresa siempre...

El ideal de ser funcionario del catastro.

Y nuestro cerebro para mantenerse en forma necesita justo lo contrario: desafío, reto, exigencia, cambio, movilidad.

Casi la mitad de los españoles vive en la misma ciudad donde nació.

Pues mal: no hay mejor estimulante mental que el cambio de trabajo, de ambiciones, de ciudad, de idioma, de cultura, de país.

El destierro es una maldición bíblica.

Pero muy saludable para el cerebro y para las sociedades que se renuevan con el estímulo mental de los recién llegados.

¿Es una aseveración científica?

Demostrable. Desde 1983 podemos observar cómo determinadas áreas neuronales se iluminan en pantalla al activarse.

¿Y eso qué probaría?

Demostré que era porque recibían más oxígeno, luego revivían, se rejuvenecían, creaban nuevos circuitos... Si no usas esos circuitos y activas nuevos, pierdes neuronas igual que si no usas músculo lo pierdes.

"Use it or lose it" (úsalo o piérdelo)

Por eso me especialicé en diseñar programas para ejercitar el cerebro.

¿El ajedrez o los videojuegos sirven?

Sólo para jugar al ajedrez o al videojuego: los ejercicios mentales para ser efectivos deben ser personales y modificarse continuamente para obligar al cerebro a adaptarse: ahí está el ejercicio: siempre en lo que más esfuerzo nos cuesta.

sábado, 29 de mayo de 2010

A LA VENTA EL LIBRO "CONTIGO MISMO" PRIMER TOMO



Aquí tienes el libro "Contigo Mismo", en su primer tomo. Abajo, en la imagen, tienes el link del libro, desde donde podrás adquirirlo! Pídelo ahora mismo y te lo enviarán a cualquier parte del mundo donde vivas, en unos días. En él podrás leer los artículos publicados durante el 2008 -y que ya no encontrarás publicados en el blog- ... sin conectarte a Internet, ni verlos en una pantalla de ordenador, llevándotelos siempre contigo, a donde quiera que vayas... o para regalárselo a tus seres queridos!

Ni que decir tiene que todo en este libro soy yo... mis pensamientos, mis deseos, mis vivencias... incluso la acuarela de la portada y las fotografías, todo hecho por mí, para tí, amig@! ¿Hay alguna otra forma mejor de compartir?

También recordarte que el segundo tomo de este libro espero publicarlo en breve!

Te agradezco tu apoyo por divulgarlo entre tus amigos y conocidos, muchas gracias de todo corazón! Ah... y leer no tiene contraindicaciones, pero puede ayudarte a mejorar tu vida!








viernes, 28 de mayo de 2010

CÓMO SE ADQUIERE EL SENTIDO COMÚN



No es un tópico: el sentido común es el menos común de los sentidos! Intereses, condicionantes internos y externos, matices... interfieren en nuestras percepciones y en nuestras decisiones! Pero la verdad es que el sentido común no es más que una manera de procesar la información, a partir de la lógica y de una actitud atenta ante lo que sucede! Cuando somos capaces de procesar algo sin estar demasiado influenciados por alguno de sus elementos -lo que desvirtúa la percepción de la realidad- las decisiones basadas en el sentido común resultan efectivas y, aunque eso no garantiza la infalibilidad de nuestras decisiones (recuerda que aprendemos de errores), es una inmejorable manera de mirar a nuestro alrededor y entender lo que ocurre.

Pero el sentido común no siempre se corresponde -aunque su nombre pueda sugerirlo- a perceibir las cosas como "la mayoría" hace. ¿Qué es lo "normal"? ¿Qué es lo que la mayoría hace? ¿Qué está bien y qué está mal, según los demás? Esa son preguntas que realiza la mente para procesar cualquier hecho o circunstancia en nuestra vida y, como tal, se basa en lo vivido, en lo conocido, en lo ajeno... y en el ámbito de la vida, algo debe decir nuestro fuero interno... y no siempre y todo puede ser comprendido! Quizás por eso alguien dijo que la vida debe tener la dósis justa de cordura y de locura, seguramente a partes iguales! Y el sentido común no deja de ser una precisa manera de gestionar la cordura...

Aquí te traigo un texto sobre el sentido común y la manera de adquirirlo. Extrae tus propias conclusiones...

CÓMO SE ADQUIERE EL SENTIDO COMÚN

Según Yoritomo, no brota de forma natural en el espíritu de los hombres; sino que exige cultivo. Se adquiere. Es una cualidad vaga e intangible, igual que el aire que respiramos. Y, como el aire que respiramos, es necesaria para nuestra existencia; nos rodea, nos envuelve y resulta indispensable para nuestra armonía.

Para adquirir el sentido común se requieren varias condiciones; las principales son: Sinceridad de percepción, arte de la situación, atención, aproximación, experiencia, comparación, análisis, síntesis, y por último, la conclusión definitiva.

Sin una percepción fiel no podríamos juzgar propiamente; así que nos hemos de esforzar en desarrollarla. Debemos conservar la percepción con toda la fidelidad, dejando aparte cuanto puede influir en nosotros y condicionarla. Paradigmas, autoengaño, atolondramiento, falta de atención…

El arte de la situación consiste en recrear mentalmente hechos que hemos vivido en el pasado, teniendo en cuenta las circunstancias de entonces y su relación con las actuales. Sería, por ejemplo, faltar al sentido común basar en el estado anímico actual un recuerdo exacto de los incidentes del pasado sin tratar de reproducir el estado de espíritu en que nos hallábamos entonces.

La aproximación es otra de las bases fundamentales del sentido común. No podemos decir de modo positivo si un hombre vivirá determinado número de años; pero nos será posible afirmar que jamás llegará a doscientos años de edad. Existen, pues, límites conocidos que sirven de base a los razonamientos inspirados por el sentido común. En la vida, todo es cuestión de aproximación.

Y la aproximación, como la mayoría de los elementos que integran el sentido común, está basada en la experiencia.

Yoritomo Tashi, “El sentido común”.

jueves, 27 de mayo de 2010

LO AJENO NUNCA SERÁ NUESTRO... NI LO ARTIFICIAL, ESENCIAL



Más de uno estará de acuerdo que el racionalismo invade nuestra civilización occidental. Ni que decir tiene que el progreso científico y el paulatino bienestar lo avalan. Pero en la vida todo tiene su coste! Y, sin duda, el coste que pagamos ante esa aparente confortabilidad, seguridad y avances científicos que garantizan -en principio- la salud y alargan la esperanza de vida es alto. A medida que evoluciona lo externo a nosotros los seres humanos, nuestro interior se vacía, provocando que las personas no hallen ni persigan el sentido de su propia vida. ¿Consecuencias? Una cierta desazón, resignación y miedo se ha apoderado del hombre moderno, dejándolo al vaivén de los acontecimientos de su vida.

Basta mirar los rostros de las personas de cualquier ciudad moderna para darnos cuenta de los semblantes fríos, distantes y lánguidos que pueblan nuestras calles. Con mi hija solemos jugar a encontrar personas sonrientes y felices por la calle... y nos cuesta lograrlo. Supongo que, ante esta lamentable evidencia, no queda duda de que el presunto bienestar y la opulencia no garantizan la felicidad tan anhelada! Sin sentido, todo eso que reina nuestro rico entorno queda vacío, solo decora nuestra vida. Con sentido, en cambio, hasta la pobreza, la insalubridad y la muerte cobran significado! El hecho evidente es que hay más sonrisas en el mal llamado Tercer Mundo que en el Primer Mundo nuestro!

Supongo que esto tiene que ver con el paulatino alejamiento de nuestros orígenes como seres humanos y de nuestra esencia. A medida que nuestro mundo exterior mejora en base a unas creencias artificiales, unos valores efímeros y un modo de vida cómodo pero vacío de significado, nuestra esencia como personas -mitad humana y mitad divina- se pierde! ¿Por qué no compaginar el desarrollo de lo externo con la plenitud de lo interior? Es como si tuviéramos que optar por una de ambas alternativas de vida... Aunque siempre he pensado que la nostalgia es un error, basta mirar atrás en nuestra historia para redescubrir todos esos valores y significados de la vida, que harían plena nuestra existencia. Basta mirar la Naturaleza que aún nos circunda -no sé si por mucho tiempo más- para entender las implacables leyes de la vida en nuestro planeta. Todo fluye y cambia constantemente, lo que es dentro es afuera... son principios universales, eternos y mágicos -por lo desconocidos- que nos ayudarían a encontrar el significado y el sentido de todo lo que acontece en nuestra vida cotidiana!

Hoy, ante la incertidumbre y con un miedo enmascarado y crónico que nos domina -y es algo más que la coyuntura de una simple crisis económica-, cada vez más gente busca el significado de su vida! Es como si una cierta Consciencia Colectiva se fuera imponiendo en nuestro Planeta, añadiendo luz a nuestra propia esencia personal y colectiva, hasta ahora sombría y desaliñada... Terapias alternativas, técnicas ancestrales, filosofías milenarias, presuntos mensajes de las divinidades, pueblan nuestras modernas y transitadas calles urbanas y son hoy ya un lucrativo negocio! Como suelo decir, la enfermedad engorda la potente industria farmacéutica, como la incertidumbre y el desconcierto humano llena las consultas de los terapeutas y de los presuntos maestros y videntes! Personalmente creo que la respuesta a nuestra salud precaria y a nuestra falta de sentido humano está siempre dentro de cada uno de nosotros y nunca podrá encontrarse fuera. También entiendo que hay medicinas necesarias y terapias que ayudan en la búsqueda y captura de uno mismo -la meditación, etc.-, pero que son meras herramientas y nunca un fín en sí mismas, como muchas personas creen y hacen de ello...

Porque es -precisamente- nuestra civilización pretendidamente ultrarápifa, exigente y resolutiva la que, incluso para escapar de ella, nos invita a doparnos con ansiolíticos o antidepresivos, a consumir productos estupefacientes para huir de la realidad que ella misma crea y a buscar el fin en los medios, recurriendo a terapias milagrosas, ya sean de última generación o milenarias! Y confundir medios con fines, confundir la obscuridad de la inconsciencia con la luz interior es seguir igual, es decir sumidos en la incertidumbre o enganchados a personas y/o métodos presuntamente infalibles o llegados del más allá. Y es que nuestra perversa sociedad -y sistema- no cesa en su empeño de sacrificarnos como seres humanos, en favor de su mercantilismo desaforado -aunque sea disfrazado de ONG o de altruismo iluminado- o de mantener enfermos a los enfermos... y desorientados a los desorientados!

Te traigo una interesante entrevista de una persona que explica que solo indagando en nuestros origenes encontraremos la luz necesaria para volver a ser humanos y así hallar el sentido en nuestra vida. No te quedes con sus anécdotas personales ni sus afirmaciones paranormales, extrae la verdadera esencia de sus palabras...


Totó la Momposina, cantante colombiana escapada de un relato de García Márquez "Si uno quiere, puede ser un Dios". La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 12/05/2010

Soy atemporal, una niña que tiene 9 nietos y 3 hijos. Nací en Talaigua, en la isla de Mompós, de ahí mi nombre, y vivo en Bogotá y en el mundo. Mi política es la música, con ella represento a mi país. Creemos que dirigimos la vida, pero somos conducidos, no se ve pero se siente

Todo tiene su propia melodía, lo vemos en el hombre y también en el universo: no hay dos estrellas iguales.

Caray.

Usted es Dios y yo también. Somos partícula exacta de la creación.

¿En su familia hay chamanes, santeros?

En Talaigua hay personas que manejan la sabiduría de la cotidianidad, el respeto al Sol y la Luna, a los cuatro elementos y a la madre naturaleza.

¿Y?

Que ahí está todo, incluido el significado de nuestra estadía aquí en la Tierra. Parece que tuviéramos el libre albedrío, pero no existe, las leyes del equilibrio nos manejan. Cuando uno se levanta, se pregunta: "¿Quién soy?, ¿qué estoy haciendo aquí?".

¿Eso se pregunta por las mañanas?

¡Claro!, ¿usted no?

Así como quien se lava los dientes, no.

Pues responder a eso tiene que ver con tu esencia, la que transita de reencarnación en reencarnación.

Cuente, cuente…

Hace cuarenta años fui por primera vez a Francia y supe que ya conocía aquel país. Fui al monasterio al que iba Carlomagno. Reconocí cada peldaño de su escalera, supe que había estado allí como niña. En la parte alta oí unos coros cantando.

¿Y?

"¡Qué bien cantan los monjes!", dije, pero no había monjes cantando; o sí, y simplemente no podíamos verlos. Y todo esto no tiene nada que ver con el chamanismo, sino con la sensibilidad profunda, porque si uno quiere puede ser un Dios, y si se pone, puede sanar, sólo hay que quitarse la maleza.

¿Qué es eso?

El egoísmo, la mentira, los malos pensamientos; hay que ponerse armónico con el universo, y eso se ve en la cara. Pero en este momento en el mundo todos estamos enfermos por las ansias de tener, cuando en realidad todos somos ricos: tenemos la vida.

¿Y usted ha sanado a alguien?

¡Claro que sí!, con la música. Cuando canto en Estados Unidos o en Europa, muchos colombianos descubren que no son de aquí, que son de allá, de un lugar donde a las cuatro de la mañana el sol resplandece, donde escupes una semilla y nace una planta.

Pleno corazón del realismo mágico.

Donde yo nací somos anfibios, cuando crece el río Magdalena se levantan las casas con estacas y nos movemos con canoas. Todo lo que cuenta García Márquez, la Mamá Grande con su péndulo..., pues yo ahora mismo le digo cuántos muchachos va a tener.

¿Usted cree en la magia?

Me sucede todo el rato. Una vez en Palenque, un asentamiento africano, organizamos un bullerengue: reunión de tambores, cantadoras, palmas y coros. El tambor se pasea anunciando que en la esquina de la casa de la Mamá Grande está todo preparado.

¿Usted era la Mamá Grande?

Así me dicen. Ese día dormí en casa de un gran tambolero, y cuando me acosté en la hamaca vi a un negro fornido, esperé a que entrara, vino hacia a mí..., y me atravesó.

¿Un espíritu?

Sí, al día siguiente me aclararon: "Es nuestro difunto tío". Gabo transmite las historias de la gente con su pluma mágica. Se trata de lo que uno ve pero no entiende, o que entiende pero no ve, tan real como eso.

¿A qué tipo de familia pertenece?

Mi papá es oscuro, mi mamá clara, su papá, mi abuelo, era músico, componía operetas y dirigía un teatrillo, pero se enamoró de quien no debía. En la época de la colonia si tú descendías de españoles, pertenecías a la primera categoría. Había cuatro.

Ya.

Pero había primera de primera, segunda de primera, tercera, cuarta de primera. Cuando un hombre de primera de primera se enamoraba de una indígena, pasaba a la cuarta de cuarta y entraban en la casa por la puerta falsa. Pero resulta que los de primera primera se murieron y ahora la casa es nuestra.

¿Y usted iba descalza por la calle?

No, porque mi papá era zapatero. Iba siempre bonita. Pero a los 8 años llegué a Bogotá y viví la violencia. Una queda marcada toda la vida cuando camina por encima de los muertos, aunque lleve zapatos bonitos.

¿Y qué ha entendido?

Que las desigualdades han ido progresando por las ganas de tener y de querer ser estrellas a cualquier precio.

¿Ha sufrido violencia?

Llovía en París, me guarecí en un bar, el dueño me sacó a empujones y me tiró al suelo; por ser oscura, presumo. A mi papá lo perseguían por ser liberal y tuvimos que vivir escondidos. Pero yo cada día doy gracias.

Por qué.

Por haber escogido de una manera intuitiva recuperar la música de nuestros ancestros, indígenas y negros.

¿Fue difícil?

Cuando empecé a salir al escenario con cinco hombres músicos me tildaron de promiscua. Defender la música tradicional - decían que ni existía-me convirtió en una guerrera. Con el tiempo eso me afectó a la garganta, me quedaba afónica de puro coraje.

...

Incluso tuve que buscar una antropóloga para librar mi batalla. Ahora la música popular se estudia en la universidad. A través de la música se pueden formar buenos ciudadanos; si uno ama su identidad, no es fácil comprarlo con unas zapatillas Nike.

miércoles, 26 de mayo de 2010

CUANDO SEA FELIZ, SERÉ FELIZ...



Estamos en la civilización de la prisas! Y lo de "civilización" no es una ironía, aunque a veces lo parezca en este mundo loco! El tiempo y la eficiencia marca nuestra vida cotidiana en todos los ámbitos. Todo tiene su momento, requiere su esfuerzo y tiene su razón y su resultado! Pero, en la vida no todo puede ser mesurado desde esta perspectiva. Como en el Universo, cada cosa sí tiene su momento, su duración y su sentido. Las cosas son, nada más. Y pretender provocarlas, acelerarlas o evitarlas es un gasto de energía que no siempre logra su propósito. Intentamos ajustar en nuestra apretada agenda nuestras citas, nuestro tiempo, nuestros compromisos... ya sea una reunión de trabajo, tener un hijo o amar a quien amamos...

Ni que decir tiene que, si observamos la Naturaleza, veremos que los árboles pierden sus hojas justo en otoño, florecen los campos justo en primavera, los gallos cantan justo al amanacer, las chicharras suenan justo a pleno sol y los gatos maullan justo las noches de luna llena, entre otros miles de ejemplos que nos rodean. Pero controlar y gestionar el tiempo al ser humano le otorga sensación de poder y de control, como si no fuera a salir el sol si no suena nuestro despertador. Pero hay cosas y circunstancias de nuestra vida que aparecen y desaparecen, que requieren de su propio tiempo. Y crecer como ser humanos es, sin duda, una de ellas! Para crecer uno debe haber vivido, aprendido y aplicado su aprendizaje a su día a día... No hay atajo posible! Nadie dijo que la vida fuera una linea recta que nos lleva a nuestro Destino, sin más! En el aprendizaje -tejido de aparentes buenos y malos momentos- todo tiene su sentido, su lección oculta o evidente, su proceso y su continuación con la lección ya aprendida! Uno aprende desde niño a ser, a no ser, a solo parecer, incluso a dejar de ser... para luego volver a ser... él mismo! Ese es el único e irrefutable camino!

Y la felicidad o el amor no son más que consecuencias de todo ello! Como un buen vino de crianza, requiere su tiempo entre sombras y luces precisamente para que sea no solo un fogonazo o un fuego de artificio, sino una actitud y una nueva manera de ver y de vivir la vida, cada día! Y en ese sentido, los atajos no son posibles! Podremos, eso sí, intentar conformar (¿o de engañarnos?) nuestra vida de momentos, de situaciones, de circunstancias transitorias para ese "mientras llega la felicidad"... como si la vida permitiera ensayos y esos ensayos nos llevaran al final a lo que merecemos! Y no, la vida y nuestro Destino en ella se hace paso a paso, decisión a decisión... donde cada una de ellas va conformando el propio camino y nos lleva a nuestro particular Destino! Esa es la grandeza de la libertad humana y, a la vez, nuestra pesadilla si la pretendemos atar en un calendario! ¿Cuándo será? ¿Cómo? ¿Con quién? ¿Cuánto durará? ...son preguntas que nuestra mente fabrica -desde el miedo y la ignorancia- para poder cuadrar nuestra vida y lo que sucede en ella! Y ni que decir tiene que se queda sin respuestas,obligándonos simplemente a confiar -es decir, amar- en la propia vida...

Quizás nuestra única preocupación en nuestra vida debiera ser saber el "qué" queremos en ella, porque el "cómo" y el "cuándo" lo definirá la vida misma, aunque sea a partir de nuestras aparentemente insignificantes decisiones diarias! Y, a medida que vamos optando, nuestro GPS que es la vida va alterando nuestro camino y redefiniendo un trayecto hacia nosotros mismos! Y en ese imparable tránsito que es la vida, a medida que uno se acerca a sí mismo vive felicidad, así como la pierde y la cambia por sufrimiento cada vez que sea aleja de sí mismo y debe replantear su camino! Así, nuestra personal decisión de qué deseamos realmente de nuestra vida y nuestra libertad para perseguirlo... es el único equipaje que requerimos para andar nuestro camino!

Te traigo un texto que habla de esa capacidad de decidir sobre nuestra vida, que cita que las circunstancias en ella dependen -más de lo que pensamos- de nuestra actitud y perseverancia en ella. Extrae tus propias conclusiones...

Aprendí y decidí

Y así después de esperar tanto,
un día como cualquier otro decidí triunfar…
decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas,
decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución,
decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis,
decidí ver cada noche como un misterio a resolver,
decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival
no eran más que mis propias debilidades,
y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos,
Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar,
Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui,
Me dejó de importar quién ganara o perdiera,
ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima,
sino jamás dejar de subir.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener,
es tener el derecho de llamar a alguien “Amigo”.
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento,
“el amor es una filosofía de vida”.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados
y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente.
Aprendí que de nada sirve ser luz
si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas……….
Aquel día aprendí que los sueños son solamente
para hacerse realidad,
desde aquel día ya no duermo para descansar………
ahora simplemente duermo para soñar

Autor: Walt Disney

martes, 25 de mayo de 2010

DESCUBRIR ALGO NUEVO CADA VEZ QUE LO VES!



Ser capaces de vivir cada nuevo día, como si todo en él fuera nuevo! Ese, sin duda, sería un síntoma de juventud eterna! Y es que, con los años, uno va viviendo -y sintiendo- el pesado lastre de la rutina, repitiendo una y otra vez cada situación ordinaria. A cierta edad, uno -lamentablemente- cree haber vivido casi todo... y espera encontrarse pocas sorpresas en la vida! Cada persona, momento y lugar lo sentimos similar a algún otro guardado en nuestra memoria! La vida se repite día a día y parece condenarnos al ostracismo y a la falta de ilusión...

Dicen que la rutina es el peor enemigo del amor y de la pareja. Es verdad! Sin entrar ahora en la dificultad que entraña mantener viva la llama del amor entre dos personas en el día a día, efectivamente el amor a la vida muere en la rutina. El amor nos invita a vivir cada circunstancia como si fuera nueva! Y es que, realmente, cada persona, momento y lugar en nuestra vida tiene algo de singular, mágico e irrepetible, siempre. Porque cada uno de ellos va ligado a unas sensaciones y sentimientos que cambian cada vez, si sabemos y queremos vivirlos así! Incluso visitando la ciudad en que uno vive, se pueden descubrir rincones y vivir momentos diferentes y apasionantes, según con quién y cómo lo hagamos! En la vida el cambio es constante, aunque nos neguemos a aceptarlo y, a veces, nos dé miedo! Así, si uno está bien atento, siempre encontrará circunstancias diferentes frente a un mismo lugar, una situación aparentemente vivida o ante cada persona con que se relaciona...

Esa capacidad de vivir cada situación como nueva es lo que nos mantiene vivos, despiertos y jóvenes! Nada se repite, nada es idéntico a lo ya vivido... todo fluye y cambia minuto a minuto dándonos la oportunidad de vivirlo como algo especial, sorprendente y siempre nuevo! Así es como, por obvias razones, un niño de corta edad vive la vida... estando atento a todo lo nuevo que aparece, pues no tiene un referente anterior y vivido. Eso le ata irreversiblemente al "hoy" y, por tanto, lo vive apasionadamente y con ilusión! Sé que es dificil sentirlo así a una cierta edad, cuando los años acumulados y llenos de experiencias nos invitan a saber de todo, a sentir que repetimos las mismas circunstancias... e incluso a sentirnos sabios por todo ello! Incluso creemos poder prevenir o preveer los acontecimientos en nuestra vida... qué signo de vanidad y de ignorancia! Porque la verdad es que, por muchos años que uno tenga y muchas experiencias que haya vivido, la vida nos sorprende continuamente con nuevos eventos inesperados o, simplemente, nos ofrece la oportunidad de vivirlos de "otra" forma! Aunque eso parezca cuestionar nuestro "savoir faire" y nuestra teórica sabiduría vital, merece la pena deslizarse por los acontecimientos con esa actitud, estando bien atentos a cada instante y, sobre todo, viviéndolos con renovada ilusión y capacidad de sorpresa!

Se habla de recuperar el niño que habita en nuestro interior! Más alla de versiones místicas o de teorías psicológicas al uso, recuperar al niño interior significa recuperar la ilusión por vivir cada momento como si fuera nuevo y esperar encontrar en él una buena razón para sorprendernos, para conocernos más o para poder disfrutar del privilegio de estar vivos... y bien vivos!

Te traigo aquí una interesante entrevista a alguien que habla del tiempo, como una ilusión de la mente que en realidad es. Sin duda, el tiempo es algo que condiciona nuestra vida... y es lo que nos hace creer que todo en ella se repite incansable y cíclicamente! Eso, quizás, nos brinda esa cierta y erróenea sensación de seguridad... pero también nos priva de vivir con sorpresa todo eso que llega a nuestra vida y que merece toda nuestra atención y amor! Extrae tus propias conclusiones...


Étienne Klein, 51 años, físico teórico; ensayista sobre el tiempo "El tiempo es una prisión que avanza". La Contra de La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 31/12/2009

Me pidieron que escribiera un libro para niños sobre el tiempo y recurrí a mis hijos. Les dije que nos situamos en el universo dentro de unas coordenadas de espacio-tiempo...

¿Le entendieron?

Les dije que el tiempo se nos manifestaba a los humanos básicamente como negación: en negativo.

¿Por qué?

Estamos en este instante queramos o no: no podemos cambiarlo.

Sólo en las películas.

Mi hijo de ocho años me respondió: "Entonces, papá, el tiempo es una prisión".

Ese niño tiene una contra.

El tiempo es una prisión, sí, pero una prisión con ruedas, un presidio que avanza inexorable. Y ahí llega la primera pregunta de la física y de cualquiera que piense...

¿. ..?

¿Qué hace que esa prisión se mueva? ¿Qué es lo que mueve el tiempo?

¿. ..?

La pregunta es si el tiempo lleva en sí mismo su propia renovación, su propio motor: si es capaz de renovar los instantes presentes por sí mismo y crear su devenir...

O...

... O si el motor del tiempo está fuera de él y es algo diferente de él.

Por ejemplo...

Una posibilidad sería que la expansión del universo generara la fluidez del tiempo.

¿Y si el tiempo estuviera en nosotros?

Kant pensaba que había un catalizador de tiempo en nuestra mente que nos hacía percibir la realidad de forma cronológica, pero la conciencia humana apareció hace un millón de años y, en cambio, hoy sabemos que hubo acontecimientos muy anteriores, como la aparición del Sol o la propia Tierra.

Luego el tiempo no es todo inventado.

No, pero Einstein también apunta que ese motor del tiempo somos nosotros: al ser observadores de cómo el universo sigue el espacio-tiempo, tenemos la impresión subjetiva de que el tiempo pasa.

No sé si lo pillo...

Es lo que le sucede al pasajero de un tren que ve desfilar el paisaje ante sus ojos, pero en realidad no es el paisaje el que se mueve, sino el tren en el que va ese pasajero. Y aquí queda la pregunta: ¿el tiempo es producto de la conciencia humana o una dimensión ajena, pero percibida por nosotros?

¿Usted qué cree?

Yo no creo que el tiempo sea tan sólo un producto integral de la percepción humana; existe en sí, pero nosotros lo percibimos de una manera específicamente humana.

¿En otras palabras...?

Existen instantes, pero no sucesivos. La sucesión - como ya explicó Descartes-la ponemos nosotros. Es nuestra conciencia la que coloca un instante antes o después del otro y después los integra como sucesivos.

...

Para la física, sólo es instante el que ha sido, será o es presente...

Para nosotros también, ¿no?

No, porque para nosotros el instante presente siempre es el más importante, mientras que para la física este instante es exactamente igual que todos los demás: presente, pasado y futuro son sólo ilusiones humanas.

¡Ah!

Así se lo reveló Einstein a Carnap dejándolo sumido en una perplejidad cósmica.

¿Por qué vivimos más el presente?

Es pregunta para la neurociencia, no para la física, pero le diré con certeza que la única cosa que disminuye con el paso de los años es el número de primeras veces.

No se lo puedo desmentir.

Y Michel Serres nos da una receta magnífica para no hacernos viejos...

Cuente, cuente.

Seguir manteniendo el mismo número de primeras veces aunque cumplas más años. Y eso lo puede conseguir de dos maneras.

A saber.

Haga lo que no haya hecho nunca antes o haga lo de siempre como si no lo hubiera hecho nunca: como si fuera la primera vez.

Me parece más fácil lo primero.

Acierta, porque lo es; pero la verdadera sabiduría reside en conseguir lo segundo.

Es lograr descubrir el Mediterráneo cada vez que lo ves.

La receta contra el envejecimiento mental es vivir continuamente la novedad.

¿Cómo?

Si eres capaz de vivir intensamente el instante, lo vives de nuevo siempre, porque ningún instante es igual a otro. Son nuestra pereza primero y nuestra soberbia después...

Siempre van de la manita.

... las que nos empujan a creerlo todo ya vivido y caer en la falacia de que ya sabemos de todo; que lo hemos vivido todo; que nadie nos puede enseñar nada...

Error que cometemos por quedar bien.

Enorme, porque nos impide disfrutar como niños de lo insólito de estar aquí y ahora.

¿Y en física qué le ha pedido a Papá Noel?

Que el nuevo acelerador de partículas logre los resultados que aclararán empíricamente si existen otras dimensiones además de la del espacio-tiempo.

Si lo pide con ilusión, lo tendrá.

Ya tuve mi mejor regalo cuando el médico que me pronosticó un cáncer mortal se equivocó. Pasé meses obsesionado con el paso del tiempo, pero gracias a su error hoy saboreo cada segundo.



lunes, 24 de mayo de 2010

"ADIVINAR ES CONOCER LA VOLUNTAD DIVINA"



Cada ser humano tiene su propia misión en la vida. De hecho cada uno tiene unas cualidades o atributos personales e intransferibles para dejar su huella del paso por esta vida. Desde la universalidad de unos sentimientos, deseos y flaquezas comunes de todo ser humano y a partir de los errores vividos necesarios para aprender, cada uno hace su propio camino hacia sí mismo y comparte su sabiduría aportándola al mundo. Unos desde la arquitectura, otros desde el pensamiento filosófico, etc... otros como simples padres de familia o ciudadanos. Cuando uno lo hace en un momento dado y utiliza todo su potencial en esta actividad, pues la energía fluye y actúa guiado desde su interior cambiando todo a su paso y aportando su conocimiento, dándole un enfoque nuevo a su vida y a la de los demás.

Eso es liderar la vida, liderar tu propia vida. Es hallar el verdadero sentido a toda tu existencia y volcar todo tu ser en ello. No hay una edad para comenzar a hacerlo, seguramente es gracias a la acumulación de experiencias y a la historia vivida lo que hace que, al fin, uno halle ese Destino para el que está hecho, aunque lo hace día a día. Unos, desde su propia profesión o actividad en este mundo, otros desde algún movimiento colectivo y otros desde la discreción en su propio entorno familiar o social. En cualquier caso, todo es válido y no puede ser juzgado pues responde a una exigencia personal y es fruto de la libertad de optar por un único y propio camino... casi siempre tras haber abandonado ese otro camino que viene dado, que los demás le impusieron sutilmente desde su más tierna infancia! Eso es romper la cadena que nos une a los condicionantes genéticos, familiares, sociales... ajenos y circunstanciales para optar por nuestro propio camino! Y, sin duda, la felicidad está en juego...

Te traigo aquí una interesante entrevista a una persona que halló su camino y en ella sintetiza su particular visión de la vida y, en este caso, de su actividad personal y profesional interpretando su propia religiosidad y convirtiéndola en su bandera. Extrae tus propias conclusiones...

José Antonio González Casanova, 75 años, jurista.
La Contra. La Vanguardia. VÍCTOR-M. AMELA - 13/05/2010

Un recuerdo de niñez.

Me veo tirando billetes al retrete. ¡He sido anticapitalista desde siempre!

¿Quién era su héroe?

Robin Hood, El Coyote, Tom Sawyer, Guillermo Brown y Jesús.

¿Qué tienen en común?

Se ponen del lado del débil y buscan justicia. Sólo uno opta por la no violencia: Jesús.

¿Y usted?

Oscilé entre la tentación de la violencia y la apuesta por la paz, siempre en servicio del desfavorecido: fui adolescente nacionalcatólico, llevaba meriendas a hijos de obreros.

¿Por qué nacionalcatólico?

Mi creencia era franquista, pues mi familia era de falangistas y militares, como la de mi amigo Alfonso Carlos Comín era de carlistas. ¡Aún me asombra el salto que dimos!

¿Qué salto?

De ser nacionalcatólicos ¡pasamos a ser socialistas marxistas! Los marxistas creían que debían ser ateos, ¡y nosotros fuimos marxistas creyentes en el Dios de Jesús!

¿Con qué argumentos dieron el salto?

La autocracia de Franco dominó a los obreros e impidió el pensamiento progresista, con la bendición vaticana: ¡pura blasfemia!

¿Dejó de ser católico?

Yo no: dejó de serlo la Iglesia oficial. Católico significa abierto a todo lo humano, y cristiano es ponerse del lado del explotado.

(...)

¿Qué diferencia al Dios del Vaticano del de usted?

El Vaticano no cree en el Dios de Jesús. Es una multinacional de pensamiento único, herética: eso no es cristianismo. El cardenal Martini y viejos cristianos como yo rezamos por la conversión de la Iglesia romana.

¿Qué sería el cristianismo, pues?

No una religión, sino un movimiento contra los males del mundo y a favor de la felicidad de todo ser humano. Si combates injusticias, abusos, corrupción..., ¡eres cristiano!

(...)

¿Por qué no está en la política activa?

La política, para un cristiano, es la forma más alta de caridad: es luchar a favor de la gente... Lo hago desde los 15 años, pero no acepto cargos porque no soporto la tensión.

¿Qué tensión?

Ser político de izquierdas coherente ¡cuesta la salud!: nuestra derecha usa la política para su interés egoísta y antisocial, es mendaz e hipócrita..., máxime cuando se disfraza de católica. Menéndez y Pelayo lo dijo: "La derecha española es atea en su práctica".

¿Sin más Dios que el dinero?

Sí, y primar el beneficio sobre la dignidad de las personas es antihumano, anticristiano, pecado. ¡Jesús los echaría del templo!

Pero Dios permite que mueran niños en maremotos, terremotos y hambrunas.

¡No! Eso sucede porque el capitalismo no invierte en países pobres y aprovecha las catástrofes para negociar la reconstrucción.

Pero Dios consiente todo ese mal...

El mal es sólo ausencia de bien. Y depende de nosotros llenar esa ausencia, como terminales de Dios que somos todos. Lo dijo Francisco de Asís: "Donde no hay amor, pon amor... ¡y habrá amor!".

¿Soy una terminal de Dios, pues?

Claro: tú despliegas la creación y la reproduces en tus hijos y en tus obras. Naciste: eres salvo. Morirás: eres eterno.

Y entre tanto, ¿a qué me dedico aquí?

"La libertad consiste en aceptar tu destino", dijo Séneca: la providencia nos orienta el camino..., y su mejor guía es la astrología, que nos indica para qué estamos en el mundo.

Yo ya le digo: para entrevistar.

Yo, para defender lo que creo justo, colaborar en la Constitución democrática, fomentar la conciencia de una sociedad más humana... E incluso puedo a-divinar mi futuro...

¿A-divinar? ¿Mirando a los astros?

Sí. Adivinar es eso: ¡conocer la voluntad divina! Y la ciencia astrológica, basada en millones de observaciones empíricas durante miles de años, es de gran ayuda para eso.

Pues adivine algo, lo que quiera.

Seré fiel a mi Dios hasta el fin de mis días.

jueves, 20 de mayo de 2010

¿RAZÓN O CORAZÓN?



La inteligencia es, a la vez, nuestro mejor aliado y nuestro más temible enemigo. Depende de qué papel le demos en nuestra vida. Si le otorgamos el rol de fiel servidor, la inteligencia nos permite el progreso, la educación y, sobre todo, entender el mundo que nos rodea. Pero debemos saber que la mente inteligente y humana tiene un método que se basa en la clasificación ordenada de hechos, estímulos y experiencias y fundamenta en eso su actuación en nuestra vida. Así, ante un estímulo del tipo que sea, busca en el archivo de nuestro cerebro y, a partir del aprendizaje repetitivo ante ese estímulo, busca una respuesta determinada y optimizada, según lo archivado. Pero, junto a cada hecho, estímulo del tipo que sea o experiencia, guarda también una emoción o un sentimiento. Así, frente a, por ejemplo, una puesta de sol, junto a ella brotan sensaciones vividas que tenemos ligada a ella. Eso, en ciertos casos, nos permite conocer y anticiparnos ante situaciones inesperadas y determinadas rápidamente, lo que en casos de peligro, por ejemplo, nos alerta y activa todos los mecanismos de huida o defensa, lo que garantizará nuestra superviencia en muchos casos...

Pero, como he dicho antes, la inteligencia también es nuestro peor enemigo cuando solo confiamos en ella y dejamos que domine nuestra vida. Porque solo sabe gestionar lo anteriormente conocido o bien establece una relación lógica, buscando situaciones similares en el archivo mental para activar su respuesta. Y no todo lo que sucede en nuestra vida lo tiene categorizado, ni es -necesariamente- similar a lo vivido. Ante lo desconocido y nuevo, busca inutilmente la relación con algo conocido y genera una respuesta como la que tuvo en su día o bien inhibe nuestra reacción y nos hace sentir miedo ante lo desconocido. Aparte, debemos recordar dos cosas en su proceder: primera, que la respuesta de nuestra mente es dual o binaria, es decir, blanca o negra, positivo o negativa. Y es difícil hacer esa distinción en la gran mayoría de estímulos, hechos y circnstancias que se dan en nuestra vida.

Es por eso que la mente -por sí sola- no puede ser la dueña de nuestra vida y de nuestros actos, aunque nos dé esa sensación de control y seguridad que el ser humano necesita sentir en su vida. El corazón es quien debe compensar esa excesiva rigidez mental y gestionar los matices de nuestra vida. Ambos -corazón y mente- deben buscar su justa y equidistante participación ante cada situación de nuestra vida. Eso nos permitirá gestionar plenamente la vida con todos sus matices y lo nuevo sin tener miedo, así como valernos de la experiencia para aprender de lo vivido! Yo, particularmente, le llamo alma a ese puesto de control que reparte juego a la mente y al corazón en cada situación... ¿Por qué el ser humano pivota entre una y otra, dependiendo de cada situación? ¿Por qué tener que escojer ser mental o emocional en la vida, si tenemos el privilegio de ser ambas cosas en su justa medida, solo dejándonos llevar por el alma -y su brazo armado, la intuición- que lidera, considerando al corazón y a la razón como meros siervos de ella?

Aquí te traigo un interesante texto que habla del proceso mental y del sentido común. Léelo y extrae tus propias conclusiones...



Antes de abordar los consejos sobre los ejercicios que sirven para adquirir el sentido común, el Shogún nos habla del poder de la deducción.

La operación mental más importante que debe ejercitar el que desee adquirir sentido común en todos sus actos y decisiones es, sin duda alguna, la deducción.

Cuando se han dado a conciencia los pasos que requiere el juicio, resulta de ello un análisis de las situaciones que se convierte en un hábito, que acaba por hacerse de manera automática. Si se ha ejercitado suficientemente esta gimnasia, repetirá todos los pasos de forma casi inconsciente, y por sí misma se impondrá la deducción, que es el principio esencial del sentido común.

Es conveniente estudiar las fases de este análisis, para escalonarlas con método. En primer lugar, es necesario agrupar los elementos que se relacionan con el tema que es objeto del juicio. Es necesario “agrupar” convenientemente los pensamientos.

Se debe pensar en hechos similares del pasado, y por medio de la comparación se les relacionará con el presente a fin de asociar los fenómenos anteriores al actual y de ahí sacar las correspondientes deducciones.

La deducción es siempre el resultado de varias observaciones que el sentido común une entre sí.

El filósofo nos previene contra la propensión que tenemos de rechazar o eludir casi siempre la conclusión que no está conforme con nuestros deseos. Muchas personas –dice- quieren hacer deducciones eliminando los elementos que les apartan de la decisión deseada. Exageran, además, las razones que están a favor de esta decisión. Así se ven muchas gentes que en lugar de aprovecharse del raciocinio son víctimas de él.

Yoritomo Tashi, “El sentido común”.

miércoles, 19 de mayo de 2010

NO HAY DOS ROSAS IGUALES...

Solemos caer en el error de creer que todas las rosas son iguales...

Lo mismo creemos de las personas que se cruzan en nuestra vida, de las que generalizamos otorgándoles cualidades y defectos similares. Pero basta observar con atención a la Naturaleza para darnos cuenta de que no hay dos rosas iguales, ni dos mariposas, ni dos montañas, ni dos nubes iguales! Amar es respetar... y respetar es aceptar la diversidad, amar a cada uno por lo que es... con sus peculiaridades, con sus características singulares. Nadie sustituye a nadie, nadie es mejor ni peor que nadie... cada uno es lo que es!

Mira, si no, estas rosas, todas ellas de la misma especie de flor, pero cada una diferente a la otra, cada una singular, irrepetible y especial por ser como es... pero, a la vez, cada una necesaria en el Universo, formando un Todo insustituible y con un único sentido!

El amor nos permite ver la diferencia... mientras que el miedo nos la oculta...





lunes, 17 de mayo de 2010

EL CAMBIO EN NUESTRA VIDA...



Sin duda hay cosas que cambian definitivamente la manera de vivir nuestra vida: la aceptación de que "todo cambia" y que "la vida en cada momento es como debe ser". Y nuestro peor enemigo para aprender y aplicar estas dos sabias, eternas y obvias lecciones es nuestra mente, acostumbrada a gestionar lo fijo y repetitivo, así como intentar programar nuestra vida, a su manera. Ni que decir tiene que contravenir esas leyes cósmicas -por llamarlas de alguna manera- hace que gastemos cantidades ingentes de energía durante demasiados años de nuestra vida! Supongo que, como alguien dijo, la felicidad conseguida es inversamente proporcional a la energía que gastamos en programar nuestra vida... y en buscarla la felicidad de esta manera!

Todo se mueve constantemente y la vida es siempre como tiene que ser, son las lecciones que más me costó aprender y aceptar en mi vida! Yo soy todo un hombre selfmade y pensaba que si dejaba de andar mi camino fijado, la Tierra dejaría de dar vueltas! Y no pude hacerlo hasta que me dí cuenta de que todo tiene un sentido -que no, una razón razonable-, desde el tiempo de cada situación en mi vida, hasta la manera en que se suceden los hechos en mi existencia. Mi mente, acostumbrada como estaba a dominar mi vida entera y a espolear mis decisiones, no hacía más que propiciarme una falsa sensación de control y de presunta seguridad... a cambio, eso sí, de sentir una cierta insatisfacción e infelicidad! Ni que decir tiene que esa sensación de control y de seguridad desaparecía a la primera de cambio, pues bastaba que algo no saliera como yo tenía programado para hacerme sufrir, sentir incertidumbre y, para colmo de males, hacer salir todos mis fantasmas ocultos. Entonces la misma mente que me había llevado hasta ese momento obscuro, intentaba buscar razonamientos, argumentos y culpables a mi incómoda situación vital. Y así, una vez tras otra, reincidía entregando nuevamente mi vida a la razón de lo malo conocido, renunciando el protagonismo de mi vida... a cambio de volver a conseguir ese presunto control, estabilidad y seguridad codiciados!

Pero llega un día en que uno se da cuenta del gran error: creer que la mente es capaz de gestionar la vida, solo aceptando de ella lo estático, lo conocido y lo humanamente razonable... e ignorando todo lo demás! Pero, cuando uno, por cualquier causa inesperada, vive algo que se escapa de lo razonable... y con lo que uno no contaba porque precisamente formaba parte de lo demás -hasta entonces ignorado-, suenan todas las alarmas! Así, descubres -al fin- que la vida plena tiene tantos aspectos conocidos como desconocidos, humanos como divinos... y que todos forman parte fundamental de nuestro propio ser y, como tal, de nuestras propias vivencias! Para muchos la coartada perfecta que explica todo lo inexplicable en nosotros es el amor, ese sentimiento humano que rompe los esquemas y nos invita a lo descontrolado y a lo desconocido de nosotros mismos! Pero, no nos engañemos, eso no es amor en sí, sino algo solo humano que está fuera de lo previsto, algo que rompe nuestros propios y reducidos límites personales. El amor, visto desde esta perpectiva solo racional, humana y reduccionista, no es más que un reto personal para conocernos más a nostros mismos gracias al otro... y tratar de justificar lo injustificable de nuestra personalidad y de nuestro comportamiento! Y como reto humano que es, una vez superado y alcanzado el propósito de cuestionar nuestros límites, desaparece su razón de ser en nuestra vida.

Porque el amor verdadero es mucho más que eso, tiene algo de humano y algo de divino! Es la real ausencia de miedo... y no solo un reto para demostrarnos a nosotros mismos nuestra capacidad de ser algo más de lo que nuestra mente acepta de nosotros. Por eso ese amor-reto dura lo que dura... y es lo que la mayoría de gente comparte y confunde con el enamoramiento... que provoca sufrimiento cuando se acaba! No es un fin en sí mismo ni un sentimiento puro y pleno, sino una manera de retarnos a ser más y mejor de lo que creemos ser... o una eficaz manera de huir de la soledad y de la vida que tememos! Y el amor verdadero, repito, no es más que la ausencia de miedo! Miedo es, precisamente, lo que tenemos cuando entregamos a nuestra mente el control de nuestra vida a cambio de la estabilidad y de la seguridad ante los cambios, ante lo imprevisto. Por decirlo de alguna manera simple, miedo es lo que niega la naturaleza cambiante, mágica e imprevisible de nuestra vida... y del amor! Y si tememos a la vida, no confiaremos en ella... y sin hacerlo, no hay amor ni felicidad posible en nuestra vida! Porque la vida, el amor y la felicidad tienen siempre algo de irrazonable, de imprevisto y de mágico! Esa sí es la gran lección de la vida! Y hasta que no entendamos y aceptemos la vida tal y como es realmente, el amor y la felicidad serán algo remoto, efímero o ausente en nuestra existencia!

Aquí te traigo un docto texto escrito por una experta en estos temas, una psicóloga. Con palabras técnicas y precisas intenta describir la llamada gestión del cambio, tan de moda actualmente, más apoyada en la resignación que en la voluntad de aceptarla. Seguramente bastaría mirar al cielo y observar que, en cada instante, éste cambia -como lo hace nuestra vida- y que si hace sol, hay nubes o llueve es porque, sin duda, debe ser así, porque tiene su sentido, aunque no siempre lo entendamos! Como siempre, extrae tus propias conclusiones...

EL CAMBIO EN NUESTRA VIDA

Todo en la vida son cambios, pequeños y grandes, buscados o inesperados; cambiamos de aspecto, conocemos a personas nuevas, nos mudamos, ampliamos la familia, ascendemos en el trabajo...

Pero hay también cambios bruscos y desestabilizadores a los que nos cuesta adaptarnos. La mejor manera de hacerlo es aceptarlos y actuar, extraer de esa experiencia las enseñanzas que nos permitan crecer para convertirnos en personas mejores.

"Todo fluye, nada permanece." Esta visión de la realidad se atribuye al filósofo griego Heráclito. "En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos (los mismos)"; la vida es cambio constante, inevitable, necesario. Aunque el río nos aparece siempre igual, el agua nunca es la misma, fluye inexorablemente, tranforma el río y, con el tiempo, también se cauce.

CAMBIAR PARA VIVIR:
Nosotros también, nos guste o no, cambiamos constantemente, crecemos, evolucionamos y las pequeñas modificaciones en nuestro entorno nos transforman imperceptiblemente. Cambiamos nosotros, nuestros cuerpos y nuestras mentes, a medida que nuestro entorno se transforma. Estos cambios requieren nuestro proceso de adaptación, físico, pero sobre todo psicológico. La forma en que se produce esta adaptación a los cambios del entorno depende en gran parte de nuestra personalidad. Hay personas especialmente reacias a someterse a cambios, cualquier modificación en su situación personal, familiar o laboral les asusta, tienen miedo a salirse de los senderos conocidos, a dejar hábitos aprendidos y a enfrentarse a nuevas situaciones. Se aferran a su rutina por temor, por no cerer en su capacidad de adaptación creativa.
Otras personas anhelan los cambios y buscan nuevas experiencias constantemente, no se limitan a sufrir los acontecimientos de forma pasiva. Estas personas tienen más facilidad adaptativa-porque muchas veces son ellas quienes provocan los cambios-pero también muestran una tendencia a la insatisfacción crónica, mientras que las personas resistentes al cambio son más conformistas. Sea cual sea nuestra personalidad, todos nos hemos encontrado alguna vez ante un cambio que requería un considerable esfuerzo de adaptación. Y esta adaptación suele trascurrir con cierto dolor.

Pero no todo cambio es igual Hay cambios de diferentes tipos, tanto en la forma como en el contenido: reversibles o irreversibles, cuantitativos o cualitativos, paulatinos o bruscos, planificados o sobrevenidos, previsibles o imprevisibles, voluntarios o no...

Hay cambios para mejor pero también para peor. Cuando el cambio está previsto, planificado y es voluntario, lo afrontamos mejor porque tenemos la sensación de tener el control sobre nuestras vidas y pensamos que el cambio será para bien. Pero no olvidemos que un acontecimiento positivo, como por ejemplo el nacimiento de un hijo, una ganancia inesperada o un ascenso en el trabajo, también requiere su proceso de adaptación. Situarnos en un estado más favorable también exige modificaciones en nuestra forma de actuar.

LOS DOS CAMBIOS FUNDAMENTALES:
Paul Watzlawick, uno de los más brillantes psicólogos contemporáneos, distingue entre los llamados "cambio 1" y "cambio 2 ".

El cambio 1 es de autorregulación: es el cambio que es necesario para mantener la estabilidad. Sería como un termostato programado para mantener una determinada temperatura ambiental: si la temperatura de la habitación sube por encima de la establecida, el termostato hace que se pare la calefacción; si la temperatura desciende, el termostato pone en funcionamiento la calefacción para que vuelva a caldearse el ambiente. Así, este dispositivo inteligente mantiene la estabilidad-la temperatura que nosotros hemos fijado-mediante pequeños cambios, cambios de tipo 1. Así actuamos en nuestra vida. Sin darnos cuenta, nos amo0ldamos a situaciones fluctuantes y mantenemos el equilibrio mediante cambios constantes, pequeños ajustes en nuestra conducta para que todo siga (más o menos) igual: variamos nuestro vestuario según haga frío o calor, variamos nuestro estilo educativo conforme nuestros hijos se hacen mayores; llamamos a nuestros amigos para quedar con ellos, si nos han hecho daño, procuramos reparar nuestras emociones, después de una fase de mucho trabajo, buscamos reposo y tranquilidad...

El cambio 2: es necesario para adaptarse a situaciones que se escapan de nuestro control habitual. Cuando el entorno cambia de tal manera que los ajustes y soluciones que hemos ido aplicando hasta el momento ya no son suficientes para recuperar el equilibrio, la situación nos exige un cambio más sustancial.
Un cambio 2 requiere que aprendamos nuevas estrategias, adoptemos hábitos y emociones diferentes y modifiquemos nuestra forma de pensar para que al final, podamos encontrar un equilibrio diferente, incluso puede que superior. El cambio que se produce en una persona durante un proceso psicoterapeutico representa el cambio 2 por excelencia. Muchas veces, este tipo de cambios ocurren a raíz de un acontecimiento o proceso desagradable e incluso traumático. Aqui la adaptación a la nueva situación es especialmente difícil porque el desencadenante ha sido doloroso e involuntario, quizás brusco. Se trata de situaciones de pérdida, de deterioro de la salud, de la juventud,marcha de los hijos, o de rechazo, engaño o frutración.
Tendemos a ver estas situaciones como catastróficas e irreparablas y la primera reacción es la impotencia -nos sentimos incapaces para afrontarlo- A esta primera fase de choque emocional y parálisis, incluso de negación, le sigue una fase de tristeza y de duelo. Pero lo que pasa después, durante el período de adaptación, depende en gran medida de nosotros. Existen varias maneras de afrontar el cambio: desde la resistencia, desde el sometimiento resignado, o desde la reorientación activa. Podemos resistirnos a aceptar la nueva situación y no adaptarnos, pero esta actitud no hará más que aumentar el sufrimiento.Podemos también resignarnos pasivamente a las circunstancias, someternos y sufrir las consecuencias. éste es el camino más recto hacia una depresión. También hay personas que se resignan, pero adoptando una actitud cínica ante la vida, de manera que se amargan y se les agria el carácter.

ELEGIR EL CAMINO ADECUADO:
Es necesario aceptar que hemos perdido algo -lo que implica tristeza- pero la mejor manera de afrontarlo es considerarlo una oportunidad para crecer. Cuando tiene lugar un acontecimiento grave, resulta casi imposible divisar el germen de algo positivo. No obstante los cambios doloroso nos brindan una gran oportunidad, la de aprender y crecer.

Las personas nunca somos tan capaces de desarrollar nuevas conductas y estratégias como cuando sentimos dolor, físico o emocional. El reto para todos nosotros está en aprovechar los cambios para convertirnos en una persona mejor: más competente, más sabia, más inteligente, más capaz de ayudar a los demás. Pero para eso tenemos que dejar de ser pasivos o rebeldes. Así, todo cambio se convierte en una gran oportunidad: nosotros decidimos, ¿queremos ser personas dolidas y frustradas, o mejores seres humanos?

URSULA OBERST Psicóloga y Profesora de la Universidad
Ramon Llull de Barcelona

viernes, 14 de mayo de 2010

LA VIDA ES DEMASIADO CORTA PARA APRENDER SOLO DE UNO MISMO



Toda persona que se cruza en nuestra vida es una inigualable oportunidad para aprender. Quizás por eso los místicos afirman que cada encuentro con alguien es algo singular y mágico, como lo es de por sí cada persona! Nos ayuda a aprender sobre nosotros mismos... o sobre los demás! Por eso el ser humano es un ser eminentemente social. En el prójimo se proyecta lo que uno es o lo que uno carece, lo que desea ser. Los demás actúan como espejos, en los que nos vemos reflejados, con todas nuestras aptitudes y debilidades. Lo que nosotros no podemos -o no queremos- ver de nosotros mismos, lo vemos en los demás que nos rodean. El caso más evidente es el de los padres y los hijos que, teniendo un origen genético, caracteres y circunstancias ambientales en principio similares, los hijos nos miran a nosotros los padres como referentes o modelos, pero los hijos son también una oportunidad de vernos a nosotros mismos cómo fuimos... o cómo pudimos ser de haber tomado un diferente rumbo en la vida!

Así, nuestra relaciones con los demás se convierten en una lección constante sobre nuestra realidad personal. Si, por ejemplo, nos dejamos dominar por el miedo y mostramos un temperamento violento, implantamos en nuestras relaciones personales esa agresividad y, por decirlo de alguna manera, atraemos la parte violenta de las personas que tratamos. Y eso es así, en la versión miedo, así como en la versión simpatía, optimismo, felicidad... Por ello esos espejos que son los demás nos muestran partes conocidas o desconocidas de nosotros mismos.... y es esa conciencia sobre nosotros mismos y el modelo que libremente queremos adoptar para nuestra vida lo que detemina lo que, al final, estamos obteniendo de nuestra vida. Por poner un ejemplo un tanto caricaturesco, si estamos confundidos, aparecen en nuestra vida personas con similar confusión y, a la vez, aparecen otras personas preclaras y firmes en su camino, lo que serían un posible guía. Y, al fin, nosotros podemos negarnos a nosotros mismos la confusión, engañándonos a nosotros mismos, aceptando en nuestra vida solo a esas personas que corroboran nuestro estado de confusión -y potenciándolo y perpetuándolo- o bien rechazar a las personas de este tipo y, en cambio, identificar y aceptar a esas otras personas -que, sin duda, también se hallarán próximas- que su propia actitud de firmeza nos ayuden a solucionar nuestra confusión y a enderezar nuestro camino.

En todo caso y por lo visto hasta aquí, cualquier relación humana (que por cierto, no todas lo son... pues no tienen la conexión auténtica entre las personas) es una oportunidad singular y privilegiada para aprender y mejorar en la vida, ya sea con nuestra pareja, hijos, familia, compañeros de trabajo, jefes... incluso la más circunstancial y aparentemente efímera de las relaciones que se dan en nuestra vida. Como alguien dijo, "la vida es demasiado corta para aprender solo de uno mismo"...

Te traigo el fragmento de un interesante libro, en el que habla de las relaciones humanas. Disfrútalo y extrae tus propias conclusiones...


"Aunque honremos la cordura de los viejos es conveniente procurar adquirirla cuando puede sernos todavía de un auxilio precioso.

A los que objetan que no hay nada como la experiencia personal les diremos:

¿Es necesario haber sufrido un mal para prevenirlo y curarlo?

Los médicos, en su mayoría, no sufren jamás ninguna de las enfermedades que cuidan, y esto no les impide combatirlas victoriosamente.

¿Por qué no puede hacerse para el alma lo que se hace para el cuerpo?

Los médicos ven primero en los libros y luego en las lecciones de la vida los principios del conocimiento de las enfermedades, así como los remedios adecuados.

No precisan envenenarse para saber que una planta es nociva y que otra contiene la substancia bienhechora que destruye los efectos de la primera.

Todo el mundo puede tener cordura, si se llega a comprender bien que la experiencia ajena puede ser de tanta utilidad como la propia."

Del libro “El sentido común”, de Yoritomo Tashi.

jueves, 13 de mayo de 2010

NUESTRO CUERPO COMO ALTAVOZ DE NUESTRO INTERIOR



No hace demasiado tiempo tuve un pequeño "altercado" con alguien que padece Fibromialgia. Todo empezó cuando le expliqué mi opinión de que muchas de esas enfermedades "raras" -pero, lamentablemente, cada día más comunes- eran fruto de una actitud concreta ante la vida, que eran la respuesta del cuerpo ante lo que hay en su interior o la evidente consecuencia de un mundo loco, insano e incoherente, cada día más degradante para el ser humano. Esa persona, se mostró furiosa ante lo que denominó mi falta de sensibilidad y de conciencia ante lo que era su actual y patente dolencia. Desgraciadamente, sé bien qué es la Fibromialgia, pues amigas mías la padecen actualmente y también sé que, junto con la Fatiga Crónica, esta enfermedad es difícil de diagnosticar y uno de los problemas que tienen las personas que la padecen es demostrar -personal y socialmente- que sus numerosos y difusos síntomas no son simplemente manías ni tan solo un permanente malestar general, además de que les afecta en todos los ámbitos de la vida.

La Fibromialgia, como la llamada Fatiga Crónica, la anorexia o bulimia o incluso añadiría gran parte del cáncer, son enfermedades de "nuevo cuño" en nuestra era -aunque siempre existieron, pero hoy ya tienen nombre propio-, de difícil diagnóstico, normalmente de larga duración y con mal remedio solo médico o farmacológico. La medicina actual, aunque las tiene en cuenta como enfermedad y las investiga, sigue sin tener clara la causa ni la solución médica realmente efectiva. No soy médico ni lo pretendo, pero sigo pensando que, tras cada una de esas dolencias "modernas" -aparte de que afectan a cada persona de una manera diferente, de que puedan tener condicionantes genéticos, ambientales o hereditarios o que hay personalidades con más predisposición a padecerlas que otras- son fruto de una determinada actitud ante la vida y, a menudo, la falta de un verdadero sentido de ésta. Los casos que conozco personalmente son personas -¿no es sintomático que la mayoría de las afectadas sean mujeres?- con un denominador común: una determinada actitud ante la vida por algún conflicto interno y, en casi todos los casos, un cierto desequilibrio interior, que se manifiesta exteriormente en un concreto estilo de vida!

No querría desde aquí menospreciar el efecto real que padecen, ni ignorar el alcance personal y social de esas enfermedades... En todo caso, solo deseo explicar que, según mi modesta opinión no científica, creo que el cuerpo es el altavoz del alma, de nuestro interior y que éste evidencia las carencias o conflictos y, llegados a una cierta importancia, los manifiesta físicamente como señal de alarma, invitando al cambio en la vida de las personas. Actualmente estoy leyendo el interesante libro "La enfermedad como camino", de T. Dethlefsen y R. Dahlke (Ed. Debolsillo, 2009), en que se explica todo lo que hasta ahora, intuitivamente, pensaba de las enfermedades y de la manera de atajarlas, indagando en el interior las causas profundas y verdederas de cada dolencia. Como suelo afirmar, la limitada Medicina "convencional" en Occidente solo aborda los síntomas externos, sin preocuparse por las causas que han provocado la enfermedad. Y eso es extensible a la Psicología -del tipo que sea- que solo analiza y trata epidérmicamente la conducta y los antecedentes de ésta, sin atacar el sentido real y profundo de nuestros males, ni ofrecer soluciones para gestionar nuestro día a día.

Aquí te traigo una información que será de tu interés, precisamente para que conozcas algo más la dolencia de la Fibromialgia. Por una parte, una descripción de los numerosos -y difusos- síntomas de la enfermedad y, por otra, las 11 recomendaciones de un especialista para sanar la dolencia. Ni que decir tiene que los 100 síntomas que define son algo tan poco concreto que, seguramente, todos padecemos alguno de ellos en algún periodo de nuestra vida -sin que entrañe padecer esa enfermedad, claro está- y que, según mi punto de vista, se trata de claros síntomas de cualquier desajuste interior, como la gestión inadecuada de las emociones, la resistencia a ver y aceptar la realidad o la latencia de algún conflicto almacenado que sale de vez en cuando al exterior para reclamar nuestra atención. En cuanto a las pretendidas 11 claves para sanar la Fibromialgia, creo sinceramente que, aunque no lo haga explícitamente, el pretendido experto está recomendando llevar una vida sana y equilibrada en lo físico, psíquico y emocional, como eficaz método sanar la enfermedad, lo que es válido -prácticamente- para reequilibrar la vida de cualquiera de nosotros, tenga o no una dolencia de este tipo.

Para tu información. Extrae tus propias conclusiones...

LOS 100 SÍNTOMAS DE LA FIBROMIALGIA

Agarre de mano débil
Alergias
Alteración del gusto el olfato y el oído
Ansiedad y ataques de pánico
Antojo de chocolate y carbohidratos
Apneas
Atracción de moscas y mosquitos
Babeo cuando se duerme
Calambres musculares
Cambios de humor
Cambios de carácter
Confusión mental
Dolor muscular en el pecho (costocondralgia)
Depresión
Desequilibrio
Dificultad en la visión nocturna
Dificultad al mover la lengua al hablar
Dificultad mover y levantar brazos
Dificultad para ingerir alimentos
Dificultad para subir escaleras
Dolor abdominal, cólicos e Hinchazón
Dolor al escribir
Dolor en músculos y articulaciones
Dolor en el pie, en el dedo gordo del pie (pie fibromiálgico)
Dolor en las corvas (ligamentos detrás de las rodillas
Dolor en los senos
Dolor generalizado en todo el cuerpo
Dolores de cabeza
Dolores de garganta recurrentes, garganta roja e inflamada
Entumecimiento en los miembros no dolorosas
Espasmos musculares
Espesas secreciones mucosas
Espinillas entablilladas
Extrema sensibilidad a los medicamentos y sus efectos
Facilidad para heridas en músculos, tendones y ligamentos
Falta de aliento
Fatiga severa y debilitante
Frecuentes pesadillas
Frecuentes pensamientos pesimistas
Ganas de orinar por la noche
Ganglios linfáticos dolorosos (bajo el brazo y cuello)
Hernia de hiato
Hombros paralizados o dormidos
Infecciones por hongos
Incapacidad para alcanzar la fase 4 del sueño
Insomnio
Intolerancia a las luces brillantes
Intolerancia a los ruidos
Intolerancia al alcohol
Lumbago o ciática
Manos y pies fríos
Molestias y aumentos de ganas de orinar
Náuseas
Opresión en el pecho
Palpitaciones
Parestesias (hormigueo y extremidades dormidas
Pérdida de cabello
Picores
Picor en el pacor en el paladar
Pie fibromiálgico
Pies de Morton
Presión sanguínea variable
Problemas de mandíbula, de pies y del sueño
Problemas menstruales o de dolor pélvico
Prolapso de la válvula mitral
Punto doloroso de la zona superior de la cabeza
Rechinar de dientes (bruxismo)
Reflujo gastro-esofágico
Relaciones sexuales dolorosas e impotencia
Rigidez, en el cuello
Rigidez matutina en los músculos y en las articulaciones
Rodillas combadas
Sensación de estar colocado
Sensación de inflamación
Sensación de malestar recurrente
Sensación de quemazón
Sensibilidad al frío y al calor
Sensibilidad electromagnética
Sensibilidad zona exterior de los muslos
Sequedad de membranas mucosas
Sequedad de ojos y boca
Severa debilidad muscular
Síndrome de las piernas inquietas
Síndrome de Raynaud (manos, pies, nariz fríos y azulados
Síndrome de colon irritable
Síndrome del túnel carpiano
Sudores nocturnos y fiebre
Taquicardias
Temblor muscular y estremecimiento después del ejercicio.
Tendencia a llorar fácilmente
Tobillos débiles
Torpeza
Tos seca crónica
Vejiga irritable
Variaciones en el peso corporal (aumento de peso)
Visión doble, borrosa y cambiante.

Nota: generalmente no se tienen todos los síntomas.

11 CLAVES PARA MEJORAR LA FIBROMIALGIA

1. Haz ejercicio físico

Te hará sentirte mejor contigo misma.

El ejercicio mejora el estado de salud, disminuye el dolor.

El ejercicio, es un antidepresivo natural, al actuar aumentando las endorfinas.

2. Sé positiva

Busca el lado positivo de las cosas.

Huye de los pensamientos negativos.

Aunque estés atravesando una mala situación, piensa que es “pasajera”. No hay mal que cien años dure.

3. Desarrolla el sentido del humor

Desdramatiza e intenta reírte de ti misma.

4. No tengas miedo al fracaso

No temas de los errores, de ellos también se aprende.

No esperes a que te desaprueben lo que haces.

5. Sé objetiva

Valora los aspectos positivos y negativos de ti misma aceptándote en la justa medida.

Felicítate por los triunfos conseguidos.

No te exijas al máximo. No intentes abarcarlo todo. Conoce tus limitaciones.

6. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

Organízate bien y haz primero lo que más te cueste.

7. Programa actividades y disfrútalas.

La monotonía es la antesala de la depresión. Sal del aburrimiento.

Aprovecha las oportunidades que te surjan. Tu peor enemigo es el conformismo y la falta de decisión.

8. Vive el presente

Disfruta del momento y no te lamentes de lo que podrías haber hecho. Y no esperes a que te sucedan cosas impresionantes.

9. Acéptate físicamente

No te dejes influir por los canones de belleza, pero ten en cuenta que “aceptarse” no quiere decir “abandonarse”.

10. No te compares con los demás

“Los demás son más felices”. “Ella todo lo hace bien”, son pensamientos que solo nos sirven para infravalorarnos y generar sentimientos de frustración y envidia.

11. Rodéate de amigos y familiares

Es muy difícil vivir en soledad (en el más amplio sentido de la palabra) y ser feliz. Durante la vida siempre necesitamos apoyarnos en alguien.

Interésate por las personas y las cosas. Las situaciones y las cosas que nos rodean no son ni mejores ni peores, sino que dependen del filtro de nuestros pensamientos.

Artículo realizado por: Dr. Ponce

miércoles, 12 de mayo de 2010

LA AGRESIVIDAD GRATUITA...



Sin duda estamos en un mundo en que, cada vez más, la agresividad y la violencia están -lamentablemente- a flor de piel. Particularmente me da igual si esa agresividad es fundamentada o infundamentada, es una reacción humana que deberíamos mirar de evitar por todos los medios. La agresividad y la violencia no conducen a nada! Pero, desgraciadamente, se nos ha enseñado a ocultar nuestros sentimientos y, cuando sentimos miedo, tenemos la tendencia a mostrarnos agresivos. La agresividad en el reino animal va ligada a la supervivencia o a la defensa ante un peligro, pero en el ser humano esa agresividad es gratuita la mayoría de las veces! No hay especie animal en este mundo que ataque por atacar y, mucho menos, que lo haga de forma premeditada...

Estaremos de acuerdo que la agresividad es algo inherente al ser humano, pues es una reacción que antaño fue decisiva en nuestra supervivencia. Pero hoy, en un momento evolutivo avanzado, esa agresividad suele ser gratuita y, la mayoría de las veces, responde a la competitividad y/o a la impotencia ante una situación. Yo mismo, en ocasiones en que el mundo se me cae encima, tengo la tentación de culpar de ello a alguien concreto, como si fuera el culpable de mi situación o de mi estado de ánimo! Es una reacción humana, espontánea e instintiva la que me hace descargar mi responsabilidad ante algo negativo, buscando a quien culpar por ello, evidentemente, sin ningún fundamento! Ni que decir tiene que siempre hay alguien a quien cargar el muerto de algo en nuestra vida... siempre hay a quien reprochar una mala actitud o un mal gesto en contra nuestro, lo que invita a descargar nuestra ira contra ese alguien presuntamente causante de nuestra desdicha! Si miramos atrás o al lado en nuestra vida siempre encontraremos la víctima propiciatoria para culparle de nuestra situación: los padres, los maestros, la familia, el gobierno, el empresario, el colega, el jefe... La mayoría de la gente pierde el tiempo buscando culpables ante su vida desdichada y vacía, como si tal remedio solucionara las cosas!

Huir de la responsabilidad de nuestra propia vida nos genera un sentimiento profundo de insatisfacción e infelicidad, que, si lo ocultamos o no lo identificamos como tal, desde dentro genera esa agresividad gratuita con la que -caritativamente- obsequiamos a los demás! Basta que alguien tropiece con nosotros en la calle, o que un coche obstaculice nuestra circulación o que alguien a nuestro alrededor alce su voz... para que brote ese arranque de agresividad que está en nuestro interior aguardando! Ni que decir tiene que deberíamos ser capaces de contener nuestra agresividad (o el sentimiento de impotencia o de miedo que lo provoca) intentando liberarnos de ella de otro modo! Muchas veces, al menos ante la inminente tentación de manifestarla, deberíamos ser capaces de contar hasta 100, aprovechando ese precioso tiempo para analizar las causas reales de nuestro sentimiento o bien las consecuencias que provocará en la otra persona nuestra reacción desmesurada... y, la mayoría de las veces, inútil! Porque huelga decir que la agresividad genera más agresividad, nunca la desvanece!

Un factor que creo decisivo al desatarse la agresividad, es que uno siempre se ensaña con el débil, luego vemos que no es algo tan espontáneo ni incontrolable. Los lamentables y numerosos casos de violencia doméstica, paterno-filial o de género, lo demuestran sobradamente! Uno nunca se deja llevar por la violencia con alguien que pueda contestarnos o incluso superarnos. Por eso la agresividad busca al débil para recrearse y expandirse, ya sea una mujer, un niño, un animal... normalmente frágil y desprotegido, que garantiza que la agresividad no nos sea devuelta con creces! ¿Cobardía? No, miedo. Y es que el miedo -aunque se manifieste a través de la agresividad y la violencia- es lo que la genera! Miedo a ser, a parecer, a no ser, a no parecer... verdadero protagonista de nuestra vida y ser incapaz de dominar ese miedo que nos ofusca y nos domina en la vida!

Aquí te traigo una entrevista de un experto creador de una prueba para detectar la agresividad en el ser humano. Sin renunciar al valor del invento y a su aplicaciones preventivas, particularmente pienso que observando bien a una persona, mirándole a los ojos y siendo capaz de ver en ellos el miedo ante sus propios sentimientos e instintos, es fácil detectar esa posible actitud agresiva! Disfruta de la entrevista y extrae tus propias conclusiones...


Josep Maria Tous, 67 años, autor del test para el permiso de armas que medirá la agresividad. "Tráceme tres líneas y le diré si es un agresor en potencia"
La Vanguardia. LLUÍS AMIGUET - 03/05/2010

Todos los rasgos de la personalidad se reducen a dos ejes: proactivos y reactivos.

¿Los echaos pa´lante y los pasmaos?

Conductas proactivas o evitativas. Usted propone: "¿Vienes al cine?". Y unos le dirán "¡Claro!" sin pensarlo, aunque luego no puedan; y otros se quejarán: "¿Y me lo dices ahora? ¿Así sin avisar?".

¿Y qué es mejor?

Los proactivos aprenden más rápido, pero no porque sean más listos, sino simplemente porque, como no temen tanto el error, ensayan más veces y así acaban aprendiendo antes: a hablar inglés o a ir en bicicleta.

Atropellando algún gato por el camino.

Pero aprenden. Wundt ya redujo todas las disquisiciones sobre tipos psicológicos (flemáticos, coléricos, sanguíneos...) - desde Hipócrates a Kant-a esos dos ejes. Y en su laboratorio de conducta demostró que la base de todas nuestras actitudes es nuestra percepción. Hay quien percibe la realidad como amenazante y teme arriesgarse y hay quien la percibe como segura y arriesga.

¿Y quién es más propenso a agredir?

La tendencia a la agresión es una combinación de varias disposiciones de nuestra personalidad.

¿Cómo medirla?

Ha habido múltiples aproximaciones: se dijo que, en entornos de privación material, la agresión era mimética; o en Nuremberg, se disculpó la agresión para que no te agredan.

La funesta obediencia debida.

Pero esa justificación socioeconómica falla, porque no todos los sometidos a privaciones reaccionan agresivamente. Del mismo modo, no todos los subordinados obedecen órdenes genocidas. También se ha explicado la violencia como una expresión de competitividad evolutiva: cuando eres incapaz de ganar, agredes al que te puede ganar.

Sí, pero ¿cómo medir la agresividad?

Son marcos teóricos, como el esencialista, que define una personalidad agresiva tipo y luego marca excepciones. La cuestión de fondo es cómo distinguir al predispuesto a la agresión para privarle de medios - en este caso armas-que la harían más dañina.

¿Y ahora cómo los distinguen?

Con un test verbal que plantea dos problemas: el ético de la intimidad y el práctico, que es que puedes mentir. Si te preguntan si sufres ataques de ira, responderás de modo diferente al psiquiatra al que pides un tranquilizante que al test del permiso de armas.

Con palabras se desvela o se oculta.

Por eso diseñamos un test propioceptivo sin preguntas ni respuestas ni palabras. Creamos un test que mide las señales de los músculos que llegan al cerebro y que se convierten en disposiciones para actuar.

¿Cómo?

Nuestro diagnóstico propioceptivo del temperamento y el carácter utiliza una pantalla táctil con la que el testado debe seguir con un puntero - primero con su mano dominante y después con la no dominante-tres líneas: horizontal, vertical y sagital. Primero sigue esas líneas con visión y luego, sin ella.

¿Por qué se le priva de visión?

Para que sea su información interna la que se manifieste en sus movimientos. Estos movimientos se apreciarán en el trazo que analizaremos después y así podremos medir sus tendencias conductuales.

¿Viendo cómo trazo sabrán cómo soy?

Veremos sus respuestas musculares, que sirven de base para manifestar sus estados de ánimo y apreciaremos así si sufre o no conflictos psicológicos.

¿Qué rasgos de personalidad miden?

Optimismo/ pesimismo; dominancia/ sumisión; extraatención/ intraatención; emotividad/ no emotividad; irritabilidad/ inhibición e impulsividad/ rigidez.

Mucha información en pocos trazos.

Suficiente y necesaria. Para probarlo, aplicamos el test a 152 aspirantes al permiso de armas y lo comparamos con otras 152 personas del mismo sexo y edad.

¿Y qué salió?

Los solicitantes de permiso de armas eran significativamente más irritables e impulsivos que la media, lo cual corresponde a personas más buscadoras de sensaciones.

Eso suena inquietante, doctor.

En absoluto, porque en la tendencia de dominancia - relacionada con la agresividad-no puntuaron significativamente diferente de la población general.

Defina disposición.

Un señor de 70 años acuchilla a su esposa y todo el barrio extrañado proclama: "¡Si era encantador y tan buena persona!". Y lo era y tenía buena voluntad, pero algo grave - jubilarse, el paro, un grave desengaño- cambió su disposición y esa nueva disposición le lleva a una conducta contraria a sus valores.

¿... Y a matar?

Su disposición motora prevalece sobre sus valores morales hasta llevarle a agredir: es lo que entendemos como ofuscación.

¿Sin hacer el test podemos anticipar esa disposición motora agresiva?

La disposición se puede observar en las tensiones musculares encaminadas a una acción que resulta peligrosa. Un buen boxeador, por ejemplo, es capaz de anticipar el preciso instante en que su contrincante le propinará un derechazo observando simplemente los cambios de tensión muscular.

¿Y su test puede anticipar una agresión?

Puede detectar esa tendencia antes de que se transforme en agresión. Por eso creo que este test salvará vidas.

 

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