viernes, 31 de diciembre de 2010

MIS MEJORES DESEOS PARA TU 2011



En este último día del año te invito a que pienses en el nuevo año que llega. Lo pasado, pasado está! Seguramente durante demasiados años, un día como hoy, has expresado o no tus deseos y has realizado promesas ante ti mismo o ante los demás... que, a día de hoy, no se han cumplido, jamás! La perseverancia no es el fuerte del ser humano! Supongo que cada uno de nosotros tenemos deseos por cumplir y propósitos que alcanzar, pero desde el comienzo de los tiempos, los verdaderos deseos se repiten generación tras generación.

Hoy a ti -y a mí mismo- te deseo lo mejor para ti y para tu vida! Pero como no puedo adivinar tus deseos -ocultos o no, confesables o no- permíteme que generalice y recurra a un ya antiguo texto que me llegó un buen día, hace ya años, en forma de felicitación de Navidad! Hoy me doy cuenta de que quien me lo envió, aunque tenía las mejores intenciones, ignoraba que me estaba mandando un deseo eterno que se me ha hecho permanente en mi vida y, seguramente, en la de todos los que me rodean y quiero! Salvedades aparte y deseos concretos para personas concretas, aquí tienes mis mejores deseos para ti y para siempre, que provienen de un texto del siglo XV (aunque por ahí corre el mismo texto, pero con otra fecha) y que es, paradójicamente, válido para hoy y para siempre, para mí o para cualquiera que se digne a ser humano! Y, paradójicamente, es un texto actual, aunque sea diferente tu edad, tu sexto, tus circunstancias y condiciones de vida, tu nacionalidad, tu educación, tus creencias, tus deseos públicos o tus sentimientos! ¿Será porque se trata de deseos eternos, esenciales y universales?

Te invito a leerlo, releerlo y hacerte tuya esta relación de deseos atemporales y universales, escritos -presuntamente- por un monje. Hoy, después de muchos años desde que lo recibí, sigue siendo mi cuaderno de bitácora en mi vida... y, por extensión, a partir de hoy, espero, también lo sea de la tuya! Por decirlo de una manera sencilla, solo desearía poder haber cumplido sin escatimar esfuerzos esta retaíla de deseos al final de mis días, cuando mi vida me abandone... o yo a ella!

Para ti, amig@, desde mi corazón y para siempre! Mientras, te deseo un feliz año 2011!

Miguel Benavent de B.

DESIDERATA

Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda
que paz puede haber en el silencio. Vive en buenos
términos con todas las personas, todo lo que puedas
sin rendirte. Di tu verdad tranquila y claramente;
escucha a los demás, incluso al aburrido y al ignorante;
ellos también tienen su historia. Evita las personas
ruidosas y agresivas, sin vejaciones al espíritu. Si te
comparas con otros, puedes volverte vanidoso y
amargo; porque siempre habrá personas más grandes
y más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros así
como de tus planes. Mantén el interés en tu propia
carrera, aunque sea humilde; es una verdadera
posesión en las cambiantes fortunas del tiempo.

Usa la precaución en tus negocios; porque el mundo
está lleno de trampas. Pero no por eso te ciegues a la
virtud que pueda existir; mucha gente lucha por altos
ideales; y en todas partes la vida está llena de
heroísmo. Sé tú mismo. Especialmente no finjas
afectos. Tampoco seas cínico respecto del amor;
porque frente a toda aridez y desencanto el amor es
perenne como la hierba. Recoge mansamente el
consejo de los años, renunciando graciosamente a las
cosas de juventud. Nutre tu fuerza espiritual para que
te proteja en la desgracia repentina. Pero no te
angusties con fantasías. Muchos temores nacen de la
fatiga y la soledad. Junto con una sana disciplina, sé
amable contigo mismo. Tu eres una criatura del
Universo, no menos que los árboles y las estrellas; tú
tienes derecho a estar aquí. Y te resulte evidente o no,
sin duda el Universo se desenvuelve como debe. Por lo
tanto, manténte en paz con Dios, de cualquier modo
que lo concibas y cualesquiera sean tus trabajos y
aspiraciones, mantén en la ruidosa confusión,
paz con tu alma.

Con todas sus farsas, trabajos y sueños rotos,
éste sigue siendo un mundo hermoso. Ten cuidado,
esfuérzate en ser feliz.

Manuscrito hallado en la vieja iglesia de Saint Paul, Baltimore, 1693
.

jueves, 30 de diciembre de 2010

ESTE AÑO QUE SE ACABA...



Es difícil hacer balance de un año que se acaba, sin caer en la tentación de juzgarlo como bueno o como malo! En él hay de todo: la muerte de mi madre y al poco tiempo, la de un buen amigo que compartió conmigo mi primera empresa a los 17 años de edad; la distancia de alguien querido que sufre y la impotencia ante su sufrimiento sin poder hacer nada, más que tener fe en su propia capacidad de salir adelante; la ausencia ya perenne de quien no tuvo el valor de vivir un gran amor; demasiadas incomprensiones e intolerancias de personas con las que compartí muchos años de mi vida; momentos difíciles para realizar un necesario cambio de vida profesional; incertidumbre y sufrimiento a raudales de mucha gente del entorno... En pocas palabras, la ruptura del presunto equilibrio de mi vida en muchos ámbitos, lo que sin duda genera miedo!

No obstante, aún habiendo sido un año complejo en muchos términos de mi vida, podría afirmar que prevalece "lo bueno", pues he tenido experiencias intensas, sentimientos profundos y encuentros maravillosos en este último año. No sé si los mejores que me quedan por vivir, pero sin duda momentos irrepetibles que, de no haber aprendido antes de mis penalidades, no habría sido capaz de capturarlos y vivirlos como los he vivido. Es difícil de explicar, pero lo resumiría diciendo que muchos de esos momentos dejarán profunda huella en mi vida y hoy ya soy capaz de archivarlos como "para siempre", palabra que anteriormente me daba un cierto miedo por el compromiso con uno mismo y con la vida que significa. Han habido personas, momentos y lugares maravillosamente únicos y, como decía, para siempre! Antes, quizás, solo me deslizaba por esos diferentes momentos sin importarme más que su fin, su resultado tangible. Hoy, sea cual sea su sentido y su significado en mi vida, me despreocupo de su porvenir... quizás al fin he aceptado el devenir de la vida sin exijir algo a cambio o con un "resultado" concreto y esperado! Como alguien dijo, "concéntrate en lo que quieres y luego, sin espectativas, espera lo que la vida te regala por ello".

Como te decía, hoy tengo la sensación de que cada paso que doy cualquier día, tiene su significado y su razón de ser, para hoy y para siempre! Tal vez he aprendido a hacer de lo simple y cotidiano algo trascendente y relevante en mi vida entera! Los días han dejado de pasar uno a uno y deprisa, para hacerlo siendo verdaderamente consciente de su trascendencia y de la irreversibilidad de cada nuevo día que llega! Por decirlo de alguna manera, he pasado de deslizarme por el tiempo sin pedir demasiadas novedades... a estar bien atento y preparado para acojer las que vengan y aprender a vivirlas! ¿Significa tal vez que ya no tenga miedo a lo que llegue? No, como todos, tengo mis momentos en que dudo, en que me siento cansado de reaccionar a los acontecimientos que la vida me trae... pero he aprendido a responder con todo mi ser y no solo reaccionar ante éstos!

¿Cómo ha sido, al fin, mi 2010? En resumidas cuentas un año especial en todos los sentidos, con todos los alti-bajos de cada año, pero con un sentido que me ha permitido vivir situaciones únicas, mágicas e irrepetibles! Un año esencial en mi vida presente... y futura, lo presiento! Aunque es verdad que aún demasiado condicionado por factores simplemente externos y ajenos que me han exijido atención y consumido bastante energía... y es que uno sigue siendo demasiado exijente con uno mismo y con la propia vida, aunque ahora siendo consciente de que, si eres capaz de no esperar algo concreto de la vida, ésta te trae siempre algo sorprendente y ni tan siquiera imaginado!

¿Qué espero, entonces, del 2011, que está a punto de llegar? Seguramente solo le pido confianza en la vida y que sepa encontrarle siempre el sentido a todo lo que me ésta depare! Y eso, lo hago extensible a las personas a las que quiero y me rodean, estén cerca o lejos! Creo que es una mezcla de agradecimiento por ser todo lo que soy y confianza en que, con todo ello, podré encontrar el significado de lo que me llegue! Atención-distensión para atender lo que deseo y distensión para dejar que sea la vida la que decida cómo me lo agradece, sin espectativas ni demandas; asir-soltar, para mantener conmigo a personas que me enriquecen y a las que quiero y, a la vez, ser capaz de dejar ir -sin sufrir- a otras personas que requieren distancia para ser ellas mismas y luchar por su propia vida sin tenerme cerca!

Y, evidentemente, le pido al nuevo año que sea capaz de reconocer, sentir y vivir el amor y la felicidad que hay en mi corazón y cuando pasen cerca mío... o cerca de las personas que quiero! ;-)


Miguel Benavent de B.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

TIEMPOS PASADOS...¿SIEMPRE FUERON MEJORES?



Casi se han acabado las fiestas navideñas y ya estamos llegando al final de año, como cada año! Como sabes, es la única época del año que me concedo la licencia de mirar atrás en mi vida. Estas fiestas de Navidad, es verdad, invitan a la nostalgia, pues en ellas uno rememora lo vivido antes con personas que quizás ya no están cerca nuestro, circunstancias que no se repetirán jamás, momentos únicos e irrepetibles que aún remueven nuestra memoria, nuestra conciencia y nuestro corazón cuando las evocamos. Pensar en el pasado de vez en cuando no es algo malo, en sí. Sí lo es, en cambio, vivir del pasado, intentando repetirlo una y otra vez, con sus mismos aciertos y errores, sin aprender... y no vivir el "hoy"!

Cuando pienso en mi pasado veo cosas -aparentemente- buenas y malas acaecidas en mi vida. Hace ya tiempo llegué a la conclusión de que siempre miro al futuro porque mi pasado no fue como yo imaginé que sería, luego, de alguna manera, me entristece y, en cambio, tengo la lamentable sensación de que todo está aún por hacer en mi vida. Me angañaría si quisiera que volviera mi pasado pues, como el de casi todos, nunca fue mejor que mi presente! No puedo sentir nostalgia de un tiempo que, aunque necesario para llegar hasta aquí, al hoy, dejaría mucho que desear en la vida de cualquier persona. Demasiadas historias sin final feliz, llenas de ausencias, de incomprensiones, de carencias... como seguramente casi todo el mundo! En todo caso, entiendo más el sentimiento de autocompasión, que el de nostalgia por lo que realmente fue! Pero la mente fabrica recuerdos a medida, sesgados de la realidad vivida, para que encontremos a faltar todo eso que nunca vivimos, como si de un paraíso se tratara! Si somos honestos con nosotros mismos y con nuestra historia, muy probablemente veremos nuestro presente -sea cual sea- mucho mejor que nuestro pasado!

¿Qué ha cambiado en mi vida hoy, con referencia al pasado? Seguramente pocas cosas o, como mínimo, nada tan relevante como para dejar de sentirme a ratos "injustamente maltratado" por la vida! ¿Nuestro referente para sentirnos así? Todo eso que creímos que debió ser nuestra vida! Pero la verdad es que hoy mi vida no es mucho mejor que la de antaño, pero sin duda algo ha cambiado en ella! He aprendido a aceptarla tal y como es... y sin recurrir a la resignación ni a la abnegación! Hoy entiendo que todo lo bueno y malo vivido me han traído hasta aquí! Y, sobre todo, me ha enseñado que, para ser dueño de mi vida, no es necesario controlarla y preveer sus próximos movimientos, sino aceptar lo que llega, aprender de todo ello y utilizarlo en positivo en mi vida hacia mí mismo... o hacia los demás! Esa manera de vivir es radicalmente opuesta a la vivida en mi pasado, donde quizás había demasiada vanidad y/o falta de humildad en los buenos momentos y, en los momentos malos, demasiada resignación o sentimiento de impotencia! Por decirlo de una manera simple: aprendí a surfear, pero sin tener noción de hacia dónde me dirigía y siempre siendo una víctima, bailando al son de la vida! En el peor de los casos, siempre podía recurrir a la autocompasión para sentirme el peor de los mortales, dadas las circunstancias de mi vida!

Pero la autocompasión es un mal consejero, incluso en los malos momentos que todos tenemos, como lo es creerse dueño de la vida sesgándola y solo aceptando lo agradable en ella, como cuando nos sentimos agradecidos con la vida! Y eso es, precisamente, lo que he cambiado en mi vida: la capacidad de admitir la vida sin reservas y aceptar lo que ella me ofrece, ya sea felicidad o sufrimiento. Es lo que me da valor como persona firme y, aunque como ser humano también tengo mis momentos bajos, intento que día a día esto domine mi manera de pensar, sentir y vivir mi vida! Si -como muchos creen o pretenden lograr en su vida- no me enterneciera mirando una escena de amor, sufriendo una distancia o un silencio o no me doliera el dolor ajeno, no sería un ser humano. No es ganando insensibilidad o dureza como me hago fuerte, sino todo lo contrario, siendo plenamente consciente de mis fortalezas y debilidades como hombre, pero dándoles siempre el oportuno sentido y momento! ¿Eso me hace fuerte o vulnerable, al fin? Sin duda fuerte, capaz no solo de aceptar mi propio sufrimiento, sino de ayudar -en lo posible- a los demás, intentando dar esa visión positiva y, sobre todo, encontrándole su sentido!

Sé que esta manera de ver y de aceptar la vida tiene su alto coste! Pocas personas a mi alrededor entienden el sufrimiento y la alegría como componentes -a partes iguales- de nuestra vida, plena! Inclinar la percepción de la vida hacia uno u otra, depende de uno mismo... y eso no es más que la libertad de decidir qué queremos y qué hacemos cada día por nuestra propia vida! Es verdad que es una opción libre y continuada, pues la vida nos reta a menudo poniéndonos a prueba en nuestro tesón por alcanzar lo que merecemos realmente en ella! También es verdad que es una lucha interna, dificilmente explicable y entendible por los de fuera, pero no está demás pensar que todo el mundo tiene su propia lucha personal e intransferible, aunque tratemos de distraernos o disimularlo... y que, al fin, las cosas no son lo que son, sino cómo somos, o sea como somos capaces de sentirlas y de gestionarlas... en el momento oportuno!

Miguel Benavent de B.

martes, 28 de diciembre de 2010

EL DIA DE LOS SANTOS INOCENTES! ;-))



Muchas felicidades, lector, hoy es 28 de diciembre, el Día de los Santos Inocentes! Porque hoy, muy posiblemente, es tu santo! Inocentes somos todos los que celebramos y vivimos una vida que no tiene nada que ver con la realidad! Fantaseamos y pretendemos vivir una vida que soñamos, en la inconsciencia, y que nos hicieron creer de niños... hasta que, con suerte, despertamos a la realidad de la vida y nos dimos cuenta de que tiene poco que ver con lo que soñamos en su día!

Inocentes son todos los que creen en un mundo siempre mejor, en una Naturaleza armoniosa y respetada, en la hermandad de los seres humanos en el mundo, en la salud eterna, en la felicidad crónica, en la alegría permanente, en la paz mundial y duradera, en los Derechos Humanos cumplidos en cualquier lugar de la Tierra, que creen que sus hijos son más importantes que ellos mismos, en las buenas intenciones de todos para mejorar nuestro mundo, en la bondad inherente al ser humano, en la inexistencia del miedo y las debilidades, en un Dios que resuelve todo aquello que tú no eres capaz de resolver por ti mismo, en los que creen que el amor y la felicidad vienen de la mano de una media naranja, en los que creen que en el cielo nunca hay nubes y llueve a gusto de todos... soñando que el amor reina en su vida!

Felicidades por permanecer aún aletargado, sin darte cuenta que la libertad es un derecho inapelable y solo humano, que promueve el amor, pero también el dolor, la mentira, la injusticia, la falta de amor, la injusticia, la violencia, la competitividad, la destrucción, el recelo, la agresividad gratuita, el odio entre iguales, la envidia, el sufrimiento, los conflictos, la insolidaridad, la incomprensión... todos ellos fruto del miedo!

Bienvenidos santos inocentes a la vida real y plena, al despertar... ese que trae consigo la felicidad, el amor, la bondad, la alegría, la buena fe, la construcción, la mejora permanente, el crecimiento personal... verdaderos y compartidos! Esa valiente actitud en la vida inocente, consciente y espontánea que durante demasiados años yace soterrada bajo los condicionantes, los dogmas, las creencias, los miedos, "los qué dirán", lo mal aprendido, las actitudes aprendidas del pasado mal vivido...

... dejando de ser inocencia inconsciente, alientante e ingenua... para pasar a ser inocencia consciente, firme porque sale de dentro y propia de uno mismo, desterrando el miedo y basada en el amor!

Miguel Benavent de B.

sábado, 25 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD... CONTIGO MISM@



Fuera, a tu alrededor hoy habrá mucho ruido, seguro! Pero, por un instante, aíslate de él y concéntrate en ti mismo! Fuera habrá gente contenta, ruido ambiental, jolgorio, música, risas, luces... pero, si logras bucear en tu interior -aunque sea por un instante-, encontrarás calma, paz, felicidad y amor de verdad, agazapados dentro de ti mismo, en tu propio corazón! Allí dentro estarás contigo mism@ y con todas esas personas que están ahora o estuvieron alguna vez y que dejaron huella en tu vida, pero que hoy ya están en tu corazón. Alli no falta nada ni nadie, porque tu "contigomismo" reúne todo lo que has vivido y has soñado, todos esos momentos felices que quizás compartiste e infelices de los que aprendiste, todos esos lugares por donde transcurrió y transcurre hoy tu vida... y todos ellos con su propio y singular sentido en ella! En tu corazón no hay miedo, ni soledad, ni nostalgia, ni injusticia... porque con sentido, todo eso forma parte de tu vida!

Por eso hoy, especialmente, deseo que entres en tu corazón y estés contigo mism@, porque en él encontrarás todo lo que necesitas para ser, sentirte feliz y disfrutar de esa paz que añoras por fuera, pero que tu corazón posee. Dicen que la Navidad es paz y amor! El resto, todo aquello que hemos creado para representar la Navidad, solo la desvirtúa y nos distrae: las comilonas, las luces, los regalos, el árbol, el papá noël, el pesebre, los reyes magos, las fiestas... todo eso que configura nuestras privilegiadas navidades de unos pocos, en estas fechas del año... porque, nunca olvides, que hay millones de personas en nuestro mismo mundo, muy cerca y hoy mismo, que no tienen ni esa manera de engañarse!

Por eso creo que la Navidad, siendo esencialmente tiempo de amor y de paz, reside en tu interior y en todos esos momentos y lugares donde se hace patente el verdadero amor, o sea, en el corazón de las personas y en la Naturaleza! Hoy es un día para buscar el amor en una mirada sincera, en los gestos callados, en el silencio lejano, en un apretón franco de manos, ante un magnífico paisaje, en el cielo de una noche fría y estrellada, en el canto de un pajaro del bosque o en la sonrisa de un niño! Sé que no es fácil, acostumbrados como estamos a hacer de esos mismos sencillos gestos y momentos algo habitual y rutinario, pero sin su verdadero sentido! Nos miramos y no nos vemos, nos damos la mano solo para sellar acuerdos y negocios, nos reimos sin ganas, acudimos al frondoso bosque para talar nuestro árbol de navidad o fabricar el papel de nuestros regalos navideños, usamos el agua cristalina de los caudalosos ríos y manantiales para generar la electricidad que da luz a nuestras calles iluminadas que emulan la alegría y a los escaparates donde consumimos compulsivamente...

Los mismos gestos... pero sin su verdadero, único y amoroso sentido! Gestos de cada día en nuestro mundo... pero que pretendemos darle su divino sentido solo en estas fechas! En tu interior todo es imperturbable y sí tiene su propio sentido, aunque a veces nos cueste encontrarlo o no coincida con el que le damos fuera! En mi "contigomismo", por ejemplo, hay muchas personas, momentos y lugares hoy mágicos, guardados como un preciado tesoro que, sin duda, conformarán parte de mi huella en esta vida mundana... Y seguirán ahí una vez yo desaparezca de este mundo, pues estaré presente en cada uno de los corazones, árboles, animales, cielos... que veas en tu existencia y por donde yo quizás pasé algún día! En cada uno de éstos, aunque cambien a cada segundo como todo, hay y habrá para siempre una irónica sonrisa y una dulce caricia mía para recordarte -cuando lo necesites- quién eres en realidad y qué mereces en tu vida! Quizás ese será mi único legado, alguno incluso por escrito, pintado o fotografiado... como lo es para mí el legado incalculable de muchas personas que reposan en mi corazón, tal vez ahora lejos de mi o ausentes de mi existencia ordinaria, pero que me iluminan a diario como cada una de la infinidad de estrellas que hay en el Firmamento, por encima de nuestras cabezas!

Y eso es Navidad, nada más! Estrellas brillantes de personas que amo y que iluminan mi propio Cielo, luces que alumbran mis pasos por este mundo a ratos oscuro y vida toda a mi ardededor, todo aquello que es capaz de mantenerse vivo para siempre en mi corazón, bajo ese manto de nieve fría que, a ratos, cubre nuestra piel y nuestro mundo.

Te deseo una feliz Navidad... contigo mism@!

Miguel Benavent de B.

viernes, 24 de diciembre de 2010

UNA MEJOR... NOCHE BUENA!



Hoy me vas a permitir que dedique esta Noche Buena a personas a las que quiero, entre las que seguro te encuentras, aunque quizás no lo sepas! Porque para mí, esta Noche Buena es especial, en un momento apasionante de mi vida! Seguramente no tengo muchas cosas relevantes y magníficas que celebrar en mi vida mundana, pero sí en mi corazón. Alguien dijo que el maestro siempre llega cuando el alumno está realmente preparado, aunque no lo creamos así. Luego, las lecciones de la vida, como consecuencia, llegan a mí cuando más preparado estoy para entenderlas, aunque, muchas veces, mi mente no esté siempre de acuerdo y me intoxique con el miedo!

Pero la verdad es que, aunque en mi vida las cosas no han cambiado, en mi corazón hoy lucen las guirnaldas de colores, se iluminan mis pasos, recibo los regalos que merezco y renace mi Alma a cada minuto! Durante demasiados años la Navidad para mí fue triste, nostálgica, es verdad. A muchos les pasa, porque, como a mí mismo, estas fechas removían más lo que no fue ni tuvo mi vida, que lo que realmente era! Y olvidé que yo soy realidad y que formo parte de ella y de su "hoy"! Antes sentía nostalgia por lo no vivido y ahora siento alegría por lo que vivo, en mi interior! En mi interior están quizás muchas personas, momentos y lugares que, en el exterior, no están. Pero, curiosamente llenan mi corazón! Dentro, soy capaz de tener sentimientos, de vivirlos, de compartirlos... porque son, sin duda alguna, mi realidad, hoy. Fuera, en la ficción de mi mente y de mis ojos, todo eso no existe y el llamado espíritu de la navidad se traduce en bombillas, luces multicolores, prisas, regalos... que comparten espacio por igual con la injusticia, la insolidaridad, la pobreza, la tristeza, la soledad! Y esa había sido mi visión de la Navidad hasta ahora, con todas sus luces y sus sombras...

Pero hoy en mi vida, aunque todo eso sigue allí fuera intentando interferir en mi vida cotidiana y captar mi atención, reina el interior, en que cada persona, momento y lugar tiene su privilegiada luz propia y su sentimiento pleno y dichoso. Allí están todas esas personas que -sin saberlo quizás- quiero, estén o no, conmigo, ahora! Porque el amor no entiende de distancias, ni de tiempos. Allí, en mi interior, se olvidan todos esos momentos concretos que me han hecho ser como soy y llegar hasta el "hoy" y los vivo para siempre, conmigo! He conseguido que todo ello conforme mi realidad, cada día!

Y mientras paseo por las empedradas calles del barrio antiguo bajo las luces navideñas, camino con todo ello, lo comparto con todas esas personas que amo, paseando! Y cada regalo y dicha que recibo, lo comparto con cada uno de ellos! Y en su mirada veo y disfruto de su felicidad, esa que todos compartimos! Y cada persona, rincón y momento de mi vida adquiere luz propia, más allá de la que estos días decora los hogares, los comercios y las calles de mi ciudad! En mí reside la felicidad... cuántos años buscándola fuera, a cada instante, sin lograr encontrarla y, mucho menos, compartirla!

La Navidad no es más que ese renacimiento que, año a año, se repite en nuestro corazón, para renovarlo y recordarnos que está siempre con nosotros, aunque a veces lo olvidemos. Me da igual si para ti es algo divino o es algo solo humano, simplemente es! Me da lo mismo lo que te expliquen, lo que te hayan enseñado, la Navidad es algo que debe sentirse en tu interior... y nadie puede empujarte a ello, ni obligarte. Pero sí puedo, en cambio, asegurarte que, cuando al fin reaparece en tu vida, cuando miras las cosas y las vives desde dentro, la vida cobra su mágico sentido e ilumina tus pasos, para siempre! Atrás quedarán las tinieblas, el miedo, la soledad... y todas aquellas luces que pretenden iluminarte solo el paso por las calles adoquinadas, las cajas de cartón que guardaron regalos y las sonrisas edulcoradas y ficticias de quienes viven solo fuera, donde casi siempre hace frío!

La Navidad es solo eso! Lo que hay en tu corazón e ilumina toda tu vida, cada día y desde dentro!

Te deseo una feliz y la mejor Noche Buena, sepas o no que ya estás en mi corazón, para siempre!

Miguel Benavent de B.

jueves, 23 de diciembre de 2010

TUS SUEÑOS TE AYUDAN A VIVIR MEJOR LA REALIDAD



En muchas ocasiones acusamos a la vida de ser injusta con nosotros, por cómo creemos que nos trata! ¿Puedemos reclamar justicia a la vida, sin ser muchas veces justos con nosotros mismos, con los demás o con ella, la propia vida? Pero, sin pretender invitar a la culpabilidad en este asunto, la vida sabe bien lo que hace, nada es puro azar en ella... aunque quizás nos cueste aceptarla con nuestra mente reduccionista y pragmática! La vida no es justa ni injusta, simplemente es! Y, seguramente, nos sorprende porque esperábamos otra cosa de ella!

Es humano sentirse así. Pero, levantando la vista por encima de las circunstancias y de las dificultades, la vida no pretende otra cosa que nuestro bien y que reconozcamos que, tal vez solo gracias a las dificultades, aprendemos lo que tenemos que aprender en ella! Sé que es difícil de aceptar esto último, quizás tan difícil como alcanzar la felicidad sin ello. Evidentemente, algo deberemos hacer para aprender a aceptarla tal como viene... e incluso amarla como merece!

Pero la vida también tiene sus remedios caseros y sus fórmulas mágicas para que sepamos aceptarla tal y como es! Por un lado, nos permite que le demos sentido a todo lo que nos llega, sentido que deberemos encontrarlo en el corazón y no en la mente como pretendemos y nos han enseñado -erróneamente- a hacer! Por otro lado, también tenemos la capacidad de soñar, es decir, trascender a la vida ordinaria y previsible, siendo capaces de verla desde arriba, entender el verdadero sentido que tienen las circunstancias y así aceptarlas como parte de nuestra vida, esa vida plena que siempre hemos soñado, pero que pocas veces hemos tenido el valor de vivir!

Estas aseveraciones sé que cuestan de entender! Y lo sé, precisamente, porque aún a ratos, muchas veces, me cuesta aceptar la vida, mi vida, tal y como es... como a ti! Últimamente incluso pienso que, si es verdad que la vida solo pone a prueba a alguien cuando realmente estás preparado para aprender y aprobar con nota las lecciones que trae consigo, debería ser un maestro, porque en estos últimos tiempos realmente me cuesta digerir muchas de las cosas que pasan en mi vida y a mi alrededor! No entraré en detalles personales, porque no es comprensión, ni justificación, ni tan siquiera compasión lo que busco y lo que me ayudará a superar las adversidades, sino amor a mí mismo y a la vida... Pero te diré -con rotundidad- que nunca me hubiera imaginado siquiera ser capaz de aceptar y de mantener el temple en muchas de las situaciones que hoy estoy viviendo, en piel propia o ajena! También te diré, aunque sea un tópico, que el amor todo lo puede y doy fe de ello... ;-)

¿Es quizás por eso que la vida me pone pruebas y más pruebas, para que me dé cuenta, al fin, que lo importante no es lo que me pasa, sino lo que yo hago -y siento- con todo ello? ¿Me pone pruebas la vida para que le demuestre que soy capaz de actuar sin dejar de ser yo mismo y desde el amor y sin miedo, a pesar de las dificultades? ¿No sería más fácil culparle a ella y tirar la toalla frente a la realidad, mi realidad? ¿No querrá enseñarme la vida que, por mucho que me obstine en no aceptarla, nunca podré dejar de vivirla? ¿Intenta la vida, quizás, evitar que yo la juzgue justa o injusta, sin darme cuenta de que es ella quien más sabe de mi propia vida? ¿Será verdad que la vida sabe qué es lo mejor para que yo aprenda, de una vez por todas, a vivir de verdad y a confiar en ella, tal y como es? ¿Acaso cuando yo he -creído- pilotado mi vida he alcanzado mi dicha y mi felicidad? ¿Hay, tal vez, otra manera más fácil de llegar a la ansiada felicidad, si despertarme?

Pues, aunque sea porque estamos próximos a la Navidad y es época de buenos deseos, hoy solo le pido a la vida que sepamos y tengamos el valor de soñar siempre, así como la voluntad de encontrar el verdadero sentido de nuestra vida, para aceptar y vivir plenamente nuestra realidad! ¿No es ese el mejor deseo para alguien a quien quieres?

Miguel Benavent de B.


Te copio un texto ajeno que habla, precisamente, de los sueños, como una eficaz manera de ver, entender y vivir la vida! Extrae tus propias conclusiones...

Los cinco pasos para conseguir tus sueños.
¿Tienes algún sueño? ¿Sabes que los sueños pueden hacerse realidad? Hay cinco pasos mágicos, como los dedos de la mano izquierda, para conseguirlo. Mira:

• Tenerlo: Si no tienes sueños, no llegarás a ningún lado. Nada te impulsará. No tendrás motivación ni nada te hará ilusión. Eso sería sobrevivir, no vivir.

• Explicarlo: Ya hemos visto lo esencial de comunicarse. Con tu familia, amigos, pareja. Explícate. Cada vez que lo cuentes, el sueño crece, parece más real.

• Escribirlo: Cuando escribes algo, puedes leerlo siempre, y esto hace que lo recuerdes. Así, el sueño adquiere fuerza, consistencia y contenido. Escribe los detalles, los imprevistos. El proceso. Te ayudará mucho escribir.

• Pensarlo: Tu mente tiene el poder de crear cosas. Es energía. Imagínate tu sueño. Visualízalo. Siéntelo. Si te emocionas con él, para ti ya es real. Ya lo ves en tu imaginación. Tiene un poder increíble. Todos los grandes sueños de esta humanidad antes fueron imaginados en la mente de un soñador.

Queda el último paso, el más importante de todos, la culminación de todos los demás.

• Trabajar con voluntad: Necesitamos voluntad para conseguir nuestros sueños. Sin voluntad no hay felicidad. Sólo lo que consigues con esfuerzo tendrá valor para ti. Sin reto, sin emoción, sin entrega, no hay vida.

¿Qué es trabajar? Trabajar es perseverar. Tener voluntad para superar dificultades. Paciencia y humildad para saber que el cómo y el cuándo lo pondrá la vida. Tú céntrate en el qué.

Para ser o hacer lo que quieras, debes entrenarte, debes practicar, debes experimentar, debes trabajar. Pasa a la acción. Está muy bien saber cosas, leer libros, aprender y comprender nuevas ideas, pero lo que realmente te hará sentir bien, realizado, es llevar todo lo que sabes a la práctica, experimentarlo, vivirlo. Pasa a la acción ¡y alcanza tus sueños!

“Cómo ser feliz cada día”, de Raimon Solà

miércoles, 22 de diciembre de 2010

ME HA TOCADO LA LOTERÍA!!!



Hoy día 22 de diciembre, como cada año, en España se realiza el anual sorteo de la Lotería de Navidad! Con su canturrina monótona y cansina por las calles, en los bares y locales públicos... se repite hasta la saciedad el sorteo realizado por los niños del Colegio de San Ildefonso, en Madrid! Desde "siempre" en mi vida, el Sorteo de Navidad conforma ya parte de la memoria colectiva de España en Navidad, como lo es el turrón de almendras, los villancicos desafinados, las prisas para las compras del último minuto, los nervios ante las celebraciones, las aburridas y artificiales cenas de empresa, los niños repeinados, las representaciones del pesebre viviente en las escuelas, los kilos de más de después de las fiestas, los viajes para "volver a casa por Navidad", los saltos de esquí del primero de año en Austria y el concierto de Año Nuevo de Viena, los interminables programas de Fin de Año en TV, la histeria y colapso de los mensajes SMS de cada Noche Vieja, las obligadas felicitaciones de Navidad de Unicef, las cestas y lotes navideños, el difícil encaje de horarios para asistir a todos los ágapes previstos, las viejas bromas y gazapos de los medios de comunicación el Día de los Santos Inocentes...

Pero hoy debo anunciarte algo nuevo: Me ha tocado el Gordo de la Lotería de Navidad! Pero no temas, seguiré por aquí escribiendo, lo siento, no salpicaré con cava a los cámaras de TV que vengan a entrevistarme, no me compraré un Mercedes descapotable y de ensueño, ni "taparé agujeros" y deudas, ni me fugaré a un paraíso tropical para acabar mis días, ni regalaré la mitad de mi premio a mi familia y amigos, ni me esconderé de los codiciosos banqueros en busca de mi mejor inversión, ni compraré más y mejores juguetes a mi querida hija, ni montaré un holding de empresas con mi nombre propio, ni llevaré 100.000 euros como "pocket money", ni encargaré mis memorias a un célebre escritor... Lo siento si te beneficiaba algunas de esas alternativas, pero no haré nada de eso con mi merecido premio!

No pretendo engañarte, pero sí debo advertirte que mi gran premio no es otro que tú! Tú y todos aquell@s amig@s que hoy dais sentido a mi vida, a los que, en muchos casos, ni siquiera conozco personalmente, repartidos por todos los rincones del mundo, unos recientes y otros ya veteranos, pero dispuestos todos a compartir su amor conmigo, cada día! Y para eso no he tenido que comprar un solo boleto de lotería, aunque sí he tenido que saber estar, cerca o lejos, pero siempre presente en tu vida, con mis escritos, con mis fotos, con mi música... con mis sentimientos sinceros más o menos correctamte expresados en todo lo que hago y compartiéndolos por amor! Pero este gran premio me lo han dado en monedas de curso legal, aproximadamente 4.000, equivalente al número de amig@s que hoy tengo en Facebook, cada uno con su propia cara y su cruz, su mente y su corazón, su historia y sus circunstancias, sus fortalezas y sus debilidades... pero cada un@ de ell@s únic@s, mágic@s e irrepetibles en mi propia vida!

Gracias por ser mi premio de hoy, amig@! ;-))

Miguel Benavent de B.

LLEGÓ EL INVIERNO...



Ayer, con el solsticio, llegó el invierno al hemisferio Norte y el verano, al Sur. Qué relativa es nuestra vida y cuánta importancia le damos a lo que nos rodea y lo que nos diferencia! Precisamente el otro día pensaba en el fenómeno social de Facebook, en el que personas de todo tipo y condición, ubicadas en diferentes lugares y hemisferios de la Tierra coinciden en un mismo "muro", expresan sus similares sentimientos, los comparten y no son tan distintos como, a priori, podríamos suponer, al tener vivencias distintas en escenarios completamente diferentes! Qué pequeña y limitada es la mente humana, que solo busca obstinadamente la dualidad, la separación de los iguales, la confrontación de los presuntamente opuestos y la distinción entre las razas, países, clases, sexo, circunstancias u orígenes de cada ser humano!

El invierno no es la oposición del verano, sino parte del proceso cíclico y necesario para llegar a él! El otoño ha ido, día a día, desprendiendo las hojas antes verdes y ahora ocres, pardas y rojizas de los árboles... y el invierno llega después de él para que la vida parezca ausente y no quede nada vivo sobre la superficie, cubriéndolo de nieve y de frío, de nieblas que todo lo ocultan y todo lo adormecen. El paisaje se torna gris, día a día, y el anterior manto de amarillos y pardos se vuelve marrón grisáceo, como los cielos del crudo invierno. El agua del mar toma el color metálico de un espejo plateado y frío, los árboles se hierguen en su desnudez mostrando su huesuda silueta sin hojas en el horizonte, los animales se refugian en sus madrigueras esperando que la luz y el calor les llame de nuevo hacia fuera...

Y ahí, inerte, reposa el valle apagado, la hierba muerta o bajo el manto espeso y blanco de la nieve, mientras que el color ha desaparecido del paisaje, tan solo tiznando un rato el cristalino azul del cielo en un día frío y ventoso... Todo está visiblemente muerto, sin color, sin relieve, sin vida aparente en un paisaje dormido! El viento, el frío, la escarcha, la niebla, las nubes... campearán a sus anchas por los valles y las colinas, serpenteando por los cauces secos y levantando polvaredas de nieve que retarán a las nubes...

Pero todo eso es aparente, porque así como en la otra parte de nuestro mundo hoy celebran la llegada del color, del olor y del placer de la viva y alegre primavera, aquí, bajo el cielo gris y el manto de nieve o los prados yermos, también está la vida! Bajo el matorral seco, en esa cavidad agujereada en la roca, bajo la nieve helada... hay vida, recogida, silenciosa y discreta, pero vida al fin y al cabo! Los animales, los arbustos, la hierba... guardan en su interior esa sangre y esa sabia que les mantiene vivos a todos ellos y protegidos de las inclemencias del crudo invierno. Así, permanecerán en estos desapacibles tiempos de frío, haciéndose robustos desde y por dentro y, a la vez, preparando toda su energía para que cuando la calidez y la luz de la primavera llame a su puerta, todo esté listo para florecer, salir de la madriguera, disfrutar del sol, aportar miles de colores y olores a este mágico momento previo al Verano!

Pasea por un bosque nevado y aparentemente sin vida e intenta no escuchar al viento que silba por entre las ramas, los árboles y los valles... y sentirás en el silencio la vida bajo tus pies, a tu alrededor, junto a ti, en cada paso que des! Porque ahí está la vida, cerca de ti, fortaleciéndose cada día un poco más para sobrevivir al frío y a la crudeza del invierno! ¿Lo ves, lo sientes? Sí, hay vida, siempre hay vida bajo las inclemencias del tiempo y de la vida, como la hay bajo tu piel, en tu corazón... aunque debas primero acallar el ruido para escucharlo, latiendo en tu interior! Porque el invierno y el sufrimiento invitan al recogimiento, a la quietud, a la introspección de cada uno consigo mismo... al calor del hogar o del amor, protegiéndote de esa intemperie que nos circunda, nos nubla la visión y nos ensordece!

Y allí, bajo el manto de la indiferencia, de la inoportunidad, del qué dirán, de lo que toca, de lo que nos enseñaron a pensar, a sentir y a hacer en cada momento de nuestra vida, estás tú, bien vivo, firme y quizás silencioso, respondiendo a todas esas preguntas que tú, contigo mismo, te haces y te respondes en voz baja...

Bajo tu piel, como bajo la nieve que cubre el movimiento de la vida latente pero real, hay también vida! Tu corazón late cada segundo aunque no quieras, recordándote que, pese a las inclemencias de fuera y del dolor, la vida maravillosa que siempre soñaste está esperando para salir, para compartirse... en la primavera de tu ser único, irrepetible y mágico que tú, sin duda, eres! No dejes que las apariencias, tus propios actos equívocos o tus palabras vacías lo oculten, como la nieve y el frío ocultan todo lo que es bello, pero que está escondido solo a la vista. Dentro, debajo, detrás... estás siempre tú, aunque durante el invierno o el sufrimiento, seguramente en silencio y creciendo contigo mismo... hasta que llegue la fortaleza del amor -siempre extrovertido, singular y contagioso- de tu próxima Primavera!

Miguel Benavent de B.

martes, 21 de diciembre de 2010

LUNA LLENA... CON SU SONRISA!



Ella estaba sentada y absorta en sus pensamientos y en silencio, mientras su gato ronroneaba acurrucado entre sus amorosos brazos, en medio de la gélida noche que azulea el frío manto de nieve recién caida...

Pero, a medida que fue saliendo la luna llena, la esbelta silueta de ella fue desapareciendo para quedar iluminada con la blanca luz que acorta las sombras, tiñe de plata la nieve recién caída y devuelve el brillo a sus bellos ojos...

Esa misma luna que tantas noches antes había admirado y compartido en sueños con alguien tal vez lejano, pero que la niebla helada y el frío no habían logrado disipar del todo de su corazón hoy entristecido...

Súbitamente, por el suave rostro de ella rodó una lágrima iluminada como una estrella por la luz de aquella magestuosa luna, que resbaló por su regazo, pasó junto al gato, hasta ir a caer en la fría nieve bajo sus pies, dejando al descubierto una brizna de hierba verde que yacía adormecida bajo la blanca alfombra de aquel invierno nostálgico y lánguido...

Y es que esa misma luna resplandeciente y mágica había hecho tantas veces revolotear sus sueños, esos que ella compartía noche tras noche con su mullido gato de pelo suave, sobre su tejado...

Pero esa velada, la luna brillaba de una especial forma, iluminando su rubio cabello y devolviéndole a su cuerpo ese aura especial que solo ella tenía, desde siempre...

Alguien, quizás distante, en ese instante, de ella y de su gato, también estaría mirando la misma luna plateada y pensando en ella, desde su propio tejado...

Pero hoy esa luna hizo mucho más por ella y le mostró, a través de su propia lágrima de pena, que la vida verde seguía bajo aquel gélido y triste manto del invierno, como bajo su propio corazón hoy dolido dormitaba toda esa vida de ilusión y de sueños que ella, ahora más que nunca, necesitaba para volver a sonreir...

Y ella, aún silenciosa y con su gato en el regazo, puso su desnudo pie sobre la nieve y sintió la calidez de la hierba verde hasta entonces oculta... y sintió en su corazón de nuevo la calidez de la primavera de su ser... y esbozó de nuevo su bella sonrisa...

... esa que siempre había mostrado, envuelta en sueños e ilusiones y que, de nuevo, su gran corazón hizo brotar en sus labios de terciopelo... en una noche, como hoy, de luna llena, mágica y compartida!

Miguel Benavent de B.

lunes, 20 de diciembre de 2010

LA "OTRA" NAVIDAD



Antes de que nos sumerjamos en la Navidad, permíteme que piense y hable antes de "la otra" Navidad! Cada año me pasa lo mismo: se me echa encima la Navidad, lo reconozco. También es verdad que, cada día más, intento renacer con mis ánimos e iniciar cada nuevo día como si fuera el primero... o el último de mi vida! Claro que la Navidad es un momento, previo al nuevo año que empieza, para reflexionar sobre uno mismo, sobre su vida y sobre ese re-nacimiento que se da cada año en estas fechas!

Pero un año más, ahora pienso en todo lo que pasó en mi vida durante los últimos 365 días y reflexiono sobre todo lo que fue, lo que quise que fuese y lo que, a partir de ahora será. Es, por decirlo de una manera, como si fuera la única licencia anual que me concedo para mirar atrás, en mi vida! Y si miro hacia atrás, lo reconozco, no me siento demasiado bien conmigo mismo. Este año, como casi todos los anteriores de mi vida, pienso que mi vida aún está demasiado llena de espectativas incumplidas, de sueños por hacer realidad -y muchos de ellos escritos- y vividos en soledad, de personas que hoy ya no están en mi vida o cerca de mí y de momentos que me faltaron por vivir! Sí, la Navidad es una época de nostalgia, quizás la única que me permito durante todo el año!

Es tal vez por eso que en la Navidad solo los niños ríen alegres! Nosotros los mayores hemos olvidado cómo reir, cómo vivir el "hoy" y cómo ver la cara amable de nuestra vida -pues siempre la hay-, aunque a veces escondida tras nuestros pensamientos. Estamos sumergidos en la supervivencia, en el miedo a ser y a sentir por nosotros mismos, en el temor a que nos hagan daño o a que nos abandonen... todos ellos fabricados, recuerdo a recuerdo y día a día, en nuestra propia historia mal vivida! Por eso el ayer demasiadas veces nos hace temer el hoy... y el mañana! Seguramente porque llevamos una pesada carga no resuelta... y quizás desconocida hasta que, en un momento dado y por sorpresa, nos traiciona la memoria, haciéndonos reaccionar de una forma inesperada frente a algo nuevo y desconocido, ya sea una persona, un momento o un lugar!

Pero si algo es la Navidad es un nacimiento! Y precisamente por esto, debe traernos esa paz y esa alegría como la que saben vivir los niños! Debemos saber -y querer- recuperar el brillo de nuestros ojos y esa sonrisa que haga olvidar el ayer, despreciar el mañana improbable y nos ponga delante el hoy, nada más! Pero eso cuesta, pensarás mientras lees esto! Sí, cuesta, es verdad, pero por qué no va a ser precisamente este año el año de tu comienzo, ese que siempre habías soñado... y, año tras año, quedó atrás y todo está aún por hacer en tu vida! Porque la vida puede ser corta o larga, ya sabes! No sabes, en cambio, cuánto te quedará por delante, en el futuro! Pienso ahora en todas esas personas queridas -y no queridas y/o anónimas- que este mismo año han abandonado este mundo! ¿Qué hubieran dado muchos de ellos por tener un año más de vida, en su vida?

¿No se te ocurren razones para que brillen tus ojos y para sonreir, ahora? Te daré unas cuantas! Piensa por un momento en el mal llamado Tercer Mundo, donde las epidemias, el hambre, la sed, las enfermedades y la muerte son sus regalos de Navidad y de cada día, toda su vida! Piensa, si quieres, en un poco más acá, en esas gentes -como tú y como yo- que habitan en los rincones de oscuras calles, en los bancos de un parque, en las oficinas bancarias junto cajeros automáticos, en cualquiera de nuestras mismas ciudades y pueblos. Están, sin duda, más cerca tuyo de lo que crees! Piensa, si no, en aquellas personas enfermas, las que yacen en la cama inmobilizadas, en los niños que no salen del hospital para celebrar las navidades, en los que pasarán sus fiestas recostados en la barra de cualquier bar, sin familia ni amigos! Ya sé que pensarás que es un tópico y una hipocresía pensar y hablar de todos ellos solo en Navidad, como si el resto del año fueran invisibles! Y que cuando hablamos de compartir damos limosna, que cuando hablamos de solidaridad brindamos compasión, que cuando hablamos de amor...

Pero aún te daré más razones para que, al fin, brillen tus ojos y sonrías, sea como sea tu vida, hoy! Ahora te invito a pensar en todas aquellas personas que sí serán afortunados y celebrarán las fiestas con sus familias y seres queridos, que comprarán infinidad de obsequios, que compartirán risas a destajo, que irán de aquí para allá en sus lujosos vehículos, que quizás viajarán a lugares remotos y fantásticos, que enviarán miles de preciosos christmas a sus amigos y conocidos, que degustarán los más ricos manjares navideños, que harán felices a sus hijos con infinidad de regalos, que pasearán plácidamente por las calles engalanadas con muchas luces de colores, que reirán sin parar durante todo el tiempo que duren las fiestas... Y ahora te pido, por un momento y en último lugar, que mires tu imagen creada de ellos y observes fijamente sus ojos... y en muchos descubrirás el miedo a vivir de verdad, a amar de verdad y a hacer de su vida un magnífico sueño, a pesar de sus aparentemente envidiables circunstancias! Y ya sabes, donde hay miedo no hay -ni podrá haber nunca- amor!

Y si algo se celebra en Navidad es eso, el Amor o el amor, en minúsculas si tú quieres! Y el Amor y el amor no están en otro sitio que en tu interior, en tu corazón junto a la felicidad, solo hay que saber y querer sentirlo... y tener el valor de vivirlo, cada día! Lo llevas siempre a cuestas, aunque quizás hasta ahora lo habías buscado solo a tu alrededor o solo en tu memoria, donde tal vez crees que algún día existió! Búscalo donde está ahora, búscalo ahora mismo... y compártelo, llega la Navidad! Entonces verás -ahora sí- cómo te brillan los ojos y sonreirás como un niño ante las luces, los colores y la música que te acompañarán -por fin- cada día del año!

Miguel Benavent de B.

viernes, 17 de diciembre de 2010

EL DERECHO A NO VER NI ACEPTAR LA REALIDAD!



Es curioso lo difícil que resulta a veces navegar entre la cruda realidad y los sueños! La realidad nos empuja hacia el suelo, mientras los sueños nos elevan hasta el cielo. Supongo que lo ideal es estar justo en el medio, sin hundirse en lo cotidiano, ni levitar perdiendo de vista la realidad! No hay por qué escojer una de ambas opciones, pues depende del momento, necesitamos vivir cada una de ellas y siempre existe la equidistancia!

Hay personas que son capaces de vivir con los pies en el suelo, sin levantar la mirada y andando paso a paso! Otras, en cambio -entre las que me encuentro- necesitamos mirar más allá, para entender y encontrar el sentido a lo que vivimos en tierra firme! Para unos, un árbol no les deja ver el bosque, mientras que a otros, el bosque no les deja ver un árbol!

Pero, qué duda cabe, que mirar solo el suelo que pisamos no es siempre agradable, pues la vida nos salpica con acontecimientos y circunstancias que, sin mirarlos con perspectiva, se nos hacen difíciles de entender y, por tanto, de vivir. Mira lo que te rodea y te verás en una carrera de obstáculos continua, en la que el único logro es salir indemne y sin secuelas. Observa, si no, la gente por la calle de una ciudad cualquiera y verás los rictus de insatisfacción o de preocupación y las caras serias que expresan sus rostros. Mira ahora, en cambio, la cara de un niño de corta edad que, sin estar inmerso en la realidad de sus mayores, ve y vive la vida con una sonrisa. Quizás la diferencia entre un adulto y un niño sea la esencialmente distinta manera de ver y de vivir la vida: los adultos, muchas veces anclados en el pasado o en un futuro esperado, mientras que los niños viven el hoy rotundo que les circunda, lo que les hace estar más atentos a lo que pasa en cada momento!

Un niño, sin embargo -aunque no sea verdaderamente consciente de ella- no huye de su realidad, sino que la interpreta tal y como la siente, aunque no sepa racionalizarla ni, por tanto, entenderla ni explicarla: lo que hay, es lo que hay! Nosotros los adultos, a fuerza de acopio de años y de experiencias no siempre gratas, vemos la realidad, pero nos resignamos y/o huímos de ella, pensando que es la repetición de algo ya vivido o bien algo que cambiará en el futuro, si no nos gusta! Por eso, quizás, nos es más cómodo huir de la realidad que desconocemos o que no es tal y como la esperábamos. Pero la vida nos pone la realidad frente a nosotros a cada instante y hace todo lo posible para que la reconozcamos, la aceptemos y, al fin, la vivamos planamente, tal y como es. Cuanta más energía gastemos en evitarla o rechazarla, más agotados estamos y más lejos de nuestra felicidad, que no es más que ser totalmente conscientes de ella y saber encontrarle el sentido que cada simple cosa tiene en nuestra vida! Ni que decir tiene que cada uno halla su sentido concreto y singular a lo que vive como real! Por eso hay tantas realidades como personas que encuentran su propio sentido en la vida!

Eso me da que pensar que, muchas veces, opinamos sobre la realidad, nuestra o la ajena, como si fuera algo unívoco, irrefutable e inmutable, válido para todos y en todo momento! Eso, qué duda cabe, nos invita a juzgar esa realidad, e, incluso, somos capaces de imponerla a quien está cerca nuestro, aunque sea con el pretexto de querer lo mejor para éste! Eso es especialmente evidente con los hijos, a los que sus padres intentan aleccionar e imponer su propia realidad, a cualquier precio y, en teoría, por su propio bien o por amor... a veces, mal entendido! Pero, deberíamos recordar que no todos, ni en cualquier momento, estamos capacitados a reconocer y a mirar de cara la realidad, demos tiempo al tiempo! Y ese es un derecho inapelable de cada persona en su vida. La realidad se impone, sí, pero no antes de que la persona esté capacitada y quiera verla, aceptarla y vivirla! De hecho hay mucha gente que aprende a vivir en una permanente huída de la realidad, porque le desagrada o porque no tiene el valor de vivirla tal y como es, en un momento dado!

Antes -y durante muchos años- yo fui un terrorista de la realidad, imponiéndola siempre y en cualquier momento a las personas a quienes quería ayudar, supuestamente por su bien. En el fondo -pienso ahora- que era desconfianza mía en su propia capacidad de verla, sentirme mejor y útil para los demás y, lo que es peor, yo mismo sentía desconfianza, ante mi propia vida y su don de enmendar las cosas. Cuánta energía derrochada en hacer entender la realidad de la vida a alguien que no quería verla o, simplemente, no tenía valor de aceptarla y vivirla! Y qué poco respeto -aunque disfrazado de amor- tenía yo hacia estas personas, a las que creía ayudar, seguramente sin que me lo pidieran y, obviamente, sin lograr mi propósito, aparentemente altruista! Bajo sentencias como "no hay peor ciego que el que no quiere ver" me escudaba de mi obstinación en enseñar la realidad, se escondía el Ego y se vaciaba mi agenda, poco a poco! Hoy, en cambio, he aprendido a esperar, a dejar fluir la vida y a confiar (o amar) en que, cada persona se encuentra con su realidad en el momento justo, ni antes ni después... y por sí mismo! También he aprendido que, hasta que yo no fui capaz de aceptar mi propio sufrimiento y hallar su sentido para aceptar mi realidad, fui igualmente incapaz de soportarlo en los demás... y de amarlos de verdad, incluso a mis seres queridos!

Mientras llega el momento de aceptar la realidad, es verdad, muchas personas viven una vida falsa o efímera! Engañados o no, uno siempre tiene ese derecho... aunque en esta vida todo se paga y el tiempo pasa! Pero, al fin y al cabo, la propia realidad se impone, paso a paso... y, como se suele decir, "la vida siempre pone cada cosa en su sitio"! Y, en el fondo pienso que, algún día, muchas personas a las que incomodo con mi actitud ante ellos y ante la vida... está mi interés por compartir su vida real, sea cual sea... y no la ficticia y efímera que muchos ofrecen y desean compartir con los demás! La verdad es que hoy creo que he pasado de ser un terrorista de la realidad a ser un corredor de fondo en ella, pues muchos de mis sentimientos, pensamientos y acciones de hoy solo serán entendidos con el tiempo, cuando quien los vea comprenda, acepte y ame su propia realidad... en la que seguro me encuentran!

Detrás de ese mal hábito de ayudar por ayudar a quien no quiere ver la realidad de la vida, como he dicho antes, hay miedo a ver sufrir a personas que uno quiere y que les cuesta admitir que la única manera de aprender a vivir es viviendo. Comprender que los mayores cambios y saltos hacia adelante se dan gracias al sufrimiento, nos guste o no. Y uno solo puede aceptar ver sufrir a un ser querido cuando es capaz de aceptar que, detrás, está el amor, que todo lo puede, icluso hacer desaparecer el miedo que nos aleja a los unos de los otros y de nuestra propia Verdad... para compartirla!

Miguel Benavent de B.

jueves, 16 de diciembre de 2010

¿QUÉ DISTANCIA HAY ENTRE MI FELICIDAD Y YO?



Nunca he sido una persona de números, de ecuaciones, de medidas, de ángulos, de límites, de formas perfectas... ni hoy de cuadriculadas páginas de Excel! Tampoco me gustan los documentos, ni los papeles (en alguna parte, detrás, hay un bosque lamentándose), ni los archivos polvorientos o informáticos, ni los índices, ni los decálogos, ni la caligrafía sin salirse del renglón bajo amenaza de castigo... Tampoco creo en las normas para acotar libertades, ni en los contratos para garantizar algo humano, ni en las palabras que sustituyen a un autosuficiente y hermoso silencio, ni a los certificados por triplicado para asegurar a alguien, ni en los letrados que hacen de árbitros entre las partes en litigio, ni los críticos de arte que pretenden evaluar -ilusos- la emoción que despierta una obra, ni al señor magistrado que solo administra injusticia en un mundo injusto!

La verdad es que prefiero lo intangible, lo efímero, lo mágico, lo inconmensurable, lo inesperado... aunque sea ínfimo, breve pero intenso, como un gesto apenas perceptible, o un guiño simpático, o una mano tierna distraidamente apoyada sobre la mía... o como un simple, maravilloso y tan esperado "toque" en Facebook! ;-)

Y es que la felicidad reside ahí, en esos resquicios de la realidad, en las grietas que deja el órden y lo establecido, en los fugaces destellos de una mirada sincera, en un gesto disimulado o en un silencio premeditado y expresivo... de un momento dado y en un lugar cualquiera pero, desde entonces, singular, irrepetible y mágico! Cuántas veces buscando -o esperando- la Felicidad Plena... sin estar bien atento a la realidad para darte cuenta de que la felicidad verdadera es fugaz, está aquí y siempre, conmigo, en mi corazón y pendiente de ser compartida con otra felicidad no tan ajena, que se hospeda en otro corazón amoroso, nunca tan lejano! Cuántos libros, artistas, gurús, iluminados y videntes, con sus películas, poemas escritos, sinfonías, libros, obras de todo tipo para expresar algo que tal vez solo se siente durante una milésima de segundo, a través de una pincelada amorosa, un sonido armonioso o un color cualquiera, pero bien elegido!

Eso es lo que yo he aprendido a encontrar en mi vida... esa sucesión irrepetible de momentos breves y felices, que han de conformar mi existencia plena -corta o larga- pero globalmente feliz en el sumatorio de todos mis días e instantes vividos y soñados! Para ello solo he de estar bien atento, vacío de todo aquello que nubla mi percepción interior para distraerme con lo que solo ve mi mente o mis ojos... como el pasado, lo ilusorio, lo esperado, lo conveniente, lo humanamente correcto o lo esperado, siempre por cumplir! Porque todo eso es, precisamente, lo que reposa en mis sueños hasta que se convierte en realidad en la realidad, si quieres una realidad breve, apenas descriptible, raramente compartida y siempre inmensamente más grande que lo fabricado por la reducida mente y sus devaneos argumentales.

Es verdad, lo reconozco ahora, intentaré plasmar y perpetuar ese efimeo instante como sepa, como pueda, es humano y una obra de amor compartirlo... y crearé un escrito como este mismo, o una fotografía cuya calidad técnica apenas importa, o un cuadro pintado que pocos valorarán, o una simple canción que solo pretende seguir la melodía de un corazón interno y solo mío... que pugna por expresarse mediante la palabra, el silencio, el color o una nota musical, genialmente posicionados en el espacio, pentagrama o lienzo limitado que es nuestra vida!

Bienvenida a mi vida, felicidad, te he esperado siempre en un soñado paraíso, pero hoy, más que nunca, ya estoy preparado para encontrarte, vivirte y para compartirte en un solo y sutil guiño... inesperado!

Miguel Benavent de B.

martes, 14 de diciembre de 2010

¿MADUREZ... TRANSGRESORA?



A veces me han preguntado qué es para mí la "madurez". Y lejos de pensar en lo común, es decir, ser serio, responsable, no equivocarse, conveniente, coherente, experimentado, etc. pienso que la madurez es mucho más que todo eso y es fácil definirla: madurez es ser capaz de saber hacia dónde vas, dejar que la vida fluya y te lleve "cómo" y "cuando" decida, admitir las equivocaciones como algo que nos enseña el camino y rodearte solo de todo aquello que te ayuda a conseguir lo que quieres para tu vida! Esa afirmación resume muchas cosas que están implícitas en el concepto de madurez, popularmente aceptado.

Seguramente es más fácil definir la madurez, que ser maduro, como suele pasar. Saber hacia dónde vas es tener claro qué quieres de tu vida y luchar con ahinco para conseguirlo, desechando todo aquello que creíste o te dijeron que debía haber en ella; dejar -o sea, confiar- que la vida te llevará a su manera y en el debido momento, a partir de tu esfuerzo por conseguirlo y dejando de creer que la vida va en contra tuyo, como muchos se obstinan en creer; ir con firmeza hacia tu objetivo personal, pero admitiendo que, antes y después, durante el camino, errarás para que aprendas todo aquello que necesitas saber para alcanzar y valorar tu destino; y ser capaces de abrir -con valor- las puertas que te ayuden a seguir tu camino y también tener el valor de cerrar todas aquellas que te alejan de ti mismo y de tu destino, aunque no sea -a priori- siempre fácil saber cuales debes abrir y cuales, cerrar.

Eso es la madurez! Hasta llegar a ella, uno tiende a aceptar todo aquello que debe ser su vida, aunque no sea cierto o le exija dejar de ser él mismo. Además, pretende hacerlo de manera unívoca y sin admitir errores, ni aceptar que solo la vida tiene el poder de lograrlo. Intenta desesperadamente no transgredir demasiado, ni ser demasiado uno mismo, ni despertar suspicacias en los demás, intentando complacer a los que le rodean! Pero la verdad es que eso sería como subirse a un tiovivo o carrusel del parque, sin riesgo a caerse, ni a cambiar de trayectoria, ni de ser entorpecido por los demás y siguiendo siempre el mismo recorrido circular... hacia ninguna parte!

Simplificando, madurar significa tan solo decidir tu camino y quitar de delante todo aquello que te estorbe... ya sea interno o externo! O sea, desembarazarse de todo lo postizo que hemos llevado puesto para protegernos durante años... y quedarte con lo esencial de ti mismo! Y eso cuesta, porque nos cuesta decidir, nos duele aceptar las equivocaciones... y admitir ese riesgo! Andar hacia uno mismo exije coraje y decisión, además de generar no pocas incomodidades en las personas que nos hicieron llegar a ser como fuimos y que están encantadas con su papel histórico y autoadjudicado en nuestra vida! Cuando uno se mueve, su horizonte se modifica y, por tanto, cambia su posición frente a los demás, y, como consecuencia, también nuestras relaciones personales, del tipo que sean. Pero todos esos inconvenientes solo pueden recompensarse con un gran premio: Llegar a ser uno mismo y a vivir como uno merece... y no solo -como hasta entonces- buscando el beneplácito y la complacencia de los demás, por mucho que afirmen habernos querido! Es por eso que nuestro camino hacia la madurez lo vamos sembrando de víctimas propiciatorias de nuestra desorientación y nuestros desvaríos personales... Pero, la verdad es que todos hacemos lo mismo mientras aprendemos a ser nosotros mismos, que dura toda la vida!

Esa decisión -porque, al fin y al cabo, madurar es una opción personal, libre y, por tanto, voluntaria- debe salir de dentro y ser firme, no puede ser inducida desde alguien más! Y recuerda que la vida te brinda continuamente oportunidades -muchas veces basadas en el sufrimiento y en la desdicha, propios o ajenos- para madurar y aprender a afrontar -al fin- la vida que realmente mereces y siempre has deseado... pues en ella habita el amor y la felicidad que siempre buscaste en el vacío. Así, todo lo anterior, lo actual y lo venidero, cobra su verdadero sentido! ¿Y qué hacer, luego, con las víctimas propiciatorias que dejamos detrás, en nuestra propia historia? Pues perdonarse uno, sabiendo que todos aprendemos de equivocaciones... siendo humildes y conscientes de que, en cualquier caso, en nuestra vida errónea éramos tan víctimas propiciatorias nosotros, como las personas a las que dañamos en el camino!

Tomar el rumbo hacia uno mismo exije tesón y firmeza, es verdad. Pero esa nueva actitud que trae consigo nos hará sentirnos transgresores, quizás solitarios y/o especiales (aunque los demás nos llamarán raros), pero eso no significa que rompamos los moldes ante los demás y, lo que es peor, con nosotros mismos. Sí, es verdad que deberemos cuestionar y luego resquebrajar esa personalidad que creamos para engañarnos a nosotros mismos y defendernos de los demás! Pero la fuerza para hacerlo debe surgir del interior, no solo ser rebeldes por ser rebeldes, pero sin sentido! Es muy distinto -y fácil- transgredir en un mundo uniforme, gris y plano como el nuestro, pero no es tan fácil seguir nuestros designios internos para no transgredirse uno mismo, o lo que es lo mismo, faltar a nuestro ser auténtico que yace en nuestro interior!

Pero te aviso que, como ves, el camino no es fácil ni en linea recta, pues -para bien o para mal- estás al albur de la vida, que te da pistas y luego las esconde súbitamente, para comprobar tu firmeza y convicción! Aunque te diré un secreto: Al igual que la vida te reta continuamente poniéndote de frente la cruda realidad y sin escapatoria posible hasta que la aceptes, la misma vida te manda señales sutiles del verdadero camino para que, si estás atento y confías en ella, llegues a tu destino! Alguien dijo que Dios (y llámale como quieras) no se deja ver más que a través de esas señales! Será verdad o no, pero mira lo que te rodea ahora mismo, intenta captar las señales (personas, momentos y lugares) cuando aparecen... y solo tienes que ser valiente para encontrarles su sentido y ser libre para atenderlas, tal y como vienen! ¿Cómo reconocer estas señales, cuando llegan a tu vida? Pues, entre otras cosas, te traerán paz a tu vida porque resonarán en tu interior... o les llamarás "casualidades de la vida"!

Miguel Benavent de B.

domingo, 12 de diciembre de 2010

UNA GRAN LECCIÓN DE LA VIDA...



Estos días pienso, lejos de sentirme abatido -aunque en ciertos momentos, así me siento- que la vida es drástica en su maestría, haciéndonos aprender lecciones que nunca hubiéramos deseado o imaginado tener que aprender. Y esta vez me está enseñando a soportar el dolor de alguien querido en la distancia, a no poder hacer nada para remediarlo y, sobre todo, a querer a alguien en silencio y respetando su vida, hoy trastocada sin previo aviso... pero que necesita de su propia energía para salir adelante!

Quizás esta tremenda lección -como todas- exije mucho de mí mismo, como que abandone esa vanidad de sentirme útil ante los problemas de los demás, que sepa acallar mi propio sentimiento humano y lo supedite a la realidad -en este caso dramática y lejana- de alguien que necesita de todas sus fuerzas para hoy aceptar su vida! Y, ¿qué es eso, si no verdadero amor por alguien apenas conocido, siendo capaz de soportar la impotencia y, a la vez, amar en silencio y a distancia, confiando en esa persona querida y en su propia capacidad de triunfar sobre la adversidad? Muchas veces confundimos nuestra necesidad de amar, con nuestra capacidad de sentirnos necesarios para alguien! ¿No es esa una debilidad humana y una manera de hacer algo o la necesidad de expresarlo, cuando nos sentimos vulnerables frente el dolor propio o ajeno? "La libertad es ausencia de necesidad" vociferaba mi profesor de Filosofía...

Alguien me enseñó a hacerme una simple pregunta sobre el amor, que yo aplico a menudo en mi vida: "¿la amas porque la necesitas o la necesitas porque la amas?" Porque, evidentemente, no es lo mismo amar que necesitar, aunque a menudo lo confundimos. Pero algo más allá, ¿aceptar el dolor como un tránsito de alguien querido para que aprenda y acepte su vida y, en cambio, no hacer nada por evitarlo, como humanamente sería deseable? Esa es una gran lección que nosotros los padres debemos aprender bien ante el crecimiento de nuestros hijos, porque sin duda -como nosotros hicimos y hacemos cada día- sufrirán y lo sentiremos, lo sufriremos... pero por amor deberemos intentar desesperadamente no tratar de evitarlo ni interferir en ese sufrimiento al que toda persona tiene derecho -y deber- de asumir como propio y como eficaz maestro de la vida!

Otra de la lecciones que aporta este especial momento -como cada uno, sin duda- a mi vida es admitir que, en el amor, se unen la paradógica necesidad de compartir la felicidad y, a la vez, compartir la infelicidad, con alguien realmente querido. Seguramente compartir la felicidad es lo deseado y siempre expresado, pero, lamentablemente -admitámoslo- compartir el sufrimiento sea lo más más difícil y heróico, porque es la otra cara de la misma vida que deseamos compartir! Mira, si no, el amor de unos padres cuidando a un hijo enfermo o con una dolencia del tipo que sea, fortaleciendo el frente común del amor entre ellos y hacia éste! Pero compartir el sufrimento no es siempre fácil, pues es difícil poner el límite, es decir, saber si debemos paliarlo o solo acompañarlo para que la propia persona que lo sufre pueda y sepa encontrarle su propio sentido...

Y porque no todo es blanco o negro en la vida, también es verdad que para demasiadas personas ese "compartir" también el sufrimiento con los demás se convierte en su sino -a veces, obsesivo- en la vida... aunque muchas veces sea como huida hacia adelante para evitar u olvidar su propio sufrimiento! Yo mismo lo hice durante demasiados años de mi juventud! Querer y saber de verdad compartir el sufrimiento con alguien exije, es verdad, libertad y olvidarse de uno mismo, para hacerlo sutil y silenciosamente, sin alimentar el Ego y dejándose guiar por el corazón: ser capaces de no emplear fórmulas personales e intrasferibles de uno mismo como remedio para los males ajenos, porque significa olvidar -o no tener en cuenta- las necesidades concretas y reales de la otra persona o lo que la vida espera de ella... incluso cuando, por amor, creamos conocer lo que esperaría de nosotros! Es humano hacerlo, pero deberemos admitir que, tanto la alegría como el sufrimiento, forman parte de nuestra vida plena e intentar potenciar la una o evitar el otro, es desoir el derecho de todo ser humano a vivir lo que la vida le pone delante para aprender de todo ello... y dejar de compartir la vida plena y la verdad del otro, que deseamos!

Desear lo mejor para la persona querida es lo humanamente deseable, pero ¿quién se atreve a determinar qué es lo mejor para una persona frente a su propia vida? Humano es también amarle lo suficiente como para acompañarle -necesariamente, en silencio o a distancia- en su sufrimiento... o simplemente ayudarle a buscar su sentido! Eso, tal vez, forma parte de ese amor incondicional y verdadero que nos obliga a dejar nuestros intereses y debilidades propios y humanos aparte, para concentrarnos plenamente en la otra persona -con sus derechos y deberes ante la vida- y en nuestro amor verdadero por ella, sin esperar nada a cambio, ni tan siquiera el agradecimiento! Cuesta, no es algo fácil ni humanamente razonable, pero es una aspiración mitad humana y mitad divina que implica creer en el amor y, como consecuencia, querernos a nosotros mismos, a los demás y a la propia vida, lo que no siempre es fácil en momentos difíciles!

Miguel Benavent de B.

viernes, 10 de diciembre de 2010

CUANDO NO SE TIENE NADA QUE PERDER...



Lamentablemente, el ser humano parece necesitar perder algo para valorarlo! Es tal vez por eso que, cuando estamos confortables y distraídos en nuestra vida, tendemos a olvidar la verdadera esencia y sentido de ésta! Evidentemente, quien ha estado a punto de perderla por alguna causa, aprende a valorarla y a vivirla tal como es y, sobre todo, a amarla!

Curiosamente, a medida que evoluciona nuestro mundo exterior hacia una mayor seguridad, complejidad, comodidad o supuesto "estado de bienestar" (término, cómo no, acuñado por los mayores creadores de espectativas que son los políticos), perdemos de vista el sentido de nuestra vida y dejamos de darle valor, como si solo fuera un derecho adquirido e inapelable! Pero la vida, afortunadamente, impone su realidad y, de vez en cuando, nos despierta del engaño y nos hace reaccionar, aunque sea a regañadientes... o con el debido sufrimiento!

En esta vida todos debemos aprender las mismas lecciones, nos cueste o no, tardemos mucho o poco! Eso es, precisamente, vivir una vida plena -que no quiere decir siempre feliz y dichosa- y no una emulación de la vida hecha de engaño, falsas realidades y despreciando una gran parte de ella! Una vida sesgada es siempre una vida sesgada, nos guste o no reconocerlo! Es verdad que existen personas que creen vivir esa vida a medias, con cierta dignidad... aparente! Pero, precisamente, son esas mismas personas quienes menos preparadas están y más se resisten a ver y luego aceptar la vida cuando ésta se rebela con toda su intensidad y riqueza!

Para ser felices, hay que saber ser infelices! Es una ley eterna e incuestionable que nos afecta a todos, en un momento u otro de nuestra vida! Por decirlo de una manera cruda -pero real-, solo el sufrimiento nos enseña la verdad de la vida, luego la ecuación es simple: ¿a más sufrimiento más se aprende, luego más capacitados para ser realmente felices? ¿Conoces algo de valor en esta vida nuestra que no tenga su alto coste?

Uno de los ejemplos es la paradójica sonrisa de los niños en países pobres, donde la vida es un milagro que se renueva cada nuevo día que llega! Mientras, nuestros hijos consentidos, ricos y rodeados de todo tipo de parabienes, apenas saben sonreir sinceramente y mucho menos agradecer la vida que les fue regalada! ¿No es paradójica la situación? ¿Será que para saber reir, uno debe -necesariamente- aprender a llorar? El día que descubrimos que todo tiene su propio sentido en nuestra vida y que, casi seguro, tiene poco que ver con nuestros planes y espectativas, la vida cambia y se hace plena! Y solo en una vida plena habita la felicidad y el amor verdaderos, no lo dudes nunca!

Sé que este es un mensaje difícil de hacer entender a personas que, quizás, están ahora sufriendo algún infortunio! También sé que no soy nadie para dar lecciones sobre lo que a mí, muchas veces, también me cuesta entender de la vida! Pero solo puedo desear que tú, como yo, dejes de intentar entender la vida con la mente, porque haciéndolo solo vivirás una parte de la realidad y renunciarás a vivir toda su magia! No intentes entender la vida, acéptala y vívela tal como viene, tan solo confía en ella! Confiar en la vida solo exije que seas capaz de crear y vivir tu propio sueño, esperando que, de alguna manera imprevisible, la vida te premie por ello! No hagas planes de antemano, no intentes fabricar una vida solo dichosa... esa no es la vida plena que mereces! Como se suele decir, la realidad supera -con creces- a la ficción que puedas hacerte solo con tu mente!

Miguel Benavent de B.

Aquí te traigo una espeluznante entrevista que relata la crueldad de la vida como medio de superación personal! Léela, piensa en tu actual vida y extrae tus propias conclusiones...


Nadia Ghulam: "Vida no tenía, así que daba igual que fuera vestida de hombre o de mujer"

Con 8 años una bomba la desfiguró, y de los 11 a los 21 se hizo pasar por un chico en el Afganistán de los talibanes. Ahora, cuenta su historia en un libro que ha ganado el Prudenci Bertrana. La Vanguardia. Ivan Vila Barcelona 02/12/2010

"Su vida ha sido muy dura, pero ella tiene las ideas muy claras. Y cuando la oyes hablar, cómo se expresa, cómo lo cuenta todo, aún impresiona más", advierte Agnès Rotger (Badalona, 1973) de Nadia Ghulam (Kabul, 1985) mientras la esperamos en una cafetería del Eixample. Ambas firman el último premio Prudenci Bertrana, El secret del meu turbant, que edita Columna en catalán y Planeta en castellano. Rotger, periodista, ha puesto la forma, y Ghulam aporta el fondo, su tremenda peripecia, la de una niña afgana que con ocho años fue víctima de una bomba que le provocó graves quemaduras en todo el cuerpo y la desfiguró, y que con 11, en la época de los talibanes, decidió disfrazarse de hombre para poder trabajar y alimentar a su familia. Su historia la oímos por primera vez hace cuatro años, cuando tras una década manteniendo su falsa identidad masculina, llegó a Barcelona de manos de la asociación Ashda para someterse a una serie de operaciones para reconstruirle el rostro. Un rostro que entonces mantuvo oculto, por miedo a que, difundida su foto por los medios, pudiera ser identificada por aquellos que en su país la conocían como hombre. Ahora, en cambio, ya no teme mostrar su cara. Ha decidido compartir su secreto, dice. De hecho, viene de dar una charla en un colegio. Cuando llega, pide un zumo de naranja.

Nadia Ghulam, autora de 'El secret del meu turbant' junto a Agnès Rotger / Ivan Vila

El libro empieza narrando su infancia, una infancia en un país muy pobre pero que para usted es una infancia normal y feliz.
Yo hasta los 8 años no tenía ningún problema, era la reina de la casa, como todos los niños. Mi padre tenía una vida muy feliz. Trabajaba en el ministerio de salud, era farmacéutico, distribuía las medicinas. Tuve una infancia muy feliz y de pronto todo cambió.

Con la guerra y la bomba.
Cayó una bomba en casa, y me quemé entera y también se quemó la casa, todo lo que teníamos. A mi casa cuando venían visitas se pasaban horas y horas y lo miraban todo porque era como un museo. Mucha gente le pedía a mi padre venir a verla, que los invitáramos. Y todo se quemó. Mis padres me llevaron al hospital y cuando mi padre volvió a casa, le dijeron que no había quedado nada. Ni un pañuelo para mi madre. Nada.

Y después su hermano mayor muere asesinado y su padre pierde la razón. El libro describe un mundo en el que la vida no vale nada, en el que te pueden matar por cualquier cosa.
La vida cambia. Cuando no hay guerra, tú no matas ni una hormiga. Pero en la guerra, pasa por aquí una persona, la matan y no pasa nada. Durante la guerra civil, murieron más de 65.000 personas en muy poco tiempo. Murió mucha gente, y se destruyeron todas las casas.

Y las vidas de la gente, de los supervivientes.
Claro. Después de la guerra, ¿como puede vivir la gente? No es fácil. Mira, tú tienes un vaso y se te rompe y te apena porque te gustaba mucho. Así que imagínate si lo que pierdes de golpe es tu casa y todas tus cosas, y ya no tienes nada. Aquí tenemos de todo y no lo valoramos, pero cuando no tienes de nada, nada de lo que necesitas, ¿como te las apañas? No te lo puedes ni imaginar. Yo era pequeña, pero recuerdo nuestros juguetes, nuestra habitación... Es muy, muy duro.

Con 11 años, tras la muerte de su hermano, toma la decisión de adoptar su identidad porque ve que no hay otra solución para poder trabajar y sobrevivir.
Fue la primera idea que me vino a la cabeza: si no podemos trabajar, ¿qué hacemos? Yo he cogido muchas cosas de mi madre, y mi madre es una mujer muy valiente, nunca le ha gustado tener que pedir nada. Nunca. Siempre decía: "Si una persona quiere, puede hacer algo, ¿por qué nosotros no?" Y cuando decidí vestirme como un hombre lo que pensé fue eso: si un hombre puede trabajar, ¿por qué yo no? ¿Por qué me voy a quedar como una víctima en casa o pedir caridad, si puedo trabajar?

Y se pasó 10 años disfrazada de hombre. ¿Se imaginaba que tendría que mantener esta identidad tanto tiempo?
La verdad es que cuando tomé la decisión no pensaba que llegaría a los 25 años, pensaba que viviría sólo unos pocos años, pero que mientras viviera, así podría hacer algo por mi madre, porque ella me ha dado mucho. Todos los niños nacen una vez, y las madres sufren en el parto. Y mi madre ha sufrido ese dolor dos veces: cuando nací y cuando me quemé, y me dio dos veces la vida. Porque nadie creía que Nadia se curaría. Y los médicos decían que si me curaba, sería una persona loca. Nadie creía que yo sería capaz un día de estudiar, o de hacer una entrevista como ésta. Porque yo estaba muy quemada, y un trozo de la bomba me abrió la cabeza. Pero mi madre sí creyó que yo saldría de ahí. Así que luego yo pensaba que la poca vida que tuviera, sería para ayudarla. Aunque me quedara poco tiempo, porque yo estaba muy cansada, y con mucho dolor. No es fácil, eh. Tú te quemas un trocito del dedo y ¿cómo quema, cómo duele? Pues imagina una persona que se quema el 50 o 60% del cuerpo. ¿Cómo puede aguantar una niña pequeña? Así que pensé: vida no tengo, así que da igual que vaya vestida de hombre o de mujer. Pero no imaginaba que llegaría un día a Barcelona, que escribiría un libro y que mi vida le podría interesar a la gente.

Cuando ya llevaba cinco años haciéndose pasar por hombre, cayeron los talibanes y se eliminó la prohibición que impedía a las mujeres trabajar, pero usted se dio cuenta de que no era tan fácil recuperar su identidad femenina de nuevo y siguió igual.
Porque en realidad los talibanes no se fueron. Los americanos vienen y se van. Pero los talibanes no eran extranjeros, no venían de fuera. Los mismos que antes eran muyahidines, después son talibanes y ahora son del régimen de Karzai. Todo es igual, son la misma gente, mis vecinos. Imagina que después de cinco años le digo a mis vecinos: "Mira, como tu me decías que eras talibán, yo te decía que era un hombre, y ahora cambiaremos y ya está". No podía hacerlo.

Pero a partir de entonces hay ámbitos, la escuela, por ejemplo, en los que ya se sabe que es una mujer, y en otros no. Mantiene una doble vida.
Si no fuera por los estudios, no habría hecho esa doble vida. Pero me interesaban mucho mis estudios. Para mí, era estudiar o morir. Así que decidí volver a arriesgar mi vida.

Porque usted estaba convencida de que si la descubrían, su vida podía correr peligro.
Sí, pero es que la vida para mi significaba ser libre. Si no soy libre, estoy encerrada, como lo estaría metida en una caja en el cementerio. Si a mi me encerraban en casa sin salir, prefería la muerte. Con los talibanes, podía ser libre para trabajar y estudiar vestida de chico. Y como luego no me daban un certificado para estudiar como chico, tuve que cambiar otra vez para mantener mi libertad. Porque yo sabía que si estudiaba podría conseguir lo que yo quisiera. Así que decidí estudiar aunque me costara la vida.

Dice que encontró gente que la ayudó, pero también que muchos después esperaban algo a cambio.
Ésa es la vida de una víctima. Siempre pasa. Hay mucha gente que te ayuda, pero hay algunas de esas personas que, sin que tú lo sepas, esperan algo de ti. Y como yo no era una persona independiente, sino dependiente de otros, era muy fácil que la gente se pudiera aprovechar de mí. Yo siempre he tenido mis ideas muy claras, pero si no eres independiente, no puedes aplicarlas, ni sobre tu vida. Si yo trabajo en el campo y veo que el hijo del jefe no hace las cosas bien, no puedo decirle que no es justo que acabe de llenar un saco de patatas con piedras y luego lo venda. No puedo decírselo porque soy su empleada. Y eso mismo pasó cuando mi país cambió, cuando vinieron los occidentales. Recibía ayudas de ellos, pero a veces no podía decirles: "Lo que me recomiendas no me gusta, yo quiero hacer otra cosa". Tenía que hacer siempre lo que me pedían para recibir alguna ayuda.

O hacerles creer que lo hacía, al menos.
Es que muchos extranjeros no entienden y nunca entenderán una cosa. En mi país, los invitados son sagrados, enviados de los dioses, y para mí sobre todo, porque yo soy muy creyente, y estas personas llegaban y me pedían venir a mi casa. A una persona de allí, si me pide venir a casa yo le pido que nos de algo, porque somos muy pobres, pero a los extranjeros no. Yo les pedía el taxi, los llevaba a casa, les hacía la comida y mi madre estaba todo el tiempo pendiente de ellos. A mi me han entrevistado no uno, sino 5.000 periodistas, y a ninguno que ha venido a casa le he pedido ni un euro. ¿Por qué? Porque yo era pobre, pero para mí los invitados son sagrados. Pero yo fui honesta con ellos y algunos luego se aprovecharon y no lo fueron conmigo. Ha habido gente que me ha hecho fotos diciendo que eran para ellos o para enseñárselas a sus amigos, y luego las ha vendido por dinero. Y yo de todo eso no tenía ni idea. Yo era una persona del campo, una campesina. Nosotros no tenemos contratos para todo como los que tenéis aquí. Allí te dice tu jefe que mañana te sube el sueldo y ya está. Aquí todo se hace con contratos, abogados... y allí no conocen la palabra abogado. Todo es muy simple. Así que te fiabas y ya está. Pero muchos de los que venían de fuera eran muy desconfiados, y cada palabra que les decías pensaban era una mentira para que te ayudaran.

¿Habla de los periodistas o de las ONG?
De todos los extranjeros que llegaban a mi país: periodistas, cooperantes... Y aquí también lo oigo mucho, mucha gente dice de los extranjeros: "Vigila mucho con éstos, porque tienen tela". Van con mucha desconfianza, y les estás explicando algo que es verdad y no se lo creen. Eso me ha pasado muchas veces.

¿No encontró a nadie que sospechara nada en todo el tiempo que se hizo pasar por un hombre?
Bueno, yo estaba muy pendiente todo el tiempo para evitar que me descubrieran, y era fácil. Por ejemplo, si veía a un grupo hablando bajito y pensaba que podrían estar hablando de mi, o que podían sospechar algo, hacía algo para demostrar que era un hombre, algo que nunca podrían pensar que hiciera una mujer afgana. Por ejemplo, llegar y decirles: "Mirad, tíos, os cuento un secreto: he visto en la calle a una chica que me ha gustado mucho, y tenía muchas ganas de besarla". Y claro, una mujer nunca haría ese comentario, en mi país eso es imposible. Además, desde que se nos quemó la casa, aunque no nos moviéramos de Kabul, cambiábamos mucho de barrio, no teníamos una residencia fija.

¿Y en el círculo de amigos que hizo con su identidad masculina, no cree que alguien podía sospechar? Porque usted explica que se enamoró de un chico, que luego falleció, y que sentía que de algún modo él le correspondía, que se sentía especialmente bien al estar con usted. ¿No cree que quizá él intuía algo?
No. Me querían, eso sí, pero no sabían que yo era una chica. En 2008, cuando yo ya estaba en Barcelona, uno de esos amigos se enteró, y lo primero que hizo fue preguntarme: "¿Seguro que no tenías un hermano? Es que, tío –porque aún me llama tío-, no me lo puedo creer. ¿Pero cómo lo hacías?". Porque a veces me había pedido que lo acompañara hasta casa para no ir solo, porque le daba miedo. Y ahora me pregunta si yo no tenía miedo. Pues no. Y él me dice: "Pues no me puedo creer que una chica me haya tenido que acompañar porque tenía miedo. ¡Qué vergüenza!"

¿Es el único con el que ha vuelto a tener contacto de ese círculo de amigos?
Tengo contacto con todos, pero por correo electrónico. El amigo que descubrió mi secreto no lo supo por mí. En 2008, en la televisión de Afganistán sacaron fotos de víctimas de guerra, y él vio una de una chica que luego comentó con todos porque se parecía mucho a mí. Le dijeron que no podía ser, pero él me lo preguntó. La primera vez le pregunté: "¿Tú qué crees, que la de la foto soy yo?". Y como me dijo que no, le dije: "Pues ya está". Pero al cabo de unos días, insistió, porque decía que los ojos se parecían mucho, y al final, como tenía mucha confianza con él, le dije que sí, que era yo. No sé si la de la foto era yo, porque no la he visto y no recuerdo si me hicieron alguna, pero le conté la verdad.

¿Y se lo ha dicho a los demás?
Yo le pedí que no se lo contara a nadie, pero no sé. Pero tengo amigos que seguro que no lo saben, porque estamos en contacto y algunos comentarios que me hacen son una prueba de que no tienen ni idea de quien soy.

¿Cuando vuelve a Afganistán a visitar a su familia, vuelve como una mujer?
Sí, pero no puedo ver a mis amigos. Ahora cuando estoy en Afganistán voy muy tapada, con un niqab, y hasta me pongo gafas de sol para que no me conozcan por los ojos, y sólo tengo relación con mi familia.

¿Cada cuánto visita a su familia?
Voy cuando puedo. Hasta ahora he ido cuatro veces. A partir de ahora, creo que iré una o dos veces al año, al menos hasta que acabe mis estudios.

¿Su vida a partir de ahora estará aquí, o volverá a Afganistán?
Mi vida no sé cómo está. Hasta ahora no he sabido adónde me llevaba la vida, porque creo mucho en el destino, pero trabajaré entre esos dos mundos: mi país y Catalunya. Porque en Afganistán tengo mi familia pero aquí también, la familia que me ha acogido. Ahora tengo dos familias.

Dice que cree en el destino, pero su destino lo ha cambiado usted.
No, es que a veces aunque no quieras cambiarlo, cambia.

Pero usted ha tenido que echarle mucha voluntad para llegar hasta aquí.
No, yo no pongo voluntad. El destino me obliga a hacerlo. El destino me dice: "Hoy tendrás que ir a hacer una entrevista y te tomarás un zumo de naranja". Y yo cojo corriendo un taxi para llegar.

(...)

 

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