martes 30 de noviembre de 2010

LA VIDA ES UN CAMINO SIN ATAJOS...



Cada vez que nace un maestro, con él -lamentablemente- nace un alumno o discípulo. Y es que muchas personas temen el fracaso y la infelicidad hasta el extremo de entregarse voluntariamente a alguien que, según parece, les ayuda y les guía para vivir mejor su vida. Y en la vida, no hay -ni puede haber- guías ni atajos para aprender a vivirla mejor. Nos guste o no aceptarlo, cada uno tiene su propia vida, la hace, decisión a decisión, cada día y se aprende del error, que nos trae una nueva lección necesaria para aprender a vivirla.

De niños nos miramos en nuestros padres y maestros. Ellos, muchas veces sin darse cuenta, actúan como guías y referentes de la vida de un niño. Con el tiempo, en la adolescencia, ese ya no tan niño desafía la autoridad y reivindica el derecho a elejir su propia manera de vivir. Pero ese ansia juvenil -sin duda, necesaria- de transgredir las normas y de retar a los presuntos maestros, cesa y el joven facilmente vuelve al redil y acata de nuevo las normas de la sociedad, aunque a su modo... so pena de ser rechazado y quedarse sólo en un mundo en el que se anula la iniciativa y, con perdón, incomoda la individualidad. Y así, navegando entre el "yo", "los demás" y "el mundo", con mucha suerte, aprenderá a hacer de su vida un plácido tránsito hacia la muerte!

Ni que decir tiene que ese -aparentemente plácido- tránsito, lejos de contentar a su "yo" interno y a "los demás", no puede más que provocar ansiedad, insatisfacción e infelicidad a raudales, aunque a veces solo se manifieste esporádicamente. De ahí a que, nuestro admirable y bien adaptado ciudadano del mundo, comience a evadirse de sí mismo y recurra a técnicas -más que sospechosas- para paliar el efecto de su creciente infelicidad y desasosiego. ¿Ansiolíticos o antidepresivos, maestros espirituales, libros de autoayuda, estimulantes, terapeutas, videntes...? Diferentes versiones y diversiones de su solución exprés humana -ineficaz, claro está- ante el miedo a la vida!

Ni que decir tiene que este ser semi-humano (por lo incompleto, con perdón) se siente vulnerable y se engaña a sí mismo -y a los demás- creyéndose ya dueño de su vida! Pero es, precisamente, ante la soledad y el silencio donde algo en su interior le recuerda lo lejos que está de su ansiada felicidad... y, por tanto, de él mismo! No es casualidad que ambos -la soledad y el silencio- sean los enemigos a batir en este mundo loco y ruidoso! Pero, a pesar de nuestros infructuosos intentos por permanecer siempre en el ruido permanente y en la compañía gratuita, siempre hay momentos en los que nuestro ciudadano ejemplar se encuentra consigo mismo y se siente, cada día más, vulnerable y frágil ante su propia vida! Le basta que algo no marche como estaba previsto, que la vida le traiga una lección en forma de incidente o accidente, propio o ajeno, para que sienta profundamente su propia vulnerabilidad e infelicidad!

"¿Me podrías decir, por favor, por dónde debería seguir?" -preguntó Alicia al gato- "Eso depende en buena medida de adónde quieras llegar" (de "Alicia en el País de las Maravillas", de Lewis Carol). Seguramente la vida ya nos dirá el "cómo" y "cuándo" llegaremos, pero el "qué" deberá decidirlo cada uno, sin ayuda, ni maestros, paso a paso, sin necesidad de buscarlo! Particularmente pienso que la paz de sentirse en el buen camino, el amor como estimulante de todas nuestras decisiones y acciones y, por último, la felicidad fácil y cotidiana como acompañante en nuestra vida entera, serían suficientes para llegar a buen Destino!

Aquí tienes un artículo de la prensa que habla de un presunto "maestro" y las consecuencias de entregarse a alguien que no sea uno mismo! Extrae tus propias conclusiones...

Piden 138 años de prisión para un hombre que abusó de trece menores en Ibiza simulando tener dones sobrenaturales.

La Vanguardia, 18/11/2010

Palma de Mallorca (Europa Press).- La Fiscalía solicita un total de 138 años de prisión para el procesado Tomás A.R., más conocido como El Brujo, quien se sentará en el banquillo entre los próximos días 22 y 26 de noviembre acusado de 19 delitos sexuales que presuntamente cometió sobre trece menores de entre 11 y 16 años en Ibiza, a las que habría logrado engañar y anular induciéndolas a creer que tenía dones sobrenaturales y que en sus manos estaba que sus vidas "transcurriera por los cauces del éxito y la felicidad".

Así lo expone la Fiscalía en su escrito de calificación, en el que atribuye al supuesto mentalista delitos continuados de abuso sexual por abuso de superioridad así como por ser algunas de las víctimas menores de 13 años.

Mientras tanto, solicita 34 años de cárcel para Alberto C.C., a quien el principal inculpado hizo supuestamente partícipe de algunas de sus relaciones con las menores y al que presentó como su discípulo para que las niñas hicieran con él lo mismo que con Tomás A.R.

El Ministerio Público, que pide además que Tomás A.R. indemnice a las afectadas con un total de 630.000 euros, sostiene que entre los años 1995 y 2006 logró mantener relaciones sexuales con las trece menores aprovechándose de su inmadurez y falta de experiencia mediante engañosas promesas de ayuda y enseñanza de cara al desarrollo de su personalidad y sus relaciones con los demás.

El acusado simulaba de este modo poseer dotes de adivino, psicólogo, mentalista, curandero, sanador o terapeuta, aparentaba desempeñar labores y trabajos en equipos deportivos profesionales y se rodeaba de personas conocidas del mundo del deporte, lo que le confería ante los demás una apariencia de seriedad y rigor "absolutamente alejada de la realidad", tal y como postula la acusación. Fue de esta forma como consiguió entablar amistad con las menores y obtener su confianza, muchas veces a través de los padres y familiares.

Las menores accedían por temor a sufrir fracasos en su vida
La estrategia del acusado, según la Fiscalía, pasaba por invitarlas a restaurantes o casas particulares y haciéndoles pequeños obsequios, además de advertirles de las desgracias que les sobrevendrían si no seguían sus pautas de conducta y deseos, por lo que las niñas finalmente accedían por temor a sufrir fracasos en su vida.

Tal y como relata el escrito de acusación, Tomás A.R., en torno a 1994, había conseguido formar un grupo compuesto por varias chicas, todas por entonces menores de 18 años, que le solían acompañar en reuniones, cenas o fiestas y a las que hizo que obedecieran sus órdenes con la única finalidad de mantener relaciones sexuales con ellas.

Es más, logró que las afectadas le vieran como una persona situada, tanto en lo moral como en lo profesional, en un plano muy superior al suyo propio, y asumieran que debían hacer lo que éste les ordenara, anulando cualquier capacidad crítica por miedo a defraudarle o desobedecerle.

Además, les convencía de que pretendía que alcanzaran seguridad frente a la vida y que estuvieran preparadas para futuras relaciones con otros hombres. Y así es como, bajo un "pacto de silencio" por el que no debían contar nada a nadie, el acusado presuntamente abusó de ellas y en el caso de algunas llegó a mantener relaciones sexuales completas. Durante el juicio, que se desarrollará durante cinco días en los Juzgados penales de Ibiza ante la Sección de Refuerzo de la Audiencia Provincial, declararán un total de 51 testigos, 15 de ellos de la parte denunciante.

lunes 29 de noviembre de 2010

NUESTRA INTEGRIDAD... Y LOS DEMÁS!



Reconozco que, como a ti, a veces me cuesta ser íntegro, ser coherente con mi Conciencia... y no dejarme arrastrar por el miedo al que dirán! Por la razón que sea, en muchas ocasiones -aún actuando bien y según el dictado de mi ser profundo- necesito de la aceptación y del reconocimiento de los demás para convencerme de que he actuado como debía! Qué fragil es la convicción y la firmeza humana que necesitan del plebiscito de los demás!

Y, sin duda, actuar bien es lo que cuesta, pues muchas veces exije firmeza y valentía desafiar a los pensamientos y a la aprobación propios... y de los demás, sobre todo porque éstos demasiadas veces nos juzgan en voz alta y sin venir a cuento! Demasiadas veces he pensado que lo mejor es no juzgar a nadie para evitar esta situación! No obstante, estamos en una sociedad en la que, queramos o no, se nos ha enseñado a juzgar! Y, como suelo afirmar, no hay juez más severo y estricto que el que habita en nosotros mismos. ¿Por qué, entonces, estamos más dispuestos a acatar el juicio ajeno y, a cambio, desatender al nuestro propio? Porque, que duda cabe, que el de los demás será muchas veces imparcial, inexacto o no contemplará toda la verdad que hay tras una acción... y en cambio el nuestro es íntegro, pues contempla -ni más ni menos- que nuestra coherencia con nosotros mismos y con la vida que deseamos -profundamente- crear y vivir nosotros! ¿Por qué ser complacientes ante los demás, aún cuando esto nos cueste la culpabilidad ante nuestra propia Conciencia? ¿Qué coste tiene para nosotros este autoengaño?

Yo, desde hace un tiempo, estoy aprendiendo a dejar de juzgar... incluso a la vida! Puedo opinar -si se me piden una opinión-, pero teniendo cuidado de no juzgar a nada ni a nadie! Si juzgo, seré juzgado... aunque la verdad es que, lo haga o no, seré igualmente juzgado por personas aficionadas a ello. Y es que juzgar a los demás, para mucha gente, no es más que el recurso y el divertimento humano -pero absurdo, peligroso e inútil- de dejar de juzgarse a ellos mismos... sin recordar que, precisamente, lo que ven en los demás es muchas veces -por no decir siempre- lo que no son capaces de ver en sí mismos! Es más, por un algoritmo social de cuestionable razón, cuanto más juzgamos a los demás, menos lo hacemos a nosotros mismos! Y es que, la verdad, "cuesta menos ver la paja en el ojo ajeno, que en el propio". Así que, otra de las cosas que estoy aprendiendo en mi vida es, precisamente, a observar qué me molesta o me duele de los demás, para descubrir qué me molesta o me duele de mí mismo... y me niego a ver y, por tanto, a corregir!

Ni que decir tiene que, si todos aprendiéramos a ver en los demás nuestros propios errores y carencias, el mundo cambiaría a mejor! Solo así las personas aprendemos y la suma de alumnos aventajados en ello cambiaría definitivamente el mundo ajeno, injusto e insolidario que, entre todos, hemos creado! Al fin y al cabo, ser más íntegros -es decir, más justos, libres y coherentes- con nosotros mismos y, por tanto, menos complacientes con los juicios y percepciones de los demás, es lo que hará de cada uno de nosotros mejores personas y, de nuestra aportación al mundo, algo útil que erradiacaría definitivamente esa incoherencia, injusticia e insolidaridad de nuestra sociedad insana! Lo contrario es buscar culpables a nuestras propias culpas y debilidades, provocar nuevas víctimas de ellas y sentirnos defraudados ante un mundo hecho más de la suma de nuestras carencias, que de la suma de nuestras fortalezas! Menos mal que la vida, en un momento u otro, se muestra radical e inflexible, poniendo las cosas en su sitio y permitiéndonos entender -a veces, por la fuerza- que los demás no son más que un espejo crudo, inusitado pero real, de nuestras propias fortalezas y debilidades!

Miguel Benavent de B.

Te traigo un texto ajeno que habla, precisamente, de la integridad. Léelo y extrae tus propias conclusiones...

REFLEXIONES SOBRE LA INTEGRIDAD
"La verdadera integridad es hacer lo correcto, sabiendo que nadie sabrá si lo hiciste o no". OPRAH WINFREY

La integridad es el común denominador que sustenta todos los demás principios de la grandeza del día a día. Por ejemplo, si a alguien lleno de valor lo perciben como deshonesto, le temen y lo evitan. Si ven como inmoral a alguien que realiza un acto de caridad, suponen que es un manipulador egoísta. Por tanto, sin la base de la integridad, todos los demás principios son rebajados sobremanera.

Las personas con integridad son aquellas cuyas palabras concuerdan con sus hechos y cuyas conductas reflejan sus valores. Se puede confiar de modo incondicional en su honestidad y su moral. Honran sus compromisos. Son dignas de confianza. Se les conoce por hacer lo correcto, por los motivos correctos, en los momentos correctos. Aunque numerosas leyendas de integridad se llevan a acabo en ambientes públicos donde otros pueden verlos, a menudo los ejemplos más poderosos ocurren en la tranquila quietud de un momento privado: cuando nadie más los ve. Tal es el caso en “La mejor pesca de mi vida”.


LA MEJOR PESCA DE MI VIDA
James P. Lenfesty

El chico tenía apenas once años, y cada vez que tenía tiempo libre se iba a pescar desde el muelle de la cabaña que su familia poseía en un islote, en medio de uno de los muchos lagos de New Hampshire.

La noche anterior al inicio de la temporada de pesca del bass, él y su padre pescaban peces-luna y percas con carnada de lombrices; ató al cordel un pequeño cebo plateado, y se dedicó a lanzar la plomada con la caña de pescar. De pronto la caña se arqueó, y supo que al otro extremo había atrapado algo enorme. Con admiración, el padre observaba la hijo trabajar como un veterano a lo largo del muelle. El chico sacó con cuidado al pez exhausto del agua. Era el más grande que jamás había visto, pero era un bass.

Padre e hijo contemplaron el robusto ejemplar, que movía las agallas bajo la luz de la luna. El padre encendió una cerilla y miró su reloj. Eran las diez de la noche, y faltaban sólo dos horas para que comenzara la temporada. Miró al pez, y luego al niño.

-Vas a tener que dejarlo ir, hijo -sentenció.
-Pero, ¡papá…! -se quejó el muchacho.
-Ya vendrán otros -le consoló.
-No tan grandes como éste -volvió a quejarse el chico.

El muchacho paseó la mirada por el lago. No se veía pescador ni bote alguno en derredor bajo la luz de la luna. De nuevo, miró a su padre.

Aunque nadie los había visto, ni nadie podría adivinar en qué momento hizo su captura, por la firmeza de la voz paterna el chico supo que la decisión no era negociable. Con desgana, sacó el anzuelo de la boca del enorme pez, y lo devolvió a las negras aguas.

La criatura hizo cimbrear su poderoso cuerpo y desapareció. El muchacho sospechó entonces que nunca volvería a ver un ejemplar como aquel.

Sucedió hace treinta y cuatro años. Hoy, el niño es un exitoso arquitecto de Nueva York. La cabaña del padre todavía sigue en pie, en el islote, en medio del lago. El hijo lleva allí a los suyos a pescar desde el mismo muelle. Y el tiempo le dio la razón. Nunca más volvió a pescar un pez tan magnífico como el que capturó aquella noche, tres décadas y media atrás. Pero lo vuelve a ver una y otra vez siempre que se le presenta una cuestión de ética.

Pues, como le enseñó su padre, la ética es algo tan simple como decidir qué está bien y qué está mal. Lo único difícil es ponerla en práctica. ¿Nos comportamos correctamente cuando nadie nos ve? ¿Dejamos sin pulir un trabajo con tal de entregarlo a tiempo? ¿Renunciamos a comprar acciones basándonos en información que no se supone que tengamos?

Lo haríamos si nos hubieran enseñado de niños a dejar ir al pez. Porque así habríamos aprendido la verdad. La decisión de hacer lo correcto vive fresca y fragante en la memoria de cada uno de nosotros.

“Grandeza para cada día” de Stephen Covey.

jueves 25 de noviembre de 2010

NO A LA VIOLENCIA... DE GÉNERO!



Ya sabes que no me gustan las fechas claves en las que conmemoramos nuestra mala memoria ante los temas escabrosos (sida, anorexia, hambre, cáncer, etc.) o los problemas que nos acucian en nuestro mundo insano, injusto e insolidario. Hoy se celebra la Jornada Internacional contra la violencia de género... hacia la mujer! Ni que decir tiene que yo la hago extensible hacia cualquier tipo de violencia y, como ya sabes, creo que esto es un tema que nos afecta a diario, no solo el día en que lo conmemoramos.

Antes pensaba que la violencia era algo ajeno a mí, que flotaba en el ambiente, pero que yo no tenía ese "defecto de serie" en mis genes. Evidentemente no hace falta ser muy audaz para descubrir la violencia a nuestro alrededor y en el mundo que nos envuelve, basta con ver cualquier informativo de TV para darse cuenta uno de que ésta invade cualquier rincón de nuestro planeta, cada día. Pero, desengañémonos, la violencia es algo inherente al ser humano! Todos tenemos -en un momento dado- un ápice de violencia que brota en el momento más inesperado y ante nuestra propia perplejidad! El día que me di cuenta de ello, dejé de mirar a los presuntos culpables de violencia -del tipo que fuera- como antes lo hacía! A pesar de la machacona mala costumbre de los noticiarios y la prensa de mostrarnos unos rostros muy feos, crueles e inexpresivos de presuntos culpables, psicópatas, asesinos, maltratadores, terroristas, etc. aprendí que yo podría haber sido cualquier día uno de esos antipáticos rostros. Seguramente, dado su origen policial o judicial, no saldría mucho más guapo en las fotografías... y perdona por la ironía!

Eso fue un gran descubrimiento, para mí, lo reconozco! ¿Cuál es, entonces, la diferencia entre ellos (los asesinos, maltratadores, psicópatas, etc.) y yo, una persona corriente? De entrada, ninguna... y eso que yo no recuerdo en toda mi historia haber levantado demasiado la voz ni haberme peleado con un compañero de mi escuela! Queramos o no, somos todos iguales, personas, aunque unas más que otras. Pero sí -seguía pensando yo- debe haber algo que nos distingue! ¿Solo que yo cuento a 1.000 antes de enfadarme con alguien o que pienso que enfadarme me dará el doble trabajo de, después, tener que desenfadarme? No creo que solo sea esa la diferencia! ¿Que a mi me perturba e incomoda -como a casi todos- permanecer enfadado con alguien, sea por el motivo que sea? ¿O que a mi me gusta más la armonía y la paz, que a otras personas aficionadas a liarla y/o a imponerse sobre los demás como sea, para creerse superiores? ¿O que, en el fondo, me gusta más dar -o recibir- un beso, que una bofetada? Tampoco creo que sea esta la razón fundamental, aunque quizás se acerque a ella!

La verdad -y pienso en ella frecuentemente- es que la verdadera diferencia entre ellos -los presuntos malos- y yo es que yo empiezo a ser dueño de mi vida y ellos solo padecen la suya, aunque lo demuestren cebándose con el más débil que tengan cerca! Yo hoy elijo qué doy y qué recibo en mi vida... y ellos solo dan y reciben lo que el mundo les ha dejado o enseñado a dar y recibir! Ellos son víctimas de su entorno... y yo ya no lo soy tanto! Empiezo a ser libe, sí señor, esta es la diferencia clave! Yo no necesito imponerme a los demás a golpes, ni tan siquiera responder a golpes cuando me los dan! Estoy por encima de ésto, lo que me da fortaleza, confianza y seguridad como para no tener que demostrarlas ante nadie! Mis palabras sutiles, mis silencios y mis gestos mudos tienen más autoridad que la que persiguen los que deben imponerla a gritos, a golpes o a balazos, sea cual sea la razón cuestionada o el ego herido!

Pero la libertad, no hay que olvidarlo, es algo también inherente -que no, siempre cómoda de ejercer, ni fácil- a todo ser humano, sea el dominante o el sumiso, el maltratador o el maltratado, el fuerte o el débil, el culpable o la víctima! La libertad es, precisamente, lo que nos hace humanos -frente al reino animal, que carece de ella- y lo que nos permite elejir qué queremos y qué no, en nuestra vida! Y, salvo en situaciones realmente extremas -que, sin duda, las hay en muchas partes del mundo- en las que prevalece la necesidad por encima de la libertad, existe la libertad de ser violento o de no serlo! Al final, como siempre digo, la opción es el amor o el miedo, tome la forma que éste tome! Mientras sigamos pensando que la violencia está solo fuera de nosotros, no haremos nada por resolverla y erradicarla de nuestra vida...

Te traigo aquí un aterrador relato de la prensa, en el que se describe algo más que la sutil violencia que todos padecemos de alguna u otra forma en nuestra vida cotidiana! Es un claro ejemplo de rincón olvidado del mundo que carece de libertad para decidir qué quiere o no en su vida! Léelo y extrae tus propias conclusiones...

Una activista congoleña denuncia la pasividad del mundo ante la violencia contra la mujer

"Violándonos desmoralizan al enemigo". Una activista congoleña denuncia la pasividad del mundo ante la violencia contra la mujer.

La Vanguardia. ROSA M. BOSCH 14/11/2010

Cada día muere una mujer a causa de la violencia sexual en la República Democrática del Congo (RDC); desde el año 1996 se han contabilizado más de 200.000 violaciones; el hospital de referencia de Bukavu, en el este del país, asiste cada día a 14 víctimas de violaciones..." Adèle Safi Kagarabi sigue vomitando cifras espeluznantes sin parar: "Desde niñas de ocho años hasta ancianas de 75 son víctimas de las agresiones". Esta activista de los derechos de las mujeres en la RDC luce un colorista vestido pero su sombrío rostro lo dice todo. "Si entrara en detalles estaría hablando días y días, el mundo tiene que actuar ya". Kagarabi, representante de la Marcha Mundial de las Mujeres de la RDC, ha llegado esta semana a Barcelona para explicar la situación que sufre la mujer en su país desde que estalló la guerra, formalmente zanjada en el 2003, y se avivó la pugna por los recursos naturales en esta codiciada zona de los Grandes Lagos.

¿Qué hacen las agencias internacionales y las oenegés para frenar la violencia contra las mujeres en la RDC?
Tenemos muchas oenegés, muchas banderas, muchos coches, muchos despachos climatizados, muchos funcionarios, muchos expatriados a sueldo de organizaciones internacionales... ¿Y qué hacen? ¿Qué hace la ONU? Eso es lo que nosotros nos preguntamos. Desde que llegó la misión de las Naciones Unidas empeoró la situación, en las zonas donde su presencia es más numerosa y donde se producen más casos de violencia. ¿Son cómplices?

¿Nadie se salva?
La presencia de oenegés debería haber hecho cambiar la situación, pero no. Llegan oenegés pequeñas, sin recursos, y recurren a fondos de la ONU que podrían destinarse directamente a la población local. Además, estas organizaciones deberían contratar a personal del país en lugar de traer a expatriados. Aunque debo reconocer que no todos lo hacen mal, un ejemplo positivo es el del Fondo de Naciones Unidas para la Población que está realizando un buen trabajo sanitario con las mujeres.

Kagarabi habla con la contundencia y también la vehemencia que impone la desesperación y la impotencia ante la perpetuación de una situación que escandaliza a todo el mundo pero que sigue enquistada en la RDC. "Esto no se soluciona sino se va a la raíz del problema. La causa es simple: la lucha por los recursos naturales de nuestro país".

¿Cuál es la relación entre la pugna por el coltán, el oro, el petróleo... y las agresiones a la mujer?
Nos quieren hacer creer que la violencia responde a las tensiones étnicas, pero no es así. La causa de las violaciones y de todo tipo de agresiones a la mujer es la guerra por los recursos naturales. Las multinacionales desarrollan una estrategia para desestabilizar al país, provocar conflictos y llevarse nuestro oro, nuestro coltán... La expoliación nos deja en la miseria y genera más agresividad.

Kagarabi destaca que las mujeres son "la columna vertebral de las comunidades congoleñas, la fuerza económica de las familias".

Encarrilan jornadas de 16 horas de trabajo, en el campo, en el pequeño comercio, cuidando a los niños..." El ataque a las mujeres se convierte en una suerte de extorsión al pueblo, se juega con el miedo que convulsa y debilita a la sociedad. "Llegan los grupos armados y violan, torturan y asesinan a las mujeres, son el botín de guerra para desmoralizar y deshonrar al enemigo. Si tienes una comunidad débil es más fácil hacer lo que quieres: utilizan el cuerpo de la mujer para atacar al pueblo", relata Kagarabi, que lucha por mejorar la situación desde la secretaría ejecutiva de la Plataforma de Organizaciones de Mujeres de Kivu-sur.

Al preguntar a Kagarabi si ha sufrido en sus propias carnes la violencia, se levanta y hace ademán de bajarse la falda para mostrar la huella dejada por dos balas. "Yo voy donde no llegan ni funcionarios de la ONU, ni oenegés, voy a comunidades donde por la noche las mujeres huyen de sus casas y se encaraman a los árboles, donde duermen, para evitar a los grupos armados".

¿Sabe lo que es vivir en paz?
Sí, antes de la guerra teníamos problemas de empleo, de pobreza, pero no vivíamos tan mal. Ahora es terrible. Los niños mueren o los reclutan, las mujeres son forzadas varias veces y se ven obligadas a dejar el campo para irse a la ciudad, lo que provoca más miseria. Antes yo podía ir de vacaciones a mi pueblo natal, pero no he podido regresar ni he tenido la oportunidad de mostrárselo a mis hijos.

Kagarabi, durante una charla el pasado jueves en el Centre Internacional de Premsa de Barcelona, no fue capaz de esbozar sonrisa alguna. Su rostro lo decía todo y tras gritar: "No quieren que el Congo se desarrolle, quieren tenernos arrodillados para seguir explotándonos" rompió a llorar. "La mujer africana vive cada día un drama, no hay más que ver esas imágenes de madres que no superan los 40 kilos cargando fardos de cien y a su bebé".

Miguel Benavent de B.

miércoles 24 de noviembre de 2010

¿LIBROS DE... AUTOAYUDA?



Hablando, enseñas y escuchando, aprendes! Leyendo aprendes y escribiendo... aprendes! La verdad es que ser escritor en un país en que los libros -a veces- se compran, pero casi nunca se leen, tiene su guasa! Y eso, cuando se compran! Conozco una persona que compra los libros solo por su título sugerente, aunque normalmente no los lee; otra persona que compra los libros por el color de sus cubiertas, que necesariamente deben estar conjuntados con los colores de la sala de estar donde se exhibirán, obviamente sin ser leídos; Realmente hablar de lectores y/o de compradores de libros es un tema controvertido...

Pero hablar de escritores, aún lo es más! Hace unos días hablaba distendidamente con Pilar, mi librera, y me comentaba que las editoriales andaban como locas publicando libros de "autoayuda". Según ella basta que un libro destaque algunos de los temas estrella eternos o actuales -como crisis, felicidad, amor, sexo... Pep Guardiola o el Barça- para que sea inmediatamente editado, lanzado al mercado y triunfe. Me comentaba que, cada 15 días, cada editorial enviaba sus novedades y que, en estos tiempos que corren, no eran menos de 80 libros. "Es la huida hacia adelante, por la crisis", comentaba ella, "porque pocos de ellos dicen algo interesante o valen para algo, yo creo que ni se los leen antes de publicarlos", además de que "cualquiera, hoy en día, se atreve a escribir".

Pensaba yo para mis adentros ¿por qué pretendo dedicarme a escribir, tal como están las cosas? La verdad es que, durante muchos años -cuando apenas sabía escribir- era un consumidor compulsivo de libros de la mal llamada "autoayuda". Supongo que era porque buscaba la solución a mi vida, por entonces plagada de incertidumbres... y de fantasmas propios y ajenos. Cualquier libro era devorado por mí, aunque a decir verdad, pocos dejaron huella en mi vida y, evidentemente, ninguno resolvió mis dudas existenciales. Muchas fórmulas mágicas, presuntas leyes universales, soluciones inmediatas, etc. para intentar solventar una vida con muchos años de errores por detrás y demasiados años por delante, para aprender a vivirla como se debe, viviéndola y aprendiendo de ella.

Pero, con el tiempo, aprendí que un libro hoy no es más que un producto con su mercado (que compra, pero no lee) y que eso exije un tema aparentemente apropiado al momento, que diga lo mínimo posible, en pocas páginas (nunca más de 150), con una portada sugestiva y una misma y simple idea, que se ofrece hasta la saciedad en las primeras 10 páginas y se reitera en las 140 siguientes! Añádele mística, edulcorante o romanticismo... y ya lo tienes! Todo un best-seller! Me asombra, por ejemplo, cómo se han hecho famosos y/o millonarios personajes como, por citar algunos, Alex Rovira-Celma (cuyo magnífico libro "La brújula interior" es ignorado y, en cambio, triunfa con un panfletario y simplón "La buena suerte"), Eduard Punset (que ahora, además, abandona la interesante difusión científica para adentrarse en el más lucrativo mundo del alma y del coaching, además de diseñar camisetas, claro) o tantos otros celebres gurús y presuntos expertos de la naturaleza humana y/o divina.

Paradógicamente, yo, un escritor novel aún anónimo, estoy en otra guerra (¿o en otro mundo?) y acumulo rechazos de editoriales, porque lo que escribo "no está de moda" o no lo dice alguien famoso... o es demasiado cotidiano, sin fórmulas mágicas ni pociones milagrosas! Supongo que cada escritor tiene su motivo para escribir lo que escribe. Particularmente escribo porque es mi mejor terapia para vivir y entender la vida y, de paso, ayudar -aunque sea un poco- a vivirla y entenderla a mis heróicos lectores. Es verdad, en mis escritos -que casi diariamente publico en el Facebook- hablo de mis sentimientos, de mis vivencias y de su posible sentido... aunque es verdad que no tienen nada de especiales, como no deberían ser nuestra felicidad o el amor en nuestra vida: Todos sentimos igual, aunque en diferentes circunstancias, condiciones y vivencias! Al fin y al cabo, mi único mérito es ser capaz de transcribir todo eso tan normal y cotidiano como un sentimiento, un pensamiento o un hecho cualquiera, pero sabiéndolo mirar no solo con los ojos, sino desde mi corazón, como intento hacer en mi propia vida... Y, lo mejor de todo, es que estoy satisfecho si, quien lo lee, se identifica conmigo como ser humano, pone palabras a lo que calla -o no sabe expresar- o bien lo que escribo remueve algo en su interior!

Qué suerte tendríamos si ese género literario -por llamarle algo- tan de moda como es el "autoconocimiento" o la "autoayuda" sirviera de terapia de "autoyuda" para que muchos de sus escritores -algunos de ellos conferenciantes de éxito, maestros o incluso terapeutas- ordenen sus pensamientos, sentimientos y actos, en vez de desorientar -cuando no, engañar- a sus lectores con fábulas sin fundamento, recetas para todo que no existen o sabios consejos de un presunto experto! Muchos escritores y lectores olvidan que, en la vida, no hay alumnos aventajados ni maestros, sino personas sensibles o insensibles, que expresan bien -o menos bien- sus vivencias y que aprenden -como hacemos todos- a ser conscientes de sus limitaciones y errores para así crecer como personas! ¿Autoyuda, le llaman? Sí, claro, autoayudarse es ser consciente -cada minuto del día- de que cada uno es maestro de su propio Destino y que no hay atajos ni guías posibles para llegar a él, solo viviendo!

Aquí te traigo un artículo que habla, precisamente, del gran éxito que tienen actualmente los libros de "autoayuda". Extrae tus propias conclusiones...

La crisis dispara la venta de libros de autoayuda


En la supuesta sociedad del bienestar en la que está instalado el primer mundo no acabamos de ser felices: "Lo rápido, sencillo, inmediato y barato es acudir a un libro que dé claves". La Vanguardia. Núria Escur. Barcelona 26/10/2010

Su nombre real era Dale Breckenridge, pero se hizo famoso como Dale Carnegie, empresario y uno de los primeros promotores de lo que ahora conocemos como autoayuda. Los cursos Carnegie fueron célebres. Tras pasar por la universidad, su primer trabajo consistió en vender cursos por correspondencia a rancheros hacendados, de ahí pasó a ser vendedor de tocino, jabón y manteca de la empresa Armour & Company, con tanto éxito que consiguió que su zona, Omaha del Sur, fuese líder nacional de ventas. Pero el mayor acierto de mercadotecnia de Dale Carnegie fue cambiar la dicción de su apellido materno –de Carnegey a Carnegie– en un momento en el que el empresario Andrew Carnegie era reverenciado y reconocido.

Corría 1912 cuando pronunció una conferencia que cambiaría la perspectiva vital de muchos estadounidenses. Más tarde, Dale Carnegie compilaría sus pensamientos en tres libros que formaban la base de su programa: Cómo hacer amigos e influir en la gente, Cómo dejar de preocuparse y empezar a vivir, y La forma rápida y fácil de hablar efectivamente. Doce semanas de clase con el sistema Carnegie y le salieron discípulos a puñados, pioneros de lo que hoy entendemos por la asunción de responsabilidades. A saber: "Es posible cambiar el comportamiento de los demás al cambiar nuestra actitud ante ellos".

Cualquier libro puede ser una autoayuda si proporciona fórmula, lección o sugerencia a quien lo lee. Pero ¿qué entendemos entonces por libro de autoayuda? El trabajo y los días, de Hesiodo, fue escrito hace 2.800 años. ¿Y acaso no fue autoayuda en 1513 la obra de Maquiavelo acerca de cómo triunfar en el poder y mantenerlo? ¿O la obra de Samuel Smiles, en 1859? Lo cierto es que los expertos no se ponen de acuerdo en citar un título iniciático o definitivo. En 1952 apareció en las estanterías de las librerías norteamericanas –paraíso natural del libro de autoayuda– el título El poder del pensamiento positivo, del pastor Norman Vincent Peale. Otros citan a Leo Buscaglia como esencial, a Louise L. Hay con Sana tu cuerpo en la década de los setenta o, más recientemente, al propio Jorge Bucay. Libros con éxito de ventas que aquí llegaban con retraso. Se diferenciaban de otros géneros por intentar ser claros, prácticos y accesibles en sus propuestas.

"La actual angustia y desazón generalizadas en nuestro país a causa de la profunda crisis económica que está afectando a todos los estratos sociales es directamente responsable del éxito de muchos libros de autoayuda, hoy en las listas de los más vendidos", mantiene David Figueras, responsable del área literaria de no ficción de Editorial Planeta. Para el editor, el referente actual es, sin duda, El secreto, de Rhonda Byrne.

En la supuesta sociedad del bienestar en la que está instalado el primer mundo no acabamos de ser felices: "Lo rápido, sencillo, inmediato y barato es acudir a un libro que nos dé claves. Es imposible que tengan un efecto adverso como los medicamentos. En el peor de los casos nos quedaremos igual y en muchos puede ayudarnos".

¿Por qué los sectores puristas de la literatura consideran que son productos de segunda? "Sinceramente, creo que es por pura envidia. Es cierto que algunos son muy malos, pero también hay novelas muy malas y ensayos anodinos. Hay buenos libros y malos libros", asegura Figueras. Y añade: "Los autores que denostan este género, supongo que por un posicionamiento intelectual mal entendido, querrían conseguir el éxito. Me sumo, no obstante, a la perplejidad ante el éxito inmerecido de alguno".

En esa línea coincide Cristina Armiñana, editora de DeBolsillo Bestseller/Autoayuda (Random House Mondadori): "Existen libros para cada momento: para hacer soñar o reflexionar, entretener o evadir, informar o aprender. Y despreciar un género en favor de otro supone cortedad de miras, es pretencioso". De hecho, recuerda, los grupos editoriales de mayor facturación no se dedican a la edición trade generalista, sino a libros de educación y científicos.

Para Armiñana, el nicho de libros de autoayuda está en fase de renovación y el boom se produjo en los años setenta, cuando Juan Grijalbo inició la publicación de libros de psicología práctica en su sello pionero de Autoayuda. Tus zonas erróneas, de Wayne Dyer, sería el título emblemático, que sigue siendo un superventas después de 40 años.

"El problema es la saturación en la explotación de los mismos temas, hay que buscar y cuesta encontrar un tema novedoso". Y es en esa búsqueda como surge otra moda, la vía de la autoayuda sentimental con títulos donde la mayoría de los ciudadanos puede reconocerse, como Amores imperfectos (Editorial Diéresis), de Sonia Urbano, que anuncia próxima entrega.

Por otro lado, con la generalización de internet, los lectores ya se informan directamente en la red sobre los temas tradicionales de la autoayuda como la salud o la educación. "Por eso lo que manda ahora son los libros de espiritualidad y también los que potencian el bienestar emocional y sentimental", continúa Cristina Armiñana.

Con la crisis de ideologías y religiones, los ciudadanos buscan respuestas a sus inquietudes espirituales en otras creencias (budismo, religiones de inspiración oriental en general) o en ideologías alternativas, incluso la filosofía clásica".

Marta Selvas, editora de Luciérnaga (Grup 62), considera que el detonante del éxito de la autoayuda en los últimos años ha sido, más allá de la crisis económica, la espiritual. "La pérdida progresiva de los valores y referentes de las sociedades occidentales, cuyo pilar fundamental era el catolicismo". Eso ha propiciado el fenómeno que conocemos como la nueva espiritualidad. Cita títulos como El poder del ahora, de Eckhart Tolle, o La muerte: un amanecer, de la popular Elisabeth Kübler-Ross. "No puede valorarse un libro de espiritualidad o uno de autoayuda con los mismos criterios que una novela. Simplemente, persiguen objetivos distintos".

Pero no siempre a los gurús de la autoayuda les sirven sus propias proclamas. Hace pocas semanas, la conocida escritora de libros de autoayuda Choi Yoon Hee –una estrella televisiva en Corea del Sur– y su marido se suicidaron en un hotel. Conocida por sus libros sobre la felicidad y la esperanza, la llamada sacerdotisa de la felicidad acabó ahorcándose a los 63 años argumentando lo siguiente: "Los dos últimos años he pasado momentos muy difíciles, sufro del pulmón y del corazón", según rezaba la nota que dejó a modo de disculpa para su familia y amigos. De algún modo, todos sus lectores debieron de sentirse estafados.

martes 23 de noviembre de 2010

GUARDANDO SUEÑOS...



A veces pienso que ahora solo estoy guardando sueños y recuerdos! Tengo la sensación de que vivo para ir almacenando recuerdos, rincones, momentos para visitarlos de nuevo y compartirlos con quien ame. Los vivo intensamente, es verdad. Capto en mi retina y en mi corazón todos sus matices, sonidos, aspectos, luces, para llevármelos conmigo... los hago míos, forman ya parte de mi vida!

Son vivencias, una por una, que llenan mi vida hoy y me invitan a soñar! Las fotografío, escribo sobre ellas y las retengo en mi retina para, algún día, poderlas revisitar, volver a sentir como si fuera, cada vez, la primera vez! No sé si será posible revivirlas como fueron o si, compartiéndolas con alguien amado, serán mejores o peores de lo que en su día fueron en mi vida! No sé, ni siquiera, si volveré a tener la oportunidad de vivirlas... Hoy solo sé que el amor empieza por compartir sueños... o incluso malos sueños, más que por compartir la no realidad!

Y es que, posiblemente, los sueños son solo eso, sueños! Sueños que hay que tener el valor de vivirlos y de hacerlos realidad! La mayoría de gente que se cruza en mi vida, hablan de sueños... pero viven su propia y cruda realidad, de cada día, renunciando a ellos! Qué pocas personas están dispuestas a vivir un sueño con los ojos bien abiertos! Algunas veces, eso sí, se cruza en mi camino alguien que sí está dispuesto -aunque sea unos instantes- a hacer de sus sueños una realidad y lo manifiestan en su mirada, que yo sé ver! A veces pienso que yo soy solo el link -si quieres efímero y placentero- entre el sueño y la realidad de algunas personas que se acercan a mí! Lamentablemente demasiadas personas han aprendido a sobrevivir en un mundo sin sueños, donde el valor de soñar no cuenta, exije demasiado a unas personas que prefieren la comodidad y la seguridad, que arriesgarse a confiar en su propia capacidad de hacer de la vida su propio sueño!

Porque soñar no es nada más que ser capaz de mirar el mundo real con otros ojos, con su propio sentido y hacer de él su verdadera realidad! Soñar es vivir viviendo, intensamente, valientemente desde el corazón, con amor! Lo "otro" no es más que vivir sobreviviendo, muriendo cada día un poco y dejando que el miedo invada nuestro corazón. Vivir con amor o vivir con miedo, tu elijes!

Cada día que pasa en nuestra vida es una oportunidad de vivir o de morir! Cada día que pasa es algo para recordar o para olvidar! Nosotros elejimos. Yo quizás, debido a mi vida, siempre soñé, aunque en voz baja. Mi realidad no me gustaba y aprendí a huir de ella soñando y viéndola como a mí me hubiera gustado que fuera! Pero hoy estoy aprendiendo que la realidad es la que es... y que resistirse a aceptarla es tenerle miedo y engañarse a uno mismo. Me guste o no, la realidad tan solo es! Pero si puedo, en cambio, mirar con otros ojos la realidad, aprender a buscarle su sentido y hacerlo mío. Como a todos nos pasa, mi realidad no es siempre buena o mala, pero sí sé que negándome a ella -o a parte de ella- no soluciono mi vida, sino que gasto energía intentando evitar lo inevitable. Y sí, también tengo miedo de aceptar lo inevitable, pero, a la vez, solo aceptándolo puedo convertirlo en una oportunidad para conocerme y para conocer... y para amar la vida!

Seguramente en gran parte de mi historia tenía mis propios planes, aunque poco tuvieran que ver con lo que mi vida me trajo! Ese conflico es, precisamente, lo que atrajo durante demasiados años la infelicidad a mi vida! Hoy acepto todo lo que llega, aunque a veces me cueste! Busco siempre la lección que la vida trae consigo e intento buscarle el lado positivo, aunque a veces cuesta en un primer momento! Hoy amo sin recibir amor a cambio, hoy acepto mis limitaciones e intento superarlas, hoy pretendo aceptar la vida como una oportunidad de ser y de crecer, amando! Pero, como a todos, a ratos también me supera la realidad, me invade el miedo y actúo mal o erróneamente... y creo que aceptar todo eso es el primer paso para mejorar! Ser consciente de todo ello no me hace mejor, sino mejorable y, tal vez también, amable!

Miguel Benavent de B.

domingo 21 de noviembre de 2010

LUNA LLENA



Esta noche, de nuevo, nos llega la luna llena. Hoy esta luna es especial para mí! Como siempre es mágica y radiante, pero a ésta, especialmente, le pediré por todas aquellas personas que necesitan ver y aceptar la realidad de la vida para volver a amarla!

Estoy convencido de que la vida se revela siempre tal y como es, en cada momento. Pero al ser humano nos cuesta aceptarla, pues poco tiene que ver con la que esperábamos, con la que nos habían contado. Y, evidentemente, la vida hace poco por mantenernos en el engaño. Cada persona, cada momento y cada lugar es una provocación y, a la vez, la oportunidad singular e irrepetible para conocernos mejor nosotros mismos y a la vida, con toda su riqueza.

He tardado más de 40 años en verla y aceptarla como es, aunque a ratos me cueste aún no seguir engañándome, creyendo que es tal y como yo la había soñado. Pero hoy me doy cuenta de que el valor de soñar no es hacerse una falsa ilusión de la vida como siempre hice, sino ser capaz de crear y vivir un gran sueño en la vida minuciosa y real, la de cada día. No hay que cambiar nada en ella, solo hay que vivirla como viene, pero siendo capaces de mirar más allá de lo que nuestros ojos ven y nuestra mente entiende. Hay que aprender a vivirla desde el corazon, allí donde estamos solos cada uno de nosotros y desde donde la paz verdadera fluye!

Y qué mejor que pedirle a la radiante, enigmática, amarilla y poderosa luna llena de hoy que ilumine nuestro camino -no siempre fácil-, nos ceda parte de su energía para no perder la calma y tener fortaleza suficiente para aceptar -incluso- lo que no estaba previsto, así como nos desvele el sentido de cada cosa que llega día a día nuestra vida! Y pienso especialmente hoy en todas esas personas que temen menos la muerte que a la vida; a las personas que creen tener pocas razones para quererla; a los que la desperdician pensando que es eterna; a los que a veces pierden la ilusión intentando ayudar a los demás sin recibir a cambio más que silencio...

A ti, luna llena y radiante, que iluminas una noche especial como ésta y todos esos tejados donde te espera ese gato y esa mujer que, ahora más que nunca, necesitan de tu magia para seguir sonriendo!



Miguel Benavent de B.

sábado 20 de noviembre de 2010

A LA VENTA EL LIBRO "CONTIGO MISMO. TOMO I", SOLO EN INTERNET



Aquí tienes el libro "Contigo Mismo", en su primer tomo. Abajo, en la imagen, tienes el link del libro, desde donde podrás adquirirlo!

De la introducción, te traigo mis propias palabras que explican el contenido del libro:

"Lástima, sin embargo, que no pueda compartir sabiduría o conocimiento sobre la vida en estos escritos, lo siento, no soy un maestro, aunque a veces alguien lo crea. Nadie es maestro de nadie! Puedo, en cambio, compartir energía, sinceridad y amor a quien me lee, así como miles de palabras vacías que intentan explicar lo inexplicable de la vida, de nuestra mejor vida.(...)


También recordarte que el segundo tomo de este libro espero publicarlo en breve!

Te agradezco de antemano tu apoyo por divulgarlo entre tus amigos y conocidos, muchas gracias de todo corazón! Ah... y leer no tiene contraindicaciones, pero en este caso puede ayudarte a mejorar tu vida!


Para comprarlo desde cualquier país (editado en USA, por Blurb):






viernes 19 de noviembre de 2010

¿DESCUBRIR LA VIDA... ANTE LA MUERTE?


Hoy te traigo un video en el que un hombre de cuarenta y tantos años de edad explica el valor de su vida, poco antes de fallecer por un cáncer. Lamentablemente -dadas sus circunstancias personales- nos da una importante lección de cómo hallar el sentido a nuestra vida para disfrutar de todas aquellas cosas, cotidianas pero significativas, que, sin sentido, las convertimos en rutinarias y nos condenamos a llevarlas a cabo con la mayor indiferencia y/o apatía.

Y es que el ser humano parece tener la necesidad de perder algo para valorarlo! Cuando, precisamente, esa felicidad que busca con anhelo toda su vida está siempre cerca suyo -aún diría más, en su interior- y esa pequeñas cosas del día a día -por irrelevantes que parezcan- son, cada una de ellas, singulares oportunidades para descubrir la felicidad, vivirla y compartirla. ¿Por qué esperar a la muerte para valorar realmente la vida? ¿Por qué buscar la felicidad lejos, si podemos vivirla de una manera simple y cotidiana, con lo que ya tenemos a mano en nuestra propia vida? ¿Por qué despertamos a la vida, precisamente cuando nosotros o alguien de nuestro entorno está quizás a punto de perderla? ¿Cómo viviríamos cada nuevo día si supiéramos que tal vez es el último de nuestra vida?

Aquí tienes el mencionado video, dedicado especialmente a todos aquellos que creen necesitar argumentos para vivir felices y a todos los que temen más la vida que a la muerte. Disfrútalo y extrae tus propias conclusiones...

http://es.youtube.com/watch?v=PnH0zlmlf9c


Miguel Benavent de B.

jueves 18 de noviembre de 2010

UN SILENCIO CÓMPLICE...



Sé que ahora apenas hablas, princesa! Pero seguro que tus ojos sinceros lo hacen por ti... y hablan de tristeza y de miedo, lo sé! Porque, recuerda, ambos ya hemos compartido antes silencios y distancia... y aprendí a leer en tus mejores sueños amarillos, recuerda!

Qué paradójico es el ser humano, que aprende y pretende huir de la soledad y del silencio cuando son ellos, precisamente, los que hablan de la Verdad, de nuestra Verdad... mientras los labios muchas veces solo cuentan lo que los ojos ven, lo que nuestra mente temerosa nos quiere hacer creer o, simplemente, lo que los demás quieren escuchar. El silencio y la soledad, en cambio, nos invitan a entrar dentro de nosotros mismos, ver y sentir todo eso que nuestro corazón guarda celosamente en su interior, esperando a ser desvelado y compartido! Allí, en tu corazón está todo el amor que se manifiesta en tu mirada y en tu silencio... pero es verdad que pocos entienden su bello mensaje!

Muchos esperan -aunque también las temen- tus palabras, tus gestos, para sentirte ya bien, recuperada. Pero tú callas, sintiendo en tu interior todo eso que aún no te atreves a expresar a los que te quieren y contigo están! Lo sé. Puedo imaginar tu mirada profunda evitando cruzarse con las de ellos, para que no sufran demasiado por ti! Puedo sentir tu corazón inquieto bajo tu piel, mientras les miras con milagrosa quietud y con tu semblante sosegado, como si nada ocurriera en tu interior!

Pero más allá -demasiado lejos quizás- hay personas que estamos siempre contigo, cerca, dándote aliento para que salgas adelante! A mí, personalmente, me gustaría simplemente arrancarte una leve sonrisa, como tantas veces hice ya antes, desde que nos conocimos. Pero, lo siento, tendrás que buscar mi paz y tu sonrisa en tu corazón -donde seguro está- como tantas otras veces hiciste en mi ausencia... sacando de él ese miedo que, de vez en cuando, nos hace ver solo niebla y frío en nuestra vida! Y bajo el manto del miedo, pronto volverás a descubrir y sentir el calor del amor brotando de nuevo desde tu corazón e iluminando de nuevo tu vida entera! Y yo estaré allí, viendo, sintiendo y compartiendo tu propia luz, como tantas veces antes hicimos juntos degustando sueños hechos de silencios parlanchines, soledades compartidas y distancias inexistentes!

Ánimo, muchos esperamos de nuevo tu sonrisa, vuelve pronto a iluminarnos con ella!

martes 16 de noviembre de 2010

POR QUÉ EL "AYER" INTERFIERE EN EL "HOY"?



Soy un soñador, por qué voy a negarlo! Quizás porque nuestra vida ordinaria no nos salpica con demasiadas alegrías, ni motivos de felicidad, tal como entendemos nuestra "felicidad", claro! Uno, con los años, lamentablemente aprende a vivir sin sueños, a transitar por esta vida nuestra intentando pasar desapercibido, no salir dañado de las inclemencias que nos llegan día a día...

Pero, con el tiempo, uno empieza a entender que la vida no es más que lo que nos permite, precisamente, ver y conocer nuestro interior... por decirlo pronto y bien "así estamos, así vemos"! Alrededor nuestro tenemos de todo: alegría y sufrimiento, a partes iguales. Pero sí podemos escojer lo que observamos, dónde fijamos nuestra atención. ¿Botella medio llena o botella medio llena? Tu escojes. Ni que decir tiene que, en función de lo que creamos ver, sentiremos y actuaremos. Pero ser dueño de nuestras percepciones no siempre es fácil! En ellas participan, además de lo objetivamente recibido por nuestros sentidos, todo aquello que ocupa nuestra mente -tanto consciente como inconsciente-, que puede llegar incluso a distorsionar nuestra visión, como si de un defecto óptico se tratara!

Así, en nuestra percepción personal interfieren todos esos asuntos vividos y no resueltos, asignaturas pendientes de aprobar, miedos... que salen a la supeficie en cuanto las circunstancias son similares en algo a las vividas anteriormente, transgreden demasiado nuestra confortabilidad o apelan al sentimiento que, en su día, generaron. Cada vez que un suceso rememore nuestro recuerdo mental o su huella emocional, saltarán las alarmas y actuaremos de manera automática y, seguramente, inesperada e incontrolada.... y no siempre beneficiosa! Es como si nos dominara un "acto reflejo" que reactiva todas nuestras reacciones para actuar con rapideza y, aparentemente, de manera efectiva, ante las circunstancias que, a diario, aparecen en nuestra vida! Es, por decirlo de alguna manera, como si nuestras respuestas de "hoy" se basaran única y exclusivamente en nuestros actos -y sus efectos- del "ayer"!

Esa es, quizás, la principal razón para revisar nuestro comportamiento en cada momento y regularmente: para poder vivir el "hoy", en toda su amplitud y riqueza! Particularmente creo que no es necesario realizar una regresión en el tiempo para rememorar una vivencia, averiguar sus origenes, circunstancias del momento y su efecto que produjo emocionalmente... y que la mantiene latente a la sombra de nuestra conciencia. Creo que basta con ser consciente de su presencia-ausente y saber o intuir que puede haber dejado secuelas en nuestro comportamiento. Cada vez que se dé un estímulo parecido, debemos intentar actuar de nuevo, sin condicionantes ni miedos del pasado, es decir, estando bien atentos al "hoy", con todos sus detalles! Vivir el "hoy" no es más que actuar -en lo posible- sin condicionar nuestros actos a reacciones creadas en el pasado, que seguramente ya no serán válidas ni beneficiosas para nosotros...

Curiosamente, la gente tenemos el mal hábito de intentar borrar nuestro pasado, especialmente cuando éste no es agradable de recordar y nos duele. Pero es tan absurdo como, ante un problema cualquiera, evitar mirarlo y reconocerlo, creyendo que de esta manera desaparece definitivamente de nuestra vida! El pasado está ahí, en la obscuridad del subconsciente y, desgraciadamente, afecta -más de lo que queremos aceptar- nuestros actos y comportamientos actuales. Pero, la verdad es que, seguramente, basta con ser conscientes de su existencia oculta y de cómo nos limita como personas ante el momento presente, para estar ya en el camino de su solución. Cuando uno aprende a estar bien atento al momento presente, es respetuoso con él y con sus detalles específicos, y no lo "etiqueta" con esterotipos caducos, sino que permite que la realidad se imponga y es, precidsamente, esa plena conciencia en el "hoy" lo que nos aporta la paz interior y la actitud correcta en nuestra vida.

Así, cada persona, momento y lugar son un referente nuevo, singular e irrepetible, por tanto una privilegiada oportunidad para conocernos mejor y ejercitar la libertad de sentir, pensar y actuar lo que decidamos, libremente. De esta manera, no juzgamos a priori -como usualmente hacemos- los hechos o las personas, sino que dejamos que éstos se manifiesten (fluyan) tal y como en realidad son... luego solo tendremos que encajarlos o no en nuestra propio "hoy, en linea con lo que surje desde dentro de nuestro corazón"! ¿Cuántas veces hemos juzgado -o sido juzgados- antes de poder dar una oportunidad a los hechos, a los momentos o a las personas para manifestarse tal y como son? Y, lo más importante ¿ese juicio previo -a partir de nuestras experiencias del pasado- nos garantiza acertar y evitar repetir los errores del pasado? En cualquier caso, lo que nos mueve a actuar de esta manera es nuestro miedo (lo contrario del amor, que genera confianza) a un nuevo fracaso... olvidando que cada error es una nueva lección -necesaria- en la vida... y, precisamente, lo que nos hace crecer como personas! Alguien dijo que un error es una gran lección; dos veces el mismo error, sí es un error! ¿Crees de verdad que hay dos personas, momentos o lugares capaces de repetirse, tal cual son en realidad? ¿A qué tenemos miedo, entonces?

Miguel Benavent de B.

UNO CRECE CONTINUAMENTE Y CAMBIA... SU AMOR, TAMBIÉN



Frecuentemente oigo hablar del amor a la gente. Incluso me hacen comentarios y me consultan sobre el mismo. Hoy pienso que el amor es algo dinámico en la vida, como nosotros mismos. Definirlo, acapararlo o fijarlo, es limitarlo! Uno, en principio, crece y con él, el amor también lo hace. Para mi el amor que hoy siento es el resultado de amores pasados, amores aprendidos y, seguramente, amores superados. Sin menospreciar el valor que en su día tuvieron cada uno de ellos, el último amor es siempre el mejor, qué duda cabe.

Porque para mí, amar hoy es una actitud ante la vida! Los primeros amores dejan huella, se afirma con nostalgia, contundencia... y con ignorancia. Es verdad que el ser humano suele aferrarse a los recuerdos y los mitifica en su memoria, aunque muchas veces sesgándola en un inocente autoengaño. También es verdad que esos amores pasados se convierten en referentes y, por tanto, a modelos a reproducir en las nuevas oportunidades que aparezcan. Pero, si mi vida hoy tiene poco que ver con lo que fue entonces, ¿cómo quiero que mi amor por alguien sea el mismo o siquiera parecido? Nuestro escenario vital cambia, como lo hace el amor que en él existe!

Hoy mi amor es infinitamente mayor y mejor que lo fue antaño. Hoy mi amor envuelve todo lo que toco en mi vida e ilumina mis pasos por entero. Cuando amo a alguien, ese amor romántico no se circunscribe solo a esa persona. Con ella amo todo lo que me rodea, porque ambos formamos parte de ese Todo que favorece el amor que sentimos. El día a día, mi realidad y mis sueños, la gente que me rodea y la Naturaleza que nos envuelve, cobran un mágico y singular sentido! Y es que, cuando uno abre su corazón sin miedo, en él penetra todo lo que sus sentidos perciben, lo que uno siente a cada instante y todas las circunstancias, momentos y lugares que ante él desfilan. Los anteriores lances amorosos encumbraban tan solo a la persona amada... ahora ella representa solo una parte -importante, si quieres- de todo lo amado y todo lo amable en mi escenario de la vida.

Y, aunque el amor no permite espectadores ni ensayos generales, cada uno de los anteriores amores no son más que pruebas y aprendizajes para ir creciendo y para expresar, cada día más y mejor, nuestra propia e innata capacidad de amar. Y es por ello que pienso que mi amor de hoy es, ni más ni menos, que la suma de mis amores vividos o mal vividos. De todos aprendí y que todos y cada uno de ellos fueron necesarios para llegar a mi amor de hoy, infinitamente más íntegro, más coherente y más pleno, como lo es hoy mi propia persona y mi vida! Muchas personas radiografían su propia historia y se estancan en uno de los amores vividos y, seguramente, hoy perdidos o malogrados. Intentan fijar esa experiencia como un referente a repetir... sin saber que -como las nubes, el mar o los atardeceres de nuestra vida- todo cambia y, si un quiere y no se obstina en lo contrario, todo mejora, cada día! Y, como consecuencia, nuestro amor también lo hace.

Seguramente -y ahora atizo a mi memoria- en los amores pasados no entregué más que partes convenientes de mi mismo, en función de quien fue la afortunada y en cada momento vital dado! En algunos intercambiamos -con un poco de suerte y pasión incontenida- alteración de hormonas; en otros, románticos momentos; en otros, sabias conversaciones; en otros compartimos aventuras y desventuras... pero ninguno de ellos perduró porque quizás el Miguel de hoy es, ni más ni menos, que la suma integrada de todos ellos y requiere de todos para ser más él mismo y para compartir una vida que hoy es más rica, más íntegra y, sin duda, más plena. Y es que, en un momento dado, dejamos de jugar un solo rol de nuestro ser poliédrico y auténtico.. y conocemos, aceptamos y exigimos vivirlos todos y cada uno, compartiéndolos con ese otro conglomerado de roles que es también la persona amada.

Como suelo decir, la Naturaleza nos enseña que todo cambia a cada instante, en nuestra vida... y en nosotros mismos! En cada brevísimo momento y miles de veces cada día, uno llora, se rie, se pone serio, se divierte, se entretiene, ama, se enfada, odia... y el amor no es más que la capacidad de valorar todo eso en una sola persona singular, irrepetible y siempre ajena. Y eso requiere, sin duda, ese interés y atención constante del "otro", para ser capaz de respetar, conocer y aceptar esos diferentes estados de ánimo y convertirlos en el motor de sus propios estados de ánimo, aunque con la intención mutua, voluntaria y aceptada por ambos de compartirlos y crecer con ellos. Esa dinámica, cambiante y necesariamente positiva para ambos cualidad -¿o privilegio?- de aceptar, entender y compartir todo eso que cada uno es a cada instante, sin perder ese camino conjunto e incierto hacia la felicidad simple, cotidiana y voluntariamente compartida por amor, sin esfuerzo y por ambos protagonistas, al unísono!

Aquí te traigo una entrevista a un experto en esa lides amorosas. Léela y extrae tus propias conclusiones.

Otto Kernberg, 82 años, psiquiatra, psicoanalista e investigador. "Uno crece continuamente y cambia". La Contra de La Vanguardia. IMA SANCHÍS - 01/11/2010

¿Se volvió a enamorar?
Sí, trabajaba con ella desde hacía 30 años, amiga de la familia. Una vieja amistad se transformó en una relación de amor.

Curioso.
Uno crece continuamente y cambia.

Ojalá.
Estoy agradecido de esa capacidad de no quedar encerrado en mí mismo y en mis propias ideas.

¿Sus cambios esenciales?
Mi vida ha estado muy influida por mi actividad profesional, y he aprendido a respetar las corrientes inconscientes que guían la vida personal y que son fuente de inspiración, de conflicto y de conductas autodestructivas. Y también las profundas dimensiones del amor que uno sólo llega a reconocer plenamente a través del tiempo.

Hábleme de esas dimensiones...
La importancia de lo erótico a lo largo de toda la vida.

¿El erotismo no se apaga con los años?
Esa es una idea muy convencional. Lo erótico no se transforma en una amistad cariñosa, hay evidencia empírica de que no es así.

Un tema sobre el que investiga.
Estudios sobre parejas felices que comenzaron con la combinación de apasionamiento sexual y amor intenso mantenían el mismo tipo de relación a lo largo de muchos años. La destrucción de la vida erótica es uno de los síntomas más importantes de la destrucción de la vida emocional.

Es triste cuando ocurre.
Hay también estudios neurobiológicos que muestran lo mismo: viejas parejas enfrentadas con las imágenes de su pareja activan ciertos neuropéptidos específicos de la excitación sexual, igual que recién enamorados.

¿Congeniar, encontrar a esa persona, es cuestión de suerte?
Es una combinación de suerte y potencial de crecimiento emocional. Influye el grado en el que uno está limitado por conflictos inconscientes no resueltos. Pero a medida que crecemos nuestra capacidad de elección es mayor, porque podemos reconocer valores en personas muy distintas y adaptarnos, en contraste con rigideces iniciales.

Pero en cualquier relación de amor hay siempre un elemento de agresión.
Cierto, y hay que integrarlo. Una buena pareja no es la que nunca pelea, sino la que es capaz de tener momentos difíciles con la conciencia clara de que en el fondo el amor es lo constante.

Volvamos a sus aprendizajes.
La diferencia entre la tolerancia individual a la complejidad y la intolerancia en lo convencional. Necesitamos una moral convencional, unos sistemas de pensamientos comunes, pero son generales y no toleran complejidad, por eso los grandes avances siempre se deben a un grupo reducido.

¿El peligro es que lo convencional nos devore?
Sí, porque necesariamente interfiere con el pensamiento individual. Hay que mantener el pensamiento individual a la vez que la empatía con lo que nos une a los demás.

Más de cincuenta años escuchando a personas tumbadas en un diván. ¿Cuál suele ser la piedra en el zapato?
Yo diría que hay dos niveles de problemas: los casos menos graves y más frecuentes, cuya problemática se centra alrededor de la sexualidad infantil, tienen que ver con atreverse a una relación íntima con una persona sin prohibiciones inconscientes a un amor pleno. A menudo, cuando uno tiene la posibilidad de una buena relación, inconscientemente la socava.

¿Cómo ayudar a los niños para que no desarrollen esa mala costumbre?
Respetando su personalidad, interesándonos por lo que les pasa y conociéndolos para influir en su modo de pensar en vez de imponer órdenes y estructuras.

Respetarlos.
La negación de la vida sexual infantil sigue siendo uno de los grandes tabúes. El otro caso que suelo ver es un conflicto entre amor y odio intenso: separan lo bueno de lo malo y ven al otro y a sí mismos buenos o malos según su estado del momento.

Los y las "nunca más".
Sí, los que te mandan al diablo, una incapacidad de entender a otros en profundidad, con lo bueno y lo malo. Se llama difusión de identidad y es otra de mis especialidades. Hacemos estudios mediante resonancia magnética, porque existen zonas del cerebro que activan afectos negativos.

... Y repetimos comportamientos.
La experiencia del afecto y su significado se acumula en el hipocampo. Cuando hay una nueva experiencia, el hipocampo nos dice qué nos pasó antes en situaciones similares y ya estamos predispuestos.

¿Cómo acabar con esas repeticiones?
Crecemos cuando nos damos cuenta de la responsabilidad que tenemos en lo que nos sucede y cambiamos nuestra actitud, aprendemos del pasado. Yo he aprendido a tolerar en mí tendencias autodestructivas sutiles y ser más tolerante con los demás.

¿Cuáles son las herramientas que debemos trabajar para tener una buena vida?
Curiosidad, persistencia, modestia, conocimiento de los propios límites y suerte.

¿Usted la ha tenido?
Sí, en las personas que he llegado a conocer, mi primera mujer, la actual, grandes profesores y grandes amigos. Es una combinación de estar alerta, de saber apreciarlo y de buena suerte. Y que la salud te acompañe.

viernes 12 de noviembre de 2010

LA PRUEBA DE HOY...



La vida continuamente nos pone a prueba para que confiemos en nosotros mismos, en los demás y en ella misma. Hoy, de nuevo lo ha hecho conmigo, a través de un mensaje inesperado, pero entrañable y del que estoy profundamente agradecido! Y este es un escrito que sale de mi corazón, para alguien que quiero y que sé que no me leerá ahora, aunque hoy más que nunca desearía que lo hiciese, seguro. Es alguien a quien la vida le ha puesto una prueba más para que aprenda a amarse y amarla a ella como merece. Es alguien a quien aún no conozco personalmente, pero a quien desearía ver y estar cerca ahora mismo, cogiéndole su mano para que se sienta querida! Pero, sinceramente, apenas puedo hacer algo por ella en estos momentos, que no pueda hacer ella por si misma...

La quiero... y por eso confío en ella!

Es alguien con nombre y apellidos! Pero la mantendré en el anonimato, como ella -siempre discreta- seguramente me pediría. Solo te daré una pista, ella sueña en amarillo! Hace unos días sufrió un fatal accidente de automóvil fuera de su país y, en breve, debe ser operada con una cierta urgencia, seguramente mañana. No creo que Dios quiera ayudarle -bastante trabajo tiene, el pobre, en este mundo de locos que hemos creado entre todos- sin que ella primero se ayude confiando plenamente en Él, en ella misma y en las personas que -lejos o cerca, pero en su corazón- la queremos y estamos con ella. Él le ayudará después, seguro, como siempre lo hace, en silencio! Te confesaré de nuevo que no sé bien por qué estoy escribiendo esto ahora, pues tampoco te voy a pedir que reces por ella, ni que concentres tus mejores energías para desearle lo mejor a mi querida amiga... haz lo que tú creas que llegue a su corazón, lo necesitará seguro! Tal vez solo necesito tu fe en la vida para empujarla a salir adelante, que tenga fuerzas para aceptar su vida... y para ayudar a su familia a encontrar el sentido a algo que lo tiene, aunque no siempre seamos capaces de entenderlo a simple vista!

Pienso -y siento- que quizás escribo esto porque su familia -que tampoco me leerá- necesita saber -y sentir- que todos estamos con ella -los conocidos y los desconocidos- y que deseamos salga adelante con su hermosa, risueña y jovial vida, tan solo puesta a prueba en estos momentos difíciles. Quizás, distraidos como solemos estar ante lo que acontece alrededor nuestro en la realidad de la vida y aunque parezca absurdo, solo así encuentre mi amiga y los que la queremos el sentido de nuestra propia vida y del amor verdadero que necesitamos para vivirla!

Ánimo, estamos contigo, J.

jueves 11 de noviembre de 2010

MI OTOÑO



La vida, estos días, me ha llevado a la preciosa ciudad de Salamanca, donde año a año imparto una clase de Comunicación en la Universidad Pontificia. Este pequeño receso académico en mi vida ordinaria de Barcelona, renueva mi espíritu al enfrentarlo a jóvenes que están dónde y cómo yo estuve hace ya muchos años: iniciando su vida. Aparte, esta monumental ciudad barroca me permite –paseando sin prisa por sus empedradas y bien cuidadas callejuelas- me invita a reflexionar en mi vida, dándome cuenta que antiguamente la sabiduría era un privilegio de pocos y estaba encerrada en enormes y crípticas universidades, donde se impartía dosificado el Conocimiento sobre la vida. Si añadimos la belleza de sus parques y bosques amarillos, ocres y rojizos de sus árboles en otoño, el espectáculo está servido!

Hoy, una vez finalizada mi estancia en Salamanca de un par de días y ya de camino a casa, pienso en voz alta muchas cosas que se han revolucionado en mi interior estos días pasados conmigo mismo. Me doy cuenta de que la Sabiduría hoy –afortunadamente- está en la calle, en nuestra vida, en la Naturaleza y que, lo que se encerraba en los muros infranqueables de esas Universidades, no era otra cosa que el miedo a compartir algo que debió estar siempre accesible a todos y cada uno de los ciudadanos de este mundo. Platón, Einstein o cualquiera de los célebres personajes de la historia de la Civilización tenían las mismas dudas que hoy yo tengo, muchos años o siglos después. Y es que, cada vez que alguien nace en este mundo, inicia –voluntaria o involuntariamente- un camino nuevo de la Civilización y lo renueva con su personal aportación y particular misión en su vida. Nadie puede andar nuestro camino por nosotros ni privarnos de aprender en él, paso a paso, y con nuestra propia historia.

Por otro lado, también pienso que el Conocimiento no puede ser encriptado, ni guardado para uno mismo, sino que está para ser compartido, aún admitiendo que yo, incluso en frente de ávidos jóvenes con ansia de aprender en mis clases, apenas puedo explicarles algo que les sirva para sus propias vidas. Lo que yo pudiera explicarles de mi vida ya no sirve a personas que tienen un presente radicalmente distinto al mío, a pesar del esfuerzo que pueda hacer yo en ponerme en su piel e intentar vislumbrar lo que será su propio camino. El mío, la verdad y a pesar de mi edad de teórica madurez, solo ha hecho que empezar y, como el de ellos, se renueva cada día con una nueva vivencia, como el de ellos, como el de cualquiera en este mundo. Hoy solo sé hacia dónde voy –lo que ya es mucho, dadas las circunstancias y la incertidumbre actual- pero aún desconozco el cómo y el cuándo. Pero he aprendido –después de demasiados años de miedo y desconfianza hacia ella- a confiar que la propia vida resolverá mis dudas y me pondrá enfrente lo necesario para irlo definiendo día a día. Aunque es verdad que, también ahora mismo me he dado cuenta, de que debo estar preparado para saber y poder encontrar esas señales que marquen mi rumbo, sin estar distraído en las circunstancias efímeras que pone ante mí la vida. Y estar preparado es haberme vaciado de mi pasado, de mis problemas cotidianos de lo superfluo y, en cambio, estar bien atento y saber sacar las lecciones que cada acontecimiento –favorable o desfavorable- trae siempre consigo. Y perder el miedo a equivocarme para aprender, porque eso es, precisamente, lo que me ha traído hasta aquí y lo que me ha hecho fuerte, aunque haya vivido momentos de incertidumbre y de desilusión, para llegar a serlo.

Y también pienso en el otoño que me circunda. Ese otoño hoy más que nunca amarillo, dorado, en mi vida! Esa estación en la que los árboles se desnudan, pierden –como yo mismo- hoja a hoja lo superfluo y se quedan en su esencia, el rudo tronco que, aparentemente muerto, guarda en su interior la savia de la vida para que, cuando llegue de nuevo la primavera, pueda hacer rebrotar esas hojas tiernas y nuevas que darán colorido a la Primavera. Y pienso que los árboles aceptan perder esas hojas sin aspavientos, sin miedo, sin vergüenza… e incluso mostrando con orgullo y elegancia sus mejores galas amarillas, ocres, pardas y doradas, con la que forman esas preciosas alfombras de mullidas hojas que adornan mis pasos y me recuerdan que todo eso es necesario para recibir la nueva vida cuando llegue el momento.

Y también pienso -¿o siento, internamente?- en el amarillo de esos bellos y otoñales pasajes que decoran mi viaje y le dan la magia que hoy yo necesito en mi vida. Amarillo por doquier, removiendo mi corazón sensible e invitándome a buscar ese amarillo también en mi corazón, hoy hipersensible, pero esperanzado. Ese amarillo que, luminoso y con diferentes matices, nos espera en algún bello paraje –quizás en un tejado, por qué no- para poder ser redescubierto y reencontrarnos con nosotros mismos, en la calidez de nuestros sentimientos compartidos… incluso en la distancia! Supongo que cada uno de nosotros tenemos un color que nos conmueve en un momento dado, que nos lleva a ese camino propio que, demasiadas veces, creemos perdido o incierto! Y, aún en el frío otoño, ese amarillo nos sorprende en cada rincón, en cada momento de nuestro día y nos invita a creer en nosotros, en los demás y en nuestra vida… y recordar que alguien, cerca o lejos, nos ama, aunque sea en silencio!

Quizás hubiera podido encontrar ese mismo amarillo cercano en mi propia ciudad, en mis próximos paisajes otoñales… pero la niebla y el frío, la rutina y la vida ordinaria nos lo oculta con pequeñas e insignificantes vicisitudes diarias! A veces hay que aprender a salir de nuestro propio, a veces claustrofóbico e insignificante universo de personas y circunstancias… para poder ver y, sobre todo, sentir ese amarillo que creímos perdido y que no está más allá que en nuestro propio corazón, esperando a ser, de nuevo, sentido y compartido!


Miguel Benavent de B.

martes 9 de noviembre de 2010

¿TENER RAZÓN...O CORAZÓN?



En muchas ocasiones, amigos y conocidos afirman que "tengo razón", cuando les explico mi especial punto de vista sobre algo que pasa en la vida. Hasta hace unos años, "tener razón", para mí era un privilegio de mi razón, de mi inteligencia... por llamarle de alguna manera! Hoy, sin embargo, creo que, tenga o no razones para explicar las cosas, no obedece a mi inteligencia, sino a mi corazón! Parece un cambio írrelevante, pues razón y corazón están ambos ligados inexorablemente al mismo ser humano! Pero la diferencia -y, por tanto, el equilibrio- es sustancial, esencial diría yo, para entender, aceptar y vivir la vida!

La razón está hecha de, valga la redundancia, de razones, convicciones y argumentos mentales... y, por tanto, adquiridos, procesados y susceptibles de ser modificados. De hecho, desde pequeños se nos ha enseñado a entender nuestra vida desde la razón, más previsible, pero menos enigmática! Cuando la verdad es que, si atendiéramos únicamente a la parte razonable de la vida -lo que, lamentablemente hacemos comunmente a partir del fin de nuestra infancia- dejaríamos de entender la mayor parte de nuestra vida y lo que en ella ocurre, en toda su amplitud. Quizás esa es nuestra principal lacra a la hora de entender, aceptar y vivir la vida tal y como es, nuestra mejor vida! Lo contrario, es decir, intentar entenderla solo desde la razón, aunque es tentador porque nos da la sensación -falsa, por supuesto- de controlarla y preveerla, nos privamos de vivir lo inesperado, lo mágico y lo relevante de la vida. La razón es limitada... y, por tanto, la visión que nos procurará será, igualmente, limitada. Lo que no conocemos, no lo aceptamos y, como consecuencia, nos da miedo. Y es humano y "razonable" tener miedo a lo desconocido!

Y así nos va, a pesar de los años vividos, gran parte de la vida la pasamos huyendo de lo inesperado, lo incontrolado, lo ignorado, lo no programado... en virtud del miedo que nos provoca lo desconocido, como antes decíamos. Así, es el miedo lo que domina gran parte de nuestros pensamientos, actitudes y actos en nuestra vida ordinaria. Pero eso entraña -siempre y en lo posible- despreciar, desatender y evadir u obviar todo eso que no admite clasificación ni programación y que también forma parte consustancial de nuestra existencia. Así, el verdadero amor, la muerte y muchas otras emociones y situaciones inesperadas, son sustituidas por sucedáneos de ellas mismas, más previsibles y, aparentemente, más controladas y menos desequilibrantes. Ni que decir tiene que eso es como solo aceptar una sola tonalidad de verde al admirar un bosque frondoso en primavera... sesgar la realidad en virtud de unos valores prefijados y, por tanto, restrictivos. En fin, por decirlo de una manera, crear una realidad falsa, pero tranquilizadora!

Menos mal que la propia vida, mucho más sabia de lo que nos pensamos, por sí misma tiene mecanismos para romper esa falsa sensación de confortabilidad y control que intentamos aplicar a todo en nuestra vida. Ella, por sí misma, busca, crea y recrea continuamente situaciones que transgreden nuestra ordinaria percepción de la vida... ordinaria. Una persona que llega a nuestra vida súbitamente y con una mirada silenciosa nos descompone; una situación no prevista (una enfermedad, etc.) que actúa como un detonante, rasgando nuestra realidad controlada, exponiéndonos inevitablemente a lo nuevo, desconocido e inesperado... y, la mayor parte de las veces, obligándonos a tomar cartas en el asunto! Eso es, precisamente, lo que rompe los esquemas y favorece el crecimiento de la persona... acercándole más a su realidad total y, por tanto, a su felicidad! Desde la confortabilidad y la alienación, nadie maduraría, ni aprendería a vivir la vida, tal y como es!

Y es en ese preciso -y precioso- momento cuando la persona tiene la opción de escojer entre el amor o el miedo, eternos contrincantes en nuestra propia y dinámica vida! El amor se basa en la confianza ante lo nuevo y el miedo, en cambio, procura la evitación de lo desconocido... aunque seguramente con argumentos aparentemente sólidos, como experiencias similares vividas y que han producido daño y sufrimiento. Esa es la grandeza del ser humano creado, que en todo momento puede aceptar y disfrutar de la vida plena... o renunciar a ella! Ni que decir tiene que la aceptación de la realidad plena -lo conocido y lo desconocido- trae consigo la felicidad y la satisfacción de sentirse libre para optar por ella! Y, en el extremo opuesto, el miedo y renuncia a lo existente en la vida y a lo sentido en ella, provoca más dolor e incrementa nuestro sentimiento de culpa, de por sí bien alimentado por una sociedad que domina a los individuos "desde dentro", haciéndonos sentir culpables! Así, el amor proviene del corazón, mientras el miedo nace en la razón! Y seguramente la felicidad dependerá de nuestra opción ante cada pequeña decisión de nuestro día a día, de ese sutil equilibrio entre razón y corazón, que es donde yo sitúo al Alma! La resultante es, para mi, una mejor vida y la felicidad simple y cotidiana que, desde hace cierto tiempo, propugno para mi vida... y para la tuya!

Miguel Benavent de B.

 

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